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viernes, 26 de octubre de 2012

"Ahora y siempre", Jack Finney



Hoy vamos con una novela de ciencia ficción en su sentido más clásico, tanto por el autor, la época de publicación o la temática. Me llegó por una recomendación nada más y nada menos que de Stephen King. Vamos a explicarnos, que no sea que alguien piense que hablé con él en algún momento, para nada. Al final de su última novela, “22/11/63” que comenté no hace demasiado tiempo aparece citado este autor y esta novela, y de ella dice King que es una de las mejores historias sobre viajes en el tiempo que había leído. Así que me llamó la atención porque no la conocía y al autor poco, la verdad. Ahora, tras leerla, no sé si es una de las mejores sobre el tema, quizá el paso del tiempo le haya quitado algo, pero en general me gustó bastante. El autor es Jack Finney y la obra se titula “Ahora y siempre”.

Jack Finney es un autor nacido en Milwaukee en 1911, fallecido en 1995. La mayor parte de su producción literaria entra dentro del género de la acción y la ciencia ficción. Quizá la más conocida fue la que da lugar a la película “Los ladrones de cuerpos”, de la que hay varias versiones. Su nombre completo es Walter Branden Finney. Trabajó en una agencia de publicidad en Nueva York durante mucho tiempo. A principios de los años cincuenta se trasladó a California, donde vivió el resto de su vida. La mayor parte de sus historias son cuentos o novelas cortas, muchas de ellas publicadas originalmente en periódicos y revistas del género. Empieza su carrera en los años 40. Su primer cuento, “The Widow´s wall” apareció en la conocida revista de misterio “Ellery Queen´s”, ganando un concurso convocado por la misma. A comienzos de los 50 abandona el mundo de la publicidad y se convierte en escritor a tiempo completo, produciendo ocho novelas, varias colecciones de cuentos y dos obras de teatro. Su primera novela aparece en 1954, “Five against the house”, que fue llevada al cine al año siguiente. En 1955 aparece su historia más conocida, “Los ladrones de cuerpos”, publicada por entregas y adaptada al cine por primera vez en 1956. Algunos consideran que con ella sentó las bases de la novela moderna de terror. En 1959 publica “Asalto al Queen Mary”, una novela de acción que también llegó al cine. Su mayor éxito fue “Ahora y siempre”, aparecida en 1970 bajo el formato de novela ilustrada. En 1987 ganó el “World Fantasy Award”, que se da en reconocimiento a toda una carrera. En 1995 aparece de modo póstumo “From time to time”, una continuación de “Ahora y siempre”.

El protagonista de la historia es Simon Morley, un ilustrador de una agencia de publicidad de Nueva York, algo más de treinta años y con una vida bastante rutinaria. Con un trabajo en el que lo que menos importancia tiene es la creatividad y con algunas amistades más o menos importantes, algunas relaciones personales bastante superficiales y poco más. Mantiene una relación con Katie, pero es casi tan poco apasionada como el resto de las cosas que lo rodean. Ella tiene una tienda de antigüedades, donde vende y restaura todo tipo de cosas. Parece que la tienda atrae más a Simon que la propia Katie. Allí se encuentra con objetos y fotos de un pasado que le fascina y que hace funcionar su imaginación. Un día un extraño personaje se acerca a él con una propuesta más extraña todavía, hacer un viaje al pasado. Algo que a Simon por un lado le atrae enormemente pero que por otro pone en marcha sus dudas, sobre todo en lo que se refiere a la posibilidad real de dicha proposición. Acepta y es enviado a un extraño almacén, que no es más que una tapadera de un proyecto secreto del gobierno de los Estados Unidos. Allí conocerá a una buena cantidad de personajes tan extraños como el único al que conoce. Tras una exhaustiva batería de pruebas para comprobar su idoneidad para el experimento es aceptado. Verá que hay más gente como él, que esas personas lo han investigado a fondo, conocen toda su vida, sus gustos, las cosas que hace, absolutamente todo. El paseo por las distintas zonas de la instalación es una prueba para su capacidad de asombro, ya que verá de todo. Cada persona está inmersa en una especie de decorado inmenso que refleja la época, la forma de vida o el ambiente de la época que van a visitar en su viaje temporal. Parece el mejor candidato de todos los que han pasado por allí, así que se ve en posición de poner una condición. Quiere ir al Nueva York de 1882, una nota que leyó en presencia de Katie es el motivo, quiere ir para poder interpretar completamente dicho papel, saber qué pasó y por qué. Así se pondrá a vivir durante un tiempo en el ambiente que le espera, sin saber si todo eso es realidad o fantasía. Un pequeño viaje de unos minutos le bastará para comprobar que realmente es posible, puede viajar en el tiempo. Tras la prueba pasará un tiempo en Nueva York, pero todo se irá complicando poco a poco. Ese nuevo mundo antiguo le llama la atención enormemente, así que mientras convive con sus antepasados se dedicará a anotar, dibujar o fotografiar todo lo que ve, su propia ciudad pero muchos años antes, igual en algunas cosas y completamente distinta en otras.

En líneas generales la novela me gustó bastante, tiene elementos originales, una historia bien desarrollada y momentos realmente buenos. Pero hubo algunas cosas que me cansaron un poco y rompían con el hilo de la trama y podían llegar hacerse un poco pesado. El personaje de Simon vive fascinado por la época a la que va a viajar y eso hace que las descripciones de edificios, calles, personas, listados de invitados a fiestas...a veces se hacen un poco pesados. Además como fue publicada como una novela ilustrada está llena de los dibujos que el protagonista hizo, de las fotos que él y otros tomaron, de imágenes de periódicos de la época. Evidentemente contribuye a que el lector se haga un marco realmente perfecto de la época y de las distintas formas de vida del Nueva York de finales del XIX, pero para un lector que quiera concentrarse en la historia y en lo que ocurre pueden llegar a sobrar, por lo menos algunas de ellas. Eso sí, la mayor parte de los acontecimientos que el autor nos cuenta son reales y ocurrieron más o menos como él lo hace, incluyendo a sus personajes de ficción. No los voy a contar, porque sería adentrarse demasiado en la historia, pero en el epílogo final sabréis a qué me estoy refiriendo.

El protagonista es un personaje interesante y divertido, fascinado por el pasado y atrapado en ese mundo que tanto le gusta, mucho más que el suyo, que casi le parece falso y vacío. El resto de los personajes de la historia tampoco quedan atrás. Todos ellos, sobre todo aquellos con los que tiene contacto en el pasado, son realmente buenos. La historia que nos cuenta, aún pareciendo simple en un principio, veremos como poco a poco va tomando algunos caminos sorprendentes y cambiando casi constantemente. Por eso a veces ese excesivo uso de la descripción me pareció algo pesado, porque lo que yo quería era que la historia avanzase para ir viendo qué pasaba con Simon y los demás.

En general una novela de ciencia ficción bastante recomendable. Si sacamos algunos de esos pasajes que he mencionado, que se concentran además en la parte central de la historia, es más que interesante y entretenida, y sobre todo con algunas sorpresas para el lector, que siempre está bien que no nos esperemos algunas cosas. La historia está bien desarrollada y tiene muchos buenos momentos que gustarán, por lo menos a mí me gustaron. Los dos personajes protagonistas tienen mucho que contar, y sus antagonistas también en muchos sentidos. Las últimas páginas me parecieron de lo mejor sobre el tema de viajes en el tiempo que he leído en mucho tiempo y creo que a Stephen King le influyeron en algunos aspectos a la hora de escribir su última novela. Recomendable para los aficionados a la ciencia ficción, los que no lo sean que no crean que no podrán disfrutar de ella.

jueves, 18 de octubre de 2012

"Os fillos do mar", Pedro Feijoo



En el instituto en el que trabajo tenemos dos clubs de lectura, uno para el alumnado y otro para el profesorado, personal no docente, padres y madres. Curiosamente ambos los lleva la misma persona, Ramón Nicolás, autor del libro del comentario anterior. Una de sus ideas en ambos es escoger siempre novelas de autores o autoras que puedan asistir a una pequeña sesión de charla con sus lectores, lo que es un estímulo más para leerse el libro. Siempre es interesante charlar, preguntar, analizar y ver qué ideas tenía cuando lo escribió y contrastarlas con las de los demás. Viene esto porque la novela que os dejo hoy la leí a raíz del citado club y el próximo lunes día 22 de este mes tendremos la visita del autor. Es Pedro Feijoo Barreiro y su novela “Os fillos do mar”, editada en gallego por Xerais con una primera edición en marzo del  2012 y una segunda en junio del mismo año, así que podemos decir que está teniendo un cierto éxito.

Pedro Feijoo nació en Vigo en 1975. Estudio filología pero se dedicó a la música, con una trayectoria como productor, compositor y miembro de algunos destacados proyectos musicales gallegos, en grupos como “Los Feliz” o “Lamatumbá”. Tras casi doce años en el mundo de la música se decidió a abrirse camino como escritor. En 1997 publica su primer libro, “Cousas do “Galicia”, por Castelao”, un ensayo analizando las relaciones entre este autor y el periódico vigués que dirigía Valentín Paz Andrade. En el año 2005 publicó “Viva o Fu Remol”, una crónica en la que analiza los muchos problemas del panorama musical gallego. En 2011 aparece el relato “O segredo do viaduto” dentro de un volumen dedicado al género corto que surge del “XII Certame Literario de relatos curtos Os Viadutos”. La de hoy, “Os fillos do mar” es su primera novela larga y fue finalista del importante premio de novela convocado por la Editorial Xerais.

El protagonista es Simón Varela, vigués, estudió la carrera de Arquitectura en Barcelona, unos estudios que le llevaron diez años nada más y nada menos. Lleva una vida algo gris y su mediocridad como arquitecto es patente. Los pocos encargos que le caen son de poca o ninguna importancia, pequeños arreglos con los que va intentando sobrevivir. Un día recibe la llamada de Isabel Llobet, una de las mujeres más adineradas y conocidas de la ciudad de Vigo, donde transcurre la historia y que junto con sus alrededores se convierte en un personaje más. Ella quiere que le haga una pequeña reforma en una fuente que tiene en su pazo de Canido. Simón se sorprende mucho ante este encargo, de tan pequeña envergadura como todos los que recibe, pero en este caso la diferencia radica en quién se lo hace, alguien muy conocido y con mucho dinero. ¿Cómo es posible que haya recurrido a él? Evidentemente no está para rechazar trabajos, así que coge su viejo y destartalado coche y allá se va. Al primero que conoce es a Ernest Rovira, secretario y abogado de la familia. A los pocos días de comenzar el trabajo, y tras desmontar las piedras de la fuente, encuentra una gruta subterránea, de donde surge el manantial, y en ella un misterioso cofre. Casi al mismo tiempo la señora Llobet aparece muerta en su habitación. Simón cree que allá se fue su posibilidad de trabajar y ganar algún dinero, pero no será así. Asiste el funeral de Isabel Llobet, a medio camino entre el respeto y una cierta amistad, y tras él el secretario le comunica que tendrá que asistir a la lectura del testamento, ya que parece estar incluido en él. Oirá hablar del difunto marido de la señora Llobet, Eneas Dafonte y conocerá a los hijos de la pareja. Xulio Dafonte, un presunto mafioso, contrabandista y metido en negocios oscuros. Ella es Mariña Dafonte, una mujer que le llamará la atención desde el primer momento, cuando la ve en el funeral. A partir de la lectura de las últimas voluntades Simón se verá metido casi sin quererlo en una historia llena de misterios, peligros, engaños y riesgos en la que parece estar implicada toda la familia. Quizá lo que menos entienda es qué pinta él en toda esa historia.

La historia tiene elementos de novela negra, novela de aventuras, una buena dosis de intriga para el lector e incluso algunos momentos de calma en los que se van forjando relaciones de amistad, amor... Incluso podemos decir que tiene algunas pinceladas de novela histórica en varios sentidos con momentos que parten de la conocida batalla de Rande en el año 1702 hasta la Guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial y los nazis alemanes. ¿Os parece una extraña mezcla? Pues yo creo que el autor maneja todos estos distintos datos y momentos con una maestría destacable para ser su primera novela larga, ya que en ningún momento la conexión entre estos pasajes de la historia aparece ante el lector como algo forzado, ridículo o poco creíble. La historia no cae en lo estrambótico, para el lector todo fluye de un modo natural, como algo que podría pasar pero siempre con ese aire de ficción que toda novela de aventuras debe tener. Desde el momento de la apertura del testamento la acción no decae, siempre está moviendo a los personajes de un lado a otro, ya sea físicamente o rompiéndoles la cabeza con enigmas o situaciones que no sabrán interpretar en un primer momento.

Además la trama y el desarrollo están salpicados con un tono entre humorístico y sarcástico, en su mayor parte protagonizado por Simón, un hombre normal con un buen aire crítico y cáustico en muchos momentos, sobre todo en aquellos en los que se ve metido en situaciones impensables para él. El estilo es sencillo y al mismo tiempo bien desarrollado, con muchos matices y momentos para todo. Las descripciones son breves y concisas, suficientes para hacerse una idea de las cosas, y más para los que conocemos la ciudad en la que se desarrolla la historia. La verdad es que en ese sentido lo hace tan bien que creo que los lectores que no la conozcan tendrán ganas de hacerlo. Vigo y sus alrededores, claro, que también tienen una buena participación en la trama y que no voy a mencionar porque quizá eso sería destripar un poco la historia, y lo mejor es viajar con Simón por todos esos lugares mientras avanzamos en la solución de los varios misterios que encierra.

Me pareció una novela muy entretenida, amena y con momentos divertidos, tengo esbozado más de una sonrisa mientras pasaba las páginas. Una historia nada pretenciosa y con la intención fundamental, creo yo, de entretener al lector con una intriga bien planteada, unos personajes interesantes y con personalidades bien definidas y planteadas. Una buena historia, unos buenos personajes y un desarrollo interesante, no creo que se pueda pedir más. Mis lecturas tienen muchos objetivos y uno de los fundamentales es el entretenimiento, pues esta lo consigue con creces. Creo que son necesarias novelas de este tipo en gallego para animar a los lectores a hacerlo en esta lengua. Además es una historia adecuada para cualquier edad y creo que incluso podría ser del agrado de los alumnos de cualquier instituto de Galicia, esos a los que queremos animar a leer dándoles novelas que les puedan gustar y atrapar a todo tipo de lectores. La recomiendo no solo en ese ambiente, sino para cualquiera que quiera pasar un buen rato leyendo una novela de aventuras en un sentido bastante clásico del género. Creo que incluso una buena historia con tintes cinematográficos, tendría escenas realmente espectaculares, cuando la leáis sabréis por qué lo digo.

jueves, 11 de octubre de 2012

"Onde o mundo se chama Celso Emilio Ferreiro", Ramón Nicolás




El comentario de hoy tiene un par de cosas que hacen que sea un poco especial. La primera de ellas es el autor. Ramón Nicolás es compañero de trabajo desde hace 13 años en nuestras labores docentes, pero por encima de eso es un buen amigo, más que un mero compañero, muchas charlas, cafés y demás apoyan esta idea. Por otro lado el tipo de obra que comento también es algo que difiere de lo que normalmente aparece por aquí. Dejaré mis impresiones y opiniones sobre una novela de un género que no es de los que normalmente leo, el ensayo, en este caso un ensayo biográfico, aunque pienso que es un poco más que eso, que va un poco más allá dentro de este tipo de obras. Al principio me sentí en la medio obligación de leerlo, que menos cuando el autor está cerca, pero ya desde el principio noté que estaba narrada de tal modo, sobre todo en algunas partes, que estaba seguro de que me iba a gustar, como así fue al final. El libro se titula “Onde o mundo se chama Celso Emilio Ferreiro”, publicado recientemente por Xerais y presentado en Vigo el pasado día 28 de septiembre.

Ramón Nicolás nació en Vigo en 1966. Licenciado en Filología galaico-portuguesa por la Universidad de Santiago en 1989 y actualmente es profesor de enseñanza media. Desde finales de los años 90 dedica también parte de su tiempo a la crítica literaria, consiguiendo un lugar importante dentro del mundo de la literatura gallega. Colaboró en varios medios de comunicación, sobre todo en prensa escrita. En la actualidad publica semanalmente en el suplemento “Culturas” de “La Voz de Galicia”, en la revista “Byblos” y además una página mensual en la revista “Que Leer”. También colaboró en el programa “Libro Aberto” de la TVG. Además de su trabajo como crítico es traductor y ensayista. Dirige la colección “Biblioteca das Letras Galegas”, de Xerais y recibió el premio a la cooperación editorial en el año 2004 por su labor como crítico literario. La web Fervenzas Literarias destacó como mejor crítico literario de los años 2008, 2009, 2010 y 2011, y en la misma web su traducción de “Sete casas en Francia”, de Bernardo Atxaga, fue considerada como la mejor en la sección de traducción para adultos del año 2009. En el 2011 la traducción de “30 gramos”, de Lionel Moura, recibió el Premio Luis Tobio dado por la Asociación Galega de Traductores, recibiendo ese mismo año el Premio da Asociación de Escritores en Lingua Galega por su trayectoria en el periodismo cultural. En septiembre de 2011 apareció comentada en este blog su traducción de “A modelo descalza”, de Jordi Serra i Fabra. Entre otras obras “O soño asulagado de Celso Emilio Ferreiro” (1992), “Diccionario dos verbos galegos” (1992), “Entrevistas a Álvaro Cunqueiro” (1994), “Papeis de Literatura” (2001), “Manuel Lugrís Freire. Vida e obra” (2006). Además cometido otro buen número de obras alrededor de las mismas temáticas, buena parte de ellas centradas en la figura de Celso Emilio Ferreiro. Este es un hombre del que siempre se sintió muy cerca desde el año 2011 es patrono de la Fundación Celso Emilio Ferreiro y el resultado de todos estos años de trabajo sobre su vida y obra es este que os dejo hoy. No puedo olvidar tampoco la recomendación de su blog, “Caderno da crítica”, que podréis encontrar en la siguiente dirección: http://cadernodacritica.blogaliza.org 

Celso Emilio Ferreiro nace en Celanova (Ourense) en 1912 y muere en Vigo en 1979. Escritor sobre todo de poesía y algo de prosa, uno de los personajes más importantes del galleguismo antes, durante y después de la Guerra Civil. Una infancia en Celanova, su participación en la guerra, el exilio en Venezuela durante casi ocho años y su vuelta, en la que se ve obligado a vivir en Madrid, que es donde encontrará trabajo. Una vida llena de cosas, de matices, de problemas, de alegrías y desencantos. Una vida que no voy a desvelar porque ahora esta obra va a acercarnos a todas estas cosas. De paso tengo que decir que la mayor parte de ellas desconocidas para mí. Evidentemente conocía al autor y su obra, pero gracias a esta novela de hoy tengo una visión mucho más completa de la misma, completa e interesante, con muchas cosas que me llamaron la atención. Creo que ese desencanto fue una de las constantes de su vida, eso y la poesía, claro, arma para sacar fuera todo lo que tenía y también para luchar contra muchas cosas. Conoceremos muchas historias, interesantes unas y curiosas otras. Como su ilusión de niño era tener una bicicleta y acabó con un burro, como le pide a Camilo José Cela que le consiga un cráneo de vaca portuguesa, cómo conoce a Moraima, su mujer... Un montón de datos, de momentos de su vida, de detalles que hacen que además de aportar una visión muy completa sea una lectura entretenida y muy agradable, en muchos momentos casi como si estuviéramos leyendo una novela y no un ensayo biográfico. Es la primera biografía editada de este hombre fundamental de la cultura gallega, centrada más (y eso es lo más interesante) en su vida y no en su obra. No es un análisis de sus poemas, de sus libros o artículos, claro que se habla de ellos, pero como un elemento más dentro de una vida llena de momentos importantes.

Un relato de su vida, hecho por un lado con toda la objetividad que da el material con el que trabajó el autor, pero al mismo tiempo con un gran cariño por la persona que se nota en muchos momentos. Hay varios capítulos entre lo ficciones y la realidad en los que el autor imagina escenas de la vida de Celso Emilio, escenas que el lector va a vivir casi como si estuviera en ellas, con un dominio de la narrativa de ficción que no es algo normal en este tipo de obras. No puedo resistirme a dejar un breve fragmento de esos capítulos, ese en concreto es del inicio del 10, “Vésperas” (“Visperas”):

“A casa vai ficando baleira. Hai moito rebumbio nela, todo remexido, todo fóra do seu sitio en ben de tarecos esparexidos que non se sabe aínda se irán a parar aos baúis ou cumprirá desfacerse deles de vez..., semella como se levantasen o campamento logo dunha longa tempada instigando o inimigo, por riba este raro calmizo que reina nun estraño mes de maio como este.
CEF senta no seu despacho minúsculo da casa, hoxe máis escuro e tenebroso ca nunca; a mesa xa varrida dos poucos enseres que sempre tivo arriba dela, os andeis da biblioteca só deixan ver a poeira que delimitaba a posición dos vellos libros agora metidos en caixas, pasa un dedo pola madeira mentres prende outro cigarro...”

En momentos importantes e precisos de su vida el biógrafo nos mete dentro de la misma, imaginando escenas y, sobre todo, sentimientos y sensaciones. Creo que es un buen modo de hacer más humano y cercano al personaje, que los lectores tengamos una idea de cómo era realmente, una visión más que sumar al resto de lo que nos cuenta, ayudando a conocer realmente a Celso Emilio. Entre estos momentos novelísticos está el resto de su vida contada también de un modo ameno y fluido, que nunca se hace pesado para el lector. Un montón de datos, de personajes, de historias, de lugares resultado de un ingente y enorme trabajo de investigación. No creo que esté exagerando si digo que es una innovadora manera de acercarnos a la biografía de una persona, mucho más interesante y amena que en otro gran número de ensayos y que puede crear un nuevo camino para este tipo de obras.

La editorial la califica como “una biografía monumental”, una obra que recorre la vida de un autor fundamental de la sociedad gallega. Puedo decir con conocimiento de causa que el trabajo realizado por Ramón Nicolás también merece ese adjetivo de “monumental”. Un trabajo de más de tres años pero que comienza mucho antes. No creo que se puedan contar la cantidad de horas dedicadas a este libro. Muchos de los datos parten de las cartas a las que tuvo acceso a lo largo de ese tiempo, escritas o recibidas por Celso Emilio o referidas a él. Cientos de cartas, miles de documentos. Horas dedicadas a entrevistas a muchos de los que aparecen en la obra. Intentos de contactar con otros con los que al final no fue posible... Darle forma a esta ingente cantidad de material no puede ser nada fácil, y mucho menos conseguir estructurarlo bajo la forma de un libro que se sigue casi como una novela. Lecturas y relecturas, correcciones, añadidos y cosas que pudieron quedar en el tintero por puro agotamiento. Creo que uno de los méritos fundamentales de este “Onde o mundo se chama Celso Emilio Ferreiro” es conseguir volcar todo este material del modo que se hizo sin resultar una lectura pesada, aburrida o lenta. Gran parte de esa documentación consultada aparece bajo la forma de unas interesantes y exhaustivas notas al pie, así como unas páginas finales en las que se reflejan algunos de los más importantes.

Como le dije al propio Ramón Nicolás unos días después de empezar a leerla mi crítica sobre la misma fue “que me estaba gustando mucho, pero mucho, más de lo que esperaba cuando la empecé”. Me sentía en la obligación moral de leerla, claro, pero me sorprendió desde el principio el estilo y la forma, el dominio del hilo narrativo y la forma de contar muchas cosas. Ya dije que esos capítulos en los que el biógrafo imagina las cosas me parecieron muy buenos, consiguiendo que imaginara más de una situación perfectamente. Me quedó grabada una escena entre Celso Emilio y su madre llena de ternura y sentimientos. Y si además el resto también se leía bien pues mejor que mejor. No puedo terminar sin destacar dos de los últimos capítulos. “As amizades” es uno, nos va a dar una idea de la personalidad de CEF vista a través de sus relaciones con algunas personas, amigos, enemigos o ambas cosas a la vez. El otro que destacaría es el último, ya que me resultó un gran final, el dedicado a Moraima, la mujer del poeta, una persona fundamental en todo la historia, presente casi desde el principio, no quería terminar la obra sin saber alguna cosa más de ella, y así fue, terminamos con la historia de esta mujer como una forma perfecta de cerrar el círculo de la trayectoria vital de Celso Emilio Ferreiro.

CEF pensaba que los poetas eran inmortales, que no eran enterrados, sino “enversados”, sus versos permanecían para siempre. Y cuando alguien los lee resucitan un poco, eran “desenversados”, una maravillosa expresión que una vez más demuestra la gran personalidad y originalidad de este hombre al que ahora conocemos más y mejor.

Una obra que creo que va a ser fundamental dentro del género y que permanecerá a lo largo del tiempo como una referencia. Evidentemente yo soy un lector más que, además, conoce al autor, pero esto no tiene mucho que ver con la perspectiva que tengo de la misma.

Hace años, unos cuantos años, tenía una cinta de casete que creo que todos por aquí escuchamos más de una vez. Gastada de tanto escucharla y que acompaño muchos momentos de mi juventud, y algo más después. Pues la lectura de esta biografía me trajo de nuevo el recuerdo de la música que sonaba en ella. “Aí ven o maio”, de Luis Emilio Batallán, en el que musitaba varios poemas de autores gallegos, entre ellos varios de Celso Emilio Ferreiro, aquí queda, como remate, una canción de la misma.


jueves, 4 de octubre de 2012

"Misión Olvido", María Dueñas




No debe de ser nada fácil pensar en una segunda novela cuando la primera que has escrito tuvo un gran éxito, supongo que pesará la responsabilidad, las ganas de conseguir más o menos lo mismo y al mismo tiempo la idea de darle al lector algo más, algo parecido pero distinto que le guste. A veces es complicado y los resultados no son demasiado buenos y otras veces se consigue, el autor esperará como agua de mayo las críticas, los resultados de las ventas y las opiniones de los lectores. Viene esto a que hoy os voy a dejar mi comentario personal sobre una historia que responde a este presupuesto. Allá por junio del 2010 os dejaba un comentario de la primera novela de María Dueñas, “El tiempo entre costuras”. Cerca de dos años hemos tenido que esperar por la segunda historia de esta autora, titulada “Misión Olvido”, de muy reciente aparición editorial. Para consultar algún dato biográfico me remito al comentario sobre su primera novela.

Estamos en julio de 1999. La protagonista, Blanca Perea, casada, madre de dos hijos, profesora de Universidad... Pero toda esta aparente vida completa se ve deshecha y rota por una serie de acontecimientos. Su marido la deja por otra mujer, sus hijos ya son mayores y están algo alejados de ella. La noticia de su separación cae sobre ella como una enorme losa que no se ve capaz de levantar sin escapar del pequeño mundo que la rodea. Antes de empezar el curso solicita alguna plaza lejos de su ciudad para poder estar sola e intentar recomponer un poco su cabeza. Aparecen varias oportunidades, pero elige la más lejana, aquella que ponga una buena cantidad de tierra de por medio. Es un trabajo para alguien mucho menos cualificado que ella, pero ese es un detalle sin importancia, lo fundamental es que está lejos, al otro lado del océano. Aparece un trabajo en una universidad de Estados Unidos, un trabajo que no parece tener demasiados alicientes ni económicos ni intelectuales, pero de nuevo eso es lo menos importante. Se irá varios meses a la Universidad de Santa Catalina, en California, para rescatar y catalogar el archivo bastante abandonado de un antiguo profesor español, fallecido bastantes años antes, Andrés Fontana. Nada más llegar conocerá a la gente que allí trabaja, todos dispuestos a echarle una mano. Además de eso se tendrá que enfrentar a un almacén lleno de una documentación que lleva años allí guardada, de forma caótica y desordenada, un trabajo ingente que tendrá que afrontar. Rebeca Cullen estará dispuesta siempre a ayudarla, y Fanny será una especie de secretaria y chica para todo, con una misteriosa y seca madre. Dos hombres aparecerán en esta nueva etapa de su vida, el jefe del departamento para el que trabaja, Luis Zárate, y un estudioso de la literatura española, Daniel Carter. 

Entre todos estos personajes se va tejiendo una historia formada por muchos elementos. Varios hilos conforman la trama, teniendo a estos personajes como núcleo de casi todos ellos en mayor o menor medida. A ello añadimos la construcción de un gran centro comercial en una zona que buena parte de los habitantes de Santa Cecilia quieren conservar. También la historia de las misiones franciscanas en California, conocidas como las misiones del Camino Real. De repente nos veremos trasladados a la España de los años del franquismo en un viaje de uno de los protagonistas que se nos irá contando poco a poco a medida que avanzamos en los capítulos. Extrañas relaciones, historias de amor, desencuentros, engaños, cosas que parecen no ser lo que son... Toda una trama que parece más complicada de lo que en realidad es al final. Un trabajo que para ella funcionaba como un escape se va a ir convirtiendo en algo más, en mucho más de lo que ella esperaba en un principio.

La primera novela de María Dueñas recibió críticas de todo tipo, pero en general el público la acogió muy bien, sus ventas fueron realmente buenas e incluso algo sorprendentes para ser una primera obra de una autora desconocida. Las recomendaciones entre los lectores funcionaron de maravilla y llegó a ser durante mucho tiempo una de las novelas más vendidas y leídas. Incluso en breve se estrenará una serie de televisión basada en ella. A mí personalmente me gustó bastante. Me pareció una historia entretenida, bien planteada, a medio camino incluso entre la realidad y la ficción. Y creo que bien escrita, con una prosa trabajada y al mismo tiempo fluida, que se leía con agrado y casi sin darte cuenta.

Con esta segunda novela al principio me pasó lo mismo. Su inicio fue creo que muy bueno, subjetivamente hablando me gustó mucho esa dedicatoria a toda la gente que se dedica a la enseñanza. El primer tercio de la novela me convenció. El planteamiento de la historia era bueno, los personajes tenían un buen desarrollo y me estaban convenciendo. La prosa de la autora seguía pareciéndome buena, cercana, fácil de leer y bien desarrollada. Pero a partir de ese momento mi opinión sobre la misma fue cambiando poco a poco. Dejo claro desde un principio que esta es una opinión completamente subjetiva, de un lector más que opina sobre su lectura, sin ánimo de sentar cátedra en absoluto. Creo que la historia se va perdiendo poco a poco. Va ganando en irregularidad y diluyéndose entre demasiadas cosas sin centrarse en ninguna de ellas. Casi pasa por encima de algunos personajes o algunas situaciones mezclando demasiadas cosas en pocas páginas. La parte que transcurre en la España de la dictadura juega con elementos originales y otros demasiado tópicos, cercanos al costumbrismo que hasta cierto punto pueden responder a la realidad de la época, y en otros no tanto. Creo que incluso se aleja poco a poco en algunas situaciones de un cierto aire de verosimilitud que parece querer darle. Creo que son demasiadas cosas las que pasan y algunas quedan poco creíbles dentro de esa historia de ficción. Me resultaron interesantes historias como las de las misiones, los estudios sobre autores españoles de posguerra o el trabajo de investigación documental, pero en más de una ocasión me gustaría más que hubiese profundizado sobre estos u otros aspectos y menos en otras cosas. Poco a poco la historia no es que dejara de interesarme, tenía ganas de saber qué pasaba, pero se iba convirtiendo en algo bastante previsible, casi como si supiera qué iba a pasar a continuación, y no solía equivocarme. No deja demasiadas puertas abiertas a la sorpresa, a que de repente el lector lea algo inesperado y esa situación haga que su interés por la lectura aumente.

No creo que sea una mala novela, en absoluto, pero desde mi punto de vista esperaba algo más a medida que iban avanzando las páginas. Sigo diciendo que me gusta mucho cómo escribe, pero la historia no queda todo lo bien que podría si se eliminaran algunas cosas y se refuerzan otras. Algunos personajes que prometían me dejaron al final algo indiferente, como si pasaran de repente de conocidos a desconocidos, como si esperaras algunas cosas de ellos que al final no llegan.

Una ligera decepción, aunque no completa, creo que tiene algunas cosas buenas pero quedan desdibujadas con otras que no me lo parecieron tanto. No fue suficiente como para que dejara la lectura y no terminara la historia, pero al final me costaba un poco ponerme con ella. Con todo esto espero no desanimar por completo a nadie, es más, espero que los que la hayan leído o la vayan a leer me dejen por aquí sus impresiones, a ver si coinciden o no con las mías.

jueves, 27 de septiembre de 2012

"La conjura de Cortés", Matilde Asensi



La novela que os dejo hoy es de muy reciente publicación. Tercera entrega de una trilogía a medio camino entre la novela histórica y la de aventuras, de autora española de gran éxito. Con estas pistas casi seguro que más de uno y una sabrán ya de qué y de quién hablo. La autora es Matilde Asensi y la novela “La conjura de Cortés”, que cierra la trilogía dedicada a Martín Ojo de Plata.


En abril del 2010, poco tiempo después de empezar con este blog, os dejé un comentario de las dos primeras novelas de esta trilogía. Y la autora no es la primera vez que aparece por aquí, así que para no repetirme me ahorro la reseña biográfica y me remito a comentarios anteriores que podéis buscar en el archivo del blog. La primera novela de esta saga apareció bajo el título de “Tierra Firme” en el año 2007; la segunda, “Venganza en Sevilla”, lo hizo en el 2010 y en este 2012 se cierra la historia con la tercera entrega. Una historia bien montada, con cambios de localización en cada una de ellas y con una serie de personajes, tanto protagonistas como antagonistas, que son casi constantes en las tres novelas, por lo menos los más importantes.

Volvemos con la historia de Catalina Solís y su contrapartida masculina, Martín Nevares. Como muchos lectores recordarán “Tierra Firme” nos contaba la historia de Catalina en su viaje al Nuevo Mundo para casarse con un hombre que no conocía, un matrimonio concertado que aceptaba por obligación. Tras naufragios, sobrevivir en una isla y ser rescatada se ve obligada a cambiar de sexo para mantener el anonimato, así aparece Martín, adoptado por un matrimonio que vive al otro lado del Atlántico. Muchas aventuras pasaba en esta primera entrega, que sigo considerando la más entretenida de las tres. La segunda nos contaba la vuelta de Catalina a España para intentar rescatar a su encarcelado padre, de manera injusta, y como este muere sin recobrar la libertad y la obliga a jurar que se vengará de la familia responsable de su prisión, la familia Curvo. Esta segunda novela transcurre casi íntegramente en Sevilla y se centra en esa venganza que termina con la muerte de varios de los integrantes de la citada familia. En ella se pierde un poco el espíritu aventurero y marinero de la anterior, me resultó algo más parada a pesar de tener mucha acción y quizá, algo más previsible. Aún así fue una lectura entretenida, algo que siempre nos garantiza esta autora.

“La conjura de Cortés” nos lleva de nuevo a las tierras americanas tras la escapada de Catalina de España, perseguida por los asesinatos en Sevilla de los Curvo. Sigue buscada por la justicia y rodeada de la mayor parte de los personajes aparecidos en las entregas anteriores. Ahora, entre aventuras de todo tipo, descubrirá sentimientos que no habían aparecido hasta ahora, entre ellos el amor por uno de sus acompañantes, que la desconcertará y la dejará en evidencia más de una vez. Tras una serie de peripecias, viajes y cambios de escenario se verá inmersa en la conjura que da título a la novela, relacionada con el navegante, explorador y conquistador Hernán Cortés. Una serie de nobles y algún descendiente de este personaje quieren derrocar al rey de España como gobernante de las nuevas tierras y poner a un nuevo rey solo para las tierras descubiertas y conquistadas. Pero para eso necesitan dinero y piensan sacarlo del legendario e impresionante tesoro que Cortés escondió en algún lugar de nuevo continente. Casi sin quererlo Catalina se verá metida dentro de esta historia como una parte activa y fundamental de la misma. Algún nuevo personaje aparecerá para ayudarla en esta nueva aventura que será muy importante para ella. De paso advierto que no estoy contando nada que no se pueda leer en las reseñas de la propia editorial o en la contrapartada del libro, es más, creo que aún cuento menos que ellos, que sigo pensando que en ocasiones nos cuentan tanto que casi no merece la pena leer la novela, solo falta que nos digan cómo termina.

Con esta tercera entrega termina por lo tanto la trilogía de Matilde Asensi con este personaje y el siglo XVII como marco histórico. Sigo diciendo que están a medio camino entre la novela histórica y la de aventuras en su estilo más clásico, con momentos quizá influenciados por autores como Salgari, Stevenson, Verne..., lo que no le quita mérito alguno, que conste. Digo a medio camino entre ambos géneros por varias razones. Cierto es que la historia está plenamente ambientada en la época y que muchos de los acontecimientos que nos cuenta y que influyen en la trama parten de hechos históricos reales, y en ese sentido la cantidad de información sobre la época es muy importante y, sobre todo, recibida de una forma más que amena. Del mismo modo otro elemento a destacar es lo bien reflejada y plasmada que me parece la época en todos los sentidos, la forma de vida, de viajar, de comportarse..., todo ello avalado, como dije en el comentario anterior, por un magistral uso del lenguaje. En ese sentido la mezcla que hace entre expresiones del Siglo de Oro y el lenguaje moderno, sobre todo cuando hablan los personajes, me parece algo digno de mencionar. Sin llegar a caer en la pedantería o en un uso excesivo de palabras o expresiones de la época hace que solo con eso podamos trasladarnos perfectamente a la época. A ello también contribuyen la situaciones que desarrolla, las descripciones de paisajes, ciudades, ropas, barcos...son importantes sin caer en lo excesivo, usadas en su justa medida. La labor de investigación y uso de la historia creo que es buena, dándonos datos y conocimientos suficientes para aprender algo o tener ganas de ampliar esa información. Y además está perfectamente usada dentro de la historia. Claro que prácticamente todos los personajes centrales son ficticios, pero creo que el lector podrá verlos casi como si hubieran existido.

Y tiene mucho de novela clásica de aventuras. Los viajes, los piratas, los barcos, engaños, personajes de todo tipo, esclavos, luchas con espadas, duelos... No hay un solo elemento de la novela de aventuras que no esté presente en las tres novelas, y casi siempre usados de una excelente manera. Siempre me gustaron las novelas de este tipo y el cine del mismo género y creo que en este caso el resultado también es bueno. Lo primero que se le debe pedir a una novela de aventuras es que sea entretenida y movida, algo que las tres cumplen en mayor o menor medida. En este caso la tercera está algo más cerca de la primera en este sentido, hay más movimiento de personajes y cambios de lugar, más personajes nuevos importantes en la trama y algún misterio más también. Es más movida que la anterior en ese sentido y quizá por eso me gustó un poco más. Si a todo esto le añadimos un tesoro, un misterioso mapa que descifrar, los amores de Catalina y algunas cosas más creo que estamos ante una buena y muy entretenida historia. Y por fin sabremos la razón del seudónimo de Martín, ese Ojo de Plata que tenemos presente desde la primera entrega. 

Matilde Asensi es una autora que podrá gustar más o menos, pero no podemos negar que nos va a dar siempre una lectura entretenida, amena e interesante, por encima de la media de otros productos del mismo tipo. Siempre tiene algo que anima a la lectura, ya sean los personajes, las situaciones o las tramas. Leía que tiene varias ofertas para llevar esta trilogía al cine, pero ninguna le da las garantías suficientes como para dejar a sus personajes en manos de un director, quiere que cuando se haga aparezca en la pantalla de una forma fiel y cercana a lo que ella y todos sus lectores imaginan. Creo que será difícil que consigamos ver a Catalina / Martín en la gran pantalla algún día. Una pena, porque creo que ya dije alguna vez que sus historias me parecen muy cinematográficas y darían buenas producciones, pero creo que caras si se quiere ser fiel a las mismas.

Se cierra la trilogía con una novela más cerca de la primera que de la segunda. De las tres, ya lo dije, la que menos me gustó fue la segunda que me pareció algo más lenta y, quizá, retorcida en algunos sentidos e incluso menos creíble dentro de la línea del personaje. Esta última es un buen cierre para la historia, por lo menos a mí me lo pareció. Más en la línea de aventuras, con más ritmo que la “Venganza en Sevilla” que quizá se centraba demasiado en ese aspecto, en todo lo que ideaba para acabar con los Curvo y dejaba a los personajes y otras situaciones demasiado en segundo plano. Aquí de nuevo rescatamos a la Catalina valiente, aguerrida y débil en algunos sentidos al mismo tiempo. Aquí, a pesar de ser conscientes de que estamos ante un personaje de ficción, se me parece más a la Catalina de “Tierra Firme”, que creo que en la segunda quedaba algo desdibujada. Ahora tendremos que esperar a ver con qué nueva aventura nos sorprende la autora.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

"Total Recall", "Desafío Total"



Los años noventa fueron un gran momento para el cine de ciencia ficción, algunos clásicos vienen de aquella época y hubo algunas películas a medio camino entre este género y el de acción que me parecieron muy buenas, más de una sigue entre mis favoritas. En 1990 se estrenó “Desafio Total”, dirigida por uno de los directores más destacados del género, Paul Verhoeven y protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Una película con una buena historia, con unos efectos especiales que en la época nos dejaban pasmados, entretenida y, creo yo, algo por encima de la media del género en aquel momento. Para mí es uno de esos clásicos en este tipo de cine, divertida y con toque que te tenía pendiente de la historia desde el principio hasta el final, jugando con lo que creías ver y dándole vueltas a la historia. Algunas de sus escenas creo que están grabadas en la cabeza de muchos aficionados. Ah, también aparecía Sharon Stone en una de sus primeras presencias con cierto protagonismo en el cine. 

Viene esto a cuento de que este último fin de semana fuimos al cine, no había demasiado donde elegir y le tenía unas ganas relativas a la película que os dejo hoy, pero no me decepcionó en absoluto. De todos modos es un dato más de la falta de imaginación de los guionistas de Hollywood o de las pocas ganas de arriesgar un poco y dedicarse a películas que pueden tener garantizada una cierta taquilla, al ser versiones actualizadas de algunas de esas muy conocidas de hace unos años y que mucha gente no vio en su momento, aprovechando de paso el tirón de ciertos actores e historias con algo de interés y, sobre todo, de entretenimiento. Vimos la nueva versión de esa que menciono en el primer párrafo, claro que ahora con esa manía de dejar los títulos en inglés en vez de “Desafío Total” es “Total Recall”. Es una de las muchas versiones nuevas que llegarán de este género, anteriormente estrenaron “Dredd.”, partiendo de la vamos a decir mediocre “Juez Dredd.” protagonizada por Stallone en 1995. Y para el año que viene estrenarán “Robocop”, curiosamente otra película de Verhoeven de 1987. Tengo la impresión de que alguna más aparecerá por ahí. Claro que si es como el caso de la de hoy tampoco es que me importe demasiado, no voy a decir que sea mejor que el original, porque no es así, pero se queda cerca y a pesar de ser lo mismo se puede ver como algo distinto. Además los que no conozcan la cinta anterior estoy seguro de que disfrutarán con esta buena historia de ciencia ficción con buenos momentos de acción.

Otro dato a tener muy en cuenta es de dónde parte esta historia. Está libremente basada en un relato de Philip K. Dick, un autor nacido en Chicago en 1928 y que murió en 1982. Escribió gran cantidad de novelas y relatos cortos, la mayor parte dentro del género de la ciencia ficción. Durante su vida vivió en la pobreza, casi sin tener ningún reconocimiento por sus escritos. Tras su muerte el cine fue el mundo que lo devolvió al gran público y lo sacó del olvido, convirtiéndolo en uno de los grandes clásicos del género. Aunque como en muchos otros casos este reconocimiento le llegó un poco tarde. Buenas películas tuvieron alguno de sus relatos o novelas como base de inspiración, aunque hay que decir que casi siempre de un modo algo libre, funcionando más como un punto de partida sobre el que desarrollar una historia. Grandes películas y conocidos directores recurrieron a sus libros. Desde Ridley Scott con la imprescindible “Blade Runner” a Spielberg con una de sus cintas que más me gustan, “Minority Report”. De otros directores quizá menos conocidos pero también recomendables tenemos “Destino oculto”, “Paycheck” o “Next”. Y posiblemente no sean las últimas que usan a Dick como base. “Total Recall” sigue la historia de un relato corto titulado “Podemos recordarlo por usted al por mayor”

Estamos a finales del siglo XXI, Douglas Quaid lleva una vida gris, trabajando como operario en una factoría dedicada al montaje de robots encargados de la seguridad. Un pequeño apartamento, unas vistas deprimentes y una esposa que trabaja como policía. Todos los días se ve obligado a realizar un viaje desde donde vive hacia el otro lado del planeta, el lugar donde trabaja. Para ello coge lo que llaman la “Cascada”, una especie de gran gusano que atraviesa el centro de la Tierra en unos minutos. Un mundo devastado por las guerras químicas, gobernado por Cohaagen y su ejército de forma dictatorial. Solo la resistencia se enfrenta a él, dirigida por el misterioso Mathias. Cuando le deniegan un ascenso decide vivir una nueva experiencia, algo que lo separe de su vida monótona y aburrida. Rekall es una empresa que se dedica a implantar falsos recuerdos en la mente de las personas, a base de drogas y nuevas técnicas garantiza una experiencia inolvidable, algo grande y lleno de aventuras que uno solo vivirá de manera virtual, pero que en su mente quedará como algo completamente real. Quaid decide probar pero algo se complica, o por lo menos eso parece. De repente se verá perseguido por la policía, inmerso en persecuciones, disparos y misterios. No entienda nada, ahora descubre que en realidad es Hauser, un agente secreto infiltrado en la resistencia por orden de Cohaagen para acabar con ella. Su mujer no es su mujer, personajes que parecen conocerlo y a los que no recuerda se cruzan continuamente con él... Está completamente desconcertado. ¿Qué hay de cierto en esta aventura? ¿Tan real es el efecto conseguido por Rekall? Un juego de engaños, misterios, traiciones...donde casi nadie es lo que parece.

El director es Len Wiseman, especializado en películas de acción con una cierta calidad e incluso algunos elementos originales. Es el responsable de “La Jungla 4.0” o varias historias de la saga “Underworld”. En este sentido está dirigida con bastante ritmo y no hay demasiado que reprocharle, consigue atrapar al espectador en ese mundo de ficción o real, no lo sabremos hasta el final y tendrá al espectador tan desorientado como al propio protagonista de la historia. Anotemos que siempre y cuando no haya visto la anterior, porque entonces tendrá claro desde un principio qué es lo que pasa. En cuanto a los actores cambiamos aquí a Schwarzenegger por un muy convincente Colin Farrell. Este es otro de esos actores que suele gustarme y aquí está bastante bien, consigue que nos metamos en la historia, mezclando escenas de acción vibrante con otras en las que brilla un poco más como actor. En general las interpretaciones están, desde mi punto de vista, un poco por encima de la media en este tipo de historias. Junto con Farrell los dos papeles protagonistas son para dos mujeres, Kate Beckinsale y Jessica Biel, amiga una y enemiga la otra. Del resto destacaría a dos caras conocidas. El papel del revolucionario Mathias es para el inglés Bill Nighy, con una aparición breve pero importante. Mientras Cohaagen está interpretado por Bryan Cranston, que sale del mundo de la televisión (imprescindible su interpretación de Walter White en la brutal “Breakin Bad”) y está teniendo algunas apariciones secundarias en varias películas de estos últimos años.

Su mayor virtud es que se parece mucho a la versión de los 90, lo que al mismo tiempo es su mayor defecto. Digo esto porque su mayor interés reside en descubrir que hay de cierto o de ficción en lo que está viviendo el protagonista. Mis hijos no habían visto la anterior y les gustó mucho, en mi caso desde el principio sabía qué era lo que estaba pasando, lo que no hizo que disfrutara mucho. Salvo algunos detalles menores sigue la historia al pie de la letra. Cambiamos el Marte del original por un centro de trabajo en Australia, algunos personajes secundarios y poco más. El resto se mantiene casi íntegramente, también es cierto que mejor no cambiarla demasiado porque ya la original era una historia redonda. ¿Cuál me gustó más? Pues las dos, cada una tiene sus cosas, esta nueva pierde la originalidad pero gana en otros aspectos, es más espectacular y algo más movida en cuanto a escenas de acción. Dos destacan por encima de las demás, una persecución al más puro estilo de las clásicas con automóviles y, sobre todo, la escena de los ascensores, tensa y original. El diseño de la colonia es prácticamente igual al que vimos situado en Marte, en ese sentido el homenaje es inevitable. E incluso tiene algunos guiños en varias escenas para los fans de la primera, esos no os los voy a contar porque tendréis que descubrirlos, y los que lo sean seguro que no podrán evitar una sonrisa.

Cine de ciencia ficción y acción algo por encima de la media, con momentos realmente espectaculares. Los efectos especiales han evolucionado mucho desde los 90 hasta hoy y se nota, en eso gana con respecto al original. Algo más emocionante y tensa que este, pero le falta el encanto de los 90, aún hace unos días la pusieron en algún canal y estuve viéndola, no entera, pero casi, y quizá esta fuera algo más simpática o divertida en algunos momentos. Como dije son lo mismo y al mismo tiempo no lo son, las innovaciones técnicas ayudan a mantener y acrecentar esas emociones que provoca en el espectador. Conociendo la historia no se me hizo nada aburrida, todo lo contrario,  las cerca de dos horas que dura se me pasaron con bastante rapidez. Bien interpretada y dirigida garantiza una buena dosis de acción, diversión, entretenimiento e intriga. Así que la recomiendo para todos, para los que disfrutaron en los 90 y para las nuevas generaciones que no lo hicieron. Aun así no puedo evitar pensar que falta imaginación y era mejor ver algo nuevo y distinto, no tener que volver a los 90 para hacer películas que algunos ya vimos.


lunes, 10 de septiembre de 2012

"Como una novela", Daniel Pennac




Capítulo 1: “El verbo leer no soporta el imperativo”
Capítulo 49: “El tiempo para leer siempre es tiempo robado ... El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo para vivir”

Mis hijos no leen. Mi alumnado (soy profesor de lengua y literatura) tampoco. Leen lo que les mandan por los estudios, pero si digo que nada más no me quedo corto. ¿Por qué? La verdad es que no lo tengo nada claro. No es que no les guste, pero el mundo audiovisual supone hoy una gran competencia. Piensan que es una soberana pérdida de tiempo y prefieren dedicar los ratos libres a otras actividades. Claro que para mí la pérdida de tiempo viene siendo muchas veces lo que hacen ellos. El medio consuelo que me queda es que por lo menos los que tengo en casa prefieren salir a jugar al baloncesto que quedarse enredando con la consola, cuando eso cambie creo que tendré que preocuparme algo más.
Siempre se dijo que de padres lectores lo normal es que salgan hijos lectores. En mi caso fue así, en mi casa familiar siempre había algún libro a nuestra disposición y recuerdo a mis padres muchas veces con un libro en las manos. En mi casa, mientras eran pequeños, tenía la costumbre de leerles algún cuento todas las noches, pero ahí se quedó la cosa. Hasta les compré un libro electrónico (yo tengo uno desde hace unos años y estoy encantado, pero ese es otro tema) a ver si la pantalla la entendían como un añadido más, pero nada, no hay manera. Obligarlos no parece la mejor solución, el resultado tal vez los haría escapar aún más.
Además de la competencia, el mayor problema es que en los centros de estudio no estamos creando lectores. Advierto que, en general (siempre hay excepciones), pesa una idea demasiado “literaria” cuando es escogen las lecturas. Una gran parte del profesorado se empeña en recurrir a los “clásicos” para un alumnado al que no le gusta leer. El resultado es que estos también escapan. Yo, cuando no sé qué poner, acudo a los otros clásicos, los de mi infancia y juventud (Salgari, Verne, Poe, Stevenson, Christie...) y tengo comprobado que siguen estando vigentes y a la mayoría le resultan lecturas interesantes. No saben lo que se pierden, soñar, viajar, luchar, resolver enigmas..., esto y mucho más es lo que nos trae una buena lectura. Tenemos que formar lectores, y estamos cayendo en todo lo contrario.

Esta larga introducción la escribí hace unos meses para la portada del blog de una editorial. La traigo hoy aquí al hilo de la obra que os voy a comentar, muy relacionada con lo dicho y a la que pertenecen las primeras líneas del post. Llegó a mí como una recomendación en un comentario de este mismo blog, alguien me decía que como profesor de literatura debería leerla y como suelo hacer caso de esas recomendaciones allá me fui. Darle las gracias a la persona que me la recomendó, ya que me gustó mucho y creo que me va a hacer cambiar algunos planteamientos para este curso que pronto comenzará, por lo menos para intentar algo distinto. El autor es Daniel Pennac y su escrito se titula “Como una novela”. Un autor que no conocía de nada y que me sorprendió, sobre todo por lo que dice, pero también por cómo lo dice. Una obra de gran éxito en su país y que me hará leer alguna más de sus historias en breve.
Daniel Pennac es el seudónimo de Daniel Pennacchioni, escritor francés nacido en Casablanca (Marruecos) en 1944. Proviene de una familia de militares y pasó su infancia entre varias zonas de África, el sudeste asiático y más tarde en Niza, donde se graduó en letras y decidió dedicarse a la enseñanza. Comenzó su producción literaria con obras para niños y jóvenes, con gran popularidad de su saga protagonizada por la familia Malausène, a medio camino entre la novela negra y la juvenil. Su obra es variada, novelas dirigidas tanto a niños, jóvenes o adultos y ensayos; de estos últimos el más destacado es el que os comento hoy. En 2007 recibió el Premio Reanudot por su obra “Mal de escuela” (anotada en mi lista de lecturas). Comienza su producción en los años 80, la saga mencionada aparece por primera vez en 1985 con “La felicidad de los ogros” y le dará un gran éxito de ventas y críticas. Por el momento su última obra es “Diario de un cuerpo”. 

¿Y qué es “Como una novela”? A medio camino entre el ensayo y la reflexión el autor nos deja una serie de consideraciones, opiniones, pensamientos e ideas sobre qué razones o situaciones llevan a la juventud de hoy (y también a los no tan jóvenes) a tener una consideración negativa sobre el hecho de leer, de acercarse a una novela y pasar algún tiempo con ella entre las manos disfrutando y viajando con la imaginación. Toda ella escrita en un lenguaje sencillo y accesible, no es un ensayo profundo en la forma, pero sí, y mucho, en el fondo. Menciona varias razones para intentar justificar esta realidad e intenta poner algo de su parte, algunas ideas o iniciativas, para buscar un camino alternativo que pueda llevar a mucha gente a tener contacto con los libros. No hay, evidentemente, un solo culpable. Por un lado tenemos a la propia sociedad, acelerada y centrada en otras cosas, dejándonos muy poco tiempo libre y el que queda es aprovechado para otras cosas. Nos hablará también del sistema educativo, más centrado en otros aspectos que en formar lectores o, por lo menos, jóvenes con curiosidades e inquietudes. Usa un tono ligero e incluso, en muchos momentos, divertido, lo que hace que todo lo que nos quiere exponer llegue de una forma clara y rápida al lector. A ello ayuda la brevedad del mismo, no llega a las doscientas páginas, pero bien concentradas. No hay una sola línea que no diga algo, un solo párrafo que no pueda hacernos reflexionar sobre el tema central de la novela. En muchos momentos podemos vernos reflejados en sus palabras, ya sea como padres o, como en mi caso, como profesores. Muchas de las situaciones que usa para apoyar sus reflexiones aparecerán ante el lector como algo que a él mismo le ha pasado o ha vivido más de una vez. Y no solo a los adultos, la imagen inicial del joven delante de un libro, intentando leerlo, contando las páginas que lleva y las que le quedan, pensando si le dará tiempo de terminarlo para la fecha indicada por el profesor..., veo en él a muchos de mis alumnos y alumnas. Pasando páginas sin enterarse de lo que leen, dejando la lectura para los dos o tres últimos días y sufriendo en cierto modo tanto por tener que leer como por la premura del tiempo que cae sobre él como una guillotina.

Pero no solo nos hará pensar sobre este tema central. El último capítulo, realmente bueno, se convierte en un decálogo de los derechos imprescindibles del lector desde su punto de vista. Algo que también hará que esbocemos más de una sonrisa aquellos que son lectores desde siempre. Cosas que también muchos hemos pensado en algún momento aparecerán aquí casi como un apoyo a ciertas actitudes que en muchos casos se consideran negativas. El primero de los puntos es el derecho a no leer, no leer nada de nada, siempre y cuando aparezca como resultado de una reflexión personal tras haberlo hecho, tras conocer lo que es leer de verdad. Luego aparecerán otra serie de puntos con ideas como el derecho a saltarse páginas de alguna novela en concreto (con ejemplos que no voy a mencionar, tendréis que verlos por vosotros mismos y estar o no de acuerdo). El derecho a no terminar una novela, algo que antes no hacía, ahora alguna vez que hay muchas cosas buenas que leer para perder el tiempo con algo que no te está gustando o no te está diciendo nada. El derecho a releer, algo que también deberíamos practicar de vez en cuando, sobre todo pensando que una lectura hecha en la adolescencia no nos dirá lo mismo si la repetimos ahora. El derecho a leer cualquier cosa...

Me pareció una lectura muy interesante, con muchas cosas sobre las que reflexionar y pensar y con algunas ideas para intentar conseguir, sobre todo desde mi trabajo como docente, algunos lectores más. Y no solo eso, sino lectores más reflexivos, con más atención y mucha mejor comprensión. Tengo en mente, tras una nueva lectura, intentar algunas de las cosas que aporta el autor y ver si se consiguen algunos buenos resultados, o no, ya lo veremos. Lo que sí es cierto es que es preocupante esa falta de lectura entre los jóvenes de hoy (desde hace ya unos cuantos años) y habría que buscarle remedio y solución. Los clubes de lectura que funcionan en algunos centros de enseñanza son también un posible camino, pero de momento se apuntan muy pocos, aunque eso ya es más de lo que teníamos. Sigo pensando que otro camino, como apunté al principio, es intentar encontrar lecturas que puedan gustarles más, quizá algo alejadas de los clásicos de toda la vida, que les resultan muy secos, aburridos y demasiado serios. Caminos hacia formar lectores de verdad y no pasadores de páginas o gente que se limita a juntar palabras. Luego ellos ya tomarán su decisión, serán o no lectores, pero tenemos que abonar bien el camino, sino no conseguiremos nada. Trabajar casi como si fueran bebés, con los que vamos de lo más simple o lo que más les puede gustar para ir pasando luego a cosas más serias, solo son ideas sueltas. En conclusión, una lectura que aunque tiene unos años sigue completamente vigente. Creo que muchos profesores de lengua y literatura deberían de conocerla, casi imprescindible, pero también es recomendable para todo el mundo, estoy seguro de que os va a decir más de una cosa interesante y sobre la que pensar.

domingo, 2 de septiembre de 2012

"Memphis Beat"



No es el verano una buena época para la televisión, todas las cadenas se llenan de reposiciones y pocas novedades hay. Comprensible en cierto modo, por lo menos desde su punto de vista, la gente está de vacaciones y ve menos la televisión. Aún así a veces es desesperante sentarse por la noche con la intención de ver algo y no encontrar nada de nada, incluso en las cadenas de pago, que aunque alguna novedad presentan, lo hacen con cuentagotas. Así que tirando de las cosas que tenía grabadas sin ver me encontré con la serie que os dejo hoy, “Memphis Beat”. 

Dos temporadas de diez episodios cada una y cancelada al terminar la segunda. Hay cosas con los temas de la audiencia que no acabo de entender. Hay series que sin aportar nada de nada nuevo continúan hasta lo incomprensible, diez o más temporadas viendo siempre lo mismo. Cierto es que algunas van introduciendo elementos nuevos y hacen que aún partiendo de lo mismo parezcan distintas. Estaba pensando ahora en la temporada 12 de “CSI Las Vegas”, que con unos cambios de actores y de guiones, tiene un aire renovado y más entretenido. Mientras, otras que no están mal, como es el caso de la de hoy, desaparecen del mapa casi sin darte cuenta. No es que esta serie sea algo especial, distinto o aporte algo nuevo a las otras del mismo tipo, pero sí tiene bastantes elementos como para merecer, creo yo, algo más y no desaparecer por la puerta de atrás, quedándose en unos escasos veinte episodios. Puede deberse a la falta de éxito o al desgaste de los guionistas, no lo sé. Solo sé que llevo vistos unos siete capítulos y me está resultando muy entretenida y atractiva, sobre todo por una serie de cosas que contaré después.

Tema central, el de infinidad de series americanas, la policía. En este caso estamos en la ciudad que indica el título, Memphis, la cuna de Elvis Presley, el rey del rock y de buena parte de las grandes estrellas de la música americana. Y aquí una de las novedades del planteamiento de la serie y la que más me gusta. La música y el personaje de Elvis son elementos centrales de las historias. El protagonista es un inspector de la policía, Dwight Hendricks, que podemos decir que está obsesionado con esta gran figura (uno de mis favoritos musicalmente hablando). El salón de su casa está íntegramente dedicado a él, fotos, figuras, portadas de discos y casi cualquier cosa que podáis imaginar. Pero no solo eso, además de trabajar en el departamento de policía Dwight se dedica a cantar, sobre todo canciones de su ídolo. Así en cada episodio, en una o dos ocasiones, una siempre al final, lo veremos en el escenario del típico bar americano interpretando alguna de estas canciones. Más homenajes, los títulos de cada uno de los capítulos también lo son de canciones conocidas de Elvis. Pero no solo eso, la música es una constante en la serie, sonando siempre de fondo o como acompañamiento de las escenas de cada capítulo. Grandes clásicos del rock, del soul o del blues irán apareciendo poco a poco. Ya los títulos de crédito iniciales son una declaración de intenciones, con una buena canción de fondo y un homenaje estético a los 60 y lo que los rodea. El protagonista conduce un coche clásico de la época, un Pontiac GTO de 1964 e incluso su apariencia, sin llegar a caer en el ridículo, parece un poco “pasada de moda”. En otras escenas tendremos unos fabulosos riffs de guitarra que también merece la pena escuchar. No lo voy a negar, Elvis me encanta y la estética de los 60 también, así como los otros géneros musicales que mencioné, así que esa debe de ser una de las razones fundamentales para que me esté gustando esta serie.

Tampoco es que sea, en general y como dije, nada nuevo, otra más de la típica pareja de policías más o menos distintos que trabajan juntos. Casi todos los tópicos de este tipo de series está presente y pocas cosas nuevas nos encontraremos. La mayor parte de los casos que tienen que resolver presentan un cierto aire de denuncia social. No suelen ser los típicos asesinatos o robos relacionados con mafias, drogas o cosas de ese tipo. Vamos a encontrarnos con abusos infantiles, violencia de género, abusos a personas mayores, problemas familiares... Este quizá sea otro de los elementos que la hacen un poco distinta al resto, pero tampoco demasiado. Los dos protagonistas son muy simpáticos, como siempre dos personalidades distintas. Dwight es el sensible, reflexivo y muy intuitivo, preocupado por todo el mundo y buscando siempre la forma correcta de hacer las cosas, con una idea algo especial de la justicia. Su compañero es Charlie “Whitehead” White, algo mayor que el otro y un poco más seco, serio y directo. Como siempre en estas series aparecerá el enfrentamiento con su jefe, en este caso la teniente Tanya Rice, que acaba de llegar al departamento y quiere imponer su manera de hacer las cosas. Claro que verá que eso no es fácil y tendrá que llegar, al igual que sus subordinados, a un punto intermedio en el que trabajar de una manera correcta y adecuada. Y también tendremos al agente de uniforme que suele ser algo especial, en este caso es Davey Sutton, amigo de los protagonistas y con el que contarán en más de una ocasión.


Los casos están bien planteados y resultan interesantes, como siempre con varios sospechosos entre los que elegir para hacer más interesante el desarrollo. Me gusta ese planteamiento digamos social de todos ellos, implicando casi siempre a gente normal y no a verdaderos delincuentes como pasa en otras series. Ese aire de denuncia social también me parece interesante y muchas veces son personas mayores, niños o gente desvalida o problemática los que sufren las consecuencias de una violencia no merecida o gratuita. El capítulo inicial de la primera temporada marca un poco las pautas y me pareció una historia realmente dura, tratada en todo momento desde el cariño y la sensibilidad. En general de todos los que llevo visto me gustó bastante ese aire que tienen. Además, para ser una serie policiaca, no es excesivamente violenta ni prima la acción sobre la trama. Los casos son duros, eso sí, pero sin cebarse demasiado en ellos. Es más lo que se supone y no se ve, que a veces es peor, que lo que contempla directamente el espectador.

En cuanto a los actores el más conocido es el protagonista. El papel de Dwight Hendricks está interpretado por Jason Lee, un actor que casi siempre me gusta. Conocido por algunas series anteriores, como la divertida “Me llamo Earl” y también con algunas apariciones en el cine. El resto son caras más o menos conocidas de la televisión y del cine, pero ninguna demasiado destacable. Como curiosidad comentar que uno de los productores de la serie es el conocido actor George Clooney. De paso también ya os digo que no es Jason Lee el que canta en la serie, le hicieron algunas pruebas pero la cosa no parecía ir demasiado bien, así que la voz se la pone un cantante poco conocido y que se llama Mark Arnell. También añadir que la serie tiene un disco con la mayor parte de las canciones de la misma, muy recomendable también. Me gustaría dejaros algunos vídeos más de los que pongo para ilustrar el comentario, pero la mayor parte están desactivados para insertarlos, supongo que a petición de la productora de la serie.

Veinte capítulos que quizá sepan a poco, a mí creo que me va a pasar eso. Sin ser una maravilla y sin aportar demasiadas cosas creo que merece la pena verla. Es una buena serie dentro del género de  las parejas de policías, bastante bien hecha y con mucho ritmo. Centrada no solo en los casos que tienen que investigar, sino que también tiene momentos en los que conoceremos la vida de los protagonistas, sus problemas, amistades, familias y esas cosas. A mí me parece muy entretenida y los casos tienen muy buenos planteamientos. Si a eso le sumamos lo que he comentado sobre el tema de la música tenemos una buena forma de pasar cuarenta minutos entretenidos. Creo que aquellos a los que les guste ese tipo de música deben de intentar recuperarla de alguna manera, por aquí creo que de momento solo se emitió en canales de pago, en concreto en AXN. Si aparece por alguno de TDT no os despistéis, está algo por encima de la media del género. 

domingo, 26 de agosto de 2012

"Un mal paso", Alejandro Pedregosa



Interesante y entretenida novela esta que os voy a comentar hoy. Una historia que me llegó a través de la recomendación de mi padre, de paso un reconocimiento para ambos, siempre hubo un libro en casa (bueno, muchos más que uno) y me contagiaron desde muy pronto la afición por la lectura. Un autor del que no sabía nada y eso que no es su primera novela, y una historia que me atrapó desde el principio. Me pareció muy amena, divertida e intrigante, con un tono irónico muy destacable y con bastantes elementos como para hacerla recomendable. El autor es Alejandro Pedregosa y la novela, “Un mal paso”.

Alejandro Pedregosa es un autor nacido en 1974 en Granada, poeta y novelista con varios premios en su haber. Es licenciado por la Universidad de su ciudad en Filología Hispánica y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. La mayor parte de su producción, y el género con el que comenzó, está dedicada a la poesía. Comienza con dos libros de este género, “Postales desde Grisaburgo” (2001) y “Retales de un tiempo amarillo” (2002); dos obras más completan su producción en este género, “En la inútil frontera” (2006) y “Los labios celestes” (2008). Su primera obra dentro de la narrativa es “Paisaje quebrado” (2005), a la que siguen “El dueño de su historia” (2008), “Un extraño lugar para morir” (2010) y la que comento hoy, “Un mal paso” (2011) y que tuvo un importante éxito de ventas. Con sus obras poéticas ha conseguido varios premios, entre ellos el Premio de Poesía Ciudad de Trujillo (2002), el Premio Nacional de Poesía Paloma Navarro (2004) o el Premio Arcipreste de Hita (2007). Con su primera novela consiguió el Premio José Saramago de Novela Corta concedido en Cantabria en el 2004. No conozco su obra poética, pero esta novela me gustó mucho, así que habrá que echarle un ojo a su poesía y también a las otras novelas en prosa, que por lo que visto tienen buena pinta. 


Estamos ante una típica novela negra, varias historias que se van a cruzar y por el medio un asesinato que resolver, misterios, policías y esas cosas, pero al mismo tiempo tiene una serie de elementos que hacen que sea distinta y que le dan un aire algo novedoso, que hacen que merezca la pena. Al empezar a leer nos vamos a encontrar con tres historias que parecen no tener conexión. En un principio conoceremos a Xavier Huguet, un periodista alcohólico, con una carrera prometedora que se verá truncada por su adicción. Su amigo Gonzalo, muy preocupado por él, hará todo lo posible para que enderece su vida y, ya cansado de aguantar, toma medidas drásticas con él. Tras ellas le ofrece una última tabla de salvación para reencontrarse con el periodismo, convertido en Emilio Ribeiro tendrá que recorrer el Camino de Santiago enviando sus crónicas al periódico barcelonés en el que trabajan. Si lo hace bien y consigue aguantar sin beber y realizar un trabajo decente todo podrá cambiar para él. A continuación conoceremos a Martiño, un curioso y cuidadoso trabajador de imprenta que se verá en el paro. Para poder seguir viviendo se dedicará al trabajo doméstico y lo hará en casa de un especial catedrático de Universidad. Este es Fiz, de baja por depresión y al que acompaña continuamente una voz en su cabeza que le da consejos e interviene en muchas de las cosas de su vida, esa voz es la de un gran intelectual gallego, Álvaro Cunqueiro. Es Año Santo en Santiago de Compostela, donde ambos viven, y Fiz se dedica a salir por las noches y pegar en las puertas de la Catedral una serie de notitas adhesivas en contra del clero y la próxima visita del Papa, algo en lo que la policía acabará interviniendo. Además está a tratamiento psiquiátrico a causa de los sucesos que provocaron su baja. Y en tercer lugar tendremos al comisario santiagués Suso Corbalán, con sus problemas personales y matrimoniales, su incompetente ayudante Fito y su mucho más eficiente colaboradora Carol. Un día recibe la visita del deán de la Catedral, Gregorio Andrade y la restauradora francesa Josephine Lambiere. El hermano gemelo del deán, Mauro Andrade, ha desaparecido y nadie sabe nada de él. Suso se lo tomará con calma, pensando que no es más que una escapada, hasta que un artículo firmado por Emilio Ribeiro rompe esa idea, la cabeza de Mauro Andrade ha aparecido en una de las primeras etapas del Camino de Santiago. Aquí es donde las historias se irán cruzando, relacionándolos a todos de una manera tan fluida como interesante que discurrirá entre el Camino y las ciudades de Santiago y Roma.

Un asesinato y una serie de personajes sin nada en común que tendrán que relacionarse para poder resolverlo. La conexión entre ellos está perfectamente llevada a cabo y aparece ante el lector como algo completamente natural. No son solo esos personajes mencionados, habrá otros con una importante intervención dentro de la historia, como algunos fijos con los que Xavier/Emilio se encontrará a lo largo del Camino. Todos ellos tendrán su parte en la historia, contribuyendo a que el lector tenga que ir desplazando sus sospechas de unos a otros a medida que avanza en la lectura. Y todos ellos, desde los principales hasta los más secundarios están muy bien descritos por el autor, a pesar de la brevedad de la novela. 

Tras las primeras páginas pensaba realmente que el autor tenía que se gallego, además de situar el centro de la acción en la ciudad de Santiago está la fina ironía que destilan muchas de las intervenciones de los personajes, vamos a decir que muy gallega, así como frases y diálogos que entran directamente dentro de lo que podemos llamar “retranca” gallega. También resulta curiosa la intervención de Cunqueiro como una voz dentro de la cabeza de Fiz, llena siempre de ironía y mala leche. La ciudad de Santiago, que además es uno de mis sitios favoritos, aparece como un elemento más dentro de la historia, con sus calles, sus bares y sus peregrinos, cualquiera que la conozca un poco podrá ver que está muy bien representada. Por eso me resultó curioso que el autor fuera granadino, bastante lejos de la realidad que describe con bastante acierto.

Una de las cosas que más me gustó de la historia fue que la lectura se hace con mucho agrado y con fluidez. A ello ayuda una historia realmente intrigante, con varias líneas de investigación, algunos equívocos y caminos que no llevan a donde parecen. Pero lo que más destacaría es el humor con el que está contada la historia. Toda ella tiene un tono irónico, con frases realmente simpáticas y divertidas por parte de casi todos los personajes. A ello le sumamos una serie de situaciones inesperadas en algunos casos, ridículas en otros pero siempre bien metidas dentro de la historia. En muchas de ellas encontraremos un cierto tono crítico contra algunas cosas, desde el periodismo a la iglesia, que también aportan lo suyo a hacer más interesante la lectura. En muchos casos un humor fino y trabajado, mezclado en otros con uno de tipo más grueso y directo. Muchos de estos momentos salen de dos personajes, uno es el casi protagonista, el comisario Corbalán; el otro es Fiz, simpático y cáustico en muchas ocasiones, ayudado por la voz de Cunqueiro que le acompaña cuando deja la medicación.

El estilo es simple y variado al mismo tiempo. La historia de Xavier está contada en primera persona, él mismo nos va a decir todo lo que va pasando y lo que él mismo piensa ante las distintas situaciones con las que se va a encontrar. Las demás están contadas desde el punto de vista de un narrador que lo sabe todo, desde lo que hacen hasta lo que piensan, un espectador más dentro de la historia. Con pocas líneas da una gran idea de todo lo que nos quiere contar. Para mí fueron muy buenas las páginas dedicadas al Camino de Santiago, centradas en muchos casos en el caminar y el paisaje, tan buenas que dan ganas de hacerlo.

Una novela de algo más de trescientas páginas que se me hizo muy corta, se leía con mucha fluidez y es muy entretenida, siempre cambiando de escenario y de personajes para atrapar al lector dentro de esa historia que no se sabe muy bien por dónde va. Varias líneas de investigación que harán que el lector se pregunte cuál es la acertada, algo que seguramente no descubrirá hasta el final. Una historia muy entretenida que igual me perdía si no me la llegan a recomendar. A mí me gustó mucho, una buena lectura para esta época estival, con algunas cosas destacables. Un autor que creo que seguiré. Ahí os queda la recomendación, espero que os guste y os entretenga tanto como a mí.