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jueves, 25 de septiembre de 2014

"Nos vemos allá arriba", Pierre Lemaitre


La novela que os dejo hoy me llegó a través del suplemento cultural de un periódico local, la crítica era muy buena en muchos aspectos y sobre todo destacaba por una historia distinta e interesante. Tras su lectura puedo decir que acertó de pleno, posiblemente sea una de las mejores historias y mejor escritas que llevo leídas a lo largo de este año y no creo que de aquí al final pueda aparecer algo que me llame más la atención. La verdad es que ha pasado a ocupar un lugar dentro de mis favoritas por varias razones e intentaré leer algo más del mismo autor, tanto de lo que escribió antes como de lo que pueda ir apareciendo después. Fue uno de los grandes éxitos de ventas tanto dentro como fuera de su país y con una extraña coincidencia entre la crítica y el público, algo que no suele ser demasiado habitual. El autor es Pierre Lemaitre y la novela se titula “Nos vemos allá arriba”

Pierre Lemaitre es un autor nacido en París en 1951. Su carrera literaria empezó tarde, su primera novela es del año 2006, centrado a partir de ese momento casi siempre en el género de la novela negra. Escritor y guionista, tiene además una empresa de formación pedagógica enfocada a colectivos como el de los bibliotecarios, para los que impartió clases de literatura. Es autor de cinco novelas policiacas, todas ellas han conseguido importantes premios, sobre todo en su país. Pero “Nos vemos allá arriba” supone su llegada al éxito total, tanto de crítica como por parte de los lectores, con grandes ventas y traducida a varios idiomas (editada en castellano por Salamandra). Con ella ganó en 2013  el premio más importante de Francia, el Goncourt, además del Prix Roman France Televisions, el Premio de Nancy Le Point o el Premio a la mejor novela francesa de 2013, concedido por la revista Lire.

“Nos vemos allá arriba” engancha al lector desde el principio. Estos primeros capítulos son una buena muestra de lo que nos vamos a encontrar, una historia interesante, entretenida y, sobre todo, muy bien contada. Los tres personajes principales quedarán perfectamente definidos desde estas primeras páginas, cómo son, cómo se comportan y qué podemos esperar de ellos, aunque no cerremos la puerta a ninguna sorpresa, que las habrá. Estamos en noviembre de 1918, a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando está ya a punto de terminar. En ese momento un grupo de soldados se verán inmersos en un cruento combate por el empeño y ganas de fama del teniente D´Aulnay-Pradelle, un joven que lo único que quiere es destacar y terminar la guerra con una buena posición para poder crecer después. Uno de esos soldados, el que además descubrirá la cruel maniobra del teniente para forzar esa batalla, es Albert Maillard (uno de los protagonistas de la historia desde ese momento). Por, vamos a decirlo así, una jugada del destino, verá unida su vida de otro soldado con el que tendrá que relacionarse quiera o no quiera, las circunstancias harán que tenga que hacerse cargo de él, pero tampoco os voy a contar por qué ni cómo porque el nacimiento de esa relación es una de esas cosas que hay que leer y no se pueden destripar. Ese soldado es Édouard Pericourt, un joven procedente de una familia adinerada y muy aficionado al dibujo, una de sus mayores cualidades. Ambos quedarán gravemente heridos tras una confusa y violenta situación que hará que sus vidas se vean unidas para siempre, dependiendo uno del otro por muy distintas razones cuando acabe la guerra. Albert es un hombre tímido, apocado, temeroso de todo e incapaz de tomar las riendas de su vida, siempre esperando que aparezca alguien que tome las decisiones por él, no es que no sepa o no pueda, simplemente es que no es capaz. Aún así tras la guerra y su paso por el hospital de campaña tendrá que tomar una serie de decisiones que marcarán su vida para siempre.

Me gustaría contar más, pero creo que no debo porque el desarrollo de la historia está lleno de sorpresas y de situaciones inesperadas. Los personajes irán cambiando obligados por las circunstancias y alrededor de estos tres y unos pocos más, casi todos ellos familiares o amigos de estos, circulará la trama. Una historia de engaños, estafas a muchos niveles, venganzas motivadas por distintas razones hasta llegar a un final que hará que no podamos dejar el libro hasta que termine.

Una historia triste y llena de humor negro. Con situaciones que realmente pueden parecer ridículas o increíbles pero que el autor cuenta de tal manera que se nos aparecen como totalmente creíbles. Los personajes son de lo mejor de la historia, perfectamente cuidados y plasmados en el papel, tanto y con tal maestría que podemos imaginarlos perfectamente. A lo largo de las páginas de este libro tendremos tiempo de reír, de llorar, de asombrarnos y de asustarnos, de odiar a muerte a más de uno y sentir una profunda lástima por los otros. Una historia que refleja una sociedad de posguerra llena de problemas y de gente que decide aprovecharse de esos problemas y de las miserias de los demás. Uno intentando hacer fortuna gracias a esas desgracias y otros buscando tanto venganza como subsistencia, ya que son momentos difíciles y complicados. Los remordimientos de uno, la falta de ellos de otro, el éxito y el fracaso, la culminación de una estafa y el fracaso de otra, son muchas las cosas que pasan a lo largo de la historia.

Una historia que mezcla varios géneros, desde novela detectives, relato de aventuras, crítica social y política. La cantidad de sentimientos que irá provocando en el lector es enorme: enfado, ira, risa, tristeza, decepción, asco, violencia... Tiene absolutamente de todo y perfectamente engarzado dentro de una historia que enganchará el lector completamente. La historia está perfectamente contada, llena de sorpresas y que gira alrededor de poco más de media docena de personajes, que a pesar de que parezcan pocos son tales y tan complejas las relaciones entre ellos que no echamos de menos un poco más de complejidad en este terreno. Personajes llenos de ternura o de mala leche, situaciones llenas de humor (negro o muy negro en muchos casos) y que, como dije, provocará gran cantidad de sensaciones en el lector, quizá la que más lo ha hecho en estos últimos años.


Literatura de calidad y gran cantidad de ventas no parecen conceptos que coincidan en muchos casos pero en este lo hacen. Para mí una de las mejores novelas que he leído en los últimos años y que no me canso de recomendar, tanto a los amigos como a través de estas páginas. No os va a decepcionar seguro, acercaos a las aventuras de estos tres hombres, ya veréis como no podéis dejar de leer.

martes, 29 de julio de 2014

Las novelas de Carlos Sisi

Desde siempre fui aficionado a la literatura fantástica y de terror, creo que todos los clásicos de estos géneros pasaron por mis manos en algún momento. Desde entonces muchas historias de este tipo pasaron por mis manos pero pocas excepciones recuerdo que estuvieran, por lo menos, a la misma altura de aquellas que leí casi en la adolescencia. Desde hace unos años parece haber un cierto renacimiento del género, sobre todo el relacionado con los zombis, que pasaron bastantes años sin aparecer por demasiadas librerías. Y dentro de este género especial hay algunos autores españoles que, la verdad, pongo por encima de cualquiera de los que he leído últimamente. El primero de ellos apareció por estos comentarios a poco de empezar con el blog, la trilogía de “Apocalipsis Z” de Manuel Loureiro. Tras el buen gusto que me dejó lo intenté con otras historias de este tipo, pero pocas me llegaron a convencer y muchas fueron dejadas tras las primeras páginas, sobre todo aquellas que aprovecharon el tirón para convertir clásicos de la literatura en novelas de muertos vivientes (creo que no llegué a acabar ninguna de ellas). Pero en cierto momento llegó a mis manos con buenas críticas otra trilogía más y también de un autor nacional, y la verdad es que en mis gustos quedó muy cerca de la mencionada anteriormente. Hoy no os voy a dejar un comentario de una única novela, sino una breve reseña de las novelas que leído de un mismo autor, que son todas las que publicó hasta el momento. Hablo de Carlos Sisi, seis novelas lo convierten en uno de los mejores novelistas del género de terror y ficción que nos podemos encontrar en castellano y sus novelas están siendo todas ellas traducidas al inglés y otros idiomas, con bastante éxito.

Carlos Sisi nació en Madrid en 1971. Además de escribir dirige una revista online y dirige una empresa de diseño y soluciones de internet. En 2009 publicó su primera novela, “Los caminantes”, ambientada en Calahonda (Málaga), primera entrega de su trilogía dedicada a los zombis. En 2013 ganó el Premio Miniatura por “Panteón”. Como en otros casos los primeros capítulos de su novela aparecieron en internet hasta que la editorial Dolmen, visto el éxito, se interesó por su publicación, llegando ya a las doce ediciones. Además de esto, antes de la literatura, fue creador de varias aventuras conversaciones para ordenadores Spectrum. Podéis leer más información en su blog http://www.loscaminantes.net/blog/



Lo primero que leí de él fue la trilogía de “Los caminantes” (2009), formada por esta primera, “Los caminantes: Necrópolis” (2010) y “Los caminantes: Hades Nebula” (2011). Si “Apocalipsis Z” se desarrollaba por la zona de Galicia, con Sisi nos trasladamos a Andalucía. La primera entrega transcurre sobre todo en la ciudad de Málaga y alrededores, para irse moviendo por otros lugares a medida que avanza la narración. El protagonista central es Juan Aranda, rodeado por una buena cantidad de supervivientes que harán todo lo posible para escapar con vida de la amenaza de los zombis. En el centro de los antagonistas tenemos un personaje que nos pondrá los pelos de punta, un hombre un tanto especial y que me parece uno de los mayores aciertos del novelista, ya que centra en gran medida la atención del lector en este personaje. Su idea y diseño es impecable y hará que le cojamos tal inquina que no pararemos de leer hasta que podamos saber cómo se resuelve. Es el padre Isidro, un sacerdote que quiere ver en la pandemia zombi algo más que lo que parece ser, la redención, el fin del mundo, la venganza de Dios contra los excesos del hombre. De Málaga al polideportivo Carranque para rematar la trilogía en una tensa e intensa batalla en la Alhambra de Granada, uno de los últimos reductos del hombre en su enfrentamiento con los muertos vivientes. No voy a decir que sea original, que no lo es, pero también es cierto que no es nada fácil hacer algo nuevo en este tema. Usa más o menos lo que todos, pero la forma de contarlo, el lenguaje utilizado, el diseño de personajes y la tensión que transmite al lector hace que los tres estén muy por encima de la media del género no solo en castellano, sino también en otros idiomas. En estos últimos años no he leído nada mejor, y eso que pasaron por mis manos bastantes novelas del género y algunas que no estaban mal, pero no se acercaban al nivel conseguido por Carlos Sisi en estas páginas. Sobre todo porque cuando uno se enfrenta a una trilogía a veces percibe un cierto cansancio en el autor, un leve decaimiento en la emoción o en la historia, algo que en estas tres novelas no pasa, tanto que me las leí seguidas, tenía que saber en qué acababa la historia de Aranda, sus amigos y sus enemigos.

“Edén interrumpido” (2012) es una novela corta, cerca de cien páginas, que me recordó mucho a algunos de los buenos cuentos de Stephen King. Esos en los que una situación que puede parecer simple e incluso ridícula, puede llevar a una persona al límite de sus posibilidades. En este caso nos encontramos con una historia sin elementos fantásticos, muy cercana a la realidad que muchos podemos conocer y sufrir en algún momento. Nos cuenta la historia de Daniel, un hombre corriente que por fin puede cumplir el sueño de su vida, comprarse una casa en una urbanización donde poder vivir tranquilo y en paz. Pero todo eso parece romperse con un pequeño detalle sin importancia que lo llevará al límite.



“La hora del mar” (2012) es una historia de ciencia ficción con toques medioambientales. De repente el mar empieza a llenarse de peces muertos, un fenómeno para el que los científicos no encuentran explicación. De repente todo se transforma en un extraño enfrentamiento, barcos que desaparecen de repente en el mar y explosiones de los fondos marinos, terremotos, tsunamis..., la raza humana parece estar en peligro y se entabla una fuerte lucha por la supervivencia. Cuanto estaba leyéndola vi el trailer de una película que se llama “Pacific Rim” y la verdad es que pensé que estaba inspirada en esta novela, pero tras terminar ambas vi que solo eran unas pequeñas similitudes. Es una novela larga que se lee bastante bien, con un aire a novela clásica del género en muchos sentidos. Me recordó a aquellas películas de serie B que veía de joven, llenas de monstruos, acción y efectos especiales que en aquel momento te dejaban con la boca abierta y que ahora te parecen de juguete. Una historia original, bien desarrollada, con buenos momentos de tensión y un buen número de personajes interesantes y bien planteados dentro de la historia. 

“Panteón” (2013) es, por el momento, su última novela. En este caso se pasa directamente al género de la ciencia ficción en su estado más puro, la de la novela de acción con naves, seres de otros planetas y misterios que resolver. Estamos en el futuro, la tierra explotó más de diez mil años antes y el hombre navega por el espacio. Todo lo domina La Colonia, que controla o intenta controlar todo lo que pasa en el gran espacio. Los protagonistas son Ferdinand y Malhereux, dos chatarreros espaciales que se dedican a saquear y vender los restos de los combates tras las batallas, ayudados por un robot muy especial. Tras una de estas batallas encuentran un objeto extraño que pronto descubrirán que es buscado por más gente. Una historia llena de acción, persecuciones, misterios y buenos personajes. Me recordó mucho a las primeras historias del género que leía hace muchos años, ciencia ficción sin pretensiones científicas pero llena de acción y entretenimiento. Casi como aquellas novelas por entregas de hace muchos años y que hasta podían llevar pequeñas ilustraciones. Muy entretenida y que se lee casi como una aventura clásica en el más estricto sentido.

Cualquier de ellas os va a garantizar una lectura perfecta para estos meses veraniegos, sobre todo a los aficionados a este tipo de géneros. Como podéis ver toca varios de ellos, desde el terror más claro con los zombis a la ciencia ficción sin demasiadas complicaciones. De todo lo leído hasta ahora me quedo sin duda con la trilogía de los zombis, que además de entretenida me parece de lo mejor que leí hasta el momento en el género, y eso que fueron bastantes. Las otras también merecen la pena, pero para mí, algo por debajo. Eso sí, escribe de esa manera que atrapa al lector, sabiendo jugar en todo momento con la tensión para conseguir que sigas leyendo. Espero su siguiente novela con ganas, a ver con qué nos sorprende y entretiene ahora.







miércoles, 9 de julio de 2014

"El sueño de mi desvelo", Antoni Daimiel y "Once anillos", Phil Jackson



Hoy tocan dos libros que no son precisamente novelas, pero ambos tienen el mismo tema, el baloncesto. Claro que en este caso son recomendables solo para aquellos y aquellas a los que les guste este deporte, quieran leer algo más sobre él y, quizá, aprender algunas cosas. Tampoco es que sean libros técnicos, aunque uno un poco más que el otro, pero ambos son interesantes y amenos, sobre todo para los que sigan la NBA desde hace algunos años. Uno de autor español, periodista deportivo y comentarista de televisión en Canal+, hablo de Antoni Daimiel y su libro “El sueño de mis desvelo”. El otro es de uno de los más conocidos, mediáticos y famosos entrenadores de la NBA, autos de varios libros y del que no había leído nada, Phil Jackson y “Onde anillos”.

Antoni Daimiel nació en Ciudad Real en 1970. Conocido como periodista deportivo y comentarista de los partidos de la NBA en Canal+ desde sus inicios. Tras empezar la carrera de Derecho se decidió por irse a Madrid y estudiar periodismo en la Complutense. Empezó a trabajar en Canal+ en 1990, como redactor de deportes, reportero y editor del programa “El día después”. Empezó comentando partidos de baloncesto universitario y en 1995 pasa a la NBA, acompañando a Andrés Montes durante más de diez años.

En 2013 publica “El sueño de mis desvelo”, donde repasa todos esos años como comentarista nocturno de los partidos en directo, así como sus viajes a las finales y los partidos del All Star. En un tono ligero y desenfadado podremos leer buena cantidad de anécdotas, opiniones, reflexiones y sensaciones de este periodista y comentarista. Todo en un lenguaje sencillo y apasionado que deja ver perfectamente su gusto por este deporte y su vertiente americana, con todo lo que tiene de espectáculo y pasión. Se ve en sus palabras el gran gusto que siente por este deporte, que le llevó a pasar muchas noches sin dormir comentando partidos para los abonados del canal en el que trabaja. Canal al que conseguí tener en casa cuando cogió los derechos en exclusiva de la Liga de Baloncesto Americana, así que todas las historias que cuenta o los partidos que recuerda están en mi memoria. Él fue el que vivió y sigue viviendo el paso de jugadores como Pau Gasol en esa gran liga, al que entrevistó en más de una ocasión y fue testigo directo de los anillos ganados con los Lakers. Además de eso gran cantidad de anécdotas de las transmisiones y de los viajes por Estados Unidos acompañado de Andrés Montes y el equipo de la cadena. Algunas de ellas conocidas ya porque las contaba en las transmisiones, pero otras mucho menos conocidas y todas ellas divertidas e interesantes. No dejo de pensar que Montes era todo un personaje al que me gustaría conocer. No recuerdo partidos en directo como los comentados por estos dos personajes, uno siempre divertido y con un punto de locura y otro una verdadera enciclopedia de datos, casi siempre interesantes, y buena cantidad de cotilleos que habían que ver un partido tuviera más alicientes todavía. Lo único malo que puedo decir de la lectura es que se me hizo demasiado corta. Todo está contado de una forma muy amena y entretenida, y recordar finales históricas que vi en directo le da un punto más de interés. Sus paseos por las ciudades de las finales y All Star, restaurantes, tiendas y encuentros de todo tipo. Y para terminar un buen resumen de toda esa “crónica en rosa” con la que amenizaba los partidos y los tiempos muertos. Un buen prólogo de Marc Gasol es la entrada perfecta para saber un poco más de todos esos años, del trabajo de un periodista deportivo (qué no sabe él bien la envidia que me daba y da cada vez que lo veo en directo en las finales) y para recordar épocas históricas de este deporte.



Phil Jackson es el entrenador más reputado y reconocido de la NBA, quizá de los que más carisma tienen y más que conocido porque grandísimos jugadores pasaron por sus manos, a los que hizo mucho mejores de lo que eran antes de que los entrenara. Nació en Montana en 1945, ganó dos anillos como jugador con los New York Knicks y la friolera de once con dos equipos distintos, seis con los Chicago Bulls de Michael Jordan, tres con los Lakers de O´Neal y Kobe Bryant y dos más con el mismo equipo, jugando con ellos ya Pau Gasol. Tras sus años como jugador empezará a entrenar en ligas menores, como la CBA e incluso en Puerto Rico algunos años. Fue entrenador de los Bulls desde 1989 hasta 1998 y de los Lakers de 1999 a 2004 y de 2005 hasta el 2011. En este momento acaba de firmar como nuevo presidente de los New York Knicks. Es autor de varios libros, aunque de momento pocos se pueden leer en castellano.

“Once anillos” aparece traducido a principios de este año y editado por Roca Editorial. El libro empieza contándonos los primeros años de vida de Jackson brevemente, su familia, sus años como jugador universitario y en la NBA con los Knicks, con los que gana dos anillos. De ahí pasa brevemente por su etapa como entrenador de equipos en ligas menores o fuera de Estados Unidos hasta llegar casi de puntillas a primer entrenador de los Bulls. Un equipo con una de las mayores estrellas de toda la historia de la NBA, Michael Jordan y como poco a poco fue cambiando no solo la mentalidad y forma de jugar de este gran jugador, sino de todo el equipo. Los fichajes que fueron haciendo, los problemas que tuvieron y cómo intentaba resolverlos y una crónica detallada de cada uno de los duros caminos que le llevaron a ganar seis anillos de campeón de la NBA con este equipo. Luego pasamos a la época de los Lakers, con sensaciones parecidas y al mismo tiempo distintas. Los grandes problemas de ego para combinar en el mismo equipo a dos grandes estrellas, como eran Shaquille O´Neal y Kobe Bryant y del encaje de bolillos que tuvo que hacer para conseguir que ese equipo funcionara y ganara tres anillos. Posteriormente la reconstrucción tras la marcha de O´Neal y la llegada de Gasol para ganar dos campeonatos más y todos los cambios que esto trajo. Gracias a estas páginas conoceremos mejor no solo al conocido como Maestro Zen, sino también a casi todos los grandes jugadores que pasaron por sus manos. Veremos cómo eran sus métodos de entrenamiento, su forma de concebir el baloncesto y cómo fue solucionando todos los problemas que se le fueron planteando con esos dos equipos. Me pareció interesante en todos los sentidos, tanto en su forma de ver las cosas como en conocer algo más de muchos de los jugadores que pasaron por sus manos. De todos ellos me quedo con las historias del histriónico y excéntrico Dennis Rodman, todo un personaje que tenía tanto de gran jugador como de extraño personaje. Claro que haber tenido la suerte por mi parte de haber vivido esos años, de haber visto todos esos partidos y a esos dos grandes equipos hace que la lectura sea todavía más interesante.

Dos libros sobre la NBA con elementos comunes en cuanto a jugadores pero contados desde dos perspectivas completamente distintas. El de Daimiel es más el del aficionado que disfruta viendo esos partidos, comentándolos y contándolos a los espectadores. El de Jackson es la NBA vista completamente desde dentro, dándonos a veces perspectivas completamente nuevas y desconocidas de lo que pasa dentro y fuera de las canchas, en los entrenamientos, en las conversaciones privadas con jugadores, dueños o periodistas. Los dos me gustaron mucho y, sobre todo, me resultaron muy entretenidos, sobre todo, como decía antes, porque viví directamente todos esos partidos y disfruté de haber visto en directo a todos esos grandes jugadores. Sobre todo el de Phil Jackson, que puede parecer más árido no lo es, la lectura se hace muy bien y es muy entretenido e interesante, no es para nada un manual, es casi como leer una novela con la historia de todos esos grandes personajes del deporte americano.



Recomendables los dos para los fans del baloncesto americano. El primero para saber algunas cosas más y el segundo para aficionados y, creo, que también para los entrenadores, que podrán sacar más de alguna enseñanza.

martes, 3 de junio de 2014

"La ladrona de libros", Markus Zusak



La novela de hoy llevaba tiempo en la lista de pendientes, pero no daba llegado el momento de ponerme a leerla, siempre se interponía alguna otra. Pero cuando vi que había adaptación para el cine, y pensando que la vería, me decidí a leerla. Creo que es más que posible que más de uno de mis lectores no coincida conmigo tras leer este comentario, pero es evidente que cada uno tiene sus gustos y opiniones y contrastarlas es una de las mejores cosas que se pueden hacer cuando varias personas leen la misma novela. A mí me gustó, pero esperaba algo más, quizá pensando que estaba ante una historia para público adulto cuando en realidad creo que es una  buena novela juvenil, pero que para más adelante quizá se quede un poco corta en algunos momentos y tenga buenas ideas que el autor no llega a desarrollar del todo. El autor es Markus Zusak y la novela “La ladrona de libros”.
Markus Zusak es un autor nacido en Sidney en 1975, hijo de un austríaco y una alemana que emigraron a ese país a finales de los años 50. Desde muy pronto tuvo claro que se dedicaría a la escritura como profesión, aunque trabajó como conserje y estudió para profesor de inglés y consiguió fama internacional con la novela que os dejo hoy, traducida a más de cuarenta idiomas, publicada por primera vez en el año 2005 y que, de momento, es su novela más reciente. La primera es del año 1999, “The underdog”. Además de estas dos es autor de cinco novelas más. “La ladrona de libros” permaneció más de 400 semanas en la lista de bestsellers del New York Times y aún está presente en ella. Por la misma ganó varios premios en diversos países. En castellano podemos encontrar también “Cartas Cruzadas” (2002), la historia de un taxista llamado Ed que a través de cartas con mensajes cruzados pretende lograr el bienestar de los demás. Muchas de las historias de esta novela surgen de las que le escuchó contar a sus padres sobre la Alemania nazi, el bombardeo de Munich o el trato a los judíos. En el año 2013 fue llevada al cine, contando con el respaldo de su éxito literario.

La historia transcurre en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, en una zona alejada directamente del conflicto bélico, pero que no puede escapar de las crueldades y los problemas de un país en guerra. Sufrirán el acoso de los soldados alemanes, las deportaciones de los judíos y los bombardeos aliados en muchos momentos. La narradora de la historia no es, en este caso, uno de los personajes directos de la misma, aunque a pesar de no serlo está presente en todo momento por varias razones, ya que la historia está contada desde el punto de vista de la Muerte, como un personaje más que todo lo ve, todo lo sabe y acudirá a recoger a muchos de los que aparecen en la historia. Ella nos cuenta en primera persona la historia de Liesel Meminger, la joven alemana alrededor de la que gira todo lo demás. Al principio del relato vemos como está haciendo un viaje con su madre y su hermano, pero él muere durante el mismo y paran en un pequeño cementerio para enterrarlo. Será aquí cuando Liesel se convertirá en la ladrona de libros, algo que la acompañará durante mucho tiempo. En su viaje llega a un pequeño pueblo alemán donde quedará al cuidado de Hans y Rosa Hubermann, que se convertirán en sus padres adoptivos y que de dos maneras bien distintas se ocuparán de ella. Hans es un hombre bueno, profundamente bueno, que vive solo para preocuparse por los demás e intentar que sean felices, así que Liesel será desde un principio perfectamente atendida y cuidada por él. Medio pintor medio músico (toca el acordeón) intenta sacar a su familia adelante y pasar lo más desapercibido posible dentro del conflicto, entre otras cosas por los problemas que le provoca su negativa a afiliarse al partido nazi. Rosa es distinta, dura por fuera, pero profundamente buena por dentro, quiere mantener esa fachada de mal humor, de genio que la acompaña por todo el pueblo, pero en realidad se preocupa por su marido, por Liesel y por muchos de su alrededor tanto o más que Hans. Al principio las cosas no serán fáciles, nuevos padres, nuevo colegio y amigos, nueva situación y todo ello acompañado de la pérdida de su hermano y las ganas de saber dónde está su madre y por qué la deja allí. Además de estos tendremos otros personajes importantes, como Rudy, el joven alemán que será su mejor amigo, compañero de partidos de fútbol en la calle, robos y confidencias, el niño que vive obsesionado con Jesse Owens. O Max, el joven judío que tendrán que alojar en el sótano de su casa y que tan importante se hará para ellos tres, pero sobre todo para Liesel. La historia se centra en la vida cotidiana de estos personajes a lo largo de una pequeña temporada durante el conflicto, sus problemas, deseos, inquietudes, miedos, desafíos... Todo un mundo de sentimientos positivos y negativos, de pequeñas alegrías y grandes tristezas que tiñeron la vida de mucha gente en esta oscura etapa de la historia del siglo XX.

La historia está bien, tiene buenos momentos y en algunos el autor conseguirá que tengamos el corazón en un puño, ya sea de tensión, tristeza o, en algunos breves momentos, de alegría. El tema de los libros funciona para Liesel como un escape, una forma de huir de ese mundo en el que hay tantas cosas que no le gustan. Libros que al principio ni siquiera es capaz de leer, pero que conseguirá gracias a Hans, a sus divertidos y originales métodos y a su constancia y paciencia. Evidentemente no es una historia optimista, es dramática como corresponde a la época en la que está situada, pero aún así tiene ese aire de que las cosas a veces pueden ser o parecerse un poco a lo que nosotros queremos y no a lo que en realidad nos encontramos. No digo que no me gustara pero creo que está más enfocada a un lector juvenil medio alto que a un lector adulto. El autor juega en ocasiones con momentos más que esperados y quizá esa fue una de las cosas que hizo que no me gustara tanto, que casi me esperaba muchas de las cosas que iban a ocurrir, para mí tenía pocas sorpresas en el desarrollo de la historia, quizá era demasiado previsible para llegar a gustarme más. Más que la historia me gustaron los personajes, que están bastante bien planteados y de todos ellos me quedo con dos, Rosa Hubermann y su forma de hacer las cosas bien sin perder esa fama de mal humor y Rudy, siempre optimista, siempre con ganas de vivir y hacer más cosas de las que puede hacer. La novela me pareció entretenida, pero me esperaba algo más, la verdad es que solo consiguió conmoverme de verdad en muy pocos momentos (algo que normalmente es fácil) y creo que hay otros que si hubieran sido más desarrollados o lo hubiera hecho de otra manera hubiera alcanzado cotas más altas. No llegó a ser una lectura emocionante en una línea general, solo pequeños destellos, quizá debido a lo dicho antes, a que muchas de las cosas me las esperaba y otras (así lo quiso el autor) son a veces avanzadas un poco por ese personaje de la Muerte que nos cuenta cosas que todavía no ocurrieron pero que nos ayudarán a conocer mejor por qué está pasando lo que estamos leyendo.

En cuanto a la adaptación cinematográfica tampoco me convenció demasiado. Creo que usa solo ciertos momentos de la novela (sé que es imposible reflejarla tal cual) y que deja otros que personalmente me parecían más importantes para el desarrollo completo de la historia. Evidentemente no voy a decir cuáles, pero estoy seguro de que si leísteis la novela y visteis la película posiblemente pensaréis lo mismo. Creo que hay cosas de Rudy, de ciertas aventuras que corre con él, sobre todo, que ayudarían a ver mucho mejor la importante relación entre ellos dos, que en la pantalla queda, para mí, un poco diluida. Eso sí, buenas interpretaciones en los personajes principales, con los siempre efectivos y convincentes Geoffrey Rush y Emily Watson en los papeles de la pareja Hubermann y una desconocida Sophie Nélisse como Liesel, que están realmente bien.

Lo dicho, me gustó y me pareció entretenida e intensa en algunos momentos puntuales, pero esperaba algo más. Pensé que era una novela más para adultos pero creo que se queda a medio camino y más cerca de la novela juvenil, que con ello no quiero decir que sea mala, en absoluto. Es más, para ese grupo de lectores me parece una historia más que interesante y sé de varios de mis alumnos y alumnas que la leyeron y les gustó, así que creo que la anotaré como una de las posibles lecturas para el curso que viene.

jueves, 22 de mayo de 2014

"Orange is the new black"


Hace tiempo que no dejaba por aquí ninguna nueva serie de televisión, embarcado en terminar temporadas de otras que ya vemos desde hace tiempo. Esta de hoy la tenía grabada desde hace unos meses y, a pesar de las excelentes críticas que había leído, no me había decidido a verla aún. Pero hace unos días me dio por empezarla y de los trece capítulos que tiene la primera temporada me ventilé once en pocos días, y tengo que sacar tiempo para ver los dos últimos pronto. Se titula “Orange is the new Black” y es una de las sensaciones actuales de la televisión americana, con el estreno de la segunda temporada a principios de junio de este mismo año y una tercera prevista para el año que viene. A mí me parece de esas que son realmente buenas, de las que llaman la atención por distintas en muchos sentidos y porque tiene una calidad por encima de la media habitual (y eso que últimamente esa media está bastante alta).

La serie es una producción de la cadena Netflix y parte de una novela autobiográfica con el mismo título y subtitulada “Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. Piper Kerman publicó en 2010 su historia tras pasar un año en prisión. Pronto tuvo un gran éxito y fue convertida en serie de televisión, estrenada por la citada cadena en julio de 2013. Aquí llegó este mismo año a través de uno de los canales de pago. La propia Kerman participó en la elaboración de los guiones.

La protagonista es Piper Chapman, una joven atractiva y con una situación acomodada que en su juventud tendrá una relación sentimental con una traficante de drogas para la que acabará trabajando como mula. Diez años después, tras dejar esa vida, es condenada a pasar algo más de un año en una prisión federal para mujeres. Este es el punto de partida para contarnos una buena cantidad de historias, las de cada uno de los personajes que dentro y fuera de la cárcel (pero sobre todo dentro) se van cruzando con ella y los distintos personajes de la serie. Ella es el elemento central y a su alrededor girarán gran cantidad de personas que conviven con ella en la cárcel. Fuera está su novio y prometido, Larry Bloom, que también tendrá sus cosas y sus historias durante todo ese tiempo. La cárcel se convierte durante ese tiempo en un microcosmos donde casi todas las razas, situaciones y problemas se van generando. Esto hará que el personaje de Piper vaya cambiando poco a poco, evolucionando hacia otros comportamientos, ideas y formas de ver la vida que poco tendrán que ver con lo que ella es antes de entrar. Además en prisión se encontrará con un nuevo problema, Alex Vause, su ex-novia y la que parece ser la culpable de que ella esté allí. Entre eso, los guardias, los consejeros y todas sus compañeras nos encontraremos con todo tipo de situaciones y momentos de todo tipo: duros, simpáticos, divertidos, tristes, fuertes..., una combinación de casi todo que tiene un resultado realmente excelente. Además de estos tres personajes más o menos centrales los demás no tienen desperdicio y son el núcleo que provocará los cambios de Piper, teniendo contacto con realidades e historias que jamás habría imaginado. Sam Healy es el jefe de los funcionarios de la prisión, encerrado también en una vida que no le gusta demasiado, obsesionado con las lesbianas y viendo a Piper como alguien con quien podrá contar. Claudette Pelage será su primera compañera de habitación, serie y a la que todas temen pero que esconde mucho más de lo que parece. Galina Reznikov, conocida como Red, es la reclusa encargada de la cocina, uno de los personajes que más me gustan, dura y sensible a la vez, quizá de los mejores que aparecen. Sophia Burset, mujer transexual que es otro de esos personajes con los que te quedas desde el principio y que también lleva gran parte del peso de la historia. También tenemos, claro, al funcionario desagradable, corrupto e insoportable, capaz de todo con tal de conseguir lo que quiere, George Mendez. Y a su lado la presa obsesionada con la religión, una monja, varias ex-adictas a las drogas, una monja, la pacifista del yoga, la loca de los ojos saltones, una que no habla en toda la serie o “la mujer que llora” y que solo aparece cuando Piper o alguna otra están usando el teléfono.

Si llego a saber que la creadora y productora de la serie era Jenji Kohan seguramente habría empezado a verla antes. Es la misma que creó una de las series que más gracia me hizo y con más crítica que tengo visto desde hace tiempo, “Weeds”, también con suficientes elementos distintos como para haberla puesto por encima de la media y que apareció por aquí a poco de empezar con el blog. Nos podemos hacer una idea de lo cuidada que está cuando vemos que incluso Jodie Foster figura como directora de uno de los episodios, en concreto del tercero.

Evidentemente los personajes centrales con mujeres, y los hombres que aparecen no podemos decir que vayan a quedar en buen lugar. Ni su prometido ni los funcionarios de prisiones son un modelo de comportamiento y, a veces, son más leales y sinceras muchas de las presas que ellos. Todo tipo de mujeres aparecen representadas y lo bueno es que capítulo a capítulo, además de ir conociendo la vida en la cárcel, iremos conociendo la historia de las más importantes. Sabremos (o supondremos) por qué fueron encarceladas, cómo era su vida y por qué muchas de ellas ahora se comportan como lo hacen. Cómo eran sus vidas antes de ese momento, vidas que en ningún caso eran fáciles, y cómo son ahora. Lo que no sé si sabremos en algún momento es cómo es la de alguna de las que van saliendo tras cumplir su condena.

La carga de crítica que contiene la serie es muy alta. No solo hacia el sistema penitenciario, sino hacia casi todo: la justicia, la sexualidad de todo tipo, las relaciones personales, el contrabando, las drogas..., creo que no deja nada sin tocar. Si nos centramos en el personaje central, Piper entra en la cárcel asustada y con un miedo tremendo de lo que se va a encontrar. Su vida fácil y buena se va a quebrar por completo cuando entre en el que será su mundo durante más de un año. Llega incluso a leer libros para saber cómo tendrá que comportarse, cayendo en tal cantidad de tópicos que le provocarán gran cantidad de problemas. Quizá una de las ideas centrales sea la que no debemos juzgar a la gente ni por la primera impresión ni por sus gestos, aspecto, sexo o forma de comportarse. Poco a poco irá descubriendo en sus compañeras de prisión cosas que jamás pensó cuando las vio por primera vez, llegando a entablar relaciones que jamás se le pasarían por la cabeza. Su evolución capítulo a capítulo es bastante grande y es otra de las cosas que más me gustan. No sabemos si es la cárcel la que la cambia, si es su relación con sus compañeras o con el encargado de los guardias (este sí que le hará ir viendo las cosas con otras perspectivas) o si ella era así antes de tender a comportarse como se espera dentro de la sociedad. Es una serie de personajes y de las historias de esos personajes, que son de lo mejor de la serie. Algunas veces no llegaremos a saber de todo qué llevó a esas mujeres a la cárcel y otras veces lo sabremos y llegaremos a pensar si deberían de estar allí. 

¿Drama cómico o comedia dramática? A veces la línea entre el drama y la comedia puede romperse y dar lugar a situaciones ridículas o increíbles. Pues esta serie mantiene esa línea de una forma perfecta. Tiene momentos realmente fuertes e impactantes en los que el guionista no se corta un pelo, sobre todo en los más importantes. Otros están aderezados por una mezcla entre humor negro y humor ridículo que funciona muy bien. Y en otros nos encontramos con situaciones a veces tan ridículas (pero siempre con un significado) que nos harán reírnos bien a gusto (estoy pensando, por ejemplo, en el episodio de la gallina; no cuento nada, ahí lo dejo nada más). En el fondo de todo un gran realismo en las situaciones y en las historias que nos va contando y que podrán dejarnos más de una vez con la boca abierta y el corazón en un puño.

En algunos momentos, sobre todo por lo directa que es en algunas escenas y en el lenguaje, me recuerda a una de las mejores series de estos años, “Shameless”. Pero también por lo crudo y duro de las historias que nos cuenta y esa forma de mezclar drama y comedia, que a veces es la mejor forma de hacer una crítica, mucho mejor que ser directo.

Los actores todos realmente geniales, no hay uno solo que no me convenza plenamente. En general no son demasiado conocidos, aunque algunas caras son habituales de la televisión o los había visto ya en “Weeds”. El papel de Piper es para Taylor Schelling y su forma de plasmar al personaje me parece genial, mostrando perfectamente todos los cambios, los miedos, las alegrías... Quizá la cara más conocida sea la del actor que da vida a su novio, interpretado por Jason Biggs (protagonista de las comedias de la serie “American Pie”) y al que quizá le esté costando sacarse la etiqueta de actor para personajes de historias de adolescentes americanos salidos de madre. El resto, como dije, son caras conocidas de la televisión o de papeles secundarios del cine, pero todos, más bien todas, me parecen actuaciones a una altura muy destacable. Tengamos en cuenta además que a muchas de ellas las vamos a ver antes de entrar en la cárcel, cuando conocemos sus historias, dando pie a veces a ver a dos personas distintas, las que eran antes de entrar y las que son ahora cuando llevan un tiempo encarceladas. Las actuaciones de todos los actores y actrices es otro de las cosas que más merecen la pena.


De lo que he visto en estos últimos meses me parece de lo mejor y espero con ganas una segunda temporada que esperemos que mantenga la línea y no falle como ha pasado otras veces. De todos modos teniendo en cuenta esta primera, el creador y guionista y la línea que lleva no creo que pase y estará a la altura y me volverá a conquistar, que estoy deseando que empiece y eso que aún me quedan dos para terminar esta primera. Es de las que más estoy recomendando a amigos y conocidos y de momento ninguno me ha dicho que no le haya gustado, sino todo lo contrario. Dura y divertida al mismo tiempo, no creo que se pueda pedir mucho más y seguiré diciendo que los productos de calidad están ahora, más que nunca, en la pequeña pantalla y no en la grande. Os la recomiendo.

martes, 15 de abril de 2014

"París", Edward Rutherfurd



Hace ya algunos años llegó a mis manos una novela del autor de hoy. Era una novela histórica bien larga pero que me había gustado mucho y creo que fue una de las responsables de mi afición por este género. Luego vinieron otras muchas, y más que vendrán, pero no suelo perderme ninguna de las de este autor, que ya estuvo por aquí en un par de ocasiones. Aquella primera novela era “Londres” y el autor Edward Rutherfurd. Por aquí pasaron “Rusos” (que me encantó) y “Nueva York” (que me gustó, pero menos que otras). Recientemente apareció su última obra, en la misma línea que el resto de su producción aunque con unas leves diferencias que comentaré posteriormente. En este caso dedicada a una de las ciudades más famosas y hermosas del mundo, la novela se titula “París”.
No dejo reseña biográfica porque podéis buscar esos datos en los comentarios de sus otras dos novelas, “Nueva York” en febrero de 2011 y “Rusos” en septiembre del mismo año.

Autor especializado en contarnos la historia de una ciudad o un país casi desde sus inicios y siempre, o casi siempre, siguiendo un orden cronológico y a veces empezando muy, pero muy atrás en el tiempo. Sus historias siempre son amenas e interesantes, llenas de datos fruto de un gran trabajo de investigación y con una gran cantidad de datos históricos perfectamente introducidos dentro de la trama. Los personajes principales siempre son ficticios, pero a su lado siempre aparecen los correspondientes históricos para dar mayor credibilidad a las líneas argumentales principales. Sus primeras obras, tipo “Londres” o “Rusos” me parecieron realmente interesantes y con historias que te animaban continuamente a seguir leyendo. A su lado siempre esos datos históricos que hacían aún más interesante la lectura. Pero la novela anterior a esta, “Nueva York”, a pesar de seguir esa línea me dejó un poco más indiferente, como si le faltara algo o fuera escrita con menos atención o más rapidez que las anteriores. Le faltaba ese punto, ese algo especial, incluso las relaciones entre los personajes y algunas situaciones quedaban un poco frías, como si el propio autor no se creyera demasiado lo que estaba escribiendo. Aún así me gustó, era una historia que llamaba en muchas cosas la atención y tenía buenos momentos.
Pues algo parecido me pasó con esta de hoy. “París” es una buena novela, una lectura que se hace de un modo fluido y ameno pero a la que, desde mi punto de vista, le falta algo más. De momento no sigue la línea habitual del lector. Como dije ya sus historias siguen siempre una línea cronológica, que suele empezar con la fundación del país o ciudad para ir avanzando poco a poco y centrándose en la historia a lo largo del tiempo de tres o cuatro familias y las relaciones entre ellas y los hechos históricos fundamentales que les rodean. En este caso la narración no es cronológica, el autor va alternando más o menos entre dos épocas, una a caballo entre los siglos XII y XIV y la otra entre el XIX y el XX fundamentalmente. Conste que no se hace problemático para la lectura, casi capítulo a capítulo saltamos de un momento a otro sin que la lectura se vea demasiado perjudicada, pero sí que puede hacer que se pierda un poco la línea argumental y el dramatismo de algunas situaciones. Claro que sirve para entender mejor, y de forma inmediata, otras muchas, al ver las consecuencias en el futuro de algunos hechos del pasado, pero no me acabó de convencer. 

Y también creo que se aleja un poco del concepto de novela histórica que se percibía en sus obras anteriores. En este caso se centra mucho más en la historia de las familias que en darnos datos referidos a la ciudad, cuando en realidad muchos de ellos se refieren a Francia en general más que al desarrollo y crecimiento de la ciudad que da título a la novela. Para mí es más un relato de aventuras, amores y vicisitudes de las cuatro familias protagonistas que de la ciudad de París como pasaba en otras. En esas anteriores ya sea Rusia, Londres o incluso Nueva York aparecían casi como un personaje más, cuando a mí me dio la impresión en esta de que no es más que el marco en el que transcurren diversas historias y solo aparece la ciudad en algunos momentos puntuales.

Cuatro familias centran el argumento, cada una representa un grupo social y sus integrantes irán cruzando sus caminos entre las distintas épocas. Los De Cygne representan a la nobleza, desde la medieval, la de la Revolución Francesa o la del siglo XX. Los Blanchard son la clase media, los comerciantes que llegarán a tener una  buena posición gracias a sus negocios. Los Le Sourd son una familia de clase baja, participando de las revueltas de 1789 y de algunas de las posteriores. Y los Gascon representan a la clase obrera, aunque alguno llegue posteriormente a tener algún negocio más o menos importante. Todos ellos, desde su lugar, irán sobreviviendo y pasando por los momentos más importantes de la historia de Francia, teniendo casi siempre una parte importante en los acontecimientos. En todas ellas hay algún personaje que destaca por encima de los demás y que aparecerá como más importante o atrayente para el lector. Quizá de todos ellos me quede con Marc Blanchard y, sobre todo, con Luc Gascon que son los que guardan más sorpresas en sus vidas. Todos ellos tendrán su momento de importancia en el argumento, desde la Revolución hasta la construcción de la Torre Eiffel (quizá una de las partes de la historia que más me gustó y en la que más se alarga el autor). También una buena cantidad de personajes femeninos que serán fundamentales en la trama y que gustarán al lector en todo momento aparecen en cada una de las épocas.

No es que la novela no me gustara, que lo hizo. Como todas las del autor me pareció muy entretenida, de lectura amena y que se sigue muy bien y con mucho agrado. Quizá también pueda influir que el entorno histórico que la rodea es más conocido para el lector de este género, sobre todo en la parte que transcurre ya en el siglo XX y por ello los datos que nos da el autor son más sabidos que en otras historias del género. El desarrollo de personajes es como siempre muy bueno e interesante y la forma de entrecruzarlos en todo momento está perfectamente diseñada pero me quedó la sensación de que le faltaba algo más, ese punto que tenían otras y que aquí no encontré. Creo que es una novela recomendable que no defraudará al lector. Como todas las obras del autor es larga pero no se hace nada pesada, siempre está pasando algo y no hay momentos de relleno o vacíos, que no aporten nada a la historia principal. Pintores, artistas, políticos, escritores, intelectuales... Muchos y muy conocidos personajes históricos se cruzarán con nuestras familias y en ningún momento aparecerá como algo forzado. Como he dicho en otras ocasiones uno de los méritos del autor es que sabemos que esas familias ficticias que al autor crea para desarrollar su historia no existieron, pero podrían haberlo hecho tranquilamente. En ese sentido me convenció más que “Nueva York”, donde algunos personajes y situaciones chirriaban un poco y te dejaban frío. Aquí la mayor parte de ellos son más complejos, más creíbles y menos planos que en la anterior.


Ya os digo, os la recomiendo si os gusta el género. Estoy casi seguro de que os va a gustar y tendrá momentos que os llamen más que otros. Para mí algo irregular, con situaciones y relaciones realmente interesantes y otras (menos) que no lo son tanto pero que no hacen que decaiga demasiado el interés por la lectura. Ya me diréis que os pareció.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Capitán América: El soldado de invierno"


Más de dos meses desde el último comentario igual os hizo pensar que había dejado esto, pero no. La verdad es que entre las cosas del trabajo, el deporte, el cansancio y la falta de ganas lo dejé un poco de lado pero vamos a ver si lo retomamos de nuevo y puedo dejar un par de cosas al mes, como mínimo.
Volvemos con algo de cine y, seguramente, viendo la cartelera, los que me conozcan o sigan sabrán sobre qué voy a poner hoy algo aquí. Este fin de semana estrenaron “Capitán América : El soldado de invierno”, y aprovechando el festivo local allá nos fuimos.
Dos horas y cuarto de cómic, de cine de entretenimiento puro y muy bien hecho. Ya dije en alguna ocasión que era mi personaje de este tipo favorito. Quizá porque fue de los primeros tebeos que leí (es que en mi juventud los llamábamos así, lo de cómic vino después) y porque era ligeramente distinto a los demás. Aun teniendo poderes era más cercano, más humano y más vulnerable. Además, tal y como aparece en la película, es tan honrado, decente, íntegro…, imposible no tenerle un cierto aprecio al amigo Steve Rogers. Además, es el primer Vengador, y eso también tiene su mérito.
La primera me pareció una película muy entretenida, que se centraba en la historia del personaje. Buena ambientación en la Segunda Guerra Mundial, buenas escenas de acción y una buena historia como punto de partida. A medio camino entre el mero entretenimiento y una buena película, nos dejaba grandes momentos y la historia de cómo apareció, dónde y cómo llega a tomar contacto en la actualidad con el resto de los Vengadores. Su siguiente aparición fue en la cinta dedicada a todo el grupo, que era un verdadero espectáculo divertido y que me gustó mucho.
Ahora ya damos un paso más. El Capitán América ya se va acostumbrando a vivir en una época que no es la suya, de grandes cambios y sorpresas y, sobre todo, con unos criterios morales que todavía no entiende demasiado. Para él la verdad, la fidelidad y la amistad siguen siendo sus principios fundamentales. Nos vamos a encontrar con la historia de una conspiración a nivel mundial que afecta incluso a la organización para la que trabaja el protagonista, SHIELD. Una conspiración que hará que tanto el espectador como los personajes tengan en algún momento sus dudas sobre quién es quién, quién trabaja para quién y de qué lado está cada uno. La historia está bastante bien montada y es creíble dentro de ese mundo de ficción, conectando además con algunas de las constantes clásicas del superhéroe y sorprendiéndonos en más de una ocasión. Tiene bastante ritmo y tiene historia, dejando de lado un poco el protagonismo a los efectos especiales que tantas historias se comen en ocasiones. Evidentemente los hay y muchos, y son espectaculares en todo momento, pero ese aire de humanidad que tiene el protagonista se contagia también al desarrollo de la historia y al aire general de la película. Un mérito que habrá que achacar a los directores y los guionistas. Hay un cierto desarrollo de los personajes principales, de las relaciones entre ellos, que hará que el espectador disfrute de algo más que del típico enfrentamiento entre los buenos y los malos.
Los actores son los mismos de la primera entrega. La verdad es que todos perfectamente elegidos. No veo a otro como Chris Evans interpretando al protagonista, perfecto en todos los sentidos. Imposible que Stan Lee pensara en Samuel L. Jackson cuando creó a Nick Furia, pero la verdad es que lo clava, no se me ocurre nadie mejor que él para hacerlo. Lo mismo se puede decir de Scarlett Johansson y la Viuda Negra, que por cierto vamos a darle un tirón de orejas a los dobladores que la llaman Natalia en un momento y Natasha en el resto. Y dejemos para el final la participación de Robert Redford que le da un fuerte aire de credibilidad a toda la historia realmente potente. Los directores de esta nueva historia son Anthony y Joe Russo, que vienen directamente de la televisión y saldan su entrada en el cine con un notable alto. Tanto que aparecen como encargados de la tercera entrega para el 2016.
A mí me gustó mucho y se me pasó en un suspiro, quedándome con ganas de más. Además tiene más cosas buenas que las contadas. A pesar de centrarse en el personaje del Capitán América tiene un par de momentos donde los protagonistas de las escenas son Nick Furia o la Viuda Negra. Muy buena la persecución al coche de Furia por toda la ciudad o la irrupción de ella en varias escenas. También está bien la introducción de un nuevo personaje que tendrá su importancia dentro del final de la historia. Pinceladas de humor bastante bien metidas, la escena del ascensor fue una de mis favoritas, la verdad. Creo que los fans de este tipo de cine coincidirán conmigo en líneas generales y se la recomendaría a todos. Como siempre digo, los que no lo son quizá deberían verla, no se van a arrepentir. Una película bien hecha, con una historia bien montada y desarrollada y con momentos realmente espectaculares. Yo disfruté mucho de cada momento, llena además de guiños a otros personajes y preparando la nueva entrega de los Vengadores. Eso sí, quedaos a ver los títulos de crédito finales, no solo por las dos (sí, dos) escenas finales, sino porque son dignos de ver. Ahora a esperara por la nueva entrega de la Patrulla X que tiene una pinta estupenda y la segunda de Spiderman.


jueves, 16 de enero de 2014

"Dispara, yo ya estoy muerto", Julia Navarro



Hay novelas que te siguen dejando un gran gusto mucho tiempo después de haberlas terminado. Son esas que disfrutas mientras las lees y luego más cuando las recomiendas o las comentas. Allá por mayo de 2010, a poco de empezar con estos comentarios, dejé una reseña sobre la última novela en aquel momento de Julia Navarro, “Dime quién soy”, que me había gustado pero menos de lo que esperaba. Es una autora que figura entre esas que siempre leo en cuanto sale alguna novedad, sus historias pueden gustarme más o menos, pero siempre tiene algo que decir y aportar. Casi tres años después apareció en las librerías su nueva novela y pronto pasó a ocupar uno de los primeros puestos en mi lista de pendientes. El título es “Dispara, yo ya estoy muerto” y de entrada ya os digo que es la novela de esta autora que más me ha gustado.

En este caso la parte biográfica me la voy a ahorrar, porque desde que apareció el último comentario poco más se puede añadir, aparte de la publicación de esta novela de hoy, que está teniendo, como todas las suyas, un buen éxito de ventas y también de crítica.

Marian Miller trabaja para una ONG y prepara una investigación sobre los asentamientos judíos en Palestina. Para ello se entrevistará con una serie de personas, pero seguramente en ningún momento esperaba encontrar la historia que escuchará de dos partes distinta, aunque será la misma vista desde dos ópticas que, en este caso, no es que sean demasiado distintas, sino más bien complementarias. La novela empieza cuando va a hablar con el anciano Ezequiel Zucker, que será uno de los elementos centrales del argumento. A través de él empezaremos conociendo la historia de su abuelo y todo lo que vivió antes y después de llegar a Palestina. Samuel Zucker vivía en Rusia y se dedicaba al comercio de pieles junto con su padre, sobre todo con París, a donde viajaban habitualmente. Como su apellido indica son de procedencia judía y en cierto momento las cosas en su país se ponen complicadas, con lo que se ven obligados a marcharse. De allí a París y a Palestina, donde tomará contacto con Ahmed Ziad, al que le comprará parte de sus tierras y donde se asentarán como agricultores, siempre compartiendo tanto el trabajo como los frutos del mismo con la familia palestina a la que siempre se sentirán unidos. A través de estas dos familias iremos viendo como va avanzando la convivencia y los conflictos en Palestina con el tema de los asentamientos judíos como base. La historia comienza a finales del siglo XIX e irá avanzando hasta el momento actual, pasando por todos los momentos históricos fundamentales del siglo XX y centrándose, sobre todo, en el conflicto entre judíos y palestinos. Iremos viendo como, sobre todo a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, algo que parecía no demasiado complicado se va torciendo a causa de la cantidad de judíos que llegan y compran tierras. Marian conoce de antemano la historia de la familia Ziad y casi todo lo que pasó en ella y en la vida diaria con los Zucker. Ahora va conociendo la otra mitad de la misma, la parte que incluye a la familia Zucker. Ambas familias siempre unidas por unos fuertes lazos de amistad, de trabajo y con una relación que intenta estar por encima de otro tipo de problemas, pero esa buena relación llegado cierto momento tiene que romperse por imperativos sociales, religiosos y políticos. Alternando ambas historias, la que Marian le cuenta a Samuel y la que él le cuenta a ella conoceremos a la perfección todo lo que pasó entre ellos y todos los que giran a su alrededor.

La novela quiere ser un canto al entendimiento, a la idea de que la convivencia debería de ser posible como lo es en el pequeño huerto que los Zucker y los Ziad construyeron al principio. Allí las cosas siempre fueron fáciles y todo se solucionaba hablando o intentando que las cosas no pasaran a mayores. A lo largo del tiempo las familias fueron creciendo, fueron llegando nuevos miembros, matrimonios, hijos y demás, pero siempre intentaron mantener una misma línea de convivencia, sobre todo gracias a la gran relación que se establece entre Samuel y Ahmed, dos hombres provenientes de dos culturas y religiones distintas pero con una misma idea, la convivencia y la paz siempre es posible. Claro que no contaron con que hay cosas por encima de ellos que no pueden controlar y que pueden romper esa idea que ambos tienen. 

La historia transcurre sobre todo entre Rusia, Palestina y París, en distintas épocas y momentos históricos. Muchos de los personajes participarán en los acontecimientos más importantes del siglo en mayor o menor medida, pero me quedo con la parte que transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, bien conocida por todos, pero que en este caso nos deja una historia tremenda y que aparece como muy real ante el lector. Quizá, para mí, este sea uno de los grandes méritos de la novela. A pesar de ser consciente de estar leyendo una historia de ficción en más de un momento tenía la impresión de que muchos de los momentos que estaba leyendo podían ser reales, haber sucedido casi tal cual los estaba leyendo. En medio de todo esto historias de amor y de desamor, de fuertes amistades que se ven truncadas por cuestiones políticas, muertes y nacimientos, fuertes enfrentamientos entre grandes amigos y, sobre todo, mucha violencia que los personajes importantes de la novela no acaban de entender y que para ellos nunca es justificable.

La verdad es que me gustó mucho esta última novela de Julia Navarro, como dije al principio la que más me gustó de esta autora. Creo que consigue una historia que te atrapa desde el principio, tanto por lo que está contando como por la forma de contarlo. Esa alternancia entre las dos historias hace que crezca el interés, que descubras los porqués de muchas de las cosas que estuviste leyendo antes al verlas desde la otra óptica. Los personajes centrales me parecen realmente buenos, todos ellos creíbles y cercanos a una realidad que fácilmente podría ser como nos la cuenta la autora. Sobrecogido en muchos momentos por una historia de amor y amistad que demuestra que el entendimiento entre las personas debería de ser posible con un mínimo de voluntad, de querer evitar una violencia que solo trae muertes y desgracias. Creo que la autora no toma partido por ninguna de las dos partes, que pretende mostrar y demostrar algo que no coincide con la realidad. Cierto es que para ambas partes la situación no es fácil, es muy complicada y no parece tener fácil solución pero estoy seguro de que hay más Zucker y Ziad en el mundo que creen que las cosas pueden ser distintas. Os recomiendo su lectura, es una novela larga que no me lo pareció en absoluto porque me atrapó desde la primera página hasta la última.



martes, 3 de diciembre de 2013

Trilogía "Los juegos del hambre", Suzanne Collins


Los sábados por la noche suele ser el momento de ver una película en familia. Procuramos ir alternando cosas que les puedan gustar más o menos a todos y de vez en cuando la elección corre por cuenta de mis hijos. Hace unos meses uno de ellos dijo que podíamos ver “Los juegos del hambre”, que aunque la había visto hacía poco tiempo en el cine, le había gustado bastante. Los demás no la viéramos, así que nos decidimos por ella. A mí no me llamaba demasiado la atención pero había que darle una oportunidad y la verdad es que, sorprendentemente, me gustó bastante. Tanto que a continuación me hice con los tres libros y me los leí de una tirada, más que nada porque sentía gran curiosidad por saber cómo terminaba. Aprovechando el reciente estreno de la segunda cinta de la historia os dejaré algunas cosas sobre las tres novelas, eso sí, sin desvelar demasiado para todos aquellos que todavía no las hayan leído.

“Los juegos del hambre” nacieron como trilogía literaria y la autora es Suzanne Collins. Nacida en 1962 en Hartford, Connecticut. Estudio Dramática en la Universidad de Indiana y más tarde en la de Nueva York. Empezó escribiendo guiones para programas infantiles de televisión en 1991. Trabajó para Nickelodeon entre otros y tras esta experiencia se decidió a escribir libros para niños y jóvenes. Su primera serie de libros comenzó con “Gregor y la profecía del gris”, aparecido en 2003, al que siguieron cuatro más con el mismo protagonista. Parte de una idea de su infancia y de la influencia de “Alicia en el país de las maravillas”. Pensaba en qué pasaría si cayera por la madriguera de un conejo y se encontrara una fiesta del té. Así Gregor es un joven de once años que vive en Nueva York, junto con su hermana Boots. Un día ambos caen por una rejilla de ventilación y descubren el mundo de las Tierras Bajas, en el que los seres humanos conviven con murciélagos y cucarachas y bajo la amenaza de ratas. Ahí aparece una antigua profecía sobre un gran guerrero, emprendiendo un peligroso viaje por todo ese universo subterráneo. Tras el éxito de esta serie se decide por un público algo mayor, los adolescentes, y en 2008 aparece la primera novela de la trilogía, “Los juegos del hambre”, seguida por “En llamas” (2009) y “Sinsajo” (2010) que tendrá un gran éxito. La primera de ellas fue llevada al cine con mucho éxito en 2012 y en este 2013 se acaba de estrenar la segunda entrega de la serie.


La autora dice que la idea para esta trilogía surge tras su interés por la mitología y la historia de Teseo. Algunos ven en ella también la influencia de una novela japonesa, “Battel Royale” de Koushun Takami que fue llevada al cine también con éxito. Otra influencia clara son los antiguos gladiadores romanos, tanto en el desarrollo de ciertos aspectos de la historia como en la imaginería utilizada. Estamos en un futuro no demasiado lejano donde los privilegiados viven a cuerpo de rey en el Capitolio, donde tienen absolutamente de todo sin hacer casi nada a cambio. Tras una guerra ganada por ellos dividieron el territorio en doce distritos, cada uno especializado en surtirlos de todo aquello que necesitan. Una dictadura manejada de forma férrea y de la que no es fácil escapar. En los distritos malviven dominados por el trabajo y el hambre, la libertad es algo inexistente y no pueden salir del distrito en el que viven. Una vez al año cada uno tiene que elegir dos representantes, un chico y una chica, que irán al Capitolio para participar en los juegos del hambre. Un combate entre todos ellos montado como un espectáculo televisivo que pretende dejar clara su potencia y su mano de hierro a la hora de gobernar, el miedo es su mejor arma. Los 24 jóvenes son lanzados a un entorno hostil, casi sin comida pero con armas y tendrán que luchar, matarse entre ellos hasta que solo quede uno. El ganador, eso sí, tendrá una vida de lujo y con todas sus necesidades satisfechas, pero el coste de esa situación es muy grande. Katniss Everdeen vive en el distrito 12. El día que se celebra el sorteo sale elegida su hermana pequeña, algo que ella no puede soportar, sobre todo tras la muerte de su padre en la mina en la que trabajaba. Tras esa muerte ella es la encargada de sostener a la familia buscándose la vida como puede. Sale del distrito, algo que está prohibido, para cazar algo que pueda cambiar en el mercado negro o usar para alimentar a su hermana y su madre. Tras la elección de su hermana ella decide dar un paso más en su defensa y se presenta voluntaria para ocupar su lugar en los juegos de ese año. El joven del mismo distrito que saldrá elegido es Peeta Mellark, al que conoce poco y con el que llegará a tener una extraña y fuerte relación. Ambos van con todos los demás al Capitolio, donde antes de combatir serán tratados a cuerpo de rey, casi un engordar para morir. Esta es la idea central de la trilogía y será desarrollada de una manera fría, violenta y al mismo tiempo llena de amor y respeto, que es lo que Katniss busca para todos los hombres y mujeres que viven en todos y cada uno de los distritos. Lógicamente cada una de las novelas irá desarrollando un poco más esta idea central, hasta llegar a un final que tendréis que descubrir vosotros mismos.

No era una trilogía que me llamara demasiado la atención. Quizá condicionado por otros grandes éxitos de la novela adolescente anteriores no le di la oportunidad. Hace unos años veía a todas mis alumnos con las de la saga “Crepúsculo” y le pedí a una de ellas que me la dejara para leerla. No empezó mal, pero tengo que reconocer que me cansó a las pocas páginas y no me gustó nada, en ningún sentido. A mí eso de que los vampiros brillen con estrellitas cuando salen de día ya me tumbó definitivamente. Pero con esta no me pasó lo mismo. Una vez que terminamos de ver la película, que como tal ya me gustó bastante y me pareció bastante más seria y con más fondo que otras muchas del género, decidí leerme la trilogía, y cayeron las tres seguidas una detrás de otra, tenía que saber cómo terminaba la historia de Katniss, Peeta, los distritos y el Capitolio. Me encontré con una historia bien estructurada y muy bien pensada, aunque como defecto le encontré que quizá sea un poco repetitiva con ciertas estructuras en algunos momentos. Cada novela es algo más seria y oscura que la anterior, más violenta y más adulta, más complicada y mucho más crítica con ciertos aspectos de la sociedad actual. Me sorprendió porque no es tampoco una lectura fácil, llena de tópicos en la historia y en el estilo, algo más trabajado que muchas otras novelas que caen en mis manos pensadas para este tipo de lectores. Cada una avanza un poco más en la historia, cada vez un poco más violenta y descarnada, con fuertes enfrentamientos entre los personajes y más de una sorpresa. El grupo central se mantiene, pero irán apareciendo nuevos personajes dentro de la historia, nuevas situaciones que le irán dando cada vez un aire mejor, más interesante y atrayente para el lector. Ya la segunda, en la que se basa la película recientemente estrenada, es una vuelta de tuerca más a lo contado en la primera, pero la tercera se llena de estos nuevos aspectos, creciendo en interés y emoción.


Personalmente me gustó bastante la trilogía, sobre todo porque en este caso la siguiente siempre me pareció mejor y más interesante que la anterior, siempre con una emoción creciente en todos los sentidos. Tiene un fuerte y buen componente crítico hacia muchos aspectos de la sociedad actual, desde las dictaduras, la opresión, la lucha por la libertad, los símbolos o como alguien puede llegar a detonar una revolución casi sin quererlo gracias a un mundo dominado por la comunicación y lo audiovisual, las desigualdades sociales, la explotación... Una buena cantidad de temas que podrían ser fácilmente explotados tanto en una sesión de cine en clase como en una lectura de las novelas. En ese sentido la única pega que le veo como lectura de clase es que son largas, algo que a muchos de nuestros alumnos ya los echa para atrás, pero creo que si son capaces de ir entrando en la historia podrá llegar a gustarles bastante. Dentro de lo que se vende hoy como literatura juvenil me parece de lo mejor que tengo leído en los últimos años. No trata al lector adolescente con condescendencia ni escribiendo de un modo excesivamente fácil, no es un dechado de complejidad pero tampoco de simplicidad. Creo que la autora supo encontrar el equilibrio justo entre algo de calidad y que los jóvenes puedan leer con facilidad e interés. De todos modos la recomiendo para todo tipo de lectores, no creo que les vaya a decepcionar. A mí me atrapó, ahora a ver si consigo ver la película.

martes, 29 de octubre de 2013

"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker


Parece que la novela negra está pasando una buena época en estos últimos años. En casi todos los países están apareciendo nuevos autores que le dan un nuevo aire a un género de los más trabajados en todas las literaturas del mundo. Siempre fui bastante aficionado a este tipo de historias, pero la tenía un poco de lado, algo cansado de leer casi siempre lo mismo, sin demasiadas aportaciones que hiciesen que cogiese alguna de estas novelas. Por aquí en estos últimos meses han ido apareciendo varias y todas ellas me gustaron. Casi todas juegan con los tópicos del género, pero la mayor parte le dan algo más, ya sea en personajes, en la historia o en cómo la cuentan. Esta de hoy me llegó, de nuevo, por recomendación del gran lector que es mi padre, creo que sino se me hubiera pasado. Cuando la estaba leyendo descubrí que fue una de las sensaciones editoriales de este verano, con importantes cifras de ventas y buenas críticas en general. A mí me gusto bastante, así que el autor de hoy es Joël Dicker y la novela “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.
Joël Dicker nació en 1985 en Ginebra, hijo de una bibliotecaria y un profesor de francés. Pasó la infancia en su ciudad natal y nunca se sintió demasiado atraído por los estudios. A los 19 años recibe clases de actuación en una escuela de París y después vuelve a Ginebra para estudiar Derecho, graduándose en 2010. A los 10 años fundó una revista sobre naturaleza, que dirigió durante siete años, “La revista de los animales”, por la que recibió un premio a la protección de la naturaleza y fue nombrado editor jefe más joven de Suiza. A los 20 años recibe el Premio Internacional para Jóvenes Autores Francoparlantes por un cuento corto de ficción, “El Tigre”. Este éxito lo animó a seguir escribiendo, terminando en 2009 su primera novela, “Los últimos días de nuestros padres”, aunque no consiguió editor. En 2010 la envía para participar en el “Prix des Ecrivains Genevois”, premio que se entrega cada cuatro años para obras sin publicar, resultando ganadora del mismo. Tras varios problemas la novela fue publicada en el año 2012 en Suiza y Francia con bastante éxito y fue homenajeada en la conmemoración del Día D. En 2012 también aparece su siguiente novela, la que da lugar al comentario de hoy, pronto traducida a 33 idiomas y ganadora de varios premios: Premio Goncourt des Lyceens, el Gran Premio de la Novela de la Academia Francesa o el Premio Lire a la mejor novela en lengua fancesa.

“La verdad sobre el caso Harry Quebert” nos va a contar una historia que contiene otras muchas. No quiero contar demasiado porque una de las mejores cosas que tiene es la cantidad de sorpresas, de giros inesperados, de personajes equívocos y de situaciones cambiantes que tiene. Por un lado tenemos al personaje que da título a la novela. Harry Quebert es un reputado escritor americano, profesor de Universidad ya en sus últimos años y que vive en Aurora, un pueblo de New Hampshire. Por otro lado tenemos a Marcus Goldman, discípulo antes y gran amigo de Harry ahora. Marcus alcanzó una gran fama con su primera novela, dinero, fiestas, mujeres, todas las mieles del éxito rodearon a su persona durante mucho tiempo. Ahora su editor le apremia para que presente su segunda novela, hay que aprovechar el tirón de la primera para conseguir una buena cantidad de ventas, que es lo único que le importa. Pero Marcus está pasando verdaderos problemas para enfrentarse de nuevo al folio en blanco, el miedo a no ser capaz de escribir otra obra de éxito, el no saber ni cómo ni por dónde empezar..., un tormento que no se ve capaz de afrontar solo. Ante esta situación decide marcharse a Aurora y pasar unos días con su amigo y mentor, para ver si le puede echar una mano, es el último recurso en una situación desesperada. A poco de llegar allí los acontecimientos se disparan hasta llegar a extremos inesperados. En el jardín de la casa de Harry aparece un cadáver que pronto es identificado como el de Nola Kellergan, una joven adolescente que desapareció en el ya lejano año 1975. Siempre se sospechó que había sido asesinada pero este descubrimiento lo confirma definitivamente. Junto a su cadáver aparece el manuscrito de la novela más famosa de Harry Quebert, que pronto se convierte en sospechoso. Marcus y todo el pueblo, con asombro, descubrirán que Harry y Nola mantuvieron una relación sentimental que terminó cuando ella desapareció, así que Harry se convertirá enseguida en el principal sospechoso y encerrado en la cárcel. Marcus cree imposible que pueda ser culpable, así que dedicará buena parte de su tiempo a hablar con toda la gente de Aurora, con todos los que conocieron a Nola, para intentar salvar de la cárcel a su amigo y profesor, ese será el objetivo de su vida en ese momento, olvidándose casi por completo de que debe entregar una nueva novela a su editor si no quiere que lo demande por incumplimiento de contrato. Claro que pronto descubrirá que allí nada ni nadie es lo que parece, que todo el mundo tiene algo que ocultar y que muchas veces algunas situaciones esconden otras mucho más oscuras. 

Se la ha catalogado de novela negra y evidentemente está dentro del género. Tenemos un asesinato, una investigación, policías, varios sospechosos y el proceso típico del género. De todos modos tiene muchas cosas más que a mí, personalmente, me parecieron muy interesantes. Cada capítulo está encabezado por uno de los 31 consejos que Harry le dio a Marcus en su momento sobre el proceso de la escritura. Consejos sobre el proceso creativo, sobre la forma de escribir, de atrapar al lector, de crear personajes y situaciones, casi cualquier cosa que se le pueda ocurrir a uno sobre el tema. Todos ellos son interesantes y apoyados casi siempre por un diálogo sobre el tema entre los dos protagonistas. Por otro lado la historia contiene también una fuerte crítica al mundo editorial, dominado casi exclusivamente por la idea de hacer dinero, de publicitar una novela a costa de lo que sea, saltándose a la torera cualquier tipo de integridad para el autor. En este caso Marcus quiere ser el creador y elemento central de sus palabras, algo a lo que en muchos momentos el editor no está dispuesto. El mundo del mercantilismo, de los autores que usan a otros escritores en la sombra para terminar o escribir casi enteras sus novelas y otros temas similares están presentes a lo largo de toda la historia. Casi cualquier cosa vale para que una novela sea un éxito y le reporte unos buenos beneficios a la editorial. Otro tema interesante es el de las relaciones humanas en casi todos sus ámbitos. La amistad, las relaciones sentimentales correspondidas o no, el matrimonio, la relación entre padres e hijos a distintos niveles..., casi todo tipo de relaciones personales están presentes en el desarrollo de la historia.

En cuanto a la historia del asesinato de Nola poco quiero decir. Está perfectamente integrada dentro de todo lo anterior y a veces queda diluida en esos otros temas. Quizá no sea exactamente el tema central, aunque domina casi toda la historia, pero aparece en ocasiones más como un pretexto del autor para desarrollar otros temas. Eso no quita que sea intrigante, interesante y llena de sorpresas. A lo largo de las páginas iremos saltando de un sospechoso a otro, de una historia que parece de una manera y pronto descubriremos que no es así, de engaños no solo para Marcus, sino también para el lector, que seguirá a pies juntillas lo que este nos está diciendo, ya que es a través de él como vamos conociendo todo lo que pasa o pasó, engañándonos tanto como a él. Ya dije un poco antes que casi nada es lo que parece cuando estamos leyendo y quedaremos asombrados ante ciertas situaciones, muy bien llevadas. El autor juega con nosotros del mismo modo que lo hace con Marcus, casi como unas marionetas manejadas desde la sombra por Dicker.

Otro aspecto destacable es el de los personajes y las relaciones entre ellos. Me gustaron absolutamente todos y no hay uno solo que no sea importante dentro de la trama. Destacaría dos relaciones por encima de las demás. Por un lado la establecida entre los dos protagonistas, Harry y Marcus, que va más allá de profesor alumno e incluso más allá de la amistad, convirtiéndose en algo especial y distinto. Fuera de esta me quedo con la que habrá entre Marcus y uno de los encargados de la investigación, Gahalawood con el que tendrá una relación de amor odio más que interesante y que va cambiando a lo largo de la historia. Hay un buen montón de personajes que se podrían destacar, pero prefiero que los vayáis conociendo a medida que os sumergís en la historia.

La lectura se hace de forma muy entretenida y fluida, aunque tengo que decir que desde mi punto de vista puede ser repetitiva en algunos momentos, con ciertas situaciones que aparecen varias veces, aunque de una forma distinta. Hay cosas que sabremos de un modo en algún momento pero que serán de otro más adelante, e incluso algunas páginas después aún serán de otra manera. Quizá caiga un poco en tópicos en lo referido a la relación entre Harry y Nola, sobre todo en lo que se refiere a la forma de hablar, de comportarse entre ellos, pero supongo que será algo consciente por parte del autor. Es una novela larga a la que creo que algunas páginas menos la harían ser más redonda, pero evidentemente esto es ya una opinión personal (aunque compartida con algunas otras personas que también la leyeron). Esa sensación de “esto mismo ya lo leí antes” aparece varias veces, pero creo que dentro de un tiempo, si hago una segunda lectura, descubriré que esa percepción no es exacta, que siempre hay algún pequeño detalle que hará que veamos que no es así.

Es una novela que, por lo que estoy viendo y leyendo, provoca sentimientos encontrados. Para muchos es la mejor novela que han leído en mucho tiempo mientras para otros es bastante floja. Desde mi punto de vista ni tanto ni tan calvo. Me pareció una novela destacable y buena, con una buena historia, bien escrita y que te atrapa desde un principio, saltando ya la sorpresa en un primer capítulo que adelanta algunas de las cosas que vamos a leer después. A mí me gustó mucho y es otro de esos autores que dejaré anotados para seguir su trayectoria. Una novela bien pensada, perfectamente estructurada y con los suficientes giros y sorpresas como para no dejar de leer en muchos momentos. Los últimos capítulos son de esos que harán que la mayor parte de los lectores no puedan dejar de leer, porque la historia se va precipitando hacia un final que estamos deseando que llegue. ¿Mató Harry Quebert a Nola Kellergan? Para saberlo tendréis que empezar la historia desde el principio y seguir a Marcus por ese camino lleno de curvas cerradas donde no se ve lo que viene a continuación, que normalmente es un cambio de rasante.