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jueves, 11 de junio de 2015

"Better call Saul"


Hace tiempo que no comento ninguna serie de televisión. La verdad es que cada día aparece alguna nueva, pero no me doy puesto con ellas, primero queremos terminar aquellas con las que estamos, que sino mezclamos demasiado y nos volvemos un poco locos. Además cada día hay más y hay que ver a qué te enganchas, a cuáles le das una oportunidad y a cuáles no, que tampoco es cuestión de estar todo el día delante del televisor. Pero hace poco empecé a ver una a la que le tenía ganas por varias razones y no me está decepcionando nada.

“Breaking Bad” creo que va a ocupar el número uno de mi ranking particular durante bastante tiempo, sigo sin ver ninguna que sea capaz de arrebatárselo, aunque alguna se queda cerca. Durante su última temporada circuló que era más que probable que de ella surgiera lo que se llama un “spin-off”, un concepto que creo que todo aficionado conocerá. Por si acaso quiere decir que de un personaje más o menos secundario de una serie sale otra de la que será protagonista. Esto ha pasado en más de una ocasión con más o menos fortuna, porque lo que funciona dentro de un cierto ambiente o guión no tiene por qué funcionar de otra forma como personaje individual. Pero si hay un secundario de serie que mereciera tener la suya propia es el gran Saul Goodman, el abogado que se dedicaba a blanquear el dinero que ganaba Walter White con las drogas que fabricaba y vendía y que se anunciaba a lo grande en televisión, vallas publicitarias y demás. En esta serie la verdad es que sus apariciones eran antológicas y en más de una ocasión se comía a los verdaderos protagonistas de la serie. Así que algunos pensaron en seguir estirando el éxito de la serie contándonos la vida de este especial abogado antes de tener contacto con el mundo sórdido y violento de la serie original. Y de aquí sale la serie de hoy, “Better call Saul”.

Partamos de que los guionistas y productores de esta nueva serie son Vince Gilligan y Peter Gould, los mismos de la serie de la que salió el amigo Goodman. Y se nota en cada momento de los capítulos de este spin-off. El mismo tipo de ambiente, la misma forma de filmar y de presentarnos las escenas, los mismos y extraños principios de capítulo que te dejan siempre con muchas ganas de saber qué va a pasar. El mismo tipo de actitudes, de personajes extraños, histriónicos y atractivos, la misma intervención de la música para acrecentar la tensión de las escenas... Todo está presentado casi de la misma manera y es fácil pensar que en lugar de ver una nueva serie estás viendo una nueva temporada de la anterior pero cambiando un poco la historia. Cierto es que no está a la misma altura, eso es algo prácticamente imposible, pero no está demasiado lejos y resulta bastante atractiva, sobre todo si fuiste un seguidor de la misma. 

El mayor atractivo de la historia está en conocer capítulo a capítulo cómo llego este abogado a tomar contacto con los personajes de “Breaking Bad”, que hizo que se dedicara a los casos más sórdidos e ilegales, aunque en la serie original poco más sabíamos de lo que hacía, ya que estaba centrado en la historia que nos estaban contando. El inicio del primer capítulo es realmente genial. Vemos a un Goodman trabajando en un local de cafés y bollería, con un buen bigote y sospechando de casi todo lo que tiene alrededor. Cuando llega a casa se sirve una copa y mira con nostalgia los anuncios de “Mejor llame a Saul” que tantas veces vimos o escuchamos; y mientras lo hace unas lágrimas de pena y nostalgia van apareciendo en sus ojos. De estar en lo más alto en cierto sentido ahora se encuentra así. Y de ahí iremos a unos años, unos cuantos, antes. Veremos que en esa época no era aún Saul Goodman (aunque será un nombre que aparecerá algunas veces en historias de su juventud). Ahora es Jimmy McGill, un más o menos joven abogado que intenta hacerse un hueco en ese difícil mundo. Trabajando como abogado de oficio, cobrando una miseria, malviviendo y con un despacho que da más pena que otra cosa. Además tiene que encargarse de su hermano mayor, otro abogado que en este momento no ejerce por razones que descubriréis cuando veáis la serie. Y a su alrededor, además de las distintas historias, iremos viendo cómo aparecen algunos personajes con los que tendrá contacto después. Desde Tuco, el delincuente con el que también trabaja en la serie original, hasta otro de los personajes que también casi podría tener serie propia y que creo que meten aquí precisamente por esa razón. Era otro de los que tenían una intervención importante en las andanzas de Walter y Jessie, hablo de Mike Ehrmantraut, el casi solucionador al que tenía que recurrir para que arreglara muchos de sus desaguisados o les echara una mano con sus problemas; el ex-policía que tenía una hija con la que no se trataba y algunas cosas más (pues de esto también sabremos algo más y también como se conocieron él y nuestro protagonista, Jimmy).

Saul Goodman o Jimmy McGill, lo de menos casi es el nombre. Lo mejor es el personaje y cómo está planteado; y, sobre todo, como se va desarrollando la historia. Nos encontramos al principio a un abogado que lo único que quiere es sobrevivir a toda costa, labrarse un nombre en el mundo de los abogados y poder tener un sueldo que le permita vivir de la mejor manera posible. Veremos como algo antes era un pequeño delincuente y cómo algunos de esos delitos le llevan a intentar cambiar su vida. Poco a poco iremos viendo cómo llega a ser el abogado que conocimos antes, aquel al que la honradez y la legalidad le importa bien poco y que es capaz de jugar con toda la terminología legal para alcanzar su objetivo, principalmente ganar dinero. Aunque tiene ya ese aire veremos a un personaje algo más honrado, que quiere hacer las cosas bien pero al que esa actitud no le suele dejar demasiadas cosas buenas. Así que va a tener que optar por coger el camino del medio. 

Además de cómo se desarrollan las historias, que como dije tienen el mismo aire de humor negro que la serie de la que parte, lo mejor es el actor y el personaje. Bob Odenkirk borda el papel de Jimmy McGill, realmente bueno y brilla por encima de todos los demás. Un hombre que tiene más vidas que un gato y, como estos, siempre cae panza arriba. Con una verborrea impresionante que es capaz de sacarlo de casi todos los aprietos y problemas, y siempre se mete en bastantes. Que siempre tiene la idea adecuada para seguir adelante y sacar beneficio, que con su ágil mente es capaz de salir del agujero más grande. Y va a tener que enfrentarse a muchos, pero muchos problemas, muchas situaciones comprometidas que, aunque sabemos que no pasará, parecen que van a acabar con él. Eso sí, vamos a encontrarnos con esos extraños argumentos a los que estos dos guionistas nos tienen acostumbrados, que tienen tanto de geniales como de inesperados. En ese sentido uno de sus mayores méritos es que casi nunca vamos a poder deducir lo que pasará, las sorpresas están garantizadas y las cosas muchas veces no irán por donde esperaríamos. Y por supuesto tampoco faltará al genial humor negro al que nos acostumbraron, presente en muchos momentos y que hará que sea imposible no reírse a carcajadas en más de un momento, casi al mismo tiempo que puedes llegar a temblar por el límite al que llegan algunas situaciones.


Ya dije que evidentemente no está a la misma altura que “Breaking Bad”, pero tiene suficientes de los buenos elementos de esta como para gustar, y mucho, a los que la sufrieron y la disfrutaron. Es inevitable que nos la recuerde y está hecho a conciencia. Pero incluso los que no la vieron podrán disfrutar de esta, algo menos violenta y negra que la anterior, aunque también tiene sus cosillas. Solo me fastidia que sea de esas cortitas, diez capítulos forman la primera temporada, de la que llevo cinco, y tendré que esperar hasta el año que viene para poder ver la segunda. De momento me está gustando mucho, cincuenta minutos de buena televisión en todos los sentidos, ahora solo espero que en los cinco que me quedan para terminar no decaiga.

miércoles, 20 de mayo de 2015

"La ley de los justos", Chufo Lloréns

Hoy voy a dejar algunas impresiones sobre una novela que prácticamente acabo de terminar. De un autor que ya ha aparecido en varias ocasiones por aquí, creo que he comentado casi todas sus obras, y que nunca me decepciona. Es más, creo que en el género de la novela histórica, es el que se lleva todas mis preferencias en este momento muy por encima de otros quizá más reconocidos internacionalmente. Hablo de Chufo Llorens y su último trabajo de muy reciente publicación, “La ley de los justos”.

Me ahorro la reseña biográfica, ya que he comentado todas o casi todas sus novelas, así que podréis encontrarla navegando un poco por las entradas anteriores de este blog.

Lo primero que leí de él fue “Te daré la tierra” y me dejó realmente encantado, una buena novela histórica que transcurría en un tiempo muy pasado y muy habitual dentro del género. Luego llegué a una anterior, “La saga de los malditos”, que me pareció una historia entre dos tiempos muy compleja y realmente espléndida. Pero mis preferencias sobre este autor casi van cambiando con cada nueva historia y, tras la lectura de esta última y hasta que aparezca la siguiente, creo que me voy a quedar con “La ley de los justos” como la mejor novela de Lloréis.

En este caso estamos ante un relato que transcurre en la Barcelona de finales del siglo XIX. En ella transcurre la mayor parte del relato, con algunos momentos importantes que se van más allá del Océano Atlántico para llevarnos a Cuba durante la época de la guerra que terminará con la pérdida de la isla y otras colonias por parte de España. Como siempre en este tipo de novelas los personajes de ficción se van mezclando con los que realmente existieron, que en este caso son bastantes. Al mismo tiempo los hechos de ficción se juntan con hechos que realmente ocurrieron. La maestría del autor que hace esto está en que esa mezcla entre ficción y realidad sea tan buena que el lector casi no distinga cuáles son cuáles y todo parezca tan real como lo ocurrido en la historia. Aquí tenemos desde la Exposición Internacional de Barcelona hasta una serie de atentados anarquistas y otros importantes detalles. Tanto que durante la lectura y al terminarla me he ido a internet a buscar a varios personajes, a indagar en aquellos hechos históricos que el autor maneja con tal maestría que casi todo en la historia parezca creíble. Gracias a ello y a mi curiosidad me he enterado de muchas cosas que desconocía, algunas sorprendentes para mí. Por poner un ejemplo, sabía de la personalidad del poeta catalán Jacinto Verdaguer y de su condición de sacerdote, pero desconocía por completo su afición por las posesiones demoniacas y la realización de exorcismos, conferencias sobre el tema y demás. Hay otro personaje que tras la lectura descubrí que era más o menos real, aunque el autor reconoce una licencia en cuanto a su uso por haber vivido años después de lo contado en la novela. Me refiero a Pancarta Betancourt, un personaje estremecedor y del que no voy a decir nada más, leed la novela y seguro que cuando lleguéis al final, a las notas del autor, iréis como yo a internet a investigar un poco al personaje real al que refleja.

Como en todos estos casos la historia circula alrededor de varias familias que van entrecruzando sus destinos de diversas y variadas maneras. Algunas de ellas de la alta burguesía barcelonesa y otras de los demás estamentos sociales. Creo que no queda ni un solo grupo social sin aparecer en la historia en mayor o menor medida y casi ningún tipo de acontecimiento que no podamos encontrar en la historia. Economía, música, guerra, historia y todo ello entrecruzando los destinos de estas familias.

Los Bonafont, con Juan Pedro como uno de los protagonistas centrales de la historia, junto con su hermano Máximo y su madre Luisa. La familia de clase baja que trabaja para poder subsistir de la mejor forma posible.
Los Ripoll y los Guañabens son los representantes de esa alta burguesía barcelonesa, comerciantes y dueños de negocios tanto en la ciudad como en la lejana Cuba con el comercio de tabaco y otros productos fundamentalmente.
Claudia Codinach es otra de las mujeres importantes en la historia, una joven cantante de ópera que pretende ser alguien en un mundo complicado donde es difícil triunfar sin buenos padrinos y maestros. 
Alfredo Papirer, otro de los elementos que vive a la sombra de Germán Ripoll, que es el protagonista antagonista de la historia.
Y a su alrededor criados, militares, marinos, esclavos, dueños de plantaciones sin escrúpulos unos y con ellos otros..., un auténtico conglomerado de personajes para montar una historia fantástica y realmente entretenida.

En el fondo, como casi todas estas historias, el centro es una historia de amor entre dos personajes llena de problemas y dificultades, de muros que se alzan entre ellos por la diferencia de clase social (no desvelo demasiado porque aparece ya en las primeras páginas) y de gente que los ayuda y de otra que impide por completo la relación. Junto a esta todo este gran grupo de personajes hace que todos los grandes temas aparezcan en el relato perfectamente engarzados. La envidia, las ganas de crecer social y económicamente, el egoísmo que mueve a muchos de ellos, la supervivencia de los pobres, los abusos... En el fondo no deja de ser un gran folletín decimonónico, dejando claro, como he escrito en otras ocasiones, que no le doy a esta palabra un sentido peyorativo. El género de las novelas por entregas de finales del XIX sigue presente por completo en este tipo de historias. En aquel momento la entrega acababa siempre en un momento culminante que hacía que el lector estuviera esperando con ganas la siguiente. En este caso tenemos la ventaja de que al acabar el capítulo en una situación de tensión o incertidumbre ya tendremos el siguiente a nuestro alcance.

Es una novela muy larga, quizá de las más extensas que he leído últimamente, pero como en las demás de este autor, he disfrutado por completo de cada página. He sufrido, me he alegrado y en más de un momento quizá he lanzado un improperio por la profunda maldad de algunos personajes y el daño que le pueden hacer a otros. Es una historia triste en muchos momentos, dura en otros y llena de oscuridad y negrura, de personajes tan egoístas que son capaces de cualquier cosa por conseguir sus objetivos. Y en más de una ocasión, aún esperándolo, me he sorprendido por el giro que toman los acontecimientos. En ningún momento se me ha hecho larga o pesada, todo lo contrario. La verdad es que es de las pocas últimamente que me ha llevado a dejar otras cosas para poder seguir con la historia de Juan Pedro y Candela y todos los demás personajes que circulan a su alrededor y sus historias, que son muchas y muy bien contadas. La verdad es que al final se me ha hecho hasta corta y no tenía demasiadas ganas de acabarla.


Para mí una novela muy recomendable para los aficionados a la novela histórica y a los relatos complejos, bien contados y variados tanto en situaciones como en personajes. Tan bien contada que es fácil imaginar todo lo que estás leyendo a medida que lo vas haciendo, tan cinematográfica como todas las anteriores. Estoy seguro de que si fuera un autor extranjero sería uno de esos best-seller internacionales que tan bien se venden. Ahora a esperar por la siguiente, que tardará, porque el trabajo de investigación que tiene detrás “La ley de los justos” es complejo y exhaustivo, aún así la espero con ganas.

viernes, 13 de marzo de 2015

"La bibliotecaria de Auschwitz", Antonio G. Iturbe



La novela de hoy llevaba ya algún tiempo en la lista de pendientes pero no me daba animado a leerla. Recientemente dejé a cada alumno y alumna de mi grupo de segundo que eligieran una novela para leer en esta segunda evaluación, con mi aprobación, evidentemente. Y me llamó la atención que una de ellas eligiera este título, así que me puse a leerla de una vez. Hablo de “La bibliotecaria de Auschwitz” de un autor español, Antonio G. Iturbe.

Innumerables las historias sobre muchos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial y muchas de ellas circulando alrededor de historias de judíos o de personas que los ayudaron en esa tremenda época, también otras que transcurren en los campos de concentración o en relación con ellos. Soy bastante aficionado a este tipo de lecturas, que siempre logran conmover al mismo tiempo que horrorizan al lector, siempre pensando que la realidad puede superar con creces a la ficción y que el nivel de maldad y salvajismo del ser humano es mucho mayor en la realidad que en cualquier tipo de ficción. Parecería que ya están todas contadas, pero no, seguramente quedan miles de historias de héroes anónimos, de sufrimientos incomprensibles y de relatos que seguirán haciéndonos estremecer. Hechos que creo que nunca debemos ni podemos olvidar y este tipo de novelas pueden contribuir a que esto no ocurra. 

Antonio G. Iturbe es un autor nacido en 1967 en Zaragoza y crecido en la zona de la Barceloneta. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona y se dedica sobre todo al periodismo cultural. Fue coordinador del suplemento de televisión de “El Periódico”, redactor de la revista de cine “Fantastic Magazine” y colaborador en diversos programas de radio y en suplementos culturales de otros periódicos. También trabaja desde hace años en la revista “Qué Leer”, de la que fue director durante un tiempo. En este momento está inmerso en un nuevo proyecto digital y en papel, www.librujula.com. Su primera novela es del año 2005, “Renglones torcidos” y la siguiente “Días de sal”, además de una serie de libros infantiles, “Los casos del Inspector Cito”. Por el momento esta que os comento hoy es su última novela.

Vamos a leer una historia que transcurre en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, en un de los campos de concentración más conocidos de todos por su tamaño y por ser, quizá, uno de los más brutales y donde más atrocidades se cometieron. El centro de la historia es una niña de 14 años, Dita Adlerova que sobrevive en el que los nazis llaman “campo familiar”, una especie de reducto más ¿humano? dentro del horror. En él conviven familias enteras, los niños asisten a clase y el resto está algo más cuidado y libre que fuera de él. En realidad no es más que un escaparate propagandístico por si un día aparece la Cruz Roja Internacional a visitarlo y poder decir que en realidad en esos campos no pasa ni se hace lo que se comenta por ahí. A su lado llegan los trenes de judíos que van directamente a las cámaras de gas o al campo de trabajo, teniendo como único objetivo sobrevivir el mayor tiempo posible. Dentro de ese pequeño y especial campo un grupo de mayores se encarga de cuidar y vigilar a los niños y, de paso, intentar enseñarles algo sin que los dirigentes del campo se enteren, ya ye la enseñanza esta terminantemente prohibida. Sin papel, lápices o libros es bien difícil pero hacen lo que pueden. Bueno, libros sí tienen, poco más de cinco o seis que van pasando de mano en mano, de profesor en profesor para intentar que todos esos niños aprendan algo y, sobre todo, que tengan una cierta apariencia de normalidad, que durante unas horas al día puedan escapar de ese horror que los rodea. Cuando escuchan esos libros leídos por los profesores los niños pueden soñar, pensar que están en otro sitio completamente distinto. Y también tienen los libros vivos, los profesores y profesoras que recuerdan historias que han leído y se las van contando poco a poco y por turnos a los alumnos. Y Dita es la encargada de cuidar, vigilar, prestar, esconder y mantener vivos esos libros. Vivos porque es así como los trata, como seres enormemente importantes y básicos para poder seguir viviendo. Al lado de Dita sus padres, sus amigos y amigas y una serie de personajes que tienen todos ellos un papel importante en la historia. Y enfrente los asesinos, encarnados por encima de todo en el personaje del doctor Mengele, el médico que se dedicaba a hacer experimentos crueles y sangrientos con los confinados en el campo y que casi como un dios decidía quién moría y quién vivía un poco más. Los oficiales y soldados nazis que manejan el campo a su antojo, relacionándose con los judíos como si fueran animales o algo peor, cosas sin la más mínima importancia. Pero no todos ellos, alguno se salva de esa quema personal y aparecerá para romper un poco esa salvaje dinámica.

Evidentemente la historia es triste, brutal y dura, como todas las que transcurren en esa época y circulan alrededor de ese tema. Pero como todas esas narraciones tiene sus momentos de ternura, de esperanza, de buscar la libertad en cosas tan pequeñas y que hoy nos parecerían sin importancia que casi nos hacen sonreír. Pero es una sonrisa de cariño, de compartir ese sufrimiento y de conseguir alegrarnos un poco con esas pequeñas situaciones. Creo que la historia es bastante realista, no se ceba demasiado en lo oscuro sino que tiene una alternancia casi perfecta entre esa profunda tristeza y un optimismo que es el que los mantiene vivos. Tiene momentos muy duros, muchos y continuos, pero casi siempre acompañados de la mirada de cierta alegría y esperanza de Dita y algunas historias que hacen que la puerta nunca se cierre del todo. El autor habló directamente con la protagonista, cuya historia conoció casi de casualidad y que iba a convertir en un artículo periodístico. Pero poco a poco fue viendo que ahí tenía material para algo más, para un relato de una parte de una vida que merecía ser conocido por mucha más gente y así llegó la novela que comento hoy.

Una parte más que importante dentro de la historia son los libros. El respeto y la adoración que siente Dita por esos instrumentos de evasión que le permiten salir con la imaginación de esa dura realidad en la que vive. Estar ocupada cuidándolos como si fueran otros habitantes del campo, sin dejar que desaparezcan o se deterioren demasiado. Escondiéndolos para que los nazis, que los tienen prohibidos, no los encuentren. Sufriendo cuando vienen al barracón a controlarlos, sufriendo cuando un lomo se despega o una página se deteriora... Y escondiéndose para poder leer, para poder vivir esa vida de ficción como si fuera real, o sentándose a escuchar las historias que los profesores casuales les van contando. Cuando el autor habló con Dita esta parece que ya no recordaba demasiado bien los títulos y ahí intervino la imaginación del novelista. Dos destacan por encima de todos, una edición de “El Conde de Montecristo”, otro famoso preso que supo escapar de su destino y “Las aventuras del bravo soldado Schwejk”, de Jaroslav Hasek. Esta segunda elección me trajo muchos recuerdos, una serie de novelas que leí cuando era mucho más joven y de las que guardo un gran recuerdo, cínico, antimilitarista, crítico y con unas historias muy divertidas. Tanto es así que las estuve buscando por casa, pero tengo la impresión de que fueron de esas que desaparecieron en una mudanza, porque no están por ninguna parte.


“La bibliotecaria de Auschwitz”, una novela muy recomendable en todos los sentidos. Muy bien escrita, atrapa al lector desde un principio con un estilo muy fácil de leer y asequible a cualquier lector. Tan tierna como dura pero siempre con ese aire de esperanza y cierto optimismo que desprenden las historias que transcurren en esta época. Con unos personajes perfectamente vivos y creíbles, tanto que los puedes imaginar con mucha facilidad. Un tipo de novela que no es demasiado habitual dentro de la literatura en castellano y sí en otras lenguas, sobre todo por su temática. A mí me gustó mucho y lo cierto es que tuvo un buen éxito de ventas y algunos premios. No sé si fue editada ya en otras lenguas, pero creo que podría hacerlo tranquilamente ya que la historia es tan universal como todas las de este tipo. ¿Cuántas historias de la Segunda Guerra Mundial, de los campos de concentración, de los judíos que murieron o sobrevivieron o de los muchos que los ayudaron quedarán por contar? Seguramente muchas, y de gran parte de ellas no llegaremos a saber nada.

martes, 27 de enero de 2015

"Sons of Anarchy", temporada final


En enero de 2011 dejé por aquí un buen comentario sobre una de esas series que me había atrapado casi desde el primer capítulo que vi. En aquel momento había visto las tres primeras temporadas y aún no sé muy bien por qué (supongo que porque otras se metieron por el medio) la dejé un poco apartada. Ahora, tras terminar hace poco de disfrutar la séptima y última temporada, no me resisto a dejar unas palabras finales sobre “Sons of Anarchy” que, tras “Breaking Bad” ocupa el segundo puesto (y muy cerca del primero) en mi lista personal de series favoritas.

En pocos meses me he ventilado las cuatro temporadas que me quedaban y esta séptima y última aún está pendiente de estreno por aquí, pero como no podía aguantar la vi en versión original subtitulada (algo que recomiendo encarecidamente, sobre todo con esta serie, merece la pena verla tal cual). Hace pocos días que terminé de verla y aún me queda ese regusto amargo que permanece cuando realmente has disfrutado de algo, has sufrido con ello y por un lado no quieres que se termine, pero por otro sabes que en algún momento tiene que hacerlo. Además cuando algo tiene éxito aparece la tendencia, sobre todo en series, a estirarlo hasta lo indecible, con temporadas de relleno y cosas que no aportan nada nuevo. En el caso de Sons no recuerdo ninguna temporada que me dejara esa sensación, en todas ellas hay mucho y muy bien contado, entre otras muchas cosas.

Podéis leer tranquilamente porque no voy a contar nada de lo que pasa en ninguna de ellas, y menos en la última, solo me daré el gusto de decir que el final me pareció, personalmente, redondo. En lo que se refiere a toda la serie me reafirmo en todo lo que dije hace ya unos años, pero acrecentado, algo que podéis leer AQUI si queréis. Me voy a limitar a añadir algunas cosas, a dejar algunas curiosidades y poco más.

Samcro, los moteros, las Harley, los personajes..., imposible enumerar todas las grandes cosas que podremos disfrutar a lo largo de esos 95 capítulos. Además fueron creciendo poco a poco, de los 50 minutos iniciales en estas últimas temporadas casi todos superan la hora de duración, rematando casi siempre con un final casi de cine, de hora y media. En la séptima todos rondan los 75 minutos, y los cuatro últimos merecerían verse en una pantalla grande, para poder terminar como se merece. Como dije en el comentario anterior todo ocurre dentro de un mundo tan alejado de mi realidad habitual como atrayente por todo lo que tiene alrededor. Un mundo de moteros, de violencia, de armas, drogas y situaciones extremas. Pero todo esto no es más que una maravillosa imaginería para desarrollar una gran cantidad de temas de la vida cotidiana, cercana, aunque dentro de unas situaciones que no lo son tanto, pero que se pueden extrapolar fácilmente. Son tantos los temas que toca que es imposible enumerarlos, pero me quedaría con ideas como la amistad, el amor, la fidelidad, la familia, el rencor, la violencia o una de las ideas universales que tantas discusiones pueden crear, ¿realmente el fin justifica los medios?
Los personajes, todos ellos, son geniales. En cada temporada aparece alguno nuevo que rodea a los del núcleo central, los Sons y sus familias. Pero ninguno de esos desmerece con lo que nos hemos encontrado hasta ese momento. En estas últimas aparece alguno que será un pilar central de muchas de las cosas que van a pasar, desde Nero Padilla (interpretado por un clásico de la televisión como Jimmy Smits) al policía corrupto Charles Barosky (Peter Weller le da vida, el actor de Robocop y que demás dirige algunos de estos últimos episodios). Invitados curiosos en algunos momentos, desde la estrella de la NBA Carmelo Anthony haciendo de matón (sin siguiera una línea de diálogo, eso sí); la viuda de Kurt Cobain, Courtney Love como profesora de un colegio privado al que va uno de los hijos de los protagonistas) o el histriónico cantante Marilyn Manson que aparece como el jefazo de una banda neonazi. Por supuesto los clásicos son todos parte ya de la televisión con palabras mayúsculas. No solo los Teller como eje central, sino todos y cada uno de los que forman parte del club, ya sea como miembros o como familiares. De todos ellos sigue brillando capítulo tras capítulo Gemma Teller, interpretada por Katey Sagal (otra curiosidad, era la protagonista de una de las series de comedia más geniales de hace ya unos cuantos años, “Matrimonio con hijos”).
Un aparte para otra curiosidad. En varios de los capítulos aparece el personaje de Otto, que no sale mucho pero tiene un papel fundamental en la historia. El actor que lo interpreta es Kurt Sutter, que es el guionista principal y creador de la serie. Se ve que se guardó un papel de esos que salen poco pero impresionan mucho para él mismo.

Y otra de las mejores cosas de la serie, la música. No suele ser elemento central de este tipo de producciones televisivas, pero aquí lo es. No es solo un fondo, no acompaña la acción, sino que muchas veces es ella la que nos está llevando a través de esa acción. Los inicios y finales de estas últimas temporadas son, desde mi punto de vista, toda una lección de cine y de cómo usar la música como un elemento más dentro de la acción. Casi todos ellos comienzan y terminan con un tema musical mientras va alternando con escenas de varios de los personajes, contándonos cosas casi sin necesidad de usar palabras y con una tremenda fuerza visual y narrativa. Me parece realmente genial. Muchos temas nuevos compuestos para la serie pero también muchas versiones de canciones de los últimos años más que conocidas. Pero lo mejor es que en muchos casos no son versiones, son reinterpretaciones con el sello de la dinámica de los Sons, con ese sonido sureño típicamente americano, dominado por guitarras y voces cavernosas, a medio camino entre el country y la música tradicional americana en su sentido más profundo. Hay canciones que aún siendo clásicos nunca me apasionaron demasiado, pero tras escuchar la versión que hacen de “The house of the rising sun” la vi de otra manera. Incluso alguno de los temas está interpretado por Gemma Teller.


Una de las mejores historias que se pueden ver en televisión a todos los niveles, creo que tendría que pensar mucho para encontrarle algún defecto, algo que no me gustara o no me convenciera. Todo está perfectamente hecho, reflejado, contado e hilado. No hay un solo personaje que no tenga mucho que aportar ni ninguna situación o escena que sea, como se suele decir, “de relleno”. No sé si pasó por alguna de las cadenas gratuitas, creo que no, pero para los aficionados a las buenas historias y la buena televisión (que sigo pensando que le está ganando en muchos sentidos al cine) es mucho más que recomendable, para mí es de las imprescindibles. Eso sí, en muchos momentos hay que tener un buen estómago, porque no es nada correcta, no se corta un pelo en mostrar las cosas tal cual son.


Y para terminar no me resisto a preguntarme cuántos pares de Nike Air Force 1 bajas y camisetas blancas tiene Jax Teller, además de casi el mismo modelo de camisa. Otro elemento más que destacar de todo lo que rodea a estos Sons of Anarchy a los que echaré mucho de menos.

viernes, 7 de noviembre de 2014

"Días de Nevada", Bernardo Atxaga


Antes de ponerme con este comentario estaba revisando el histórico del blog porque estaba convencido de que el autor de hoy no era la primera vez que aparecía, pero estaba equivocado y, de paso, extrañado. Digo esto porque desde que hace unos años un buen amigo y compañero de trabajo me dejó algunas de sus novelas traducidas al gallego  es de esos autores de los que procuro leer todo lo nuevo que aparece. Creo que es uno de los mejores autores del panorama literario de la península, aunque sus obras aparecen primero en su lengua natal, el vasco. Hablo de Bernardo Atxaga al hilo de haber terminado hace poco su última novela, “Días de Nevada”, que me gustó mucho, como todo lo que escribe. Me gustó mucho “Obabakoak”, que creo que fue de lo primero que leí de este autor y luego quedé maravillado con “Siete casas en Francia”, una historia diferente pero al mismo tiempo llena de sus constantes. Ambas llegaron a mí en sus traducciones al gallego, pero no esta de hoy, que leí en castellano.

Bernardo Atxaga es el pseudónimo de José Irazu Gamendia, nacido en Asteasu (Guipúzcoa) en 1951. A lo largo de estos años tocó el cuento, la novela, la poesía o el ensayo, en todos los casos en euskera, aunque casi toda su producción puede leerse en otras lenguas peninsulares y de fuera. Padre carpintero y madre maestra, licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Bilbao en 1973. En 1972 escribe su primer texto, una composición teatral breve. Tras realizar el servicio militar trabajó en un banco de San Sebastián. En 1975 publica sus primeros textos en la revista “Panpina Ustela”. A finales de los 70 vuelve a Bilbao y desempeña varios trabajos, profesor de euskera, guionista de radio, vendedor de libros...) mientras escribía. En 1976 publica su primera novela, seguida del poemario “Etiopía” en 1978. A comienzos de los 80 decide dedicarse solo a la literatura. Se va a Barcelona y se licencia en Filosofía y Letras. Publica varios cuentos y empieza a aparecer todo lo relacionado con Obaba, donde transcurren muchas de sus obras. En 1988 publica su novela de más éxito, “Obabakoak”, traducida a 26 idiomas y ganadora de varios premios. Incluso algunos de sus relatos fueron llevados al cine. De esta serie pasó a cultivar la novela de tipo realista. En 2009 aparece “Siete casas en Francia” al mismo tiempo en todas las lenguas de la península, algo que se hace por primera vez. Además es autor de obras de literatura infantil y juvenil, además de novelas radiofónicas y obras de teatro. “Días de Nevada” (2013) es su última novela por el momento. Para más datos podéis consultar www.atxaga.org
“Días de Nevada”, una novela que no es fácil clasificar, aunque como he dicho en varias ocasiones, tampoco es necesario catalogarlo todo. Una historia hecha a base de pinceladas, de flashes del presente y del pasado, de escenas que parecen sueltas pero no lo están, de pinchazos duros de una realidad y un presente complicados y cicatrices del pasado que no se dan cerrado y que vuelven a abrirse por culpa de ese presente. Es una especie de diario motivado por la estancia en Reno (Nevada) de un escritor vasco, su mujer y su hija entre mediados del 2007 y el 2008. Ella para dar clase, él para escribir y sus hijas que convivirán con ellos mientras estudian en un colegio americano. Conoceremos la historia desde el día que llegan hasta el día que se van, y aunque no sea para nada un relato exhaustivo de ese año pasado lejos de casa sí que nos podemos imaginar con gran facilidad cómo fue su vida durante ese tiempo. No es necesario que nos lo cuente todo, con esos momentos importantes algunos y más irrelevantes otros (aunque todos tienen su significado y su motivo dentro de la narración) podemos hacernos una idea perfecta de cómo fue su vida en ese tiempo. Ángela, Izaskun, Sara y él autor que nos cuenta ese diario, del que no sabemos ni el nombre, pero que tampoco tiene demasiada importancia. Lo importante es lo que nos cuenta, lo que pasa a su alrededor y en su mente, en sus recuerdos del pasado y cómo muchos de ellos vuelven a su cabeza por acontecimientos del presente en esa zona casi desértica de Estados Unidos, además de provocar una serie de extraños sueños que algunas veces casi se convierten en realidad o se relacionan directamente con ella en algún momento. Lo que vendrá a demostrar es que cada cosa que pasa en nuestras vidas, cada persona que conocemos, cada sensación o emoción y muchas más cosas permanecen con nosotros para siempre y pueden volver casi sin que nos demos cuenta, ya sea para golpearnos con gran dolor o para emocionarnos, provocando sentimientos y sensaciones encontradas.

El mundo desértico de Reno, mezclado con las falsas luces de los casinos se convierte en un ambiente duro, casi hostil y sobre todo lleno de violencia en casi todas partes. La Universidad, los viajes que aprovechan en las épocas vacacionales, las comidas o cenas con las amistades que hacen por allí, la gente que conocen... Todo esto se convierte en pequeñas detonaciones que despiertan en la memoria del narrador historias de su pasado en el País Vasco, de personas que conoció, de familiares, de amigos, casi todas también historias más o menos tristes. No hay demasiado optimismo en todo este ambiente, pero sí la idea de que todo lo que nos pasa en la vida es importante y nada es despreciable. Que todas las cosas que vivimos y toda la gente a la que conocimos deja una huella en muchos sentidos y ese recuerdo puede volver en cualquier momento. El mundo americano es vasto, duro, violento, lleno de espacios amplios pero casi vacíos. Este mundo lleva al narrador a algo más íntimo, más pequeño y entrañable, las historias del pasado y algunas del presente de todo lo que pasó antes de estar allí. O a historias de otros vascos que pasaron por Estados Unidos en el pasado o en el presente.

Alrededor de esto hay un montón de cosas más que aumentan el interés por la lectura. Porque no son solo las cosas que vivimos o las personas que nos rodean. Hay otras constantes en la historia que todos podemos reconocer en nuestras propias vidas. El deporte (sobre todo el boxeo), el cine (actores que todos conocemos, películas que vemos más de una vez o muchas como cuando éramos niños y parecía que no podíamos cansarnos de ver siempre la misma), los sonidos y los olores, o la música (cantantes y canciones que marcaron y marcan más de un momento de nuestras vidas y que vuelven a nosotros cada vez que las escuchamos). Es muy difícil concentrar tal cantidad de cosas en tan pocas páginas, porque no es una novela larga, pero Atxaga lo consigue de una manera magistral. Se nota que hay mucho de experiencia propia en todo lo que nos cuenta y que lo hace con gran cariño y sensibilidad, y esa realidad de lo relatado hace que todavía sea más interesante.


Me pareció una obra más madura, más complicada y compleja en muchos sentidos y más difícil. Sigue teniendo un estilo que no es nada recargado y que parece simple, pero que no lo es en absoluto. Cada palabra, imagen, expresión...está buscada con toda la calma del mundo para intentar conseguir en el lector aquello que él quiere y lo consigue con creces. Me gusta mucho tanto su forma de escribir como la forma en que lo hace y creo que es uno de los mejores autores del panorama literario peninsular, tanto en la forma como en el fondo. Esas historias llenas de intimidad donde vuelca sus impresiones no son fáciles de contar para llegar al lector y siempre lo hace. Historias que conmueven y, sobre todo, que nos harán pensar en nuestras propias vidas y en todo lo que nos rodea. Recomendable en todos los sentidos, al mismo tiempo que os recomiendo su anterior novela, “Siete casas en Francia”, tan distinta al resto de su producción y, al mismo tiempo, tan parecida.

martes, 21 de octubre de 2014

"Trilogía del siglo XX. El umbral de la eternidad", Ken Follet


Los que me sigan habitualmente sabrán que salvo algunas excepciones no soy demasiado amigo de las trilogías. Creo que, sobre todo cuando son largas, no es fácil mantener el hilo de la historia, las relaciones entre los personajes o la atención del lector. Claro que también soy seguidor de muchos autores y algunos de ellos son aficionados a publicar novelas con este formato. Hoy voy a dejaros un comentario sobre el remate de una de estas trilogías, cuya tercera parte apareció recientemente y que leí casi en cuanto salió, sobre todo porque tenía ganas de ver cómo terminaba la historia (más bien historias) y qué hacía el autor en este caso. En noviembre de 2010 os deje mis comentarios sobre “La trilogía del siglo XX. La caída de los gigantes”, en diciembre de 2012 apareció “El invierno del mundo” y hoy os dejo unas palabras sobre “El umbral de la eternidad”, último volumen de la trilogía en la que Ken Follet intenta hacer una historia bastante completa de todo lo ocurrido en el reciente siglo pasado, que fue mucho y muy interesante. 

Follet es uno de mis autores favoritos, tanto por las historias que cuenta como por su forma, normalmente, intensa, amena e interesante de hacerlo. Muy pocas de sus novelas me han decepcionado, y aún así incluso en esas encuentro algunas cosas que hacen que no deje de serle fiel. Lo que sí es cierto es que personalmente vengo notando en algunas de sus “segundas partes” un cierto bajón en la parte histórica y narrativa para pasarse más al lado de las relaciones sentimentales y de una narración mucho más simple que en otras de sus historias. Me pasó claramente con la continuación de “Los pilares de la tierra” y con la segunda entrega de estas tres que comento hoy. En ambos casos al acabar las lecturas me quedé un poco frío, casi decepcionado por un cambio en su forma de hacer las cosas que no me gustó demasiado.

“La caída de los gigantes” fue una historia que me atrapó desde el principio como comenté en su momento. Además de estar perfectamente planteada y contada, con un arranque realmente muy bueno, se centraba en una época que conocía, pero que estaba tan llena de datos históricos perfectamente entremezclados que hizo que la leyera con mucho interés. “El invierno del mundo” fue un claro ejemplo de lo dicho en el párrafo anterior. Me sentí un poco decepcionado y no me voy a extender, al comentario de aquel momento me remito. También es probable que al centrarse en la Segunda Guerra Mundial, época mucho más trabajada en literatura y cine que la anterior, todo me sonara demasiado conocido y perdiera un poco el interés por la historia.

Teniendo en cuenta la medio decepción de la segunda, aunque tenía ganas de leer esta última, la verdad es que la cogí con un cierto miedo, sin saber demasiado bien a qué Follet me iba a encontrar. No sabía si estaría ante el que maneja con maestría los datos históricos, entrelaza personajes de manera maravillosa y me cuenta unas historias que hacen que lo más complicado sea dejar de leer. También era posible que apareciera de nuevo el más simple, el que parece que se limita a contarnos una novela medio romántica donde los hechos históricos son casi anecdóticos y pierden mucho interés, funcionando casi solo como un bonito marco para contarnos amores y desamores de los personajes. Pues lo cierto es que desde las primera páginas vi que estaba ante el Ken Follet que me gusta y la idea se mantuvo a través de toda la lectura, una gran historia y un más que buen final para la trilogía del siglo XX.

La historia empieza a principios de los años 60, otra de las épocas más fascinantes e interesantes a todos los niveles del siglo. Época de cambios en muchos aspectos, por no decir en todos, políticos, sociales, estéticos, musicales..., y todos ellos irán apareciendo poco a poco a lo largo de las páginas de esta gran novela. Ahora las cinco familias que protagonizan la historia han ido cruzándose de muy distintas maneras y en varios de los países donde transcurre la acción. Los galeses, los ingleses, los rusos, los americanos y los alemanes están ahora desperdigados por varios países, algunos siguen fieles a sus orígenes, mientras otros desarrollan sus vidas muy lejos de los mismos. Empezamos con Rebeca Hoffman, nieta de lady Maud, que vive en la Alemania del Este tras la separación a la que dio lugar el final de la Segunda Guerra Mundial, junto con su hermano Walli, que sueña con ser músico de rock y el resto de su familia. La historia que transcurre en este Berlín separado es, para mí, de las más duras que aparecen, también quizá porque es algo que conozco menos que otros acontecimientos que aparecen en la novela y porque tiene momentos realmente sobrecogedores y llenos de emoción. Mientras conoceremos a George Jakes, el hijo de color de uno de los hermanos Peshkov, el que escapó a Estados Unidos. Aquí está otro de los pilares básicos de la historia. George se verá metido de lleno en toda la lucha de los derechos civiles en Norteamérica, desde los principios violentos y sangrientos hasta llegar como abogado a los despachos de la Casa Blanca, trabajando para los hermanos Kennedy. Mientras en Rusia tenemos a los hermanos Dimka y Tania Dworkin, ambos no demasiado de acuerdo con el funcionamiento del comunismo pero tomando posturas opuestas. Él quiere que el país evolucione y vaya cambiando poco a poco, trabajando en el Kremlin mientras ella está más metida en movimientos de activismo y protesta. Otra parte transcurrirá en Londres, donde algunos de los personajes más importantes, muy mayores ya, van tomando parte también en todos estos acontecimientos. Quizá la parte central transcurra entre tres ejes y tres núcleos de personajes principales y en ellos se centra más el autor. Por un lado Berlín y todos los acontecimientos relacionados con el muro. En el otro lado Estados Unidos con el tema del racismo y los derechos civiles unido a la Guerra Fría, la crisis de los misiles y una serie de acontecimientos que llevaron al mundo al borde de la guerra nuclear (la verdad es que nunca pensé que se hubiera estado tan cerca). Y el tercer centro será Rusia y la lenta evolución de un comunismo radical hacia una cierta apertura y pequeños pero importantes cambios. En el medio muchas cosas más, desde el rock and roll y los cambios musicales de esos últimos cuarenta años del siglo vistos a través de un grupo integrado por varios de los protagonistas hasta la época del amor libre o la guerra de Vietnam.

Muchas son las cosas que ocurrieron en eso

s últimos años del siglo, grandes cambios y evoluciones, grandes problemas y conflictos sociales y políticos, cambios sociales muy grandes que desembocaron en muchas de las cosas del mundo que hoy conocemos. Todas ellas aparecen de forma perfecta en esta tercera entrega y creo que no se deja nada. Como digo lógicamente se centra en aquellos aspectos que pueden parecer más importantes y que se desarrollan más. Lo hace sobre todo con aquellos que están directamente relacionados con los grandes personajes de la época. Muchos son los personajes históricos que aparecen como parte importante de la novela y muchos de ellos serán protagonistas en muchos momentos. Los hermanos Kennedy, Martin Luther King, Gorbachov, los presidentes americanos de la época, músicos, políticos, etc., todos los que conozcan un poco la historia de esos años los reconocerán perfectamente. Lo mejor es eso, que no aparecen como ajenos a la trama, sino que muchos de ellos son centrales en el desarrollo de los hechos. Follet no se limita a contarnos las cosas que pasaron desde la óptica de los personajes de ficción, sino que veremos muchas de esas cosas desde el punto de vista de aquellos que intervinieron directamente en aquello que nos está contando.

Para mí la mejor de las tres por muchas razones. Como me pasó con la primera, me gustó desde el planteamiento inicial y es de esos que hacen que tengas ganas de seguir leyendo para saber qué pasa. Lo hacía con las historias de los mineros en esa y lo consigue en esta con la historia de la familia del Berlín oriental, que te atrapa por lo que cuenta y cómo lo cuenta. Y a partir de ahí el interés no decae en ningún momento. Lo mejor para ese marcho histórico tan bien plasmado son los personajes que utiliza para contarnos los acontecimientos. Como siempre creo que es un maestro de la creación de personajes y sobre todo de entrecruzarlos de una forma tan natural y creíble. Y como pasa en otras ocasiones, los femeninos tienen para mí mucha más fuerza, más personalidad y más peso en la trama que los masculinos, que siempre parecen un poco más discretos o quizá menos importantes. Aunque en este caso el personaje de George Jakes quedó para mí como uno de los favoritos de la novela sigo pensando que todos los personajes femeninos de cualquiera de las familias y países están varios escalones por encima de los masculinos en todos los sentidos.

Lo dicho, tras la media decepción de la anterior, esta me ha reconciliado de nuevo con el Ken Follet que me gusta, el que hace una mezcla perfecta entre personajes de ficción e históricos, entre hechos reales y otros ficticios pero tan bien mezclados que todo aquello que sale de la imaginación del autor es completamente creíble. Para mí muy recomendable y la mejor de la trilogía. Una gran historia llena de muy grandes momentos, plena de emociones y sentimientos que me conmovieron en muchos momentos, sobre todo en los últimos capítulos. Una buena historia que resume, a su manera y desde su punto de vista, un siglo XX completamente lleno de momentos e historias muy interesantes y que marcaron una forma de vida y una época.

jueves, 25 de septiembre de 2014

"Nos vemos allá arriba", Pierre Lemaitre


La novela que os dejo hoy me llegó a través del suplemento cultural de un periódico local, la crítica era muy buena en muchos aspectos y sobre todo destacaba por una historia distinta e interesante. Tras su lectura puedo decir que acertó de pleno, posiblemente sea una de las mejores historias y mejor escritas que llevo leídas a lo largo de este año y no creo que de aquí al final pueda aparecer algo que me llame más la atención. La verdad es que ha pasado a ocupar un lugar dentro de mis favoritas por varias razones e intentaré leer algo más del mismo autor, tanto de lo que escribió antes como de lo que pueda ir apareciendo después. Fue uno de los grandes éxitos de ventas tanto dentro como fuera de su país y con una extraña coincidencia entre la crítica y el público, algo que no suele ser demasiado habitual. El autor es Pierre Lemaitre y la novela se titula “Nos vemos allá arriba”

Pierre Lemaitre es un autor nacido en París en 1951. Su carrera literaria empezó tarde, su primera novela es del año 2006, centrado a partir de ese momento casi siempre en el género de la novela negra. Escritor y guionista, tiene además una empresa de formación pedagógica enfocada a colectivos como el de los bibliotecarios, para los que impartió clases de literatura. Es autor de cinco novelas policiacas, todas ellas han conseguido importantes premios, sobre todo en su país. Pero “Nos vemos allá arriba” supone su llegada al éxito total, tanto de crítica como por parte de los lectores, con grandes ventas y traducida a varios idiomas (editada en castellano por Salamandra). Con ella ganó en 2013  el premio más importante de Francia, el Goncourt, además del Prix Roman France Televisions, el Premio de Nancy Le Point o el Premio a la mejor novela francesa de 2013, concedido por la revista Lire.

“Nos vemos allá arriba” engancha al lector desde el principio. Estos primeros capítulos son una buena muestra de lo que nos vamos a encontrar, una historia interesante, entretenida y, sobre todo, muy bien contada. Los tres personajes principales quedarán perfectamente definidos desde estas primeras páginas, cómo son, cómo se comportan y qué podemos esperar de ellos, aunque no cerremos la puerta a ninguna sorpresa, que las habrá. Estamos en noviembre de 1918, a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando está ya a punto de terminar. En ese momento un grupo de soldados se verán inmersos en un cruento combate por el empeño y ganas de fama del teniente D´Aulnay-Pradelle, un joven que lo único que quiere es destacar y terminar la guerra con una buena posición para poder crecer después. Uno de esos soldados, el que además descubrirá la cruel maniobra del teniente para forzar esa batalla, es Albert Maillard (uno de los protagonistas de la historia desde ese momento). Por, vamos a decirlo así, una jugada del destino, verá unida su vida de otro soldado con el que tendrá que relacionarse quiera o no quiera, las circunstancias harán que tenga que hacerse cargo de él, pero tampoco os voy a contar por qué ni cómo porque el nacimiento de esa relación es una de esas cosas que hay que leer y no se pueden destripar. Ese soldado es Édouard Pericourt, un joven procedente de una familia adinerada y muy aficionado al dibujo, una de sus mayores cualidades. Ambos quedarán gravemente heridos tras una confusa y violenta situación que hará que sus vidas se vean unidas para siempre, dependiendo uno del otro por muy distintas razones cuando acabe la guerra. Albert es un hombre tímido, apocado, temeroso de todo e incapaz de tomar las riendas de su vida, siempre esperando que aparezca alguien que tome las decisiones por él, no es que no sepa o no pueda, simplemente es que no es capaz. Aún así tras la guerra y su paso por el hospital de campaña tendrá que tomar una serie de decisiones que marcarán su vida para siempre.

Me gustaría contar más, pero creo que no debo porque el desarrollo de la historia está lleno de sorpresas y de situaciones inesperadas. Los personajes irán cambiando obligados por las circunstancias y alrededor de estos tres y unos pocos más, casi todos ellos familiares o amigos de estos, circulará la trama. Una historia de engaños, estafas a muchos niveles, venganzas motivadas por distintas razones hasta llegar a un final que hará que no podamos dejar el libro hasta que termine.

Una historia triste y llena de humor negro. Con situaciones que realmente pueden parecer ridículas o increíbles pero que el autor cuenta de tal manera que se nos aparecen como totalmente creíbles. Los personajes son de lo mejor de la historia, perfectamente cuidados y plasmados en el papel, tanto y con tal maestría que podemos imaginarlos perfectamente. A lo largo de las páginas de este libro tendremos tiempo de reír, de llorar, de asombrarnos y de asustarnos, de odiar a muerte a más de uno y sentir una profunda lástima por los otros. Una historia que refleja una sociedad de posguerra llena de problemas y de gente que decide aprovecharse de esos problemas y de las miserias de los demás. Uno intentando hacer fortuna gracias a esas desgracias y otros buscando tanto venganza como subsistencia, ya que son momentos difíciles y complicados. Los remordimientos de uno, la falta de ellos de otro, el éxito y el fracaso, la culminación de una estafa y el fracaso de otra, son muchas las cosas que pasan a lo largo de la historia.

Una historia que mezcla varios géneros, desde novela detectives, relato de aventuras, crítica social y política. La cantidad de sentimientos que irá provocando en el lector es enorme: enfado, ira, risa, tristeza, decepción, asco, violencia... Tiene absolutamente de todo y perfectamente engarzado dentro de una historia que enganchará el lector completamente. La historia está perfectamente contada, llena de sorpresas y que gira alrededor de poco más de media docena de personajes, que a pesar de que parezcan pocos son tales y tan complejas las relaciones entre ellos que no echamos de menos un poco más de complejidad en este terreno. Personajes llenos de ternura o de mala leche, situaciones llenas de humor (negro o muy negro en muchos casos) y que, como dije, provocará gran cantidad de sensaciones en el lector, quizá la que más lo ha hecho en estos últimos años.


Literatura de calidad y gran cantidad de ventas no parecen conceptos que coincidan en muchos casos pero en este lo hacen. Para mí una de las mejores novelas que he leído en los últimos años y que no me canso de recomendar, tanto a los amigos como a través de estas páginas. No os va a decepcionar seguro, acercaos a las aventuras de estos tres hombres, ya veréis como no podéis dejar de leer.

martes, 29 de julio de 2014

Las novelas de Carlos Sisi

Desde siempre fui aficionado a la literatura fantástica y de terror, creo que todos los clásicos de estos géneros pasaron por mis manos en algún momento. Desde entonces muchas historias de este tipo pasaron por mis manos pero pocas excepciones recuerdo que estuvieran, por lo menos, a la misma altura de aquellas que leí casi en la adolescencia. Desde hace unos años parece haber un cierto renacimiento del género, sobre todo el relacionado con los zombis, que pasaron bastantes años sin aparecer por demasiadas librerías. Y dentro de este género especial hay algunos autores españoles que, la verdad, pongo por encima de cualquiera de los que he leído últimamente. El primero de ellos apareció por estos comentarios a poco de empezar con el blog, la trilogía de “Apocalipsis Z” de Manuel Loureiro. Tras el buen gusto que me dejó lo intenté con otras historias de este tipo, pero pocas me llegaron a convencer y muchas fueron dejadas tras las primeras páginas, sobre todo aquellas que aprovecharon el tirón para convertir clásicos de la literatura en novelas de muertos vivientes (creo que no llegué a acabar ninguna de ellas). Pero en cierto momento llegó a mis manos con buenas críticas otra trilogía más y también de un autor nacional, y la verdad es que en mis gustos quedó muy cerca de la mencionada anteriormente. Hoy no os voy a dejar un comentario de una única novela, sino una breve reseña de las novelas que leído de un mismo autor, que son todas las que publicó hasta el momento. Hablo de Carlos Sisi, seis novelas lo convierten en uno de los mejores novelistas del género de terror y ficción que nos podemos encontrar en castellano y sus novelas están siendo todas ellas traducidas al inglés y otros idiomas, con bastante éxito.

Carlos Sisi nació en Madrid en 1971. Además de escribir dirige una revista online y dirige una empresa de diseño y soluciones de internet. En 2009 publicó su primera novela, “Los caminantes”, ambientada en Calahonda (Málaga), primera entrega de su trilogía dedicada a los zombis. En 2013 ganó el Premio Miniatura por “Panteón”. Como en otros casos los primeros capítulos de su novela aparecieron en internet hasta que la editorial Dolmen, visto el éxito, se interesó por su publicación, llegando ya a las doce ediciones. Además de esto, antes de la literatura, fue creador de varias aventuras conversaciones para ordenadores Spectrum. Podéis leer más información en su blog http://www.loscaminantes.net/blog/



Lo primero que leí de él fue la trilogía de “Los caminantes” (2009), formada por esta primera, “Los caminantes: Necrópolis” (2010) y “Los caminantes: Hades Nebula” (2011). Si “Apocalipsis Z” se desarrollaba por la zona de Galicia, con Sisi nos trasladamos a Andalucía. La primera entrega transcurre sobre todo en la ciudad de Málaga y alrededores, para irse moviendo por otros lugares a medida que avanza la narración. El protagonista central es Juan Aranda, rodeado por una buena cantidad de supervivientes que harán todo lo posible para escapar con vida de la amenaza de los zombis. En el centro de los antagonistas tenemos un personaje que nos pondrá los pelos de punta, un hombre un tanto especial y que me parece uno de los mayores aciertos del novelista, ya que centra en gran medida la atención del lector en este personaje. Su idea y diseño es impecable y hará que le cojamos tal inquina que no pararemos de leer hasta que podamos saber cómo se resuelve. Es el padre Isidro, un sacerdote que quiere ver en la pandemia zombi algo más que lo que parece ser, la redención, el fin del mundo, la venganza de Dios contra los excesos del hombre. De Málaga al polideportivo Carranque para rematar la trilogía en una tensa e intensa batalla en la Alhambra de Granada, uno de los últimos reductos del hombre en su enfrentamiento con los muertos vivientes. No voy a decir que sea original, que no lo es, pero también es cierto que no es nada fácil hacer algo nuevo en este tema. Usa más o menos lo que todos, pero la forma de contarlo, el lenguaje utilizado, el diseño de personajes y la tensión que transmite al lector hace que los tres estén muy por encima de la media del género no solo en castellano, sino también en otros idiomas. En estos últimos años no he leído nada mejor, y eso que pasaron por mis manos bastantes novelas del género y algunas que no estaban mal, pero no se acercaban al nivel conseguido por Carlos Sisi en estas páginas. Sobre todo porque cuando uno se enfrenta a una trilogía a veces percibe un cierto cansancio en el autor, un leve decaimiento en la emoción o en la historia, algo que en estas tres novelas no pasa, tanto que me las leí seguidas, tenía que saber en qué acababa la historia de Aranda, sus amigos y sus enemigos.

“Edén interrumpido” (2012) es una novela corta, cerca de cien páginas, que me recordó mucho a algunos de los buenos cuentos de Stephen King. Esos en los que una situación que puede parecer simple e incluso ridícula, puede llevar a una persona al límite de sus posibilidades. En este caso nos encontramos con una historia sin elementos fantásticos, muy cercana a la realidad que muchos podemos conocer y sufrir en algún momento. Nos cuenta la historia de Daniel, un hombre corriente que por fin puede cumplir el sueño de su vida, comprarse una casa en una urbanización donde poder vivir tranquilo y en paz. Pero todo eso parece romperse con un pequeño detalle sin importancia que lo llevará al límite.



“La hora del mar” (2012) es una historia de ciencia ficción con toques medioambientales. De repente el mar empieza a llenarse de peces muertos, un fenómeno para el que los científicos no encuentran explicación. De repente todo se transforma en un extraño enfrentamiento, barcos que desaparecen de repente en el mar y explosiones de los fondos marinos, terremotos, tsunamis..., la raza humana parece estar en peligro y se entabla una fuerte lucha por la supervivencia. Cuanto estaba leyéndola vi el trailer de una película que se llama “Pacific Rim” y la verdad es que pensé que estaba inspirada en esta novela, pero tras terminar ambas vi que solo eran unas pequeñas similitudes. Es una novela larga que se lee bastante bien, con un aire a novela clásica del género en muchos sentidos. Me recordó a aquellas películas de serie B que veía de joven, llenas de monstruos, acción y efectos especiales que en aquel momento te dejaban con la boca abierta y que ahora te parecen de juguete. Una historia original, bien desarrollada, con buenos momentos de tensión y un buen número de personajes interesantes y bien planteados dentro de la historia. 

“Panteón” (2013) es, por el momento, su última novela. En este caso se pasa directamente al género de la ciencia ficción en su estado más puro, la de la novela de acción con naves, seres de otros planetas y misterios que resolver. Estamos en el futuro, la tierra explotó más de diez mil años antes y el hombre navega por el espacio. Todo lo domina La Colonia, que controla o intenta controlar todo lo que pasa en el gran espacio. Los protagonistas son Ferdinand y Malhereux, dos chatarreros espaciales que se dedican a saquear y vender los restos de los combates tras las batallas, ayudados por un robot muy especial. Tras una de estas batallas encuentran un objeto extraño que pronto descubrirán que es buscado por más gente. Una historia llena de acción, persecuciones, misterios y buenos personajes. Me recordó mucho a las primeras historias del género que leía hace muchos años, ciencia ficción sin pretensiones científicas pero llena de acción y entretenimiento. Casi como aquellas novelas por entregas de hace muchos años y que hasta podían llevar pequeñas ilustraciones. Muy entretenida y que se lee casi como una aventura clásica en el más estricto sentido.

Cualquier de ellas os va a garantizar una lectura perfecta para estos meses veraniegos, sobre todo a los aficionados a este tipo de géneros. Como podéis ver toca varios de ellos, desde el terror más claro con los zombis a la ciencia ficción sin demasiadas complicaciones. De todo lo leído hasta ahora me quedo sin duda con la trilogía de los zombis, que además de entretenida me parece de lo mejor que leí hasta el momento en el género, y eso que fueron bastantes. Las otras también merecen la pena, pero para mí, algo por debajo. Eso sí, escribe de esa manera que atrapa al lector, sabiendo jugar en todo momento con la tensión para conseguir que sigas leyendo. Espero su siguiente novela con ganas, a ver con qué nos sorprende y entretiene ahora.







miércoles, 9 de julio de 2014

"El sueño de mi desvelo", Antoni Daimiel y "Once anillos", Phil Jackson



Hoy tocan dos libros que no son precisamente novelas, pero ambos tienen el mismo tema, el baloncesto. Claro que en este caso son recomendables solo para aquellos y aquellas a los que les guste este deporte, quieran leer algo más sobre él y, quizá, aprender algunas cosas. Tampoco es que sean libros técnicos, aunque uno un poco más que el otro, pero ambos son interesantes y amenos, sobre todo para los que sigan la NBA desde hace algunos años. Uno de autor español, periodista deportivo y comentarista de televisión en Canal+, hablo de Antoni Daimiel y su libro “El sueño de mis desvelo”. El otro es de uno de los más conocidos, mediáticos y famosos entrenadores de la NBA, autos de varios libros y del que no había leído nada, Phil Jackson y “Onde anillos”.

Antoni Daimiel nació en Ciudad Real en 1970. Conocido como periodista deportivo y comentarista de los partidos de la NBA en Canal+ desde sus inicios. Tras empezar la carrera de Derecho se decidió por irse a Madrid y estudiar periodismo en la Complutense. Empezó a trabajar en Canal+ en 1990, como redactor de deportes, reportero y editor del programa “El día después”. Empezó comentando partidos de baloncesto universitario y en 1995 pasa a la NBA, acompañando a Andrés Montes durante más de diez años.

En 2013 publica “El sueño de mis desvelo”, donde repasa todos esos años como comentarista nocturno de los partidos en directo, así como sus viajes a las finales y los partidos del All Star. En un tono ligero y desenfadado podremos leer buena cantidad de anécdotas, opiniones, reflexiones y sensaciones de este periodista y comentarista. Todo en un lenguaje sencillo y apasionado que deja ver perfectamente su gusto por este deporte y su vertiente americana, con todo lo que tiene de espectáculo y pasión. Se ve en sus palabras el gran gusto que siente por este deporte, que le llevó a pasar muchas noches sin dormir comentando partidos para los abonados del canal en el que trabaja. Canal al que conseguí tener en casa cuando cogió los derechos en exclusiva de la Liga de Baloncesto Americana, así que todas las historias que cuenta o los partidos que recuerda están en mi memoria. Él fue el que vivió y sigue viviendo el paso de jugadores como Pau Gasol en esa gran liga, al que entrevistó en más de una ocasión y fue testigo directo de los anillos ganados con los Lakers. Además de eso gran cantidad de anécdotas de las transmisiones y de los viajes por Estados Unidos acompañado de Andrés Montes y el equipo de la cadena. Algunas de ellas conocidas ya porque las contaba en las transmisiones, pero otras mucho menos conocidas y todas ellas divertidas e interesantes. No dejo de pensar que Montes era todo un personaje al que me gustaría conocer. No recuerdo partidos en directo como los comentados por estos dos personajes, uno siempre divertido y con un punto de locura y otro una verdadera enciclopedia de datos, casi siempre interesantes, y buena cantidad de cotilleos que habían que ver un partido tuviera más alicientes todavía. Lo único malo que puedo decir de la lectura es que se me hizo demasiado corta. Todo está contado de una forma muy amena y entretenida, y recordar finales históricas que vi en directo le da un punto más de interés. Sus paseos por las ciudades de las finales y All Star, restaurantes, tiendas y encuentros de todo tipo. Y para terminar un buen resumen de toda esa “crónica en rosa” con la que amenizaba los partidos y los tiempos muertos. Un buen prólogo de Marc Gasol es la entrada perfecta para saber un poco más de todos esos años, del trabajo de un periodista deportivo (qué no sabe él bien la envidia que me daba y da cada vez que lo veo en directo en las finales) y para recordar épocas históricas de este deporte.



Phil Jackson es el entrenador más reputado y reconocido de la NBA, quizá de los que más carisma tienen y más que conocido porque grandísimos jugadores pasaron por sus manos, a los que hizo mucho mejores de lo que eran antes de que los entrenara. Nació en Montana en 1945, ganó dos anillos como jugador con los New York Knicks y la friolera de once con dos equipos distintos, seis con los Chicago Bulls de Michael Jordan, tres con los Lakers de O´Neal y Kobe Bryant y dos más con el mismo equipo, jugando con ellos ya Pau Gasol. Tras sus años como jugador empezará a entrenar en ligas menores, como la CBA e incluso en Puerto Rico algunos años. Fue entrenador de los Bulls desde 1989 hasta 1998 y de los Lakers de 1999 a 2004 y de 2005 hasta el 2011. En este momento acaba de firmar como nuevo presidente de los New York Knicks. Es autor de varios libros, aunque de momento pocos se pueden leer en castellano.

“Once anillos” aparece traducido a principios de este año y editado por Roca Editorial. El libro empieza contándonos los primeros años de vida de Jackson brevemente, su familia, sus años como jugador universitario y en la NBA con los Knicks, con los que gana dos anillos. De ahí pasa brevemente por su etapa como entrenador de equipos en ligas menores o fuera de Estados Unidos hasta llegar casi de puntillas a primer entrenador de los Bulls. Un equipo con una de las mayores estrellas de toda la historia de la NBA, Michael Jordan y como poco a poco fue cambiando no solo la mentalidad y forma de jugar de este gran jugador, sino de todo el equipo. Los fichajes que fueron haciendo, los problemas que tuvieron y cómo intentaba resolverlos y una crónica detallada de cada uno de los duros caminos que le llevaron a ganar seis anillos de campeón de la NBA con este equipo. Luego pasamos a la época de los Lakers, con sensaciones parecidas y al mismo tiempo distintas. Los grandes problemas de ego para combinar en el mismo equipo a dos grandes estrellas, como eran Shaquille O´Neal y Kobe Bryant y del encaje de bolillos que tuvo que hacer para conseguir que ese equipo funcionara y ganara tres anillos. Posteriormente la reconstrucción tras la marcha de O´Neal y la llegada de Gasol para ganar dos campeonatos más y todos los cambios que esto trajo. Gracias a estas páginas conoceremos mejor no solo al conocido como Maestro Zen, sino también a casi todos los grandes jugadores que pasaron por sus manos. Veremos cómo eran sus métodos de entrenamiento, su forma de concebir el baloncesto y cómo fue solucionando todos los problemas que se le fueron planteando con esos dos equipos. Me pareció interesante en todos los sentidos, tanto en su forma de ver las cosas como en conocer algo más de muchos de los jugadores que pasaron por sus manos. De todos ellos me quedo con las historias del histriónico y excéntrico Dennis Rodman, todo un personaje que tenía tanto de gran jugador como de extraño personaje. Claro que haber tenido la suerte por mi parte de haber vivido esos años, de haber visto todos esos partidos y a esos dos grandes equipos hace que la lectura sea todavía más interesante.

Dos libros sobre la NBA con elementos comunes en cuanto a jugadores pero contados desde dos perspectivas completamente distintas. El de Daimiel es más el del aficionado que disfruta viendo esos partidos, comentándolos y contándolos a los espectadores. El de Jackson es la NBA vista completamente desde dentro, dándonos a veces perspectivas completamente nuevas y desconocidas de lo que pasa dentro y fuera de las canchas, en los entrenamientos, en las conversaciones privadas con jugadores, dueños o periodistas. Los dos me gustaron mucho y, sobre todo, me resultaron muy entretenidos, sobre todo, como decía antes, porque viví directamente todos esos partidos y disfruté de haber visto en directo a todos esos grandes jugadores. Sobre todo el de Phil Jackson, que puede parecer más árido no lo es, la lectura se hace muy bien y es muy entretenido e interesante, no es para nada un manual, es casi como leer una novela con la historia de todos esos grandes personajes del deporte americano.



Recomendables los dos para los fans del baloncesto americano. El primero para saber algunas cosas más y el segundo para aficionados y, creo, que también para los entrenadores, que podrán sacar más de alguna enseñanza.

martes, 3 de junio de 2014

"La ladrona de libros", Markus Zusak



La novela de hoy llevaba tiempo en la lista de pendientes, pero no daba llegado el momento de ponerme a leerla, siempre se interponía alguna otra. Pero cuando vi que había adaptación para el cine, y pensando que la vería, me decidí a leerla. Creo que es más que posible que más de uno de mis lectores no coincida conmigo tras leer este comentario, pero es evidente que cada uno tiene sus gustos y opiniones y contrastarlas es una de las mejores cosas que se pueden hacer cuando varias personas leen la misma novela. A mí me gustó, pero esperaba algo más, quizá pensando que estaba ante una historia para público adulto cuando en realidad creo que es una  buena novela juvenil, pero que para más adelante quizá se quede un poco corta en algunos momentos y tenga buenas ideas que el autor no llega a desarrollar del todo. El autor es Markus Zusak y la novela “La ladrona de libros”.
Markus Zusak es un autor nacido en Sidney en 1975, hijo de un austríaco y una alemana que emigraron a ese país a finales de los años 50. Desde muy pronto tuvo claro que se dedicaría a la escritura como profesión, aunque trabajó como conserje y estudió para profesor de inglés y consiguió fama internacional con la novela que os dejo hoy, traducida a más de cuarenta idiomas, publicada por primera vez en el año 2005 y que, de momento, es su novela más reciente. La primera es del año 1999, “The underdog”. Además de estas dos es autor de cinco novelas más. “La ladrona de libros” permaneció más de 400 semanas en la lista de bestsellers del New York Times y aún está presente en ella. Por la misma ganó varios premios en diversos países. En castellano podemos encontrar también “Cartas Cruzadas” (2002), la historia de un taxista llamado Ed que a través de cartas con mensajes cruzados pretende lograr el bienestar de los demás. Muchas de las historias de esta novela surgen de las que le escuchó contar a sus padres sobre la Alemania nazi, el bombardeo de Munich o el trato a los judíos. En el año 2013 fue llevada al cine, contando con el respaldo de su éxito literario.

La historia transcurre en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, en una zona alejada directamente del conflicto bélico, pero que no puede escapar de las crueldades y los problemas de un país en guerra. Sufrirán el acoso de los soldados alemanes, las deportaciones de los judíos y los bombardeos aliados en muchos momentos. La narradora de la historia no es, en este caso, uno de los personajes directos de la misma, aunque a pesar de no serlo está presente en todo momento por varias razones, ya que la historia está contada desde el punto de vista de la Muerte, como un personaje más que todo lo ve, todo lo sabe y acudirá a recoger a muchos de los que aparecen en la historia. Ella nos cuenta en primera persona la historia de Liesel Meminger, la joven alemana alrededor de la que gira todo lo demás. Al principio del relato vemos como está haciendo un viaje con su madre y su hermano, pero él muere durante el mismo y paran en un pequeño cementerio para enterrarlo. Será aquí cuando Liesel se convertirá en la ladrona de libros, algo que la acompañará durante mucho tiempo. En su viaje llega a un pequeño pueblo alemán donde quedará al cuidado de Hans y Rosa Hubermann, que se convertirán en sus padres adoptivos y que de dos maneras bien distintas se ocuparán de ella. Hans es un hombre bueno, profundamente bueno, que vive solo para preocuparse por los demás e intentar que sean felices, así que Liesel será desde un principio perfectamente atendida y cuidada por él. Medio pintor medio músico (toca el acordeón) intenta sacar a su familia adelante y pasar lo más desapercibido posible dentro del conflicto, entre otras cosas por los problemas que le provoca su negativa a afiliarse al partido nazi. Rosa es distinta, dura por fuera, pero profundamente buena por dentro, quiere mantener esa fachada de mal humor, de genio que la acompaña por todo el pueblo, pero en realidad se preocupa por su marido, por Liesel y por muchos de su alrededor tanto o más que Hans. Al principio las cosas no serán fáciles, nuevos padres, nuevo colegio y amigos, nueva situación y todo ello acompañado de la pérdida de su hermano y las ganas de saber dónde está su madre y por qué la deja allí. Además de estos tendremos otros personajes importantes, como Rudy, el joven alemán que será su mejor amigo, compañero de partidos de fútbol en la calle, robos y confidencias, el niño que vive obsesionado con Jesse Owens. O Max, el joven judío que tendrán que alojar en el sótano de su casa y que tan importante se hará para ellos tres, pero sobre todo para Liesel. La historia se centra en la vida cotidiana de estos personajes a lo largo de una pequeña temporada durante el conflicto, sus problemas, deseos, inquietudes, miedos, desafíos... Todo un mundo de sentimientos positivos y negativos, de pequeñas alegrías y grandes tristezas que tiñeron la vida de mucha gente en esta oscura etapa de la historia del siglo XX.

La historia está bien, tiene buenos momentos y en algunos el autor conseguirá que tengamos el corazón en un puño, ya sea de tensión, tristeza o, en algunos breves momentos, de alegría. El tema de los libros funciona para Liesel como un escape, una forma de huir de ese mundo en el que hay tantas cosas que no le gustan. Libros que al principio ni siquiera es capaz de leer, pero que conseguirá gracias a Hans, a sus divertidos y originales métodos y a su constancia y paciencia. Evidentemente no es una historia optimista, es dramática como corresponde a la época en la que está situada, pero aún así tiene ese aire de que las cosas a veces pueden ser o parecerse un poco a lo que nosotros queremos y no a lo que en realidad nos encontramos. No digo que no me gustara pero creo que está más enfocada a un lector juvenil medio alto que a un lector adulto. El autor juega en ocasiones con momentos más que esperados y quizá esa fue una de las cosas que hizo que no me gustara tanto, que casi me esperaba muchas de las cosas que iban a ocurrir, para mí tenía pocas sorpresas en el desarrollo de la historia, quizá era demasiado previsible para llegar a gustarme más. Más que la historia me gustaron los personajes, que están bastante bien planteados y de todos ellos me quedo con dos, Rosa Hubermann y su forma de hacer las cosas bien sin perder esa fama de mal humor y Rudy, siempre optimista, siempre con ganas de vivir y hacer más cosas de las que puede hacer. La novela me pareció entretenida, pero me esperaba algo más, la verdad es que solo consiguió conmoverme de verdad en muy pocos momentos (algo que normalmente es fácil) y creo que hay otros que si hubieran sido más desarrollados o lo hubiera hecho de otra manera hubiera alcanzado cotas más altas. No llegó a ser una lectura emocionante en una línea general, solo pequeños destellos, quizá debido a lo dicho antes, a que muchas de las cosas me las esperaba y otras (así lo quiso el autor) son a veces avanzadas un poco por ese personaje de la Muerte que nos cuenta cosas que todavía no ocurrieron pero que nos ayudarán a conocer mejor por qué está pasando lo que estamos leyendo.

En cuanto a la adaptación cinematográfica tampoco me convenció demasiado. Creo que usa solo ciertos momentos de la novela (sé que es imposible reflejarla tal cual) y que deja otros que personalmente me parecían más importantes para el desarrollo completo de la historia. Evidentemente no voy a decir cuáles, pero estoy seguro de que si leísteis la novela y visteis la película posiblemente pensaréis lo mismo. Creo que hay cosas de Rudy, de ciertas aventuras que corre con él, sobre todo, que ayudarían a ver mucho mejor la importante relación entre ellos dos, que en la pantalla queda, para mí, un poco diluida. Eso sí, buenas interpretaciones en los personajes principales, con los siempre efectivos y convincentes Geoffrey Rush y Emily Watson en los papeles de la pareja Hubermann y una desconocida Sophie Nélisse como Liesel, que están realmente bien.

Lo dicho, me gustó y me pareció entretenida e intensa en algunos momentos puntuales, pero esperaba algo más. Pensé que era una novela más para adultos pero creo que se queda a medio camino y más cerca de la novela juvenil, que con ello no quiero decir que sea mala, en absoluto. Es más, para ese grupo de lectores me parece una historia más que interesante y sé de varios de mis alumnos y alumnas que la leyeron y les gustó, así que creo que la anotaré como una de las posibles lecturas para el curso que viene.