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martes, 1 de marzo de 2016

"El puente de los espías" de Steven Spielberg


Sobre todo por cuestiones de tiempo no voy demasiado al cine últimamente, aunque también es cierto que la cartelera no es demasiado atractiva en estos meses. Eso no quiere decir que deje de ver algunas películas que me hubiera gustado ver en la pantalla grande pero que cuando se estrenaron, por unas razones u otras, no tuve oportunidad de hacerlo. Lo que me queda es verlas en casa tranquilamente cuando ya se puede acceder a ellas, ya sea en dvd o cuando se estrenan en algunos de los canales de pago. Así que hoy voy a dejar cuatro cosas sobre la última que vimos en casa y que nos dejó completamente satisfechos. Cine de verdad, de ese que hoy no se ve demasiado, sin presencia de efectos especiales, sin ser una revisión de alguna película antigua o una segunda, tercera o cuarta parte de alguna de las sagas habituales. En su momento me quedó mucha pena de no poder verla en el cine, pero cuando pude ya no estaba en cartelera, había que esperar. Pero la espera mereció la pena, el día que la vimos andábamos algo cansados y nos planteamos verla en dos partes, porque duraba casi dos horas y media y no estaba claro que fuéramos a aguantar tanto. Pero a los diez minutos ya estábamos completamente despiertos y no pudimos dejarla hasta el final. Al hilo de esto, no sé por qué ahora muchas historias son largas hasta el agotamiento, en muchos casos no creo que sea necesario pero parece que es la moda últimamente, que no hay una que baje de los ciento cincuenta minutos. Este último fin de semana disfrutamos de una gran película, “El puente de los espías”. Ya de entrada os digo que si no la visteis en su momento y sois aficionados al cine con mayúsculas no podéis dejarla pasar.

El primer reclamo es que es, de momento, la última película de Steven Spielberg. No vamos a descubrir ahora a uno de los más grandes directores de cine que quedan del otro lado del océano. De esos que saben mezclar a la perfección el entretenimiento con la calidad. Creo que muy pocas de sus películas no me gustaron, siempre tienen algo destacable. Y muchas de ellas figurarán para siempre entre mis favoritas, y no solo mías, no creo que ningún buen aficionado no tenga más de una en su lista. Capaz de manejar los más grandes efectos especiales en cintas de mero entretenimiento, pero sin dejar de lado la calidad y al mismo tiempo capaz de cambiar de registro y dejarnos algunas de las más grandes historias del cine. “Salvar al soldado Ryan”, “La lista de Schindler”, “El color púrpura”, “Caballo de batalla” y muchas más. Creo que la primera que recuerdo que llevaba su firma fue “El diablo sobre ruedas”, y creo que aún sueño con la tensión que me había provocado aquel camión persiguiendo al coche durante toda la cinta. Un director que busca grandes taquillas, pero siempre con algo que aportar. Y esta creo que sube directamente a uno de los primeros puestos. Filmada con una sobriedad asombrosa, con un manejo de la cámara centrado muchas veces en los primeros planos de las caras de los actores, con una ambientación realmente conseguida y con un desarrollo de la acción que hace que estés totalmente pendiente de lo que está pasando. Además de esto la dirección de actores me parece realmente impresionante, siempre colocándolos en el lugar preciso, enfrentándolos en escenas que se te quedan grabadas, jugando con las expresiones, con las sonrisas sarcásticas o con la frase, o en muchas ocasiones una sola palabra, que hace que no puedas quedarte indiferente. Evidentemente me declaro un fan casi incondicional de Spielberg y de todo lo que hace (y eso que una de sus más famosas películas, “ET”, no es que me encante. Un director que además crea escuela, que no se centra solo en esa faceta, sino que como productor nos deja otras pequeñas joyas, tanto del cine como últimamente de la televisión, series como “Hermanos de sangre” o sus trabajos como productor con uno de sus más claros seguidores, J. J. Abrams, que le debe mucho.

El protagonista de la historia es Tom Hanks, otro de mis actores favoritos y que no me decepciona nunca. Pero parece que cuando colabora con Spielberg aún da más de sí, o es el director el que hace que lo haga. Creo que muchos de sus mejores papeles los hace en las películas en las que lo dirige y en esta no puede ser menos. La verdad es que borda el papel de ese abogado de seguros que de repente se ve metido en un asunto de espionaje, de intercambio de rehenes, de sufrir el odio de la gente que lo rodea por lo que está haciendo cuando él solo quiere ver cómo la justicia es exactamente igual para todos, eso es lo que le mueve. Pero a su lado quedé realmente asombrado con el papel reservado al espía ruso que es detenido y que Hanks tiene que defender. El personaje de Rudolf Abel está interpretado por un actor al que creo que vi pocas veces, aunque tiene unas cuantas películas y series de televisión, Mark Rylance que vi ayer que por este papel ganó el Óscar como mejor actor secundario, creo que más que merecido. La calma con la que se toma todo, sus caras, su especial sentido del humor y las miradas de aprecio hacia su abogado son realmente destacables, cada vez que aparece llena la pantalla con su magnetismo; tanto que por momentos incluso eclipsa un poco al protagonista (o eso nos quiere hacer ver el director). Como suele ocurrir en estas películas más, digamos serias, del director, el resto son actores algo menos conocidos, pero todos están sobresalientes.

Nos cuenta la historia de Rudolf Abel, un espía ruso detenido por las autoridades americanas y al que quieren juzgar más de cara a la galería que en realidad, porque ya está condenado desde el principio. Para hacerlo eligen a James B. Donovan, un abogado especializado en seguros pero que se ve metido en esto más por obligación que porque realmente quiera. Pero por su forma de ser es incapaz de no involucrarse y hacer las cosas en serio, sea quien sea la persona a la que tiene que defender. Evidentemente el espía es condenado y a partir de ese momento se verá metido sin querer en una serie de intrigas políticas que lo llevarán desde su casa a Berlín en un viaje lleno de problemas. Supongo que la mayor parte de la gente la habrá visto, pero no cuento más para los que no lo hicieron. Además la historia está inspirada en hechos y personajes reales, descubriendo al final muchas más cosas que hizo Donovan.

Para mí lo mejor, además de la historia y las actuaciones es la sobriedad y al mismo tiempo pasión con la que está hecha. No nos vamos a ver metidos en largos diálogos ni en escenas que se recrean en los escenarios o ambientes. Diálogos cortos y siempre trascendentes, una forma de decir mucho con pocas palabras o de contar mucho con una sola imagen o una escena. En esa época estaban inmersos en los años más duros de la Guerra Fría y los americanos (porque son en los que se centra la historia) vivían en una continua situación de miedo ante un ataque nuclear. Dos escenas en un colegio y dos breves acontecimientos del protagonista con su hijo dejan completamente clara esa situación. Quizá otro director se explayaría en contarnos mucho más, en largos momentos sobre ese tema. A Spielberg no le hace falta, con esas dos cositas ya nos queda bien claro cómo era la situación en aquel momento.



Una película más que destacable, de esas que se ven pocas hoy en día. Cine de verdad, con una buena historia y unas excelentes interpretaciones. Una cinta donde no solo podemos ver el trabajo de los actores en pantalla, sino también el de un gran director al que muchos han imitado y que tiene una forma personal y grande de hacer cine, ya sea en superproducciones de acción o efectos especiales como cuando nos cuenta una historia que seguramente a él también le impactó. De lo mejor que he visto en los últimos años.

jueves, 9 de julio de 2015

"Jurassic World"


En 1993 Steven Spielberg revolucionó de nuevo el cine de entretenimiento con una película que es ya un clásico para todos dentro de este género. No voy a descubrir ahora a nadie al director, desde mi punto de vista, que más ha hecho por el cine concebido como espectáculo y siempre con algo de calidad. Creo que solo un par de sus películas me han decepcionado un poco y la mayor parte de ellas figuran entre las más taquilleras de la historia del cine. Además son de esas que pasados unos años vuelves a ver con bastante agrado y siempre con una pequeña sonrisa de nostalgia en la boca, recordando lo mucho que habías disfrutado en el cine cuando la estrenaron. De entre todas ellas “Parque Jurásico” ocupa, para mí, un lugar especial. La cara de asombro que se te quedaba mientras avanzaba el metraje casi nos pudo llevar a algunos a desencajarnos la mandíbula, porque cada escena superaba a la anterior. Cada momento de tensión era seguido de otro aún mayor, y todo ello explicado y concebido de una forma tan lógica que casi parecía cierto. Aquellos dinosaurios para nosotros estaban completamente vivos, nada de efectos digitales ni cosas de esas, te lo creías a pies juntillas. Visto todo lo que se hace ahora en este campo aún tiene más mérito el trabajo realizado en aquel momento, donde las cosas aún eran un poco más difíciles. Para los que la vimos en aquel momento en el cine es difícil olvidar aquel Tiranosaurio Rex o, por supuesto, los malvados velocirraptores. 

Viene todo esto a que este último fin de semana tocó cine, que hacía tiempo que no pisaba una sala y la película que fuimos a ver fue la recientemente estrenada secuela de esta primera, “Jurassic World” (es que ahora parece más moderno mantener los títulos en inglés...). Cuando vi el trailer la verdad es que me llamó bastante la atención y viendo las cifras del estreno y el éxito de público me animé a verla, aunque en el fondo tenía bastantes ganas.

A ver, no aporta nada de nada al cine y, por supuesto, tampoco mejora en ningún momento al “Parque Jurásico” de los 90. Aún así es una película muy entretenida, las dos horas que dura se me hicieron realmente cortas, y merece la pena. Para el espectador actual, acostumbrado a ver de todo o casi todo en cuanto a efectos especiales, quizá no le sorprenda ni le diga demasiado. A mí personalmente me sigue pareciendo espectacular todo lo que se puede hacer ahora en ese campo, aunque en muchos momentos echo de menos los más artesanales de toda la vida, aunque se notaran un poco más. Para los que fuimos fans del original aún tiene más alicientes. La película está llena de guiños al espectador de aquellos años. Un edificio, una camiseta, un jeep... Pero por encima de todo destaca la genial y épica banda sonora de John Williams, compositor de una buena cantidad de muy recordadas bandas sonoras. Suena de fondo en muchos momentos, desde la espectacular presentación inicial del parque hasta otros de más tensión o que pueden recordar al original, no voy a decir cuáles, porque el que la vaya a ver, como yo, con el gran recuerdo de la primera los descubrirá con mucha facilidad.


La historia tampoco es nada del otro mundo, sigue la misma línea que la otra. Ser consciente de que no podemos dominar la naturaleza y mucho menos a unos grandes animales creados artificialmente y contra los que no es que estemos demasiado preparados. Vamos, que uno se descontrola y se lleva por delante todo lo que encuentra mientras nuestros héroes intentan que todo vuelva a la normalidad con el menor número de víctimas posible. Lo mismo pero cambiando un poco la situación, los personajes y poco más. Tampoco es que pueda dar mucho más de sí, es más de lo mismo, pero sigue siendo igual de entretenido y espectacular.

El director es Colin Trevorrow, un desconocido para mí y que poco más ha dirigido. De todos modos se nota perfectamente que detrás está la mano de Spielberg, que debió de estar a su lado casi en todo momento. El mismo tipo de escenas, de juegos con el espectador buscando el impacto o el salto en la butaca, el mismo tipo de humor para romper la tensión de algunas escenas... No está exactamente detrás de la cámara, pero sí muy cerca.

Y los actores tampoco es que sean demasiado conocidos. Alguno ya aparecía en la primera, pocos, claro. El resto son actores en crecimiento que se van buscando el sitio. El protagonista es Chris Pratt, al que pudimos ver, por ejemplo, en otro de los éxitos de estos últimos años, “Los guardianes de la galaxia”. La verdad es que está bastante bien en ese papel de galán aventurero muy al estilo de las películas antiguas, capaz de solucionar cualquier cosa. El papel femenino es para Bryce Dallas Howard, una actriz con algo más de cine a sus espaldas. En su caso pasó de no gustarme demasiado al principio a ir mejorando poco a poco a medida que avanza la película. Y a su lado un par de niños que dan el toque desvalido y a los que hay que ayudar y, por supuesto, los dinosaurios (y de entre todos ellos, como ya pasó antes, los raptores se comen a todos los demás, tanto en sentido cinematográfico como literal).

Lo que más me gustó es que en cuanto al diseño del parque, a la idea del mismo y como podría haber sido, mantiene la idea inicial de los 90 y se acerca bastante a cómo sería si no se hubiera producido el desastre. Está muy por encima de las dos secuelas que tuvo en 1997 (“El mundo perdido”, que aunque la dirigía Spielberg era regular) y en 2001 (“Parque Jurásico III”, que no me gustó demasiado) y quizá esta sería la mejor secuela que podíamos esperar. Aunque me temo que viendo alguna cosita del final quizá esta también tenga una continuación. Los dinosaurios tienen el mismo aspecto que en los 90, no cayendo en la tentación de intentar mejorar algo que los fans consideramos inmejorable. Quizá lo mejor de la película sea ese respeto a la estética de los 90 en casi todos los sentidos, y eso fue una de las cosas que más me gustaron y más me hicieron disfrutar de la historia.


A mí me gustó mucho, me pareció muy entretenida y con momentos realmente buenos. De todos modos sigo pensando lo mismo que ya he comentado en otras ocasiones. Cada día que pasa el cine de Hollywood está cayendo más en las continuaciones, en la filmación de nuevo de historias que ya no son nuevas, de volver a hacer lo mismo pero solo dándole algo más de espectacularidad. Cuando vimos esta nos pusieron el trailer de “Los Cuatro Fantásticos” y veo que, de nuevo, nos van a contar la misma historia de cómo se gestaron esos superhéroes. Por favor, no me volváis a contar la génesis, contadme una historia nueva que esa ya la vi no hace tanto tiempo. Lo mismo se puede aplicar a otras recientemente estrenadas, cosas como “Mad Max” o, como leí el otro día, una nueva versión de un clásico del cine de terror de mi juventud, “Poltergeist” (que también tenía guión de Spielberg, por cierto). Me parecen completamente innecesarias, seguiré con mis series de televisión, donde sigo pudiendo ver cosas más originales y con más calidad.

martes, 3 de junio de 2014

"La ladrona de libros", Markus Zusak



La novela de hoy llevaba tiempo en la lista de pendientes, pero no daba llegado el momento de ponerme a leerla, siempre se interponía alguna otra. Pero cuando vi que había adaptación para el cine, y pensando que la vería, me decidí a leerla. Creo que es más que posible que más de uno de mis lectores no coincida conmigo tras leer este comentario, pero es evidente que cada uno tiene sus gustos y opiniones y contrastarlas es una de las mejores cosas que se pueden hacer cuando varias personas leen la misma novela. A mí me gustó, pero esperaba algo más, quizá pensando que estaba ante una historia para público adulto cuando en realidad creo que es una  buena novela juvenil, pero que para más adelante quizá se quede un poco corta en algunos momentos y tenga buenas ideas que el autor no llega a desarrollar del todo. El autor es Markus Zusak y la novela “La ladrona de libros”.
Markus Zusak es un autor nacido en Sidney en 1975, hijo de un austríaco y una alemana que emigraron a ese país a finales de los años 50. Desde muy pronto tuvo claro que se dedicaría a la escritura como profesión, aunque trabajó como conserje y estudió para profesor de inglés y consiguió fama internacional con la novela que os dejo hoy, traducida a más de cuarenta idiomas, publicada por primera vez en el año 2005 y que, de momento, es su novela más reciente. La primera es del año 1999, “The underdog”. Además de estas dos es autor de cinco novelas más. “La ladrona de libros” permaneció más de 400 semanas en la lista de bestsellers del New York Times y aún está presente en ella. Por la misma ganó varios premios en diversos países. En castellano podemos encontrar también “Cartas Cruzadas” (2002), la historia de un taxista llamado Ed que a través de cartas con mensajes cruzados pretende lograr el bienestar de los demás. Muchas de las historias de esta novela surgen de las que le escuchó contar a sus padres sobre la Alemania nazi, el bombardeo de Munich o el trato a los judíos. En el año 2013 fue llevada al cine, contando con el respaldo de su éxito literario.

La historia transcurre en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, en una zona alejada directamente del conflicto bélico, pero que no puede escapar de las crueldades y los problemas de un país en guerra. Sufrirán el acoso de los soldados alemanes, las deportaciones de los judíos y los bombardeos aliados en muchos momentos. La narradora de la historia no es, en este caso, uno de los personajes directos de la misma, aunque a pesar de no serlo está presente en todo momento por varias razones, ya que la historia está contada desde el punto de vista de la Muerte, como un personaje más que todo lo ve, todo lo sabe y acudirá a recoger a muchos de los que aparecen en la historia. Ella nos cuenta en primera persona la historia de Liesel Meminger, la joven alemana alrededor de la que gira todo lo demás. Al principio del relato vemos como está haciendo un viaje con su madre y su hermano, pero él muere durante el mismo y paran en un pequeño cementerio para enterrarlo. Será aquí cuando Liesel se convertirá en la ladrona de libros, algo que la acompañará durante mucho tiempo. En su viaje llega a un pequeño pueblo alemán donde quedará al cuidado de Hans y Rosa Hubermann, que se convertirán en sus padres adoptivos y que de dos maneras bien distintas se ocuparán de ella. Hans es un hombre bueno, profundamente bueno, que vive solo para preocuparse por los demás e intentar que sean felices, así que Liesel será desde un principio perfectamente atendida y cuidada por él. Medio pintor medio músico (toca el acordeón) intenta sacar a su familia adelante y pasar lo más desapercibido posible dentro del conflicto, entre otras cosas por los problemas que le provoca su negativa a afiliarse al partido nazi. Rosa es distinta, dura por fuera, pero profundamente buena por dentro, quiere mantener esa fachada de mal humor, de genio que la acompaña por todo el pueblo, pero en realidad se preocupa por su marido, por Liesel y por muchos de su alrededor tanto o más que Hans. Al principio las cosas no serán fáciles, nuevos padres, nuevo colegio y amigos, nueva situación y todo ello acompañado de la pérdida de su hermano y las ganas de saber dónde está su madre y por qué la deja allí. Además de estos tendremos otros personajes importantes, como Rudy, el joven alemán que será su mejor amigo, compañero de partidos de fútbol en la calle, robos y confidencias, el niño que vive obsesionado con Jesse Owens. O Max, el joven judío que tendrán que alojar en el sótano de su casa y que tan importante se hará para ellos tres, pero sobre todo para Liesel. La historia se centra en la vida cotidiana de estos personajes a lo largo de una pequeña temporada durante el conflicto, sus problemas, deseos, inquietudes, miedos, desafíos... Todo un mundo de sentimientos positivos y negativos, de pequeñas alegrías y grandes tristezas que tiñeron la vida de mucha gente en esta oscura etapa de la historia del siglo XX.

La historia está bien, tiene buenos momentos y en algunos el autor conseguirá que tengamos el corazón en un puño, ya sea de tensión, tristeza o, en algunos breves momentos, de alegría. El tema de los libros funciona para Liesel como un escape, una forma de huir de ese mundo en el que hay tantas cosas que no le gustan. Libros que al principio ni siquiera es capaz de leer, pero que conseguirá gracias a Hans, a sus divertidos y originales métodos y a su constancia y paciencia. Evidentemente no es una historia optimista, es dramática como corresponde a la época en la que está situada, pero aún así tiene ese aire de que las cosas a veces pueden ser o parecerse un poco a lo que nosotros queremos y no a lo que en realidad nos encontramos. No digo que no me gustara pero creo que está más enfocada a un lector juvenil medio alto que a un lector adulto. El autor juega en ocasiones con momentos más que esperados y quizá esa fue una de las cosas que hizo que no me gustara tanto, que casi me esperaba muchas de las cosas que iban a ocurrir, para mí tenía pocas sorpresas en el desarrollo de la historia, quizá era demasiado previsible para llegar a gustarme más. Más que la historia me gustaron los personajes, que están bastante bien planteados y de todos ellos me quedo con dos, Rosa Hubermann y su forma de hacer las cosas bien sin perder esa fama de mal humor y Rudy, siempre optimista, siempre con ganas de vivir y hacer más cosas de las que puede hacer. La novela me pareció entretenida, pero me esperaba algo más, la verdad es que solo consiguió conmoverme de verdad en muy pocos momentos (algo que normalmente es fácil) y creo que hay otros que si hubieran sido más desarrollados o lo hubiera hecho de otra manera hubiera alcanzado cotas más altas. No llegó a ser una lectura emocionante en una línea general, solo pequeños destellos, quizá debido a lo dicho antes, a que muchas de las cosas me las esperaba y otras (así lo quiso el autor) son a veces avanzadas un poco por ese personaje de la Muerte que nos cuenta cosas que todavía no ocurrieron pero que nos ayudarán a conocer mejor por qué está pasando lo que estamos leyendo.

En cuanto a la adaptación cinematográfica tampoco me convenció demasiado. Creo que usa solo ciertos momentos de la novela (sé que es imposible reflejarla tal cual) y que deja otros que personalmente me parecían más importantes para el desarrollo completo de la historia. Evidentemente no voy a decir cuáles, pero estoy seguro de que si leísteis la novela y visteis la película posiblemente pensaréis lo mismo. Creo que hay cosas de Rudy, de ciertas aventuras que corre con él, sobre todo, que ayudarían a ver mucho mejor la importante relación entre ellos dos, que en la pantalla queda, para mí, un poco diluida. Eso sí, buenas interpretaciones en los personajes principales, con los siempre efectivos y convincentes Geoffrey Rush y Emily Watson en los papeles de la pareja Hubermann y una desconocida Sophie Nélisse como Liesel, que están realmente bien.

Lo dicho, me gustó y me pareció entretenida e intensa en algunos momentos puntuales, pero esperaba algo más. Pensé que era una novela más para adultos pero creo que se queda a medio camino y más cerca de la novela juvenil, que con ello no quiero decir que sea mala, en absoluto. Es más, para ese grupo de lectores me parece una historia más que interesante y sé de varios de mis alumnos y alumnas que la leyeron y les gustó, así que creo que la anotaré como una de las posibles lecturas para el curso que viene.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Capitán América: El soldado de invierno"


Más de dos meses desde el último comentario igual os hizo pensar que había dejado esto, pero no. La verdad es que entre las cosas del trabajo, el deporte, el cansancio y la falta de ganas lo dejé un poco de lado pero vamos a ver si lo retomamos de nuevo y puedo dejar un par de cosas al mes, como mínimo.
Volvemos con algo de cine y, seguramente, viendo la cartelera, los que me conozcan o sigan sabrán sobre qué voy a poner hoy algo aquí. Este fin de semana estrenaron “Capitán América : El soldado de invierno”, y aprovechando el festivo local allá nos fuimos.
Dos horas y cuarto de cómic, de cine de entretenimiento puro y muy bien hecho. Ya dije en alguna ocasión que era mi personaje de este tipo favorito. Quizá porque fue de los primeros tebeos que leí (es que en mi juventud los llamábamos así, lo de cómic vino después) y porque era ligeramente distinto a los demás. Aun teniendo poderes era más cercano, más humano y más vulnerable. Además, tal y como aparece en la película, es tan honrado, decente, íntegro…, imposible no tenerle un cierto aprecio al amigo Steve Rogers. Además, es el primer Vengador, y eso también tiene su mérito.
La primera me pareció una película muy entretenida, que se centraba en la historia del personaje. Buena ambientación en la Segunda Guerra Mundial, buenas escenas de acción y una buena historia como punto de partida. A medio camino entre el mero entretenimiento y una buena película, nos dejaba grandes momentos y la historia de cómo apareció, dónde y cómo llega a tomar contacto en la actualidad con el resto de los Vengadores. Su siguiente aparición fue en la cinta dedicada a todo el grupo, que era un verdadero espectáculo divertido y que me gustó mucho.
Ahora ya damos un paso más. El Capitán América ya se va acostumbrando a vivir en una época que no es la suya, de grandes cambios y sorpresas y, sobre todo, con unos criterios morales que todavía no entiende demasiado. Para él la verdad, la fidelidad y la amistad siguen siendo sus principios fundamentales. Nos vamos a encontrar con la historia de una conspiración a nivel mundial que afecta incluso a la organización para la que trabaja el protagonista, SHIELD. Una conspiración que hará que tanto el espectador como los personajes tengan en algún momento sus dudas sobre quién es quién, quién trabaja para quién y de qué lado está cada uno. La historia está bastante bien montada y es creíble dentro de ese mundo de ficción, conectando además con algunas de las constantes clásicas del superhéroe y sorprendiéndonos en más de una ocasión. Tiene bastante ritmo y tiene historia, dejando de lado un poco el protagonismo a los efectos especiales que tantas historias se comen en ocasiones. Evidentemente los hay y muchos, y son espectaculares en todo momento, pero ese aire de humanidad que tiene el protagonista se contagia también al desarrollo de la historia y al aire general de la película. Un mérito que habrá que achacar a los directores y los guionistas. Hay un cierto desarrollo de los personajes principales, de las relaciones entre ellos, que hará que el espectador disfrute de algo más que del típico enfrentamiento entre los buenos y los malos.
Los actores son los mismos de la primera entrega. La verdad es que todos perfectamente elegidos. No veo a otro como Chris Evans interpretando al protagonista, perfecto en todos los sentidos. Imposible que Stan Lee pensara en Samuel L. Jackson cuando creó a Nick Furia, pero la verdad es que lo clava, no se me ocurre nadie mejor que él para hacerlo. Lo mismo se puede decir de Scarlett Johansson y la Viuda Negra, que por cierto vamos a darle un tirón de orejas a los dobladores que la llaman Natalia en un momento y Natasha en el resto. Y dejemos para el final la participación de Robert Redford que le da un fuerte aire de credibilidad a toda la historia realmente potente. Los directores de esta nueva historia son Anthony y Joe Russo, que vienen directamente de la televisión y saldan su entrada en el cine con un notable alto. Tanto que aparecen como encargados de la tercera entrega para el 2016.
A mí me gustó mucho y se me pasó en un suspiro, quedándome con ganas de más. Además tiene más cosas buenas que las contadas. A pesar de centrarse en el personaje del Capitán América tiene un par de momentos donde los protagonistas de las escenas son Nick Furia o la Viuda Negra. Muy buena la persecución al coche de Furia por toda la ciudad o la irrupción de ella en varias escenas. También está bien la introducción de un nuevo personaje que tendrá su importancia dentro del final de la historia. Pinceladas de humor bastante bien metidas, la escena del ascensor fue una de mis favoritas, la verdad. Creo que los fans de este tipo de cine coincidirán conmigo en líneas generales y se la recomendaría a todos. Como siempre digo, los que no lo son quizá deberían verla, no se van a arrepentir. Una película bien hecha, con una historia bien montada y desarrollada y con momentos realmente espectaculares. Yo disfruté mucho de cada momento, llena además de guiños a otros personajes y preparando la nueva entrega de los Vengadores. Eso sí, quedaos a ver los títulos de crédito finales, no solo por las dos (sí, dos) escenas finales, sino porque son dignos de ver. Ahora a esperara por la nueva entrega de la Patrulla X que tiene una pinta estupenda y la segunda de Spiderman.


martes, 3 de diciembre de 2013

Trilogía "Los juegos del hambre", Suzanne Collins


Los sábados por la noche suele ser el momento de ver una película en familia. Procuramos ir alternando cosas que les puedan gustar más o menos a todos y de vez en cuando la elección corre por cuenta de mis hijos. Hace unos meses uno de ellos dijo que podíamos ver “Los juegos del hambre”, que aunque la había visto hacía poco tiempo en el cine, le había gustado bastante. Los demás no la viéramos, así que nos decidimos por ella. A mí no me llamaba demasiado la atención pero había que darle una oportunidad y la verdad es que, sorprendentemente, me gustó bastante. Tanto que a continuación me hice con los tres libros y me los leí de una tirada, más que nada porque sentía gran curiosidad por saber cómo terminaba. Aprovechando el reciente estreno de la segunda cinta de la historia os dejaré algunas cosas sobre las tres novelas, eso sí, sin desvelar demasiado para todos aquellos que todavía no las hayan leído.

“Los juegos del hambre” nacieron como trilogía literaria y la autora es Suzanne Collins. Nacida en 1962 en Hartford, Connecticut. Estudio Dramática en la Universidad de Indiana y más tarde en la de Nueva York. Empezó escribiendo guiones para programas infantiles de televisión en 1991. Trabajó para Nickelodeon entre otros y tras esta experiencia se decidió a escribir libros para niños y jóvenes. Su primera serie de libros comenzó con “Gregor y la profecía del gris”, aparecido en 2003, al que siguieron cuatro más con el mismo protagonista. Parte de una idea de su infancia y de la influencia de “Alicia en el país de las maravillas”. Pensaba en qué pasaría si cayera por la madriguera de un conejo y se encontrara una fiesta del té. Así Gregor es un joven de once años que vive en Nueva York, junto con su hermana Boots. Un día ambos caen por una rejilla de ventilación y descubren el mundo de las Tierras Bajas, en el que los seres humanos conviven con murciélagos y cucarachas y bajo la amenaza de ratas. Ahí aparece una antigua profecía sobre un gran guerrero, emprendiendo un peligroso viaje por todo ese universo subterráneo. Tras el éxito de esta serie se decide por un público algo mayor, los adolescentes, y en 2008 aparece la primera novela de la trilogía, “Los juegos del hambre”, seguida por “En llamas” (2009) y “Sinsajo” (2010) que tendrá un gran éxito. La primera de ellas fue llevada al cine con mucho éxito en 2012 y en este 2013 se acaba de estrenar la segunda entrega de la serie.


La autora dice que la idea para esta trilogía surge tras su interés por la mitología y la historia de Teseo. Algunos ven en ella también la influencia de una novela japonesa, “Battel Royale” de Koushun Takami que fue llevada al cine también con éxito. Otra influencia clara son los antiguos gladiadores romanos, tanto en el desarrollo de ciertos aspectos de la historia como en la imaginería utilizada. Estamos en un futuro no demasiado lejano donde los privilegiados viven a cuerpo de rey en el Capitolio, donde tienen absolutamente de todo sin hacer casi nada a cambio. Tras una guerra ganada por ellos dividieron el territorio en doce distritos, cada uno especializado en surtirlos de todo aquello que necesitan. Una dictadura manejada de forma férrea y de la que no es fácil escapar. En los distritos malviven dominados por el trabajo y el hambre, la libertad es algo inexistente y no pueden salir del distrito en el que viven. Una vez al año cada uno tiene que elegir dos representantes, un chico y una chica, que irán al Capitolio para participar en los juegos del hambre. Un combate entre todos ellos montado como un espectáculo televisivo que pretende dejar clara su potencia y su mano de hierro a la hora de gobernar, el miedo es su mejor arma. Los 24 jóvenes son lanzados a un entorno hostil, casi sin comida pero con armas y tendrán que luchar, matarse entre ellos hasta que solo quede uno. El ganador, eso sí, tendrá una vida de lujo y con todas sus necesidades satisfechas, pero el coste de esa situación es muy grande. Katniss Everdeen vive en el distrito 12. El día que se celebra el sorteo sale elegida su hermana pequeña, algo que ella no puede soportar, sobre todo tras la muerte de su padre en la mina en la que trabajaba. Tras esa muerte ella es la encargada de sostener a la familia buscándose la vida como puede. Sale del distrito, algo que está prohibido, para cazar algo que pueda cambiar en el mercado negro o usar para alimentar a su hermana y su madre. Tras la elección de su hermana ella decide dar un paso más en su defensa y se presenta voluntaria para ocupar su lugar en los juegos de ese año. El joven del mismo distrito que saldrá elegido es Peeta Mellark, al que conoce poco y con el que llegará a tener una extraña y fuerte relación. Ambos van con todos los demás al Capitolio, donde antes de combatir serán tratados a cuerpo de rey, casi un engordar para morir. Esta es la idea central de la trilogía y será desarrollada de una manera fría, violenta y al mismo tiempo llena de amor y respeto, que es lo que Katniss busca para todos los hombres y mujeres que viven en todos y cada uno de los distritos. Lógicamente cada una de las novelas irá desarrollando un poco más esta idea central, hasta llegar a un final que tendréis que descubrir vosotros mismos.

No era una trilogía que me llamara demasiado la atención. Quizá condicionado por otros grandes éxitos de la novela adolescente anteriores no le di la oportunidad. Hace unos años veía a todas mis alumnos con las de la saga “Crepúsculo” y le pedí a una de ellas que me la dejara para leerla. No empezó mal, pero tengo que reconocer que me cansó a las pocas páginas y no me gustó nada, en ningún sentido. A mí eso de que los vampiros brillen con estrellitas cuando salen de día ya me tumbó definitivamente. Pero con esta no me pasó lo mismo. Una vez que terminamos de ver la película, que como tal ya me gustó bastante y me pareció bastante más seria y con más fondo que otras muchas del género, decidí leerme la trilogía, y cayeron las tres seguidas una detrás de otra, tenía que saber cómo terminaba la historia de Katniss, Peeta, los distritos y el Capitolio. Me encontré con una historia bien estructurada y muy bien pensada, aunque como defecto le encontré que quizá sea un poco repetitiva con ciertas estructuras en algunos momentos. Cada novela es algo más seria y oscura que la anterior, más violenta y más adulta, más complicada y mucho más crítica con ciertos aspectos de la sociedad actual. Me sorprendió porque no es tampoco una lectura fácil, llena de tópicos en la historia y en el estilo, algo más trabajado que muchas otras novelas que caen en mis manos pensadas para este tipo de lectores. Cada una avanza un poco más en la historia, cada vez un poco más violenta y descarnada, con fuertes enfrentamientos entre los personajes y más de una sorpresa. El grupo central se mantiene, pero irán apareciendo nuevos personajes dentro de la historia, nuevas situaciones que le irán dando cada vez un aire mejor, más interesante y atrayente para el lector. Ya la segunda, en la que se basa la película recientemente estrenada, es una vuelta de tuerca más a lo contado en la primera, pero la tercera se llena de estos nuevos aspectos, creciendo en interés y emoción.


Personalmente me gustó bastante la trilogía, sobre todo porque en este caso la siguiente siempre me pareció mejor y más interesante que la anterior, siempre con una emoción creciente en todos los sentidos. Tiene un fuerte y buen componente crítico hacia muchos aspectos de la sociedad actual, desde las dictaduras, la opresión, la lucha por la libertad, los símbolos o como alguien puede llegar a detonar una revolución casi sin quererlo gracias a un mundo dominado por la comunicación y lo audiovisual, las desigualdades sociales, la explotación... Una buena cantidad de temas que podrían ser fácilmente explotados tanto en una sesión de cine en clase como en una lectura de las novelas. En ese sentido la única pega que le veo como lectura de clase es que son largas, algo que a muchos de nuestros alumnos ya los echa para atrás, pero creo que si son capaces de ir entrando en la historia podrá llegar a gustarles bastante. Dentro de lo que se vende hoy como literatura juvenil me parece de lo mejor que tengo leído en los últimos años. No trata al lector adolescente con condescendencia ni escribiendo de un modo excesivamente fácil, no es un dechado de complejidad pero tampoco de simplicidad. Creo que la autora supo encontrar el equilibrio justo entre algo de calidad y que los jóvenes puedan leer con facilidad e interés. De todos modos la recomiendo para todo tipo de lectores, no creo que les vaya a decepcionar. A mí me atrapó, ahora a ver si consigo ver la película.

jueves, 11 de julio de 2013

"Star Trek. En la oscuridad"



“El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, buscando nuevos mundos, nuevas civilizaciones, para llegar a donde ningún hombre ha llegado jamás”
Con esta introducción me da que muchos de mis lectores sabrán por dónde va el comentario de hoy. Era el inicio de una serie que marcó una época, creo que la primera a la que me enganché de una manera fiel y aún sin ser un “trekkie” con todas las de la ley, confieso que es de esas que no olvidaré nunca. Cuando salimos del cine le contaba a mis hijos la cantidad de horas que pasaba con los amigos jugando a ella, cómo nos turnábamos para interpretar a los distintos personajes y pasábamos horas a ello. Daba igual que fuera con muñequitos tipo Madelman, paseando por la calle o sentados en el balcón de mi casa mirando al cielo como si estuviéramos en el puente de mando de la Enterprise. Hoy pueden jugar a ella con sus consolas, pero para mí no es lo mismo, quizá sea más espectacular, pero la dosis de imaginación que gastábamos en aquellas largas tardes no tiene precio.

Con el calor que estamos pasando por aquí, que me tiene muerto, este pasado domingo decidimos prescindir de la playa y recurrir al aire acondicionado de una sala de cine, que no se estaba nada mal. Además acababan de estrenar “Star Trek. En la oscuridad” y no podía dejarla pasar, esta no es para ver en casa, hay que disfrutar de ella en una buena pantalla de cine, y como es norma en esta familia, no en 3D, claro. 

A mí personalmente me gustó mucho, pero como dije antes, soy un fan incondicional de la serie y creo que tanto esta como la anterior aúnan perfectamente un aire moderno con un respeto a la misma, a su forma de actuar y de ofrecerse ante nosotros. Al salir alguien comentaba que bien podían modernizar un poco los trajes, tanto los uniformes militares como los que usan en la nave, pero no, eso no se puede hacer, sería casi como cambiar los colores del traje de Superman o darle a Batman un atuendo de colorines. Hay cosas que no se deben tocar demasiado, modernizar sí, pero cambiar radicalmente no. No solamente mantiene ese espíritu en las formas, sino también en cómo se comportan los personajes, en cómo actúan y en casi todo.

La historia transcurre poco después de terminar la anterior, seguimos con los mismos personajes y la misma idea, solo cambia el antagonista en este caso. Si antes asistimos a cómo se fueron conociendo los distintos personajes, en cómo llegaron a ser más o menos los que conocimos en la serie clásica, ahora estamos ante una nueva aventura. Conocimos antes cómo llegaron a contactar Kirk y Spock, amigos ahora enfrentados a una nueva amenaza que puede acabar con la Federación y todo lo que tiene a su alrededor. Las misiones que tienen son de paz, conocer nuevos mundos, estudiarlos pero nunca intervenir o darse a conocer, algo bastante difícil como veremos al principio de la nueva historia, realmente bueno, divertido y espectacular. Pero claro, tiene que aparecer pronto el malvado que quiere acabar con el mundo, en este caso un personaje que es otra de las constantes de la saga y del que no voy a desvelar el nombre para no romperle la sorpresa a los seguidores que vayan a verla, porque primero aparece con un nombre y luego con otro que nos va a sonar mucho.

Hubo muchos intentos de llevar la serie al cine, los primeros con los mismos actores de la serie. El primero allá por el año 1979 y con varias entregas más en años posteriores. Estas tenían casi el mismo encanto de la televisión y seguían la misma línea con algo más de espectacularidad y casi con el mismo encanto, cuatro películas entre ese año y 1986. En 1996 y 1998 aparecieron de nuevo con los personajes de las nuevas entregas de la serie, que parecía seguir siendo lo mismo pero para mí ya no lo era tanto, aunque tampoco estaba mal. 

En el año 2009 aparece J.J. Abrams y decide contarnos la historia de casi todos estos personajes pero desde un principio anterior incluso a la serie clásica. Vamos a verlos antes de sus viajes por el espacio buscando nuevos mundos y civilizaciones. Algo de miedo me daba, pero quedaba un poco apagado al ver quién iba a encargarse de esas nuevas historias. Creo que Abrams está cerca de ser el nuevo Spielberg del cine americano, sobre todo en cuanto a espectacularidad y buen hacer, buscando contarnos cosas a medio camino entre lo clásico y lo moderno. Eso sí, no creo que tenga la genialidad de Spielberg, pero en cuanto a bordar la mezcla entre entretenimiento y calidad creo que se acerca bastante. Me gustó mucho esa nueva entrega y como dije al principio creo que tiene la medida justa entre el homenaje a un clásico aderezado con las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Vimos cómo se conocían Kirk y Spock y tenían su primera aventura, que tiene su continuidad ahora, en el 2013 con esta nueva entrega que además tiene pinta, eso espero, de no ser la última.

En cuanto a los actores repiten en los principales papeles los mismos que en la primera. Todos ellos me gustaron bastante en esa, así que en esta siguen la misma línea. De estos me quedo con Zachary Quinto en el papel de Mr. Spock, que no debe de ser nada fácil actuar intentando mantener esa cara de impasible casi todo el tiempo. Eso sí, para mí, dos destacan por encima del resto, y curiosamente ambos son ingleses. Cuando jugábamos de pequeños el papel más codiciado y para el que había que turnarse curiosamente no era el de ninguno de los protagonistas, sino el de Scotty, el encargado de hacer que la nave funcionara y que era siempre el centro de muchos de los buenos momentos de la serie. Pues aquí pasa lo mismo, las escenas más simpáticas lo tienen a él como principal. Aquí, como antes, está interpretado por Simon Pegg, un actor inglés de comedia que siempre me gusta. Pero lo mejor de la historia es el antagonista, interpretado por Benedict Cumberbatch, el genial Sherlock de la serie de la BBC (que realmente merece la pena y nos tiene a muchos esperando por su tercera temporada) y que suena ahora para una versión de Franskentein que parece que dirigirá Guillermo del Toro (con esa mezcla no creo que la deje pasar, aunque la historia está ya quizá demasiado tocada). Cuando él aparece en la historia se come todo lo que tiene alrededor, un gran actor que estuvo mucho tiempo centrado en el teatro y que ahora nos deleita con sus apariciones en el cine más o menos breves. 

Lo dicho, a mí me gustó mucho pero soy fan de la serie. Con la mezcla perfecta entre el homenaje y las novedades, manteniendo en muchos sentidos el aire de la misma, aderezado con unos más que convincentes efectos especiales y sin romper con lo clásico en muchos sentidos. Las dos horas y algo que dura se me pasaron en un suspiro. Una buena mezcla entre una historia decente (algo de lo que este tipo de cine prescinde en ocasiones) con unas buenas dosis de acción y efectos especiales que  no quedan por encima del argumento. Lo que sea con tal de ver volar de nuevo al Enterprise, mi nave del cine favorita (la segunda, como podéis imaginar es el Halcón Milenario), y ver renovados a Kirk, Spock, Scotty, Uhura, el doctor o Sulu. Espero que la siguiente siga la misma línea, no me la perderé.



martes, 14 de mayo de 2013

"Iron Man 3"



Hoy una de cine, que hace ya algún tiempo que no cae ninguna. Los que se pasen habitualmente por este blog seguramente estarían esperando algún tipo de comentario sobre la película de hoy, ya que desde que empecé con estos comentarios creo que no me dejé ninguna, o por lo menos ninguna de las más conocidas. Mi afición al cómic y por extensión al cine de superhéroes es bien conocida, así que era raro que tardara en aparecer por aquí un comentario sobre el último estreno del género, la tercera entrega de “Iron Man”, esta vez con un más que acertado cambio de director que hace que, posiblemente, sea la mejor de las tres en varios sentidos. No voy a negar que mi favorita es la primera, sobre todo por la sorpresa, por lo bien hecha que estaba y porque sigo pensando que la elección del actor protagonista es la mejor de todas las películas del género, no habrá otro “Hombre de acero” al que no le podamos poner la cara de Robert Downey Jr., muy complicado lo tendrá aquel que quiera recoger el testigo.

Hace ya unos días que fuimos a verla y nos gustó a todos en casa. Nos vamos a encontrar en esta entrega a un Tony Stark agotado y agobiado, con continuos ataques de ansiedad y con una vida complicada y perdiendo algo el rumbo. El enfrentamiento final de la película anterior lo deja realmente preocupado y fastidiado, el tener que enfrentarse con algo que desconocía y a lo que les costó vencer hace que pierda algo de esa prepotencia, de esa chulería y desparpajo que lo caracteriza para que lo veamos como un poco más humano, sobre todo más vulnerable. Quizá lo mejor de esta entrega es que estaremos más tiempo pendientes de Stark y menos de Iron Man y sus trajes. Aquí el verdadero protagonista es la persona y su forma de actuar cuando no tiene su maravilloso traje puesto. Eso no quita que aparezca, claro, sino no sería quién es, pero habrá más momentos de actuación sin parafernalia que con ella. El centro de la historia es la reconstrucción de la persona, del Stark que fue, es y quiere ser y dejando un poco de lado sus inventos y trajes voladores. Las escenas de mitad de película con el niño al que se encuentra me parecieron realmente buenas, rompiendo un poco con la dinámica habitual del personaje y al mismo tiempo sin romper con su forma de ser, impagable el cinismo y la prepotencia del amigo Stark, que hará que nos riamos bien a gusto en más de una ocasión. Como siempre el enfrentamiento con un antagonista perverso y malvado, que cuanto más malos sean mejor y un invento revolucionario pero que hay que perfeccionar. Al mismo tiempo el Mandarín es un terrorista internacional que está cometiendo atentados en los Estados Unidos, una serie de fuertes y misteriosas explosiones que habrá que investigar y controlar. Los personajes son casi los mismos de las anteriores, añadiendo a estos antagonistas, que van cambiando en cada una, dando más variedad a las historias. Por supuesto, además de todo esto, Stark es un hombre inteligente y preparado para todo, veremos cómo el traje y todo su potencial no son imprescindibles en su vida y puede librarse con bien de varios problemas sin tener que recurrir a él. Esta es otra de las cosas que la hace distinta a las anteriores y le da un aire especial que nos gustó mucho. Como digo no le quita ni un ápice de espectacularidad, porque la tiene a raudales, sobre todo en la última media hora de la proyección.

Los actores son los mismos de las anteriores. Impagable Robert Downey Jr. en el papel de Tony Stark. Como dije antes creo que es la mejor elección en todas las historias de superhéroes llevadas al cine, parece que el personaje se creo para él y en mi lista ocupa el primer lugar (seguido de Hugh Jackman como Lobezno, claro está). Se comenta que igual no sigue con la serie, pues creo que les va a costar encontrar a otro actor que sea capaz de sustituirlo con un mínimo de garantías, la verdad. El resto de los actores principales son los mismos de las anteriores, cambiando solo los antagonistas centrales del héroe. Aquí tenemos a Guy Pearce como Aldrich Killian, el cerebro de la trama que quiere dominar el mundo y a su lado el Mandarín, magistral y sorprendentemente interpretado por el más que conocido Ben Kingsley. Por cierto genial en su papel y con más de una sorpresa.

En este caso tenemos cambio de director. Las dos anteriores estaban dirigidas por Jon Favreau, que además se guardaba un pequeño papel como Happy Hogan, el guardaespaldas de Tony Stark y que sigue apareciendo en esta reconvertido en jefe de seguridad. En este caso la batuta la lleva Shane Black, que además figura también como guionista. En esta segunda faceta lo conoceremos por haber escrito los guiones de algunas de las mejores películas de acción de los últimos años, desde la saga de “Arma Letal”, “El último boy scout” o la genial pero poco entendida “El último gran héroe”. Como director de momento su trabajo es menor en cuanto a cantidad, su primera película fue “Kiss Kiss, Bang Bang” y esta es la segunda, pero creo que promete. A pesar de no estar centrada en las escenas de acción sabe mantener perfectamente el ritmo en todo momento, no hay un ratito de calma en cualquier sentido y en cuanto parece haberla siempre rompe completamente. Además el guión tiene grandes momentos para este tipo de cine, claro, momentos que llegarán a sorprender más de una vez al espectador tanto por lo inesperado como por lo simpático. Atentos a una escena de la parte final que es realmente genial. 

Creo que es una de las mejores series en cuanto a cine de superhéroes y ocupa uno de los primeros lugares en mi lista de favoritas. Del primer lugar no pueden salir las últimas de Batman, pero el segundo es para estas, sobre todo por su actor protagonista y el ritmo que tienen. En todo momento tienen al espectador disfrutando de una de las cosas en las que debe de destacar el cine, el entretenimiento y además con calidad. Son de lo mejor en el género de cine no solo de superhéroes, sino de cine de acción y de buscar que el espectador esté atento y disfrutando de un auténtico espectáculo que además no está completamente vacío de contenido. En este caso hay algunas cosas más que las escenas de acción y Robert Downey le da ese punto a mayores de calidad que tiene este Iron Man. Hay momentos realmente divertidos, siempre apoyados en ese cinismo que es una constante del protagonista, ese estar por encima del resto de los mortales, sentirse superior y aún encima demostrarlo en todo momento, aunque en esta se verá más cerca del resto de las personas, algo que le va a costar bastante asimilar. Imprescindible para los seguidores de este tipo de cine, pero como dije otras veces, creo que cualquiera que quiera pasar algo más de dos horas muy entretenidas y divertidas también disfrutará de ella. Os la recomiendo.

jueves, 4 de abril de 2013

"Los últimos días"


Hace ya algún tiempo que apareció por aquí el último comentario sobre cine, una actividad que teníamos un poco dejada de lado. Estas últimas vacaciones, teniendo en cuenta lo buen tiempo que tuvimos, fui dos veces al cine, así que el comentario de hoy es sobre una de las películas que vimos. La otra, “G.I. Joe: la venganza” no es más que un mero entretenimiento del que poco más se puede decir que eso, pero la verdad es que la cartelera tampoco dejaba demasiado margen a la elección. Tampoco somos demasiado aficionados al cine español, pero vimos el trailer y nos llamó la atención. Relacionado con esto, un pequeño inciso. A ver si los encargados de montar los trailers se cuidan un poco. Últimamente casi no hace falta ni ver la película, con verlo casi te llega porque prácticamente todo lo importante o central de la historia aparece en él. El trailer no debería de ser más que un reclamo, una forma de llamar la atención del espectador para que vaya a ver la cinta, pero es algo que casi te puedes ahorrar, porque salvo el final te lo cuentan casi todo. Fuimos a ver “Los últimos días”, cine español con vocación internacional que no está nada mal. Por algún lado leí que ahora hablan de hacer cine a la americana, una afirmación que no me gusta demasiado. Yo prefiero pensar en que están haciendo un cine que se puede exportar, que cualquier espectador de casi cualquier sala del mundo puede ver y disfrutar con él. Creo que incluso los espectadores de aquí estábamos un poco cansados de ver casi siempre lo mismo y si quieren que la gente asista a las salas tienen que pensar en hacer cosas algo más entretenidas y que llamen a otro tipo de espectador. En estos últimos años hubo una serie de historias que responden a géneros como la acción, el terror o la ciencia ficción, géneros que no aparecían demasiado por las salas con firma española. Están apareciendo nuevos y jóvenes directores que, normalmente con financiación en su mayor parte extranjera o con actores de fuera, están consiguiendo abrir puertas que hasta ahora estaban cerradas.

Estamos en Barcelona en la época actual. La historia se centra en dos personajes, que son los que llevarán el peso de la misma. Por un lado tenemos a Marc, un joven que trabaja en una empresa de software en la que pasa más horas que en su casa, donde lo espera Julia, su pareja, que trabaja en una juguetería de un centro comercial. Por otro lado tenemos a Enrique, un ejecutivo de alto nivel que es el encargado de hacer funcionar empresas, de apretar las tuercas a los trabajadores y de echar a aquellos de los que pueden prescindir. Dos personajes completamente distintos que nunca pensaron que podrían tener algún tipo de relación y mucho menos que iban a pasar una verdadera, violenta y peligrosa aventura. Algo raro está pasando en todo el mundo, gente que tiene pánico a salir de casa, suicidios y extraños fenómenos. Algo hay en el aire que provoca que la gente sufra una grave especie de ataques de agorafobia que terminan con la muerte cuando se atreven a salir al exterior. Ante esto todos se ven obligados a vivir en sus casas, iglesias, hospitales o el lugar en donde les cogiera el momento en el que todo el mundo se ve afectado. A Marc y Enrique los encontraremos en el edificio en el que el primero trabaja y el segundo es el encargado de los ajustes de personal. Enrique es un hombre duro, seco e individualista, que va a lo suyo sin pensar en nadie más, capaz de pisar a cualquiera y de pasar por encima de cualquiera con tal de conseguir lo que quiere. En cierto momento Marc descubre que Enrique tiene un GPS y decide hablar con él, pedirle su ayuda o colaboración para intentar salir de allí. Marc quiere ir a su casa, quiere ver si Julia aún está allí y recuperarla. Enrique tiene un objetivo distinto, quiere salir de allí también, pero su idea es ir a la zona de la Villa Olímpica. Cada uno tiene cosas que el otro quiere y consiguen llegar a un acuerdo bueno para los dos, pero tan débil como el momento en el que viven. Así empezará un viaje por los túneles del metro, las alcantarillas y el subsuelo de la ciudad. Unos lugares llenos de gente, de personas desesperadas que no se atreven a salir y se alimentan de lo que pueden. Grupos violentos, gente perdida, de todo se encontrarán en esa especie de odisea por la Barcelona subterránea.

El peso de la historia recae en los dos actores principales y son ellos los que llevan la voz cantante en todo momento. Enrique está interpretado por José Coronado, para mí uno de los mejores actores, sobre todo en cierto tipo de papeles, del panorama español. Creo que la primera vez que me aficioné a él fue viendo una serie española de hace ya unos cuantos años y que no estaba nada mal, “Periodistas”. Últimamente especializado en papeles de hombre duro y algo violentos, impecable en “No habrá paz para los malvados” o “La caja 507” por ejemplo. Aquí sigue en esa línea y me gustó mucho el papel que interpreta en todos los sentidos, los gestos, las caras, la voz, siempre convincente y llenando la pantalla con su presencia, tanto que cuando no aparece parece que falta algo y la película pierde un poco. El otro papel principal, el de Marc, está interpretado por Quim Gutiérrez, un actor que empezó en series de la televisión catalana y que ahora está haciendo algo de cine. No lo había visto antes y me gustó por momentos, un poquito irregular desde mi punto de vista. Tiene escenas realmente buenas y otras, sobre todo en cuanto a matices de voz que me dejaron un poco más frío, pero aún así está bien también. El otro papel con una cierta relevancia, aunque mucho menor, es el de Julia, que es la actriz Marta Etura. Las pocas escenas que tiene las resuelve muy bien.

Los directores de la historia son además los guionistas, los hermanos Álex y David Pastor. Dos jóvenes directores y escritores de los que no había oído hablar demasiado. Después de varios cortos, su primera película fue “Infectados” (2009) que no he visto pero que sigue la línea de cine de ficción y terror. La de hoy es su segunda historia larga y viendo el éxito que está teniendo y su posible salida internacional no creo que sea la última. La historia está bien llevada, con los momentos justos de tensión insertados cada poco a lo largo de la misma. Las escenas de acción son las justas y están bien rodadas e incluso tenemos alguna sorpresa inesperada. Quizá lo único que no me apasionó fue un uso algo exagerado del flash-back. Nos van a contar la historia con continuos saltos hacia atrás en el tiempo para que vayamos entendiendo lo que está pasando pero en alguna ocasión alguno de ellos en lugar de explicar hace que caiga en una cierta repetición. Las escenas más impactantes y logradas son las de una Barcelona vacía, desolada y en un camino hacia la destrucción que no parece tener vuelta atrás. El uso de los efectos especiales creo que está hecho en su justa medida, sin dominar por encima de la historia. Creo que en general han hecho un buen trabajo y me los anotaré para estar pendiente de sus futuras producciones.

La película nos gustó bastante. En algunas críticas he leído opiniones de todo tipo. Algunos le achacan un exagerado uso de ciertos tópicos de historias parecidas, algo que puede ser cierto, pero que tampoco me parece un defecto en sí mismo. Es más, creo que tiene una buena mezcla entre ciertos planteamientos originales y el uso de caminos ya conocidos, algo que puede quedar también en el terreno del homenaje a clásicos del género apocalíptico. Otros hablan de fallos en el guión o de cosas poco lógicas o creíbles, lo que también es cierto, pero que alguien me diga qué historia de este tipo no los tiene. Ninguna de ellas soportaría un análisis en profundidad de algo que, en el fondo, no tiene más intención que la de entretener al espectador. Y eso es algo que consigue, nos tuvo entretenidos, atentos, tensos y pendientes de la historia, algo que va en su favor. Quizá se eche de menos algo más de desarrollo, algún personaje más con algo de peso o algunas ideas que podrían haberse alargado un poco más para darle un poco más de peso a la cinta, pero es lo que hay y tal cual es nos gustó.

Yo la recomiendo a los aficionados al género, no creo que les vaya a decepcionar. Creo que es un buen paso hacia una cinematografía algo distinta a lo habitual y que puede hacer que cierto tipo de público que escapa de las salas simplemente por ser española vuelva a ellas.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

"La vida de Pi"




Este último fin de semana tocó cine, que ya hacía tiempo e iba apeteciendo. Eso sí, teníamos intención de que fuera algo tranquilo, como otras veces, pero seguimos con esa costumbre de meter a grupos de niños y niñas en el cine sin ningún adulto que los controle un poco, celebraciones de cumpleaños que sigo sin entender demasiado, así como la razón por la que van al cine, porque a ver la película fijo que no. Bueno, tras esta pequeña protesta seguimos con el tema. Un estreno de este último fin de semana, “La vida de Pi”. En algunos casos voy al cine atraído por la historia o los actores, esta vez lo fue por el director, uno de esos que siempre tiene algo bueno que contar, y sobre todo bien contado, con una puesta en escena casi siempre original y distinta, imitada por otros pero con su sello personal. La primera película, creo recordar, suya que vi fue “Tigre y dragón” y quedé fascinado tanto con la historia como por la forma de contarla. Era realmente llamativa la manera de filmar los combates, casi como si uno estuviera viendo una escena de ballet clásico. El director de esta original historia es Ang Lee y la película nos gustó mucho a todos los que fuimos, aunque a algunos se le hizo un poco larga de más, a mí conste que no.



Ang Lee es un director nacido en Taiwan en 1954, pero educado en los Estados Unidos. En sus historias casi siempre están presentes estos dos enfoques del cine, la espectacularidad del cine americano con la delicadeza y la calma del cine oriental. Muchas de ellas mezclan la modernidad con la tradición y en casi todas ellas tenemos un cierto tono de comedia ligera, de esas que hacen que las veas muchas veces con una continua medio sonrisa en la boca. Fue de los primeros en usar los grandes presupuestos del cine americano para películas que unen las artes marciales con el exotismo y la espectacularidad visual. Estudió teatro en la Universidad de Illinois y luego en una prestigiosa escuela de arte de Nueva York. Como curiosidad fue compañero de clase de Spike Lee. En 1992 estrena “Manos que empujan”, una historia sobre un anciano que no se adapta a la vida occidental moderna, empieza a hablarse de él como un director prometedor. La siguiente confirma esa idea y lo convierte un uno de los máximos exponentes del cine de su país, “El banquete de bodas” (1993). Al año siguiente “Comer, beber, amar” le da uno de sus mayores éxitos. Además será el pionero de una buena cantidad de historias que seguían la misma línea. Luego una nueva adaptación del clásico “Sentido y sensibilidad” consiguiendo darle un aire personal a una historia muy conocida. En 1997 “La tormenta de hielo”, o “Tigre y dragón” (2000) confirmaban su presencia como uno de los directores más originales e innovadores del momento. Siempre mezclando el cine comercial pero dándole un cierto toque de calidad y casi de sello de autor, “Hulk” (2003) o la cinta del año 2005 que le dio un punto más, “Brokeback Mountain”. La historia de hoy es su última producción hasta el momento. Ganó el Óscar en el año 2000 a la mejor película extranjera por “Tigre y dragón”, siendo nominado dos veces más antes de esta. Con “Brokeback Mountain” ganó también el de mejor director en el año 2005. Otros premios avalan su trayectoria.



“La vida de Pi” es una adaptación bastante fiel de una novela de aventuras escrita por el autor canadiense Yann Martel. Fue publicada tras muchos problemas en el año 2001 y ganó varios premios rápidamente. Como dije al principio, aunque no leí la novela (la tengo anotada para leerla en algún momento) por distintas reseñas veo que la adaptación es bastante fiel y sigue la historia que Martel nos cuenta. Vamos a conocer la vida de Piscine “Pi” Molitor Patel, un joven nacido en Pondicherry, una ciudad de la India en la que sus padres tenían un zoo. En la primera parte de la historia vamos a conocer sus primeros años, sabremos por qué le llamaron así y la razón por la que se le conoce como “Pi”, una historia tan simpática como original. Sabremos también de sus problemas y preocupaciones con las religiones, la espiritualidad y las cosas posibles e imposibles, así como su primer amor. Pero sus padres ven más rentable cerrar el zoo y marchar con los animales hacia Canadá. Ahí empezará la segunda parte de su historia. Una tremenda tormenta provoca el naufragio del barco y todos mueren, solo se salva Pi, acompañado de una cebra con una pata rota, una hiena, un orangután y Richard Parker, un enorme tigre de bengala. Todos ellos compartirán un pequeño bote de salvamento y tendrán que sobrevivir en el mar durante una buena temporada. Serán 227 días de soledad, buscándose la vida para no morir de hambre, sed o devorado por alguno de los animales. No os voy a contar nada más, tendréis que ver la película o leer la novela, eso ya lo dejo a vuestra elección.

A mí la película me gustó mucho. La primera parte, cuando nos cuenta la historia de los primeros años de Pi me resultó fascinante. Una historia muy metafórica, llena de dobles sentidos y de reflexiones sobre la vida humana, las relaciones entre las personas o la religión. Todo contado desde un punto de vista que mezcla la realidad con la ficción, con momentos a veces casi ridículos mezclado con elementos oníricos. Se ve con una continua sonrisa, desde los primeros años de colegio hasta las conversaciones con sus padres a la hora de comer, momentos realmente curiosos. Luego viene la parte central, el naufragio, que se ve de una manera y llega a verse de otra parecida pero distinta cuando cambiamos, casi al final, la forma de verlo. Tanto una parte como la otra tienen suficientes cosas interesantes para que la historia no decaiga en ningún momento. La cinta dura algo más de dos horas y a mí concretamente me tuvo atento y disfrutando en todo momento, sin llegar a aburrirme nunca. También es cierto que a alguna otra persona de las que venía conmigo no le gustó demasiado e incluso se le hizo algo larga, como siempre la subjetividad es una constante. Creo que cada frase, cada palabra, cada escena tiene algo que decirnos, algo en qué pensar y reflexionar. Toda la historia está llena de contenido. Una mezcla perfecta entre realidad y fantasía, una fábula llena de contenidos y en la que podremos preguntarnos dónde está la frontera entre la fantasía y la realidad. En muchos comentarios hablan de “realismo mágico”, creo que es un buen apelativo para esta historia.

Y hay que comentar aparte la maestría con la que está filmada. Cuando hablé de Ang Lee ya dije que como director tiene una serie de cosas que lo distinguen del resto, incluso de muchos que han seguido su estela. La historia está dirigida por una gran mano y hace que sea mejor de lo que es. En muchos momentos es un auténtico espectáculo visual. Las escenas de la grandiosidad del mar con ese pequeño barco en mitad de la nada, el uso de los reflejos del cielo diurno o nocturno en el mar, los momentos tensos de la historia... Todos tienen algo que hará que la mayor parte de los espectadores no puedan permanecer indiferentes ante lo que están viendo. El mismo aire de fábula maravillosa que tiene la historia puede verse en la forma de contarla, que ayuda muchísimo al argumento, es más, sin esa maestría visual estaríamos ante una historia creo que incluso fría, sin vida. Una gran historia contada de una manera tan grande como ella misma. Cuidada hasta el mimo, con momentos de horror y de poesía en una mezcla realmente buena, tanto en lo contado como en lo visual. Nosotros no la vimos en 3D, pero leí por ahí que realmente podía merecer la pena verla así. Yo sigo pensando que el 3D hace que, entre otras cosas, pierda algo de luz, de nitidez, algo que es fundamental para poder disfrutarla como se merece.

Los actores no son demasiado conocidos, salvo una intervención casi anecdótica de Gerard Depardieu. Aún así la parte central de la historia está interpretada por un actor llamado Suraj Sharma, nacido en la India y completo novato en estas lides. Teniendo esto en cuenta todavía le doy más mérito, completamente convincente en todo momento, en la desesperación, en la alegría, en la tristeza, en todo momento creo que consigue transmitir al espectador aquello que se pretende. 

Lo dicho, para mí recomendable, amena, interesante y muy bien filmada. Con mucho más contenido del que puede parecer en un principio y con varias posibles lecturas. Espero que vayáis a verla y me digáis algo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

"Total Recall", "Desafío Total"



Los años noventa fueron un gran momento para el cine de ciencia ficción, algunos clásicos vienen de aquella época y hubo algunas películas a medio camino entre este género y el de acción que me parecieron muy buenas, más de una sigue entre mis favoritas. En 1990 se estrenó “Desafio Total”, dirigida por uno de los directores más destacados del género, Paul Verhoeven y protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Una película con una buena historia, con unos efectos especiales que en la época nos dejaban pasmados, entretenida y, creo yo, algo por encima de la media del género en aquel momento. Para mí es uno de esos clásicos en este tipo de cine, divertida y con toque que te tenía pendiente de la historia desde el principio hasta el final, jugando con lo que creías ver y dándole vueltas a la historia. Algunas de sus escenas creo que están grabadas en la cabeza de muchos aficionados. Ah, también aparecía Sharon Stone en una de sus primeras presencias con cierto protagonismo en el cine. 

Viene esto a cuento de que este último fin de semana fuimos al cine, no había demasiado donde elegir y le tenía unas ganas relativas a la película que os dejo hoy, pero no me decepcionó en absoluto. De todos modos es un dato más de la falta de imaginación de los guionistas de Hollywood o de las pocas ganas de arriesgar un poco y dedicarse a películas que pueden tener garantizada una cierta taquilla, al ser versiones actualizadas de algunas de esas muy conocidas de hace unos años y que mucha gente no vio en su momento, aprovechando de paso el tirón de ciertos actores e historias con algo de interés y, sobre todo, de entretenimiento. Vimos la nueva versión de esa que menciono en el primer párrafo, claro que ahora con esa manía de dejar los títulos en inglés en vez de “Desafío Total” es “Total Recall”. Es una de las muchas versiones nuevas que llegarán de este género, anteriormente estrenaron “Dredd.”, partiendo de la vamos a decir mediocre “Juez Dredd.” protagonizada por Stallone en 1995. Y para el año que viene estrenarán “Robocop”, curiosamente otra película de Verhoeven de 1987. Tengo la impresión de que alguna más aparecerá por ahí. Claro que si es como el caso de la de hoy tampoco es que me importe demasiado, no voy a decir que sea mejor que el original, porque no es así, pero se queda cerca y a pesar de ser lo mismo se puede ver como algo distinto. Además los que no conozcan la cinta anterior estoy seguro de que disfrutarán con esta buena historia de ciencia ficción con buenos momentos de acción.

Otro dato a tener muy en cuenta es de dónde parte esta historia. Está libremente basada en un relato de Philip K. Dick, un autor nacido en Chicago en 1928 y que murió en 1982. Escribió gran cantidad de novelas y relatos cortos, la mayor parte dentro del género de la ciencia ficción. Durante su vida vivió en la pobreza, casi sin tener ningún reconocimiento por sus escritos. Tras su muerte el cine fue el mundo que lo devolvió al gran público y lo sacó del olvido, convirtiéndolo en uno de los grandes clásicos del género. Aunque como en muchos otros casos este reconocimiento le llegó un poco tarde. Buenas películas tuvieron alguno de sus relatos o novelas como base de inspiración, aunque hay que decir que casi siempre de un modo algo libre, funcionando más como un punto de partida sobre el que desarrollar una historia. Grandes películas y conocidos directores recurrieron a sus libros. Desde Ridley Scott con la imprescindible “Blade Runner” a Spielberg con una de sus cintas que más me gustan, “Minority Report”. De otros directores quizá menos conocidos pero también recomendables tenemos “Destino oculto”, “Paycheck” o “Next”. Y posiblemente no sean las últimas que usan a Dick como base. “Total Recall” sigue la historia de un relato corto titulado “Podemos recordarlo por usted al por mayor”

Estamos a finales del siglo XXI, Douglas Quaid lleva una vida gris, trabajando como operario en una factoría dedicada al montaje de robots encargados de la seguridad. Un pequeño apartamento, unas vistas deprimentes y una esposa que trabaja como policía. Todos los días se ve obligado a realizar un viaje desde donde vive hacia el otro lado del planeta, el lugar donde trabaja. Para ello coge lo que llaman la “Cascada”, una especie de gran gusano que atraviesa el centro de la Tierra en unos minutos. Un mundo devastado por las guerras químicas, gobernado por Cohaagen y su ejército de forma dictatorial. Solo la resistencia se enfrenta a él, dirigida por el misterioso Mathias. Cuando le deniegan un ascenso decide vivir una nueva experiencia, algo que lo separe de su vida monótona y aburrida. Rekall es una empresa que se dedica a implantar falsos recuerdos en la mente de las personas, a base de drogas y nuevas técnicas garantiza una experiencia inolvidable, algo grande y lleno de aventuras que uno solo vivirá de manera virtual, pero que en su mente quedará como algo completamente real. Quaid decide probar pero algo se complica, o por lo menos eso parece. De repente se verá perseguido por la policía, inmerso en persecuciones, disparos y misterios. No entienda nada, ahora descubre que en realidad es Hauser, un agente secreto infiltrado en la resistencia por orden de Cohaagen para acabar con ella. Su mujer no es su mujer, personajes que parecen conocerlo y a los que no recuerda se cruzan continuamente con él... Está completamente desconcertado. ¿Qué hay de cierto en esta aventura? ¿Tan real es el efecto conseguido por Rekall? Un juego de engaños, misterios, traiciones...donde casi nadie es lo que parece.

El director es Len Wiseman, especializado en películas de acción con una cierta calidad e incluso algunos elementos originales. Es el responsable de “La Jungla 4.0” o varias historias de la saga “Underworld”. En este sentido está dirigida con bastante ritmo y no hay demasiado que reprocharle, consigue atrapar al espectador en ese mundo de ficción o real, no lo sabremos hasta el final y tendrá al espectador tan desorientado como al propio protagonista de la historia. Anotemos que siempre y cuando no haya visto la anterior, porque entonces tendrá claro desde un principio qué es lo que pasa. En cuanto a los actores cambiamos aquí a Schwarzenegger por un muy convincente Colin Farrell. Este es otro de esos actores que suele gustarme y aquí está bastante bien, consigue que nos metamos en la historia, mezclando escenas de acción vibrante con otras en las que brilla un poco más como actor. En general las interpretaciones están, desde mi punto de vista, un poco por encima de la media en este tipo de historias. Junto con Farrell los dos papeles protagonistas son para dos mujeres, Kate Beckinsale y Jessica Biel, amiga una y enemiga la otra. Del resto destacaría a dos caras conocidas. El papel del revolucionario Mathias es para el inglés Bill Nighy, con una aparición breve pero importante. Mientras Cohaagen está interpretado por Bryan Cranston, que sale del mundo de la televisión (imprescindible su interpretación de Walter White en la brutal “Breakin Bad”) y está teniendo algunas apariciones secundarias en varias películas de estos últimos años.

Su mayor virtud es que se parece mucho a la versión de los 90, lo que al mismo tiempo es su mayor defecto. Digo esto porque su mayor interés reside en descubrir que hay de cierto o de ficción en lo que está viviendo el protagonista. Mis hijos no habían visto la anterior y les gustó mucho, en mi caso desde el principio sabía qué era lo que estaba pasando, lo que no hizo que disfrutara mucho. Salvo algunos detalles menores sigue la historia al pie de la letra. Cambiamos el Marte del original por un centro de trabajo en Australia, algunos personajes secundarios y poco más. El resto se mantiene casi íntegramente, también es cierto que mejor no cambiarla demasiado porque ya la original era una historia redonda. ¿Cuál me gustó más? Pues las dos, cada una tiene sus cosas, esta nueva pierde la originalidad pero gana en otros aspectos, es más espectacular y algo más movida en cuanto a escenas de acción. Dos destacan por encima de las demás, una persecución al más puro estilo de las clásicas con automóviles y, sobre todo, la escena de los ascensores, tensa y original. El diseño de la colonia es prácticamente igual al que vimos situado en Marte, en ese sentido el homenaje es inevitable. E incluso tiene algunos guiños en varias escenas para los fans de la primera, esos no os los voy a contar porque tendréis que descubrirlos, y los que lo sean seguro que no podrán evitar una sonrisa.

Cine de ciencia ficción y acción algo por encima de la media, con momentos realmente espectaculares. Los efectos especiales han evolucionado mucho desde los 90 hasta hoy y se nota, en eso gana con respecto al original. Algo más emocionante y tensa que este, pero le falta el encanto de los 90, aún hace unos días la pusieron en algún canal y estuve viéndola, no entera, pero casi, y quizá esta fuera algo más simpática o divertida en algunos momentos. Como dije son lo mismo y al mismo tiempo no lo son, las innovaciones técnicas ayudan a mantener y acrecentar esas emociones que provoca en el espectador. Conociendo la historia no se me hizo nada aburrida, todo lo contrario,  las cerca de dos horas que dura se me pasaron con bastante rapidez. Bien interpretada y dirigida garantiza una buena dosis de acción, diversión, entretenimiento e intriga. Así que la recomiendo para todos, para los que disfrutaron en los 90 y para las nuevas generaciones que no lo hicieron. Aun así no puedo evitar pensar que falta imaginación y era mejor ver algo nuevo y distinto, no tener que volver a los 90 para hacer películas que algunos ya vimos.


jueves, 26 de julio de 2012

"El Caballero Oscuro: la leyenda renace"



Otro comentario sobre cine antes de tomarme un pequeño descanso vacacional. En unos días toda la familia estará de vacaciones y habrá que dedicarse a la playa, salir, descansar y esas cosas, a finales de agosto volveremos con la regularidad habitual.
En el anterior ya os decía que estrenaban una nueva cinta de superhéroes y que iría a verla en cuanto pudiera, pues aquí está, dos días después del estreno allá nos fuimos, una calurosa tarde casi ideal para estar fresquito en el cine. Además la película me gustó mucho, creo que es la mejor saga a todos los niveles, tanto en lo que se refiere a la historia, la puesta en escena, dirección, interpretaciones... En alguna ocasión cuando hago comentarios sobre este género de películas suelo decir que muchos directores quieren darle tanta trascendencia a los personajes que les queda algo a medio camino entre un drama y una película de acción. En este caso ese aire de seriedad que se le da a este personaje está tan bien hecho que da lugar a una película realmente buena, creo que muy por encima de la media habitual. Otras son más entretenidas, más simpáticas o más espectaculares, pero creo que en este caso hablamos de cine de verdad, bien hecho, con historia y con algo más que efectos especiales y esas cosas. Hablo de la tercera entrega de la saga del Caballero Oscuro, estrenada recientemente, “El Caballero Oscuro: la leyenda renace”.
Creo que Batman es el personaje que más ha pasado por el cine en estos últimos años, casi siempre con buenos resultados y en el caso de estas tres últimas pienso que con un aire de calidad y buen cine y también varios escalones más arriba que el resto de las cintas dedicadas al mismo personaje. Varios directores pasaron por sus historias, desde Tim Burton (que no estaba mal, pero quizá algo irregular) a Joel Schumacher, pero ninguno como el de estas tres últimas, Christopher Nolan. Además de darle un nuevo impulso creo que es el que mejor ha sabido coger el camino correcto para este tipo de cine, una mezcla entre calidad y entretenimiento con una dirección impecable, una ambientación maravillosa y la perfecta conjunción entre cine de acción y unas historias algo más desarrolladas que en otros casos. De sus películas anteriores destacaría la curiosa “Memento” y una que ya apareció comentada por aquí y que también me gustara mucho, “Origen”. Todas tienen su marca, una forma especial y distinta de hacer cine y revitalizar con algo de calidad géneros como el de acción, siempre con algún elemento novedoso y llamativo.
Del mismo modo varios actores pasaron por el personaje en el cine. Recordemos, claro está, al primero, Adam West, en aquella serie de los años sesenta con bastantes cosas que destacar y que sigue llamando la atención hoy en día. Bruce Wayne fue interpretado en el cine por actores muy conocidos, Michael Keaton, Val Kilmer o George Clooney y sinceramente ninguno de los tres llegó a convencerme del todo. En esta tres últimas creo que acertaron de pleno, Christian Bale nos deja un Batman como la película, misterioso y oscuro, prepotente y débil al mismo tiempo. Pienso que por un lado más humano que otros y más superhéroe que cualquiera de los demás. Es un actor que siempre me ha gustado en todo lo que hace y aquí sigue igual, mejor que bien. Me gusta mucho la forma que tiene de plasmar al personaje y no creo que pueda haber otro (nunca se sabe) que lo haga mejor.
La cinta es la tercera, y por lo que se dice última (una pena, la verdad) firmada por el mismo director y plantel de actores. La primera fue “Batman Begins” (2005), seguida por “El Caballero Oscuro” (2008). Ya la primera entrega me pareció muy buena, nominada al Óscar en varias categorías. La segunda creo que es la mejor película del género que he visto hasta el momento, realmente impresionante en todos los sentidos. Esta tercera creo que está muy cerca, muy parecida en el tono general a la anterior y creo que es el colofón perfecto para la trilogía. No sé si al final habrá alguna más o no, nunca se sabe, pero será difícil superar la alta media de estas tres, quizá sea mejor acabar así que agotar al personaje y la forma de concebirlas como ha pasado con otras sagas de este u otros géneros.

La historia comienza ocho años después de final de “El Caballero Oscuro”, así que mejor recuperarla antes para no despistarse. Al final de esta Batman quedaba casi como un criminal asesino y Bruce Wayne hecho polvo tras las múltiples heridas provocadas por el enfrentamiento final. Tanto que había decidido que Batman ya no aparecería más, que su vida como héroe había terminado para no volver. Wayne vive recluido en su mansión, recuperándose de las lesiones y casi sin salir al mundo exterior. Pero claro, esto no puede seguir así, algún criminal poderoso tendrá que aparecer para que Batman y sus aparatitos vuelvan a escena. El antagonista en este caso será Bane, un misterioso hombre con una extraña máscara que no se sabe muy bien de dónde ha salido. Quiere acabar con la ciudad de Gotham e instaurar un reino de anarquía y terror, sin orden ni policía donde sean los delincuentes los que campen a sus anchas. Por el medio además una inagotable fuente de energía nuclear que todavía no funciona a la perfección, pero que también puede volverse en contra de la gente y convertirse en una poderosa bomba. Todo esto hará que Wayne tenga que volver a su oscura cueva y que Batman vuelva para salvar a la ciudad de la destrucción y el caos.
La historia está en la línea del género y el planteamiento y desarrollo es muy bueno. Quizá Batman no sea el protagonista absoluto y la cinta se centra más en los personajes y también, claro está, en la forma de ver la vida y de vivirla de Bruce Wayne. Quizá un pequeño defecto es que tiene algunos momentos dentro del argumento que recuerdan demasiado otros de las anteriores, pero aún así no desmerece el tono general de la historia. 
Además de la gran dirección, que mantiene el tono general de la saga y que me sigue pareciendo excepcional, hay que destacar a todos los actores que aparecen en la misma. Todos están realmente bien, dándole ese aire de calidad por encima de la media del género. Grandes actores y otros muy conocidos pasaron siempre por todas las historias del personaje, pero creo que en esta trilogía la elección es perfecta. Desde Michael Caine interpretando al mayordomo, pero sobre todo amigo, del protagonista, un Alfred perfecto. Gary Oldman es el Comisario Gordon, otro de los habituales del cómic y también genial en el papel. Morgan Freeman es Fox, el encargado de todos los complementos y espectaculares medios de transporte del superhéroe. Anne Hathaway es uno de los personajes femeninos, interpreta a Selina, una ladrona de joyas enfrentada a Wayne y a medio camino entre ambos bandos; también está muy bien, sobre todo teniendo en cuenta que estamos acostumbrados a verla en otro tipo de papeles. Y destacar a Joseph Gordon-Levitt, uno de los protagonistas. Hace el papel de Blake, el joven policía uniformado que nunca ha creído que Batman fuera un asesino y que será fundamental para el desarrollo de la historia. Varias caras conocidas más completan un listado de actores que cumple a la perfección y que da una gran credibilidad a la trama.
Como las otras es una película oscura, dramática y violenta en muchos momentos. En este caso y gracias a la maestría en la dirección y las interpretaciones ese aire de seriedad y trascendencia no le queda nada mal, al revés, es un punto a favor porque no aparece como algo forzado ni fuera de lugar. La mezcla entre escenas de acción y momentos de diálogos es perfecta y la ambientación contribuye a darle ese aire de gran película. Claro que he visto otras del mismo género más entretenidas o espectaculares, pero creo que no mejores. Como buen cine creo que Nolan como director y Bale como actor protagonista (además de todos los demás) han dejado el listón muy alto, tanto que no creo que sea fácil de superar.
Una gran película, dos horas y tres cuartos que se me pasaron en un suspiro, hacía tiempo que no se me pasaba tan rápidamente una cinta tan larga, la verdad. A pesar de que la acción está perfectamente dosificada no es la reina del metraje, y aún así no se hace aburrida ni lenta en ningún momento. Tampoco es la típica en la que los efectos especiales están por encima de la historia o de los personajes, otro punto más a su favor. Lo más importante son los personajes y el desarrollo de los mismos, las relaciones entre ellos, los enfrentamientos y, sobre todo, la idea de la superación. Es una historia dura, con momentos realmente violentos y con más de una sorpresa en el argumento. Lo dicho, para mí casi la película de superhéroes perfecta, o la trilogía perfecta mejor dicho. Para los aficionados es imprescindible y los que no lo sean deberían de plantearse verlas por orden, estoy seguro de que no va a decepcionarlos.

Y aquí os dejo el primer Batman que vi.