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viernes, 16 de marzo de 2012

"El temor de un hombre sabio", Patrick Rothfuss


Allá por el mes de julio del año 2010 empezaba un comentario por este blog del mismo modo que lo hago hoy. No me gustan las trilogías, ni en literatura, ni en cine..., no vamos a incluir las series, aunque podría con esa costumbre que tiene ahora de terminar las temporadas algunas de ellas dejándote con un gran interrogante hasta el año siguiente. En este caso trilogías (peor cuando son más de tres, claro) literarias. ¿Por qué? Pues si te gustó mal porque te deja con la intriga hasta, como mínimo, un par de años después y si no lo hizo pues incluso peor, porque yo soy de los que no suelen dejar nada sin terminar y cuando sale el siguiente siempre caigo en la tentación de leerlo, más que nada por si mejora la cosa, que a veces pasa. Lo peor es cuando pasa más tiempo y casi tienes que releer el anterior para poder enterarte de todo, aunque la verdad es que si el autor lo hace bien en muchas ocasiones no tienes que hacerlo, porque ya él se encarga de dar los datos suficientes como para que vayas recordando la historia. Viene esto a cuento porque la novela que voy a comentar hoy es la segunda entrega de un caso de estos, el autor es Patrick Rothfuss y la novela se titula “El temor de un hombre sabio”
Como digo al principio la primera entrega de esta saga apareció allá por el año 2010 y podéis ver el comentario en el mes de julio de este año en este mismo blog. Su título era “El nombre del viento” y si leéis o recordáis lo que escribí en aquel momento, aunque me resultó entretenida no quedó entre las que más me gustaron. Aquella primera entrega no me había parecido, frente a gran cantidad de comentarios aparecidos en aquel momento, tan buena como muchos decían. Comentaba que era una novela decente de género fantástico pero con demasiados elementos ya conocidos o parecidos a otras historias de otros géneros, conformando algo que no me había atrapado demasiado, pero que había leído entera porque a pesar de ello tenía buenos momentos. No me gusta dejar las historias a medias y tenía suficientes elementos o se podían ver algunas cosas que podían hacer pensar que su continuación podía estar bien, por lo menos tan entretenida como esta primera. Así que a poco de salir editada me dije que tenía que leerla, apareció a finales del año pasado en la editorial Plaza & Janes. La tercera no tiene fecha de publicación y de momento aparece con el título provisional de “Las puertas de piedra”
Tengo que decir que esta vez no me equivoqué al darle una segunda oportunidad al autor, esta segunda entrega me gustó mucho más que la primera, me pareció mejor en todos los sentidos, en cuanto a originalidad, entretenimiento, acción, intriga e interés. Parece un desarrollo algo más maduro, también teniendo en cuenta que el protagonista es algo mayor, aunque no demasiado. Ahora la historia está más centrada, más enfocada a lo que nos quiere contar, sin las divagaciones que podían aparecer antes, con unos personajes mucho mejor definidos y reflejados y con unas historias más novedosas y originales. Aún así tiene dos o tres momentos en los que la lectura puede hacerse algo lenta, quizá se para demasiado en algunos momentos de la historia que pueden hacer que el lector se canse un poco de pasar demasiadas páginas para algo que se podría haber resuelto en algunas menos. En este sentido la primera pecaba mucho más de esto que digo, era una novela de algo más de ochocientas páginas a la que, en mi opinión, le podíamos quitar cerca de doscientas. En este caso puede resultar peor, estamos ante una historia que supera en poco las mil doscientas páginas, pues creo que podía quitarle esas mismas doscientas y quedaría algo más redonda. No voy a decir en qué momentos me sobraban, porque pasa de la mitad de la historia en adelante y como siempre no me gusta desvelar demasiadas cosas.
Volvemos evidentemente al mismo protagonista, el músico, mendigo, ladrón, estudiante, mago, héroe y asesino de la primera, al que en este caso aún le podemos añadir el título de aventurero ya que en ese sentido los cambios de lugar son una constante de la misma, ya no transcurre la historia centrada en sus años de Universidad, en cierto momento se verá obligado a dejarla para emprender un viaje que lo llevará a conocer otros pueblos, otras personas y una buena cantidad de situaciones que son las que le dan esa variedad e interés que tiene el desarrollo del argumento. De nuevo al principio nos encontramos con Kvothe, Bast y el Cronista en la taberna que regenta el primero. La historia completa está dividida en tres libros que son los tres días durante los cuales el protagonista le está relatando la historia la Cronista para que se pueda conservar por escrito, así que estamos ante el segundo día y en este caso los momentos que transcurren en la taberna son mucho menores y más breves, centrándose mucho más en las aventuras de Kvothe. Es una leyenda que todos conocen, héroe y villano a partes iguales y dependiendo de quién y cómo se cuente la historia, quizá eso sea lo que le lleva a contarla, para dejar constancia de cómo fue en realidad. Ya sabemos por la anterior que la mayor parte de la gente lo da por muerto, pero él se cambió el nombre y dirige una taberna en la que se esconde en una aldea perdida, sin que sepamos todavía muy bien por qué, pero podemos ir intuyéndolo. Ahí, en la Roca de Guía, descubriremos la segunda parte de su vida. 
La historia comienza donde terminó el anterior, Kvothe sigue en la Universidad y los primeros capítulos seguirán centrados en ese momento de su vida, pero ahora la narración cambia algo y se hace más interesante. Ya no es un novato y muchas de las cosas que nos contaba “El nombre del viento” ahora ya son conocidas por el lector, con lo cual esa parte de la historia es más directa y más centrada en los distintos personajes, tanto él como sus amigos, enemigos, profesores... Sigue obsesionado con encontrar datos sobre los Amyr y los Chandrian (los asesinos de su familia) y ciertos acontecimientos harán que se vea obligado a dejar por un tiempo sus estudios y el lugar que ha sido su hogar en los últimos tiempos. Su viaje le llevará en primer lugar a las tierras del maer Alverón, en el reino de Vintas, una corte llena de novedades para él, de nuevos personajes y de situaciones en las que tendrá que usar todo su ingenio para salir con bien. De ahí tendrá que ir al bosque de Eld, al reino de los Fata..., y algunos sitios más. Todo este viaje estará plagado de aventuras, de situaciones inesperadas, de problemas que tendrá que solucionar y que harán que el Kvothe que conoceremos al terminar esta parte sea un personaje más adulto, más preparado para muchas cosas y con mayores y mejores conocimientos, manteniendo aún así su juventud y las características esenciales del personaje.


Si de la anterior comentaba que me parecía una historia para lectores más jóvenes en esta diré que ya no tanto, aunque sigue siendo una lectura apropiada para todas las edades. Esta quizá sea algo más violenta, las escenas de lucha tienen una presencia importante en la historia y también algunos momentos relacionados con el despertar de Kvothe al sexo y los conocimientos que adquirirá sobre las mujeres en muchos sentidos, algo que casi desconocía por completo. De todos modos en ningún momento el lenguaje es excesivo ni demasiado explícito pero sí, como ya comenté, es una historia algo más adulta en muchos sentidos que la anterior. 
Esta sí que me gustó, me resultó una historia mucho más entretenida, amena y variada que la primera. Quizá como he dicho antes al no tener el autor que darnos tanta información sobre la vida o el funcionamiento de la Universidad pudo centrarse más en otros aspectos más interesantes para el lector. Además de la primera la parte de la infancia de Kvothe me resultara algo tópica, en esta segunda parte las cosas son más novedosas, mejores y mejor desarrolladas. Hay muchos elementos que le dan interés, no solo dentro del desarrollo de la historia, sino que algunos personajes van a desarrollarse algo más, vamos a conocerlos más y eso hace que sea más interesante. Toda la parte del viaje del protagonista está en la línea de las buenas novelas de aventuras, tanto en lo que pasa como en la forma de ser contada. En algunos momentos, aún siendo una historia de género fantástico, tenía la impresión de estar leyendo alguna de las novelas de aventuras que me fascinaron cuando era mucho más joven, un tanto más a su favor. No se me hizo nada larga, y eso que el número de páginas o el volumen cuando uno la ve en una librería puede llegar a asustar. Ya comenté que quizá en un par de momentos puede resultar un poquito repetitiva o empezar a contarnos algunas cosas que pueden no interesar demasiado, pero el querer saber que va a ocurrir a continuación hará que nos lo tomemos con calma y algo de humor (que también está presente en algunos momentos de la historia). Hay más de una línea dentro del argumento que me gustó mucho, no voy a mencionarlas porque sería contar cosas que es mejor que leáis, pero sobre todo desde que se va de la Universidad la narración gana en agilidad, interés, acción y consigue por completo mantener la atención del lector. ¿Se puede leer sin haber leído “El nombre del viento”? Yo creo que no, así que si no lo hicisteis ya sabéis lo que os toca. Espero que cuando acabéis esta os haya gustado tanto como a mí, espero vuestros comentarios.

jueves, 8 de marzo de 2012

Blue Bloods, Familia de Policías



Las series son una de las constantes de la televisión, desde sus comienzos han estado presentes y a día de hoy la cantidad de ellas que podemos ver es inmensa. Eso hace, evidentemente, que haya absolutamente de todo y es difícil pensar en algún tema, profesión o situación que no haya pasado por alguna o varias de ellas. Creo que el tema más tratado desde siempre ha sido  el de la policía, de  una ciudad, un país o internacional, da igual. Ya sean policías de uniforme, de paisano, agentes de las brigadas científicas... Digo esto porque la serie de la que voy a hablar hoy tiene ese aire de las de hace años, de aquellas en las que los policías de uniforme y la investigación eran el centro de todo. Una de las que más y mejor recuerdo me dejaron es “Canción triste de Hill Street”, que seguramente muchos aficionados recordarán. Era una gran serie, de calidad, con argumentos interesantes y con suficientes elementos innovadores en aquel momento como para llegar a tener el éxito que tuvo. ¿Cómo olvidar aquella despedida del sargento tras la reunión diaria para distribuir las tareas: “Tengan cuidado ahí fuera”? Pues la de hoy creo que le debe mucho a esta, tiene casi el mismo aire y una dinámica muy parecida, pero también alguna cosa que la diferencia. Aún así tiene el aire de una producción de hace algunos años, un cierto encanto que hace que parezca de las de antes, sin demasiados toques científicos y más centrada en la investigación pura y dura de los casos, así como en los personajes, quizá una de las mejores cosas que tiene. Hablo de “Blue Bloods”, a la que por aquí le añadieron un “Familia de policías”. En este momento está emitiendo la cadena FoxCrime su segunda temporada.

Tuvo un éxito destacable en su primera temporada por los Estados Unidos y aquí de momento solo apareció por las cadenas de pago, a ver si alguna de las gratuitas se decide a emitirla, porque aún no siendo nada del otro mundo, está algo por encima de la media y merece la pena. En su éxito algo tendrán que ver sus creadores, Mitchell Burgess y Robin Green. Dos nombres que no le sonarán a casi nadie pero que están detrás de otras dos series que casi marcaron una época en el mundo de la pequeña pantalla: “Doctor en Alaska” y “Los Soprano”. Dos productos que mucha gente recordará y por los que no pasa el tiempo. Esta última producción suya quizá no esté a la misma altura que las dos mencionadas, pero sí unos pasos por detrás.

La historia transcurre en la ciudad de Nueva York y se centra en el cuerpo de policía de esta gran urbe. Como dato interesante y curioso decir que el cuerpo de policía de esta gran ciudad está formado por más de 35.000 agentes, un número nada despreciable, más bien impresionante. Dentro del mismo la historia parte de una familia en la que casi todos sus integrantes forman o formaron parte de este cuerpo, la familia Reagan. El abuelo, Henry, ya está jubilado y su hijo, Frank es el Jefe de Policía de la ciudad, el gran jefe del que dependen absolutamente todas las comisarías. Frank tiene cuatro hijos, tres hombres y una mujer. Los tres varones son policías, aunque desde el principio sabemos que uno de ellos ha muerto asesinado poco tiempo antes de que comience la historia. Danny es el mayor, detective de paisano con mucha experiencia y conocido por resolver los casos usando en más de una ocasión métodos poco ortodoxos. Jamie es el hermano pequeño, que abandona sus estudios de Derecho para hacerse policía, en un principio de los que de uniforme patrullan la ciudad. Erin es la única muller, y no es policía, aunque está relacionada con la ley, trabaja como ayudante del fiscal y en más de una ocasión sus casos tendrán relación con las investigaciones de sus hermanos. Es una persona recta y seria, que aplica la ley al pie de la letra, algo que va a provocar mas de un enfrentamiento con su hermano Danny, que tiene la idea de que cualquier método es válido para atrapar a un criminal. Alrededor de ellos algunos personajes fijos más de la familia, la mujer e hijos de Danny o la hija de Erin serán elementos importantes en algunos momentos de las distintas historias; así como la agente Jackie Curatola, la compañera de Danny en la comisaría en la que trabaja o el sargento Anthony Renzulli, que será el encargado de acompañar el novato Jamie en sus patrullas. 

Cada episodio circulará alrededor de un caso criminal que tendrán que resolver y en el que normalmente de una forma u otra todos estarán implicados. Además de eso en la primera temporada tenemos un hilo común a todos los capítulos, la historia del Templario Azul, una especie de grupo dentro de la policía y que parece tener algo que ver con la muerte del hijo de Frank (aunque esta historia tendrá altibajos en la temporada, quedando un poco diluida hasta casi el final). Además de resolver los crímenes el interés de la misma reside en las relaciones familiares entre todos los Reagan. La unión preside sus relaciones, se reúnen para comer o cenar por lo menos un día a la semana, asisten a actos, partidos o celebraciones todos juntos, son una gran familia muy unida. Claro que eso no impide que entre ellos haya discusiones, problemas y enfrentamientos que le dan bastante interés a las historias. Los personajes están bastante bien definidos y creo que son una de las mejores cosas de la misma, la que le da el aire de ser algo distinto a las habituales series del mismo estilo. Cada uno tiene su forma de ser, de actuar y de comportarse, aunque eso no evita al final que las cosas siempre acaben bien, claro está.

Investigaciones de robos, crímenes más o menos brutales, drogas, terrorismo o la inevitable presencia de la mafia, ya sea italiana o rusa son algunos de los elementos centrales de los argumentos. Normalmente bastante bien desarrollados e intentando mantener el interés del espectador, algo que consiguen la mayor parte de la veces. Todo ello aderezado con el inevitable aire americano, tanto en el sentido de ensalzar el espíritu del país en situaciones complicadas como en dar una idea de que la familia es lo más importante y las relaciones familiares están por encima de todo. Por eso comentaba que parecía una serie de hace algunos años, porque en muchos sentidos es bastante tradicional, con todo lo bueno y lo malo de esa idea. 

En cuanto a los actores pocas caras conocidas, pero una de ellas destaca por encima de todas la demás. En este caso el protagonista central es un actor que saltó a la fama gracias a la televisión y aunque intentó algunas cosas en el cine nunca tuvo tanto éxito como en las series. Creo que casi todos recordaréis la serie “Magnum, investigador privado”, protagonizada por Tom Selleck, aquel hombre alto, con una gran presencia y un tremendo bigote. Tuvo mucho éxito con ella y de ahí paso a algunas otras, pero nunca con tanta audiencia como en esa primera (por culpa de la cual parece ser que no pudo interpretar al aventurero Indiana Jones, que quizá hubiera cambiado su carrera). Aquí interpreta al elemento central de la familia, el Jefe de Policía Frank Reagan, ejemplo de integridad, de seriedad, de calma, un hombre que jamás pierde los papeles, dispuesto a enfrentarse con quien sea (incluso con el alcalde o la prensa) para defender a sus dos familias, la de verdad y al cuerpo de policía de Nueva York. Es un actor que siempre me gustó y aquí la verdad es que está realmente bien, con su altura y su porte, ya sea de traje y abrigo oscuro o con el uniforme llena la pantalla y su presencia destaca por encima de todas las demás. Del resto decir que algunas son caras conocidas del medio televisivo y que todos están bastante bien, cumpliendo perfectamente con sus papeles. 

Una serie algo por encima de la media habitual, recuperando aquellas de antes centradas en policías, sin demasiados elementos de investigación científica como ocurre con muchas de las de ahora, incluso mantiene ese aire en la forma de filmarla. Los casos son interesantes y consiguen mantener la atención y la intriga. Bien también en el desarrollo de las relaciones familiares entre todos los integrantes de los Reagan, todos ellos personajes algo más complejos de lo que puede parecer en un principio. A mí me gustó bastante la primera temporada, aún no empecé con esta segunda pero seguramente mantiene la misma línea. Recomendable sobre todo para los que gusten de series con un cierto aire clásico aderezadas con algunos elementos algo más actuales. Espero que os guste.

jueves, 1 de marzo de 2012

"Libertad", de Jonathan Franzen


Había leído muy buenas críticas de la novela que voy a comentar hoy, por todas partes aparecía como una de las grandes novelas americanas del siglo XXI, una novela que tenía el respaldo del público y la crítica en su país y muy esperada por aquí teniendo todo eso en cuenta. ¿No os ha pasado nunca que tras leer este tipo de cosas tomáis algo con grandes expectativas y luego parece que no responde a ellas? Pues algo así me ha pasado con esta lectura, quizá la culpa sea mía por crearme ese marco de ir a leer algo muy bueno. Claro que esto no siempre se cumple, hay veces que coincides con todo eso que has leído antes, pero también es cierto, por lo menos en mi caso, que no es la primera vez que me pasa. No es que la lectura no me haya gustado, pero la verdad esperaba algo más, ese punto que distingue lo digamos normal del resto de las cosas. Como siempre esto es una opinión personal, pero curiosamente he hablado sobre ella con otras personas y la mayor parte coincidió conmigo. La novela de hoy se titula “Libertad” y el autor es Jonathan Franzen, editada en castellano por Salamandra.
Es un novelista y ensayista nacido en el año 1959 en Illinois (Estados Unidos) de madre estadounidense y padre sueco. Se crió en un barrio de Saint Louis y se graduó en alemán en 1981. Como parte de su formación estudió varios años en Alemania. Después de su graduación se casó y se trasladó a vivir a Boston, donde inicia su carrera como novelista. Los primeros intentos no tuvieron demasiado éxito y en 1987 se traslada a Nueva York, donde consigue publicar su primera novela, “Ciudad veintisiete” en 1988, que tuvo un cierto éxito de crítica. La siguiente fue “Movimiento fuerte” (1992), centrada en una familia disfuncional. En 2001 aparece “Las correcciones”, una novela de crítica social con gran éxito de crítica y público y que le dio la fama de la que goza en este momento. Ganó en ese año el Premio Nacional al mejor libro de ficción, el Premio del New York Times en la misma categoría y llegó a ser finalista del Pulitzer del año siguiente, además de algunos otros premios. Como curiosidad fue seleccionado para el club de lectura que organiza la famosa presentadora de televisión americana Oprah Winfrey; algo que al final no gustó demasiado a Franzen que consideró que el público americano vería su novela como algo destinado solamente a mujeres. Fue uno de los libros de ficción más vendidos de la década. “Libertad” apareció en su país en el año 2010, por aquí lo hizo a finales del 2011. También fue elegido de nuevo para el club de lectura de Oprah y Franzen apareció en el programa, incluso el presidente Obama alabó su nueva novela.
“Libertad” era una novela muy esperada teniendo en cuenta el éxito de la anterior. ¿Qué nos cuenta en esta ocasión el autor? La historia se centra en cinco personajes, cuatro pertenecientes a la misma familia y el quinto es un amigo presente en toda la vida de la familia. Patty y Walter Berglund son el núcleo central de la historia, junto con sus dos hijos, Jessica y Joey. El otro protagonista en discordia es el amigo de juventud de Walter, Richard Katz, que en aquella época también conoció a Patty. De todos ellos quizá sea Jessica el que menos incidencia tiene dentro de la historia, la hermana eclipsada en todos los sentidos (incluso dentro de la historia) por el especial y extraño hermano que tiene, Joey. Patty es el centro de la historia en la mayor parte del relato y alrededor de la que giran todos los demás personajes. Walter está profundamente enamorado de ella casi desde que se conocieron y consigue tras muchos problemas casarse con ella, aunque Patty nunca o casi nunca alcanzará la felicidad completa. Richard siempre será el verdadero amor de Patty, pero desde que lo conoce ella sabe que no posiblemente no es lo mejor para ella. Richard es músico independiente, con un éxito importante pero en círculos minoritarios, casi un radical que vive exclusivamente para sí mismo. Quizá lo único que le importe a Richard sea su amistad con Walter, un hombre completamente distinto a él, preocupado por el futuro del planeta en mucho sentidos, con una gran conciencia ecológica. A ambos los une una gran amistad, quizá algo extraña debido a lo distintos que son en todos los sentidos, tanto en formas de actuar como de pensar, pero quizá sea esa diferencia la que los une. Jessica es casi la buena hija, mientras Joey es todo lo contrario, continuamente enfrentado con su madre y digamos que soportado por su padre, aunque le tiene gran respeto. Tres generaciones familiares pasarán por la novela. La primera generación (los padres de Patty y Walter) mostrando dos patrones opuestos. Los padres de Patty son una familia rica y acomodada, políticamente influyentes pero con verdaderos problemas, sobre todo de relación, con sus hijos. Los padres de Walter son de clase algo más baja y más preocupados por cuestiones sociales y políticas, algo más revolucionarios. Patty es un personaje complejo, con grandes altibajos en toda su vida y luchando con cosas que no entiende demasiado bien, gran jugadora de baloncesto en sus años escolares, deporte que tiene que dejar debido a las lesiones, otro elemento de frustración en el devenir de su vida. Walter es un hombre casi imperturbable, tranquilo y comprometido con la ecología y la superpoblación, preocupado por el futuro del planeta. Entre ellos y sus vidas, sus sueños, objetivos, problemas, alegrías y tristezas, enfrentamientos y algunas cosas más circulará esta historia. Forman un matrimonio algo más combativo, escapando ligeramente del estereotipo norteamericano y por ello no demasiado bien entendido por sus vecinos de Ramsey Hill, la zona en la que viven una parte de la historia. La tercera generación está representada por sus hijos, dos personas distintas en algunos aspectos y muy parecidas en otros. Vamos a conocerlos a todos en un sentido completo, a todos los niveles y vistos por ellos mismos y por los demás, dándonos una visión completa y compleja de todos ellos.
Es una novela crítica, pero al mismo tiempo algo deprimente, el aire de conformismo social que se respira en casi toda la historia es preocupante dentro de una sociedad que parece estar inmersa en una situación de libertad casi descafeinada. Hasta los más revolucionarios acaban conformándose con pequeñas victorias pírricas y poco importantes, dándoles mucha más importancia y trascendencia de la que realmente tienen. El tema de la ecología y la preocupación por el crecimiento de la población mundial, por ejemplo, aparecen como uno de los elementos centrales en cierto momento pero vistos casi como algo ridículo, un te doy algo a cambio de algo en el que no se sabe muy bien quién sale ganando más (o sí se sabe, lo que es todavía peor). Son muchas de ellas preocupaciones sociales light, con tan poca trascendencia real que dejan un regusto amargo en el lector.
Los personajes se me quedaron a medio camino entre el estereotipo y la caricatura, sobre todo algunos de los principales. En algunos momentos parecen demasiado reales, mientras en otros sus formas de actuar o de tomar decisiones pueden parecer poco coherentes con lo que hemos leído o pensado anteriormente (quizá de fondo esté la idea de la poca coherencia y congruencia de nuestra sociedad actual). De entre todos ellos quizá me quedo con el músico Richard Katz, que parece ser, a pesar de vivir en un egoísmo casi constante enfrentado a su preocupación por su amigo Walter, de los pocos que realmente hace lo que quiere hacer, por lo menos durante algunos momentos, porque luego veremos como no es así. Joey es otro que destacaría, viviendo siempre entre lo que hace y lo que debería hacer, buscando la aprobación de unos padres (sobre todo de su madre) que parece importarle menos de lo que realmente le importa.
Eso sí, me gustó a nivel técnico y de planteamiento estructural. La novela comienza con un breve capítulo en el que conoceremos casi todo lo que va a pasar. En unas pocas páginas Franzen nos cuenta la historia: Walter y Patty se conocen, se casan, se van a vivir a Ramsey Hill donde llaman la atención de sus vecinos por su forma de vivir, tienen dos hijos... (mejor leerlo si os interesa). Pero tras esas primeras páginas el autor va a ir desarrollando en profundidad todo eso que casi ya sabemos, además visto desde cada uno de los personajes. Primero Patty nos dará una extensa visión de todo, desde su infancia y juventud hasta el momento actual. Pero luego cada uno de los protagonistas que he mencionado nos contará más o menos lo mismo pero desde su punto de vista y añadiendo sus propias ideas y experiencias personales. Así tendremos una idea completa y global de todos ellos, de sus vidas, de lo que pasaron o pensaron, conoceremos todos los niveles de sus vidas, los más claros y los más oscuros para descubrir que al final todos actúan ejerciendo esa libertad que da título a la novela en un camino lleno de errores y equivocaciones, de pequeños triunfos y grandes fracasos. El estilo de Franzen es directo y sin demasiadas concesiones, quizá algo seco en algunos momentos y repetitivo (como la misma vida de sus personajes) en otros. Como digo esta forma de contarnos la historia es una de las cosas que más me convencieron.
¿Por qué no llegó a atraparme? ¿Por qué ese ligero desencanto ante las expectativas que tenía? La verdad es que no conseguí meterme demasiado dentro de la historia. Algunos de los personajes principales no llegaron a cautivarme como para que me interesara demasiado la historia. Algunas situaciones o divagaciones de carácter político, social o ecológico me parecieron algo largas y reiterativas. En algunos momentos me pareció algo pesada y demasiado extensa, páginas que leía sin demasiado interés alternando con otras que realmente me interesaron. En algunos momentos me dio la impresión de estar en una montaña rusa, con continuas subidas y bajadas pero sin el predominio de alguno de esos momentos. Hay ciertas relaciones familiares, sobre todo las de Patty o Walter con sus respectivas familias, que se extendían demasiado. Otras, como la de Joey con sus padres, me parecieron mucho más interesantes. Algunos conocidos me comentaron que la dejaron a las pocas páginas, pero tampoco es eso. Creo que tiene grandes y buenos momentos, alternados casi al 50% con otros algo peores. No creo en absoluto que sea una mala novela, la recomendaría a algunos de mis conocidos, pero a lo mejor es demasiado “americana” para el gusto del otro lado del océano en este momento. Ya me diréis algo los que la hayan leído o la vayan a leer.

jueves, 23 de febrero de 2012

"El libro negro", de Orhan Pamuk



Siempre pensé que una de las mejores cosas que se pueden regalar es un libro, ya sea para mayores o niños. La novela que voy a comentar hoy me llamó la atención cuando la vi en el escaparate de una librería y llegó a mis manos gracias a un buen amigo que me la regaló no hace demasiado tiempo. Así que aprovecho para darle las gracias de nuevo desde aquí, él sabe muy bien que para mí es uno de los mejores regalos. No es una obra reciente pero sí en la versión que tuve la oportunidad de leer, traducida al gallego por María Alonso Seisdedos y Bartug Aykam para la Editorial Galaxia a finales del año pasado. El autor es Orhan Pamuk y la novela “El libro negro”. En castellano podéis encontrarla en Alfaguara o en Debolsillo en ediciones de años anteriores. La novela original es de principios de la década de los 90.

Orhan Pamuk es un autor nacido en Estambul en 1952. Fue galardonado en el año 2006 con el Premio Nobel de Literatura. Nació en una familia que vivía en un barrio occidentalizado de su ciudad natal, parecido al que muestra en algunas de sus novelas. Comenzó a estudiar arquitectura, pero lo dejó tres años después para dedicarse a la literatura. En 1977 se graduó en el Instituto de Periodismo de la Universidad de Estambul, pero nunca ejerció. Entre 1985 y 1988 vivió en Nueva York, trabajando como profesor en la Universidad de Columbia. Su carrera como escritor se inició a finales de los 70. Su primera novela apareció en 1982 pero comenzó a tener importancia internacional con “El astrólogo y el sultán” (1985).  Se consagró con “Me llamo Rojo” (1998), una historia de misterio, amor y reflexión filosófica que transcurre en su ciudad natal en el siglo XVI. Fue llevado a juicio en 2004 por unas declaraciones en las que según el acta “insultaba y debilitaba la identidad turca”, al año siguiente se reafirmó en sus palabras y el proceso fue abandonado un año después. Es un personaje polémico en su país (admirado por unos y traidor para otros) por su postura ante el problema armenio y kurdo en Turquía, defendiendo los derechos humanos. Por estas cuestiones se vio obligado a abandonar el país por un tiempo. Ya en 1995 había sido juzgado junto con otros escritores por ensayos en los que criticaba al gobierno por su política contra los kurdos. En 2007, tras recibir algunas amenazas de muerte, abandonó de nuevo su país. Uno de sus primeros éxitos literarios internacionales fue la obra comentada hoy, “El libro negro”. Es el primer turco que recibe un Premio Nobel, según la Academia como un escritor que “en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas”. Sus obras han sido traducidas a más de cuarenta idiomas. La última, por el momento, es “El museo de la inocencia”, del año 2008.

“El libro negro” se centra en un personaje en busca de otros dos y algunas cosas más, es un viaje por la ciudad de Estambul, de día y de noche, una búsqueda no solo de dos personas, sino de la propia identidad del protagonista, del sentido de su vida y de sus objetivos en la misma. Múltiples historias, situaciones y lugares irán apareciendo a lo largo de esta casi desesperada búsqueda, además de gran cantidad de referencias históricas, culturales, religiosas, sociales... Un conglomerado de cosas, de elementos bien engarzados y con una reflexión de fondo entre la tradición y la modernidad de una sociedad como la de nacimiento del autor.

El protagonista es Galip que de repente un día descubre que su mujer, Rüya, desapareció. Además flota en el aire la posibilidad de que lo abandonase y se marchara con Celâl, un famoso cronista periodístico que además es primo del mismo Galip. Recorre la ciudad investigando y buscándolos, sobre todo a ella, días y noches llenos de aventuras, personajes y situaciones extrañas. Tanto es así que incluso llega a tomar la identidad de Celâl, viviendo en su casa medio escondido y llegando a escribir las crónicas semanales que este publicaba. Galip es un joven abogado, abandonado por la mujer a la que quiere mucho y que solo le deja una breve carta de despedida. Durante un tiempo intenta mantener la desaparición en secreto, diciéndole a la familia y amigos que está enferma, pensando que la encontrará antes de tener que contar la verdad. Durante su búsqueda se relacionará con gran cantidad de personajes, cada uno con su historia, relacionada siempre con el pasado, el presente y el futuro de la sociedad turca, viviendo en una continua confrontación entre el mantenimiento de las tradiciones y la entrada de la modernidad. Fascinante, por ejemplo, la historia del fabricante de maniquíes que reflejan a los propios habitantes de Estambul y que nadie quiere exponer en sus tiendas. 

Otro de los protagonistas, a veces más que el propio Galip, es la ciudad de Estambul. Él recorrerá sus calles, conocerá a sus gentes y tratará con todo tipo de personas y visitará todo tipo de barrios, dándonos así el autor una imagen completa de su visión de la capital turca. A través de ella conoceremos la historia del país, sus cambios, sus calles, sus edificios, su memoria, evocando grandes momentos del pasado. La novela está llena de anécdotas, de historias, de personajes, de voces que nos ayudarán quizá a entender algo mejor una sociedad y un país no demasiado conocido por nosotros. Quizá este sea uno de los problemas para llegar completamente a la historia que nos cuenta Pamuk, por lo menos para mí, el casi completo desconocimiento de una sociedad, de un país y de una historia que son uno de los núcleos centrales de la novela. Eso sí, me quedó una sensación algo triste sobre la ciudad, dando una imagen un tanto sórdida, oscura, sucia y decadente de la misma. Un recurso para ayudar todavía más a la gran tristeza, soledad y desasosiego que siente el protagonista en su recorrido por ella.

El periodismo, su función, la forma de trabajar, su repercusión e importancia dentro de la sociedad es otro de los elementos fundamentales de la historia. Podemos llegar a reflexionar no solo sobre lo que nos dicen las crónicas que aparecen insertadas dentro de la historia, sino también sobre lo que es o debería ser el periodismo y el periodista dentro de una sociedad como la actual. El autor irá alternando casi desde el principio entre la historia contada por Galip y los artículos de opinión publicados por Celâl, aunque llegará un momento en el que no tendremos demasiado claro quién es el autor de los mismos, si son sus antiguos artículos o son los nuevos escritos por Galip para mantener el misterio de la desaparición.

El lenguaje usado es casi poético, fascinante en muchos momentos y consiguiendo que sea duro en otros gracias a ese tono usado. Hay situaciones que te golpean como si las palabras fueran un mazo y otros en los que la evocación conseguida hace que sufras tanto o más que el protagonista. Es una novela de amor, Galip no se ve capaz de vivir sin su amada Rüya, que tanto le costó conseguir y hará cualquier cosa para encontrarla, enfrentándose incluso a sus propios miedos.

Es la primera novela que leo de este autor y la verdad es que me ha gustado bastante. Por un lado por el estilo y la forma de escribir y por otro porque la historia de Galip la verdad es que te va atrapando poco a poco, a medida que va caminando por las calles en esa búsqueda que lo llevará por caminos, lugares y personas insospechadas, llevándolo a hacer cosas de las que él no se creía en absoluto capaz. En algunos momentos, pocos, se me hizo algo árida, quizá por esa falta de conocimientos que tengo sobre el país, su historia o su forma de vida, que puede hacer que uno se pierda un poco y pase por encima de algunos párrafos (quizá vuelva a leerla en algún momento, la verdad). No es imprescindible ese conocimiento para afrontar la lectura, pero creo que sí lo es para llegar a entender perfectamente todas las intenciones del autor. Aún así la historia de ese joven abogado medio fracasado por las calles, tiendas, locales y distintos espacios de Estambul me atrapó de una forma que no esperaba al principio. Hay un montón de personajes curiosos, interesantes y sorprendentes, así como muchos momentos de la historia podrían recibir las mismas calificaciones. La recomendaría si queréis leer algo distinto e interesante, yo creo que merece la pena.

jueves, 16 de febrero de 2012

"Person of interest"



Volvemos hoy al mundo de las series televisivas para comentar una de las últimas sensaciones dentro de los estrenos americanos. Por allá está teniendo bastante éxito, tanto de crítica como de público y por aquí las cadenas de pago llevan un tiempo emitiéndola, y desde hace no demasiado tiempo también se puede ver en TDT. La serie mantiene el título americano en ambos casos, “Person of interest” (en algunos países de habla hispana se puede ver como “Vigilados”) y podéis verla tanto en “Calle 13” como en “La Sexta”.
Vamos a decir que original no es demasiado, tiene elementos de muchas otras y de alguna película de hace unos años, pero aún así tiene un desarrollo y un ritmo que la hacen bastante atractiva para el espectador. Si a eso le sumamos una pareja protagonista con bastante tirón y que llama la atención por la mezcla de dos caracteres tan distintos nos encontramos ante un producto muy entretenido y con ciertos elementos que la hacen destacar por encima de la media. Rompe un poco con la dinámica habitual de las series de policías o las de ese estilo, aún estando relacionada con ellas y ese es otro de los elementos que la hacen rondar un notable, si tuviera que ponerle nota.
Uno de los elementos que juega a su favor es la presencia como productor de J. J. Abrams, un personaje que se está haciendo más que conocido en el mundo del cine y la televisión, parece que todo lo que toca se acerca al éxito. Ya son varias las veces que su nombre aparece por este blog, “Perdidos” en televisión o “Súper 8” en el cine son dos de las más conocidas. Ya sea como guionista, director o productor no podemos negar que es uno de los personajes de moda por aquellos lares y que empieza a ser más que conocido por estos porque casi todo lo que hace tiene algo, sabe darle un aire distinto a cosas que parecían agotadas y está renovando, creo yo, el mundo televisivo, sobre todo.
¿En qué género podemos englobar a “Person of interest”? Pues podemos decir que es un thriller, una serie de acción básicamente, con sus persecuciones, sus escenas de lucha o de tiros, su intriga y casi todos los elementos básicos del género. Pero a todo esto le van a añadir algo más, algo relativamente nuevo que es una de las cosas que le da más interés a cada episodio. Hace unas semanas vimos en casa “Minority Report”, una de las películas de Spielberg que más me gustaron por diversos motivos. La misma se centraba en el concepto de precrimen, de detener a los criminales antes de que cometieran sus actos delictivos gracias a tres personajes que “soñaban” ese tipo de cosas antes de que se produjeran. En aquel caso de sus sueños salían dos bolas, una con el nombre del asesino y otra con el de la víctima y con esos datos los policías tenían que apañárselas para saber dónde y cuándo se iban a producir esos hechos. Aquí las cosas son algo distintas pero la base es la misma, detener un posible delito antes de que se cometa.
Dos son los protagonistas principales y por aquí va otro de los aspectos que le dan más interés a la serie. Son dos personajes completamente distintos, hombre de acción uno y mucho más calmado y casi eremita el otro. Arriesgado y valiente, parece que nada puede pararlo uno y racional, casi miedoso y calculador el otro. Así tenemos por un lado a Harold Finch, un misterioso millonario que desarrolló en su momento un programa informático para el gobierno que controla absolutamente todo lo que se hace, teléfonos, correos, cámaras, conversaciones, que espía todas las vidas de los habitantes de la ciudad. Este programa es usado por el gobierno para detectar grandes delitos o actos terroristas, pero deja aparte y esos son los datos que recibe Harold, otros delitos “irrelevantes”, de carácter menor pero que él no soporta que ocurran. Lo malo es que el programa en cuestión solamente les da un número que tendrán que relacionar con la persona, sin saber además si el elegido será la víctima o el delincuente, algo que tendrán que ir descubriendo a medida que lo investigan, son los elegidos, las “personas de interés” que dan título a la serie. Finch no sabe cómo solucionar estas cosas y para eso buscará a un hombre de acción, una persona especial que pueda arriesgar su vida intentando evitar estos delitos o salvando a la posible víctima. Buscando con sus recursos informáticos descubre a John Reese, un misterioso hombre con un pasado oscuro, exmilitar y que trabajó con diversas agencias estatales como espía, asesino y algunas cosas más. John quiere dejar atrás esa vida y vivir como si no hubiese existido. Al principio se muestra un poco reticente ante ese extraño trabajo que le ofrece, pero poco a poco va descubriendo que salvar a gente es una buena manera de expiar sus culpas y tranquilizar algo su conciencia. No hay casi nada que los detenga, Finch es todo trabajo e inteligencia y John tiene las mismas características pero enfocadas de otro modo. A su lado dos personajes fijos más que estarán a veces con ellos o en su contra. El detective Lionel Fusco es un policía corrupto que será ganado por John para su causa a cambio de no meterlo en más líos, será su contacto en la policía, el que le dé datos que algunas veces no podrán conseguir o echará una mano en las vigilancias, detenciones y ese tipo de cosas. La detective Joss Carter es otra policía completamente distinta al anterior, todo integridad, rigidez y con un alto concepto de la justicia; desde el principio se dedicará a investigar a John, que siempre aparece como el hombre misterioso implicado en algunos delitos, aunque nunca será capaz de demostrar que él sea culpable, sino todo lo contrario.
Los dos actores principales son más que conocidos y contribuyen en gran manera a que la serie supere la media de calidad en este tipo de producciones. Los dos tienen unos papeles muy atractivos y tan distintos que la mezcla de ambos es de una química estupenda. Por separado están muy bien, pero las escenas que comparten suben mucho la nota. Uno viene del cine, Jim Cazievel es John Reese. Saltó a la fama con la polémica “La pasión de Cristo” y parecía que se iba a instalar en un buen lugar en este medio, pero el resto de sus papeles posteriores no confirmaron su éxito. En este caso está muy bien en el papel del hombre que quiere reconducir su vida y el ofrecimiento de Harold parece el modo perfecto de conseguirlo. Es un hombre torturado por esa vida anterior, de la que en cada episodio iremos descubriendo algo más hasta hacernos una idea algo más completa de cómo fue y es realmente. El otro era uno de los protagonistas de una de las series con más éxito de los últimos años, Michael Emerson, el inolvidable, misterioso y enigmático Ben Linus de “Perdidos”. Rompiendo un poco con esa imagen de “malo” de serie ahora es completamente distinto, pero su papel es tan enigmático como antes. La verdad es que es un actor que llena bastante la pantalla con su presencia, sus gestos, sus caras capaces de expresar bastantes cosas en poco tiempo. No voy a negar que me gusta bastante y aquí está realmente bien, con un personaje aún más enigmático que su colega, que no amigo. Ambos viven dentro de una coraza que no quieren que nadie abra, y por mucho que John investiga y vigila no es capaz de saber demasiado de su misterioso jefe.
Otro elemento de interés de la serie, los pasados de los dos protagonistas. Quizá más claro el de John o algo más esperable y tópico, aún así como ya dije, en cada episodio iremos sabiendo algo más de él y habrá algunas sorpresas. Mucho más enigmático es el pasado de Harold Finch. Sabremos desde el principio que es el alma y creador del programa que nos vigila y que le da los datos, pero no sabemos cuál es el origen de esa enorme fortuna que hace que casi nada pueda ponérseles por delante, medios no es lo que es les falta en ningún momento. Camina con dificultad y algo ladeado, pero también sabemos porque lo hemos visto en años anteriores, que no siempre fue así. Algo pasó, tanto a él como a su socio, que hizo que él también quisiera desaparecer del mundo y vivir encerrado, de una forma misteriosa y sin que nadie sepa muy bien quién es y a qué se dedica. Estos datos del pasado son el hilo conductor de toda la serie, el elemento común que como digo hace que estemos más pendientes e interesados.
Me gusta bastante, en ningún momento decae el alto ritmo y esa intriga (aunque a veces lo sospeches) de no saber hasta mediado el episodio si el elegido es víctima o delincuente hace que la sigas con interés, porque vas descubriendo las cosas al mismo tiempo que los dos protagonistas. A ello le sumamos esa historia de sus pasados que vamos conociendo poco a poco, con cuenta gotas. Las escenas de acción están siempre presentes más de una vez a lo largo de cada capítulo, bien hechas y con bastante tensión. Como dije al principio no tiene demasiados elementos innovadores pero tiene suficiente intriga y ritmo para asegurar el entretenimiento en los poco más de cuarenta minutos que dura. Ya mencioné alguna vez la calificación para algunas de “serie de palomitas”, yo creo que esta está algo por encima, amena, entretenida y tensa. Espero que os guste.
Y de paso, sabemos que programas informáticos parecidos existen, da un poco de miedo, ¿no?

jueves, 9 de febrero de 2012

"Diario de invierno", de Paul Auster


Parece que poco a poco, aunque muy despacio, algo está cambiando en nuestro panorama editorial en lo que se refiere a los formatos digitales y los propietarios de ebooks. Viene esto a cuento de la novela que voy a comentar hoy, ya que apareció casi quince días antes en estos formatos que en papel, y además a menor precio del que tiene en este momento. Creo que este tipo de ofertas pueden animar poco a poco a la gente a tomar en consideración esta ya no tan nueva tecnología a la hora de leer. Ya sabéis por otros comentarios que yo soy usuario de libros digitales desde hace casi dos años y sigo pensando que es uno de los aparatos más cómodos y útiles que podemos encontrar en este momento. No hace demasiado leía un artículo en el que hablaba de que los usuarios de estos ebooks leían mucho más que antes de tenerlos, lo que da una idea de por dónde pueden ir los tiros en no demasiado tiempo. Fue uno de los regalos más comprados en las pasadas fiestas y conozco a poca gente que una vez que tiene uno en sus manos no cambie el punto de vista que tenía sobre los mismos. Volviendo al tema del libro de hoy, no solo apareció en formato digital antes que impreso, sino que también lo hace antes en nuestro país que en el de nacimiento del autor, lo que da una idea de lo bien que se venden sus novelas por estos lares, más apreciado y considerado en Europa que en Estados Unidos. La obra de hoy es “Diario de invierno”, de Paul Auster, disponible desde hace un mes más o menos como iBook y en papel desde hace unos pocos días. En castellano en su editorial habitual, Anagrama, pero también se publica simultáneamente en gallego, editada por Galaxia, que es la que nos ha dejado casi todas sus últimas novelas.
Cuando vi que había novela nueva de Auster quedó anotada en las que tenía que conseguir en cuanto apareciera. La verdad es que es uno de esos autores que estarán siempre entre los primeros en mis preferencias, todas sus novelas (unas más que otras evidentemente) me gustaron mucho, siempre tiene algo que decir, algo sobre lo que reflexionar, alguna idea que hará que le des vueltas cuando termines la lectura y, al mismo tiempo, una maravillosa forma de jugar con las palabras, de escribir, un estilo que siempre me sorprende y que no deja de llamarme la atención. Sus novelas y consideración parecen estar mucho más altas en Europa que en su país de origen y esa es la razón de que aparezca por aquí mucho antes que allí. Su anterior novela apareció comentada ya aquí, “Sunset Park”, una de las que más me gustaron, sobre todo teniendo en cuenta que la anterior, “Invisible” no estará entre mis favoritas. Como no hace demasiado que apareció hoy también os ahorro la reseña biográfica, porque además en este caso en su lugar lo recomendable es decir que os leáis esta nueva obra, será una forma mucho mejor de conocerlo que lo que yo pueda poner aquí. En cuanto apareció en la página donde suelo comprar algunos libros no fui capaz de resistirme ni esperar, la compré unos días antes de que apareciera y al poco tiempo la tenía en mi Kindle, lista para ser leída y, sobre todo, disfrutada, porque me encantó.
“Diario de invierno” no es exactamente una nueva novela de Auster, sino que es Auster en estado puro, mucho más de lo que podemos encontrar en cualquiera de sus obras anteriores. No estamos ante una historia de ficción, con personajes creados por el autor y con situaciones inventadas. En este caso será Paul Auster el que nos hablará de sí mismo, de su vida, de sus cosas, de sus miedos, alegrías, tristezas y un montón de cosas más. No estamos ante una biografía ni una historia de su vida, tampoco ante unas memorias exactamente, no es demasiado fácil de clasificar, porque tiene elementos de todo esto que he mencionado y algunas cosas más. 
“Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le sucede a cualquier otro.
Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana. Tienes seis años. Afuera cae la nieve, y en el jardín las ramas de los árboles se están poniendo blancas”
Auster parece pensar que está en la última etapa de su vida, que llegó el invierno de la misma (de ahí el título), que una puerta se cerró y otra, quizá la última, se va abriendo poco a poco. Preguntándose cuántas mañanas le quedan empezará a recordar momentos de su vida, unos muy importantes y otros quizá más anecdóticos, pero todos ellos tienen algo que ver con lo que es en este momento. Es una historia sobre todo de sensaciones, de impresiones, de cambios, de su trayecto y su camino por la vida que considera que, al fin y al cabo, no es demasiado distinto del que han podido recorrer el resto de las personas. Cuenta que la idea para este libro surgió hace unos diez años, en uno de los peores momentos de su vida. Sufrió un ataque de pánico que fue un susto realmente grande y que lo dejó más que pensativo, sin saber muy bien por qué. Varios hechos influyeron, pero fue días después de algunos de ellos y nunca le encontró una explicación racional. Su madre murió de forma repentina, semanas antes tuvo un grave accidente de coche en compañía de su familia y varios problemas físicos tras un viaje promocional a Dinamarca. Estas y algunas cosas más se fueron juntando sin que él fuera demasiado consciente hasta llegar a una situación que le resultó violenta y aterradora, percibiendo que algo estaba cambiando dentro de él, pero aún hoy y tras escribir este libro no lo entiende completamente. Está en ese momento de su vida en el que te haces mayor y te pasan cosas que no entiendes demasiado bien, quizá usando muchas veces esa frase que dice “es que antes yo no...”. 
Vamos a conocer sus traumas, sus debilidades y miedos vistos siempre a través de las experiencias de su vida pero siempre contado desde una segunda persona que el lector sabe que es el mismo Auster, pero eso le da una cierta distancia a la hora de contar las cosas, casi más como un testigo que como el protagonista de todas esas cosas que van pasando, como si viéndolas desde fuera le resultara más sencillo contarlas. La verdad es que es una especie de biografía no exactamente de hechos, sino más de sensaciones, de cómo las cosas influyeron no solo en su forma de ser, sino también en su forma de ver y afrontar la vida. Algunas más serias y profundas que otras. Cosas de su infancia y de sus padres, sobre todo de su madre. Sus primeras experiencias sexuales que lo llevaron en la adolescencia a batir “el record americano de masturbación entre 1961 y 1962, categoría masculina” e irán apareciendo todas las mujeres de su vida. Su complicada relación con la que sería su primera esposa y la aparición en la misma de Siri Hustvedt, su actual pareja y fundamental en su vida. Leeremos un listado de los más de veinte apartamentos, pisos o casas en las que vivió a lo largo de esos 64 años, cómo eran, pero sobre todo las sensaciones que vienen a su mente cuando las recuerda. Conoceremos muchos de los momentos más complicados de su vida, la muerte de sus padres, de su padrastro o de otros familiares más o menos cercanos y cómo las fue afrontando y que supusieron para él. Los años que vivió en Francia, sus viajes, qué le llevó a escribir..., muchas cosas concentradas en algo más de doscientas páginas. Un libro sobre los buenos momentos y el dolor que él sintió y siente viviendo dentro de su cuerpo.
Ya dije que disfruté enormemente de la lectura. No creo que, como dicen en algunas críticas, sea una obra para fans de Auster. Es evidente que si uno lo es y lo lee descubrirá muchas cosas sobre él, pero también verá, como se podría suponer, cuánto de su vida hay en sus novelas, cuántos personajes son él mismo o algunas de las personas que aparecieron en diversos momentos de su vida. Quizá incluso pueda ayudar a entender mucho mejor algunas de las claves de sus historias. Es, creo yo, un relato valiente donde casi se desnuda en muchos casos ante el lector (o ante sí mismo) contando momentos realmente dolorosos de su vida, pero sobre todo contándonos cómo se sintió, qué sensaciones tuvo en su cuerpo y su cabeza ante todos esos momentos. Para los que no hayan leído su obra creo que es una buena manera de empezar a hacerlo, no creo que sea imprescindible haber leído alguna para poder entender y disfrutar de esta historia que puede hacernos reflexionar sobre muchos de los aspectos de nuestras vidas y de cómo afrontamos ciertas cosas, descubriendo que la gravedad con la que vemos algunas a veces debería de ser menor y valorar realmente las cosas importantes. A mí me gustó mucho y no creo que tarde demasiado en volver a leerla, se me hizo demasiado corta y creo que ganaré algo más con una segunda lectura. Os la recomiendo a todas y todos, seguro que tiene más de una cosa que deciros. Dejo este comentario con una de las frases que más huella me dejaron, una idea que deja escrita y luego explicará, pero para poder entenderla completamente tendréis que leeros este “Diario de invierno”: “Hay que morir inspirando amor (si se puede)”

martes, 31 de enero de 2012

"Todo oscuro, sin estrellas", de Stephen King



Tengo varias novelas pendientes de comentario, pero últimamente entre unas cosas y otras no me queda demasiado tiempo y la lista va creciendo. Esta de hoy es de las que he terminado más recientemente y no le tocaría todavía, pero como guarda una cierta relación en algunos aspectos con la inmediatamente anterior me parecía oportuno comentarla ya, antes de que hubiera demasiado hueco entre ellas. Digo solo una cierta relación, hay una gran distancia entre ambas al mismo tiempo, pero sí un elemento común en cuanto al planteamiento argumental en lo que se refiere a poner a personas más o menos normales, cotidianas, en una serie de situaciones que pueden llevarlos a comportarse de formas inesperadas no solo para el lector, sino también para los mismos protagonistas de los relatos. Claro que en el caso de “Cara B” hablamos de un autor novel y que escribe en lengua gallega y en el del comentario de hoy estamos ante uno de los más conocidos autores de literatura fantástica y de terror de los Estados Unidos, Stephen King. Ya digo de antemano que no es en absoluto una comparación, no tienen nada que ver en casi ningún sentido pero sí en el que acabo de mencionar, ambos son dos libros de relatos breves que llevan a gente normal a situaciones inesperadas y ante las que reaccionarán de modo violento y lejos de lo que pueden ser en su vida diaria.
“Todo oscuro, sin estrellas”, publicada en el 2011, es de momento la última novela de Stephen King publicada en España. De nuevo una colección de relatos más o menos cortos, cuatro componen el volumen en este caso, que sigo pensando que es uno de los lugares en los que mejor se mueve este autor. Con ello no quiero decir que sus novelas más largas no estén bien, pero estas colecciones de cuentos suelen ser las que más me gustan. No es la primera vez que King aparece por aquí, ya dije en algún momento que el género fantástico y de terror era uno de mis favoritos y creo que en este campo es de los que más me gustan, aunque en los últimos años, sobre todo sus novelas largas están siendo algo menos interesantes. Como ya apareció por este blog en un par de ocasiones no voy a dejar reseña biográfica, que además extendería demasiado este post. Su última novela larga, “La cúpula”, me gustó bastante, salvando un final que no me convenció demasiado. Tras esta tengo pendiente aún una colección de cuentos, “Después del anochecer” (2010) y por el momento en castellano esta de hoy es la última. En breve llegarán sus dos últimas novelas publicadas en Estados Unidos, “11/22/63” y “Mile 81”.
Cuatro historias componen esta novela de algo más de 400 páginas, evidentemente no son relatos cortos, pero tampoco demasiado largos y ya os digo que la intensidad y tensión de las cuatro harán que las leáis casi sin daros cuenta. Como casi siempre consigue atrapar al lector y transmitirle la tensión que sufren los protagonistas, haciendo que casi no sea uno capaz de dejar la lectura hasta conocer el final de las situaciones, no es fácil dejarlas a mitad de lectura. Solo en una de ellas hay un componente que podemos considerar fantástico que rompe un poco con la línea de las demás. Las tres restantes son escalofriantes precisamente por su verosimilitud, porque parecen a ojos del lector como algo completamente posible e incluso real, algo que podría pasarle a cualquiera en cualquier momento de su vida, es más, a algunos y algunas le habrán pasado cosas parecidas o iguales.
“1922” es la historia de Wilfred Leland James, su mujer Arlette y su hijo Henry. El título hace referencia al año en el que transcurre la historia y se desarrolla en la típica granja americana de la época de la depresión. James es el dueño de una pequeña granja con los problemas económicos del momento, una pequeña explotación que va sobreviviendo a duras penas, con mucho trabajo y pocas satisfacciones y con muy poco tiempo para disfrutar realmente de la vida. Lleva varios años casado con Arlette, dueña de una extensión de terreno pegada a la granja de su marido. Ella quiere vendérsela a una compañía que instalaría un matadero, vender el resto de la granja y que todos se trasladen a la ciudad, para llevar una vida algo menos complicada. James no quiere eso, ver convertidas las tierras de su familia en un matadero y poco a poco va convenciendo a su hijo Henry de que su madre no es buena, de que lo que ella quiere no es bueno y que la única solución que tienen para evitar marcharse es asesinarla. Una noche cometen el brutal asesinato y la tiran a uno de los pozos de sus tierras, aquí empezará una espiral de intranquilidad, pesadillas, visiones y torturas ante lo que han hecho que los llevará a un final quizá esperado, pero brutal.
“Camionero grande” está protagonizado por Tess, una más o menos conocida autora de una saga de novelas de investigación protagonizadas por una serie de mujeres que forman el “Club de la Calceta de Willow Grove”. Además de escribir frecuentemente es invitada a dar charlas en clubs de lectores y lectoras con la única condición de que no deben estar demasiado lejos de su casa, no le gusta demasiado pasar la noche fuera, dejar solo a su gato y viajar distancias demasiado largas. Recibe una invitación firmada por Ramona Norville para que vaya a dar una de sus charlas al club que dirige en la biblioteca de su pueblo, Chicopee. La cantidad que le pagarán es superior a la habitual y el pueblecito está muy cerca de su casa, tanto que puede ir y volver en su coche en el mismo día. La charla es un éxito pero cuando va a emprender el viaje de vuelta la señora Norville le sugiere que programe en su GPS un atajo que hará que llegue mucho antes. Pero algo pasa, un pequeño accidente detiene su coche, y un camionero que en teoría se detiene para ayudarla acaba violándola brutalmente y dejándola por muerta en una tubería. Cuando despierta el asco, la vergüenza y la desesperación se apoderan de ella, no sabe si denunciarlo o no, además de otras cosas que descubre en su momento. ¿Cómo reaccionará ante todo esto y las cosas que se encuentra?...
“Una extensión justa” es la que tiene ese componente fantástico que hace que se aleje algo de la tónica de las demás. Dave Streeter es un hombre de edad media al que le diagnostican un cáncer terminal. Paseando un día descubre un pequeño puesto ambulante con un hombre algo peculiar como vendedor. Se para a hablar con él y sin saber muy bien por qué le cuenta su vida y su problema. Este le dice que es vendedor de “extensiones justas”, algo que Dave no entiende demasiado bien hasta que le ofrece una “extensión de vida”, de los menos de seis meses que le quedan a más de quince o veinte años; eso sí, no por un precio, sino a cambio de algo o más bien en este caso de alguien. Dave enseguida piensa en ventas de almas y esas cosas, sería lo esperable, pero no, el precio es “simplemente” pasarle su mala suerte a alguien que odie, que otra persona sufra en su lugar y Dave pueda tener una vida plena y feliz. ¿Encontrará el protagonista a alguien para poder ganar esos años? Tendréis que leerlo si queréis saberlo.
“Un buen matrimonio” para mí es uno de los más inquietantes. Darcy Madsen es una mujer normal, sin nada que destaque ni para bien ni para mal. En cierto momento de su vida conoce a Bob Anderson, un contable y aficionado a la numismática. Tras un tiempo de relación se casan y van a llevar una vida más o menos feliz, tendrán dos hijos y todo parece ir de maravilla. Pero un día Darcy descubre un tremendo y oscuro secreto de su marido, una sospecha que se convierte en una dura realidad con la que no sabe si podrá convivir. Su marido es uno de los asesinos en serie más buscados de los Estados Unidos. ¿Qué hará Darcy ahora? 
Cuatro historias que te atrapan desde el principio, porque la idea central está planteada desde las primeras líneas, sin demasiados detalles anecdóticos. Todos ellos en ese habitual estilo de King que sabe enredar al lector y no soltarlo hasta que la historia termina, algunas veces con un suspiro de alivio y otras con algo de angustia, con una acción continua y centrada en las historias de los cuatro protagonistas. Sigo pensando que el relato de extensión corta o media es donde más cómodo se encuentra, tiene novelas largas (algunas muy largas) que también me gustaron mucho, pero con estos otros es con los que más disfruto. Siempre tienen algo nuevo, algo interesante, algo distinto que hace que no puedas dejarlo hasta que terminas la historia, que casi siempre te deja un buen sabor de boca, así que vas a por la siguiente. En el epílogo final comenta que surgieron de noticias de prensa, de situaciones vividas por él y de la observación de la realidad. Os lo recomiendo, creo que os va a gustar a los aficionados a este tipo de relatos, pero creo que los que no lo son también podrán pasarlo bien con la lectura.

miércoles, 18 de enero de 2012

"Cara B", de Ignacio Silva

No hace mucho que llegó a mis manos el libro que voy a comentar hoy y fue una lectura que me sorprendió muy gratamente. No hablo estrictamente de novela porque es un conjunto de tres relatos más o menos cortos dentro del mismo volumen, con una cierta conexión entre ellos que es la que da título al mismo. Es un nuevo autor dentro del panorama literario en lengua gallega y, por lo que he leído me da la impresión de que promete bastante. Me ha gustado mucho en la forma de trabajar la técnica narrativa, con algunas innovaciones curiosas y sorprendentes que me llamaron mucho la atención, una forma de contar las historias que además no es similar en los tres relatos y que parece que puede aportar algo un género narrativo donde no es fácil hacer cosas nuevas y, al mismo tiempo, atrapar y agradar al lector. El autor es Ignacio Silva y la novela se titula “Cara B”, publicada con Edicións Xerais de Galicia en febrero de 2011.

José Ignacio Silva Reguera, nacido en Carballo (A Coruña) en 1978. Es licenciado en Derecho por la Universidad de A Coruña. Ha recibido varios premios como narrador con sus relatos. En 2006 el Premio GZcrea en la modalidad de relato, convocado por la Dirección Xeral da Xuventude e Solidariedade por la historia titulada “Alén dos sentidos”. Con “Catro esquinas” ganó el Premio Ourense de Contos para a Mocidade en 2008, premio convocado por la Casa da Xuventude e a Agrupación de Libreros de Ourense. Su relato “Tic-Tac” fue segundo premio del Certame Os Viadutos en 2008, convocado por la Concellaría da Xuventude de Redondela. En ese mismo año ganó la séptima edición del Certame Literario Valle Inclán, convocado en A Pobra do Caramiñal por la Asociación de Amigos do Museo Valle Inclán con la novela “Cela aberta”. En 2009 fue ganador del II Premio de Novela Curta Cidade Centenaria, convocado por el ayuntamiento de Riveira con “Vertixes” e do II Premio de Micronovela Concello de Soutomaior por “Escintileos”. “Cara B” reúne sus tres novelas premiadas y es la primera obra suya que aparece en la colección Xerais Narrativa.

Este libro reúne esos tres relatos premiados en algunos de los más importantes concursos que hay en Galicia y en gallego en estos momentos, un dato a tener en cuenta. Su lectura puede darnos una idea de lo que Ignacio Silva puede aportar a partir de este momento a la narrativa gallega. Tres historias completamente distintas, pero todas ellas relacionadas por una serie de aspectos, tanto técnicos en lo que se refiere a la forma de narrar como argumentales, en lo que se refiere a la situación a la que llegan los protagonistas de los mismos y cómo reaccionan ante ella. Son relatos cortos, pero en todos ellos el protagonista central va a encontrarse en una situación límite que hará que reaccionen de maneras que ni ellos mismos esperan, actuando de una manera que no parece corresponderse con lo que en realidad son o con su actitud diaria ante la vida. Estas situaciones harán que salga de ellos una parte escondida y oscura, algo que está muy dentro de su interior y que solo aparece cuando están ante algo con lo que nunca pensaron que iban a tener que enfrentarse. De ahí el título, esa cara B que posiblemente todos tenemos, pero que a lo mejor no aparece en ningún momento a lo largo de nuestras vidas, o sí, eso nunca se sabe porque no sabemos que nos deparará el día de mañana.
“Cela aberta” es un relato muy breve. Nos va a contar la historia de un hombre racional, un intelectual que se ve encerrado en una celda por cuestiones políticas. Sus captores jugarán con él como si fuera una rata de laboratorio, llevándolo a extremos que ni él mismo podría imaginar.
“Vertixes” se centra en una historia de amor y desamor, Daniel y Ana son los protagonistas de la misma. Contada de una forma que al principio puede desconcertar un poco, alterando el tiempo de la narración y con continuas idas y venidas del presente al pasado, descubriremos como nace, se desarrolla y termina esa relación. 
“Escintileos” es la tercera narración del conjunto, una historia de violencia, guardias civiles, enfermos mentales y algunas cosas más. Contada también de una forma original y algo desconcertante también al principio, llena de secretos y rincones oscuros y con unos personajes tan oscuros como la trama.
No puedo deciros cuál de los tres me gustó más porque todos tienen algo que los hace especiales y distintos a muchas de las cosas que tengo leído últimamente. Destacaría, sobre todo, la originalidad  a la hora de narrar, rompiendo la línea habitual del relato y haciendo que el lector tenga que poner un poco más de su parte de lo que puede ser habitual en una serie de relatos cortos. Eso no quiere decir que sea complicado o difícil de entender, en absoluto, pero precisamente es necesaria la colaboración del lector para llevarlos a buen puerto. Quizá el más simple en ese sentido sea el primero, pero no por ello está por debajo de los demás, en absoluto, aún ahora cuando recuerdo su lectura se me ponen los pelos de punta y las sensaciones que me deja son bastante dolorosas, por decirlo de alguna manera. Todos tienen más de un elemento que les confiere una cierta originalidad, sobre todo, como he dicho, por la forma de narrar y contarnos las historias. De todos modos os puedo garantizar que la lectura de cualquiera de ellos no os va a dejar indiferentes. Son historias negras, oscuras, violentas y al mismo tiempo bastante racionales, comprensibles y casi cotidianas. Es difícil no ponerse en la piel de los protagonistas y pensar que reaccionaríamos de alguna otra manera. Siempre es fácil decir “yo no haría eso”, pero es más complicado pensarlo fríamente y ser capaz de ponerse de verdad en esas situaciones límite que pueden llevarte a hacer cosas de las que no te creerías capaz en absoluto.
El estilo es directo y al mismo tiempo muy sensitivo, es muy fácil imaginar las situaciones, sentir lo mismo que sienten los personajes y sufrir casi lo mismo que pasan ellos. La dureza de las historias queda perfectamente reflejada en las palabras, en los recursos que usa el autor para comunicar esos sentimientos y todos ellos llegan directamente al lector, llegando a poner los pelos de punta en más de una ocasión, sin llegar en ningún momento a situaciones exageradas o que puedan parecer increíbles, quizá eso es lo que le da más dureza a las historias.

Un nuevo autor dentro del panorama de las letras en gallego, para mí una lectura recomendable en varios sentidos. Las historias merecen la pena, la forma de contarlas me gustó mucho y su brevedad ayuda más todavía a darle intensidad. Espero leer pronto alguna cosa más de Ignacio Silva, creo que no me va a decepcionar. Hace unos días, viendo una serie de televisión, escuché esta frase, que se puede aplicar perfectamente a cualquiera de estos relatos: “Afortunado es el hombre que nunca ha tenido que enfrentarse a lo que realmente es capaz de hacer”.

lunes, 9 de enero de 2012

"El viajero", de Gary Jennings


El autor de la novela que voy a comentar hoy ya apareció por aquí en tres ocasiones, así que, de momento, es el que más se repite en mis comentarios. Sus novelas, dentro del género histórico y de aventuras, son siempre un sinónimo de entretenimiento mezclado con una gran cantidad de datos muy bien introducidos dentro de la historia. Todas sus novelas son muy amenas y, al mismo tiempo, aportan al lector una buena cantidad de información, fruto de una gran labor de investigación por su parte, sumado además al intento que realizó siempre por conocer los lugares en los que se desarrollan sus historias. Ahora, de entre su producción, solo me queda una de sus novelas por leer, lo que me da un poco de pena, porque era al que recurría siempre que quería garantizarme una buena historia. El autor del que hablo es Gary Jennings y en este caso la novela es “El viajero”, publicada en castellano originalmente en 1984 (es su segunda novela) y reeditada en el 2006. 
Gary Jennings es un autor estadounidense. Nació en 1928 en Buena Vista, Virginia. Parece que tuvo una vida curiosa, aunque no hay muchos datos biográficos sobre él. Vivió en Nueva Jersey y se graduó en la escuela superior, pero posteriormente no recibió una educación formal, sino que se convirtió en autodidacta. A los 17 años trabajó como mensajero en una empresa de publicidad y con el tiempo y sus dotes terminó como ejecutivo de cuentas. Sirvió en la guerra de Corea como reportero y le concedieron la Estrella de Bronce, sobre todo por el trabajo realizado a favor de los huérfanos de guerra. Cuando volvió siguió dedicándose a la publicidad. Pero siempre quiso ser escritor, por lo que la dejó y empezó a escribir a tiempo completo. Se marchó a vivir a México, donde pasó 12 años recogiendo información y escribiendo “Azteca”. Sus novelas se hicieron muy famosas por sus detalles históricos. Hizo grandes trabajos de investigación antes de escribirlas. Además del tiempo que pasó en México recogiendo información para varias novelas sobre los aztecas también viajó a los Balcanes (viaje del que sale la novela que comento hoy, sobre los viajes de Marco Polo) y pasó unos años viajando con varias compañías de circo mientras escribía “Lentejuelas”, una novela sobre dos soldados que al terminar la Guerra de Secesión empiezan a trabajar en un circo. También es autor de varias novelas y relatos que podemos incluir dentro del género juvenil publicados entre 1962 y 1975, que fueron sus primeras obras. La serie de novelas sobre los aztecas está formada por tres libros, dos son completamente suyos y el tercero fue publicado tras su muerte, basada en textos suyos pero terminada por otro autor. “Azteca”, publicada en 1980 es la primera, “Otoño azteca”, de 1998, es la segunda y esa tercera que no es enteramente suya, “Sangre azteca” es del 2002. Además de las mencionadas otra de sus novelas, del año 1992, se titula “Halcón”, también de tema histórico. Murió en el año 1999. Todas podéis encontrarlas en la Editorial Planeta.
“El viajero” nos va a contar la historia del famoso viajero Marco Polo. En sus algo más de 1000 páginas asistiremos a todas las aventuras que pasó este personaje en su viaje desde Venecia hasta los lejanos confines de Asia, llegando a la India, entre otros muchos lugares. Para su redacción, además de un gran trabajo de investigación y recopilación de datos, Jennings realizó personalmente buena parte del mismo viaje que realizó el personaje original. Marco Polo, un personaje histórico nacido en 1254 y que falleció en 1324, mercader y explorador veneciano que con su padre y su tío realizó uno de los primeros viajes de occidentales por la ruta de la seda de la China. Cuando volvió de este viaje, y tras una batalla contra Génova, fue apresado y en teoría, durante su estancia en prisión dictó a un tal Rustichello de Pisa las memorias de su viaje. Esta obra fue publicada en su momento bajo el título de “Descripción del mundo”, también conocida como “El millón” o simplemente como “Los viajes de Marco Polo”. Este fue escrito originalmente en provenzal y se tradujo a casi todas las lenguas europeas. El original se perdió, y se conservan varias versiones de su traducción, en muchos casos contradictorias. Estas memorias fueron consideradas por muchos contemporáneos como algo fantásticas y llenas de mentiras. En su lecho de muerte, la familia de Marco Polo le pidió que confesase que había mentido, algo a lo que él se negó diciendo que solo había contado la mitad de lo que había visto.
Pues esto es lo que va a hacer Jennings en “El viajero”, contar todo aquello que Marco Polo no contó en su libro original, todas esas historias que el protagonista no llegó a contar en su momento para que no lo tacharan de mentiroso y fantasioso. Así empieza la novela, con el protagonista ya anciano hablando con el personaje que transcribió el libro inicial, diciéndole que ahora le va a contar absolutamente todo lo que pasó en sus viajes para que él después lo convierta en una novela con un protagonista ficticio, porque si ya es considerado un mentiroso por el libro anterior, más le lloverían las críticas ahora que se decide a contar la historia completa y verdadera. Empieza la historia en su Venecia natal, con un Marco niño bajo la tutela de sus criados, su madre murió y su padre está de viaje, así que crece en un ambiente donde lo que menos hay es orden y disciplina. Su familia de comerciantes ya es rica, y eso hace de él un niño consentido, mimado y que cree que puede hacer absolutamente todo lo que le venga en gana. Durante sus años de infancia y adolescencia se mete en varios líos, uno de los cuales le lleva a la cárcel y a ser condenado al destierro. En ese momento vuelven su padre, Nicolás, y su tío, Mateo, de su viaje por Oriente con una carta del Khan Kublai para el Papa en la que le pide sacerdotes y gente ilustrada para que vuelvan con ellos al gran Imperio Mongol. Así que vistas las circunstancias en las que está su hijo tendrán que llevárselo en ese nuevo viaje hasta la capital del imperio del gran Kublai. Tras muchas aventuras llegará a ser consejero del Khan e incluso su emisario en diversos destinos del vasto imperio, conociendo a todos los pueblos del momento, tratando y conviviendo con ellos. Este servicio al gran gobernante mongol duró aproximadamente unos diecisiete años.
En el estilo habitual de este autor asistiremos primero a esos años de adolescencia de Marco, sus aventuras y desventuras que le llevarán a caer en desgracia delante del gobierno de Venecia y provocarán su casi obligada salida con su padre y su tío en la embajada destinada a la capital del imperio mongol. El viaje es largo y durante el mismo tomará contacto con gran cantidad de pueblos, civilizaciones, formas de vivir, paisajes..., todo ello será retratado con perfección por el autor. Además siempre sin ser demasiado pesado ni descriptivo, como siempre es capaz de introducir todos estos datos y situaciones dentro del argumento, actuando con los personajes principales y todos los que girarán alrededor de ellos. Así llegará a conocer al gran Khan Kubilai, el gran gobernante del interminable imperio mongol. Marco es un hombre arriesgado y valiente, que no se piensa demasiado las cosas y eso hará que al principio haya una cierta tensión con este personaje, pero esa misma valentía y sinceridad hará que se establezca entre ellos una relación de amistad y confianza que convertirán a Polo en uno de los más cercanos a él en la corte y al que le encargará varias tareas de gran importancia. Muchas de esas tareas harán que tenga que viajar mucho más, con encargos del Khan tanto militares como económicos. Esto hará que de nuevo el autor aproveche para contarnos las costumbres y usos de todas esas tierras y pueblos. Realmente simpática y llena de humor, algo negro en ocasiones, la temporada que pasa en la India, una de las partes que más me gustaron. A través del contacto con todos los que se van encontrando conoceremos a la perfección a todos esos pueblos, sus formas de vivir, de morir, sus religiones (casi siempre vistas desde la óptica subjetiva del protagonista, como casi todo, claro), sus costumbres, cómo son sus calles, sus casas por dentro y por fuera..., absolutamente todo. Y como he dicho de una forma muy amena y en muchos casos muy divertida, que en varias ocasiones me reí a gusto mientras estaba leyendo. Eso si, hay dos aspectos en los que se centra por encima de muchos de los demás. Por un lado conoceremos perfectamente cómo se alimentan, qué comen, cómo lo preparan y las reacciones que provocan esos platos en los personajes principales, con gusto en algunos casos y con asco en otros. Por otro lado los que hayan leído alguna de sus otras novelas sabrán que los temas referidos a las relaciones sexuales son algo explícito y habitual dentro de las mismas. Pues esta no es menos, también nos contará casi todas sus aventuras sexuales con las distintas mujeres de todos los pueblos que se va encontrando en sus viajes, cómo son ellas, cómo es su cuerpo y cuáles son las costumbres sexuales de cada una de ellas. Como siempre contado con toda claridad, solo en un par de ocasiones se vuelve algo más recatado y deja de contar algunas cosas, tendréis que leerlo para saber con quién y por qué.
Para mí una lectura recomendable tanto por el entretenimiento que proporciona como por la cantidad de datos, unos más interesantes que otros, que nos va a aportar en cada página. Sus más de mil páginas casi puedo decir que se me hicieron cortas, disfruté mucho con la lectura y con las supuestas aventuras de este personaje. Digo supuestas porque algunas son completamente creíbles, pero otras no lo son tanto, aunque casi siempre dentro de un cierto aire de verosimilitud tamizada por una cierta exageración. No solo es una lectura entretenida, sino también divertida e interesante, tanto que a pesar de la cantidad de información y de aventuras no se me hizo larga ni pesada en ningún momento. Tiene ese estilo Jennings fluido y sencillo pero lleno de matices, una de las formas de escribir más cinematográficas que he encontrado en estos últimos años, tanto que aún no sé cómo es posible que ninguna de sus novelas haya sido llevada al cine o convertida en una serie de televisión, la verdad. Marco Polo, otro de esos personajes que nos ha dejado la historia, con una mezcla entre realidad y fantasía, pero atrayente al fin y al cabo. Haceos con él y realizad uno de los mayores y más largos viajes de la historia, es lo que tienen los libros...