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viernes, 16 de abril de 2010

Glee


La verdad es que últimamente fueron varios libros seguidos, así que hoy toca serie de televisión. Voy a hablar de una producción reciente, ya que aún está por la primera temporada y, por lo menos, tiene prevista una segunda. Además en su primer año obtuvo varios premios importantes, el más conocido el Globo de Oro, ganando el de mejor serie de comedia y musical y tres de sus actores, el profesor, la encargada del grupo de animadoras y una de las que cantan también obtuvieron premios en la categoría de musical y comedia. Sí, hablamos de una serie musical, algo no demasiado habitual en el panorama televisivo, no recuerdo series musicales en los últimos años tras el gran éxito de una de las mejores del género, “Fama”, pero de eso hace muchos años. El musical es un género que tiene muchos seguidores, por lo menos a mí, de vez en cuando y si está bien hecho, me gusta bastante. Fue uno de los mayores impulsores del cine americano allá por los años 30 y 40 y en los años 80 tuvo de nuevo un cierto éxito en el cine, con cintas como “Fiebre del sábado noche” o “Grease”, pero creo que es un género como el Guadiana, de repente desaparece y vuelve a aparecer con fuerza pasados unos años. Ahora quizá sea un género más teatral, ya que la cantidad de musicales que se pueden ver en escena en las grandes ciudades es bastante amplia y cubre varios géneros. De todos modos, con pocas excepciones, en televisión no es algo habitual, así que hoy toca serie musical.

Se llama “Glee”, que traducido sería algo así como “júbilo o alegría”, y de eso tiene a montones. No es fácil clasificarla, la verdad. La acción transcurre en un instituto americano donde todo parece normal. Ya sabéis por otras cintas que en estos centros de enseñanza tienen grupos para todo y hacen concursos de todo, de silabeo, de debates, de ajedrez, deportes a montones, de bandas de música, de animadoras…, que no sé de dónde sacan el tiempo estos chavales para estudiar, porque no les debe de quedar mucho; en este incluso tienen un club de castidad (no es broma, que por otras referencias sé que existen). Bien, pues en este, además de todo esto, tuvieron hace unos años el “Glee Club”, un grupo de alumnos y alumnas que se dedican a cantar, bailar, hacer coreografías y, claro está, participar en concursos (porque además en estos centros buena parte de los presupuestos dependen directamente de la cantidad de concursos que ganen, que ya les vale). Hay un profesor de estos con ganas de hacer cosas que además de dar clase, como todos allá, tiene una serie de obligaciones, unas más agradables que otras, que en su juventud participó en ese club y tuvo una cierta fama, ahora echa de menos la música y se siente un poco bastante frustrado. Así decide intentar formar de nuevo el Club Glee para participar en el concurso de centros, pero a nadie le interesa la música, allí lo principal es el fútbol americano y las animadoras, que son los que se llevan el dinero. Así que recoge al alumnado que nadie quiere, que no tienen amigos o que son un poco especiales por su forma de ser, por su físico, sus actitudes… Algunos dicen que es una serie de frikis, de gente rara, más bien es una serie en la que los protagonistas son inadaptados, a veces por decisión propia y otras por no ser aceptados por los demás, o ser aceptador, pero no están contentos con eso. También dicen que es como la cara B (esto es de cuando no había CD y los discos tenían dos caras y la B era a veces la secundaria) de “High School Musical”, esa saga de Disney de chicos y chicas guapitos que también se ponen a cantar y que tuvo mucho éxito entre los y las preadolescentes. En este sentido puede ser, es algo parecido pero no son los buenos, ni los guapos, ni los ricos…, pero la idea central es que cualquiera puede y debe perseguir sus sueños y llegar a conseguirlos, hasta los más raritos.

Digamos que no solo los alumnos son raros, también tenemos una serie de personajes entre el profesorado que es para darles de comer aparte. Evidentemente no estamos ante una serie realista, para nada, más bien en muchas ocasiones llega a rozar lo esperpéntico o ridículo. Tenemos a la encargada de las animadoras, hasta arriba de esteroides, siempre de chándal, siempre haciendo ejercicio y con unas actitudes y poses muy masculinas. Un entrenador de fútbol americano que es un indio nativo y que también tiene lo suyo. La orientadora es una chica joven que está obsesionada con la limpieza, tanto que, por ejemplo, limpia cada uva antes de comerla (ya os podéis hacer una idea). El director, un indio de la India, más preocupado por el presupuesto que por el centro. Todos estos y más conforman un plantel de gente con comportamientos completamente exagerados, pero no tan lejanos de muchas realidades existentes.

Entre el alumnado que recoge para el club tenemos al jugador de fútbol, atractivo, al que todos quieren parecerse, pero tremendamente inseguro. El alumno gay al que todos martirizan día tras día. A la alumna con un talento inmenso para cantar y bailar pero que no tiene ninguno para las relaciones sociales. Una asiática que tartamudea cuando habla, pero no cuando canta. La alumna de color, anchota, simpática y con una tremenda voz. Un alumno en silla de ruedas…, y no nos perdamos a las animadoras, que están todo el día con esa ropa, camiseta y faldita corta, salen así de casa y se pasan todo el día en el instituto con ese atuendo.

Viendo esto puede parecer algo extraño, raro, y la verdad es que lo es, no lo voy a negar. Advierto que es una de esas series que o te gustan mucho o no eres capaz de ver en absoluto, porque te parecen horrorosas. A mí me entretiene bastante, me parece simpática y a veces tiene momentos divertidos, con un cierto aire crítico bastante notable. Si no os gustan los musicales ni os planteéis verla, pero si os gustan aunque sea un poco yo le daría una oportunidad, sobre todo porque los números musicales son verdaderamente buenos, las voces de los alumnos son excelentes y siempre están haciendo versiones de temas más que conocidos. Yo le daría una oportunidad. En las cadenas de pago puede verse en Fox, y en las de TDT empezó hace poco en Antena Neox (creo).

Es una serie en la que los protagonistas son un grupo de perdedores, tanto profesores como alumnos, pero con la idea de que hay que intentar estar por encima de la gente y hacer lo que a uno le guste, es la única manera de ser feliz, y a veces lo consiguen, no siempre. También es una serie que no es nada políticamente correcta, lo cual es una alegría, y no penséis que está pensada para adolescentes solamente, es muy inteligente, trabajando con la parodia de sí misma y desmitificando la idealización de la época escolar. Los deportistas, las animadoras que son siempre los personajes a admirar y seguir son aquí patéticos, y son los habitualmente patéticos los que acaban por conquistar al público. Es la demostración de que podemos hacer lo que queramos, por lo menos intentarlo.

Intentadlo, dadle una oportunidad y a ver si os gusta.

miércoles, 14 de abril de 2010

"La mano de Fátima", Ildefonso Falcones


Lo prometido es deuda. Hace unos días decía que iba a hablar de dos novelas y una se me quedó en el tintero porque ya me había extendido demasiado, así que hoy va la otra. Voy a hablar de la segunda novela de Ildefonso Falcones, “La mano de Fátima”.

Tras el éxito de “La catedral del mar” muchos esperábamos para ver si era autor de una sola novela, para ver si la siguiente seguía la línea de la otra, si tenía la misma calidad, si era tan entretenida y amena y, además, interesante desde un punto de vista histórico y, por lo menos para mí, no es que me gustara tanto como la otra, sino que me gusto más, no mucho, pero si algo más. Quizá sea porque la época que trata no es tan tocada como la Edad Media, porque transcurre varios siglos después y porque es algo casi opuesto. En este caso pasamos de la Cataluña medieval al siglo XVI en Andalucía, por lo que toca realidades completamente distintas, tanto culturales como sociales y, por lo menos en mi caso, bastante desconocidas en profundidad. Muchos sabemos que los musulmanes que se quedaron en la Península tras la Reconquista tuvieron muchos problemas y al final fueron expulsados en unas condiciones tremendas, pero no conocemos cómo era su vida, sus problemas y su forma de vida. Esto es, entre otras muchas cosas, lo que la obra de Falcones nos puede aportar.

Nos va a contar la historia de un joven atrapado entre dos religiones y dos amores, siempre buscando su libertad y, sobre todo, la de su pueblo, todo esto en la Andalucía del siglo XVI.

La historia parte del año 1568 y comienza en las Alpujarras de Granada, donde los moriscos viven gracias a tremendos esfuerzos y continuamente acosados por los cristianos viejos (aquellos que no tienen antepasados árabes en sus familias). Se ven obligados a asistir a las ceremonias cristianas y a adorar y respetar unos símbolos religiosos en los que no creen (su asistencia a misa, por ejemplo, es obligatoria y les pasan lista). Debido a esta situación que se vuelve cada vez más insostenible, se juntan para levantarse contra los cristianos en una lucha cruel y sanguinaria. El protagonista es Hernando, un joven de quince años rechazado por los dos lados, ya que es hijo de una morisca, Aisha, que fue violada por un sacerdote cristiano y por eso no es ni de un lado ni del otro, y su apodo es Nazareno. Su padre, Brahim, lo trata mal, obligándolo a trabajar como arriero desde muy pequeño y maltratándolo continuamente. Su protector y el que se comporta con él como un padre es Hamid, un viejo alfaquí que en secreto le enseña los fundamentos de su religión. Para él la guerra será la oportunidad de demostrarle a su pueblo el valor que tiene, frente al desprecio que sufre por parte de todos ellos. Su experiencia con los animales hace que se gane la confianza de Ibn Umeyya, el rey de Al-Andalus que lo toma bajo su protección. También se gana la gratitud de Fátima, madre de un pequeño al que Hernando salva de una muerte segura. Él es una persona de gran corazón, que no soporta las injusticias ni las barbaridades, vengan de quien vengan, por eso salva a Isabel, una niña cristiana cautiva y a un noble castellano, don Alfonso, que le estará eternamente agradecido. Esta honestidad hará que tenga grandes enemigos, sobre todo Ubécar, un arriero ladrón y malvado y su propio padre que no soporta ver esa situación que su hijo alcanzó y la relación que tiene con Fátima. Posteriormente será convertido en esclavo, trabajará para los sacerdotes cristianos, sufrirá la incomprensión de su pueblo y su propia madre, pero él siempre estará convencido, aunque no lo entiendan, de que está haciendo lo que considera mejor para todos.

El autor realizó un serio trabajo de documentación, partiendo de hechos reales y creando una trama ficticia muy atractiva para el lector. Él mismo dice que con esta novela pretende rendir un modesto homenaje a aquellos que lucharon por transmitir una cultura, en este caso la musulmana.

Ya dije al principio que a mí me gustó más que la anterior. Sigue el mismo esquema básico, un hombre que va creciendo ante el lector, siempre hacia delante y superando todos los obstáculos que le van poniendo por delante. Es cierto que se puede decir que la cantidad de desgracias que le ocurren al protagonista son demasiadas para concentrarse en una sola persona, como en la otra parece que va en una montaña rusa llena de subidas y bajadas, pero siempre consigue salir adelante. Claro que parece increíble todo lo que le va pasando, más por la concentración de hechos que por cómo se van desarrollando o por cómo va saliendo adelante, pero nunca cae en lo increíble o inverosímil. A mí me emocionó en muchos momentos, los personajes están perfectamente definidos y la lectura se va haciendo de un modo fluido y muy entretenido, siempre queriendo saber cómo va a salir de esa y qué le va a pasar a continuación. Alguien me comentó que le cansó un poco todo el asunto de los moriscos y lo que los rodea, a mí me pareció bastante interesante.

También impresiona por la brutalidad, tanto de los musulmanes como de los cristianos. En este sentido no se salva nadie y quizá los que queden un poco “peor” dentro de toda la historia sean los cristianos, ya que aparecen como impositores mientras los árabes son los que se defienden de las injusticias (sin olvidar que antes fueron los invasores, pero bueno), pero a veces la defensa supera con creces a la ofensa. En este sentido será el lector el que decida cuál de las dos partes lo hizo peor.

Además también aprenderemos muchas cosas no solo sobre estas dos religiones y su difícil convivencia en la España del XVI, sino que también tendremos exhaustiva información sobre otros muchos temas, sobre todo el cuidado de los caballos, su cría y el trabajo con ellos (el autor dice que este tema, al que es aficionado, fue uno de los que lo llevaron a escribir esta novela).

En fin, una novela sobre el amor, la superación de los obstáculos que no pone la vida, la religión, la intolerancia, la guerra, la incomprensión, la injusticia...

Como en otras ocasiones, os recomiendo que la leáis, será de vuestro agrado y os tendrá un buen rato atrapados y entretenidos con las aventuras y desventuras de Hernando el Nazareno.

martes, 13 de abril de 2010

"El falsificador de pasaportes", Cioma Shönhaus



Parece que siempre asociamos novela histórica con Edad Media y la verdad es que por muchas razones es una época que llama mucho la atención, que tiene muchos ingredientes para dar buenas y entretenidas novelas con muchos datos históricos por el medio, la sociedad feudal, los nobles y los campesinos, cristianos, musulmanes, judíos..., son muchas cosas que se pueden contar y en cualquier país aparece alguna contando historias. Esto viene a cuento de que la que voy a comentar hoy rompe con esta tendencia, aunque hay también muchas novelas que transcurren en la misma época que esta. Hablo de una novela no demasiado conocida y que leí hace poco, recomiendo su lectura, a mí me gustó mucho. El título es “El falsificador de pasaportes” y el autor Cioma Schönhaus, uno de los hombres más buscados por la policía de Berlín durante la época nazi. Y esta afirmación no es novelesca, es real, porque hablamos de un relato autobiográfico.

El autor nació en Berlín en 1922. Empezó sus estudios de bachillerato en el Realgymnasium de Königstadt, pero en 1937 es obligado a trasladarse a la Mittelschule de la comunidad judía. Estudia después dos años Artes Gráficas en una escuela judía de Berlín y hasta 1942 trabaja para los nazis como sastre, torneo o mecánico de máquinas de coser. Entre 1942 y 1943 vive en la clandestinidad y usa sus impresionantes dotes como dibujante para falsificar documentos oficiales. Vive en Berlín, escondido y alternando distintos nombres y lugares de residencia. Acosado por una orden de busca y captura de la Gestapo huye a Suiza. Allí el teólogo Karl Barth le consigue una beca en la Universidad de Basilea. Entre 1944 y 1953 estudia Bellas Artes y Oficios y también Filología Germánica, Psicología y Psicoanálisis. Entre 1953 y 2000 dirige un taller propio de artes gráficas y comunicación.

La novela se centra en su etapa como falsificador y prófugo en el Berlín de los años de la guerra. Al principio da algunos datos sobre su infancia, pero la historia comienza en el año 1941, cuando en Alemania ya es un hecho la persecución contra los judíos y toda una serie de leyes que limitan su vida y terminan con las detenciones y los campos de concentración. El propio autor rememora cuando, con veinte años, decide ser un habitante clandestino de Berlín. Su intención era clara, escapar del régimen en un momento en el que su familia ya había sido deportada. Además tiene un talento enorme que le va a servir para sobrevivir, no solo a él, sino a muchos de sus compatriotas, es un gran dibujante. Así se dedicará a falsificar todo tipo de documentos y pasaportes que puedan ayudar no solo a él, sino también a muchos judíos para poder vivir en ese Berlín que los persigue y rechaza o para poder escapar de Alemania a otros lugares donde poder vivir. En ningún momento se va a rendir ante la cantidad de adversidades y problemas que se le presentan, ni dejarse llevar por el gran miedo que pasa, desafía a su destino y apuesta por sobrevivir, llegando a ser casi temerario. Así tendrá una relación con la esposa de un soldado alemán, se dejará ver por los ambientes y locales de moda y los mejores restaurantes y hasta tendrá un pequeño barco de vela. Lo que sea con tal de vivir aprovechando todos los momentos que se le presentan, porque pueden ser los últimos. Pero la Gestapo cada vez estás más cerca de él y sus disfraces empiezan a no ser efectivos, así que intentará la última aventura, llegar a Suiza en bicicleta.

Ya sé que hay muchas historias de judíos en la Segunda Guerra Mundial, unas mejores que otras, pero esta me pareció algo distinta, sobre todo por la forma de contar las cosas. Está escrito de un modo muy cercano al lector, casi familiar, a veces parece que puedes imaginarte al protagonista a tu lado, tomando un café o en una agradable tarde de otoño mientras te cuenta su historia. Una historia escalofriante, no vamos a descubrir ahora todas las barbaridades, salvajadas y animaladas que sucedieron en esa época, pero al mismo tiempo es una historia tremendamente emotiva, casi una novela de aventuras, además sabiendo que tiene un final feliz, no como ocurre con otras del mismo tipo. Es el mismo el que nos cuenta su historia, por eso sabemos que tiene un final feliz.

Está contado además con un ritmo rápido, sin pararse demasiado en descripciones o en cosas no demasiado importantes. Todas las palabras tienen un sentido, no hay nada anecdótico en la lectura. Es un canto a la valentía y las ganas de vivir en un momento en el que eso no era nada fácil. Será inevitable conmoverse cuando se esté haciendo la lectura, temblar de miedo o de emoción ante todo lo que pasó y cómo su ingenio y su don hicieron que saliera con bien de todo. También es una historia cargada de ironía que aparece en momentos horrorosos, dándonos el punto de vista de un hombre que burló al régimen alemán, y siempre con una sonrisa en la boca.

En la introducción el autor nos dice: “Mi feliz salvación se debe a un hecho en el que desempeña un papel principal la Ley de los Grandes Números. Si el suelo de parqué de una gran sala presenta un agujero grande como un puño y en esa sala alguien intentase acertar en el agujero con un garbanzo, sus posibilidades de acertar serían mínimas. Pero si cogiera un saco de garbanzos y se vaciarán en la sala, el agujero enseguida estaría lleno. La historia de cada uno de esos garbanzos que se cuelan en el agujero constaría, como la mía, de una cadena de extrañas casualidades. Yo soy uno de esos garbanzos”.

Os dejo, hoy, con una historia fuerte y dura, pero tremendamente optimista dentro de su dureza. Si la leéis, espero que os guste tanto como a mí.

domingo, 11 de abril de 2010

"El símbolo del cobre", Katia Fox



Hoy voy a comentar una novela que se queda a medio camino entre la novela romántica y la novela histórica, sin ser exactamente ninguna de las dos. Esto para unos puede ser un defecto y para otros una virtud, así que tendréis que leerla para decidir por vosotros mismos qué es. Novela romántica porque se centra en una historia de amor protagonizada por una mujer, novela histórica porque transcurre en la Edad Media. De todos modos todas las que llevo comentado dentro del género tienen siempre una historia amorosa, es algo inevitable para darle una línea argumental y también para que resulte atrayente para todo tipo de lectores, lo que pasa con esta es que la cuestión histórica no es tan importante como en otras y es más un marco en el que se desarrolla la historia y los datos que da no son tampoco algo exhaustivo, pero hay ciertos aspectos en los que resulta muy interesante.

Por otro lado es curioso que podamos encontrar esta novela con dos títulos distintos dependiendo de la editorial, no sé muy bien por qué, porque además puede dar lugar a confusiones por parte del lector que, como me pasó a mí, puede pensar que son dos novelas distintas o que una es continuación de la otra, pero no es así. Podemos encontrarla con el título de “El símbolo del cobre” o “Forjada en cobre”, las dos son la misma historia, y la autora es Katia Fox.

Me costó un poco encontrar algunos datos biográficos de esta autora, a pesar de que esta primera novela tuvo una buena acogida y se vendió bastante bien. Nació en Alemania en 1946 y alterna épocas en este país con otras en el sur de Francia. Le interesa mucho la historia medieval, estudió Lengua y Literatura y trabajó como traductora e intérprete. En el año 2005, tras trabajar en varias empresas e incluso montar un negocio propio, decidió que tenía que arriesgarse y perseguir el sueño de ser escritora. Tiene tres hijos y vive en Alemania, aunque pasa varios meses al año en Inglaterra y Francia realizando tareas de investigación. Esta novela que comento es su primera obra, publicada originalmente en alemán en el año 2007. Por lo que vi en alguna página web tiene otra más de publicación reciente, también de ambientación medieval, pero mis conocimientos de alemán son inexistentes, así que habrá que esperar a que la publiquen en castellano. Creo entender que su intención era escribir una trilogía, así que esta será la segunda. Es más, os dejo al final con un vídeo en el que publicitan esta segunda novela, eso sí, también en alemán, pero se ve claramente que transcurre en la Edad Media.

Normalmente este tipo de novelas se centran en personajes masculinos, aunque algunas de las que comenté, como una de las de Chufo Lloréis, tienen a mujeres como personajes centrales. No es demasiado habitual, cierto es que siempre hay personajes femeninos, pero normalmente aparecen como acompañantes del protagonista, novias, amantes, hermanas.... En esta la protagonista es una mujer y su historia os conquistará desde el principio, estoy casi seguro.

La novela se desarrolla en Inglaterra y Normandía en el siglo XII y cuenta la historia de una mujer que hará todo lo posible para conseguir su sueño, ser un maestro herrero en un mundo dominado por los hombres. Ellenweore, la protagonista, vive en un momento histórico en el que las mujeres tienen un papel muy definido y limitado, y no pueden salir de él. Estos es fundamental para poder entender todas las cosas, buenas y malas, que le van a pasar. Tiene un sueño desde su infancia, llegar a ser una forjadora de espadas y ser propietaria de su propia fragua. De pequeña ayudaba a su padre en la herrería familiar y todo iba bien, pero esta situación cambia radicalmente cuando sorprende a su madre, Leofrun, cometiendo adulterio, lo que provocará que su madre la rechace. Por miedo a ser asesinada por el amante, se ve obligada a escapar de su casa. Con la ayuda de una anciana de su poblado, Aelfgiva (sospechosa de brujería, una de las peores acusaciones que le podían hacer a uno en la Edad Media) decide disfrazarse de hombre para poder conseguir trabajo como ayudante de herrero en alguna aldea. Estamos en una época en la que los negocios están dirigidos por los gremios, y estos por hombres, una mujer no podía ser maestra o propietaria d eun negocio. Encuentra a un herrero, Llewyn, que le ofrece trabajo y, posteriormente, gracias a este pasará a trabajar para Donovan, un gran maestro de la forja. Donovan y su mujer, Glenna, acogen a Ellen, conocida como Alan en su papel de muchacho, y por causa de ciertas guerras tienen que desplazarse a Normandía, acompañando al ejército para espadas y armas de guerra. Pronto Donovan reconoce que Ellen tiene un auténtico don para forjar espadas que no vio nunca antes. En Normandía conoce a dos poderosos hombres que marcarán su destino, Guillaume el Mariscal (que será su gran amor) y Thibault, su hermanastro. El afecto de uno y el odio del otro harán que tenga que huir por Flandes y Francia. Pronto sus espadas serán codiciadas por toda la nobleza y su objetivo de forjar una para el rey está cada vez más cerca. El resto será mejor que lo leáis vosotros mismos, sino no merece la pena.

Ellen es la completa protagonista de la historia, es una luchadora a la que nada se le pone por delante para conseguir sus sueños, que es lo que hace que nos enganchemos a la historia. Su historia de amor es la que hace que esté cercana a la novela romántica, pero solo de refilón. Los personajes secundarios están bien definidos y todos son importantes y algunos parece que no van a tener un papel destacado, pero vuelven tras algunas páginas con mucha más fuerza. Históricamente no es tan destacable como otras obras, la Edad Media es más un mero marco para la historia de una mujer en un mundo dominado por hombres en su totalidad y los personajes históricos que aparecen son más elementos de reanimación de la época que personajes. Lo que si está perfectamente reflejado es el trabajo del hierro y la forja de espadas, un mundo que será desconocido para muchos pero que me pareció apasionante, la verdad. Es aquí donde se ve la mayor parte del trabajo de investigación de la autora, sabremos perfectamente cómo se hace ese trabajo, cómo era una herrería medieval, cómo se trabaja el hierro, cómo se templaba y cómo se hacía una buena espada, que es el don que tiene la protagonista.

En conclusión, una historia muy entretenida, con ciertos aspectos interesantes y que engancha sobre todo por esa historia de superación, de obstáculos continuos de una mujer en la Edad Media queriendo desempeñar un trabajo exclusivo de los hombres. Tendréis que leerla para saber si lo consigue.

viernes, 9 de abril de 2010

"La catedral del mar", Ildefonso Falcones


Otra vez dos novelas, que parece que siempre van a ir a pares, pero no es más que una casualidad, y también es cierto que cuando a uno le gusta un autor, pues lee más cosas de él, aunque de este, de momento, solo tenemos dos novelas en las librerías, y la verdad es que no sé cuál de ellas me gustó más. Hablo de Ildefonso Falcones, autor de “La catedral del mar” y “La mano de Fátima”. No creo que a aquellos que sean lectores habituales no le suenen estas novelas, ya que fueron un gran éxito de ventas en los últimos años, pero para aquellos que no las leyeran, como casi todo lo que pongo aquí, les recomiendo que lo hagan, porque merecen la pena, siempre y cuando les guste la novela histórica, claro.

Ildefonso Falcones de Sierra nació en Barcelona en el año 1958, de profesión abogado. Estudió en el Colegio de los Jesuitas de San Ignacio. Posteriormente comenzó en la Universidad dos licenciaturas, Derecho y Económicas, aunque dejó la segunda para poder trabajar mientras terminaba la primera. Actualmente trabaja como abogado en su propio bufete en Barcelona, compaginando este trabajo con la literatura.

Su primera novela fue “La catedral del mar”. Tardó cuatro años en escribirla, mientras trabajaba, escribiendo antes y después del trabajo. Salió a la venta el 3 de marzo de 2006. Pronto se convirtió en el fenómeno editorial de ese año, vendiendo un buen número de ejemplares ese año y convirtiéndose en la más vendida del mismo. Posteriormente fue traducida a quince idiomas. El autor sentía gran interés por la iglesia de Santa María del Mar, en Barcelona, así como por el estudio de la leyes medievales. Durante años se dedicó a recopilar documentos de la Cataluña medieval con la intención de escribir un libro donde pudiera reflejar los usos y abusos de las leyes feudales. La historia transcurre a finales del siglo XIII, Barcelona es una ciudad en completo desarrollo y crecimiento, llena de oportunidades y sus habitantes son considerados ciudadanos libres, frente a los campesinos que aún están sometidos a los crueles señores feudales y su régimen. Por esto Bernat decide escapar a la Ciudad Condal con su hijo Arnau (el protagonista de la historia) para poder ofrecerle un futuro como hombre libre. Así crecerá bajo la sombra de la construcción de la iglesia que da título a la obra. Su padre es ahorcado públicamente y Arnau se ve obligado a trabajar hasta que decide marchar a la guerra. Al volver, como un hombre valiente y honesto, gana el favor de un prestamista judío y abre un negocio de cambista y contrae matrimonio por obligación, pasando a ser uno de los hombres más importantes de Barcelona.

Este es un resumen muy breve de una novela extensa, pero que hace disfrutar al lector con cada una de sus páginas. La historia de Arnau Estanyol es casi como una montaña rusa, llena de subidas y bajadas, de éxitos y desgracias, amores y desamores, lealtades, venganzas... Todo transcurre en un mundo donde dominan la intolerancia religiosa (qué poco aprende la humanidad de los errores del pasado), la ambición material (la mayor parte de los personajes están movidos casi exclusivamente por el dinero y por tener más y más cosas) y la discriminación social, tanto por razones religiosas como de raza, de posibilidades económicas, etc. La verdad es que recrea perfectamente la época en la que transcurre, o por lo menos a mí así me lo parece.

Como muchas obras de esta temática, bebe directamente de la influencia de la que podemos considerar “madre de los best-sellers históricos”, “Los pilares de la tierra” de Ken Follet, pero por lo menos personalmente esta que estoy comentando me gustó un poco más, sobre todo porque consiguió emocionarme en algunos momentos más que la de Follet.

La historia transcurre de modo fluido, lees casi sin darte cuenta, queriendo saber qué le va a pasar a los personajes a continuación. Cierto es que tal cúmulo de desgracias concentrado en una sola persona quizá sea un poco exagerado, pero la maestría de Falcones parece disolver un poco esa concentración hasta hacerla creíble. Además no es un autor que haga unas descripciones largas e interminables, una de las cosas que más me gusta de él es que con cuatro trazos da una idea perfecta de aquello que quiere contar o describir, consigue que el lector imagine lo que está leyendo. Es más, emociona, por lo menos a mí. Ya hace años que la leí, y aún recuerdo perfectamente cómo sufría con las desventuras de Arnau, impagable el momento en el que de niño carga con las piedras que se van a usar para la construcción de la iglesia, ida y vuelta, y cómo impresiona su coraje a los que lo están viendo, he momento es uno de los que nos hará ver cómo será su vida y su carácter, sin rendirse antes ninguno de los problemas y adversidades que le va deparando el destino.

Como en todos mis comentarios espero que los que la leyeron piensen más o menos como yo y los que no que tengan ganas de hacerlo, porque es más que recomendable para pasar un buen rato y saber algo más de la Edad Media. También podéis echarle un ojo a la página web de esta novela, es bastante atractiva: http://www.lacatedraldelmar.es/

Al principio dije que iba a comentar dos novelas, pero, como me suele pasar, empiezo y no paro, así que el comentario de “La mano de Fátima” queda para otro momento.

jueves, 8 de abril de 2010

Breaking Bad


Hace unos días recibí la revista de Canal+, de paso decir que cada vez se parece más a una hoja dominical que a una información sobre su programación, porque pierde más hojas que un árbol en otoño, y la mayor parte de las que permanecen son publicidad. Bien, sigamos, este mes en Paramount Comedy pondrán la tercera temporada de una de las mejores series dramáticas que he visto nunca. Algunos dirán que eso mismo digo de todas, pero claro, tengamos en cuenta que en este momento nuestros canales de televisión están llenos de series, y yo me limito a comentar aquellas que me gustan o que me parecen entretenidas, que en el fondo es lo que todos queremos, pasar el rato, pero si de paso esto va acompañado de una buena dosis de calidad, pues mucho mejor.

Que yo sepa, las dos temporadas anteriores pasaron solo por este canal, que puede verse también en otros operadores, pero no pasó por las cadenas gratuitas, aunque creo haber leído hace unos días que una de ellas pensaba emitirla, no recuerdo cuál, pero yo estaría atento para no perdérsela.

Hablo de “Breaking Bad”, que mantuvo aquí el título en inglés y que sería algo así como “rompiendo hacia el mal” o simplemente “volviéndose malo”. Si en el comentario sobre “Dexter” decía que no estábamos precisamente ante una serie políticamente correcta, esta idea es algo que se puede aplicar con la misma facilidad en este caso, porque está tan lejos como ella de la corrección, muy lejos. De nuevo vamos a ver a una persona que por una serie de circunstancias toma un camino que lo va a llevar lejos de la normalidad, de lo correcto, hacia un mundo desconocido, sórdido y violento. En cuanto resuma el argumento veréis perfectamente lo que quiero decir.

Cuenta la historia de Walter H. White (interpretado por Bryan Cranston, del que hablaré algo más después), profesor de química en un instituto de Albuquerque, Nuevo Méjico, en Estados Unidos, claro. Es un hombre dócil, tranquilo, sencillo, casi patético en ciertos momentos, que además para poder sostener a su familia trabaja en un lavado de coches. Es un ciudadano respetado, casado con Skyler White (Anna Gunn), escritora de cuentos, que además está embarazada. Tienen un hijo, Walter White Jr. (R. J. Mitte), un adolescente que nació con parálisis cerebral, que le provoca algunos problemas con el habla y dificultades motrices, por lo que usa unas muletas. Walter, poco después de cumplir 50 años, tiene problemas de salud y le diagnostican un cáncer de pulmón terminal. Al principio, como le dan pocas expectativas, decide no someterse a ningún tratamiento, pero tras visitar a otros médicos y por presiones familiares, acepta someterse a un procedimiento casi experimental con un médico que le da bastantes esperanzas. El problema es el precio del mismo, que excede con mucho a las posibilidades económicas de la familia. Esto provoca que empiece a pensar en cómo puede resolver esos problemas. La solución aparece tras acompañar a su cuñado a una redada antidroga. Ve un modo de conseguir dinero fácil y rápido y en grandes cantidades. Gracias a sus conocimientos de química (veremos a medida que avanza la historia que es un auténtico genio en la materia) decide montar un laboratorio de fabricación de metanfetaminas. Evidentemente no sabe nada del negocio y para eso se pondrá en contacto con un antiguo alumno suyo, Jesse Pinkman (Aaron Paul) para que lo ayude en la fabricación y distribución. De este modo se verá metido en un mundo que no solo no es el suyo, sino que no tiene nada que ver con el suyo, totalmente opuesto y distinto. Estos cambios afectarán a los dos protagonistas, Walter y Jesse, de muchas maneras. Walter pasará poco a poco de esa timidez y silencio vital a ser un hombre duro, manipulador y cruel, capaz de cualquier cosa por conseguir el dinero no solo para el tratamiento, sino también para dejar a su familia en buenas condiciones tras su muerte. Es impresionante la evolución de este personaje, tanto que no parece para nada el mismo desde el primero al último capítulo.

La serie es un tremendo ejemplo de humor negro, un impresionante, fuerte y, muchas veces, más que desagradable humor negro. No es este tipo de humor algo habitual en el cine o televisión americanos, parece más propio de otros países, pero os garantizo que alcanza cotas inimaginables. El primer laboratorio, para que no los cojan, va a estar en una destartalada autocaravana que llevan al medio del desierto para que no los vean, solo esto provocará una serie de situaciones delirantes e inolvidables. Y ya dije que su cuñado es uno de los agentes más importantes de la DEA (la sección antidroga de la policía), lo que es otro enorme elemento de humor negro, ya que en cierto momento va a perseguir a ese nuevo distribuidor que vende un producto de una pureza desconocida hasta el momento, tanto que los vuelve completamente locos. Las relaciones que establecen con los distribuidores son algo tremendo, un simple profesor ayudado por un joven que se ven metidos de lleno en un mundo oscuro, violento, duro y lleno de trampas y engaños. Tantas trampas, engaños y mentiras como las que tiene que montar Walter para poder mantener esa situación sin que nadie sospeche nada, intentando llevar la misma vida de siempre, pero envuelto en cosas que nunca soñó. Tiene que mantener un equilibrio entre su familia y la ocultación de la nueva situación, sumándole el cáncer y su tratamiento, teniendo que hacer auténticas barbaridades para proteger su vida y su identidad como delincuente, sabiendo además que tenía otras alternativas menos problemáticas.

El guión es de lo más brillante que os podáis imaginar, bien llevado, con sorpresas y cada episodio es un paso más hacia un final aún por determinar. Ya os digo que terminé hace un tiempo la segunda temporada y estoy deseando empezar a ver la tercera para ver qué pasa, porque nos dejaron con la miel en los labios y una incertidumbre “insoportable”.

La verdad es que todos los actores están impresionantes, no hay uno que no destaque, tanto los protagonistas como los más secundarios. Los elementos del mundo de la droga son de lo más violento y sórdido que podáis imaginar. Pero destacan por encima de todos los dos protagonistas. Bryan Cranston interpreta a un Walter lleno de matices, sus caras van desde la desesperación hasta la más fuerte ira, pasando por la felicidad, la tranquilidad, el desamparo..., y un montón de sensaciones que transmite de una forma genial al espectador. Y lo mismo ocurre con su “ayudante”, el pobre Jesse, un drogadicto y pequeño vendedor, que se ve metido sin quererlo demasiado, en el mundo del tráfico a alto nivel y con una historia familiar y personal que se irá desgranando poco a poco.

La primera temporada es del año 2008 y solo consta de 7 episodios, parece como si probaran a ver cómo iba la cosa, y visto el éxito que tuvo, continuaron con una segunda de 13. Algunos pensamos, antes de ver el último episodio, que terminaría ahí, pero no, hay, por lo menos una tercera que por lo que leí en algunos blogs americanos sigue la misma tendencia de genialidad. Tuvo muchos premios en Estados Unidos, pero por mencionar los más importantes y conocidos, los Emmy, en los años 2008 y 2009 su protagonista obtuvo el premio al mejor actor de una serie dramática y, como dije, no me sorprende, porque la cantidad de sensaciones que provoca su papel es difícil de ver en otras series.

Pues eso es lo que tenemos, una serie dramática, de humor negro y casi surrealista a veces. También advierto, por si no es algo que podáis suponer, que es tremendamente dura y violenta, con escenas y situaciones que ponen los pelos de punta a cualquiera. Esto es algo que puede hacer que alguien la deje a poco de empezar. Yo recomendaría que no lo hicierais, porque seguro que tras cuatro o cinco episodios no seréis capaces de dejarla pasar, por lo menos eso es lo que me pasó a mí, al principio, tras ver dos, no fui capaz de ver la maravilla que vi después. Tras esa violencia tenemos una historia que merece la pena ver y disfrutar.

martes, 6 de abril de 2010

Daños y perjuicios


Hace unos años las joyas estaban normalmente en el cine y la televisión quedaba reservada para meros entretenimientos rápidos y sencillos que no permanecían demasiado en el tiempo. La demostración está en que si vemos ahora las series que nos asombraban hace años comprobamos que no resisten demasiado el paso del tiempo. Al mismo tiempo la mayor parte de los actores de aquellas intentaron en algún momento dar el salto al cine, fracasando la mayor parte de las veces. Ahora parece que las cosas son al revés en varios sentidos. Por un lado es evidente que el cine está pasando por un momento de agotamiento de buenas ideas, priman más los efectos especiales que las historias, que son bastante simples y vacías (cierto es que hay excepciones, pero cada vez menos). Por otro lado hay una serie de actores que todos conocemos que están dando el salto a las series de televisión y viendo quiénes son no creo que sea cuestión de dinero, sino más bien de que en la pequeña pantalla están surgiendo ideas y argumentos de vez en cuando que merecen la pena más que cualquier película, como es el caso de la que voy a comentaros hoy.

La protagonista es una de las grandes actrices americanas, Glenn Close, y la serie “Daños y perjuicios” (“Damages” es el título original en inglés). Aquí las dos primeras temporadas fueron emitidas por Canal+ y hay una tercera que se está emitiendo en estos momentos en Estados Unidos. No sé si la primera, que ya es de hace un tiempo, fue emitida por alguna de las cadenas no de pago, pero si no lo fue, están perdiendo la oportunidad de poner algo realmente bueno, de lo mejor que se puede ver en este momento. La primera temporada es del año 2007, la segunda del 2009 y la tercera, como he dicho, está ahora en emisión; todas ellas constan de 13 episodios de cuarenta minutos. No me quedo corto si digo que son auténticas películas de 10 horas, tanto por la historia como por la realización y el montaje y por la actuación de todos los actores que aparecen en ella, desde el primero hasta el último. Además de Glen Close tenemos a otros actores más que conocidos, algunos del cine y otros de la televisión. En la primera temporada aparece como uno de los personajes principales Ted Danson (quién no recuerda al camarero de “Cheers”) y en la segunda a William Hurt.

Viene a cuento este comentario porque hace tiempo que había visto la primera temporada y tenía la segunda grabada entera en casa, pero aún no me había puesto con ella. Hoy vi el primer episodio y ya no recordaba lo estupenda que es, enganchado estoy otra vez siguiendo una historia apasionante e intrigante. En teoría es una serie de abogados, pero es mucho más que eso, tiene de casi todo, una tremenda intriga, asesinatos, venganzas, miserias, problemas familiares y muchas sorpresas, porque casi nadie es quien parece ser, sino todo lo contrario. Tengo que reconocer que en la temporada anterior no son pocas las veces que me he quedado mirando para la pantalla con cara de asombro tras alguna revelación asombrosa que no esperabas y que te deja atónito.

Glen Close, de sobra conocida, ganó un Globo de Oro a la mejor actriz dramática y la serie siempre tuvo varias nominaciones en los años de su estreno. Ella misma dice que se animó a hacerla por la calidad de sus guiones y porque “Al leer este me di cuenta de que tenía finales fantásticos, impactantes, muy buenos”. Es una combinación de historias, de tramas judiciales y suspense, con muchos elementos de misterio. Los flashbacks son continuos y fundamentales en el desarrollo de la historia, imprescindibles para entender las motivaciones de los personajes y lo que está sucediendo.

Sigue la vida de una abogada de éxito, Patty Hewes (Glen Close), dura, implacable y elegante, que dirige de forma férrea un bufete de abogados, uno de los más poderosos de Nueva York. En la primera temporada el caso central implica al millonario Robert Frobisher (Ted Danson) que parece haber estafado a sus trabajadores llevando a la empresa a la quiebra. El otro personaje principal es Ellen Parson, una abogada joven y brillante que empieza su carrera en el bufete de Patty y que se verá envuelta en todos las intrigas y engaños de la trama, que le afectarán no solo a ella, sino a todos los que la rodean. La trama está desarrollada en dos tiempos diferentes, empieza en el presente de forma impactante, Ellen deambulando por la calle en estado de shock y manchada de sangre, para retroceder de repente seis meses atrás, cuando empieza todo.

La serie es excelente, ya lo he dicho, pero el montaje y el desarrollo del argumento es algo fuera de serie, de lo mejor que se ha hecho nunca en televisión y comparable a grandes producciones cinematográficas. No podemos quitar un momento el ojo de la pantalla porque cada cara, cada gesto, cada situación nos puede ir dando pistas de lo que está ocurriendo, aunque muchas veces nos equivocaremos en nuestras conclusiones. Con esto no quiero decir que sea una trama efectista, para nada, cada cosa que pasa está plenamente justificada y no nos engaña, solo nos lleva a veces por un camino que nosotros escogemos, pero que a veces es el equivocado. Por eso lo más recomendable cuando uno se decida a verla sería conseguirla entera, por ejemplo en DVD la primera temporada está comercializada, porque no creo que seáis capaces, tras ver dos o tres, de resistir la tentación de seguir abriendo las puertas que están cerradas para ver qué hay detrás.

Ya dije algo más arriba que acabo de ver el primero de la segunda temporada, creo que en cuando termine esto me voy a poner a ver el segundo y ya veremos si antes de dormir no habré visto alguno más.

lunes, 5 de abril de 2010

"Apocalipsis Z", Manuel Loureiro


Soy lector desde hace muchos muchos años, creo que es una de las mejores actividades para el tiempo libre por muchas razones y me da pena que la gente no lea más. Cuando era más joven en casa siempre hubo muchos libros. Mis padres eran los dos muy aficionados a la lectura y supongo que de verlos a ellos y también por la cantidad de libros que había en su casa (y que sigue habiendo) yo también me aficioné. A mi padre siempre le gustaron las novelas de terror y de misterio, supongo que como era gran parte de lo que había en casa, yo también me aficioné. Viene esto a cuento porque la mayor parte de los libros que comento en este blog pertenecen al género de la novela histórica, y hoy vamos a romper un poco esa línea para pasar a otro género completamente distinto.

Me gusta mucho la novela de terror, aunque últimamente parece que el género anda algo agotado y por eso no es que lo toque demasiado, llegado cierto momento me cansé de leer historias que casi siempre eran iguales y repetían los mismos esquemas. También es cierto que es difícil hacer algo nuevo porque ya casi todo está escrito, pero de vez en cuando aparece alguna novela que aún tocando temas de siempre le dan un cierto aire de originalidad que hacen que merezca la pena. Uno de mis autores favoritos en este tipo de novela es Stephen King, que sigo pensando, ya que leo cada obra nueva que aparece, que sigue siendo de los mejores y más originales, además de escribir bastante bien. Parece que en estos últimos años hay un resurgimiento de este tipo de novelas. Primero fueron los vampiros, con la saga “Crepúsculo”, de la que debo decir que leí el primero y ninguno más. Creo que tienen un mérito, que es hacer que una buena parte de la juventud, sobre todo femenina, se haya acercado a la lectura, ya que muchas de mis alumnas andaban con los libros bajo el brazo. A mí no es que me apasionara esa novela medio rosa aderezada con vampiros como pretexto, pero bueno, tampoco creo que estuvieran escritas para lectores como yo (dicho con todo el respeto). Poco después se pusieron de moda las novelas de zombis, haciendo incluso versiones de obras clásicas, como “Orgullo y prejuicio” y otras más originales que están teniendo buenas ventas y bastantes lectores. Incluso hace unos días vi en un escaparate una versión del Lazarillo zombi, que tengo intención de leer, porque no sé yo cómo será eso del Lazarillo matando zombis en la España del Siglo de Oro.

Todo esto viene a cuento para reseñar dos novelas de zombis de un autor gallego, Manuel Loureiro, sus títulos “Apocalipsis Z” y su continuación “Apocalipsis Z. Los días oscuros”. Acabo de terminar la segunda y me parecieron de lo más original, entretenido y tenso que he leído últimamente en estos temas, más que recomendables para los aficionados.

Manuel Loureiro Doval es un autor pontevedrés nacido en 1975 y licenciado en Derecho (igual que el protagonista de sus novelas, un abogado) por la Universidad de Santiago de Compostela. Trabajó en la Televisión de Galicia como presentador (por ejemplo del programa “Sin perdón”) y como guionista. De este modo se aficionó a la escritura. Un buen día se le ocurrió escribir una novela en un blog, “Apocalipsis Zombie”, con el nick de Mundocadaver. Empezó pensando en un relato corto para unos cuantos amigos y conocidos, pero pronto se corrió la voz y miles de lectores accedían a su página para poder leer cómo se iba desarrollando la historia. Tanto es así que enseguida empezó a recibir ofertas de editoriales para transformar esa idea inicial en un libro. El blog tenía estructura de diario con entradas de longitud variable en las que el protagonista iba contando su historia en primera persona. Empezó a publicarse en enero de 2006 y cuenta, ya que la novela mantuvo la estructura del blog, bajo la forma de un diario personal, la historia de un abogado que vive en una urbanización cerca de Pontevedra, acompañado de su gato, Lúculo. Desde ahí ve cómo la humanidad camina rápidamente hacia su destrucción a causa de un oscuro incidente que se produce en Rusia y que pronto se extiende por todo el mundo convertido en una epidemia sin control que amenaza la existencia del hombre en la Tierra. La primera parte es una carrera contra reloj desde Pontevedra hasta Vigo, ya sea andando, en coche o en barco y siempre luchando por su supervivencia contra los infectados por el virus. La segunda parte, publicada recientemente, pierde esa estructura de diario, lo que quizá le resta un poco de originalidad y frescura, pero no la tensión, que es constante en todo el relato. No os voy a contar más porque desvelaría demasiadas cosas de la historia y merece la pena leer las dos, yo lo hice de un tirón, quería saber qué más pasaba y seguro que el que lea la primera no resistirá la tentación de leer a continuación la segunda.

Lo mejor de la historia es que el protagonista no es ningún héroe al que nada puede derrotar, lo pasa fatal desde el principio y su ingenio y una buena dosis de suerte hace que vaya saliendo con bien de todas las situaciones por las que pasa. La acción es continua, con muy pocos momentos de calma, y la tensión producida por esa lucha contra los zombis es una constante. Gran parte de la acción de la primera novela transcurre en la ciudad de Vigo, con dos escenas destacables, una en el puerto y una zona de Bouzas y otra en el Hospital del Meixoeiro. Bueno, pues ahora, cada vez que paso por esos dos lugares no voy a decir que me asuste, pero sí que me quedó un pequeño resto de intranquilidad, esto para que os hagáis una idea de que realmente consigue impresionar al lector. La segunda parte también me gustó mucho, pero creo que está un poco por debajo de esta, el autor aprovechó el tirón pero el resultado es un poco inferior, pero no demasiado, conste. Además del protagonista, en ambas hay otros tres personajes que desde cierto momento acompañarán a nuestro protagonista en sus aventuras. Un piloto ucraniano de helicópteros que trabaja para la Xunta en la extinción de incendios es uno de ellos, simpático y valiente, muy bueno. El contrapunto femenino lo ponen una monja y una jovencita, Lucía, que se van a encontrar por casualidad en cierto momento de la historia y que se irán con ellos.

La verdad es que disfruté mucho con esta lectura, teniendo en cuenta ante todo que no es más que un buen entretenimiento bastante bien escrito, ya que consigue atraparte e, incluso, hacer que pases más de un mal momento. El argumento no es nada original, ya dije que es complicado hoy ser original en ciertos géneros, pero el modo de contarnos la historia, desenfadado y adictivo es el mayor de sus méritos. Además no es que el género sea algo muy tocado en castellano, lo cual tiene más mérito. Es una pequeña joya más que recomendable que hará pasar más de un mal momento al lector. También advierto que los no aficionados o los que sean fácilmente impresionables a lo mejor no deberían leerla, está llena de sangre, vísceras y algunas escenas algo “asquerosillas”, pero aún así si lo intentan creo que pasarán un buen rato.

viernes, 2 de abril de 2010

Furia de titanes


Como seguimos con este mal tiempo que tenemos desde hace tiempo pues los festivos, más que nada para no quedarse en casa, toca ir al cine, y esta vez no fue distinto. Vistazo a la cartelera buscando algo que valiera para toda la familia, al final nos decidimos por uno de los estrenos de la semana, “Furia de titanes”.

Hace no demasiado comenté que en Hollywood parece que se le están acabando las ideas, sobre todo las buenas, y la moda de hacer versiones de antiguas películas suyas o de otras nacionalidades es una constante. Este es el caso, esta película es una versión de otra del mismo título estrenada en el año 1981. Lo más destacado de esta primera versión es que fue la última película en la que participó uno de los más grandes en el terreno de los efectos especiales, Ray Harryhausen, un animador y creador que abrió las puertas de una manera definitiva a los efectos especiales en el cine. Para los que sean, como yo, de algo más de cuarenta, recordar películas como “Jasón y los argonautas” o varias cintas protagonizadas por Simbad o esta misma en su versión anterior. Esas cintas nos abrieron los ojos y no nos dejaban cerrarlos con los monstruos que aparecían, con un movimiento típico y característicos que creo que no podremos olvidar. Destacar que en esta nueva versión, que en ocasiones parece un homenaje a este animador, el aspecto y textura de los efectos se acerca mucho a los de Harryhausen, vamos, que me parece un cierto homenaje.Los cinéfilos que estén muy atentos a un búho mecánico que aparece brevemente en una sola escena y que es idéntico a uno de los personajes de la primera versión. Lo destaco porque en algún sitio he leído comentarios sobre que era algo que no les había gustado y con la técnica de hoy podría haberse hecho algo mejor, pero basta mirar las texturas y movimientos de los escorpiones gigantes para darse cuenta que estaban pensando en él.

La cinta se basa en la mitología griega, tema muy cinematográfico y sobre la que se han hecho infinidad de películas con desiguales resultados. En este caso parte del mito griego de Perseo pero haciendo una interpretación bastante libre de su historia, aprovechando ciertos elementos y desechando otros para hacer una película más que entretenida. Perseo es un semidios, hijo de Zeus y Danae. Madre e hijo son tirados al mar por su marido y Perseo es rescatado por un pescador y su mujer. Los hombres, enfadados con los dioses, deciden no seguir adorándolos, hecho que enfada a Zeus, dios del Olimpo y a su hermano Hades, dios del inframundo. Este convence a Zeus para enviar al Kraken contra los hombres para castigarlos, pero esconde otras intenciones. Zeus se alimenta de las plegarias de los hombres, pero Hades lo hace de su miedo, así que tras el castigo lo que pretende es alimentar su poder para derrotar a Zeus y ocupar su lugar. Perseo, ante esto, acompañado de un reducido grupo de valientes guerreros, emprende un peligroso viaje hacia mundos prohibidos en busca de la cabeza de Medusa, que es lo único que puede derrotar al Kraken y acabar con Hades. Combatirán contra demonios y enormes bestias, se enfrentarán a las brujas hasta llegar a la laguna Estigia para combatir a Medusa. Solo si Perseo acepta su condición divina podrá salir con bien de todas estas aventuras, contando además con la ayuda de una espada y el caballo Pegaso, regalo de Zeus.

La película no está nada mal, la verdad, no pasará a la historia del cine ni la recordaremos durante mucho tiempo, pero nos hizo pasar un rato más que entretenido a todos, sin sacar la vista de la pantalla. Las escenas de acción están bastante bien desarrolladas, aunque quizá algo rápidas y confusas. Dos destacan por encima de las demás. Por un lado el enfrentamiento con los escorpiones gigantes es uno de los momentos álgidos. Por otro la escena que transcurre en la guarida de Medusa tampoco tiene desperdicio por la ambientación y la tensión de la misma. Yo la recomendaría para una de estas tardes lluviosas como una buena opción para no quedarse en casa, seguro que os va a entretener bastante.

En cuando a los actores, para mí, hay de todo. El personaje de Perseo es interpretado por Sam Worthington. Creo que su doblaje en castellano deja algo que desear, la verdad y le resta credibilidad. En cuanto a su actuación pues no me apasionó, cumple sin más, pero a veces es demasiado estático en cuanto a gestos y caras, la verdad. Zeus es Liam Neeson, no está mal en ese traje plateado que escapa un poco de la imagen habitual. Hades, el personaje oscuro es Ralph Fiennes, que tampoco está mal. Creo que la mayor parte de los secundarios está mejor que estos tres, sobre todo el personaje de Draco, uno de los que acompañan a Perseo en su aventura, que tiene más matices e interpreta un poco más, fue el que más me gustó de todos.

En cuanto a cuestiones técnicas ya comenté algo sobre los efectos especiales. La música está bastante bien y refuerza con convicción las escenas fundamentales. Pero quizá lo mejor sea la ambientación y los lugares en los que se rodó la cinta, grandes bosques, inmensos parajes desérticos que dan algo más de convicción a la historia. Como curiosidad decir que gran parte de la misma fue rodada en el Parque Nacional del Teide, en la isla de Tenerife.

Antes de terminar comentar que se estrena en versión normal y en el demasiado habitual ahora 3D. Yo le vi en normal y me parece mejor verla así, ya comenté en alguna ocasión que esto del 3D me parece una moda que nos quieren meter pero que no me gusta, me parece incómodo y mareante en ocasiones. Además en este caso la cinta no fue filmada originalmente en tres dimensiones, con lo que, por lo que he leído en otros sitios, no parece demasiado recomendable verla en este sistema, porque pierde bastantes enteros, además en “normal” es más barato y si no merece la pena mejor ahorrarse esa diferencia de dinero.

Pues nada, una cinta para pasar un buen rato, al estilo de las que los que ya tenemos una edad, veíamos en la tele o en los cines en nuestra juventud, entretenida, sin pretensiones y decente para pasar un buen rato, además merece la pena verla en cine por la grandiosidad de los escenarios, los efectos especiales y el desarrollo de las escenas de acción.

jueves, 1 de abril de 2010

Castle


Hoy toca algo de televisión, que últimamente ya fueron varios de libros y hay que variar de vez en cuando. Partamos de la idea de que lo fundamental de una serie televisiva es que sea entretenida y nos aparte un poco de los problemas diarios, del trabajo y que consiga que pasemos un buen rato, si de paso tiene algo más, como alguna de las que he comentado anteriormente, pues mejor, porque siempre está bien que nos aporte algo más, peor tampoco tiene que ser una obligación.

Hago esta introducción más que nada para aclarar que la serie que voy a comentar no está a la altura de las que han aparecido antes por este blog, no tiene la misma calidad y no es para nada innovadora ni va a pasar a la historia de la televisión, pero por lo menos para mí cumple el objetivo mencionado anteriormente, entretiene.

Hablo de la serie “Castle”, género policiaco con alguna innovación en los personajes que emite en este momento los jueves (hoy día 1 creo que ponen tres seguidos, los dos últimos de la primera temporada y el primero de la segunda) la cadena Cuatro. Yo tuve la oportunidad de ver la primera temporada hace ya algún tiempo en AXN y estoy ahora viendo los primeros capítulos la segunda. A pesar de parecer pesado no esperéis más que pasar un buen rato, entretenido, divertido, con unos personajes curiosos y unos casos bastante interesantes, que hacen que uno esté un poco más pendiente del desarrollo de la serie, ya que suelen tener elementos algo distintos de las típicas del género.

El personaje principal es Richard Castle, interpretado por Nathan Fillon (un actor no demasiado conocido pero habitual en varias series, por ejemplo aparecía en una de las últimas temporadas de “Mujeres desesperadas”). Es un famosísimo autor de novelas de misterio e intriga, casi todas ellas protagonizadas por el mismo personaje. En el primer episodio estás haciendo la presentación de su última novela, en la que mata a su protagonista, ya un poco cansado de él y de escribir sobre él. Esto hace que sus fans rechacen ese final, pero Castle considera que ya está agotado y no quiere seguir con esa serie de relatos. Parece que entra en un momento de poca inspiración y algunos piensan que está acabado como escritor. Pero en ese momento aparecen una serie de asesinatos que recrean perfectamente los que aparecen en sus novelas, por lo que la policía pide su colaboración para resolverlos. Entonces toma contacto con la detective Kate Beckett, una policía joven y muy atractiva que va a ser la inspiración que le faltaba para iniciar una nueva serie literaria, con un personaje femenino como protagonista inspirado en ella. Poniendo en marcha los muchos contactos que tiene consigue trabajar como asesor para la policía, siendo la pareja de la detective Beckett y esa relación entre ellos será uno de los motivos centrales de la serie. A partir de ese momento estará siempre con ella y la ayudará a resolver los casos que se les presentan. Otros personajes fijos son los dos detectives más de su grupo, la madre de Castle (una actriz en el ocaso de su carrera, hecho que no lleva nada bien) y la hija del protagonista.

Castle es un personaje simpático, un hombre que tiene de todo, dinero para parar un tren, contactos en todas las esferas, atractivo, es un playboy que siempre está intentando sacar fuera su ingenio y su gracia, aunque reconozco que a veces para algunos puede resultar un poco cargante porque la línea entre la simpatía y la saturación puede ser muy fina. Quiero decir con esto que a algunos puede caerles de pena con tanto chiste y una suficiencia en algunas ocasiones exagerada.

Algunos dicen que es una mezcla entre dos series clásicas que algunos recordarán, “Luz de luna” (la agencia de detectives que llevó a la fama a Bruce Willis y que tenía ese aire de tensión sexual entre los dos protagonistas principales como ocurre en esta) y “Se ha escrito un crimen” (la señora Fletcher, aquella escritora mayorista que resolvía asesinatos como quien hace calceta y que tanto le debía a la señora Marple de Agatha Christie). Lo cierto es que puede tener una mezcla entre las dos y algunas más, pero también algún elemento original.

Por lo que parece en Estados Unidos tuvo bastante éxito. Yo pienso que será también porque rompe un poco con las series de este estilo que tienen por allá, tipo los CSI de varias ciudades que siempre son algo más serios y hasta cierto punto algo repetitivos, casi sin un minuto de distracción y centrados completamente en la investigación. En este caso podemos hablar más de una comedia que de una serie policiaca. Lo que busca fundamentalmente es entretener y para mí lo consigue, pero ya digo que reconozco que puede haber gente que no esté de acuerdo con esta afirmación.

La relación entre ellos dos va avanzando poco a poco, aderezada además por un misterio referente a la madre de la detective. Los dos policías que trabajan con ellos también son un buen contrapunto frente a la pareja protagonista y la relación con su madre y su hija da también otro aire que la convierte en algo ligeramente distinto de lo habitual.

La recomiendo para pasar un rato entretenido sin más, ya digo que los casos suelen tener algún elemento extraño y distinto a lo de siempre, algún tipo de novedad que hace que el espectador esté algo más pendiente. Los momentos entre Castle y Beckett casi siempre hacen que esbocemos, por lo menos, una ligera sonrisa o algo más, porque hay situaciones realmente simpáticas. Ver al escritor con su chaleco antelabas en el que en lugar de poner “Policía” pone “Escritor” ya nos puede dar una idea de por donde van los tiros. Y precisamente no son tiros lo que más hay, en ese sentido también es algo distinta, las investigaciones suelen ser más bien relajadas, no son demasiado habituales las persecuciones, los intercambios de disparos y esas cosas, por eso digo que es más una comedia que una serie de acción.

Si os animáis a verla espero que os guste, o por lo menos os haga pasar un buen rato.