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martes, 4 de mayo de 2010

"La clave Gaudí", Esteban Martín y Andreu Carranza



Hay muchas novelas que usan como punto de partida de la historia que van a desarrollar a un personaje famoso, o un libro, un manuscrito, una partitura, un edificio..., cualquier motivo histórico o medio histórico sirve para que surja la historia. Normalmente tienen un cierto carácter de investigación, de misterio, asesinatos y suelen ser novelas movidas, entretenidas y amenas, de paso que nos dan información sobre ese elemento que sirve como punto de partida. Los resultados son desiguales, muchas de ellas, por lo menos las que he leído, son bastante buenas y otras, las menos, no resisten demasiado bien un análisis superficial. Los protagonistas suelen ser personas normales que por esas cosas que pasan en las novelas se ven metidas en una intriga de la que tienen que salir, casi siempre arriesgando su vida. Es un modo como otro cualquiera de usar elementos históricos sin hacer exactamente una novela histórica, pero muchas veces, cuando el trabajo de investigación de un autor es bueno, dan más datos y son más interesantes que las novelas completamente históricas. Lo cierto es que soy bastante aficionado a este tipo de relatos, valga como ejemplo la comentada hace unos días “El club Dante”, que entraría dentro de este tipo de novelas que usan este recurso. No sé muy bien cómo clasificarlas, aunque tampoco considero necesario etiquetar todo, claro, porque no son novelas históricas, ni novelas de misterio, ni negras, ni de investigación, sino que son una mezcla de todas ellas y ninguna a la vez. Claro que las mezclas, como cuando uno hace un zumo en casa con varias cosas, a veces quedan de maravilla y otras es mejor tirarlas directamente a la basura.

No es el caso de la que voy a comentar hoy, que está dentro de esta categoría, ya que es una novela que me pareció bastante entretenida y bien escrita, con una historia bien desarrollada y montada, con una intriga movida y con momentos de acción, asesinatos, persecuciones, personajes misteriosos y que usa, como decía al principio, como excusa para todo lo que ocurre después la figura del genial Antonio Gaudí. Partamos de la idea de que simplemente me pareció una novela entretenida, sin muchas cosas que destacar, que no está a la altura de otras del género, pero buena para leer en un momento en el que uno solo quiera entretenerse un rato, no demasiado largo, ya que se lee rápido. La novela se titula “La clave Gaudí” y está escrita por Esteban Martín y Andreu Carnaza, que la verdad no sé muy bien como es posible escribir una novela a medias, uno escribe una parte y luego se la pasa al otro y continúa, quedan para escribir, no sé... Ya digo que dentro del género me parece una obra menor, pero sobre todo es interesante por los datos que aporta sobre la vida de Gaudí, para los que sean fans de este genial catalán puede ser interesante su lectura, y también porque transcurre en una bien descrita ciudad de Barcelona.

Esteban Martín es un autor nacido en Barcelona en 1956. Antes de dedicarse a escribir tuvo varios trabajos, colabora en diversos periódicos y medios de comunicación, fundador y propietario de una editorial y trabaja también en la radio. Esta, escrita a medias con Andreu Carnaza, es su primera incursión en la novela de ficción.
Andreu Carnaza nació en Ascó en el año 1957. Antes de dedicarse a escribir tuvo varios trabajos, colabora en diversos periódicos y revistas e incluso tuvo una temporada en la que se dedicó a la música. Es autor de relatos cortos, poemas y novelas, normalmente relacionados con las tierras del Ebro.

“La clave Gaudí” es una novela publicada en al ñor 2007 y la historia no es sencilla de resumir, la verdad. La protagonista es María Nivel, especializada en la vida y obra de Gaudí. La culpa de esa pasión es de su abuelo, que le contagió la admiración por el arquitecto catalán. Ahora es una historiadora del arte que quiere desentrañar los misterios del arquitecto. Vuelve a Barcelona tras una larga estancia fuera y retoma el contacto con su abuelo Juan, con el que vivió desde la muerte de su madre y que ahora, en sus últimos años, vive en la cama de una residencia, afectado de Alzheimer. Llega el momento de su muerte y en ese último instante tiene un atisbo de lucidez que le permite revelarle a ella un gran secreto, que él estaba con Gaudí en el momento en el que lo mataron. La primera sorpresa es pensar que el famoso arquitecto no murió de forma natural, sino que fue asesinado, por lo que ella piensa que no es más que el último delirio de un hombre a punto de morir. Además le habla de un gran secreto oculto en las obras de Gaudí que refleja la lucha de muchos años entre dos órdenes enemigas y relacionadas con la religión, los Hombres Ménsula y los Caballeros Moria y también de los grandes riesgos de una profecía que está cerca de cumplirse y que puede acabar con el mundo. María piensa que eso no es más que un disparate y el desvarío de un hombre con la cabeza perdida. Pero todo esto cambia cuando esa misma tarde, posterior a la muerte de su abuelo, dos hombres vestidos de negro intentan matarla a tiros en el mismo centro de Barcelona. Así, acompañada de su novio Miguel, tendrá que llevar a cabo una carrera contra reloj entre las obras de Gaudí para desentrañar el gran misterio, contando con la ayuda de una de las órdenes, a la que pertenecía el mismo arquitecto, y evitando que los otros puedan hacerse con la clave que busca.

La novela es una mezcla entre datos reales e históricos y ficticios, sin saber muy bien cómo diferenciarlos, así que podemos llegar a creer cosas que no fueron ciertas, quizá eso esa uno de sus defectos. Está escrita con un estilo bastante ágil, sencillo y fácil de leer. Ya dije que se lee en un par o tres de tardes porque no tiene ninguna complicación, no deja de ser un entretenimiento, pero me parece bastante interesante toda la parte en la que se remonta al pasado, la vida de Gaudí y, por supuesto, toda la parte en la que se intenta hacer una interpretación de las maravillosas obras arquitectónicas que hay por toda la ciudad de Barcelona.

Ya digo, yo la cogí uno de esos días en los que no tenía claro qué leer, porque no había nada que me llamara demasiado la atención y fue una lectura bastante agradable y, sobre todo, entretenida. Dicho queda.

domingo, 2 de mayo de 2010

Iron Man 2


El comentario de hoy está algo más mediatizado por mis gustos personales que muchos de los que vinieron antes, lógicamente todos son subjetivos, pero hoy influyen mucho mis gustos personales y los recuerdos de mi infancia y mi juventud. Siempre me gustó leer, y creo que como todos, empecé hace años con los tebeos, de aquella estaban todas las historietas de Ibáñez (Mortales y Filmen, Rompetechos, Zipi y Zape...) y luego llegaron a nosotros lo que ahora llaman cómics, y los reyes de los cómics eran los superhéroes, los devoraba con avidez y me gustaban mucho, número tras número leyendo las aventuras de aquellas personas que podían hacer cosas que nadie podía hacer y soñando por las noches con tener las mismas aventuras.

Hoy toca cine, llevaba tiempo esperando para ver esta película y aún ahora, a poco de terminar, estoy alucinado por el espectáculo. El cine, cuando empezó, dejaba a la gente maravillada, era algo que no podían ni soñar, y eso que era mudo, cuando llegó el sonido ya estaban acostumbrados a esas cosas. Hoy la técnica permite hacer cosas que antes eran impensables y creo que las nuevas generaciones están demasiado hechas a esto y hay pocas cosas que les sorprendan. Aún recuerdo cómo alucinábamos con “La guerra de las galaxias” y sus continuaciones, claro que ahora se llaman “Star Wars”, y como veíamos aquellas naves, los robots, las espadas láser como algo completamente alucinante, no sé como no salíamos del cine con dolor de mandíbulas de tener tanto tiempo la boca abierta. De todos modos yo sigo disfrutando casi como en aquel momento con películas como la que acabo de ver. Ya dije que no os fiéis mucho de mí hoy, porque lo de los superhéroes es algo que me fascina y me sigue fascinando aún hoy, y no me perdí ninguna de las adaptaciones cinematográficas que hicieron. Claro que algunas me gustaron más que otras, lógico, pero esta de la que vi hoy la segunda pienso que es mi favorita, también porque el personaje era uno de mis favoritos de los tebeos, sino el que más me gustaba.

Hablo de “Iron Man 2”, que antes era simplemente el hombre de hierro, y así aparecía en las portadas, que antes todo se traducía. Creo que es de las películas de este género que más se adapta a lo que en realidad eran antes, espectáculo, acción, movimiento, fina ironía y humor y todos los elementos que tiene que tener un buen cómic. Otras películas de este tipo me gustaron menos porque creo que los directores y guionistas intentan crear algo más, y no lo son, yo quiero ir al cine a pasarlo bomba y ver un espectáculo puro y duro, sin comeduras de cabeza ni torturas porque uno tiene poderes. Creo que algunas de la saga de Batman o de Spiderman pecan de este tipo de cosas, anda que iba a estar yo torturado si pudiera hacer lo que me diera la gana, si fuera capaz de volar o de levantar un tanque, anda ya, con esos poderes no puede estar uno comiéndose la cabeza pensando en el destino y amargándose por cosas que poco tienen que ver con gozar de los poderes que uno tiene. La saga de la “Patrulla X” se queda a medias entre un estilo y el otro, el último Batman (esa de “El caballero oscuro”) me pareció una buena película, pero estas dos del hombre de hierro pienso que son de las mejores adaptaciones de un cómic de superhéroes que se hicieron. También os digo, si no os gusta este tipo de género no vayáis a verla, porque no os va a gustar, pero yo disfruté como un enano. Quizá la primera era un poco más entretenida, ya que el nacimiento de un héroe siempre es más atrayente, pero esta se queda bien cerca.

En primer lugar pienso que la elección del actor principal es excelente. Robert Downey Jr. borda el papel. Es otro de esos actores que le da credibilidad a todo lo que hace. Hace poco vi la última versión de Sherlock Holmes que protagonizó y también me gustó mucho, entretenimiento cien por cien, que al final es lo mejor que tiene el cine. Aquí creo que es el Tony Stark / Iron Man perfecto. Los aficionados sabrán que es un millonario prepotente, faltón, narcisista, egocéntrico pero simpático, que no se detiene ante nada cuando se pone su fantástico traje (quién pillara uno). Los gestos, las caras, los levantamientos de cejas, las miradas, las poses, los movimientos conforman perfectamente a ese personaje tal como era en los cómics. Como antagonista tiene esta vez a Mickey Rourke, que con esa cara solo puede hacer de malo y que tras algunos problemas parece que vuelve al cine con fuerza. Está muy bien como ese científico cachas ruso que solo quiere vengarse. Y al lado de estos dos una serie de actores muy conocidos que también están muy bien. Tenemos a Gwyneth Paltrow como la ayudante novia de Stark; a Scarlett Johanson también en un buen y simpático papel; Samuel L. Jackson que aunque sale poco también es importante y a Sam Rockwell en el papel de otro fabricante de armas que quiere coger el lugar de Tony Stark como el más importante del mundo y que recrea un papel algo histriónico pero también destacable.

Además la película está llena de guiños a los frikis (dicho con todo el cariño, que en este caso estoy dentro de esa categoría) con cosas que les harán estar más atentos. Solo un ejemplo, atención a una escena en la que el protagonista usa una especie de prototipo del escudo del Capitán América (a ver para cuándo una película decente con este personaje) para nivelar unos tubos para un experimento. Y como todas estas, no os vayáis de la sala antes de que terminen todos (y son muchos, porque deben de salir hasta los que fueron un día por allí a ver qué tal) los títulos de crédito, porque tiene una escena final de pocos segundos pero que los seguidores del género entenderán perfectamente, el resto no lo tengo tan claro.

La historia es como todas, los buenos contra los malos, estos quieren unos venganza y otros dominar el mundo, más o menos lo de siempre, claro está, pero tampoco le vamos a pedir más. Es lo que es, no es una cinta para pensar ni meditar sobre el sentido de la vida ni nada así, son dos horas de entretenimiento puro y duro, y por lo menos para mí lo consigue perfectamente, cine de espectáculo para no cerrar los ojos en ningún momento, aderezado con algunos diálogos inteligentes, algunas notas de humor bastante conseguidas y mucho, mucho espectáculo, cine de entretenimiento en su más alta expresión.

viernes, 30 de abril de 2010

"Unha historia que non vou contar", Cid Cabido



Hoy voy a comentar otra novela en gallego, no por nada, pero tengo un amigo que últimamente me deja alguna de vez en cuando de las que le gustan a él o que cree que me pueden gustar y, la verdad, es que siempre acierta, porque todo lo que he leído a través de él me resultó más que agradable de leer.

Por otro lado, ahora que ando con estas cosas de los libros me resulta chocante la poca información que podemos encontrar sobre escritores en lengua gallega o sobre sus obras por internet adelante, la verdad es que en comparación con otras lenguas los resultados encontrados en algunos casos son mínimos y normalmente unos repiten lo que dicen los otros, vamos, que aparece la misma información idéntica en varios sitios.

Comento esto porque sobre el autor de la novela que voy a comentar me costó bastante encontrar algo por la red adelante, y lo que apareció fue muy poco. Por lo que vi, además, es una persona celosa de su intimidad, porque casi ni fotos tengo para poder ilustrar un poco el texto.

El autor es Cid Cabido, y la novela se titula “Unha historia que non vou contar”. Nació en Xunqueira de Ambía, en la provincia de Ourense, en el año 1959. Además de escritor, trabajó como redactor y guionista en algunos programas de la Televisión de Galicia y también en Edicións Erais. Es autor de varias novelas, como la colección de relatos “O intercepto” (1986), la novela “Fourman” (1987) con la que ganó el Premio del Café de Catro a Catro; “Días contados” (1991), también de relatos y ganadora del Premio Cidade de Lugo; “Panificadora” (1994), con la que ganó el Premio Blanco Amor; “Grupo abeliano” (1999), también ganadora del Blanco Amor. Esta que comento hoy fue editada en el año 2009 y es su producción más reciente, con la que acaba de ganar hace unos días el Premio da Academia de Escritores en Lingua Galega en la categoría de narrativa.

El título en sí de la misma ya es algo curioso, ya que eso de una historia que no voy a contar no parece precisamente el mejor modo de animar al lector a coger el libro, porque siempre podemos pensar, para qué, si no nos la va a contar, pero ya veremos, o mejor leeremos.

La historia está contada en primera persona como si el protagonista fuera el propio autor, que a lo mejor lo es, no lo sabemos, porque la parte de cómo investigar unos hechos para poder escribir algo más después está bastante bien reflejada, aunque no parezca que tenga demasiadas ganas de escribir. El protagonista se va a vivir a un apartamento de un amigo en Vigo con la excusa de hacer una investigación y recogida de datos para escribir un libro, pero ya digo que muchas ganas no tiene, porque le cuesta un mundo ponerse a ello, ya que cualquier cosa es buena para no tener que trabajar. Vive como un señor, pasea, sale por las noches y lee mucho en el sofá del apartamento. Bueno, leer leer tampoco mucho, porque usa una expresión de esas que me encantaron y me quedó grabada mientras leía, porque dice que “duerme los libros”, que es algo que hace continuamente. La historia es más un relato de cómo se escribe una novela sobre un hecho real, los pasos que tiene que dar y el proceso de investigación. Parte de un suceso real, el asesinato en Vigo en 1974 de un conocido empresario del sector conservero, casualidad o no, de una empresa que hoy está a punto de, posiblemente, desaparecer. Para mí esto no es más que el punto de partida para escribir sobre el proceso de creación, de investigación y, sobre todo, de lo complicado que es a veces escribir sobre un suceso real del pasado. El asesinato nunca estuvo demasiado claro en muchos aspectos y esto es lo que el protagonista quiere investigar, saber de verdad las razones del suceso, cómo se produjo, quién estuvo implicado... En un principio es él solo el que pretende hacerlo, pero una noche toma contacto con una joven con la que mantendrá una relación y que será la que realmente lo anime, tire de él, tome decisiones y lo haga trabajar un poco, pero poco, conste. Paula será el motor que lo empuje a recopilar datos, hacer entrevistas, conseguirá ponerlo en contacto con algunas personas que tienen algo que contar, será fundamental para el desarrollo de la historia. No solo descubriremos cosas sobre el asesinato, sino también sobre la sociedad viguesa de la época en los últimos años del franquismo, con una serie de sucesos que también tuvieron bastante repercusión. Así la historia, para los vigueses, tiene un atractivo más, ya que los lugares, situaciones y muchos personajes, aunque cambiados de nombre, pueden ser reconocidos fácilmente por el lector. Quizá este medio resumen me quedara un poco caótico, pero creo que me contagié del relato, porque eso es lo que es fundamentalmente, un caos tanto en su vida como en su investigación, sus pensamientos, todo es ligeramente caótico.

Lo que más me gustó es cómo está escrita. Tiene una naturalidad que en ocasiones hasta parece exagerada. Se cuenta todo casi como si alguien nos estuviera contando la historia de viva voz. Los diálogos son rápidos y muy conversaciones, la forma de narrar parece descuidada, pero destaco que lo parece, porque no lo es. Por un lado queremos saber qué pasó de verdad en Vigo en el año 74 con el suceso mencionado, pero ya veremos como es difícil saber la verdad muchas veces. También me parecen geniales los capítulos en los que se transcriben las entrevistas que tiene el protagonista con las personas que pueden ayudarlo a aclarar los hechos, conocer datos nuevos o afirmar o negar los que ya tiene. Estas entrevistas sí que son caóticas, y algunas líneas tuve que leerlas más de una vez para poder seguir la historia. Es en ella donde se ve más esa naturalidad en la forma de escribir de autor, frases sin terminar, divagaciones por otros caminos que no son los que quiere seguir el entrevistador o datos tan subjetivos que no le valen de nada. Supongo que tiene que ser muy complicado hacer un relato coherente tras estas entrevistas, darle una forma a la historia que uno quiere conocer, en realidad creo que acabamos compadeciendo al protagonista pensando en el momento, si es que llega, en que quiera coger todos esos datos y escribir la historia.

La novela está llena de momentos humorísticos, la verdad es que me reí más de una vez. Está llena de referencias cinematográficas que aparecen para sugerir situaciones, estados de ánimo, etc.. Y también muchos momentos en los que la música o los músicos, un tema, una canción, entran dentro de la historia de un modo nada forzado, al revés, le quedan muy bien. Y dejo para el final las referencias filosóficas, tanto sobre autores como sobre ideas, ya que ayudan perfectamente a entender ese casos vivencial en el que está el protagonista de la historia, siempre dudando sobre lo que debe hacer, esperando a que alguien se anime a hacerlo por él o a empujarlo de tal modo que no pueda negarse. Atención, entre otras cosas, al concepto de transferencia, que me pareció algo genial y que no voy a desvelar en qué consiste, porque hay que leerlo. Más que la historia, la verdad, lo que me gustó es cómo está contada, la forma de escribir y de usar todos estos recursos mencionados.

Pues aquí queda la recomendación, también es una novela cortita, 267 páginas y editada por Erais. Animaos a ver si al final cuenta o no la historia que nos promete.

martes, 27 de abril de 2010

"A lei das ánimas", Carlos G. Reigosa



Hoy voy a comentar una novela que salió al mercado hace unos días y que me gustó bastante. Está escrita originalmente en gallego, pero las obras de este autor suelen traducirse al castellano al poco tiempo, así que, aunque yo recomendaría leerla en gallego por muchas razones, siempre podéis esperar a la traducción.

El autor es bastante conocido, Carlos González Reigosa, y la novela se titula “A lei das ánimas. A novela da Santa Compaña”. Y no penséis por el subtítulo que es una novela costumbrista sobre esa conocida leyenda gallega, para nada, la Santa Compaña, como veréis después, será uno de los personajes fundamentales de la historia.

Carlos González Reigosa es un autor que nació en Lagoa de Pastoriza, provincia de Lugo, el 2 de septiembre de 1948. Además de escritor es periodista, licenciado en Ciencias Políticas y en Ciencias de la Información. Desde el año 1997 es director de Publicaciones, Análisis y Estilo de la Agencia EFE de información internacional. Entre 1990 y 1997 fue director de Información de esa misma agencia. Publicó numerosos artículos en medios de comunicación españoles y americanos. Es autor de las novelas “Oxford, amén” (1982), “Crime en Compostela” (1984), “O misterio do barco perdido” (1988), “A guerra do tabaco” (1996), “Narcos” (2001), “Intramundi” (2002) y “A vida do outro” (2009). También es autor de cuatro libros de relatos cortos (“Homes tras da corda”, “As pucharcas da lembranza”, “Irmán Rei Artur” e “Os outros disparos de Billy”), además de varios trabajos de investigación y ensayo. “Crime en Compostela”, traducida al castellano- ganó el Premio Xerais de novela en el año 1984 y lleva más de quince ediciones en gallego. Con “La agonía del león” ganó el Premio Internacional Rodolfo Walsh de Literatura Testimonial en 1996. También es autor de guiones de cine y televisión. Dirigió cursos de verano en la Universidad Complutense, en la Menéndez Pelado o en la Universidad de Santiago de Compostela, normalmente sobre cuestiones literarias y periodísticas. También dirigió cursos de periodismo en Estados Unidos.

Posiblemente su novela más conocida, sobre todo porque supuso un gran éxito de ventas tanto en gallego como en castellano fue “Crime en Compostela”, dos de los personajes de esta novela, el periodista Carlos Conde y el detective Nivaldo Castro aparecen en esta misma que estoy comentando.

La novela comienza casi como una historia de amor, sorprende el lenguaje usado en los primeros capítulos, muy poético y que refleja los sentimientos de los dos personajes. Melba y Xoán vuelven a su casa tras un día en la playa de las Catedrales en un viaje dominado por la niebla, que será uno de los elementos predominantes en la historia. Pero a partir de aquí tanto el lenguaje como la historia toman un giro inesperado para el lector. Se produce un violento crimen que hace que incluso el capitán de la Guardia Civil Agapito Landín venga desde Madrid para la investigación. Los mencionados Nivaldo Castro y Carlos Conde actúan casi como testigos de la investigación, a la que acuden intentando por un lado ayudar y por otro conseguir un buen artículo para el periódico, además de ser buenos amigos del capitán que lleva la investigación. Una investigación llena de misterios, de oscuridad y de fuerzas del más allá que intervienen como unos personajes más de la historia. No quiero descubrir mucho más, porque lo bueno de la historia es sobre todo cómo se va desarrollando poco a poco y cómo el lector va avanzando, sabiendo muchas más cosas que los investigadores, hacia un final muy bien montado.

La novela se subtitula “A novela da Santa Compaña”. Toma una tradición gallega de las más arraigadas en el oscurantismo popular y la convierte en un personaje más del relato, uno de los más importantes y lo curioso es que en ningún momento parece que estemos leyendo una novela fantástica, ya que todo este componente fantástico y misterioso está perfectamente metido dentro de un puzzle que conforma la historia. Podemos decir que es una novela a medio camino entre la investigación y el terror, sin llegar a ser una novela de terror, claro, porque todo va sucediendo de un modo yo diría que creíble, curiosamente. Por un lado tenemos la investigación de la policía, que no creen en los misterios y un curioso cabo de la Guardia Civil de la zona que parece ser el único que es capaz de ver la verdad. Por otro lado tenemos a la Santa Compaña, apareciendo de vez en cuando por las páginas del libro. Cada uno por su lado quiere lo mismo, la cosa es saber cuál de ellos lo va a conseguir.

Me gustó mucho la forma de escribir, con ese cambio radical que comenté entre los primeros capítulos y el resto del libro. También, a veces, la novela parece un catálogo de leyendas y tradiciones gallegas, ya que no queda una sin mencionar, siendo las dos más importantes la ya mencionada Santa Compaña y el Urco, el perro que según la tradición se le aparece a los que van a morir, pero por las páginas van apareciendo todas las leyendas gallegas relacionadas con la muerte, unas más explicadas que otras, pero siempre aparecen como reales o por lo menos como posibles para la mayor parte de los personajes, excepto para los que vienen de fuera, que son más incrédulos.

Me gustó mucho la localización de la historia. Estamos entre Mondoñedo, Ribadeo, Foz, toda la franja norte de la provincia de Lugo, que aparece como el lugar perfecto para la misma. Bosques tupidos, calles estrechas y oscuras, playas paradisiacas, carreteras comarcales que ayudan a acrecentar el misterio, las fiestas de los pueblos, todo está perfectamente reflejado sobre todo para acrecentar lo misterioso de lo que está pasando. La niebla y la lluvia que aparecen constantemente con un personaje más y las gentes del pueblo, que son las que creen en la parte oscura de lo que está pasando. Hay una serie de personajes que contribuyen mucho a hacer creíble la historia.

Y no me gustaría terminar sin comentar que no solo está la historia, podemos encontrar entre las páginas, a veces de un modo más claro que otras, muchas reflexiones bastante serias y profundas sobre la vida, la muerte, las relaciones personales, las formas de vida, las creencias y muchas cosas más. Para mí lo mejor son las conversaciones entre el periodista, Carlos Conde, y el detective, Nivaldo Castro, que esconden y descubren muchos de los sentidos de la vida y de lo que merece la pena en realidad.

Es una historia muy entretenida, condensada nada más que en 224 páginas que se me hicieron cortas, la verdad, porque disfruté bastante de la lectura, así que creo que es una buena novela, que esconde más de lo que parece, solo hay que intentar descubrirlo. Además no hay muchas historias en gallego que tengan ese aire medio de terror, y es una buena puesta de actualidad de algo que, al parecer, mucha gente vio en las noches oscuras y tenebrosas de Galicia, la Santa Compaña. Por cierto, editado por Galaxia.

domingo, 25 de abril de 2010

Samantha Qué?


Hoy vamos a tirar de nuevo por el lado de la televisión. De ve en cuando buscamos simplemente entretenernos y pasar un buen rato, buscar algo que haga que nos riamos un poco o, por lo menos, que una pequeña sonrisa aparezca en nuestra cara, que ya hay muchas cosas que hacen que estemos serios. Las series cómicas eran las más habituales hace años, ahora están algo menos presentes en nuestros televisores, que están más llenos de policías en un montón de tipos distintos, aunque todos hagan más o menos lo mismo, solo se diferencian en la forma de investigar, ya que unas son más movidas y otras más de investigación y menos de acción.

La de hoy es lo que los americanos llaman una “sitcom”, que vendría a ser más o menos una “comedia de situación”, que se desarrolla y desenvuelve situaciones cotidianas y con personajes digamos “normales”, aunque como lo que buscan normalmente es provocar una sonrisa pues no suelen ser demasiado normales.

La serie se llama en su versión original “Samantha Who?”, aquí la tradujeron como “Samantha Qué?”, aunque tanto por la traducción como por lo que nos cuenta lo más correcto sería titularla “Samantha Quién?”, ya veréis el porqué. Yo la vi en uno de los canales de pago, en TNT, y vi el otro día en una revista de televisión que ahora la está emitiendo el canal Cuatro en su programación de tarde. Son dos temporadas, una de 15 capítulos y otra de 20. Hace años las series de este tipo, como ya dije, eran muy habituales y fueron de las que comenzaron el despegue de las series televisivas, la mera comedia para pasar el rato y poco más, aunque esta algo más tiene, claro. Son episodios de 20 minutos de duración, así que son cortitos y pasan rápido, ideales para combinar con otro cosa cuando uno está cansado.

La protagonista es una joven de unos 30 años que tiene un puesto importante en una empresa medio de abogados medio constructora, que no sé muy bien a qué se dedicaban exactamente, pero manejaban mucho dinero, eso sí. Vive con su novio en un apartamento bastante lujoso, con portero todo, tiene un armario de esos donde cabes tú y unos amigos y aún queda sitio, lleno de ropa y, sobre todo, enormes colecciones de zapatos. Lleva una vida a todo trapo, tiene un amante, sale todas las noches a los locales de moda de Chicago y tiene fama de soberbia, autosuficiente, borde y bastante insoportable. Es un auténtico tiburón de los negocios, pisa a quien sea y nadie le importa demasiado. O sea, un auténtico horror de mujer. Pero todo esto cambia cuando tiene un accidente de coche. A consecuencia del mismo para una temporada en coma y cuando despierta no recuerda absolutamente nada. Sufre una amnesia total y no recuerda nada de su vida anterior. Este es el motivo central de la historia, ya que no reconoce a nadie, no recuerda su trabajo, a sus amigos (que son pocos), a sus enemigos (que son muchos más), a su novio, amante, padres, nada de nada. Esta situación provoca los enredos y los momentos cómicos de cada episodio. Y todo esto se ve acrecentado porque cuando va descubriendo cómo era antes no es capaz de reconocieres, así que decide que tiene que cambiar y ser una buena persona. Así intentará deshacer todas las ofensas y malas actuaciones de su vida anterior y todas las mentiras que ella misma montaba para mantener el ritmo y el tipo de vida que llevaba antes. Este intento provocará una serie de situaciones realmente cómicas y divertidas, todos lo podemos imaginar, y también la idea central de la serie, que sería algo así como qué haríamos nosotros con nuestra vida si tuviéramos la oportunidad de volver a empezar otra vez mientras alguien nos va diciendo todo lo que hicimos mal en el pasado. Así que empieza por darle una oportunidad a esa amiga de la adolescencia que siempre quiso estar a su lado pero que ella siempre rechazó y además a la que ofendió. Es la culpabilidad la que la hará intentar arreglar todos los errores del pasado, a medida que va recordando a personas a las que les hizo la vida imposible, engañó, vaciló... También intentará arreglar la situación con sus padres, ya que al no recordar que no se hablaban su madre, sobre todo, intentará recuperar a su hija. Tampoco recuerda ni a su novio o a su amante, con lo que el componente romántico también está presente en casi todos los episodios. Buena también su amiga y compañera de trabajo, una trepa que no entiende que Samantha quiera cambiar de vida y ser distinta a lo que era antes, no entiende que quiera ser una buena persona y dejar de ser la que pisaba a todo el mundo. Muy buena la relación que se establece entre la protagonista y el portero del edificio, que es el único al principio que le dice las cosas como son y se encarga de ayudarla a recordar cosas que hizo en su vida anterior, siempre con bastante mala leche, claro, ya que él es uno de los principales ofendidos.

La protagonista es Christina Applegate, una actriz no demasiado conocida salvo por algunas series de televisión anteriores a esta, pero es una actriz de comedia más que decente, sobre todo porque en este caso todo el peso recae sobre ella, lo que no quiere decir que los demás estén mal, todo lo contrario, todos cumplen perfectamente los papeles que desempeñan y son una compañía perfecta. Los aficionados a la TV podrán recordarla como la hija de una de las mejores comedias de hace años y que considero que influyó muchísimo en dos series de animación de lo mejor que se hizo (hablo de “Los Simpson” y “Padre de familia”), la serie era “Matrimonio con hijos”, en la que teníamos a un matrimonio con un hijo y una hija algo “distintos” y especiales, con un buen humor negro y rompedor para la época y además nada correcto. La hija era un pendón, el hijo hacía lo que le daba la gana, el padre era un pobre hombre que vivía bajo los tres restantes elementos de la familia, y su mujer era para darle de comer aparte. Pues esta fue la primera serie que hizo Christina Applegate, luego alguna más y algo de cine con menos fama hasta llegar a ser protagonista de esta que estoy comentando y que le valió dos nominaciones en los Globos de Oro como mejor actriz en una serie de comedia.

Ya digo, no es nada del otro mundo, no tiene la calidad de otras que tengo comentado, pero para pasar un rato muy divertido y echarse unas risas es ideal y mucho mejor que otras que tienen pasado por aquí. Además la idea central, que todo el mundo pude cambiar y llegar a ser mejor persona, es algo a tener en cuenta, y todos los esfuerzos, disgustos, aventuras, situaciones incómodas y embarazosas que tiene que pasar para conseguirlo estoy seguro de que os harán sonreír más de una vez.

jueves, 22 de abril de 2010

La televisión


Antes de leer, os pido que veáis entero el vídeo que lo acompaña, porque es lo que provoca el texto que viene a continuación y porque pienso que es digno de escuchar entero.
Hoy tengo el día entre reivindicativo y protestón, así que aunque la temática más o menos será de siempre la cosa va a ser algo más general de lo habitual. Quiero decir que no voy a escribir hoy sobre ninguna novela, serie o película en concreto, sino que voy a tocar el tema de nuestras televisores y sus programas.

Al principio de este camino con el blog una de las primeras series que comenté, recomendándola encarecidamente, fue “Boston Legal”, aunque no voy a volver a hablar de ella, aunque podría porque da mucho de sí (cada capítulo daría para un buen montón de reflexiones). Ahora estamos viendo la cuarta temporada, sufriendo, porque ya estamos casi terminando y sabemos que solo nos queda una, pero la guardaré entera para volver a verla seguramente dentro de unos años. Bien, pues uno de los últimos capítulos que vi me hizo pensar en que bien podría aprovechar para hablar un poco del tema de cómo está nuestra televisión y la programación que nos ofrece.

Ahora veo pocos programas, las series, que es lo que vemos normalmente, las grabo para verlas con calma, sin anuncios y esas cosas, y eso que en las cadenas de pago no pasa lo mismo que en las otras, anuncios hay, pero muchos menos. Así que fuera de algún telediario no soy de los que están pegados al aparato todo el día, un par de capítulos de algo por la noche, alguna película y poco más. No por nada, sino porque la programación diaria me parece muy mala, por no decir algo peor. Los que confiaban en que con el paso a la TDT la cosa iba a mejorar algo deben de estar muy decepcionados, porque tenemos más o menos lo mismo que antes, pero multiplicado por más canales, es lo que hay.

El vídeo está extraído del episodio 15 de la cuarta temporada de “Boston Legal”, titulado “El país de los tabloides”. Ya dije que las críticas que hacen en todos los capítulos no se dejan nada por el camino, cada cosa que podamos imaginar aparece en algún momento. Normalmente son dos casos por capítulo y en este le toca a las cadenas de televisión, que en Estados Unidos, en lo que se refiere a telerrealidad están, por suerte para nosotros, varios pasos por encima de las nuestras, en el mal sentido, aclaro. También es cierto, y puede verse, que estos americanos ponen demandas por todo y para todo, pero en este caso la historia es tremenda. La cosa es que un padre demanda a una cadena televisiva por considerarla responsable del asesinato de su hija. Ella acudió a un programa de esos en los que parece que te llaman para hablar de un tema, opinar o contar una historia y de repente la cosa se transforma en algo completamente distinto, es una encerrona. En este caso cuando ella menos lo esperaba, aparece su antiguo novio en el plató para pedirle que vuelva con ella y además que se casen. El novio era un maltratador, una persona violenta y peligrosa, pero eso a la cadena no le importó, no pensaron que pudiese pasar nada, solo aumentar el nivel de audiencia. Ella le dijo que no y a los pocos días el va a su casa y la asesina. Además del programa la cadena, tras el asesinato, aprovecha para aumentar la audiencia emitiendo varias veces el momento del programa en cuestión en el que se producen los hechos, alucinante, la verdad, pero no tan lejos de la realidad.

Nosotros tenemos a lo largo del día varios programas de ese estilo en los que uno va pensando que va a hablar de cosas relacionadas con su trabajo o con cosas cotidianas y de repente aparece la hermana (o el hermano) con el que no se habla desde hace años, la pareja a la que dejó porque no la aguantaba más, la amante del marido (o viceversa) y un montón de historias siniestras y truculentas que solo buscan aumentar la audiencia a base de airear cosas más que privadas de la gente. Claro que uno puede adoptar la postura de coger y marcharse, pero supongo que cuando de repente uno se encuentra en esa situación completamente inesperada no es fácil reaccionar. A esto podemos sumar los programas del corazón, los de gente metida en una casa, en una granja o donde sea, los debates políticos (que ahora, de repente, aparecen en medio de programas del corazón) y varios ejemplos más que sería difícil y largo enumerar.

Como profesor, educador y padre este es un tema que pienso que debería de preocuparnos bastante, sobre todo porque ellos ven mucho ese tipo de programas y piensan que todos esos comportamientos que podemos ver son “normales”. Es complicado hacer un debate en clase sin que unos se pisen a los otros cuando están hablando, que respeten las ideas contrarias a las suyas que otras personas pueden dar y que reflexionen sobre lo que están escuchando. Cómo vamos a decirles que eso no está bien si en cualquier debate que ven en televisión esos comportamientos son los que se producen y se animan. Hablan todos a la vez, alzan la voz hasta llegar a gritar para hacerse oír, se insultan, se pisan y no hablemos del poco respeto que demuestran a las opiniones contrarias a las suyas, se ridiculizan, se mofan unos de otros, es algo vergonzoso y contrario a la formación, educación y ejemplo. Ellos mismos deberían de pensar en qué imagen están dando, en qué están enseñando, porque muchos de los que los vean pensarán que eso es lo que hay que hacer, es muy difícil luchar contra eso.

No sé si es la audiencia la que reclama ese tipo de programas o fueron ese tipo de programas los que conquistaron a la audiencia, pero creo que todos, espectadores y programadores, deberían de hacer ya un proceso de reflexión serio para cambiar esa tónica, alguien debería de dar el primer paso.

Es posible que el caso usado en el vídeo de la serie mencionada pueda parecer exagerado, pero no creo que esté tan lejos de la realidad o que en cualquier momento podamos encontrarnos con un caso así, esperemos que no.

Esto fue lo de hoy, creo que esta medio reflexión-protesta es algo necesario para todos, esto tiene que cambiar de rumbo de una vez, cosa que no veo porque cada vez va a más, pero habrá que poner el límite alguna vez en algún sitio, que nadie piense que todo vale.

miércoles, 21 de abril de 2010

"Venganza en Sevilla", Matilde Asensi


Hoy voy a ahorraros la reseña bibliográfica de la autora de las dos novelas que voy a comentar, porque ya la hice hace unos días, cuando apareció por aquí como la autora de “Todo bajo el cielo”, hablo de Matilde Asensi.

Terminé hace poco su última novela, “Venganza en Sevilla”, que es una continuación de “Tierra firme”, por lo que hablaré de las dos un poco. En realidad hablamos de una trilogía, un concepto peligroso, tanto en la literatura como en el cine o la televisión, aunque en estos dos últimos medios la explotación de algunos personajes está agotada, aunque los directores y guionistas parecen no saberlo y siguen con segundas, terceras, cuartas… partes hasta matar aquello que tenía una cierta originalidad y gracia. En la literatura este agotamiento también es posible, pero para mí es menor, no tan habitual. De todos modos en este caso, aunque ya digo desde un principio que me gustaron las dos novelas, creo que, en mi modesta opinión, la autora se equivocó. Y pienso esto porque me parecería mejor leer la historia de un tirón, en una sola novela. Por un lado porque tanto cuando leí la anterior y esta que estoy comentando me quedó un mal sabor de boca al quedar la historia colgada, no me gusta nada esperar para saber el desenlace de algo, sinceramente. Pero además creo que la historia, repartida en tres, queda un poco coja. No es una historia tan compleja y densa como para tener que separarla en tres, así creo que queda como aquellas novelas por entregas de hace tantos años, casi como folletos, y creo que pierde en esta distribución. Cuando uno está más metido en la acción, esperando a ver qué pasa a continuación, de repente, terminó, fin, y quedamos sin saber qué va a pasar al final. Cuando esta leyendo esta y me quedaban pocas páginas pensaba “a ver qué hace ahora la autora, porque quedan cosas por pasar pero no quedan páginas, espero que no haga como otros, que de repente, aceleran la cosa y terminan de mala manera”, pero no, terminé el libro pero la historia no termina. Hay sagas en las que cada libro cuenta una historia con los mismo personajes, eso no está mal siempre que el autor sea inteligente, pero hace tiempo que no leía una novela que queda así, colgada, sin saber qué más va a pasar después. Por eso no me gustó nada esta separación, creo que sería mucho mejor para el lector tener la oportunidad de leer enteras las aventuras y andanzas de Catalina Solís, pero yo no soy ni el editor ni la autora.

“Tierra firme”, publicada en el año 2007 es la primera aventura de la trilogía que la autora denomina “La vida extraordinaria de Martín Ojo de Plata”. La historia comienza a finales del siglo XVI. En ella conocemos a Catalina Solís, huérfana de padre y madre, que viaja con su hermano desde España hasta América para casarse con un hombre al que no conoce. En el viaje son abordados por piratas, que acaban con la vida de toda la tripulación y también con su hermano. Ella será la única superviviente, lanzada al mar vestida de hombre, después de que su ama la convenza. Agotada llega a una isla desierta, en la que vivirá durante casi dos años, pasando todo tipo de penurias y adversidades a las que va sobreponiéndose poco a poco, llegando incluso a encontrar un gran tesoro pirata en una cueva oculta. Pasado ese tiempo un barco llega a la isla. Los tripulantes la descubren y el contramaestre del barco decide adoptarla, pero bajo la identidad de un hombre. Catalina le cuenta su historia a Esteban Nevares y este, que conoce a su futuro marido, la convence para que se haga pasar por un hombre, por un lado para evitar esa boda y por otro para poder viajar con ellos protegiendo su verdadera identidad. Así nace Martín Nevares, el personaje que dominará esta historia. Su padre adoptivo la presenta ante todos como un hijo mestizo que encontró en su viaje, incluso a su mujer, que regenta una casa de citas. Así Catalina / Martín entra en un mundo de comerciantes, contrabandistas, engaños y muchas aventuras. Y en el medio de todo esto tenemos a la familia de los Curvos, unos importantes comerciantes (más bien contrabandistas) que serán los antagonistas fundamentales de nuestros protagonistas y básicos en la continuación de la historia.

“Venganza en Sevilla” transcurre a comienzos del siglo XVII. Catalina, tras los sucesos del relato anterior, vive como mujer viuda hasta que recibe noticias de sus padres adoptivos. Su madre está gravemente herida tras un ataque de corsarios holandeses a la ciudad en la que vive, y su padre fue apresado e viaja como galeote en un barco hacia Sevilla. Así que decide ser de nuevo Martín para viajar a ver cómo está su madre y luego se embarca en una aventura hacia España para intentar rescatar a su padre. Cuando llega a Sevilla descubre que su padre está en la cárcel, medio muerto, y que los culpables son la odiada familia Curvo. El padre muere y le pide a Martín que vengue esa afrenta asesinando a toda la familia Curvo, a los cinco hermanos. Jugando con su doble identidad y la ayuda de sus amigos, urdirá un trabajado plan para llevar a cabo el juramento realizado a su padre.

Hablamos de novelas de aventuras en el sentido más clásico del género, quizá por eso me gustan tanto, me parecen muy entretenidas, amenas, divertidas y cinematográficas. Puede que sea un resto de mi afición a las películas de capa y espada, aquellas que ponían a montones en la tele cuando era más joven, a veces me parece que va a aparecer Burt Lancaster y su colega mudo saltando de patio en patio por las calles de Sevilla. Históricamente están bien documentadas, aunque no creo que sea la idea fundamental de la autora, pero podemos hacernos una idea bastante buena de cómo era la vida en aquel momento histórico. Por un lado tenemos la vida en la “Tierra firme”, que es como se conocían las nuevas tierras descubiertas por Colón, un mundo donde el más listo es el que mejor sobrevive. Refleja perfectamente cómo era el comercio entre las colonias y España, tanto el legal como el ilegal, y cómo era la vida allá, con la esclavitud, la dureza… En esta segunda lo que más patente queda es cómo un reino como el de España de aquella época, que recibía riquezas a montones de las nuevas tierras vivía dividido en dos mundos completamente distintos y en la más tremenda pobreza y despilfarro. Tenemos por un lado al pueblo, sobreviviendo como podía y por otro lado a una nobleza y, sobre todo, a unos comerciantes en los que todo era gasto y ostentación, apariencia y llamar la atención con grandes casas, riquezas, tapices… mientras el pueblo casi moría de hambre.

También me parece destacable la forma de narrar, que en muchas cosas y conscientemente recuerda a las grandes obras del Siglo de Oro español, pero “sin pasarse”, de vez en cuando aparecen algunas expresiones y construcciones con ese estilo que le dan ese aire de novela antigua, que no le queda nada mal, porque tampoco parecería demasiado normal que estuviera narrado de modo demasiado “moderno”. Me gusta la fluidez con la que escribe, algo muy sencillo y que puede afrontar cualquier tipo de lector, lo que me parece un mérito. Ya comenté en algún post anterior que la primera de las novelas la puse como lectura para un grupo de alumnos de 4º de ESO el curso pasado, y les gustó más que otras cosas que habían leído, así que algo debe de tener. Ahora les pondré esta segunda, a ver qué tal.

Dejo claro que pienso que son dos novelas de aventuras más que entretenidas, no le pidáis mucho más. No puedo decir cuál de las dos me gustó más, porque pienso que la primera tiene la novedad del personaje que es hombre o mujer según le convenga y en la segunda, aunque es un recurso algo más utilizado, ya no es novedoso. Pero la segunda tiene toda esa historia de cómo va tejiendo la red para llevar a cabo sus intenciones, que resulta muy entretenido para el lector. También pienso que la historia y los personajes podrían dar mucho más de sí, que darían pie para una historia algo más compleja, pienso que peca un poco de simplista y quizá las cosas pasan a veces con demasiada rapidez, algo más de complejidad y desarrollo no le vendría mal porque pienso que daría lugar a unas novelas bastante mejores. De todos modos cumplen perfectamente con su intención, entretener y hacer pasar un buen rato al lector.

Si leísteis la primera no dejéis pasar esta (ya tengo ganas de leer la tercera parte para ver cómo termina la historia) y si no lo hicisteis creo que si queréis pasar un buen rato deberíais de hacerlo.

lunes, 19 de abril de 2010

"Un tipo listo", Xosé Monteagudo



Hoy voy a comentar una novela editada recientemente en gallego, de momento no tiene traducción al castellano ni sé si la va a tener, pero creo que deberían de planteárselo, porque merece la pena. Las líneas que vienen a continuación las traduciré para facilitar la comprensión, pero para los gallegos que lean este blog es más que recomendable.

“Desde hacía años siempre me había parecido que las personas que fallecían en agosto eran muertos a destiempo, doblemente solos y contingentes en su último instante. La mayoría de sus conocidos y amigos, incluso los parientes menos cercanos, se encuentran en ese momento de vacaciones, despreocupados del trabajo y las pesadumbres y la mala noticia de la defunción explota en su rutina como una interrupción molesta que los obliga a cumplir unos pocos rituales de otra realidad que enseguida se olvida, como si nunca existiese”

Cuando uno lee un libro, a veces, encuentra frases que le quedan en la cabeza y que le hacen pensar en cosas en que a lo mejor nunca se le pasaron por la cabeza, o por lo menos no de ese modo. Hay autores que son auténticos especialistas en hacer pensar y reflexionar al lector sobre la realidad cotidiana, sobre cosas de todos los días y que consiguen que uno las vea como algo no tan cotidiano. Conseguir eso no es algo fácil, al revés, y cuando uno encuentra más de una frase de ese estilo considera que está leyendo algo que merece la pena, no solo por esto, claro, además tiene que tener una historia que te atrape y te atraiga, que interese o, por lo menos, entretenga.

Esto es lo que me pasó con una novela que me dejó un amigo hace unos días y que me duró poco tiempo, porque es cortita, demasiado corta para lo que me estaba gustando, la verdad.

Se titula “Un tipo listo”, como ya he dicho, escrita originalmente en gallego, por Xosé Monteagudo y publicada a finales del año pasado por la Editorial Galaxia, ganadora además del Premio García Barros del año 2009, convocado por el ayuntamiento de A Estrada.

Xosé Monteagudo es un autor nacido el 1 de enero de 1965 en una aldea de la provincia de Pontevedra, Santa Xusta de Moraña. En ella pasó su infancia, dedicando la mayor parte del tiempo a leer y escribir, como él mismo dice, relatando en secreto los pequeños hechos que pasaban a su alrededor. A los 12 años se fue interno al colegio San Narciso, en Marín, donde estudió el bachillerato. En 1983 se fue a estudiar Derecho a Santiago de Compostela, licenciándose en 1988. Preparó unas oposiciones al cuerpo de Gestión de Hacienda, aprobándolas en 1990. Durante esos años vivió un tiempo en Madrid. Su primer destino fue la Delegación de Hacienda de Pontevedra, en 1991, trabajo que sigue desarrollando. Está casado y tiene una hija. Siempre fue un gran lector, de autores tanto clásicos como modernos, él mismo destaca a autores como Poe, Dickens, Faulkner, casi todos los hispanoamericanos, Antonio Tabucchi o Paul Auster entre otros muchos. Por el momento es autor de tres novelas, “As voces da noticia” (Premio Blanco Amor en 2002), “Esta historia” (2006) y esta que comento, “Un tipo listo”. En ellas siempre trata de atrapar al lector desde el principio y siguen un esquema similar, normalmente algún tipo de investigación sobre un hecho o un personaje que suele tener una vida oculta e insospechada, que sus allegados no conocen.

En esta novela nos cuenta la historia de Manolo Cortizo, viudo, padre de dos hijos, Ricardo y Darío; que es el que realmente cuenta todo lo que va sucediendo; y director de una sucursal bancaria en la ciudad de Vigo. Tras su muerte se descubre un desfalco de mucho dinero en el banco en el que trabajaba Manolo y sus hijos se ven implicados en el mismo como principales sospechosos. Darío empieza a ver cosas en la vida de su padre, la primera el desfalco de millones que parece que hizo, y que le llevan a descubrir a un completo desconocido. Las relaciones entre los hermanos nunca fueron buenas, y tampoco la que tenían con su padre, eso es algo que sabemos casi desde el principio. Pero a medida que vamos leyendo, descubrimos, junto con Darío, que la persona que él pensaba que conocía no tiene nada que ver con la realidad, sumiéndose en un profundo pozo de descubrimientos que lo sorprenden cada vez más. Al mismo tiempo vamos viendo también cómo era y cómo es la relación que tiene con su mujer y sus hijas gemelas y con un hermano con el que siempre habló lo mínimo exigible. La trama se va desarrollando como si el lector fuera acompañando a Darío, descubriendo lo mismo que él, sorprendiéndose tanto como él en una trama perfectamente urdida para atrapar al lector.

En la novela va a tocar temas tan distantes como la Guerra Civil, la prostitución, las relaciones personales, el matrimonio, las infidelidades, las injusticias, la muerte, la satisfacción personal, el trabajo..., todo esto provocado por el dinero, la ambición de tenerlo, por la ambición de una sociedad donde el éxito suele ser el resultado de oscuros negocios.

La trama está perfectamente resuelta, incluso las partes en las que el autor explica las complicadas maniobras practicadas por Manuel Cortizo para quedarse con grandes cantidades de dinero están bien resueltas, aunque en un principio pueda parecer complicado entenderlo las explicaciones dadas por el autor a través de los abogados y los protagonistas hacen que veamos lo “sencillo” que es quedarse con un dinero que no es suyo y jugar con él a muchos niveles.

Una de las conclusiones que se plasman en el libro es que el que roba un millón es un ladrón, pero el que roba miles de millones es “Un tipo listo”.

Os recomiendo esta lectura para pasar un buen rato, para entretenerse con mucha facilidad y para seguir una historia llena de sorpresas, de giros y situaciones que os van a atrapar, seguro.

domingo, 18 de abril de 2010

"El club Dante", Matthew Pearl



Como ya dije en alguna ocasión, leo sobre todo para entretenerme, lo que no quiere decir que lea todo lo que se me pone por delante, pero casi. Normalmente soy de los que si empieza un libro tiene que terminarlo, no dejo ninguno por el camino, aunque también es cierto que cada vez soy más selectivo y escojo lo que voy a leer, lo que no quiere decir que alguna vez me equivoque. Soy aficionado también a las novelas de misterio, investigaciones, asesinatos, policías o investigadores privados y esas cosas, no demasiado a la novela negra en su sentido más estricto, pero sí a aquellas que andan cerca. Cierto es que en este género de los investigadores hay cosas más que decentes, otras que se quedan a medias y muchas más con las que no merece la pena perder el tiempo. No es el caso de la que voy a mencionar hoy, porque creo que, sobre todo en un sentido estilístico, está algo por encima de la media.

La novela se titula “El club Dante” y el autor Matthew Pearl. Nació en el año 1975 en Nueva York, ciudad en la que reside actualmente. Vivió sus primeros años en Florida. En 1997 se graduó cum laude en la Universidad de Harvard. Estos estudios y esta graduación con tan alta nota se notan perfectamente en su forma de escribir y en los elementos que usa para desarrollar sus intrigas, que, como veremos, siempre están relacionadas con obras o autores más que conocidos de la literatura mundial. En el año 1998 recibió un importante y prestigioso premio, el premio Dante de la Sociedad Dante de América. Escribió el primer borrador de esta novela mientras cursaba estudios de Derecho en Yale, donde se licenció en el año 2000. Vemos que pasó por dos de las universidades más prestigiosas no solo de los Estados Unidos, sino del mundo, por lo que algo debe de tener. Posteriormente impartió clases de Literatura y Escritura Creativas en Harvard y se encargó de una edición del “Infierno”, traducido por el poeta inglés Henry Wadsworth Longfellow. Esta es su primera novela, publicada en el año 2003 en más de veinte países con bastante éxito en su momento de público y crítica y en su momento fue considerado como uno de los autores más prometedores. De momento, además de esta, publicó dos novelas más, que mencionaré al final.

La novela transcurre en el año 1865. En esos años la sociedad americana vive en un cierto caos provocado por el asesinato del presiente Abraham Lincoln e la Guerra Civil. La delincuencia, la corrupción y los disturbios raciales son muy habituales. En esta situación histórica las calles de la ciudad de Boston se convierten en el Infierno. Encuentran a un conocido juez con el cuerpo lleno de moscas y larvas de una especie extraña. Posteriormente la aparición de un sacerdote católico enterrado boca abajo y con los pies envueltos en llamas provoca una fuerte conmoción. También desconciertan estos hechos al policía Nicholas Ray, un hombre de color que sufre el rechazo de una sociedad racista mientras se enfrenta a un caso difícil y turbador. Los miembros del Club Dante, formado por un pequeño grupo de intelectuales, escritores y maestros de Harvard, liderados por el poeta Longfellow, ven en esos crímenes la escenificación de las torturas que aparecen en el “Infierno” de Dante. En ese momento se están enfrentando a la primera traducción de la “Divina Comedia”, así que los miembros del club recurrirán a sus conocimientos para comparar la belleza de los versos del poeta Dante Alighieri con la cruel y sangrienta interpretación que de ellos hace un asesino despiadado que va siempre un paso por delante de ellos. El asesino encuentra en esos versos los castigos adecuados para que la víctimas paguen por sus pecados, y está dispuesto a todo.

Por lo que vi por internet adelante, esta novela provoca sentimientos encontrados y opuestos. A mucha gente no le gustó nada, dicen que es pesada y muchos no llegaron a leerla entera, lo que a mí me parece una opinión algo gratuita, para poder opinar con base supongo que habría que leerla entera. Digo esto porque las primeras páginas a mí también me parecieron algo pesadas, espesas y me costó entrar en la historia, pero luego disfruté mucho de ella, me gustó mucho. Las otras opiniones que encontré van en esta misma dirección, muchos de los que la leyeron dicen que es estupenda. En su momento se publicitó como una alternativa “inteligente” a las novelas de Dan Brown, pero creo que solo están relacionadas en el sentido de que hay asesinatos, misterios y una cierta línea argumental. No tienen nada que ver en el estilo con el que están escritas. Esta es una novela contada con un estilo más trabajado, no tan facilón como las de Brown y quizá sea eso lo que echó para atrás a alguno de sus lectores. También es cierto que la obra que se usa como línea argumental para la historia es complicada y a muchos le resultará desconocida, pero el autor se explica perfectamente y no es necesario leer o conocer la “Divina Comedia” para seguir la historia. Y con conocer me refiero exclusivamente a haberla leído, claro. Reconozco que no es una novela sencilla de leer, que a ratos es algo farragosa y densa, igual demasiado “literaria”, pero se nota muy bien de dónde viene el autor y los estudios que realizó, que se plasman perfectamente tanto en la forma de escribir como en el desarrollo de la historia. Ya digo, se la leéis intentad pasar de las primeras cincuenta páginas y luego seguro que disfrutaréis mucho de la lectura, porque para mí merece la pena.

Tiene su propia página web, bastante interesante para echarle una ojeada antes de animarse a leerla: http://www.seix-barral.es/club-dante/default.asp y el autor también, como casi todos hoy, solo que está en inglés, pero se puede ver: http://www.matthewpearl.com/

Las dos novelas que publicó después de esta también están directamente relacionadas con autores clásico, aunque todavía no las he leído, pero serán lecturas que haga en breve, así que dentro de un tiempo seguro que aparecerán por aquí, porque la verdad es que es un autor que tenía un poco apartado, pero al revisar esta primera vi que también tenía estas dos, y como me gustó bastante intentaré hacerme con ellas a ver qué tal. En el año 2007 publica “La sombra de Poe” y en el 2009 “El último Dickens”, que por lo que veo en los resúmenes tienen más o menos el mismo esquema.

viernes, 16 de abril de 2010

Glee


La verdad es que últimamente fueron varios libros seguidos, así que hoy toca serie de televisión. Voy a hablar de una producción reciente, ya que aún está por la primera temporada y, por lo menos, tiene prevista una segunda. Además en su primer año obtuvo varios premios importantes, el más conocido el Globo de Oro, ganando el de mejor serie de comedia y musical y tres de sus actores, el profesor, la encargada del grupo de animadoras y una de las que cantan también obtuvieron premios en la categoría de musical y comedia. Sí, hablamos de una serie musical, algo no demasiado habitual en el panorama televisivo, no recuerdo series musicales en los últimos años tras el gran éxito de una de las mejores del género, “Fama”, pero de eso hace muchos años. El musical es un género que tiene muchos seguidores, por lo menos a mí, de vez en cuando y si está bien hecho, me gusta bastante. Fue uno de los mayores impulsores del cine americano allá por los años 30 y 40 y en los años 80 tuvo de nuevo un cierto éxito en el cine, con cintas como “Fiebre del sábado noche” o “Grease”, pero creo que es un género como el Guadiana, de repente desaparece y vuelve a aparecer con fuerza pasados unos años. Ahora quizá sea un género más teatral, ya que la cantidad de musicales que se pueden ver en escena en las grandes ciudades es bastante amplia y cubre varios géneros. De todos modos, con pocas excepciones, en televisión no es algo habitual, así que hoy toca serie musical.

Se llama “Glee”, que traducido sería algo así como “júbilo o alegría”, y de eso tiene a montones. No es fácil clasificarla, la verdad. La acción transcurre en un instituto americano donde todo parece normal. Ya sabéis por otras cintas que en estos centros de enseñanza tienen grupos para todo y hacen concursos de todo, de silabeo, de debates, de ajedrez, deportes a montones, de bandas de música, de animadoras…, que no sé de dónde sacan el tiempo estos chavales para estudiar, porque no les debe de quedar mucho; en este incluso tienen un club de castidad (no es broma, que por otras referencias sé que existen). Bien, pues en este, además de todo esto, tuvieron hace unos años el “Glee Club”, un grupo de alumnos y alumnas que se dedican a cantar, bailar, hacer coreografías y, claro está, participar en concursos (porque además en estos centros buena parte de los presupuestos dependen directamente de la cantidad de concursos que ganen, que ya les vale). Hay un profesor de estos con ganas de hacer cosas que además de dar clase, como todos allá, tiene una serie de obligaciones, unas más agradables que otras, que en su juventud participó en ese club y tuvo una cierta fama, ahora echa de menos la música y se siente un poco bastante frustrado. Así decide intentar formar de nuevo el Club Glee para participar en el concurso de centros, pero a nadie le interesa la música, allí lo principal es el fútbol americano y las animadoras, que son los que se llevan el dinero. Así que recoge al alumnado que nadie quiere, que no tienen amigos o que son un poco especiales por su forma de ser, por su físico, sus actitudes… Algunos dicen que es una serie de frikis, de gente rara, más bien es una serie en la que los protagonistas son inadaptados, a veces por decisión propia y otras por no ser aceptados por los demás, o ser aceptador, pero no están contentos con eso. También dicen que es como la cara B (esto es de cuando no había CD y los discos tenían dos caras y la B era a veces la secundaria) de “High School Musical”, esa saga de Disney de chicos y chicas guapitos que también se ponen a cantar y que tuvo mucho éxito entre los y las preadolescentes. En este sentido puede ser, es algo parecido pero no son los buenos, ni los guapos, ni los ricos…, pero la idea central es que cualquiera puede y debe perseguir sus sueños y llegar a conseguirlos, hasta los más raritos.

Digamos que no solo los alumnos son raros, también tenemos una serie de personajes entre el profesorado que es para darles de comer aparte. Evidentemente no estamos ante una serie realista, para nada, más bien en muchas ocasiones llega a rozar lo esperpéntico o ridículo. Tenemos a la encargada de las animadoras, hasta arriba de esteroides, siempre de chándal, siempre haciendo ejercicio y con unas actitudes y poses muy masculinas. Un entrenador de fútbol americano que es un indio nativo y que también tiene lo suyo. La orientadora es una chica joven que está obsesionada con la limpieza, tanto que, por ejemplo, limpia cada uva antes de comerla (ya os podéis hacer una idea). El director, un indio de la India, más preocupado por el presupuesto que por el centro. Todos estos y más conforman un plantel de gente con comportamientos completamente exagerados, pero no tan lejanos de muchas realidades existentes.

Entre el alumnado que recoge para el club tenemos al jugador de fútbol, atractivo, al que todos quieren parecerse, pero tremendamente inseguro. El alumno gay al que todos martirizan día tras día. A la alumna con un talento inmenso para cantar y bailar pero que no tiene ninguno para las relaciones sociales. Una asiática que tartamudea cuando habla, pero no cuando canta. La alumna de color, anchota, simpática y con una tremenda voz. Un alumno en silla de ruedas…, y no nos perdamos a las animadoras, que están todo el día con esa ropa, camiseta y faldita corta, salen así de casa y se pasan todo el día en el instituto con ese atuendo.

Viendo esto puede parecer algo extraño, raro, y la verdad es que lo es, no lo voy a negar. Advierto que es una de esas series que o te gustan mucho o no eres capaz de ver en absoluto, porque te parecen horrorosas. A mí me entretiene bastante, me parece simpática y a veces tiene momentos divertidos, con un cierto aire crítico bastante notable. Si no os gustan los musicales ni os planteéis verla, pero si os gustan aunque sea un poco yo le daría una oportunidad, sobre todo porque los números musicales son verdaderamente buenos, las voces de los alumnos son excelentes y siempre están haciendo versiones de temas más que conocidos. Yo le daría una oportunidad. En las cadenas de pago puede verse en Fox, y en las de TDT empezó hace poco en Antena Neox (creo).

Es una serie en la que los protagonistas son un grupo de perdedores, tanto profesores como alumnos, pero con la idea de que hay que intentar estar por encima de la gente y hacer lo que a uno le guste, es la única manera de ser feliz, y a veces lo consiguen, no siempre. También es una serie que no es nada políticamente correcta, lo cual es una alegría, y no penséis que está pensada para adolescentes solamente, es muy inteligente, trabajando con la parodia de sí misma y desmitificando la idealización de la época escolar. Los deportistas, las animadoras que son siempre los personajes a admirar y seguir son aquí patéticos, y son los habitualmente patéticos los que acaban por conquistar al público. Es la demostración de que podemos hacer lo que queramos, por lo menos intentarlo.

Intentadlo, dadle una oportunidad y a ver si os gusta.