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miércoles, 4 de mayo de 2016

"Penny Dreadful"

Desde siempre fui aficionado al terror, tanto en forma de novela como visual. Crecí leyendo a los grandes clásicos del género y a muchos de ellos aún los releo hoy de vez en cuando. No es descabellado pensar que la mayor parte de lo que aparece hoy relacionado con el género bebe de esas novelas que todo gran aficionado conoce y respeta como la fuente de casi todo lo que vino después. Hace tiempo que no leo nada, o casi nada, que me llame demasiado la atención dentro de este género, salvo alguna cosa puntual de autores actuales más que reconocidos y algunos escritores nuevos, (curiosamente muchos de ellos españoles como Loureiro, Sisi y alguno más). Reconozco que no es fácil escribir algo distinto o nuevo, que tenga una historia original que se aleje de lo ya escrito, pero tampoco es cuestión de seguir repitiendo hasta la saciedad lo mismo de siempre. Y en el cine o la televisión ya ni te cuento. Hoy por hoy todo es una sucesión de sangre, vísceras, asesinatos brutales (parece que la originalidad está en ver quién crea la forma más desagradable y visual de matar a alguien) y escenas que más que miedo provocan repulsión. O eso o dedicarse a hacer versiones nuevas de películas anteriores que no aportan nada de nada al género. Y en televisión es más que difícil encontrar alguna seie dedicada al género. Sigue quedando como una de mis favoritas aquella española de “Mis terrores favoritos” y pocas más destacables puedo recordar.

Viene esta introducción a cuento de que hoy os voy a dejar un par de cosas sobre una serie que estoy viendo que responde a este género y que me está gustando bastante. No voy a decir que sea original del todo, porque es de las que juegan con esos clásicos que mencionaba al principio, mezclando varios personajes de este tipo de novelas. No suelen gustarme demasiado este tipo de mezclas porque suelen dar lugar a cosas algo flojas, inconexas y a veces incoherentes. Pero eso es algo que no ocurre en esta, filmada con gran calma, gusto y hasta originalidad en la forma de tratar y juntar a estos personajes. Como lector de las grandes novelas del género me declaro seguidor del llamado terror gótico. Ese que transcurre sobre todo en el Londres victoriano, con sus calles sucias y llenas de gente, su niebla y los misterios que esta esconde y ese ambiente típico que todos reconocemos enseguida. La serie se titula “Penny Dreadful” y va por la tercera temporada en este momento, recientemente empezada en Estados Unidos; así que la primera es del 2014. De momento vi la primera entera y dos de la segunda y el interés no decae en ningún momento, al revés, interés, tensión y misterio son las claves de cada capítulo. Lo que no entendía era el título y tras investigar un poco descubrí que hace referencia a unas pequeñas novelas por entregas y colecciones de novelas cortas que se publicaban en Inglaterra en aquella época con temática de este tipo, misterio y terror.


¿Cuál es la historia? No quiero destriparla demasiado pero contaré que mezcla personajes novelescos con otros creados para la serie, aunque muchos de ellos también están relacionados con las novelas. Gira alrededor de cinco personajes principales, Sir Malcolm Murray, Vanessa Ives, el americano Ethan Chandler, el doctor Víctor Frankenstein y el criado de Murray, Sembene. Ellos son el núcleo de todo lo que ocurre. Como se ve uno de ellos bebe directamente de la literatura, el doctor Frankenstein que, por supuesto, aparecerá con su famosa criatura sacada de la muerte para llevar una nueva vida de soledad y rechazo. La historia principal de la primera temporada es la búsqueda por parte de Malcolm Murray de su hija, que está bajo el influjo de un poderoso vampiro muy cercano en su imagen al de la conocida película “Nosferatu” que al clásico de la Hammer. Vanessa Ives es una extraña joven que parece tener poderes relacionados con el diablo y un cierto contacto con Mina, la hija de Sir Murray, a la que este usa para poder localizarla. Su hija es Mina Harker, uno de los personajes del “Drácula” de Bram Stoker. En el medio está un pistolero americano al que reclutan del circo de Buffalo Bill al principio del primer capítulo. Apoyados por el doctor y el criado de color emprenderán una aventura en busca del vampiro por los lugares más sórdidos de Londres. Además de eso tenemos a la criatura, al monstruo, que intenta por un lado llevar una vida más o menos normal con un físico que lo condiciona. Y también aparecerá otro famoso personaje literario con una serie de intervenciones importantes para el desarrollo de la historia, el conocido Dorian Gray y su famoso retrato. Como vemos una mezcla en la que tendremos algún personaje conocido más pero que no desvelaré para mantener el interés pero algunas sorpresas están garantizadas, sobre todo a final de temporada. En la segunda empezamos más o menos una nueva historia, pero con este mismo núcleo central.

Una de las mejores cosas de la serie son las interpretaciones y la ambientación, una mezcla que de nuevo convierte un producto televisivo en algo muy cercano al cine, la verdad es que sería un gusto poder verla en una gran pantalla en uno de esos cines de mi juventud, con sus palcos y su aire de gran espectáculo y no en una de esas pequeñas y frías salas que tenemos ahora. Actores bastante conocidos, algunos de nombre y otros de cara, pero todos espectaculares en sus interpretaciones. Malcolm Murray es Timothy Dalton, más que conocido, dando imagen a un hombre torturado, egoísta y capaz de cualquier cosa para conseguir su objetivo. Pero para mí por encima de todos destaca el más extraño, el que más sorprende y que conseguirá ponernos los pelos de punta y que mantengamos la respiración en más de un momento. Quizá el personaje más importante de la serie porque casi todo gira alrededor de ella, es Vanessa Ives, interpretada por Eva Green. Una actriz con algo de cine a sus espaldas pero que me parece realmente buena. Es más, hace un par de días vi un tráiler de lo nuevo de Tim Burton, y ella tiene uno de los papeles protagonistas, solo por las pocas escenas que vi ya promete. Y el resto son caras bastante conocidas la mayor parte, pero ninguno en absoluto desentona con el ambiente y la media general. Ya sean personajes femeninos, masculinos o algunos que solo salen de vez en cuando, todos hacen que disfrutes como pocas veces de unas interpretaciones muy por encima de la media televisiva.

Uno de los productores es Sam Mendes, y como nota curiosa los dos primeros capítulos fueron dirigidos por Juan Antonio Bayona, el realizador español que con su forma de hacer cine está convenciendo a los americanos y ya tiene más proyectos de aquel lado del mar. Estos dos primeros son realmente una genialidad y se nota la mano del director en todos los sentidos, están un punto por encima en cuanto a las formas del resto y casi esos dos solos podrían ser una gran película del género.
La ambientación es fundamental en este tipo de historias y aquí brilla con luz propia. Ya estamos más que acostumbrados a ver el Londres de esta época, pero no deja de sorprenderme cuando se hace bien. Las calles, las ropas, la gente, los ambientes son elementos fundamentales para dotar de un mínimo de credibilidad aquello que estamos viendo y perdería mucho si se hiciera de una forma chapucera. Los detalles están cuidados y toda esa ambientación contribuye a mantener la atención del espectador y darle la calidad que tiene a la serie.


Capítulos de cincuenta minutos, temporadas cortas de entre ocho y diez episodios y unos finales de cada uno que te dejan en vilo hasta poder ver el siguiente. Como era de esperar teniendo en cuenta la época y los personajes no esperéis una orgia de violencia y sangre, hay violencia y alguna escena desagradable, pero sigue siendo de esas en las que el miedo, la tensión y el terror se consiguen más con lo que no se ve que con lo que se ve. Hay algún momento de los tres últimos de la primera temporada que pueden poner los pelos de punta y hacerte aguantar la respiración hasta que la tensión se resuelve. Y como dije esa mezcla de clásicos del género no sorprende en ningún momento, es más, hasta parece lógica y esperable. Como en otros casos yo recomiendo verla en versión original, gana mucho, aunque solo sea por disfrutar de la tenebrosa voz en algún momento de Timothy Dalton, de la tensión que se consigue viéndola así, creo que está en concreto doblada pierde algo. Recomendable para los aficionados al terror gótico, a la forma más clásica del terror y lejos de eso que hoy quieren meter dentro del género pero que a veces provoca todo lo contrario.

martes, 8 de marzo de 2016

"Mozart in the jungle"


Cuando era estudiante, aunque mucha gente no lo entendía, tenía la buena o mala costumbre de preparar mis exámenes siempre con música de fondo. Nunca soporté demasiado bien el absoluto silencio de las bibliotecas, que más que ayudarme a concentrarme lo que hacía era ponerme algo histérico. Como fondo de aquellos estudios, sobre todo cuando eran serios, casi siempre tenía música clásica, creo que al no tener letra ayudaba un poco más a concentrarme y aislarme del mundo exterior. Luego la seguí escuchando, pero cada vez quedaba más lejos en las opciones de algo que escuchar Viene esta introducción a cuento de la serie que os dejo hoy, que volvió a meterme en el mundo de este tipo de música y a hacer que vuelva a sonar de fondo en muchos momentos del día, mientras trabajo en casa, leo o en el coche. Me la recomendó un buen amigo, porque no había oído hablar demasiado de ella, pero tras ver un par de episodios me quedé enganchado a “Mozart in the jungle” por un montón de razones, no solo por ese fondo de música clásica que flota en todo momento.

Curiosamente es una producción de Amazon, que ahora lleva un tiempo intentando meterse dentro de este mundo televisivo con series más o menos pequeñas pero buscando siempre la calidad, aunque algunas fracasaron estrepitosamente, aunque no es el caso de esta. Además de tener un buen éxito de audiencia ganó dos Globos de Oro en la edición de este año. Uno a la mejor producción de comedia o musical y el otro para uno de sus actores protagonistas. En poco tiempo me ventilé las dos temporadas que hay hasta el momento y estoy esperando que aparezca la tercera. Son temporadas cortas, de diez episodios cada una, y además es de esas series que puedes ver en cualquier momento perdido, porque cada uno dura poco más de veinte  minutos.

La serie está inspirada en una novela de Blair Tindall, una oboísta en varias orquestas y periodista además. El título es el mismo de la serie, “Mozart en la jungla: sexo, drogas y música clásica”. Los primeros capítulos están dirigidos por conocidos directores, tanto de cine como de series y también los productores son bastante conocidos. Uno de ellos, que además en cierto momento aparecerá como actor fijo en la misma, es Jason Schwartzman, conocido actor y que es también el creador de una de las series más extrañas, originales y cínicas que se pueden ver, aunque ya tiene un tiempo, “Boreth to death”, por cierto, más que recomendable.

El protagonista de la serie es la Orquesta Sinfónica de Nueva York, sus músicos, sus directores, los gestores de la misma, donantes y demás personas que circulan alrededor de toda esta gran estructura. Para mí la protagonista central es la música, todos los que en ella aparecen de un modo u otro viven por y para ella, para la gran música. Al principio conoceremos a Hailey, una joven oboísta que tiene el sueño de poder tocar en esa gran orquesta. Empieza la serie con el cambio de director. Thomas Penbridge está ya un poco mayor y deciden traer a un joven algo excéntrico, Rodrigo de Sousa. A partir de aquí todo cambiará un poco, Rodrigo tiene una forma curiosa de trabajar, de dirigir y de comportarse. Su vida es un pequeño caos, dominado por la pasión en todo lo que hace, ya sea con la orquesta o con su vida. Hailey se convertirá en su asistente, además de intentar entrar en la orquesta para lo que tendrá que enfrentarse con alguno de sus compañeros. Todo esto aderezado, como dice el título de la novela, con algo de sexo diverso y variado, una pequeña porción de drogas (genial el personaje del percusionista) y mucha música clásica. Un mundo de intrigas, de pasiones de todo tipo, de rivalidades, de amor a las personas, a la música y a uno mismo. Pero que nadie piense que tiene tono de tragedia o drama, para nada. En realidad es una comedia con la que nos reiremos muchas veces, con situaciones a veces ridículas y otras geniales, con personajes realmente estupendos que nos harán querer seguir viendo que pasa con sus pequeñas y grandes vidas. Hasta el más pequeño, como puede ser Pavel, el encargado del mantenimiento de la sala, tendrá algo importante que decir en más de un momento.


En cuanto a los actores todos geniales. Para los dos papeles quizá centrales, los dos directores, se guardan a dos grandes actores, uno ya más que reconocido y otro que con esta serie y alguna película anterior, está entrando de lleno en el mundo del cine americano. Thomas Pembridge está interpretado por Malcom McDowell, entre otras muchas cosas, el inolvidable protagonista de “La naranja mecánica”. Excéntrico, cascarrabias, una persona que no lleva nada bien tener que dejar SU orquesta a otra persona, algo que a veces entiende y defiende pero que en otras ocasiones no lleva tan bien. Pero el personaje central es Rodrigo de Sousa, el joven genio mejicano que llega para hacerse cargo de la gran orquesta y a la que quiere convertir en la mejor posible con mucho trabajo, pasión y más de una excentricidad. Gael García Bernal es el encargado de encarnar a este personaje y lo borda. Él es el ganador del Globo de Oro del 2016 al mejor actor de comedia o musical, y creo que lo merece con creces porque está realmente impresionante. Con sus rarezas, su mate, su forma de hacer las cosas pensando solo en su música y en la excelencia de la orquesta, todos los mejores momentos de la serie están prácticamente en sus manos.

No me canso de decir que hoy por hoy hay más calidad en general en muchas series de televisión que en el cine y está, de nuevo, es otra de las pruebas. Es una serie fresca, original, con momentos realmente grandes que nos harán disfrutar sin grandes complicaciones, pero impecablemente facturada. El nivel de dirección e interpretación es realmente alto y le da un gran empaque a una historia nada complicada. Parece que no va a dar demasiado de sí, que solo será una colección de cosas raras de Rodrigo, de los problemas entre los músicos o el director o de las complicadas relaciones entre ellos, pero no. Yo me quedé enganchado a esta historia, a sus derivaciones con otros personajes que parecen ajenos a ese mundo pero que tendrán mucho que ver entre ellos y que aportarán muchas cosas. Todo un entramado de música y notas que afecta a mucha más gente que los músicos. Y todo tratado con un gran sentido del humor que nos hará pasar un gran rato. Eso sí, yo la recomendaría en versión original subtitulada. No es que esté mal en la versión doblada, pero la voz de Rodrigo en esta quizá sea algo forzada de más, sobre todo si la comparamos con el original, donde Bernal da todo un recital de interpretación.


No voy a decir mucho más, solo que intentéis verla porque creo que merece la pena. En mi caso además de por lo que bien que lo pasé porque recuperé ese mundo genial de la música clásica, que tenía un poco abandonado. Aunque solo valga para terminar este texto con el “Bolero” de Ravel de fondo ya ha merecido la pena. Seguid las aventuras de este “Mozart en la jungla” de asfalto que es la ciudad de Nueva York, una jungla de edificios, de egos enfrentados, de dinero, de envidias…pero sobre todo de reverencia por la música.

miércoles, 27 de enero de 2016

"Scorpion"


Hace tiempo que no dejo nada sobre series de televisión, así que ya va tocando. La de hoy es de esas que he calificado alguna vez como “serie de palomitas”, de esas que no pasarán de ningún modo a la historia de la televisión, que no estarán nunca en las listas de premios ni nada parecido. Es de esas que valen para sentarse delante de la tele, dejar la mente en blanco, no pensar en nada ni romperse la cabeza y pasar cuarenta minutos de total desconexión pasando un rato entretenido. La serie se llama “Scorpion” y de momento está en su segunda temporada, y no sé si tendrá más. Decir que la crítica norteamericana la “pone a caldo” igual es quedarse corto, pero en cambio la audiencia no la da la razón y se ha convertido en una de las más vistas allá en su franja horaria. Aquí no tenemos tantos datos de audiencias, sobre todo si el programa en cuestión se emite en las cadenas de pago, pero sé de gente que la está viendo y coincide conmigo en lo fundamental, entretenimiento sin ninguna pretensión más.

¿Qué es Scorpion? Pues un grupo de genios, personas con altas capacidades intelectuales, cada una con sus características, que forman un grupo que trabaja para el Gobierno como una agencia más resolviendo complicadas tramas de muy diversos tipos: terrorismo, problemas informáticos, rescates imposibles…, casi cualquier cosa que podáis imaginar tendrá su momento en alguno de los capítulos de esta serie. El grupo está formado por cuatro genios, una persona que vamos a calificar de normal y un agente del Gobierno que es la persona que dirige el grupo. Tenemos al elemento central del mismo, Walter O´Brian, una persona con uno de los coeficientes intelectuales más altos del mundo, capaz casi de cualquier cosa, pero no de comportarse como una persona con sentimientos. Para él lo único válido es el razonamiento, las cosas que se pueden demostrar de una forma empírica y todo lo que no se pueda hacer así es no válido o inútil (salvando las distancias en el tono, alguien muy parecido al Sheldon Cooper de “The Big Bang Theory”). El agente Cabe Gallo es el representante del gobierno americano y el que controla y supervisa las misiones. Conoce a Walter desde que este era un niño y se metió en los ordenadores de la NASA para conseguir unos planos para decorar su habitación. En su relación hubo momentos complicados, pero tras unos años ahora las cosas parecen más claras y mantienen una relación muy parecida a la de un padre y un hijo. Toby Curtis es el especialista en el comportamiento humano, licenciado en Medicina y especializado en siquiatría, es el encargado de controlar a la gente, de vigilarla, de intentar saber qué piensan o qué van a hacer, solo un gesto le vale para hacerlo y no suele equivocarse. Happy Queen es la especialista en mecánica, capaz de hacer cualquier cosa con lo que tenga a mano (casi como un McGyver en versión femenina). Y el último de los genios es Sylvester Dodd, un portento de los cálculos, la matemática y la informática, capaz de realizar los cálculos más complicados en cuestión de segundos. Además de ello es una persona con gran cantidad de problemas de comportamiento y de relación, lleno de fobias y manías. Walter lo acogió bajo su tutela algunos años antes del momento en que empieza la serie, ya que tuvo que marcharse de su casa por su mala relación con sus padres. Y el elemento femenino y que da cohesión a este grupo es Paige Dineen, la madre de Ralph, un niño superdotado al que le cuesta comprender. Al principio de la serie trabaja como camarera en un café en el que se desarrolla el primer episodio y tras este formará parte del equipo como la persona que puede enseñar a este frío grupo a comportarse con la gente, a tener algo más de empatía con los demás y con ellos mismos. Además de esto ellos la ayudarán a entender a su hijo, a ayudarlo para que él pueda comprender mejor cómo es y cómo puede comportarse para poder llevar una vida más normal y con menos problemas.

En cada capítulo tendrán que llevar a cabo una delicada y peligrosa misión que los enfrentará con todo tipo de problemas y desafíos de todo tipo, tanto físicos como intelectuales. Desde enfrentarse a terroristas internacionales a rescatar a un niño que se queda atrapado en una cueva submarina mientras sube la marea. No esperéis nada de realismo en estas historias, son increíbles y en ocasiones hasta poco lógicas, pero están desarrolladas de una forma muy entretenida y haciendo que mantengas la atención para poder ver cómo resuelven todos los problemas. Además todo ello aderezado con momentos de humor intrascendente y muy normal, tanto que hará que sonrías más de una vez. Como dije es de esas para ver y pasar el rato, no soporta un análisis profundo, pero creo que los que la hacen tampoco buscan eso, solo entretener sin nada de nada más. Y creo que lo consigue, por lo menos en casa para alguna de esas noches de cansancio en las que uno quiere perderse sin pensar en nada es lo que usamos.

Tampoco los actores son nada del otro mundo. El más conocido es el que interpreta al agente federal, el actor Robert Patrick, al que todos recordaremos como el enemigo acérrimo de Terminator. En el resto hay altibajos. El que interpreta a Walter quizá sea demasiado hierático y poco expresivo, pero quizá sea lo que se busca para reflejar a ese genio con problemas para entender el comportamiento humano. Las chicas no están mal tampoco. Pero de todos me quedo con dos. Toby es uno de los más originales y simpáticos, jugador empedernido (favorecido por sus facultades para analizar el comportamiento de las personas) y siempre con un tono entre irónico y sarcástico que pone la nota de humor más de una vez. Pero mi favorito y el que tiene quizá un personaje más lucido por su forma de ser es Sylvester, el genio del cálculo, con una forma de ser que incluso va cambiando un poco a medida que se desarrolla la serie. Para mí el más destacable tanto en interpretación como en el personaje en sí.

Al principio de la serie dice que está inspirada en el personaje real de Walter O´Brien, que además colabora de alguna manera con la misma. Del tal Walter se dice que consiguió 197 puntos en un test de inteligencia, lo que lo convertiría en una de las personas más inteligentes del mundo. También parece cierto que de joven entró en los ordenadores de la NASA y algunas historias más. Posteriormente fundó “Scorpion Computer Services”, que en teoría y entre otras cosas trabaja como asesor de seguridad para el gobierno americano. No quiero extenderme más con esto porque entre otras cosas hay serias dudas sobre la veracidad de todas las historias que circulan a su alrededor. No figura en las listas de las personas más inteligentes porque no se conserva ninguna prueba documental de todas estas cosas, así que nos lo creemos o no, ahí queda.

Lo dicho, una serie sin ninguna pretensión intelectual ni casi de ningún tipo, solo para desconectar durante un rato y perderse en unos argumentos increíbles y en ocasiones algo delirantes. Con unos personajes curiosos y muchas veces con datos más que interesantes, tanto a nivel curiosidad como en temas científicos. Sentarse en el sofá, encender la tele, ver el capítulo e irse a la cama con la cabeza descansada, que tampoco está nada mal.

lunes, 11 de enero de 2016

"Hermanos de sangre", Stephen Ambrose

Tengo por costumbre, normalmente, dejar comentarios sobre novelas más o menos recientes y, sobre todo, sobre series de televisión que pueden verse en el momento o que terminaron poco antes. Hoy voy a saltarme un poco esa norma y dejar unas pocas cosas sobre una serie nada actual y sobre un libro en la que se basta que también tiene ya un tiempo. En su momento no la vi, a pesar de las estupendas críticas que tenía, y la fui dejando pasar. Hace unas pocas semanas conseguí el libro en el que se basaba, y digo libro porque no es exactamente una novela aunque se puede leer como tal, a medio camino entre  la narrativa novelística y el libro de historia; y casi al mismo tiempo que lo leía estuve viendo la serie. Esto es algo que os recomiendo, porque aunque sigue el libro de manera casi exacta, este, como es normal, aporta muchos más datos y detalles que complementan a la perfección el visionado de la serie. Así conseguiremos una visión mucho más completa de esa parte de la historia que nos está contando el autor. La serie es del año 2001 y consta de diez capítulos y la novela es de un conocido historiador americano, Stephen Ambrose. Hablo de “Hermanos de sangre”.

Stephen Ambrose nació en Illinois en 1936 y falleció en 2002. Es un conocido historiador estadounidense, además de ser el biógrafo de los presidentes Eisenhower y Nixon. Es muy conocido por sus obras sobre la Segunda Guerra Mundial, en las que además de dar una visión general también se ocupó de momentos puntuales del conflicto. Era doctorado en Historia por la Universidad de Wisconsin y entre 1971 y 1995 ejerció la docencia en la Universidad de Nueva Orleans, de la que fue profesor emérito. Además fue el fundador y director el Museo Nacional del Día D, creado en memoria del desembarco de Normandía. Además de la serie basada en su libro, también trabajó en el cine como asesor del guión de la conocida película de Steven Spielberg “Salvar al soldado Ryan”. Recibió varios premios por su labor como historiador pero tampoco estuvo libre de algunas polémicas. La mayor viene por su trabajo como biógrafo de Eisenhower. Ambrose afirmó que tuvo varias entrevistas con el presidente, pero unos años después parece ser que no fueron tantas ni tan exhaustivas. Además de sus obras sobre estos dos presidentes lo más destacado es lo referido al gran conflicto bélico. Además de una extensa obra abordándolo de una forma general es autor de “El puente Pegaso”, “Hermanos de sangre”, “El Día D”, “La batalla de Normandía”… En ellas se centra en aspectos más puntuales y concretos de esta gran guerra, fruto de entrevistas y un gran trabajo de investigación sobre los mismos. Algunas de ellas las he leído y las considero completamente recomendables para los aficionados a esta época de la historia del siglo XX. Todas son libros históricos, pero narrados de una forma amena y entretenida que los hacen estar más cerca de la novela que de la obra meramente histórica.

“Hermanos de sangre” (“Band of brothers” en su título original) se publicó originalmente en el año 1992. Se centra en la historia de la 101 División Aerotransportada, los paracaidistas que primero entraron en Francia el día del desembarco de Normandía y que tuvieron una buena serie de acciones heroicas tanto en Francia, Holanda y en otros lugares de Europa donde se desarrolló la Segunda Guerra Mundial. Conocida por todos por llevar la cabeza del águila blanca en sus uniformes y una de las formaciones militares americanas más conocidas por todos. Nos va a contar, a través de varios de sus soldados y oficiales, casi toda su historia. Desde los días del campamento de entrenamiento hasta el desembarco y las diferentes acciones en las que tomaron parte hasta el final de la guerra. Para ello se entrevistó varias veces con supervivientes de la misma, y a través de esos testimonios fue dando forma al libro. Consiguió localizar a varios que siguieron reuniéndose después de la guerra y en entrevistas personales, reuniones que celebraban periódicamente y otros medios pudo hacerse una buena idea de la historia que nos cuenta. El libro, como ya dije, se lee casi como una novela y está contando como tal. Aporta muchos datos históricos, pero lo fundamental es lo que estos soldados le fueron contando, hilándolo como una historia de principio a fin que se lee con mucha fluidez y agrado. Evidentemente es una historia dura, violenta y llena de momentos muy fuertes. A través de su lectura podemos imaginar con bastante facilidad cómo lo pasaron, cómo fueron esos duros días, no solo para ellos, sino para todos los que participaron en el conflicto y aparecen en la historia. Está centrada en los recuerdos de la mayor parte de los soldados a los que entrevistó, sus historias personales y las de muchos de los que les rodearon pero que no volvieron con vida a su país. Al final conoceremos cómo se desarrollaron sus vidas en Estados Unidos tras la guerra y cómo intentaron sobreponerse a todo lo vivido. Quizá sea un poco condescendiente con las tropas americanas, aunque en algún momento sí nos cuenta auténticas barbaries cometidas por estos soldados sometidos a una gran presión, a una gran violencia y al miedo a morir continuamente.

La serie consta de diez capítulos basados directamente en el libro. Digo que está muy bien leerlo a medida que la vemos porque este la completa, evidentemente es mucho más exhaustivo, nos cuenta muchas más cosas y con más detenimiento, aunque lo más importante y fundamental está perfectamente reflejado en la pantalla. La serie es del año 2001 pero soporta perfectamente el paso del tiempo. Me ha parecido una de las mejores series que he visto en los últimos años. En muchos momentos filmada casi como si fuera un documental y reflejando perfectamente cómo fue esa duro momento del siglo XX. La ambientación es realmente excepcional y las escenas de combate están perfectamente filmadas. De todos modos no es solo la guerra, también es muy importante ver cómo lo que pasaron los fue cambiando, cómo se crearon entre ellos unos lazos que se mantuvieron a lo largo de los años y cómo la dureza de las situaciones que vivieron forjó unas relaciones que iban más allá de la simple amistad. Por muchos años que pasen, muchas películas o libros que nos hablen de ella no creo que nada puede acercarse a la realidad de lo que fue y cada vez que me acercó a este momento histórico descubro que mi capacidad de asombro no tiene límites. Creo que el capítulo nueve me dejó sin respiración por la crudeza que refleja y por cómo está filmado, realmente impresionante. Imposible que en más de una ocasión alguna lágrima aparezca mientras la estás viendo. Uno de las mejores cosas de la serie es el principio de cada capítulo, en el que aparecen los auténticos soldados ya muy mayores contándonos algo relacionado con lo que vamos a ver, emocionados todavía cuando recuerdan el pasado. No en vano, además, está producida por el actor Tom Hanks y el director Steven Spielberg. Los actores realmente impresionan y veremos en ella a muchas caras más que conocidas, sobre todo por cosas que hicieron después de esta serie. Podemos citar, por ejemplo, a Damian Lewis, al que conocí en la estupenda serie “Life” (de esas extrañamente canceladas) y al que todos reconocerán por ser el protagonista de las dos primeras temporadas de la conocida “Homeland”.

Recomendables las dos aunque hayan pasado los años. Los que la vieron en su momento seguro que guardan un gran recuerdo de la misma, un alto nivel de calidad que no es fácil de olvidar. Si alguno no la vio le recomiendo encarecidamente que lo haga, y si puede hacerse con el libro que lo lea al mismo tiempo, estoy seguro de que será una experiencia difícil de olvidar.

martes, 27 de octubre de 2015

"Under the dome, La cúpula", de Stephen King, la serie de televisión


Los que me siguen por aquí o me conocen bien saben que Stephen King es uno de mis autores favoritos desde hace mucho tiempo. Muchas de sus novelas fueron llevadas al cine en más de una ocasión, eso sí, con resultados desiguales y las mejores, para mí, son las que parten de historias que no son exactamente de terror. De todas las que aparecieron por la gran pantalla me quedo con “Cuenta conmigo”, “Cadena Perpetua” y “La milla verde” (curiosamente todas basadas en cuentos o un relato corto); sin olvidar “Misery” o “Carrie” (la primera versión). Viene esto a cuento de que hoy voy a dejar un par de cosas sobre una serie de televisión que sigue una de las últimas novelas de este autor. En julio de 2010 comenté aquí la que en aquel momento era una de sus últimas novelas (podéis leer el comentario aquí) y que salvo por un final algo decepcionante me había gustado bastante. La novela era “La cúpula”, planteamiento original, desarrollo en su línea habitual, personajes de todo tipo y una serie de situaciones que hacían la lectura muy entretenida y bastante interesante. Solamente me había decepcionado un poco el final, pero creo que tampoco era una historia fácil de rematar de una forma que fuera satisfactoria para todos los lectores. Al final de aquel comentario decía que estaban preparando una serie televisiva basada en la misma, pues es sobre esa serie sobre la que os dejaré unas letras en mi comentario de hoy.

La novela era larga y daría para la típica serie de 24 episodios que suelen hacer por los Estados Unidos. Al final se ve que la primera temporada tuvo un cierto éxito y la extendieron a tres, terminando definitivamente con esta última, que la cosa no daba para mucho más. La primera es del 2013 y la última de este mismo año y, para mí, fue de una línea más o menos decente a ir bajando poco a poco. Todavía no terminé de verla, ando ahora por la mitad de esa tercera y definitiva temporada y quiero ver cómo acaban la historia, aunque me está decepcionando un poco.

La primera temporada seguía en líneas generales bastante la novela. Como es normal en estos casos cambiaban algunas cosas, eliminaban otras y añadían algún personaje que no aparecía en la novela, pero en general podías reconocer la mayor parte de la novela en la misma. Como dije en el comentario y suele pasar con este tipo de historias de King, lo mejor eran los personajes y la relación que se iba estableciendo entre ellos, sobre todo entre los protagonistas y los antagonistas. La historia era bastante original. De repente el pueblo de Chester Mill´s se encontraba atrapado bajo una cúpula impenetrable. Dentro de ella todos los habitantes del típico pueblo americano que tanto le gusta al autor como algunos otros que estaban de paso por allí en aquel momento. Así la historia se trazaba sobre todo en una confrontación entre el alcalde el pueblo, Big Jim Rennie, y uno de los que pasaban por allí, Dale Barbara. A su alrededor una buena serie de personajes relacionados con el uno o el otro que iban tomando partido en una situación que se prometía difícil y complicada. Nadie podía entrar y nadie podía salir y la cúpula jugaba un poco con todo el pueblo, dando y quitando cosas sin que hubiese una explicación lógica. Al final un remate que como dije no me convenció demasiado, algo caótico y no demasiado dentro de la tónica general del relato, pero bueno, no era fácil. Como en otros casos las razones del por qué de la existencia de la cúpula quizá eran lo de menos, pero lo importante era cómo iban reaccionando los distintos personajes a las situaciones que se iban planteando. Cómo iban intentando solucionar los problemas y cómo íbamos descubriendo las razones que impulsaban a cada uno a actuar como lo hacía. La primera temporada seguía bastante bien esta historia y creo que lo mejor sería haberlo hecho y no dejar cosas en el aire para poder hacer una segunda, sobre todo cosas que en absoluto aparecían en la novela original. Sigo sin entender por qué estas historias de King, que son tremendamente cinematográficas, no respetan las líneas generales marcadas por el autor y se empeñan en cambiar cosas que a veces no cuadran o no pintan nada dentro del relato. En los casos en los que él no participa del guión puedo entender que lo hagan, porque el autor ya no lo controla, pero en los que sí participa, como es el caso de esta, aún lo entiendo menos. 

El final de la primera dejaba muchas cosas en el aire, lógicamente había que intentar mantener el interés, y me puse a ver la segunda. Los primeros capítulos no estaban mal, aún se podía ver en ellos la línea argumental de la novela, aunque era evidente que estaban ampliando cosas para poder extenderla más. Pero en cierto momento pasó a no tener casi nada que ver con ella, y ahí creo que se estropeo un poco, o bastante. Eso no quiere decir que perdiera el interés, pero ya no era lo que yo quería ver. Vamos, que creo que se le fue un poco de las manos. King sigue apareciendo como asistente de los guiones y aún podemos ver su mano en el desarrollo de la historia, pero aún así muchos de los aciertos del autor se perdieron en su paso a la televisión. Es más, en uno de los primeros capítulos de esta segunda temporada aparece el propio Stephen King tomando algo en la barra de la cafetería del pueblo.

Y si la segunda ya me pareció algo prescindible, qué decir de la tercera. Perdonando la expresión en esta ya se les fue la pinza del todo. No voy a contar nada porque supongo que habrá gente que la siga y querrá verla, aunque de momento creo que aquí no se ha estrenado, porque yo me la estoy viendo en versión original subtitulada. Me da que pronto la estrenarán. Pero aunque quiero saber cómo la van a terminar y algunos personajes me siguen gustando la verdad es que me está costando un poco. La cúpula sigue ahí, pero la historia que desarrolla cuadra un poquito, pero poco, con la historia de la novela. Algunos de los pocos personajes nuevos que aparecen parecen metidos con calzador y chirrían un poco. La forma de comportarse de otros que ya conocíamos pues tampoco me gusta demasiado. Y además parece una especie de refrito de la novela original con algunos clásicos del cine de ciencia-ficción y terror de toda la vida más algunos otros de lo que se suele llamar serie B. Si la vemos no como una adaptación de la novela, sino como otra cosa, no está mal, pero aún así me está decepcionando un poco. Ya me huelo un final de esos que me dejan frío y mandándolos a freír espárragos.

De todos modos la serie no está mal. Está bastante bien hecha y la situación bastante bien reflejada. Los actores no son demasiado conocidos, algunos de cara y de verlos en otras series y dejan el pabellón en un plano medio. De todos modos por encima de todos ellos destaca uno que la verdad es que se come la pantalla cada vez que sale. En la novela había un personaje que aún no siendo el “bueno” de la historia para mí era el más destacado por todo lo que hacía y cómo se comportaba. La verdad es que era el más jugoso de todos y estabas siempre esperando a ver qué hacía o por dónde salía página tras página. Era Big Jim Rennie, el alcalde del pueblo, siempre dispuesto a hacer lo que fuera para poder destacar y quedar por encima de los demás. Pues en la serie este personaje la verdad es que está muy por encima de todos los demás y su interpretación también. El actor que lo encarna será una cara muy conocida para los aficionados a las buenas series, Dean Norris, el inolvidable cuñado de Walter White, el químico fabricante de anfetaminas de “Breakin Bad”. Tampoco están mal los otros dos actores principales de la historia, Mike Vogel como Dale Barbara y Rachelle Lefevre como Julia Shamway, pero para mí quedan por detrás del anterior.


Lo dicho, no está mal pero aunque me repita no entiendo por qué cuando una historia está bien planteada, bien desarrollada, con buenos personajes y buenas situaciones (que es lo que hace Stephen King en sus novelas) vienen unos guionistas de cine y televisión y se empeñan en cambiar esas cosas y convertir muchas de las originales historias de este autor en mal cine que no soporta casi ni una crítica benévola. Cierto es que muchas de sus novelas llevadas al cine no están entre las mejores y son de gama media, pero cuando las llevan al cine las convierten casi en infumables o peor incluso. Lo malo es que también lo han hecho con algunas de las que no están nada mal. Hace poco leí que otra de sus últimas historias también será convertida en serie de televisión. Pues miedo me da porque además de sus últimas novelas es la que más me gustó, me refiero a “22/11/63”, original, entretenida y bien escrita como sus mejores relatos. Vamos a cruzar los dedos y esperar que sean fieles al texto original.

jueves, 11 de junio de 2015

"Better call Saul"


Hace tiempo que no comento ninguna serie de televisión. La verdad es que cada día aparece alguna nueva, pero no me doy puesto con ellas, primero queremos terminar aquellas con las que estamos, que sino mezclamos demasiado y nos volvemos un poco locos. Además cada día hay más y hay que ver a qué te enganchas, a cuáles le das una oportunidad y a cuáles no, que tampoco es cuestión de estar todo el día delante del televisor. Pero hace poco empecé a ver una a la que le tenía ganas por varias razones y no me está decepcionando nada.

“Breaking Bad” creo que va a ocupar el número uno de mi ranking particular durante bastante tiempo, sigo sin ver ninguna que sea capaz de arrebatárselo, aunque alguna se queda cerca. Durante su última temporada circuló que era más que probable que de ella surgiera lo que se llama un “spin-off”, un concepto que creo que todo aficionado conocerá. Por si acaso quiere decir que de un personaje más o menos secundario de una serie sale otra de la que será protagonista. Esto ha pasado en más de una ocasión con más o menos fortuna, porque lo que funciona dentro de un cierto ambiente o guión no tiene por qué funcionar de otra forma como personaje individual. Pero si hay un secundario de serie que mereciera tener la suya propia es el gran Saul Goodman, el abogado que se dedicaba a blanquear el dinero que ganaba Walter White con las drogas que fabricaba y vendía y que se anunciaba a lo grande en televisión, vallas publicitarias y demás. En esta serie la verdad es que sus apariciones eran antológicas y en más de una ocasión se comía a los verdaderos protagonistas de la serie. Así que algunos pensaron en seguir estirando el éxito de la serie contándonos la vida de este especial abogado antes de tener contacto con el mundo sórdido y violento de la serie original. Y de aquí sale la serie de hoy, “Better call Saul”.

Partamos de que los guionistas y productores de esta nueva serie son Vince Gilligan y Peter Gould, los mismos de la serie de la que salió el amigo Goodman. Y se nota en cada momento de los capítulos de este spin-off. El mismo tipo de ambiente, la misma forma de filmar y de presentarnos las escenas, los mismos y extraños principios de capítulo que te dejan siempre con muchas ganas de saber qué va a pasar. El mismo tipo de actitudes, de personajes extraños, histriónicos y atractivos, la misma intervención de la música para acrecentar la tensión de las escenas... Todo está presentado casi de la misma manera y es fácil pensar que en lugar de ver una nueva serie estás viendo una nueva temporada de la anterior pero cambiando un poco la historia. Cierto es que no está a la misma altura, eso es algo prácticamente imposible, pero no está demasiado lejos y resulta bastante atractiva, sobre todo si fuiste un seguidor de la misma. 

El mayor atractivo de la historia está en conocer capítulo a capítulo cómo llego este abogado a tomar contacto con los personajes de “Breaking Bad”, que hizo que se dedicara a los casos más sórdidos e ilegales, aunque en la serie original poco más sabíamos de lo que hacía, ya que estaba centrado en la historia que nos estaban contando. El inicio del primer capítulo es realmente genial. Vemos a un Goodman trabajando en un local de cafés y bollería, con un buen bigote y sospechando de casi todo lo que tiene alrededor. Cuando llega a casa se sirve una copa y mira con nostalgia los anuncios de “Mejor llame a Saul” que tantas veces vimos o escuchamos; y mientras lo hace unas lágrimas de pena y nostalgia van apareciendo en sus ojos. De estar en lo más alto en cierto sentido ahora se encuentra así. Y de ahí iremos a unos años, unos cuantos, antes. Veremos que en esa época no era aún Saul Goodman (aunque será un nombre que aparecerá algunas veces en historias de su juventud). Ahora es Jimmy McGill, un más o menos joven abogado que intenta hacerse un hueco en ese difícil mundo. Trabajando como abogado de oficio, cobrando una miseria, malviviendo y con un despacho que da más pena que otra cosa. Además tiene que encargarse de su hermano mayor, otro abogado que en este momento no ejerce por razones que descubriréis cuando veáis la serie. Y a su alrededor, además de las distintas historias, iremos viendo cómo aparecen algunos personajes con los que tendrá contacto después. Desde Tuco, el delincuente con el que también trabaja en la serie original, hasta otro de los personajes que también casi podría tener serie propia y que creo que meten aquí precisamente por esa razón. Era otro de los que tenían una intervención importante en las andanzas de Walter y Jessie, hablo de Mike Ehrmantraut, el casi solucionador al que tenía que recurrir para que arreglara muchos de sus desaguisados o les echara una mano con sus problemas; el ex-policía que tenía una hija con la que no se trataba y algunas cosas más (pues de esto también sabremos algo más y también como se conocieron él y nuestro protagonista, Jimmy).

Saul Goodman o Jimmy McGill, lo de menos casi es el nombre. Lo mejor es el personaje y cómo está planteado; y, sobre todo, como se va desarrollando la historia. Nos encontramos al principio a un abogado que lo único que quiere es sobrevivir a toda costa, labrarse un nombre en el mundo de los abogados y poder tener un sueldo que le permita vivir de la mejor manera posible. Veremos como algo antes era un pequeño delincuente y cómo algunos de esos delitos le llevan a intentar cambiar su vida. Poco a poco iremos viendo cómo llega a ser el abogado que conocimos antes, aquel al que la honradez y la legalidad le importa bien poco y que es capaz de jugar con toda la terminología legal para alcanzar su objetivo, principalmente ganar dinero. Aunque tiene ya ese aire veremos a un personaje algo más honrado, que quiere hacer las cosas bien pero al que esa actitud no le suele dejar demasiadas cosas buenas. Así que va a tener que optar por coger el camino del medio. 

Además de cómo se desarrollan las historias, que como dije tienen el mismo aire de humor negro que la serie de la que parte, lo mejor es el actor y el personaje. Bob Odenkirk borda el papel de Jimmy McGill, realmente bueno y brilla por encima de todos los demás. Un hombre que tiene más vidas que un gato y, como estos, siempre cae panza arriba. Con una verborrea impresionante que es capaz de sacarlo de casi todos los aprietos y problemas, y siempre se mete en bastantes. Que siempre tiene la idea adecuada para seguir adelante y sacar beneficio, que con su ágil mente es capaz de salir del agujero más grande. Y va a tener que enfrentarse a muchos, pero muchos problemas, muchas situaciones comprometidas que, aunque sabemos que no pasará, parecen que van a acabar con él. Eso sí, vamos a encontrarnos con esos extraños argumentos a los que estos dos guionistas nos tienen acostumbrados, que tienen tanto de geniales como de inesperados. En ese sentido uno de sus mayores méritos es que casi nunca vamos a poder deducir lo que pasará, las sorpresas están garantizadas y las cosas muchas veces no irán por donde esperaríamos. Y por supuesto tampoco faltará al genial humor negro al que nos acostumbraron, presente en muchos momentos y que hará que sea imposible no reírse a carcajadas en más de un momento, casi al mismo tiempo que puedes llegar a temblar por el límite al que llegan algunas situaciones.


Ya dije que evidentemente no está a la misma altura que “Breaking Bad”, pero tiene suficientes de los buenos elementos de esta como para gustar, y mucho, a los que la sufrieron y la disfrutaron. Es inevitable que nos la recuerde y está hecho a conciencia. Pero incluso los que no la vieron podrán disfrutar de esta, algo menos violenta y negra que la anterior, aunque también tiene sus cosillas. Solo me fastidia que sea de esas cortitas, diez capítulos forman la primera temporada, de la que llevo cinco, y tendré que esperar hasta el año que viene para poder ver la segunda. De momento me está gustando mucho, cincuenta minutos de buena televisión en todos los sentidos, ahora solo espero que en los cinco que me quedan para terminar no decaiga.

martes, 27 de enero de 2015

"Sons of Anarchy", temporada final


En enero de 2011 dejé por aquí un buen comentario sobre una de esas series que me había atrapado casi desde el primer capítulo que vi. En aquel momento había visto las tres primeras temporadas y aún no sé muy bien por qué (supongo que porque otras se metieron por el medio) la dejé un poco apartada. Ahora, tras terminar hace poco de disfrutar la séptima y última temporada, no me resisto a dejar unas palabras finales sobre “Sons of Anarchy” que, tras “Breaking Bad” ocupa el segundo puesto (y muy cerca del primero) en mi lista personal de series favoritas.

En pocos meses me he ventilado las cuatro temporadas que me quedaban y esta séptima y última aún está pendiente de estreno por aquí, pero como no podía aguantar la vi en versión original subtitulada (algo que recomiendo encarecidamente, sobre todo con esta serie, merece la pena verla tal cual). Hace pocos días que terminé de verla y aún me queda ese regusto amargo que permanece cuando realmente has disfrutado de algo, has sufrido con ello y por un lado no quieres que se termine, pero por otro sabes que en algún momento tiene que hacerlo. Además cuando algo tiene éxito aparece la tendencia, sobre todo en series, a estirarlo hasta lo indecible, con temporadas de relleno y cosas que no aportan nada nuevo. En el caso de Sons no recuerdo ninguna temporada que me dejara esa sensación, en todas ellas hay mucho y muy bien contado, entre otras muchas cosas.

Podéis leer tranquilamente porque no voy a contar nada de lo que pasa en ninguna de ellas, y menos en la última, solo me daré el gusto de decir que el final me pareció, personalmente, redondo. En lo que se refiere a toda la serie me reafirmo en todo lo que dije hace ya unos años, pero acrecentado, algo que podéis leer AQUI si queréis. Me voy a limitar a añadir algunas cosas, a dejar algunas curiosidades y poco más.

Samcro, los moteros, las Harley, los personajes..., imposible enumerar todas las grandes cosas que podremos disfrutar a lo largo de esos 95 capítulos. Además fueron creciendo poco a poco, de los 50 minutos iniciales en estas últimas temporadas casi todos superan la hora de duración, rematando casi siempre con un final casi de cine, de hora y media. En la séptima todos rondan los 75 minutos, y los cuatro últimos merecerían verse en una pantalla grande, para poder terminar como se merece. Como dije en el comentario anterior todo ocurre dentro de un mundo tan alejado de mi realidad habitual como atrayente por todo lo que tiene alrededor. Un mundo de moteros, de violencia, de armas, drogas y situaciones extremas. Pero todo esto no es más que una maravillosa imaginería para desarrollar una gran cantidad de temas de la vida cotidiana, cercana, aunque dentro de unas situaciones que no lo son tanto, pero que se pueden extrapolar fácilmente. Son tantos los temas que toca que es imposible enumerarlos, pero me quedaría con ideas como la amistad, el amor, la fidelidad, la familia, el rencor, la violencia o una de las ideas universales que tantas discusiones pueden crear, ¿realmente el fin justifica los medios?
Los personajes, todos ellos, son geniales. En cada temporada aparece alguno nuevo que rodea a los del núcleo central, los Sons y sus familias. Pero ninguno de esos desmerece con lo que nos hemos encontrado hasta ese momento. En estas últimas aparece alguno que será un pilar central de muchas de las cosas que van a pasar, desde Nero Padilla (interpretado por un clásico de la televisión como Jimmy Smits) al policía corrupto Charles Barosky (Peter Weller le da vida, el actor de Robocop y que demás dirige algunos de estos últimos episodios). Invitados curiosos en algunos momentos, desde la estrella de la NBA Carmelo Anthony haciendo de matón (sin siguiera una línea de diálogo, eso sí); la viuda de Kurt Cobain, Courtney Love como profesora de un colegio privado al que va uno de los hijos de los protagonistas) o el histriónico cantante Marilyn Manson que aparece como el jefazo de una banda neonazi. Por supuesto los clásicos son todos parte ya de la televisión con palabras mayúsculas. No solo los Teller como eje central, sino todos y cada uno de los que forman parte del club, ya sea como miembros o como familiares. De todos ellos sigue brillando capítulo tras capítulo Gemma Teller, interpretada por Katey Sagal (otra curiosidad, era la protagonista de una de las series de comedia más geniales de hace ya unos cuantos años, “Matrimonio con hijos”).
Un aparte para otra curiosidad. En varios de los capítulos aparece el personaje de Otto, que no sale mucho pero tiene un papel fundamental en la historia. El actor que lo interpreta es Kurt Sutter, que es el guionista principal y creador de la serie. Se ve que se guardó un papel de esos que salen poco pero impresionan mucho para él mismo.

Y otra de las mejores cosas de la serie, la música. No suele ser elemento central de este tipo de producciones televisivas, pero aquí lo es. No es solo un fondo, no acompaña la acción, sino que muchas veces es ella la que nos está llevando a través de esa acción. Los inicios y finales de estas últimas temporadas son, desde mi punto de vista, toda una lección de cine y de cómo usar la música como un elemento más dentro de la acción. Casi todos ellos comienzan y terminan con un tema musical mientras va alternando con escenas de varios de los personajes, contándonos cosas casi sin necesidad de usar palabras y con una tremenda fuerza visual y narrativa. Me parece realmente genial. Muchos temas nuevos compuestos para la serie pero también muchas versiones de canciones de los últimos años más que conocidas. Pero lo mejor es que en muchos casos no son versiones, son reinterpretaciones con el sello de la dinámica de los Sons, con ese sonido sureño típicamente americano, dominado por guitarras y voces cavernosas, a medio camino entre el country y la música tradicional americana en su sentido más profundo. Hay canciones que aún siendo clásicos nunca me apasionaron demasiado, pero tras escuchar la versión que hacen de “The house of the rising sun” la vi de otra manera. Incluso alguno de los temas está interpretado por Gemma Teller.


Una de las mejores historias que se pueden ver en televisión a todos los niveles, creo que tendría que pensar mucho para encontrarle algún defecto, algo que no me gustara o no me convenciera. Todo está perfectamente hecho, reflejado, contado e hilado. No hay un solo personaje que no tenga mucho que aportar ni ninguna situación o escena que sea, como se suele decir, “de relleno”. No sé si pasó por alguna de las cadenas gratuitas, creo que no, pero para los aficionados a las buenas historias y la buena televisión (que sigo pensando que le está ganando en muchos sentidos al cine) es mucho más que recomendable, para mí es de las imprescindibles. Eso sí, en muchos momentos hay que tener un buen estómago, porque no es nada correcta, no se corta un pelo en mostrar las cosas tal cual son.


Y para terminar no me resisto a preguntarme cuántos pares de Nike Air Force 1 bajas y camisetas blancas tiene Jax Teller, además de casi el mismo modelo de camisa. Otro elemento más que destacar de todo lo que rodea a estos Sons of Anarchy a los que echaré mucho de menos.

jueves, 22 de mayo de 2014

"Orange is the new black"


Hace tiempo que no dejaba por aquí ninguna nueva serie de televisión, embarcado en terminar temporadas de otras que ya vemos desde hace tiempo. Esta de hoy la tenía grabada desde hace unos meses y, a pesar de las excelentes críticas que había leído, no me había decidido a verla aún. Pero hace unos días me dio por empezarla y de los trece capítulos que tiene la primera temporada me ventilé once en pocos días, y tengo que sacar tiempo para ver los dos últimos pronto. Se titula “Orange is the new Black” y es una de las sensaciones actuales de la televisión americana, con el estreno de la segunda temporada a principios de junio de este mismo año y una tercera prevista para el año que viene. A mí me parece de esas que son realmente buenas, de las que llaman la atención por distintas en muchos sentidos y porque tiene una calidad por encima de la media habitual (y eso que últimamente esa media está bastante alta).

La serie es una producción de la cadena Netflix y parte de una novela autobiográfica con el mismo título y subtitulada “Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. Piper Kerman publicó en 2010 su historia tras pasar un año en prisión. Pronto tuvo un gran éxito y fue convertida en serie de televisión, estrenada por la citada cadena en julio de 2013. Aquí llegó este mismo año a través de uno de los canales de pago. La propia Kerman participó en la elaboración de los guiones.

La protagonista es Piper Chapman, una joven atractiva y con una situación acomodada que en su juventud tendrá una relación sentimental con una traficante de drogas para la que acabará trabajando como mula. Diez años después, tras dejar esa vida, es condenada a pasar algo más de un año en una prisión federal para mujeres. Este es el punto de partida para contarnos una buena cantidad de historias, las de cada uno de los personajes que dentro y fuera de la cárcel (pero sobre todo dentro) se van cruzando con ella y los distintos personajes de la serie. Ella es el elemento central y a su alrededor girarán gran cantidad de personas que conviven con ella en la cárcel. Fuera está su novio y prometido, Larry Bloom, que también tendrá sus cosas y sus historias durante todo ese tiempo. La cárcel se convierte durante ese tiempo en un microcosmos donde casi todas las razas, situaciones y problemas se van generando. Esto hará que el personaje de Piper vaya cambiando poco a poco, evolucionando hacia otros comportamientos, ideas y formas de ver la vida que poco tendrán que ver con lo que ella es antes de entrar. Además en prisión se encontrará con un nuevo problema, Alex Vause, su ex-novia y la que parece ser la culpable de que ella esté allí. Entre eso, los guardias, los consejeros y todas sus compañeras nos encontraremos con todo tipo de situaciones y momentos de todo tipo: duros, simpáticos, divertidos, tristes, fuertes..., una combinación de casi todo que tiene un resultado realmente excelente. Además de estos tres personajes más o menos centrales los demás no tienen desperdicio y son el núcleo que provocará los cambios de Piper, teniendo contacto con realidades e historias que jamás habría imaginado. Sam Healy es el jefe de los funcionarios de la prisión, encerrado también en una vida que no le gusta demasiado, obsesionado con las lesbianas y viendo a Piper como alguien con quien podrá contar. Claudette Pelage será su primera compañera de habitación, serie y a la que todas temen pero que esconde mucho más de lo que parece. Galina Reznikov, conocida como Red, es la reclusa encargada de la cocina, uno de los personajes que más me gustan, dura y sensible a la vez, quizá de los mejores que aparecen. Sophia Burset, mujer transexual que es otro de esos personajes con los que te quedas desde el principio y que también lleva gran parte del peso de la historia. También tenemos, claro, al funcionario desagradable, corrupto e insoportable, capaz de todo con tal de conseguir lo que quiere, George Mendez. Y a su lado la presa obsesionada con la religión, una monja, varias ex-adictas a las drogas, una monja, la pacifista del yoga, la loca de los ojos saltones, una que no habla en toda la serie o “la mujer que llora” y que solo aparece cuando Piper o alguna otra están usando el teléfono.

Si llego a saber que la creadora y productora de la serie era Jenji Kohan seguramente habría empezado a verla antes. Es la misma que creó una de las series que más gracia me hizo y con más crítica que tengo visto desde hace tiempo, “Weeds”, también con suficientes elementos distintos como para haberla puesto por encima de la media y que apareció por aquí a poco de empezar con el blog. Nos podemos hacer una idea de lo cuidada que está cuando vemos que incluso Jodie Foster figura como directora de uno de los episodios, en concreto del tercero.

Evidentemente los personajes centrales con mujeres, y los hombres que aparecen no podemos decir que vayan a quedar en buen lugar. Ni su prometido ni los funcionarios de prisiones son un modelo de comportamiento y, a veces, son más leales y sinceras muchas de las presas que ellos. Todo tipo de mujeres aparecen representadas y lo bueno es que capítulo a capítulo, además de ir conociendo la vida en la cárcel, iremos conociendo la historia de las más importantes. Sabremos (o supondremos) por qué fueron encarceladas, cómo era su vida y por qué muchas de ellas ahora se comportan como lo hacen. Cómo eran sus vidas antes de ese momento, vidas que en ningún caso eran fáciles, y cómo son ahora. Lo que no sé si sabremos en algún momento es cómo es la de alguna de las que van saliendo tras cumplir su condena.

La carga de crítica que contiene la serie es muy alta. No solo hacia el sistema penitenciario, sino hacia casi todo: la justicia, la sexualidad de todo tipo, las relaciones personales, el contrabando, las drogas..., creo que no deja nada sin tocar. Si nos centramos en el personaje central, Piper entra en la cárcel asustada y con un miedo tremendo de lo que se va a encontrar. Su vida fácil y buena se va a quebrar por completo cuando entre en el que será su mundo durante más de un año. Llega incluso a leer libros para saber cómo tendrá que comportarse, cayendo en tal cantidad de tópicos que le provocarán gran cantidad de problemas. Quizá una de las ideas centrales sea la que no debemos juzgar a la gente ni por la primera impresión ni por sus gestos, aspecto, sexo o forma de comportarse. Poco a poco irá descubriendo en sus compañeras de prisión cosas que jamás pensó cuando las vio por primera vez, llegando a entablar relaciones que jamás se le pasarían por la cabeza. Su evolución capítulo a capítulo es bastante grande y es otra de las cosas que más me gustan. No sabemos si es la cárcel la que la cambia, si es su relación con sus compañeras o con el encargado de los guardias (este sí que le hará ir viendo las cosas con otras perspectivas) o si ella era así antes de tender a comportarse como se espera dentro de la sociedad. Es una serie de personajes y de las historias de esos personajes, que son de lo mejor de la serie. Algunas veces no llegaremos a saber de todo qué llevó a esas mujeres a la cárcel y otras veces lo sabremos y llegaremos a pensar si deberían de estar allí. 

¿Drama cómico o comedia dramática? A veces la línea entre el drama y la comedia puede romperse y dar lugar a situaciones ridículas o increíbles. Pues esta serie mantiene esa línea de una forma perfecta. Tiene momentos realmente fuertes e impactantes en los que el guionista no se corta un pelo, sobre todo en los más importantes. Otros están aderezados por una mezcla entre humor negro y humor ridículo que funciona muy bien. Y en otros nos encontramos con situaciones a veces tan ridículas (pero siempre con un significado) que nos harán reírnos bien a gusto (estoy pensando, por ejemplo, en el episodio de la gallina; no cuento nada, ahí lo dejo nada más). En el fondo de todo un gran realismo en las situaciones y en las historias que nos va contando y que podrán dejarnos más de una vez con la boca abierta y el corazón en un puño.

En algunos momentos, sobre todo por lo directa que es en algunas escenas y en el lenguaje, me recuerda a una de las mejores series de estos años, “Shameless”. Pero también por lo crudo y duro de las historias que nos cuenta y esa forma de mezclar drama y comedia, que a veces es la mejor forma de hacer una crítica, mucho mejor que ser directo.

Los actores todos realmente geniales, no hay uno solo que no me convenza plenamente. En general no son demasiado conocidos, aunque algunas caras son habituales de la televisión o los había visto ya en “Weeds”. El papel de Piper es para Taylor Schelling y su forma de plasmar al personaje me parece genial, mostrando perfectamente todos los cambios, los miedos, las alegrías... Quizá la cara más conocida sea la del actor que da vida a su novio, interpretado por Jason Biggs (protagonista de las comedias de la serie “American Pie”) y al que quizá le esté costando sacarse la etiqueta de actor para personajes de historias de adolescentes americanos salidos de madre. El resto, como dije, son caras conocidas de la televisión o de papeles secundarios del cine, pero todos, más bien todas, me parecen actuaciones a una altura muy destacable. Tengamos en cuenta además que a muchas de ellas las vamos a ver antes de entrar en la cárcel, cuando conocemos sus historias, dando pie a veces a ver a dos personas distintas, las que eran antes de entrar y las que son ahora cuando llevan un tiempo encarceladas. Las actuaciones de todos los actores y actrices es otro de las cosas que más merecen la pena.


De lo que he visto en estos últimos meses me parece de lo mejor y espero con ganas una segunda temporada que esperemos que mantenga la línea y no falle como ha pasado otras veces. De todos modos teniendo en cuenta esta primera, el creador y guionista y la línea que lleva no creo que pase y estará a la altura y me volverá a conquistar, que estoy deseando que empiece y eso que aún me quedan dos para terminar esta primera. Es de las que más estoy recomendando a amigos y conocidos y de momento ninguno me ha dicho que no le haya gustado, sino todo lo contrario. Dura y divertida al mismo tiempo, no creo que se pueda pedir mucho más y seguiré diciendo que los productos de calidad están ahora, más que nunca, en la pequeña pantalla y no en la grande. Os la recomiendo.

jueves, 17 de octubre de 2013

Breakin Bad, el final de una gran serie


Impactado, alucinado y maravillado estoy desde hace unos minutos. Acabo de ver el último y definitivo episodio de la quinta temporada de “Breakin Bad”, la temporada final tras seis años en antena. En abril y julio del 2010 dejé aquí mi comentario sobre las tres primeras temporadas, pero ahora que la historia de Walter White terminó no me resisto a dejar algunas palabras más sobre la que considero en todos los sentidos la mejor serie que he visto hasta el momento. Muchas pasaron por aquí y otras lo harán, pero dudo que alguna me haga pensar de forma distinta, veo difícil que aparezca algo tan redondo, tan perfecto y genial al mismo tiempo. Además tras este final me reafirmo en la idea de que los guionistas de la misma por fin nos dejan un final que creo que gustará a todo el mundo. Algunas series casi de culto se vieron estropeadas en cierto modo por ese episodio final que no satisfizo a muchos de sus seguidores por flojo, inexplicable o poco relacionado con todo lo que había pasado antes. En algunos casos parece que quisieron terminarla y fuera, dejando de lado muchas de las cosas que algunos podíamos esperar. Pero este no es el caso, el final es completamente redondo y no por sorpresivo, esperado, porque no se me ocurre otra posible manera de terminarla dejando contentos a los seguidores. Y digo redondo porque es el cierre de un círculo que empezó allá por el año 2008 con una corta temporada de solo siete episodios a causa de la huelga de guionistas que acabó con muchas series, pero que no pudo con esta, y eso que acababa de empezar.

Para los pocos que no la conozcan contar que es la historia de Walter White, un profesor de química y antiguo genio de la materia que, tras fundar una empresa y ser echado de la misma, da clases en un pequeño instituto de Albuquerque. Cuando le detectan un cáncer de pulmón empieza a pensar qué podrá hacer para dejar a su familia en una situación económica que le permita salir adelante. Tiene un hijo ya adolescente que tiene parálisis cerebral y su mujer está embarazada. Tiene que encontrar una forma fácil y sobre todo rápida de hacer dinero, un dinero que deje a su mujer e hijos con la vida solucionada de la mejor manera posible cuando él ya no esté. La química es lo que mejor conoce y idea una maravillosa fórmula de producción propia para fabricar metanfetaminas. Pero el problema será la distribución y venta, un mundo del que, lógicamente, no tiene la más mínima idea. Busca ayuda en un antiguo alumno suyo que dejó los estudios, un drogadicto que poco hace en la vida, Jesse Pinkman, que se convertirá en su socio en la producción y en buscar caminos para la distribución. Sus primeras “cocciones” las harán en una vieja autocaravana en mitad del desierto y la venta de un producto de una pureza sin igual enseguida tendrá éxito. Pero Walter necesita conseguir mucho más dinero y mucho más rápidamente, así que poco a poco se verá inmerso en un mundo completamente desconocido para él pero en el que encuentra su sitio. Cárteles, grandes distribuidores, asesinos, rivales..., el mundo de la delincuencia al más alto nivel, el más violento y brutal. Así el apocado profesor, el tímido hombre que no supo luchar por su puesto en una empresa que ahora es de las más importantes del país, se convierte en Heisenberg, uno de los más reputados, famosos y temidos fabricantes y distribuidores de meta de todo el país.


La serie es genial en todos los sentidos y aunque mencionaré algunos seguro que me quedan otros en el tintero. Lo primero Vince Gilligan, el guionista principal de la misma. El guión es impecable y no flojea en ningún momento. La forma en la que va hilando todo y cómo lo va planteando es fabulosa, así como la manera de llevarla a la pantalla. Esos principios de temporada siempre con una escena del final de la misma, que hará que te preguntes en todo momento, capítulo tras capítulo, qué quiere decir ese principio o cómo se va a llegar a él. Esta última temporada está llena de referencias a las anteriores, cerrando círculos y terminando historias (no todas, claro, eso es imposible y creo que estirarla más, aunque nos dé pena, no tenía mucho sentido). Las tomas que hacen, la luz, la forma de filmar a los actores, todos los aspectos técnicos la convierten en televisión de la más alta calidad, mucho más que la mayor parte de las cosas que podemos ver en la pequeña y la gran pantalla.

Los actores son otro de los aspectos más destacables, por supuesto. Todos ellos están impresionantes y la evolución que tienen es digna de ver y disfrutar. Muchos son los que podría destacar, porque no hay uno solo, ni protagonistas ni otros más o menos secundarios que no estén muy por encima de la media. Bryan Cranston (Walter White) ha ganado varios premios por su papel. De los más convincentes y complejos que he visto en mucho tiempo, pasando de la mayor ternura a la mayor violencia y crueldad en un visto y no visto, alucinante de verdad. Creo que tardaré mucho tiempo en ver una actuación como esta, con tal cantidad de matices, de cambios y de situaciones. A su lado Aaron Paul (Jesse Pinkman), el joven drogadicto que trabajará al lado de Walter, convirtiéndose en casi otro hijo, al que cuidará y por el que hará de todo, aunque muchas veces él no lo entienda y para hacerlo tenga que cruzar líneas que no debería de traspasar. Uno de los personajes que más sufre a lo largo de las cinco temporadas y que también nos dejará una actuación memorable. Otra sufridora y contradictoria en ocasiones, Anna Gunn (Skyler White), la mujer de Walter. Ignorante al principio, cómplice luego aunque sin conocer en profundidad la verdad de las cosas y de dónde sale el dinero. Ignorante primero porque Walter no quiere que sepa todo, y luego, quizá, porque ella tampoco quiere saberlo para protegerse ante todo lo que está pasando. Dean Norris (Hank Schrader), el cuñado de Walter que trabaja en la DEA, buscando siempre al fabricante de esa meta azul que tan bien se vende y que tan relacionada está con una buena cantidad de asesinatos, robos y demás. Desconocedor de que la persona a la que busca es la que tiene más cerca y que tampoco lo pasará demasiado bien a lo largo de la historia. Bob Odenkirk (Saul Goodman), el abogado que sirve para todo y que ayudará a nuestros protagonistas a blanquear el dinero que ganan. Este es otro personaje genial que pondrá en muchos momentos ese contrapunto casi cómico que ayuda a llevar con un poco más de tranquilidad toda la violencia que rodea a la historia. Es más, se comenta que este mismo personaje tendrá serie propia en poco tiempo. Todos los demás podrían aparecer aquí, pero no me quiero extender demasiado, el hijo de Walt, Giancarlo Esposito (Guss Fring, el dueño de “Los pollos hermanos”, el negocio que le sirve como tapadera de la distribución y fabricación), los amigos de Jesse, Mike (el asesino a sueldo y protector que también tendrá un papel muy importante)... Todos ellos tendrán su papel, su función dentro de una historia que se va complicando temporada tras temporada.

Tampoco me resisto a dejar algo sobre la música que acompaña las distintas escenas. Cada momento importante tendrá de fondo un tema musical, blues, jazz, rap, country, clásicos de todo tipo; todas canciones muy conocidas y directamente relacionadas con lo que está pasando. Todas ellas ayudan a darle un aire impresionante a lo que estamos viendo.

Todos los capítulos están llenos de detalles, de referencias al pasado o al futuro, de cosas que tendremos que dejar en la cabeza para entender lo que vendrá. Para algunos de estos recuerdos contaremos con los guionistas, pero otros vendrán por objetos, momentos, frases, ropa..., cualquier cosa podrá relacionar lo que pasa con algo que pasó o pasará. Detalles como la matrícula del coche que conduce Walter en el último capítulo, “Live free or die” (“Vive libre o muere”).


Ya lo dije en su momento cuando hablé de ella. La serie es violenta, brutal y salvaje en muchos momentos, no apta para todo tipo de públicos. Pero creo que incluso esos deberían de ser capaces de superar esas sensaciones y disfrutar con la mejor serie que he visto hasta el momento. Es imposible no identificarse con Walter, aunque tenga más sombras que luces. En su momento escribí en otro lado que era el personaje televisivo más admirado y odiado que conocía, consiguiendo que el espectador tenga una buena cantidad de sentimientos encontrados y opuestos ante las cosas que hace. Los guionistas no se cortan un pelo y en más de un momento nos quedaremos pálidos ante lo que pasa o nuestra boca quedará completamente abierta de asombro o sorpresa. Tampoco dejemos de lado la buena cantidad de humor negro que destila, haciendo que en escenas realmente repulsivas  seamos capaces de esbozar una leve sonrisa. La máxima de Walter parece ser que el fin justifica los medios, que por proteger a su familia o a Jesse cualquier cosa está bien hecha y muchas de las acciones que realiza están justificadas, por lo menos desde su punto de vista, claro. ¿Pero realmente todo eso está justificado o Walter realmente disfruta de todo eso que hace?, será algo que cada uno tendrá que responderse después de verla. Creo que la mayor parte de mis seguidores y conocidos la han visto, pero si no lo hicieron les recomiendo encarecidamente que lo hagan. Yo no pude resistirme a verla en inglés subtitulado cuando aquí ya faltan pocos capítulos para que termine y también recomiendo verla así. El doblaje no es nada malo, que conste, pero gana mucho, pero mucho, si la escuchamos en su versión original, las voces e inflexiones de sus protagonistas no tienen precio.

domingo, 1 de septiembre de 2013

"Elementary"



Hay personajes, sobre todo salidos del mundo literario, que han pasado innumerables veces por la televisión y el cine. Algunos de ellos tienen una cantidad tal de matices y unas características tan atractivas que el resultado al pasar a la pantalla casi siempre suele ser bueno, o en ocasiones, muy bueno. La serie que os dejo hoy parte de uno de esos conocidos personajes literarios, posiblemente sino el que más, uno de los que en más ocasiones han sido trasladados al mundo audiovisual.  Fue creado a finales del siglo XIX por Sir Arthur Conan Doyle, fácil será darse cuenta de que hablamos de Sherlock Holmes, adaptado esta vez en una serie americana de la que estamos viendo la primera temporada, “Elementary”, y que tiene pendiente de estreno por allá la segunda, así que está teniendo un cierto éxito, que las cadenas no se cortan un pelo en eliminarlas sino tienen la audiencia esperada.

En diciembre de 2010 comentaba por aquí la serie anterior que tenía como protagonista al mismo personaje, inglesa en este caso y de la BBC que de momento tiene dos temporadas de tres capítulos cada una (muy breves las mismas, pero cada uno es casi una historia de cine con una duración de hora y media) y de la que estoy esperando con ganas la tercera. Un Sherlock moderno, que usa las nuevas tecnologías y algo más serio, más profundo y más cercano quizá al original. La serie tiene mucha clase y una gran calidad y unas interpretaciones que están muy por encima de la media. Su actor principal, Benedict Cumberbatch, está ahora apareciendo mucho en cine y es uno de los actores más cotizados del momento, sonando incluso para una versión de Frankenstein que dirigirá Guillermo del Toro.

“Elementary” podría ser vista como el intento americano de emular la serie anterior, pero creo que les quedó algo distinto. Ya diré si mejor o peor más adelante, aunque creo que la respuesta a esa pregunta sería simplemente que siendo algo parecido es distinto en muchos sentidos.


Nos encontramos ahora con un Sherlock que vive en Nueva York y que acaba de salir de una clínica de desintoxicación por su afición a las drogas. El padre de Holmes contrata al doctor Watson, que en este caso es una doctora (quizá un elemento más para distinguirla de la inglesa y un intento de modernizar un poco al personaje) para que sea su vigilante ante una posible recaída tras terminar el tratamiento en la clínica. El protagonista sigue siendo el mismo, aficionado a los crímenes, basándose en el pensamiento deductivo, prepotente, faltón y con unos grandes aires de superioridad que lo hacen estar muy por encima del resto de los mortales, a medio camino entre ser un maleducado y un genio. Trabajará con el capitán Toby Gregson como asesor para ayudarlo en la resolución de aquellos casos que tengan algún elemento especial, distinto o que puedan resultar de difícil resolución. Poco más se puede decir de los argumentos o de la historia. Los capítulos son independientes, por lo menos de momento, y tienen en común a estos personajes más un caso criminal que tendrán que resolver. La mayor parte de los casos siempre con algo curioso, con algún elemento que conseguirá mantener la atención del espectador. 

En cuanto a los actores tengo que decir que no están nada mal. Jonny Lee Miller hace de Sherlock Holmes. Además de algunos papeles en cine descubrí a este actor en una serie de hace unos años que me gustó bastante, aunque fue de esas que cancelaron casi sin terminar y nos dejó con algo de mal sabor de boca. Era una serie de abogados pero con algunos elementos especiales que la alejaban un poco del resto, me refiero a “Eli Stone”. Dos temporadas de un abogado que tenía un aneurisma cerebral que le provocaba alucinaciones, sobre todo de tipo musical y con casos que resultaban entretenidos, simpáticos e interesantes. Aquí da forma a un Sherlock desastrado, despreocupado por completo de su aspecto o su propia vida, acelerado, prepotente y lleno de tics que pueden desquiciar a cualquiera. Es un actor que me gusta bastante y aquí está muy bien. Puede resultar algo exagerado en algún momento con tal cantidad de gestos, de movimientos continuos pero al mismo tiempo es un personaje que se hace simpático al espectador. Nos da un personaje completamente distinto, por ejemplo, al de la BBC, por eso decía antes que era un intento de hacer algo parecido y al mismo tiempo lo suficientemente distinto para no parecer una mera copia. Me gusta este Sherlock, aunque reconozco que para los más puristas pueda parecer algo exagerado. Aún así su forma de actuar, de trabajar y de comportarse mantiene en líneas generales lo que podemos esperar del personaje. Lucy Liu será su vigilante y acompañante, haciendo el papel de la doctora Joan Watson. Una cirujana que tuvo un problema en un quirófano y dejó su trabajo como médica para dedicarse a acompañar a drogadictos rehabilitados y ayudarlos en su proceso, además de vigilarlos. Es una actriz que nunca me ha gustado demasiado, la verdad, y a la que tengo visto más de una vez en el cine. Ahora cambio un poco de parecer y creo que aquí está bastante bien y hasta me convence. Su personaje va evolucionando poco a poco de la preocupación por su paciente a la fascinación por lo que hace, dándonos un Watson que cada día ayuda más a Holmes pero que al mismo tiempo va a sentirse muy atraída por él y sobre todo por lo que hace. El otro papel importante y fijo es el del policía al que ayudarán, otro conocido actor de cine que siempre me gusta, Aidan Quinn.

Para mí, en cuanto a calidad, la serie no está a la altura de la inglesa, pero al mismo tiempo tiene suficientes elementos para resultar atractiva y entretenida, por lo que en casa nos gusta bastante a todos. Los personajes tienen tal atractivo que, como dije, es difícil no hacer algo decente con ellos. Los casos resultan siempre interesantes y hacen que estés dándole vueltas para intentar saber quién es el asesino antes que ellos. Tiene también las suficientes dosis de humor, provocadas sobre todo por el personaje central y su prepotencia y autosuficiencia, para que no resulte lenta ni aburrida. Es fácil reírse más de una vez ante sus deducciones, sus afirmaciones o sus preguntas a los sospechosos durante una investigación. Vive fascinado por los casos y los sospechosos, esa es su nueva droga y cae en una profunda apatía y desesperación cuando no tiene un nuevo desafío ante él, que es lo que lo mantiene vivo y atento. Quizá el gran defecto de las historias es que tienen que concentrarse en los poco más de cuarenta minutos que dura el capítulo, ya que como dije son independientes unos de otros. Eso hace que a veces la resolución del caso sea demasiado rápida, acelerada y repentina. Es evidente que lo más interesante y entretenido es todo el proceso de deducción, las pistas y la investigación, pero a veces, como ya sabes que apenas quedan cinco minutos, sabes ya que se va a resolver inmediatamente.


Me gusta la serie, está bien hecha y bien interpretada, los desarrollos de los argumentos son siempre interesantes y te mantienen atento, buscando algo especial y distinto a lo de siempre, algo que consiguen la mayor parte de las veces. Los actores están realmente bien y contribuyen a elevar el tono general de la misma, que también es importante. Creo que es una versión más ligera que la inglesa, que busca más el mero entretenimiento que la calidad, pero aún así merece la pena. No creo que os decepcione si os ponéis a verla, en nuestro caso no lo ha hecho.