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miércoles, 4 de mayo de 2011

"Thor"


Siempre me gustó leer tebeos y cómics, cuando era más joven siempre tenía uno a mano, compartiéndolo, eso sí, con algún libro, que en la variedad está el gusto. Llegado cierto momento mis gustos se inclinaron por los superhéroes y creo que leía casi todo lo que salía del género, no voy a listarlos aquí porque sería demasiado largo, pero pienso que de los que había en aquel momento no hubo uno que no leyera. Ahora los leo menos, la verdad, no por ninguna razón en concreto, sobre todo por una cuestión de tiempo, porque me siguen gustando. Desde hace unos años muchos de estos personajes ya clásicos se están pasando al cine, en general con adaptaciones decentes, unas mejores que otras, unas más entretenidas, pero la verdad es que no perdono una. De momento me gustaron prácticamente todas y alguna ya apareció comentada por aquí. Viene esta introducción al comentario de la última película que vimos en el cine, estrenada recientemente, y a la que le tenía ganas, la verdad, y no me decepcionó en absoluto, “Thor”.

Cuando hacen estas adaptaciones siempre me entra un poco de miedo. La razón es que muchos de los directores o guionistas pretenden convertir un género de entretenimiento en un cine profundo, serio, como si quisieran darle trascendencia e importancia a los personajes para hacerlos algo más “serios”. Yo creo que en este tipo de cine debe primar el entretenimiento, la espectacularidad y la acción, aderezada con algunos momentos de humor leve, no nos olvidemos de que son cómics, nada más y nada menos. También es cierto que los originales en papel en algunas ocasiones también se han convertido en eso (en mi juventud no eran así), con disquisiciones morales sobre la responsabilidad del héroe, su alma torturada por no poder llevar en muchas cosas una vida normal y todo ese tipo de elementos casi filosóficos. Esta línea ya no me gusta tanto, pero qué le vamos a hacer. Claro que el personaje de esta cinta, Thor, tiene casi implícito un carácter serio, no deja de ser el hijo del dios Odín y no un mutante cualquiera. La verdad es que no era uno de mis favoritos, quizá porque era demasiado serio y formal, pero también era de los que leía bastante. Además en aquel momento una de las cosas que más quería en este mundo eran o el escudo del Capitán América o Mjolnir, el martillo de Thor, que eran ambos una pasada...

Creo que es de los pocos superhéroes que yo considero clásicos que faltaban en la gran pantalla (junto con el Capitán América, pero creo que tiene ya estreno en salas en breve). Cuando leí que la película la iba a dirigir Kenneth Branagh la verdad es que me entró un poco de miedo. Es un actor y director que me gusta mucho, aunque hace algún tiempo que no se sabía demasiado de él. Especializado desde sus principios en interpretar o dirigir adaptaciones de Shakespeare, siempre con muy buenos resultados. No tenía ninguna duda de su capacidad, pero lo que me daba miedo está relacionado con lo que comentaba un poco más arriba, con la idea de que quisiera convertirla en algo demasiado serio y trascendental. Está claro que tener ideas preconcebidas es malo, porque en este caso me equivoqué. La verdad es que, dentro del género, me pareció una de las mejores adaptaciones que he visto hasta el momento, sobre todo porque conjuga perfectamente la seriedad de la historia con los dioses y todo eso con ciertos momentos cómicos (casi todos esperables dentro de la historia pero que resultan divertidos y rompen un poco con la seriedad de la historia) bien introducidos. Se nota su mano y en una entrevista que leí hace poco le preguntaban si no pensaba que dirigir una película de este género no era como rebajarse un poco, a lo que él contestaba que por supuesto que no (también, qué iba a decir, que sí...), que hasta en una historia como esa había elementos que podían recordar los dramas y las obras de Shakespeare que tanto le gustan, y es cierto, hasta tiene un cierto tono de obra clásica en muchos momentos.

La historia no es nada complicada, por supuesto. Como en todos los casos esta primera (porque se supone que habrá más, aunque solo sea la aparición del personaje en la película de “Los vengadores”) es una especie de presentación del personaje de Thor, de sus capacidades, carácter y de cómo llega a la Tierra, porque es hijo de un dios; en este caso no es un héroe resultado de una mutación, de una explosión de rayos solares o rayos gamma o cualquiera de las explicaciones habituales de los cómics. Thor y Loki son los dos hijos de Odín y viven en Asgard, uno de los siete reinos que están bajo su mando y protección, entre los que también se encuentra la Tierra. Los gigantes del hielo son los grandes enemigos del reino, con los que ahora están en paz, pero con los que lucharon encarnizadamente hace tiempo. Odín ya está algo mayor y Thor será su sucesor, pero en plena coronación de este como rey aparecen varios gigantes del hielo para intentar robar la reliquia que les da su mayor poder. Los invasores son eliminados, pero la coronación se interrumpe. Thor es un hombre con fuerte carácter, siempre con ganas de luchar y sobre todo de acabar con esos enemigos lo más pronto posible. Odín piensa todo lo contrario y su objetivo es mantener la paz, por lo que se ve obligado a frenar a su hijo en su sed de venganza y lucha. Pero Thor no le hace caso y viaja a través del Puente del Arco Iris al reino de los gigantes para pedir explicaciones por esa imprevista invasión acompañado de cuatro de sus mejores amigos y de su hermano Loki. La batalla comienza, pero aparece Odín e interrumpe la lucha. Ya en Asgard Thor es condenado al destierro por desobedecer una orden directa de su padre, y por ello es enviado a la Tierra sin poderes divinos y sin Mjolnir, el martillo forjado a partir de una estrella caída y que acrecienta su poder. Tendrá que quedarse en ella hasta que sea digno de empuñar de nuevo el martillo y ser perdonado por su padre. En la Tierra se encontrará con una serie de personajes que le ayudarán, sobre todo con la investigadora Jane Foster y sus amigos.

No olvidemos el tipo de cine que estoy comentando. Desde ese punto de vista me pareció una buena película, muy bien hecha, muy entretenida y muy espectacular. Las casi dos horas que dura se me pasaron con bastante rapidez, lo que es siempre buena señal, pero ya aclaré que soy fan incondicional de este tipo de cine. La historia transcurre en dos mundos, una parte en Asgard y la otra en la Tierra. La parte terrestre es más suave, entretenida y ligera en todos los sentidos y cumple perfectamente ese papel. La que transcurre en Asgard es espectacular, el diseño de casi todo es impresionante y ya sé que ahora con la tecnología digital se pueden hacer maravillas, pero no deja de asombrarme y sorprenderme. Tiene momentos realmente buenos e incluso originales teniendo en cuenta todo lo que podamos haber visto en otras películas. Queda muy clara la diferencia entre el mundo de los dioses y el de los hombres, dos mundos completamente distintos. En el de los dioses prima la formalidad y la imaginación, hasta las formas de hablar y de comportarse son diferentes con respecto a la Tierra. Mientras el reino de los gigantes de hielo es un lugar frío, oscuro y tenebroso, no en vano son los personajes malvados de la historia.

En cuanto a los actores, frente a otras adaptaciones, en este caso para el papel protagonista eligieron a un actor prácticamente desconocido, pero que creo que recrea perfectamente al personaje. Mantiene bastante bien la idea de seriedad del hijo de un dios cuando está en Asgard y ese aire de estar como un pulpo en un garaje cuando se encuentra en la Tierra, con un físico de esos que impresionan. Con el traje, la capa roja y el martillo en sus manos me parecía estar viendo la portada de infinidad de cómics que pasaron por mis manos. Se llama Chris Hemsworth, y en plan cotilleo es la actual pareja de Elsa Pataky. Además de este suelen siempre aparecer en este tipo de películas una serie de actores más conocidos, quizá para darle también un cierto aire de producción seria. En este caso tenemos a la última ganadora del Óscar a la mejor actriz por “Cisne negro”, Natalie Portman, interpretando a Jane Foster, la investigadora que se encontrará sin quererlo con Thor y todo lo que él trae consigo. El papel de Odín se lo dieron a Anthony Hopkins, uno de mis actores favoritos y que aquí mantiene la imagen de todopoderoso, de padre férreo y duro, pero que al mismo tiempo sabe que está haciendo lo mejor por su hijo. Y junto a ellos otros actores más o menos conocidos, pero todos están bastante bien.

Cine de entretenimiento puro y duro, pero muy bien hecho, por encima de muchas otras producciones que buscan estos mismos objetivos. Me gustó mucho, lo reconozco, pero también que soy un fan casi incondicional de este tipo de personajes y de cine. Para los aficionados a los superhéroes es imprescindible, no creo que ninguno la deje pasar y estoy casi seguro de que les va a gustar. No es necesario conocer al personaje o ser aficionado a estos héroes para poder disfrutar de la historia, estoy casi seguro que si vais a verla podréis pasar un buen rato, mucho mejor que con otras cosas que andan por la cartelera últimamente. Recomendable y creo que añadiría que debe verse en cine, porque en la pantalla del televisor se van a perder muchas escenas espectaculares, por mencionar solo una por ejemplo, la cabalgada por el Puente del Arco Iris, pero podría mencionar varias más. Impresionante la imagen del personaje de Heimdall, el guardián del puente. Si este fin de semana queréis ir al cine, pasar un buen rato y no tenéis claro por qué optar id a ver esta, creo que no os va a decepcionar.

Nota: y si vais no os marchéis de la sala hasta que terminen todos los títulos de crédito, como en todas estas dejan par después una pequeña escena final como un adelanto de lo que va a venir en la siguiente o siguientes películas. Se hace un poco pesado porque es una buena espera, pero los que fueran a ver las anteriores ya saben que esto pasa siempre.

sábado, 30 de abril de 2011

"Código fuente"


Tiempo hace que no íbamos al cine, pero este último fin de semana, en plenas vacaciones de Semana Santa, parecía que apetecía. El problema el de casi siempre, encontrar algo adecuado para todos los gustos familiares, lo que no siempre es fácil. Además la cartelera de nuestra ciudad en esos días era para dar algo de pena, las alternativas eran pocas, por no decir casi inexistentes, salvo alguna producción animada que no era del gusto de todos. Tras mirar en los distintos cines que tenemos por aquí, varias multisalas en las que ponen más o menos lo mismo con la única diferencia de las horas de las sesiones y por acuerdo casi unánime nos fuimos a ver la única que parecía convencernos a todos, “Código fuente”.

No vamos a decir que nos decepcionara, hay que ser siempre consciente de lo que uno va a ver, saber qué puede esperar más o menos, y en este caso lo único que nos íbamos a encontrar era una producción de ciencia ficción con una pinta decente. Pues eso es lo que es, una historia bastante bien llevada, lo suficientemente corta como para no hacerse pesada teniendo en cuenta la historia y con una resolución final vamos a decir que aceptable, aunque también algo previsible. No está mal y da lo que promete, hora y media justita de entretenimiento, pero creo que le falta un puntito, le falta algo que podría hacer de ella una historia algo más decente, con alguna sorpresa y solo con eso pasaría de ser una película de gama media a pasar a un escalón un poco más alto.

Originalidad no es precisamente su fuerte, es la típica historia de viajes en el tiempo o en la memoria mejor dicho. Si alguien recuerda “Atrapado en el tiempo” verá que tiene mucho que ver, cambiando el tono de comedia por el de acción, algo parecido pero buscando un poco más de trascendencia y seriedad. El protagonista es Colter Stevens, un militar que se encuentra algo perdido en un tren junto con una mujer, Christina Warren, que parece conocerlo pero al que él no conoce. Además cuando contempla por primera vez su imagen en el espejo ve una cara que no es la suya. ¿Qué está pasando? Algo perdido ve lo que pasa a su alrededor, hasta que ocho minutos después el tren explotará, acabando con todos sus pasajeros, él incluido. Pero de repente se encuentra en otro lugar, una especie de cabina y hablando a través de una pantalla con una militar, la oficial Colleen Goodwin. Esta habla con él y de nuevo se va a encontrar en el tren. Al final consigue entender que es parte de un programa experimental que le permite introducirse en los recuerdos de una persona para intervenir solamente durante los ocho minutos finales de su vida. Así que no estamos hablando exactamente de un viaje en el tiempo, sino de una especie de viaje en la memoria. ¿El objetivo? Descubrir quién puso esa bomba en el tren para poder evitar un atentado todavía mayor en la ciudad de Chicago. Esto es lo que tendrá que conseguir y para ello la cinta se convertirá en una continua sucesión de esos ocho minutos, que nunca serán iguales porque cada vez él tiene más información. La cuestión es saber qué está pasando en realidad y si lo conseguirá...

Teniendo en cuenta lo repetitivo de la situación tiene la duración justa para no cansar al espectador. En cada “viaje” tanto en el tren como en la base de la que parte descubriremos algo nuevo, algo distinto y algo que provocará una cierta curiosidad en el espectador y al mismo tiempo también interés. Quizá la cuestión del viaje en el tiempo, la memoria o en un mundo informático de bits y códigos fuente no esté demasiado clara. Quizá sea aquí donde falla un poco la cosa, le falta como decía algo más arriba un punto de inteligencia, de desarrollo, de explicación que haría que fuera mucho mejor de lo que es, quedándose simplemente en un producto entretenido y ameno pero que no recordaremos durante mucho tiempo y al que tampoco le daremos demasiadas vueltas. Ideal para una tarde o noche de cine en casa. Sabe mantener la tensión y eso juega a su favor, alguna sorpresa de vez en cuando y un desarrollo decente de la historia. Un thriller aceptable que me gustó, pero que no destacaría por encima de otros muchos del mismo estilo y factura. Aún así pienso que hay cosas que no están demasiado explicadas ni claras, pero no voy a decir cuáles para no desvelar demasiado.

En cuanto a los actores vamos a decir que se basa en los dos protagonistas y la militar que habla con él a través de la pantalla y es la encargada del experimento, con la que llegará a mantener una estrecha relación teniendo en cuenta el tiempo que están juntos. Él es el actor Jake Gyllenhaal, que me gustó bastante, sabe transmitir el agobio, la tensión, la celeridad de su misión. Tampoco es que sea algo fuera de serie, pero está bien. La militar es la actriz Vera Farmiga, también bastante convincente. Y dejo para el final a la protagonista femenina porque no tengo claro quién debería ir antes, si el personaje femenino anterior o esta, ya que me parece más importante para el desarrollo de la historia Colleen Goodwin que Christina Warren, su pareja en el tren. Esta está interpretada por Michelle Monaghan, que para lo que tiene que hacer, que es poco la verdad, tampoco está demasiado mal, cumple pero nada más.
El director es Duncan Jones y esta es su segunda película, antes dirigió “Moon”, una cinta extraña e interesante, una de esas que es mejor no dejar pasar porque tiene algo que hace que merezca la pena. Como curiosidad comentar que es hijo del cantante David Howie.

Pues ahí queda la recomendación. Sin ser una maravilla cumple bastante bien la función de entretener y tiene elementos suficientes para mantener la atención del espectador. A pesar de la repetición entre cada viaje introduce elementos nuevos que harán pensar al que la ve qué consecuencias podrán traer y mantiene una cierta intriga. Quizá tenga algún fallo argumental y algún elemento levemente previsible que hace que pierda algún punto, pero bueno, teniendo en cuenta la maravilla de cartelera que disfrutamos últimamente puede destacar un poquito por encima de la media.

jueves, 21 de abril de 2011

"Mar de fuego", de Chufo Lloréns

 “Esto es lo que, en cierta medida, pretende también la novela histórica: aunar el rigor de la historia con la ficción novelesca. Como novela su principal obligación es entretener, pero como relato histórico no puede dejar de lado criterios como el rigor y la veracidad. Esto es lo que, humildemente, se ha intentado en estas páginas que ahora se someten a la benevolencia de los lectores”. Este fragmento está extraído de las notas finales de la última novela de Chufo Lloréns, “Mar de fuego”, que será la que voy a comentar hoy.

En el año 2008 llegó a mis manos una novela de un autor desconocido en aquel momento para mí. Era una historia que transcurría en la Barcelona de principios del siglo XI que me resultó de las más entretenidas y apasionantes que he leído hasta el día de hoy, “Te daré la tierra”. Después me dediqué a buscar otras novelas del autor y leí una anterior que me gustó tanto o más que la primera, “La saga de los malditos”. Desde ese momento figura como uno de los principales autores de novela histórica dentro de mis preferencias, por delante de otros más conocidos o más internacionales. Estas dos novelas ya las comenté en uno de los primeros post de este blog, así que la reseña biográfica me la ahorro esta vez. Tras leer “Mar de fuego” me reafirmo en lo dicho unas líneas atrás, Chufo Lloréns es uno de mis autores favoritos tanto del género histórico como de la narrativa, porque me gustó mucho y me duró bastante menos de lo que me gustaría, si hasta puedo decir que se me hizo corta.

Cuando vi esta novela, de publicación muy reciente, no creo que lleve en las librerías más de un mes más o menos, me dije que a por ella y a leerla pronto, que ya tenía casi la idea preconcebida de que me iba a gustar, y esta vez no me equivoqué. Cuando la cogí para leer la contraportada descubrí un nombre que me sonaba y entonces mis ganas fueron todavía mayores, Martí Barbany era el nombre del protagonista, el mismo personaje central de “Te daré la tierra”, así que todavía pintaba mejor. Era una continuación de esta, con lo cual la primera idea era a ver qué tal iba a estar, porque muchas veces estas continuaciones no son más que recursos que aprovechan el tirón de la primera para vender más ejemplares, y muchas veces también la calidad de la continuación no está a la altura de lo esperado. En este caso no fue así. Tras leer las primeras páginas tenía una sensación interesante, era como si el tiempo no hubiera pasado y estuviera todavía leyendo la primera porque transcurre casi en un momento solo ligeramente posterior al final de la misma. Eso puede ser malo a veces, pero en este caso no lo fue, me atrapó desde el principio y me costaba dejar la lectura más de una vez, pero el cansancio y el sueño le ganaban la partida alguna vez. Ya hace tres año que leí “Te daré la tierra” y muchas novelas han pasado desde entonces, pero tenía un recuerdo claro de todo lo que había pasado, de los personajes, de las situaciones, de los momentos pasados, una buena señal de lo que me había gustado porque muchas de las cosas que pasaron en ella volvieron a mi cabeza cuando estaba leyendo esta; no me hizo falta estar pensando en quién era tal personaje, qué había hecho o qué había pasado, estaba casi todo tan fresco como si la hubiera leído poco antes. De todos modos para los que no la recuerden tan bien el autor maneja a la perfección ese pequeño problema. Con pocas palabras, momentos puntuales y algunas situaciones en las que algún personaje recuerda el pasado consigue que el lector pueda recordar o entender perfectamente lo que está pasando y su relación con el pasado, porque eso sí, muchas de las cosas que van a pasar están relacionadas con él. Así que lo primero que tengo que recomendar si no leísteis la primera es que lo hagáis antes, porque están directamente relacionadas y, aunque no es imprescindible, si es muy necesario para entender el conjunto de la historia.

Empezamos la narración con Martí Barbany y su mujer, la judía Ruth a punto de dar a luz a su segundo hijo. Tienen ya una hija, Marta, que será una de las protagonistas centrales de muchas de las cosas que van a pasar. Pero las cosas no salen como todos esperaban, el parto se complica y madre e hijo mueren durante el mismo. Martí, tras todas las penalidades pasadas en su mundo afectivo decide que nunca más se volverá a enamorar o tener una relación seria con una mujer. Una de las constantes de su vida ha sido siempre la mala suerte en las relaciones amorosas, acompañada de una enorme suerte en los negocios. Ahora ya es un ciudadano de Barcelona, reconocido por todos como una de las personas que más han hecho por la ciudad y el Condado, recibiendo siempre el agradecimiento tanto de los Condes de Barcelona como de sus ciudadanos. A su lado el sacerdote Eduald Llobet, un elemento central y fundamental de la vida de Martí desde sus inicios y que lo seguirá siendo ahora. Al frente de la corte de la ciudad continúan Ramón Berenguer, Conde de Barcelona y su mujer, Almodís de la Marca, por la que tuvo que enfrentarse a casi todo el mundo pero que al final consiguió. Ella es su apoyo fundamental tanto a nivel personal como en el gobierno, en ella delega muchas de las cosas y muchas decisiones, que parece tomar él, pero ella casi siempre está detrás. Con ellos Pedro Ramón, el primer hijo del Conde y sucesor del mismo y los gemelos que conocimos en la novela anterior, Ramón Berenguer y Berenguer Ramón. Ya se veía que el carácter de ambos iba a ser muy distinto y traería consecuencias que ahora van a ser realidad. Almodís quiere conseguir que el sucesor de su marido sea su propio hijo, Ramón Berenguer, al que todos quieren, un hombre justo y noble y que poco tiene que ver con Pedro Ramón, el verdadero sucesor por ley. Mientras, el otro gemelo, Berenguer Ramón, es un hombre vil, perverso y lleno de maldad y rencor. Esto traerá consigo una buena cantidad de intrigas, juegos, engaños y situaciones que iremos descubriendo poco a poco. También estará Delfín, el enano medio bufón de la Condesa y, al mismo tiempo, la voz que le dice las cosas de verdad, aquellas que nadie se atreve a decirle y que continúa con esas extrañas visiones premonitorias, casi siempre de desgracias. Muchos de los personajes de la anterior novela volverán a esta historia, los capitanes de los barcos de Martí, que ahora posee una gran flota, Rachid al-Malik, el árabe que le descubrió, entre otras cosas, el secreto del temido fuego griego a Barbany, sus criados... Y todo protagonista tiene un antagonista, en este caso un misterioso personaje llamado Bernabé Mainar que quiere acabar con Martí Barbany y Eduald Llobet sea como sea.

Para mí ha sido como continuar casi sin que hubiera pasado el tiempo, retomar la vida de una buena cantidad de personajes que tenía en mi memoria bastante guardados, más de lo que pensaba, la verdad, lo que creo que es una buena señal. Lloréns tiene una forma de escribir bastante sencilla para el lector, directa, sin demasiadas vueltas ni complicaciones, centrado sobre todo en la historia y en las situaciones y menos en las descripciones. Eso no quiere decir que no las haya, pero consigue que el lector imagine con bastante perfección casi todo sin cansarlo con largos párrafos descriptivos. La acción es continua, no para desde el principio hasta el final. Quizá esta sea algo menos compleja que la anterior, más plana y lineal, pero eso no le quita mérito. Hay varias líneas de acción que se entrecruzan siempre de un modo claro para el lector. La mayor parte de la acción transcurre en la ciudad de Barcelona, un personaje más de la historia, pero también tendremos algún viaje, por ejemplo a Sicilia. Los personajes van relacionándose entre ellos de un modo sencillo y creíble, aunque como alguien me comentó, quizá un defecto sea que pueden estar un poco estereotipados en cuanto al comportamiento, es decir, los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, pero aún viéndolo así el autor consigue que aparezcan ante el lector como personas reales, por lo menos a mí me pareció así. Y como siempre en su línea, capítulos cortos que van alternando las distintas tramas, con lo que cautiva todavía más al lector, que siempre querrá saber qué pasa a continuación para llegar a momentos en los que todas tienen que ver.

Me parece que es evidente que, dentro del género, me gustó mucho la novela. Me entretuvo muchísimo y como dije al principio me duró menos de lo que me gustaría, pero tenía que seguir leyendo, otro mérito más del autor, que el lector siga y siga y esté deseando saber qué va a pasar a continuación. No he querido desvelar casi nada del argumento, lo mejor es ponerse con ella e ir descubriéndolo poco a poco a medida que uno va leyendo, pero la sucesión de acontecimientos, de sorpresas, de altos y bajos es continua, siempre está pasando algo. Desde mi punto de vista más que recomendable e imprescindible para aquellos que ya hayan leído “Te daré la tierra”

miércoles, 13 de abril de 2011

"El ángel perdido", de Javier Sierra

 La novela de hoy figura en las listas de las más vendidas en este momento en nuestro país. Es la primera que leí de este autor y, la verdad, es que, dentro del género al que pertenece, esperaba algo más, algo que justificara toda la expectación y ventas que trae consigo. Ya de entrada voy a decir que no me gustó demasiado, cumplió ligeramente con su función de entretener en algunos momentos, pero tras terminarla quedé con la sensación de que no me aportó demasiado, posiblemente teniendo en cuenta las ventas tanto de esta como de las anteriores esperaba algo más. No sé si las otras que tiene me dirán algo más, pero no tengo claro que les vaya a dar una oportunidad, más que nada porque tengo en este momento más lecturas pendientes que me llaman más la atención. El autor es Javier Sierra y la novela se titula “El ángel perdido”.

La verdad es que no me había dado cuenta de quién era el autor. Hace tiempo era aficionado a los temas que trata habitualmente, y cuando leí la biografía me di cuenta de que ya lo había visto, escuchado y leído antes en sus intervenciones en radio, televisión y en algunas revistas en las que participó. Nació en Teruel en 1971 y estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Es periodista, escritor e investigador de temas que podemos considerar científicos pero siempre con un tratamiento algo especial. Colabora en la revista “Más allá de la ciencia” y en varios programas de radio y televisión como “Milenio 3” de la SER o “Cuarto Milenio” en Cuatro. Desde hace unos años se dedica a viajar e investigar temas del pasado y supuestos misterios históricos que considera que no quedaron demasiado claros tras las investigaciones más ortodoxas. Uno de esos misterios es lo que le sirve para buena parte de la redacción de su novelas, como por ejemplo, esta última que estoy comentando. A los 18 años fue uno de los fundadores de la revista “Año Cero” y siempre estuvo relacionado con estos temas que algunos pueden considerar científicos y otros no tanto. Varias polémicas circulan alrededor de sus investigaciones y las conclusiones a las que llega, quizá una de las más sonadas fue aquella en la que defendió la veracidad del caso Roswell, aunque poco después se demostró que la filmación que Sierra consideraba como verdadera no fuera más que una falsificación y un montaje. Fue el primer autor español que entró en las listas de los más vendidos en Estados Unidos, en el número 6 en “The New York Times” en marzo de 2006 con la obra “La cena secreta”, editada en más de 42 países y que lleva vendidos más de tres millones de ejemplares. Así es el segundo escritor contemporáneo más traducido tras Carlos Ruiz Zafón. También se dice que varias productoras estadounidenses están interesadas en llevar esta novela al cine. Su primera obra narrativa fue “La dama azul” (1998) y desde ese año publica casi una nueva novela cada dos años. Destacan “La cena secreta” (2004) o una versión ampliada y corregida de “La dama azul” publicada en el año 2008, que recibió el Premio a la mejor novela histórica publicada en inglés en los “International Latino Awards” en Estados Unidos. “El ángel perdido” es, hasta el momento, su última novela, de este mismo año 2011.

Julia Álvarez trabaja para la Fundación Barrié en la restauración del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, buscando explicación a ciertos deterioros al mismo tiempo que participa en su reparación. Durante la madrugada del Día de Todos los Santos se va a desencadenar la acción, que la llevará a participar en una aventura peligrosa y llena de acción. Cuando está dentro de la Catedral es atacada por un hombre misterioso, del que solo va a poder escapar cuando un agente secreto americano entre en el templo y hace que el intruso escape. Antes de eso sabemos que el marido de Julia, Martin Fabre, fue secuestrado por un grupo terrorista islámico, que deja un mensaje dirigido a su mujer, un mensaje que en teoría solo ella podrá interpretar. El agente que la salva de la agresión, Nicholas Allen, será el que le comunique la noticia del secuestro y también va a ayudarla a interpretar las misteriosas palabras finales de su marido, una interpretación que se relaciona con ciertos misterios y unas raras piedras que ellos poseen y que tienen unos fuertes poderes y muy importantes para el futuro de la humanidad. Tras el tiroteo en la Catedral y poner a salvo a la protagonista también tendremos a un par de policías de la ciudad y un fabuloso helicóptero que parece que también está buscando a la pobre Julia, que va a verse metida entre dos fuegos sin saber muy bien a quien creer. Para ella todo es casi un misterio incomprensible que va a ir tomando forma poco a poco, sin saber hasta el final en quién puede o no confiar, ya que tendrá que sobreponerse a más de una sorpresa. De repente tenemos un impresionante helicóptero capaz de sobrevolar la ciudad sin que nadie se entere, en él vendrán otros hombres que también buscan a Julia por razones parecidas, asesinos que acaban con todo lo que se les ponga por delante casi sin pestañear y una poderosa arma que acaba con cualquier tipo de aparato electrónico, forma en la que consiguen hacerse con Julia. De Santiago a Noia y de allí al monte Ararat en un viaje que no va a dejar ni respirar, lleno de sorpresas y violencia.

Con esta historia entraremos en un mundo relacionado con ángeles, piedras con misteriosos poderes, mitologías y leyendas de varios y diversos países, el Diluvio Universal visto desde varias tradiciones, ángeles caídos, Gilgamesh, Noé y el Arca, el monte Ararat, el cristianismo y varias cosas más que no voy a mencionar directamente para no desvelar demasiado la trama. Realmente es una mezcla de muchas cosas, quizá demasiadas, que hacen que por momentos el lector pueda andar un poco perdido. Perdido no solo por eso, sino también por cierto baile de personajes, de identidades, de personas que no son lo que dicen o parecen ser, por proyectos secretos del gobierno de los Estados Unidos, hasta el presidente del país es uno de los personajes de la trama. FBI, CIA, NSA y varias agencias más conocidas y desconocidas aparecen interviniendo en la historia. Y de fondo todo ese tipo de temas ocultos y esotéricos que tanto le gustan al autor. En su trabajo de investigación incluso llegó a viajar al monte Ararat para poder ver directamente lo que se conoce como la “anomalía del Ararat” que es uno de los elementos centrales de la historia.

La verdad es que me decepcionó la novela, que en ciertos momentos hasta me pareció caótica en su desarrollo, tanto que puede hacer que el lector ande algo perdido entre toda ese montón de acción, personajes e información de tantas fuentes distintas y tradiciones distintas aunque relacionadas. Como no leí ninguna de las anteriores no sé si es mejor o peor, pero cierto es que levantó gran expectación y tengo claro que el marketing, con presentaciones en varias ciudades españolas, firmas de libros y actos de ese tipo funcionó muy bien para convertirla en este momento en una de las más vendidas por estos lares. Esperaba algo más, por no decir mucho más, que aportara algo a un género en el que hay algunas cosas que destacan por encima de la media. Pienso que no aporta demasiado y es casi una mezcla de elementos que podemos encontrar en otros autores. Se puede leer casi como un cómic, una historia de aventuras fantástica que puede llegar a entretener a lectores no demasiado exigentes. Conozco a más de una persona que comparte opiniones parecidas a la mía, incluso varios que la dejaron sin terminar, cosa que yo de momento no hago, pero estuve a punto de hacerlo. Además incluso podría encontrar algún problema de carácter geográfico en el desarrollo de la acción en lo que se refiere a la ciudad de Santiago o de Noia. Los personajes, quizá sacando a la protagonista, me parecieron demasiado tópicos y los que más los que aparecen en Galicia, tanto los policías como los dos sacerdotes que aparecen relacionados con la Catedral. Creo que aún le daré otra oportunidad y en algún momento cogeré “La dama azul” para poder comparar esta de hoy con alguna de las anteriores que tanto éxito tuvieron, pero también tengo que reconocer que será una lectura mediatizada por esta de hoy. Pienso que en este caso no la recomendaría, sobre todo porque hay muchas cosas mas interesantes y apetecibles que leer, la verdad, pero evidentemente esta es una opinión completamente personal, y no todos pensamos lo mismo.

jueves, 7 de abril de 2011

"Fundación Libélula", de Yashmina Shawki

Hoy voy a escribir algo de una novela editada recientemente en gallego y que no sé si aparecerá en castellano, aunque pienso que es probable, ya que su autora tiene publicadas novelas en ambos idiomas. Por otro lado es la primera vez que tengo la oportunidad de comentar una novela de una persona a la que conozco, o más bien, conocí allá por los tiempos de la adolescencia y la juventud y de la que hace tiempo que no sé nada, cosas de la vida que te llevan por caminos distintos. La autora es Yashmina Shawki y la novela se titula “Fundación Libélula”, editada hace poco por Xerais.

Yashmina Shawki nació en Vigo, de madre gallega y padre kurdo. Sus estudios alternaron entre su ciudad de nacimiento y la ciudad de Bagdad, donde pasó una temporada en esa etapa de su vida. Luego volvió a Vigo y se licenció en la Universidad de Santiago de Compostela en Derecho en 1992 y al año siguiente en Historia Contemporánea. Después se dedicó a dar conferencias y escribir artículos periodísticos, sobre todo centrados en temas relacionados con Oriente Medio, además de colaborar en varias revistas. También publica un artículo de opinión de modo semanal en las páginas de “La Voz de Galicia” y colabora en el programa radiofónico “Al final del día” de Radio Voz. De momento su producción literaria tiene tanto obras en castellano como en gallego. En castellano “Kurdos, destino libertad” (2007), en gallego “Contos ao carón da lareria” (2007) y la novela objeto de este comentario. En una entrevista hecha a raíz de la publicación de este libro dice que está preparando dos novelas más, una en castellano y otra en gallego.

“Fundación Libélula” es una novela corta, de poco menos de cien páginas que tanto por extensión, contenido y forma de desarrollarse no sé si hablar de ella como novela, relato o como un cuento, ya que muchas veces la frontera entre estos tres modos de narrar es difusa y complicada.

Nos va a contar la historia de cuatro mujeres que establecerán una cierta relación, tres de ellas tendrán a la otra como nexo de unión. Una historia que transcurre en la ciudad de Vigo, mencionando en varias ocasiones lugares que el residente en ella podrá reconocer, imprimiéndole más realidad a la historia que nos va a contar. El nexo de unión es una abogada, María Xosé Muradas, una mujer decidida, valiente y que es capaz de enfrentarse a casi todo. Tiene una vida acomodada, aunque a lo largo de la historia veremos como hay cosas contra las que no se puede luchar muchas veces, quiera uno o no. Una de las cosas que más le preocupan y contra la que está dispuesta a luchar de todos los modos posibles es la violencia de género, en cualquiera de sus manifestaciones, que será lo que la lleve a crear esa “Fundación Libélula” que da título a la novela. Alrededor de ella y de su vida aparecerán tres casos de mujeres en situaciones precarias y cada una con una historia distinta, pero todas ellas duras, tristes y complicadas. Ella será la que intente ayudarlas para salir, al igual que hizo antes con otras, de esas vidas que las oprimen y que pueden acabar con ellas. Se nos presenta a Gladys, una inmigrante ilegal engañada para trabajar como prostituta en un club, sin documentación, sumergida en un mundo de explotación sexual y violencia. Helena es una chica joven que tiene que hacerse cargo de sus hermanos, ya que su madre es una mujer violenta, drogadicta y alcohólica, una situación con la que tendrá que luchar día a día con más oscuridad que luz y que además es muy consciente de que tiene que hacer algo, estudia y quiere conseguir algo que la haga escapar, tanto a ella como a sus hermanos, de esa situación. Y luego está Laura, casada, con hijos, con un marido vago y que no hace nada, además de que tiene que vivir con su cuñado y sus suegros, con una suegra que la martiriza, aunque ella sea casi el sostén de la familia. Todas ellas, en cierto momento, entrarán en contacto con María Xosé, que recurrirá a todo para echarles una mano, tres historias que la llevarán a remover cielo y tierra para ayudarlas a salir de la vida en la que están y también a esa “Fundación Libélula” que tendrá como objetivo ayudar a mujeres en situaciones precarias sean del tipo que sean. Las ayuda a escapar de esas vidas que llevan y tener otras mucho más dignas y salvadoras, porque se lo merecen.

La novela me gustó bastante, aunque pienso que su brevedad por un lado es un pequeño defecto y por otro una virtud. Al principio decía que no tenía claro si hablar de ella como una novela, un relato o un cuento. Por un lado su extensión le resta complejidad, una complejidad que a lo mejor la autora tampoco consideró necesaria para reflejar aquello que pretendía. Cuando se tratan estos temas, además, es fácil caer en una sucesión de tópicos y lugares conocidos por otras vías, tanto de la literatura como del cine o la televisión, o simplemente de las noticias, por desgracia, casi diarias, que tocan este tipo de temas. También pensaba en un cuento porque todo transcurre demasiado rápido, pasando de una situación a otra casi sin una continuidad en el relato y con una resolución de las cosa a lo mejor algo idílica por momentos. Las duras historias de las cuatro mujeres quedan bien narradas con pocas palabras, centradas en cuatro o cinco situaciones casi puntuales que hacen que el lector pueda suponer el conjunto de esas terribles vidas que llevan. Pienso que Yashmina quiso que el lector también pusiese algo de su parte y no darle todo, que imagine, que piense y reflexione sobre la vida de esas mujeres que representan a muchas otras, reales, que llevan vidas iguales o peores en casi todos los rincones del mundo, pero también a nuestro lado, en los mismos edificios en los que nosotros llevamos las nuestras. Por otro lado, aunque sabemos que no lo es, la historia transcurre con demasiada rapidez, las cosas me parecieron quizá demasiado sencillas en su resolución, a lo mejor también porque no está mal un poco de optimismo en estos temas, siempre tratados de un modo duro, oscuro y con unos finales casi siempre trágicos y violentos. A lo mejor esta es otra virtud, dar un poco de esperanza, de hacer pensar que las cosas no siempre van mal o a peor, que es posible con algo de voluntad, trabajo y suerte que muchas de estas mujeres puedan terminar con esa vida que no lo es para poder comenzar, tener un nuevo principio de vida digna y con esos momentos de felicidad de la que todos gozamos a lo largo de nuestras vidas.

Creo que es una novela recomendable y pensando como docente, podría ser un buen libro para su lectura en ciertos niveles de nuestros centros de enseñanza, pues pensando en ese tipo de lectores y lectoras su brevedad ya juega, y mucho, a su favor (qué le vamos a hacer, cuando pones un libro para que lo lean, lo primero que preguntan es cuántas páginas tiene, y como tenga más de doscientas puedes ver caras de auténtico pánico). Por otro lado pienso que es una historia que les puede interesar, que puede enseñarles algo y hacerles reflexionar, sobre todo porque creo que una buena manera de terminar con este tipo de situaciones es la educación. De todos modos y como dije al principio yo recomendaría esta novela de una autora quizá no demasiado conocida que intenta hacerse un hueco en el panorama literario gallego, y siempre está bien que aparezcan estas nuevas novelas, pensadas y escritas en gallego.

sábado, 2 de abril de 2011

"The Defenders"


Hoy vamos con algo de televisión, que ya van varios libros seguidos y hay que alternar un poco. Si hiciéramos un ranking de sectores profesionales reflejados en las series de televisión pienso que los tres primeros puestos, y no me atrevo a darles un orden determinado, serían para los policías y forenses (de moda últimamente), los profesionales de la medicina y los abogados. Supongo que serán los que más juego dan para este medio, pero la verdad es que es complicado encontrar una serie que no tenga como centro a alguna de estas profesiones. Así que para no variar esta de hoy está dentro del mundo de los abogados, y se llama “The Defenders” (“Los defensores”), de reciente estreno en los canales de pago, concretamente emitida los jueves por la noche antes de “The good wife” en Fox.

Esta estaría dentro de las series nada más que entretenidas, sin muchas más pretensiones que esa, que como he dicho alguna vez, si lo consigue, ya es bastante. No es como otras que aparecieron por aquí dentro de la misma temática. No estamos hablando de un gran bufete de abogados con todos los medios posibles y enfrentándose a las grandes corporaciones, a las empresas de todo tipo o a casos que van a terminar en el Tribunal Supremo. Es algo mucho más cotidiano y casi pedestre, con casos pequeños y delitos que no van a terminar saliendo en los periódicos. Y tampoco tenemos a un montón de abogados y abogadas pululando por ahí, ayudando a ganar el caso; tampoco tenemos a inteligentes y espabilados investigadores que encuentran siempre la solución al caso para que el abogado gane y su cliente salga libre. No, estamos simplemente ante dos abogados de un pequeño bufete, ayudados por una abogada nueva y novata y una secretaria, digamos, algo especial. Los casos serán, normalmente, pequeños delitos, robos (en uno que vi recientemente robaban los zapatos de gamuza azul de Elvis), estafas de rango medio, deudas económicas, algún asesinato..., todos casos con los que se puede encontrar un abogado normal, porque eso es lo que son. Son normales, no buscan fama aunque sí dinero, claro, que es necesario para vivir. Se anuncian en grandes letreros de la ciudad, buscan clientes en los juzgados y de vez en cuando aparece un buen cliente que les va a dejar algo de dinero para sostener el despacho. Este quizá sea uno de los aspectos que hace que sea distinta, la forma de tratar la temática legal, de un modo mucho más simple, real y cotidiano que la mayor parte de las demás, siempre mucho más grandilocuentes y espectaculares en el tratamiento de los casos legales. Quizá este sea uno de los aspectos por lo que me gusta y me entretiene.

Los dos protagonistas son, además, bien distintos en su carácter, forma de comportarse y de hacer las cosas, también en la forma de ver la vida. Uno es más serio, formal y preocupado por su divorcio y su hijo, y el otro, que es más joven, es más golfo, ligón, jugador y gastador. El mayor de los dos es Nick Morelli, casi el fundador del bufete, trabajando para sostener el negocio y a su familia, divorciado de su mujer (aunque no contento con la situación) y con un hijo al que ve algo menos de lo que desearía. El joven es Pete Kaczmarek, atractivo, con elegancia y estilo, preocupado de sus clientes, pero también de disfrutar de la vida lo más posible; juega, bebe, sale y hasta en alguna ocasión es capaz de liarse con alguna clienta. Y trabajando con ellos la novata Lisa Tyler, una chica joven a la que contratan para que les eche una mano; trabajaba como bailarina de striptease en un club para pagarse la carrera y ellos, teniendo en cuenta su pasado, fueron los únicos que le dieron trabajo. Zoey Waters es la secretaria, siempre bien maquillada y pendiente de casi todo lo que pasa, teniendo que intervenir más de una vez en los casos y en las investigaciones. Estos cuatro llevan el peso de los argumentos, ya que el resto, en general, cambian en cada episodio.

Y la ciudad en la que transcurre la acción es otra de las protagonistas. Si hiciéramos de nuevo una clasificación de las ciudades americanas que más salen en el cine y en la televisión sin duda la primera sería Nueva York, y también sin dudarlo la segunda, muy cerca de la anterior, sería Las Vegas. Así es, son dos abogados que tienen su despacho en esta espectacular ciudad, que funciona como un personaje más ya que es la que provoca la mayor parte de los casos que tienen que defender. Muchos de ellos relacionados con estafas a casinos, deudas de juego, casos de prostitución, detenciones ilegales, algún asesinato (claro, no podían faltar), divorcios...; como decía hace unas líneas las cosas que deben de pasar en esta ciudad a todas horas y todos los días, la ciudad que nunca duerme es lo que tiene, que da pie para muchas cosas.

En lo que se refiere a los actores los dos protagonistas son bien conocidos, con una buena cantidad de cine y televisión en su currículum, algunas destacables y muchas no tanto, pero siempre guardando una cierta línea de entretenimiento y comedia. Nick Morelli es un actor bastante conocido, James Belushi, un veterano en estas lides que empezó en la televisión a finales de los años setenta, de ella pasó al cine durante una buena temporada con películas bastante conocidas y tras una época algo oscura volvió a la televisión, en la que parece haberse instalado definitivamente, aunque también con altibajos. Antes participó en el programa de comedia más famoso de la televisión americana, “Saturday Night Live”, una auténtica fábrica de actores cómicos. A mí me parece un buen actor para este tipo de cosas y aquí está bastante bien, la verdad es que para mí lleva el peso de casi todo lo que pasa y es el centro de la mayor parte de las historias. Pete Kaczmarek es el actor Jerry O´Connell, también muy conocidos de cara y que pasó mucho tanto por el cine como por la televisión. Curiosamente buscando datos me di cuenta de que era uno de los protagonistas de una de las películas que tengo entre mis favoritas, “Cuenta conmigo”, cambió tanto que no lo reconociera, que la película esta es del año 1986. También está bastante bien en ese papel de golfo simpático que le da un poco el contrapunto a su socio, que tiene que sacarlo más de una vez en los problemas en los que se mete. El resto son actores mucho más desconocidos.

La serie como dije al principio no está mal, no podemos incluirla dentro de las destacables y con calidad pero tiene buenos momentos y hace que uno esté entretenido y sonría más de una vez a lo largo de cada capítulo. Algunas situaciones pueden parecer algo ridículas, pero están tratadas intentando darle un cierto aire de realidad y verosimilitud. Los casos, a lo mejor por ser distintos a los de la mayoría de las series, son amenos e interesantes, casi siempre con alguna sorpresa en su desarrollo y haciendo que ambos abogados tengan que ser ingeniosos y ágiles para conseguir la libertad de sus clientes. Por el medio tenemos las cosas de ellos, los problemas familiares y personales de Nick y los líos en los que se mete Pete, que le dan también algo más de interés a la serie. Capítulos de cuarenta minutos en los que prima, como dije, el entretenimiento sobre las cuestiones legales, un pequeño giro para intentar hace algo distinto que convenza al espectador. Tiene buenos momentos y sabe conseguir la atención, así que es recomendable para alternar con esas otras que a lo mejor son más serias, más dramáticas o tienen más calidad. Un postre sabroso para terminar una buena comida, por ejemplo; o algo para picar cuando uno no tiene demasiada hambre. Espero que os resulte, por lo menos, tan entretenida y divertida como a mí, ya me diréis.
No encontré vídeo en castellano, así que tendrá que quedar en inglés, además de este que aparece a continuación, un anuncio en el que participan los protagonistas de la serie junto con los abogados reales en los que, en teoría, está basada.

domingo, 27 de marzo de 2011

"Huérfanos del mal", de Nicolás D´Estienne D´Orves


Muchas son las novelas que aprovechan hechos históricos para desarrollar a partir de ellos relatos que mezclan la realidad y la ficción. Esta fórmula puede darnos novelas realmente entretenidas y otras que no lo son tanto, algo que siempre depende de la maestría del autor para cautivarnos con la historia que nos está contando y con sus personajes. Muchas de ellas son también las que aprovechan ciertas épocas que, aunque bien conocidas, dejaron muchos hechos, datos o momentos ideales para que el autor deje volar su imaginación y la de sus lectores. Y una de las épocas que podemos decir que más aprovechan esto que estoy diciendo es la Segunda Guerra Mundial y todo lo que tiene que ver con los nazis, sus ideas, comportamientos, experimentos, etc. De todas las que hay, que son muchas, pienso que son pocas las que realmente merecen la pena y destacan por encima de la media. Una de las que más recuerdo es “Los niños del Brasil”, que dio lugar también a una buena película; menciono esta porque podemos decir que está muy relacionada con la que voy a comentar hoy, aunque pienso que no está para nada a la misma altura. Es evidente que todo lo que tiene que ver con este tema puede dar lugar a novelas de ficción, algunas más cerca de la realidad que otras, pero es un mundo muy fértil para la literatura. Aun así creo que me quedo con aquellas que tienen más de histórico que de ficticio, aunque estas segundas no están mal para pasar un buen rato. La novela de hoy es “Huérfanos del mal” de Nicolás D´Estienne D´Orves y ya digo que, en varias cosas, me recordó mucho a la que mencioné antes, aunque esta comentada hoy cae en algunos momentos, para mí, en aspectos demasiado fantásticos que pienso que estropean un poco una novela que no está mal del todo.

El autor es francés, nacido en 1974. Licenciado en Filosofía y Letras por la Sorbona y especializado en literatura moderna. Se pasó al mundo del periodismo, colaborando con varias revistas y diarios de su país. En el año 2001 comenzó su carrera como escritor. En el 2002 ganó el premio “Roger-Nimier por su novela “Othon ou l´Aurore immobile” y en el 2003 el premio Jacques Bergier con “Fin de race”. Tiene publicadas ocho novelas de ficción y tres ensayos. Una de sus grandes aficiones es la música, sobre todo la clásica y la ópera, algunos ensayos tratan sobre este tema y tiene un blog centrado en el mundo de la música. “Huérfanos del mal” es el resultado de dos años de investigación sobre el tema, fue una de las novelas más vendidas en Francia en el año de su publicación, 2007, y también tuvo buenas ventas en los demás países en los que se publicó.

La historia transcurre en tres épocas diferentes, alternando entre ellas pero evidentemente todas relacionadas por algo. Parte de una idea real del militar nazi Himmler, los “Lebensborn”, una especie de clínicas donde buscaban los nacimientos de alemanes de pura raza aria, usando hombres y mujeres de raza “pura” para conseguir a los hombres y mujeres que dominarían el mundo cuando el III Reich triunfara. Así tenemos a una serie de personajes que desarrollan su historia a partir de 1938, otros alrededor de 1987 y la historia actual, que transcurre en el 2005. En esa época actual tenemos a Anaïs Chouday, una chica joven que trabaja como periodista y novelista para otras personas a través de una editorial. Un día recibe la llamada de su jefe para comentarle que tiene para ella un encargo muy lucrativo, una cantidad que no va a poder rechazar. Todo para escribir un libro sobre esos “Lebensborn” por encargo de una persona algo misteriosa. Así conoce a Vidkun Venner, un holandés fascinado por la Alemania nazi, comprador de todo lo que tenga que ver con ella, coleccionista y millonario. Su casa es un auténtico museo de cosas del nazismo y su comportamiento está lleno de preguntas sin respuesta. En realidad lo que quiere es que Anaïs lo ayude a investigar cuatro misteriosos suicidios que sucedieron en Alemania, todos el mismo día y de la misma manera y que tienen que estar relacionados. Además las autoridades silenciaron todo el asunto, otra cosa que molesta al señor Venner, que recibió una caja con cuatro manos cortadas que parecen pertenecer a esas cuatro personas. En un principio duda de meterse en ese asunto, que además a medida que avanzan los días, parece más peligroso, pero poco a poco su curiosidad y la fascinación que ejerce sobre ella este personaje harán que se vea inmersa en una historia que supera cualquier cosa que pudiera imaginar. Comenzarán un viaje por varias zonas de Francia y Alemania que parecen tener relación con estas cuatro personas y descubrirán otros misteriosos asesinatos sucedidos en el pasado que también parecen estar relacionados con esos suicidios. A esto sumamos las desapariciones también en Alemania de varios niños disminuidos psíquicos que traen a la policía de cabeza. Poco a poco irán apareciendo en su investigación muchos de los elementos más importantes del nazismo de la Segunda Guerra Mundial, relacionados directamente con todo lo que van a descubrir, poniendo más de una vez su vida en peligro. Cada paso que dan los acerca más a la verdad, una verdad aterradora. A todo esto le podemos sumar que Anaïs tiene una muy mala relación con su padre, la intervención de Clément, un medio novio que tiene y la atracción que cada vez es más fuerte por el señor Venner, que esconde más de lo que parece, algunas cosas sabidas y otras no tanto.

La novela es entretenida y no está mal. Consigue que el lector quiera saber cada vez más qué es lo que pasa. Va alternando entre las tres épocas e historias para ir tejiendo un paño de horror y experimentos con seres humanos. Personajes misteriosos que poco a poco van desvelando sus misterios, cambios de identidad, huidas y bastante movimiento. Los dos protagonistas, Anaïs y Vidkun son bastante interesantes y están bien diseñados. La intriga está bien montada e iremos poco a poco descubriendo cosas, algunas esperadas y otras no tanto, que alguna sorpresa tiene. En algún momento hay que prestar atención al baile de personajes entre las tres épocas, más que nada para no perderse entre algunos cambios de nombre y cosas parecidas. Los personajes históricos, que son varios, todos ellos relacionados directamente con el nazismo, están bien metidos dentro de la historia y, si tenemos en cuenta que dice que estuvo dos años investigando, responden bastante a la realidad que podemos conocer de otras novelas o de la propia historia. Y el resto de los de ficción son todos bastante buenos y tienen parte importante en la historia. Aun así hay algunos de los principales que no terminaron de convencerme completamente, como si les faltara algo, como si su forma de comportarse o actuar no estuviera del todo clara para el lector, pero no voy a decir cuáles, por supuesto.

La novela no está mal, aunque no deja de ser una más de las muchas que hay sobre el mismo tema. Yo diría que estaría en un término medio, con algunas cosas destacables y otras no tanto. Para los aficionados a este tipo de tramas o época histórica puede ser más atractiva o interesante, pero creo que no aporta demasiado. Además para mí tiene un gran problema, dicho desde mi perspectiva y gustos, y es el final. Durante todo el desarrollo de la novela asistimos a una historia más o menos creíble, con sus cosas, claro, pero podemos decir que es verosímil. Pero las últimas páginas me decepcionaron un poco, no voy a comentar nada directamente, pero no era la explicación final que esperaba para las cosas que pasaron hasta llegar a ese momento. A veces tengo la sensación de que hay autores a los que los finales, la resolución, se le escapan algo de las manos y no saben muy bien cómo dar una explicación a todo lo que pasó (algo que a veces tampoco es imprescindible) y optan por soluciones algo “peregrinas”. Pues algo así me pasó con esta, fue un final decepcionante y una explicación de la trama que pienso que no se corresponde con el desarrollo, pero eso es algo que tendréis que descubrir por vosotros mismos, además de ver si coincidís conmigo o no. ¿Recomendable? Bueno, solo a medias, para pasar un rato entretenido, algo intrigado e intentando juntar las piezas de un puzzle bastante bien hecho. Espero vuestras opiniones.

domingo, 20 de marzo de 2011

"Lentejuelas", de Gary Jennings



Hoy otra novela, y además es la tercera vez que una obra de este autor aparece por aquí, así que esta vez os remito a la biografía que apareció en el primero de los comentarios. Como dije en aquel momento un autor al que no conocía de nada y que llegó a mí por un préstamo de una amiga, que me dejó “Azteca” de Gary Jennings. Este autor está especializado en el género histórico y las dos novelas que leyera de él antes de la de hoy giraban alrededor de la civilización azteca y la época de la conquista de los españoles. Me gustaron mucho, por un lado por ser una realidad relativamente desconocida y por otro porque están muy bien escritas, de un modo muy fluido y ameno, que para mí son dos cosas fundamentales en este género, sobre todo porque suelen ser novelas extensas, que pueden caer en hacerse pesadas para el lector, defecto que no tienen las de Jennings. También escribí en aquel momento que pensaba leer todas las que había escrito y la de hoy será la tercera, el resto poco a poco, que hay que ir alternando autores, géneros y demás.

En este caso la novela se titula “Lentejuelas” (publicada en el año 1987 y reeditada en 1995), título que viene porque el núcleo de esta historia transcurre en el mundo del circo. Creo que es la primera novela que leo relacionada con este mundo y todo lo que gira a su alrededor. En ese sentido tenemos ya la primera curiosidad, todos los protagonistas de la historia pertenecen al mundo circense, un mundo hoy algo en decadencia pero que tuvo momentos de gran importancia antes de la llegada de otros entretenimientos populares. Hablamos del circo tradicional, el de toda la vida, el de los payasos, saltimbanquis, equilibristas, malabaristas, jinetes, domadores...; ese que todos los que tenemos, pienso yo, más de cuarenta años, hemos visto más de una vez en nuestra infancia y del que, por lo menos yo, guardamos un buen recuerdo. Un recuerdo algo difuminado, porque el último que vi hace ya unos años, daba auténtica pena y tristeza y poco tenía que ver con el de mi infancia, mucho más colorido, animado y espectacular. Con esta excusa el autor va a desarrollar una historia centrada en los últimos años del siglo XIX contándonos de paso la mayor parte de los acontecimientos históricos importantes del mismo. En un comentario anterior referido a la última novela de Umberto Eco ya decía que en algunas situaciones e historias coincidía con esta, teniendo momentos prácticamente idénticos, sobre todo en la parte que en ambas novelas transcurre en el París de finales del siglo XVIII, ya digo que esta de hoy me entretuvo mucho más.

La historia comienza en Estados Unidos al término de la Guerra de Secesión con dos soldados confederados que no saben demasiado bien qué van a hacer con su vida ahora que terminó la guerra y ellos, además, están en el bando perdedor. Son el Coronel Zack Edge y su amigo, el sargento Obie Yount. A poco de comenzar la historia encuentran a Brutus, un elefante que parece perdido pero no, pertenece el “Floreciente Florilegio de las Maravillas de Florián”, que es el rimbombante nombre del circo del tal Florián. Con un pequeño circo ambulante que anda por los Estados Unidos escapando de la guerra y bastante mermado, pero aún así sus funciones en pequeñas ciudades tienen un cierto éxito, sobre todo por el mérito de sus artistas. Así los dos soldados pasarán unos días con Florián (el director del circo); Tiny Tim Trimm (el enano); Monsieur Roulotte (acróbata y ventrílocuo francés); el capitán Hotspur (jinete y domador holandés); Abdullah (malabarista y cuidador del elefante, elefanta en realidad, y se llama Peggy); Madame Solitaire (jinete acrobática) que además tiene una hija que sigue sus pasos, Clover Lee; Maggie Maggie Hag (una viuda, adivina y española); el Salvaje de la Selva, el león Maximus (un pobre animal que resiste más mal que bien, pero aguanta)... Por supuesto, todos estos nombres son artísticos, cada uno tiene el suyo de verdad, pero casi no los usan. Estos son los que conforman el circo inicialmente, pero a medida que avance la historia veremos como algunos por causas diversas (violentas muchas, la verdad), van desapareciendo y aparecen otros, casi en cada país que paran tenemos a alguno nuevo. Los dos militares no tienen nada claro su futuro, y además tienen caballos, algo que Florián considera más que interesante para añadirlos a su espectáculo, necesitado de más animales para poder dar una función, por lo menos decente. Así que estos dos decidirán marchar con el circo, casi primero en plan de prueba, pero ya veremos como sobre todo el Coronel Edge será uno de los personajes fundamentales, descubriendo muchas facetas suyas que desconocía, sobre todo la de valer para actuar en un circo delante del público. Así, como además tiene armas y es un buen tirador, Zack pasará a ser conocido como el tirador del circo, el Coronel Ramrod, encargado de espectáculos de tiro al blanco; y el sargento, un hombre de buen tamaño, pasará a ser el forzudo, el Hacedor de Terremotos, con números muy aparentes, pero todos con truco, claro. A partir de aquí van a actuar por los pueblos por donde van pasando, pero las cosas no están bien en esa zona del país y el objetivo de Florián es marchar a Europa, el sitio donde tiene que triunfar un circo de verdad, sobre todo en París.
Pero él sabe que necesita números nuevos, nuevo material y, sobre todo, dinero, y esas pequeñas actuaciones serán las que le puedan dar esas cosas. Una de las cosas que harán que se decidan a marchar con ellos será el asesinato de Abraham Lincoln, ya que piensan que las cosas se van a poner algo feas, así que como se les ofrece una buena oportunidad, deciden aprovecharla y allá van. No saben nada del circo, ni de actuar ni de fingir, pero todos van a acogerlos y ayudarlos, pero por lo menos tienen un techo y alguien con quien hablar. Van pueblo tras pueblo y recogen gente que les puede valer para actuar con ellos y aumentar la espectacularidad y sobre todo la cantidad de números, ya que van un poco justos. Recogen a Abner Mullenax, que les va a traer una de las más grandes atracciones del circo, un globo aerostático y unos cerdos amaestrados, así que será Barnacle Bill y sus salvajes jabalíes de Tasmania (ya veremos como la mayor parte del espectáculo no son más que deformaciones fantásticas de la realidad para atraer al público). En una casa señorial del sur van a “rescatar” a la tía Phoebe Sims, la cocinera negra de la familia, y sus trillizas y un niño, que pasarán a formar parte del espectáculo como “los hotentotes felices” o también ellas serán “las tres pigmeas blancas”, que casi todos valen para más de una cosa, y que, en realidad se llaman Domingo, Lunes y Martes. La suerte hace que encuentren escondido un furgón lleno de dinero yanqui, ahí estará su pasaporte para Europa. Antes, recogen a dos mujeres más que actuaban en otro circo como equilibristas, Pimienta y Paprika. Su camino por los Estados Unidos termina en Baltimore, donde cogen un barco de vapor que los llevará a Livorno, Italia. Antes también van a unirse a ellos tres chinos que encuentran de casualidad y que no hablan nada más que su idioma, pero aún así se van a ir con ellos. Y aquí comienza un viaje lleno de aventuras, peligros, alegrías, dramas, tristezas, inteligencia para resolver los problemas que se les van presentando y participando en casi todos los grandes acontecimientos de la historia de Europa de esa época. Pasarán por Pisa, Florencia, Siena, Bolonia y algunos sitios más de este país. De ahí pasarán, escapando de los conflictos bélicos a Austria, Baviera, Munich, pasarán una buena temporada en Viena..., Budapest y llegarán incluso a Rusia, actuando en Kiev, Moscú o San Petersburgo. Todo está pensado para terminar en París, el lugar que Florián considera cuna del circo y donde debe triunfar todo circo que quiera ser conocido y reconocido. Y así llegarán a París, donde transcurre buena parte del final de la historia. En el medio pasan muchas cosas y de todo tipo, huidas, muertes, nacimientos, enfermedades..., la verdad es que no paran de pasar cosas y la historia es, como mínimo, movida. Gran cantidad de personajes históricos tendrán relación con ellos, todos muy conocidos, pero eso es mejor que lo leáis, que yo no os lo voy a contar, sería demasiado.

La novela es amena y entretenida, aunque no me gustó más que “Azteca” y pienso, por otras opiniones que tengo, que no es su historia más destacada. Aun así la cantidad de datos que nos va a dar es enorme y todos bien metidos dentro de la historia. A mí no se me hizo larga ni pesada, aunque a veces toda la historia de los ensayos, del montaje y desmontaje del circo puede hacerse algo lenta y repetitiva. También resulta interesante si uno quiere saber algo más de cómo se forma un artista de circo, de sus trucos y costumbres, de los ensayos y de la creación de nuevos números. En este sentido me pareció muy interesante, aunque uno tiene que tener algo de interés por el tema, porque sino puede cansar un poco. Decir que es un autor que siempre documentó muy bien sus novelas. Para esta en concreto estuvo un buen tiempo trabajando en un circo de gira por Europa, así que sabe perfectamente y de primera mano lo que nos está contando. Sigo pensando que es un autor que escribe muy bien y consigue atrapar al lector en su hilo, o en su montón de hilos, porque en este caso hay una buena cantidad de personajes e historias cruzadas, aunque todos están en un círculo muy pequeño. Los datos históricos están muy bien metidos dentro de la historia, aunque la parte que transcurre en París, con la guerra entre Francia y Alemania quizá sea algo larga de más, a lo mejor también porque está al final de la novela. Veremos cómo ese pequeño circo que no es ni de provincias va creciendo hasta llegar a ser un gran circo, famoso y que llena la carpa por Europa adelante todos los días, un proceso que está muy bien contado. Habrá de todo a lo largo de la historia, en ese sentido es bien variada y tiene momentos para todo, para reír, para angustiarse, para la tristeza y también para más de una muerte que podemos calificar, en varios casos, de muy violentas y poco agradables. Algo que ya vi en las otras dos novelas, las muertes violentas suelen ser bastante “llamativas” por decirlo de alguna manera. También destacaría su capacidad para las descripciones en pocas líneas. Le llegan pocas palabras para reflejar monumentos, ciudades, trayectos, domina perfectamente el tema y con dos trazos es capaz de hacer que el lector imagine a la perfección cualquiera de las cosas que describe.

A mí me gustó bastante, y entraría dentro de las recomendadas en, digamos, segunda línea, más que nada porque como digo algo más arriba, todo este mundo circense puede llegar a ser algo repetitivo y si no es algo que te llame la atención puede perder interés entre todo lo que ocurre en la historia. Los personajes están todos muy bien, pero dos destacan por encima de todos. El primero es Florián, un francés metido a director de circo, siempre dispuesto, siempre preparado para afrontar cualquier problema con una solución inteligente y rápida, que vale para todo y todo lo hace bien, su sueño es convertir al “Florilegio” en uno de los más grandes circos de la época y que la gente lo recuerde pasados los años. El otro protagonista central es el Coronel Edge, que formará pareja con Florián y descubrirá que vale para mucho más de lo que él pensaba y que en su interior lleva un hombre de circo y del espectáculo, aunque tardará un poco en darse cuenta. Alrededor de ellos una buena cantidad de personajes muy peculiares; pienso que merece la pena que los conozcáis, y que si me hacéis caso os guste, claro.

domingo, 13 de marzo de 2011

"Ladrón de guante blanco"


Volvemos a la televisión, que ya iban varios libros y algunas películas seguidas, así que hoy va a tocar una serie relativamente reciente, aunque están emitiendo en este momento la segunda temporada en Fox, y pienso que aún no pasó por las otras cadenas, pero anotadla porque merece bastante la pena. Se llama “Ladrón de guante blanco” (“White collar” en inglés, una expresión que puede usarse para referirse a trabajos hechos con elegancia y estilo, más o menos).

Parece lo de siempre, pero pienso que tiene elementos originales suficientes como para verla con mucho agrado. En algún comentario anterior hablaba de que hay series buenas, medias y directamente malas. Esta estaría en un puesto intermedio entre buena y media, no tiene la originalidad, estilo u otros elementos para estar dentro del primer grupo, pero al mismo tiempo tiene elementos bastantes como para situarla algo por encima de muchas del mismo estilo. También introducía una categoría propia, la de televisión de “palomitas”, pues ahora voy a dividirla en dos, las que son hechas en el microondas y las que pueden hacerse en la sartén, escuchando cómo explotan y van creciendo, que hay que reconocer que están mucho más ricas. Pues esta de hoy estaría dentro de esta categoría, la de las palomitas de verdad, las que merecen la pena.

Entra dentro del género policial pero no es exactamente una serie de policías, los protagonistas con un ladrón de alto nivel centrado en estafas y obras de arte y un agente del FBI. Los creadores de la misma admiten que se inspiraron en una conocida película de Steven Spielberg con Leonardo DiCaprio y Tom Hanks como protagonistas, “Atrápame si puedes”, una cinta en la que DiCaprio interpretaba a un estafador profesional que era capaz de hacerse pasar por cualquier cosa y Hanks era el agente que lo perseguía por casi todo el mundo, muy entretenida. Pues aquí tenemos algo parecido, pero distinto, una serie que en el momento de su estreno a finales del 2009 en Estados Unidos tuvo muy buenas críticas y un gran éxito de público. Ahora están emitiendo aquí, como dije, la segunda temporada en el canal Fox.

Neal Caffrey es un ladrón de guante blanco, un hombre elegante, ingenioso, refinado y con estilo, siempre impecable y elegante, casi como un James Bond de los primeros tiempos en sus ademanes, formas de actuar y de comportarse. Solo roba obras de arte, es un experto falsificador y uno de los más conocidos en el mundo en el que se mueve, reconocido y respetado. Pero se encontró con el perfecto rival, el agente del FBI Peter Burke, el único hombre que consiguió meterlo en la cárcel, no una vez, sino dos. La serie comienza cuando Caffrey escapa de la prisión para impedir que su novia, Kate, se marche sin él por una serie de razones misteriosas que iremos descubriendo a medida que avancen los episodios. Pero de nuevo el agente Burke es capaz de encontrarlo y volver a meterlo en la cárcel. Para poder seguir en la calle, Caffrey acepta la oferta del agente, que se quede con él, vigilado claro, y con un localizador en el tobillo para ayudarlo a atrapar a otros ladrones, estafadores y falsificadores como él. Acepta la oferta porque es la única manera de permanecer fuera de prisión para poder buscar a su novia. Alrededor de ellos tendremos a otros personajes que van cogiendo protagonismo episodio a episodio. Uno de los mejores es el amigo y misterioso ayudante de Caffrey, Mozzie, todo un personaje, del que sabemos poco, siempre preparado para todo, que ve conspiraciones en todas partes y al que no le gusta nada que su amigo trabaje para el Gobierno. Luego tenemos también a la mujer del agente Burke, Elizabeth, que también tendrá su dosis de protagonismo. Y el resto del equipo del FBI veremos como poco a poco pasarán casi de ser meros acompañantes a tomar en más de una ocasión la parte principal del desarrollo de la historia.

Por lo que podéis ver tampoco es que sea nada demasiado espectacular, una más de ladrones, policías y agentes del gobierno pero la verdad es que tiene algo que hace que destaque por encima de las demás que pueden seguir la misma línea. Por un lado sus protagonistas enganchan por su personalidad. Tanto Caffrey como el agente Burke podrían parecer tópicos pero no lo son. Tienen dos personalidades bien distintas pero completamente complementarias y no podemos decir bien quién es el verdadero protagonista. Como dice uno de mis hermanos, por una vez el amigo del protagonista no es un mero acompañante o comparsa medio tonto, no, tienen los dos casi el mismo protagonismo. El ladrón me parece el ágil de mente, listo, pero el agente es el inteligente y ambos se complementan perfectamente en todos los campos. Para mí son de lo mejor en este tipo de series que tengo visto en bastante tiempo. Y no hablemos del amigo Mozzie, un saco de sorpresas y de simpatía con una forma de comportarse y actuar realmente divertida y también inteligente, siempre dispuesto a ayudar a su amigo, aunque para eso a veces, también, con gran dolor de su corazón, tenga que ayudar al Gobierno. Este es uno de esos personajes que al principio parece que van a salir poco pero que cada vez coge más parte en la acción, y además e algo que como espectador estás deseando, a mí me encanta. Siempre aparece algo nuevo, alguna sorpresa inesperada en sus capacidades, formas de actuar y también con intervenciones en los diálogos bien divertidas.

Los guiones son ingeniosos, inteligentes y sobre todo ágiles, la serie sin contar con demasiadas escenas digamos espectaculares (casi no hay persecuciones, peleas o disparos) no deja un momento de respiro, es un juego de inteligencia, de ganas y coger a los delincuentes intentando ser más listos que ellos y esta es una de las mejores cosas de la misma. Los diálogos, sobre todo entre ellos dos, me parecen geniales y a medida que van teniendo más trato y confianza son aún mejores. Entre ellos se va estableciendo una relación de amistad, casi de dependencia con unas conversaciones llenas d dobles sentidos y siempre consiguen que el espectador sonría más de una vez. Es una serie muy entretenida y amena, al mismo tiempo que divertida e interesante. No pasará como otras a la historia de la televisión, pero siempre es de agradecer un entretenimiento bien hecho, con inteligencia y, sobre todo, clase, y que trate al espectador con esa misma inteligencia. Los argumentos son bastante originales y aunque pueda parecerlo no son nada repetitivos, siempre tienen algo que los hace distintos e interesantes y que hacen que estés pendiente del desarrollo de la acción para ver en qué termina todo. Intrigas resueltas siempre con elegancia y estilo, nada de fuerza bruta, la misma elegancia y estilo que tiene el amigo Caffrey en su vida diaria, en su ropa, gustos caros y actividades. Mucho se habla del carisma del protagonista y es cierto que lo tiene, pienso que hay pocos actores capaces de lucir ese look que tiene estilo “rat pack” casi como un Sinatra de los años 50 y con su sombrero casi siempre puesto. De todos modos yo personalmente me quedo con el personaje del agente, a mí me gusta un poco más. De todos modos lo bueno es la mezcla entre los dos, haciendo una pareja casi perfecta y resolviendo las cosas siempre entre los dos, nuca queda uno por encima del otro y eso es destacable.

Neal Caffrey es un actor casi desconocido, Mathew Bomer, de momento con pocas cosas en su currículum. Hasta ahora solo lo vi haciendo un papel secundario de superespía en una serie que ya pasó por aquí, “Chuck”, pero me parece que puede tener una buena carrera, ya lo veremos. El agente Burke es el actor Tim DeKay, una cara algo más conocida, sobre todo de la televisión. Buzzie es Willie Garson, también una cara conocida de varias series y algunas películas, siempre en papeles secundarios. El personaje de Elizabeth es una cara conocida, salida de una serie clásica de hace unos años y que parece que quiere volver a la fama, Tiffani Thiessen, una de las protagonistas de “Sensación de Vivir”. El resto de los agentes también pueden resultar conocidos a los aficionados a la televisión.

Pienso que podéis darle una oportunidad, es buena para pasar cuarenta minutos muy entretenidos y amenos, como dije con buenos guiones y diálogos, filmada además en la ciudad de Nueva York con todos sus elementos característicos. En ella prima la inteligencia y la agilidad de las tramas sobre la acción, que también la hay, pero menos que en otras del mismo estilo. Además los capítulos tienen todos ese hilo común de saber qué pasa con Kate, la novia de Caffrey, y una serie de personajes que giran alrededor de ellos, con misterios que irán resolviéndose poco a poco o introduciendo otros nuevos, lo que hace que tenga más interés al no centrarse solamente en los casos que se desarrollan en cada episodio. A veces hará que dudemos de algunos personajes, quedando con una cierta intriga para el capítulo siguiente, que tampoco está mal. Como dije, para mí bastante recomendable por muchas cosas, si me hacéis caso espero que no os decepcione si sois aficionados a este tipo de tramas e intrigas, merece la pena.

lunes, 7 de marzo de 2011

"¡Indignaos!", de Stéphane Hessel




Pienso que hace tiempo que tan pocas páginas podían conseguir tanta reflexión, o por lo menos que uno se pare a pensar en algunas cosas que no por evidentes pasan últimamente por nosotros como si no pasara nada. No es que nos vaya a decir nada nuevo, por lo menos a la mayor parte de la gente, sobre todo de una cierta edad, pero sí que pienso que era necesario que alguien hiciera que recordáramos una serie de cosas, hechos y realidades sociales de hoy en día que tendrían que provocar más reacciones de las que provocan. Este reseña de hoy no es de una novela y casi ni de un libro, es un librito (por tamaño que no por contenido y dicho con todo el cariño) de poco más de treinta páginas que está provocando una cierta revolución en casi todos los países en los que se está publicando, no una revolución física, pero sí que podemos hablar de una cierta revolución mental, haciendo que mucha gente reflexione sobre la realidad de este siglo que no está tocando y de muchas, no todas, las injusticias que se están produciendo y, sobre todo, de cuál es la actitud de la mayor parte de la población sobre estas realidades. Hablo de “¡Indignaos!” de Stéphane Hessel. En este caso la publicación del mismo en gallego no es que sea reciente, sino que es de hace pocos días, un tanto más que se acaba de anotar la editorial Faktoría K de libros que consiguió los derechos de este libro bastante esperado. También podéis encontrado en castellano editado por Destino.

Curiosamente el prólogo de la edición en gallego es del autor de la novela que comenté antes de esta, Manuel Rivas, que también en pocas páginas y bajo el título de “La nueva conquista del pan” deja también unas palabras llenas de contenido provocadas por las reflexiones de Hessel. En su estilo habitual, partiendo de la idea de que las palabras tuvieron mejores tiempos que ahora, unos tiempos en los que querían decir algo y provocaban reacciones, tiempos en los que servían para algo más que llenar las bocas de la gente. Ahora llega Hessel con otras palabras que quieren decir algo y provocar reacciones, ese pan que alimenta a una gente deseosa de más cosas en sus vidas que las que nos están ofreciendo. Pienso que es un buen prólogo para preparar lo que viene después.

Stéphane Hessel me parece una persona más que interesante de conocer, uno de los últimos que quedan de una generación que vivió de cerca el gran conflicto de la Segunda Guerra Mundial y todo lo que trajo consigo antes, durante y después. Tomó parte directa en muchos de los acontecimientos fundamentales del siglo XX y es esa forma de ver la vida en aquel momento una de las cosas que provocaron estas breves reflexiones sobre le hombre actual y su forma de ver la vida y las cosas. Nació en Berlín en 1917, diplomático, embajador, combatiente de la resistencia francesa, preso en campos de concentración..., una vida llena en todos los sentidos. En 1924 se establece en París con su familia, participando del ambiente cultural de esta ciudad en esa época. Desde 1937 es ciudadano francés y en 1939 tuvo que interrumpir sus estudios a causa de la guerra. En 1941 se une al general De Gaulle en Londres donde trabajó en labores de contraespionaje. A finales de marzo de 1944 entra de forma clandestina en Francia para trabajar en labores de espionaje con vistas al desembarco de los aliados. En julio de ese año es arrestado por la Gestapo y acabó en el campo de concentración de Buchenwald, en Alemania. El día anterior a morir ahorcado consigue cambiar su identidad con la de otro preso que había muerto y con un nuevo nombre es transferido al campo de Rottleberode. Escapa de este, pero vuelven a capturarlo y lo llevan al campo de Dora, de donde escapa de nuevo, uniéndose a las tropas aliadas y reuniéndose en París a continuación con su mujer y sus tres hijos. En 1946, convencido de que tenía que comprometerse con ese nuevo mundo que surgía después de la guerra, entra en el cuerpo diplomático, destinado en primer lugar a las Naciones Unidas. Así llegará a participar de primera mano en la comisión encargada de la redacción de lo que sería la Declaración Universal de Derechos Humanos, él será uno de los doce miembros que la redactaron. Las Naciones Unidas la aceptaron en diciembre de 1948. Abandona las Naciones Unidas desencantado por una nueva generación de funcionarios más preocupados por las remuneraciones que por los ideales que lo llevaron a él a estar ahí. Fue nombrado representante de Francia en varias instituciones internacionales y posteriormente embajador de Francia en varios países. Ahora, a los 93 años, como él mismo dice, ya al final de la última etapa él mismo recuerda y quiere hacernos pensar a todos, en las cosas que él cree y descubrió en cierto momento de su vida, en los valores y principios que hicieron de él lo que es y de las cosas que piensa que hoy están muy lejos de esos mismos principios y valores.

Su vida hace que la perspectiva que tiene de la vida hoy esté muy influenciada por aquello, para él es imposible ver las cosas que están pasando ahora en casi todos los campos de la sociedad y ver que casi nadie hace nada para que estas cosas cambien y no sigan siendo como son. No entiende cómo en una época en las que hay muchas más facilidades para todo que en otras que no están tan lejos las cosas sean más complicadas y kan gente no haga casi nada por cambiarlas. Eso es lo que quiere, la indignación de la gente, que es lo único que piensa que puede llevar a un cambio de la situación actual. No puede ser que las sociedades no aprendieran nada del pasado y sigan repitiendo muchos de los errores de ese pasado, más graves ahora precisamente porque son repeticiones de situaciones que no se deberían repetir. La indignación, el enfado y la reacción (eso sí, siempre no violenta, que es algo que quiere dejar claro) es lo que busca de una sociedad que piensa que está aborregada, que no hay casi nada que la haga reaccionar y esa reacción es lo que busca. No se puede entender que en una época en la que hay más dinero y recursos que nunca las diferencias entre los ricos y los pobres sean cada vez más grandes, por no decir abismales en muchos casos. Cómo vivimos en una sociedad en la que unos pocos marcan la senda a seguir de muchos, cómo los bancos y las grandes fortunas son los que realmente gobiernan y dirigen a los gobernantes. Habla de unos medios de comunicación que están al servicio del poder, que no son imparciales y con informaciones reales, veraces y objetivas, algo que en la época de la Resistencia pensaban que era fundamental, la libertad de prensa. Cómo es posible que uno trabaje toda la vida para quedarse al final con una pensión mucho menor de lo que ganaba trabajando, cómo la seguridad social no es algo universal y real para toda la humanidad. Reflexionar sobre cómo es posible que tantos puntos de esa Declaración de Derechos Humanos estén quedando en casi nada, poco Universal y poco humana.

Pocos capítulos breves en los que desarrolla una idea central en cada uno pero todos ellos relacionados, buscando siempre la indignación y el compromiso. El mayor mal de nuestra sociedad es la indiferencia, que nos lleva a no hacer nada y ver las cosas pasar por delante de nosotros como si nada. Por suerte la situación no es irreversible, las Organizaciones no Gubernamentales crecen pero no son la solución única a tanto problema, porque las soluciones tienen que venir de los gobiernos, de todos y al mismo tiempo. Defiende la no violencia y la insurrección pacífica, aunque también puede hacer pensar en algún momento que hay situaciones en las que esto no llega.

Así, con estas breves pero profundas ideas que desarrolla lo suficiente para que el lector tenga que poner algo de su parte y no darle todo masticado, lleva vendidos más de dos millones de ejemplares en su país y en todos los que se publica. De todas formas no está exento de críticas, sobre todo referidas a sus posturas propalestinas, que visitó la franja de Gaza en dos ocasiones y le dedica un capítulo concreto a este problema con opiniones personales sobre el mismo.

¿Y qué pienso yo de esta lectura? La verdad es que me provocó sentimientos encontrados. Por un lado es cierto que tiene razón en muchas cosas, sobre todo en la idea de que la sociedad actual está un poco “resignada” o indiferente ante muchos problemas, no toda, pero sí una grandísima parte de la misma, siempre hay unos pocos que luchan contra muchas de estas situaciones, pero es casi como una lucha entre don Quijote y los gigantes de la economía que son los que en realidad manejan los hilos. Cierto es que las sociedades modernas parece que aprendieron muy poco de los errores de la historia, sobre todo de la más reciente y parece inevitable que siempre tropecemos en las mismas piedras. Sobre todo ahora, sumergidos en una crisis económica en la que los que ganan dinero quieren seguir ganando lo mismo o más que en las épocas de bonanza, cosa bien difícil y de la que parece que no se quieren dar cuenta. Por otro lado tengo la impresión, triste impresión, de que va a quedar casi como una anécdota, como un “bestseller” más que llama la atención por todo lo que dice, pero que no puede hacer que las cosas cambien, podéis llamarme pesimista, pero como dice el prólogo, las palabras hoy cada vez tienen menos peso, por eso el viento se las lleva con facilidad.

Además hay otra cosa a tener en cuenta. Para poder entender plenamente o casi totalmente las palabras de Hessel hay que tener unos ciertos conocimientos culturales, económicos, sociales y, sobre todo, históricos sin los cuales sería imposible saber qué es lo que está intentando decirnos. Quiero decir con esto que los lectores (en general, que siempre hay excepciones) que estén por debajo de una cierta edad es difícil que entiendan las cosas que nos está contando, y pienso hacer la prueba. Creo que va a ser una lectura a realizar con mis alumnos, quiero evaluar el resultado, saber qué es lo que les dice y lo que no, saber si hay algo que les llama la atención o que destaquen o si simplemente queda todo en la idea de que es un rollo más por el que les hago pasar. A mí me dijo bastantes cosas y pienso que es una lectura que se debe hacer más de una vez, pero espero a ver qué pasa con ellos. Para vosotros, pienso que tenéis que leerla y ya me contaréis qué os pareció y qué os dijo.