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jueves 23 de febrero de 2012

"El libro negro", de Orhan Pamuk



Siempre pensé que una de las mejores cosas que se pueden regalar es un libro, ya sea para mayores o niños. La novela que voy a comentar hoy me llamó la atención cuando la vi en el escaparate de una librería y llegó a mis manos gracias a un buen amigo que me la regaló no hace demasiado tiempo. Así que aprovecho para darle las gracias de nuevo desde aquí, él sabe muy bien que para mí es uno de los mejores regalos. No es una obra reciente pero sí en la versión que tuve la oportunidad de leer, traducida al gallego por María Alonso Seisdedos y Bartug Aykam para la Editorial Galaxia a finales del año pasado. El autor es Orhan Pamuk y la novela “El libro negro”. En castellano podéis encontrarla en Alfaguara o en Debolsillo en ediciones de años anteriores. La novela original es de principios de la década de los 90.

Orhan Pamuk es un autor nacido en Estambul en 1952. Fue galardonado en el año 2006 con el Premio Nobel de Literatura. Nació en una familia que vivía en un barrio occidentalizado de su ciudad natal, parecido al que muestra en algunas de sus novelas. Comenzó a estudiar arquitectura, pero lo dejó tres años después para dedicarse a la literatura. En 1977 se graduó en el Instituto de Periodismo de la Universidad de Estambul, pero nunca ejerció. Entre 1985 y 1988 vivió en Nueva York, trabajando como profesor en la Universidad de Columbia. Su carrera como escritor se inició a finales de los 70. Su primera novela apareció en 1982 pero comenzó a tener importancia internacional con “El astrólogo y el sultán” (1985).  Se consagró con “Me llamo Rojo” (1998), una historia de misterio, amor y reflexión filosófica que transcurre en su ciudad natal en el siglo XVI. Fue llevado a juicio en 2004 por unas declaraciones en las que según el acta “insultaba y debilitaba la identidad turca”, al año siguiente se reafirmó en sus palabras y el proceso fue abandonado un año después. Es un personaje polémico en su país (admirado por unos y traidor para otros) por su postura ante el problema armenio y kurdo en Turquía, defendiendo los derechos humanos. Por estas cuestiones se vio obligado a abandonar el país por un tiempo. Ya en 1995 había sido juzgado junto con otros escritores por ensayos en los que criticaba al gobierno por su política contra los kurdos. En 2007, tras recibir algunas amenazas de muerte, abandonó de nuevo su país. Uno de sus primeros éxitos literarios internacionales fue la obra comentada hoy, “El libro negro”. Es el primer turco que recibe un Premio Nobel, según la Academia como un escritor que “en búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas”. Sus obras han sido traducidas a más de cuarenta idiomas. La última, por el momento, es “El museo de la inocencia”, del año 2008.

“El libro negro” se centra en un personaje en busca de otros dos y algunas cosas más, es un viaje por la ciudad de Estambul, de día y de noche, una búsqueda no solo de dos personas, sino de la propia identidad del protagonista, del sentido de su vida y de sus objetivos en la misma. Múltiples historias, situaciones y lugares irán apareciendo a lo largo de esta casi desesperada búsqueda, además de gran cantidad de referencias históricas, culturales, religiosas, sociales... Un conglomerado de cosas, de elementos bien engarzados y con una reflexión de fondo entre la tradición y la modernidad de una sociedad como la de nacimiento del autor.

El protagonista es Galip que de repente un día descubre que su mujer, Rüya, desapareció. Además flota en el aire la posibilidad de que lo abandonase y se marchara con Celâl, un famoso cronista periodístico que además es primo del mismo Galip. Recorre la ciudad investigando y buscándolos, sobre todo a ella, días y noches llenos de aventuras, personajes y situaciones extrañas. Tanto es así que incluso llega a tomar la identidad de Celâl, viviendo en su casa medio escondido y llegando a escribir las crónicas semanales que este publicaba. Galip es un joven abogado, abandonado por la mujer a la que quiere mucho y que solo le deja una breve carta de despedida. Durante un tiempo intenta mantener la desaparición en secreto, diciéndole a la familia y amigos que está enferma, pensando que la encontrará antes de tener que contar la verdad. Durante su búsqueda se relacionará con gran cantidad de personajes, cada uno con su historia, relacionada siempre con el pasado, el presente y el futuro de la sociedad turca, viviendo en una continua confrontación entre el mantenimiento de las tradiciones y la entrada de la modernidad. Fascinante, por ejemplo, la historia del fabricante de maniquíes que reflejan a los propios habitantes de Estambul y que nadie quiere exponer en sus tiendas. 

Otro de los protagonistas, a veces más que el propio Galip, es la ciudad de Estambul. Él recorrerá sus calles, conocerá a sus gentes y tratará con todo tipo de personas y visitará todo tipo de barrios, dándonos así el autor una imagen completa de su visión de la capital turca. A través de ella conoceremos la historia del país, sus cambios, sus calles, sus edificios, su memoria, evocando grandes momentos del pasado. La novela está llena de anécdotas, de historias, de personajes, de voces que nos ayudarán quizá a entender algo mejor una sociedad y un país no demasiado conocido por nosotros. Quizá este sea uno de los problemas para llegar completamente a la historia que nos cuenta Pamuk, por lo menos para mí, el casi completo desconocimiento de una sociedad, de un país y de una historia que son uno de los núcleos centrales de la novela. Eso sí, me quedó una sensación algo triste sobre la ciudad, dando una imagen un tanto sórdida, oscura, sucia y decadente de la misma. Un recurso para ayudar todavía más a la gran tristeza, soledad y desasosiego que siente el protagonista en su recorrido por ella.

El periodismo, su función, la forma de trabajar, su repercusión e importancia dentro de la sociedad es otro de los elementos fundamentales de la historia. Podemos llegar a reflexionar no solo sobre lo que nos dicen las crónicas que aparecen insertadas dentro de la historia, sino también sobre lo que es o debería ser el periodismo y el periodista dentro de una sociedad como la actual. El autor irá alternando casi desde el principio entre la historia contada por Galip y los artículos de opinión publicados por Celâl, aunque llegará un momento en el que no tendremos demasiado claro quién es el autor de los mismos, si son sus antiguos artículos o son los nuevos escritos por Galip para mantener el misterio de la desaparición.

El lenguaje usado es casi poético, fascinante en muchos momentos y consiguiendo que sea duro en otros gracias a ese tono usado. Hay situaciones que te golpean como si las palabras fueran un mazo y otros en los que la evocación conseguida hace que sufras tanto o más que el protagonista. Es una novela de amor, Galip no se ve capaz de vivir sin su amada Rüya, que tanto le costó conseguir y hará cualquier cosa para encontrarla, enfrentándose incluso a sus propios miedos.

Es la primera novela que leo de este autor y la verdad es que me ha gustado bastante. Por un lado por el estilo y la forma de escribir y por otro porque la historia de Galip la verdad es que te va atrapando poco a poco, a medida que va caminando por las calles en esa búsqueda que lo llevará por caminos, lugares y personas insospechadas, llevándolo a hacer cosas de las que él no se creía en absoluto capaz. En algunos momentos, pocos, se me hizo algo árida, quizá por esa falta de conocimientos que tengo sobre el país, su historia o su forma de vida, que puede hacer que uno se pierda un poco y pase por encima de algunos párrafos (quizá vuelva a leerla en algún momento, la verdad). No es imprescindible ese conocimiento para afrontar la lectura, pero creo que sí lo es para llegar a entender perfectamente todas las intenciones del autor. Aún así la historia de ese joven abogado medio fracasado por las calles, tiendas, locales y distintos espacios de Estambul me atrapó de una forma que no esperaba al principio. Hay un montón de personajes curiosos, interesantes y sorprendentes, así como muchos momentos de la historia podrían recibir las mismas calificaciones. La recomendaría si queréis leer algo distinto e interesante, yo creo que merece la pena.

jueves 16 de febrero de 2012

"Person of interest"



Volvemos hoy al mundo de las series televisivas para comentar una de las últimas sensaciones dentro de los estrenos americanos. Por allá está teniendo bastante éxito, tanto de crítica como de público y por aquí las cadenas de pago llevan un tiempo emitiéndola, y desde hace no demasiado tiempo también se puede ver en TDT. La serie mantiene el título americano en ambos casos, “Person of interest” (en algunos países de habla hispana se puede ver como “Vigilados”) y podéis verla tanto en “Calle 13” como en “La Sexta”.
Vamos a decir que original no es demasiado, tiene elementos de muchas otras y de alguna película de hace unos años, pero aún así tiene un desarrollo y un ritmo que la hacen bastante atractiva para el espectador. Si a eso le sumamos una pareja protagonista con bastante tirón y que llama la atención por la mezcla de dos caracteres tan distintos nos encontramos ante un producto muy entretenido y con ciertos elementos que la hacen destacar por encima de la media. Rompe un poco con la dinámica habitual de las series de policías o las de ese estilo, aún estando relacionada con ellas y ese es otro de los elementos que la hacen rondar un notable, si tuviera que ponerle nota.
Uno de los elementos que juega a su favor es la presencia como productor de J. J. Abrams, un personaje que se está haciendo más que conocido en el mundo del cine y la televisión, parece que todo lo que toca se acerca al éxito. Ya son varias las veces que su nombre aparece por este blog, “Perdidos” en televisión o “Súper 8” en el cine son dos de las más conocidas. Ya sea como guionista, director o productor no podemos negar que es uno de los personajes de moda por aquellos lares y que empieza a ser más que conocido por estos porque casi todo lo que hace tiene algo, sabe darle un aire distinto a cosas que parecían agotadas y está renovando, creo yo, el mundo televisivo, sobre todo.
¿En qué género podemos englobar a “Person of interest”? Pues podemos decir que es un thriller, una serie de acción básicamente, con sus persecuciones, sus escenas de lucha o de tiros, su intriga y casi todos los elementos básicos del género. Pero a todo esto le van a añadir algo más, algo relativamente nuevo que es una de las cosas que le da más interés a cada episodio. Hace unas semanas vimos en casa “Minority Report”, una de las películas de Spielberg que más me gustaron por diversos motivos. La misma se centraba en el concepto de precrimen, de detener a los criminales antes de que cometieran sus actos delictivos gracias a tres personajes que “soñaban” ese tipo de cosas antes de que se produjeran. En aquel caso de sus sueños salían dos bolas, una con el nombre del asesino y otra con el de la víctima y con esos datos los policías tenían que apañárselas para saber dónde y cuándo se iban a producir esos hechos. Aquí las cosas son algo distintas pero la base es la misma, detener un posible delito antes de que se cometa.
Dos son los protagonistas principales y por aquí va otro de los aspectos que le dan más interés a la serie. Son dos personajes completamente distintos, hombre de acción uno y mucho más calmado y casi eremita el otro. Arriesgado y valiente, parece que nada puede pararlo uno y racional, casi miedoso y calculador el otro. Así tenemos por un lado a Harold Finch, un misterioso millonario que desarrolló en su momento un programa informático para el gobierno que controla absolutamente todo lo que se hace, teléfonos, correos, cámaras, conversaciones, que espía todas las vidas de los habitantes de la ciudad. Este programa es usado por el gobierno para detectar grandes delitos o actos terroristas, pero deja aparte y esos son los datos que recibe Harold, otros delitos “irrelevantes”, de carácter menor pero que él no soporta que ocurran. Lo malo es que el programa en cuestión solamente les da un número que tendrán que relacionar con la persona, sin saber además si el elegido será la víctima o el delincuente, algo que tendrán que ir descubriendo a medida que lo investigan, son los elegidos, las “personas de interés” que dan título a la serie. Finch no sabe cómo solucionar estas cosas y para eso buscará a un hombre de acción, una persona especial que pueda arriesgar su vida intentando evitar estos delitos o salvando a la posible víctima. Buscando con sus recursos informáticos descubre a John Reese, un misterioso hombre con un pasado oscuro, exmilitar y que trabajó con diversas agencias estatales como espía, asesino y algunas cosas más. John quiere dejar atrás esa vida y vivir como si no hubiese existido. Al principio se muestra un poco reticente ante ese extraño trabajo que le ofrece, pero poco a poco va descubriendo que salvar a gente es una buena manera de expiar sus culpas y tranquilizar algo su conciencia. No hay casi nada que los detenga, Finch es todo trabajo e inteligencia y John tiene las mismas características pero enfocadas de otro modo. A su lado dos personajes fijos más que estarán a veces con ellos o en su contra. El detective Lionel Fusco es un policía corrupto que será ganado por John para su causa a cambio de no meterlo en más líos, será su contacto en la policía, el que le dé datos que algunas veces no podrán conseguir o echará una mano en las vigilancias, detenciones y ese tipo de cosas. La detective Joss Carter es otra policía completamente distinta al anterior, todo integridad, rigidez y con un alto concepto de la justicia; desde el principio se dedicará a investigar a John, que siempre aparece como el hombre misterioso implicado en algunos delitos, aunque nunca será capaz de demostrar que él sea culpable, sino todo lo contrario.
Los dos actores principales son más que conocidos y contribuyen en gran manera a que la serie supere la media de calidad en este tipo de producciones. Los dos tienen unos papeles muy atractivos y tan distintos que la mezcla de ambos es de una química estupenda. Por separado están muy bien, pero las escenas que comparten suben mucho la nota. Uno viene del cine, Jim Cazievel es John Reese. Saltó a la fama con la polémica “La pasión de Cristo” y parecía que se iba a instalar en un buen lugar en este medio, pero el resto de sus papeles posteriores no confirmaron su éxito. En este caso está muy bien en el papel del hombre que quiere reconducir su vida y el ofrecimiento de Harold parece el modo perfecto de conseguirlo. Es un hombre torturado por esa vida anterior, de la que en cada episodio iremos descubriendo algo más hasta hacernos una idea algo más completa de cómo fue y es realmente. El otro era uno de los protagonistas de una de las series con más éxito de los últimos años, Michael Emerson, el inolvidable, misterioso y enigmático Ben Linus de “Perdidos”. Rompiendo un poco con esa imagen de “malo” de serie ahora es completamente distinto, pero su papel es tan enigmático como antes. La verdad es que es un actor que llena bastante la pantalla con su presencia, sus gestos, sus caras capaces de expresar bastantes cosas en poco tiempo. No voy a negar que me gusta bastante y aquí está realmente bien, con un personaje aún más enigmático que su colega, que no amigo. Ambos viven dentro de una coraza que no quieren que nadie abra, y por mucho que John investiga y vigila no es capaz de saber demasiado de su misterioso jefe.
Otro elemento de interés de la serie, los pasados de los dos protagonistas. Quizá más claro el de John o algo más esperable y tópico, aún así como ya dije, en cada episodio iremos sabiendo algo más de él y habrá algunas sorpresas. Mucho más enigmático es el pasado de Harold Finch. Sabremos desde el principio que es el alma y creador del programa que nos vigila y que le da los datos, pero no sabemos cuál es el origen de esa enorme fortuna que hace que casi nada pueda ponérseles por delante, medios no es lo que es les falta en ningún momento. Camina con dificultad y algo ladeado, pero también sabemos porque lo hemos visto en años anteriores, que no siempre fue así. Algo pasó, tanto a él como a su socio, que hizo que él también quisiera desaparecer del mundo y vivir encerrado, de una forma misteriosa y sin que nadie sepa muy bien quién es y a qué se dedica. Estos datos del pasado son el hilo conductor de toda la serie, el elemento común que como digo hace que estemos más pendientes e interesados.
Me gusta bastante, en ningún momento decae el alto ritmo y esa intriga (aunque a veces lo sospeches) de no saber hasta mediado el episodio si el elegido es víctima o delincuente hace que la sigas con interés, porque vas descubriendo las cosas al mismo tiempo que los dos protagonistas. A ello le sumamos esa historia de sus pasados que vamos conociendo poco a poco, con cuenta gotas. Las escenas de acción están siempre presentes más de una vez a lo largo de cada capítulo, bien hechas y con bastante tensión. Como dije al principio no tiene demasiados elementos innovadores pero tiene suficiente intriga y ritmo para asegurar el entretenimiento en los poco más de cuarenta minutos que dura. Ya mencioné alguna vez la calificación para algunas de “serie de palomitas”, yo creo que esta está algo por encima, amena, entretenida y tensa. Espero que os guste.
Y de paso, sabemos que programas informáticos parecidos existen, da un poco de miedo, ¿no?

jueves 9 de febrero de 2012

"Diario de invierno", de Paul Auster


Parece que poco a poco, aunque muy despacio, algo está cambiando en nuestro panorama editorial en lo que se refiere a los formatos digitales y los propietarios de ebooks. Viene esto a cuento de la novela que voy a comentar hoy, ya que apareció casi quince días antes en estos formatos que en papel, y además a menor precio del que tiene en este momento. Creo que este tipo de ofertas pueden animar poco a poco a la gente a tomar en consideración esta ya no tan nueva tecnología a la hora de leer. Ya sabéis por otros comentarios que yo soy usuario de libros digitales desde hace casi dos años y sigo pensando que es uno de los aparatos más cómodos y útiles que podemos encontrar en este momento. No hace demasiado leía un artículo en el que hablaba de que los usuarios de estos ebooks leían mucho más que antes de tenerlos, lo que da una idea de por dónde pueden ir los tiros en no demasiado tiempo. Fue uno de los regalos más comprados en las pasadas fiestas y conozco a poca gente que una vez que tiene uno en sus manos no cambie el punto de vista que tenía sobre los mismos. Volviendo al tema del libro de hoy, no solo apareció en formato digital antes que impreso, sino que también lo hace antes en nuestro país que en el de nacimiento del autor, lo que da una idea de lo bien que se venden sus novelas por estos lares, más apreciado y considerado en Europa que en Estados Unidos. La obra de hoy es “Diario de invierno”, de Paul Auster, disponible desde hace un mes más o menos como iBook y en papel desde hace unos pocos días. En castellano en su editorial habitual, Anagrama, pero también se publica simultáneamente en gallego, editada por Galaxia, que es la que nos ha dejado casi todas sus últimas novelas.
Cuando vi que había novela nueva de Auster quedó anotada en las que tenía que conseguir en cuanto apareciera. La verdad es que es uno de esos autores que estarán siempre entre los primeros en mis preferencias, todas sus novelas (unas más que otras evidentemente) me gustaron mucho, siempre tiene algo que decir, algo sobre lo que reflexionar, alguna idea que hará que le des vueltas cuando termines la lectura y, al mismo tiempo, una maravillosa forma de jugar con las palabras, de escribir, un estilo que siempre me sorprende y que no deja de llamarme la atención. Sus novelas y consideración parecen estar mucho más altas en Europa que en su país de origen y esa es la razón de que aparezca por aquí mucho antes que allí. Su anterior novela apareció comentada ya aquí, “Sunset Park”, una de las que más me gustaron, sobre todo teniendo en cuenta que la anterior, “Invisible” no estará entre mis favoritas. Como no hace demasiado que apareció hoy también os ahorro la reseña biográfica, porque además en este caso en su lugar lo recomendable es decir que os leáis esta nueva obra, será una forma mucho mejor de conocerlo que lo que yo pueda poner aquí. En cuanto apareció en la página donde suelo comprar algunos libros no fui capaz de resistirme ni esperar, la compré unos días antes de que apareciera y al poco tiempo la tenía en mi Kindle, lista para ser leída y, sobre todo, disfrutada, porque me encantó.
“Diario de invierno” no es exactamente una nueva novela de Auster, sino que es Auster en estado puro, mucho más de lo que podemos encontrar en cualquiera de sus obras anteriores. No estamos ante una historia de ficción, con personajes creados por el autor y con situaciones inventadas. En este caso será Paul Auster el que nos hablará de sí mismo, de su vida, de sus cosas, de sus miedos, alegrías, tristezas y un montón de cosas más. No estamos ante una biografía ni una historia de su vida, tampoco ante unas memorias exactamente, no es demasiado fácil de clasificar, porque tiene elementos de todo esto que he mencionado y algunas cosas más. 
“Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le sucede a cualquier otro.
Tus pies descalzos en el suelo frío cuando te levantas de la cama y vas a la ventana. Tienes seis años. Afuera cae la nieve, y en el jardín las ramas de los árboles se están poniendo blancas”
Auster parece pensar que está en la última etapa de su vida, que llegó el invierno de la misma (de ahí el título), que una puerta se cerró y otra, quizá la última, se va abriendo poco a poco. Preguntándose cuántas mañanas le quedan empezará a recordar momentos de su vida, unos muy importantes y otros quizá más anecdóticos, pero todos ellos tienen algo que ver con lo que es en este momento. Es una historia sobre todo de sensaciones, de impresiones, de cambios, de su trayecto y su camino por la vida que considera que, al fin y al cabo, no es demasiado distinto del que han podido recorrer el resto de las personas. Cuenta que la idea para este libro surgió hace unos diez años, en uno de los peores momentos de su vida. Sufrió un ataque de pánico que fue un susto realmente grande y que lo dejó más que pensativo, sin saber muy bien por qué. Varios hechos influyeron, pero fue días después de algunos de ellos y nunca le encontró una explicación racional. Su madre murió de forma repentina, semanas antes tuvo un grave accidente de coche en compañía de su familia y varios problemas físicos tras un viaje promocional a Dinamarca. Estas y algunas cosas más se fueron juntando sin que él fuera demasiado consciente hasta llegar a una situación que le resultó violenta y aterradora, percibiendo que algo estaba cambiando dentro de él, pero aún hoy y tras escribir este libro no lo entiende completamente. Está en ese momento de su vida en el que te haces mayor y te pasan cosas que no entiendes demasiado bien, quizá usando muchas veces esa frase que dice “es que antes yo no...”. 
Vamos a conocer sus traumas, sus debilidades y miedos vistos siempre a través de las experiencias de su vida pero siempre contado desde una segunda persona que el lector sabe que es el mismo Auster, pero eso le da una cierta distancia a la hora de contar las cosas, casi más como un testigo que como el protagonista de todas esas cosas que van pasando, como si viéndolas desde fuera le resultara más sencillo contarlas. La verdad es que es una especie de biografía no exactamente de hechos, sino más de sensaciones, de cómo las cosas influyeron no solo en su forma de ser, sino también en su forma de ver y afrontar la vida. Algunas más serias y profundas que otras. Cosas de su infancia y de sus padres, sobre todo de su madre. Sus primeras experiencias sexuales que lo llevaron en la adolescencia a batir “el record americano de masturbación entre 1961 y 1962, categoría masculina” e irán apareciendo todas las mujeres de su vida. Su complicada relación con la que sería su primera esposa y la aparición en la misma de Siri Hustvedt, su actual pareja y fundamental en su vida. Leeremos un listado de los más de veinte apartamentos, pisos o casas en las que vivió a lo largo de esos 64 años, cómo eran, pero sobre todo las sensaciones que vienen a su mente cuando las recuerda. Conoceremos muchos de los momentos más complicados de su vida, la muerte de sus padres, de su padrastro o de otros familiares más o menos cercanos y cómo las fue afrontando y que supusieron para él. Los años que vivió en Francia, sus viajes, qué le llevó a escribir..., muchas cosas concentradas en algo más de doscientas páginas. Un libro sobre los buenos momentos y el dolor que él sintió y siente viviendo dentro de su cuerpo.
Ya dije que disfruté enormemente de la lectura. No creo que, como dicen en algunas críticas, sea una obra para fans de Auster. Es evidente que si uno lo es y lo lee descubrirá muchas cosas sobre él, pero también verá, como se podría suponer, cuánto de su vida hay en sus novelas, cuántos personajes son él mismo o algunas de las personas que aparecieron en diversos momentos de su vida. Quizá incluso pueda ayudar a entender mucho mejor algunas de las claves de sus historias. Es, creo yo, un relato valiente donde casi se desnuda en muchos casos ante el lector (o ante sí mismo) contando momentos realmente dolorosos de su vida, pero sobre todo contándonos cómo se sintió, qué sensaciones tuvo en su cuerpo y su cabeza ante todos esos momentos. Para los que no hayan leído su obra creo que es una buena manera de empezar a hacerlo, no creo que sea imprescindible haber leído alguna para poder entender y disfrutar de esta historia que puede hacernos reflexionar sobre muchos de los aspectos de nuestras vidas y de cómo afrontamos ciertas cosas, descubriendo que la gravedad con la que vemos algunas a veces debería de ser menor y valorar realmente las cosas importantes. A mí me gustó mucho y no creo que tarde demasiado en volver a leerla, se me hizo demasiado corta y creo que ganaré algo más con una segunda lectura. Os la recomiendo a todas y todos, seguro que tiene más de una cosa que deciros. Dejo este comentario con una de las frases que más huella me dejaron, una idea que deja escrita y luego explicará, pero para poder entenderla completamente tendréis que leeros este “Diario de invierno”: “Hay que morir inspirando amor (si se puede)”

martes 31 de enero de 2012

"Todo oscuro, sin estrellas", de Stephen King



Tengo varias novelas pendientes de comentario, pero últimamente entre unas cosas y otras no me queda demasiado tiempo y la lista va creciendo. Esta de hoy es de las que he terminado más recientemente y no le tocaría todavía, pero como guarda una cierta relación en algunos aspectos con la inmediatamente anterior me parecía oportuno comentarla ya, antes de que hubiera demasiado hueco entre ellas. Digo solo una cierta relación, hay una gran distancia entre ambas al mismo tiempo, pero sí un elemento común en cuanto al planteamiento argumental en lo que se refiere a poner a personas más o menos normales, cotidianas, en una serie de situaciones que pueden llevarlos a comportarse de formas inesperadas no solo para el lector, sino también para los mismos protagonistas de los relatos. Claro que en el caso de “Cara B” hablamos de un autor novel y que escribe en lengua gallega y en el del comentario de hoy estamos ante uno de los más conocidos autores de literatura fantástica y de terror de los Estados Unidos, Stephen King. Ya digo de antemano que no es en absoluto una comparación, no tienen nada que ver en casi ningún sentido pero sí en el que acabo de mencionar, ambos son dos libros de relatos breves que llevan a gente normal a situaciones inesperadas y ante las que reaccionarán de modo violento y lejos de lo que pueden ser en su vida diaria.
“Todo oscuro, sin estrellas”, publicada en el 2011, es de momento la última novela de Stephen King publicada en España. De nuevo una colección de relatos más o menos cortos, cuatro componen el volumen en este caso, que sigo pensando que es uno de los lugares en los que mejor se mueve este autor. Con ello no quiero decir que sus novelas más largas no estén bien, pero estas colecciones de cuentos suelen ser las que más me gustan. No es la primera vez que King aparece por aquí, ya dije en algún momento que el género fantástico y de terror era uno de mis favoritos y creo que en este campo es de los que más me gustan, aunque en los últimos años, sobre todo sus novelas largas están siendo algo menos interesantes. Como ya apareció por este blog en un par de ocasiones no voy a dejar reseña biográfica, que además extendería demasiado este post. Su última novela larga, “La cúpula”, me gustó bastante, salvando un final que no me convenció demasiado. Tras esta tengo pendiente aún una colección de cuentos, “Después del anochecer” (2010) y por el momento en castellano esta de hoy es la última. En breve llegarán sus dos últimas novelas publicadas en Estados Unidos, “11/22/63” y “Mile 81”.
Cuatro historias componen esta novela de algo más de 400 páginas, evidentemente no son relatos cortos, pero tampoco demasiado largos y ya os digo que la intensidad y tensión de las cuatro harán que las leáis casi sin daros cuenta. Como casi siempre consigue atrapar al lector y transmitirle la tensión que sufren los protagonistas, haciendo que casi no sea uno capaz de dejar la lectura hasta conocer el final de las situaciones, no es fácil dejarlas a mitad de lectura. Solo en una de ellas hay un componente que podemos considerar fantástico que rompe un poco con la línea de las demás. Las tres restantes son escalofriantes precisamente por su verosimilitud, porque parecen a ojos del lector como algo completamente posible e incluso real, algo que podría pasarle a cualquiera en cualquier momento de su vida, es más, a algunos y algunas le habrán pasado cosas parecidas o iguales.
“1922” es la historia de Wilfred Leland James, su mujer Arlette y su hijo Henry. El título hace referencia al año en el que transcurre la historia y se desarrolla en la típica granja americana de la época de la depresión. James es el dueño de una pequeña granja con los problemas económicos del momento, una pequeña explotación que va sobreviviendo a duras penas, con mucho trabajo y pocas satisfacciones y con muy poco tiempo para disfrutar realmente de la vida. Lleva varios años casado con Arlette, dueña de una extensión de terreno pegada a la granja de su marido. Ella quiere vendérsela a una compañía que instalaría un matadero, vender el resto de la granja y que todos se trasladen a la ciudad, para llevar una vida algo menos complicada. James no quiere eso, ver convertidas las tierras de su familia en un matadero y poco a poco va convenciendo a su hijo Henry de que su madre no es buena, de que lo que ella quiere no es bueno y que la única solución que tienen para evitar marcharse es asesinarla. Una noche cometen el brutal asesinato y la tiran a uno de los pozos de sus tierras, aquí empezará una espiral de intranquilidad, pesadillas, visiones y torturas ante lo que han hecho que los llevará a un final quizá esperado, pero brutal.
“Camionero grande” está protagonizado por Tess, una más o menos conocida autora de una saga de novelas de investigación protagonizadas por una serie de mujeres que forman el “Club de la Calceta de Willow Grove”. Además de escribir frecuentemente es invitada a dar charlas en clubs de lectores y lectoras con la única condición de que no deben estar demasiado lejos de su casa, no le gusta demasiado pasar la noche fuera, dejar solo a su gato y viajar distancias demasiado largas. Recibe una invitación firmada por Ramona Norville para que vaya a dar una de sus charlas al club que dirige en la biblioteca de su pueblo, Chicopee. La cantidad que le pagarán es superior a la habitual y el pueblecito está muy cerca de su casa, tanto que puede ir y volver en su coche en el mismo día. La charla es un éxito pero cuando va a emprender el viaje de vuelta la señora Norville le sugiere que programe en su GPS un atajo que hará que llegue mucho antes. Pero algo pasa, un pequeño accidente detiene su coche, y un camionero que en teoría se detiene para ayudarla acaba violándola brutalmente y dejándola por muerta en una tubería. Cuando despierta el asco, la vergüenza y la desesperación se apoderan de ella, no sabe si denunciarlo o no, además de otras cosas que descubre en su momento. ¿Cómo reaccionará ante todo esto y las cosas que se encuentra?...
“Una extensión justa” es la que tiene ese componente fantástico que hace que se aleje algo de la tónica de las demás. Dave Streeter es un hombre de edad media al que le diagnostican un cáncer terminal. Paseando un día descubre un pequeño puesto ambulante con un hombre algo peculiar como vendedor. Se para a hablar con él y sin saber muy bien por qué le cuenta su vida y su problema. Este le dice que es vendedor de “extensiones justas”, algo que Dave no entiende demasiado bien hasta que le ofrece una “extensión de vida”, de los menos de seis meses que le quedan a más de quince o veinte años; eso sí, no por un precio, sino a cambio de algo o más bien en este caso de alguien. Dave enseguida piensa en ventas de almas y esas cosas, sería lo esperable, pero no, el precio es “simplemente” pasarle su mala suerte a alguien que odie, que otra persona sufra en su lugar y Dave pueda tener una vida plena y feliz. ¿Encontrará el protagonista a alguien para poder ganar esos años? Tendréis que leerlo si queréis saberlo.
“Un buen matrimonio” para mí es uno de los más inquietantes. Darcy Madsen es una mujer normal, sin nada que destaque ni para bien ni para mal. En cierto momento de su vida conoce a Bob Anderson, un contable y aficionado a la numismática. Tras un tiempo de relación se casan y van a llevar una vida más o menos feliz, tendrán dos hijos y todo parece ir de maravilla. Pero un día Darcy descubre un tremendo y oscuro secreto de su marido, una sospecha que se convierte en una dura realidad con la que no sabe si podrá convivir. Su marido es uno de los asesinos en serie más buscados de los Estados Unidos. ¿Qué hará Darcy ahora? 
Cuatro historias que te atrapan desde el principio, porque la idea central está planteada desde las primeras líneas, sin demasiados detalles anecdóticos. Todos ellos en ese habitual estilo de King que sabe enredar al lector y no soltarlo hasta que la historia termina, algunas veces con un suspiro de alivio y otras con algo de angustia, con una acción continua y centrada en las historias de los cuatro protagonistas. Sigo pensando que el relato de extensión corta o media es donde más cómodo se encuentra, tiene novelas largas (algunas muy largas) que también me gustaron mucho, pero con estos otros es con los que más disfruto. Siempre tienen algo nuevo, algo interesante, algo distinto que hace que no puedas dejarlo hasta que terminas la historia, que casi siempre te deja un buen sabor de boca, así que vas a por la siguiente. En el epílogo final comenta que surgieron de noticias de prensa, de situaciones vividas por él y de la observación de la realidad. Os lo recomiendo, creo que os va a gustar a los aficionados a este tipo de relatos, pero creo que los que no lo son también podrán pasarlo bien con la lectura.

miércoles 18 de enero de 2012

"Cara B", de Ignacio Silva

No hace mucho que llegó a mis manos el libro que voy a comentar hoy y fue una lectura que me sorprendió muy gratamente. No hablo estrictamente de novela porque es un conjunto de tres relatos más o menos cortos dentro del mismo volumen, con una cierta conexión entre ellos que es la que da título al mismo. Es un nuevo autor dentro del panorama literario en lengua gallega y, por lo que he leído me da la impresión de que promete bastante. Me ha gustado mucho en la forma de trabajar la técnica narrativa, con algunas innovaciones curiosas y sorprendentes que me llamaron mucho la atención, una forma de contar las historias que además no es similar en los tres relatos y que parece que puede aportar algo un género narrativo donde no es fácil hacer cosas nuevas y, al mismo tiempo, atrapar y agradar al lector. El autor es Ignacio Silva y la novela se titula “Cara B”, publicada con Edicións Xerais de Galicia en febrero de 2011.

José Ignacio Silva Reguera, nacido en Carballo (A Coruña) en 1978. Es licenciado en Derecho por la Universidad de A Coruña. Ha recibido varios premios como narrador con sus relatos. En 2006 el Premio GZcrea en la modalidad de relato, convocado por la Dirección Xeral da Xuventude e Solidariedade por la historia titulada “Alén dos sentidos”. Con “Catro esquinas” ganó el Premio Ourense de Contos para a Mocidade en 2008, premio convocado por la Casa da Xuventude e a Agrupación de Libreros de Ourense. Su relato “Tic-Tac” fue segundo premio del Certame Os Viadutos en 2008, convocado por la Concellaría da Xuventude de Redondela. En ese mismo año ganó la séptima edición del Certame Literario Valle Inclán, convocado en A Pobra do Caramiñal por la Asociación de Amigos do Museo Valle Inclán con la novela “Cela aberta”. En 2009 fue ganador del II Premio de Novela Curta Cidade Centenaria, convocado por el ayuntamiento de Riveira con “Vertixes” e do II Premio de Micronovela Concello de Soutomaior por “Escintileos”. “Cara B” reúne sus tres novelas premiadas y es la primera obra suya que aparece en la colección Xerais Narrativa.

Este libro reúne esos tres relatos premiados en algunos de los más importantes concursos que hay en Galicia y en gallego en estos momentos, un dato a tener en cuenta. Su lectura puede darnos una idea de lo que Ignacio Silva puede aportar a partir de este momento a la narrativa gallega. Tres historias completamente distintas, pero todas ellas relacionadas por una serie de aspectos, tanto técnicos en lo que se refiere a la forma de narrar como argumentales, en lo que se refiere a la situación a la que llegan los protagonistas de los mismos y cómo reaccionan ante ella. Son relatos cortos, pero en todos ellos el protagonista central va a encontrarse en una situación límite que hará que reaccionen de maneras que ni ellos mismos esperan, actuando de una manera que no parece corresponderse con lo que en realidad son o con su actitud diaria ante la vida. Estas situaciones harán que salga de ellos una parte escondida y oscura, algo que está muy dentro de su interior y que solo aparece cuando están ante algo con lo que nunca pensaron que iban a tener que enfrentarse. De ahí el título, esa cara B que posiblemente todos tenemos, pero que a lo mejor no aparece en ningún momento a lo largo de nuestras vidas, o sí, eso nunca se sabe porque no sabemos que nos deparará el día de mañana.
“Cela aberta” es un relato muy breve. Nos va a contar la historia de un hombre racional, un intelectual que se ve encerrado en una celda por cuestiones políticas. Sus captores jugarán con él como si fuera una rata de laboratorio, llevándolo a extremos que ni él mismo podría imaginar.
“Vertixes” se centra en una historia de amor y desamor, Daniel y Ana son los protagonistas de la misma. Contada de una forma que al principio puede desconcertar un poco, alterando el tiempo de la narración y con continuas idas y venidas del presente al pasado, descubriremos como nace, se desarrolla y termina esa relación. 
“Escintileos” es la tercera narración del conjunto, una historia de violencia, guardias civiles, enfermos mentales y algunas cosas más. Contada también de una forma original y algo desconcertante también al principio, llena de secretos y rincones oscuros y con unos personajes tan oscuros como la trama.
No puedo deciros cuál de los tres me gustó más porque todos tienen algo que los hace especiales y distintos a muchas de las cosas que tengo leído últimamente. Destacaría, sobre todo, la originalidad  a la hora de narrar, rompiendo la línea habitual del relato y haciendo que el lector tenga que poner un poco más de su parte de lo que puede ser habitual en una serie de relatos cortos. Eso no quiere decir que sea complicado o difícil de entender, en absoluto, pero precisamente es necesaria la colaboración del lector para llevarlos a buen puerto. Quizá el más simple en ese sentido sea el primero, pero no por ello está por debajo de los demás, en absoluto, aún ahora cuando recuerdo su lectura se me ponen los pelos de punta y las sensaciones que me deja son bastante dolorosas, por decirlo de alguna manera. Todos tienen más de un elemento que les confiere una cierta originalidad, sobre todo, como he dicho, por la forma de narrar y contarnos las historias. De todos modos os puedo garantizar que la lectura de cualquiera de ellos no os va a dejar indiferentes. Son historias negras, oscuras, violentas y al mismo tiempo bastante racionales, comprensibles y casi cotidianas. Es difícil no ponerse en la piel de los protagonistas y pensar que reaccionaríamos de alguna otra manera. Siempre es fácil decir “yo no haría eso”, pero es más complicado pensarlo fríamente y ser capaz de ponerse de verdad en esas situaciones límite que pueden llevarte a hacer cosas de las que no te creerías capaz en absoluto.
El estilo es directo y al mismo tiempo muy sensitivo, es muy fácil imaginar las situaciones, sentir lo mismo que sienten los personajes y sufrir casi lo mismo que pasan ellos. La dureza de las historias queda perfectamente reflejada en las palabras, en los recursos que usa el autor para comunicar esos sentimientos y todos ellos llegan directamente al lector, llegando a poner los pelos de punta en más de una ocasión, sin llegar en ningún momento a situaciones exageradas o que puedan parecer increíbles, quizá eso es lo que le da más dureza a las historias.

Un nuevo autor dentro del panorama de las letras en gallego, para mí una lectura recomendable en varios sentidos. Las historias merecen la pena, la forma de contarlas me gustó mucho y su brevedad ayuda más todavía a darle intensidad. Espero leer pronto alguna cosa más de Ignacio Silva, creo que no me va a decepcionar. Hace unos días, viendo una serie de televisión, escuché esta frase, que se puede aplicar perfectamente a cualquiera de estos relatos: “Afortunado es el hombre que nunca ha tenido que enfrentarse a lo que realmente es capaz de hacer”.

lunes 9 de enero de 2012

"El viajero", de Gary Jennings


El autor de la novela que voy a comentar hoy ya apareció por aquí en tres ocasiones, así que, de momento, es el que más se repite en mis comentarios. Sus novelas, dentro del género histórico y de aventuras, son siempre un sinónimo de entretenimiento mezclado con una gran cantidad de datos muy bien introducidos dentro de la historia. Todas sus novelas son muy amenas y, al mismo tiempo, aportan al lector una buena cantidad de información, fruto de una gran labor de investigación por su parte, sumado además al intento que realizó siempre por conocer los lugares en los que se desarrollan sus historias. Ahora, de entre su producción, solo me queda una de sus novelas por leer, lo que me da un poco de pena, porque era al que recurría siempre que quería garantizarme una buena historia. El autor del que hablo es Gary Jennings y en este caso la novela es “El viajero”, publicada en castellano originalmente en 1984 (es su segunda novela) y reeditada en el 2006. 
Gary Jennings es un autor estadounidense. Nació en 1928 en Buena Vista, Virginia. Parece que tuvo una vida curiosa, aunque no hay muchos datos biográficos sobre él. Vivió en Nueva Jersey y se graduó en la escuela superior, pero posteriormente no recibió una educación formal, sino que se convirtió en autodidacta. A los 17 años trabajó como mensajero en una empresa de publicidad y con el tiempo y sus dotes terminó como ejecutivo de cuentas. Sirvió en la guerra de Corea como reportero y le concedieron la Estrella de Bronce, sobre todo por el trabajo realizado a favor de los huérfanos de guerra. Cuando volvió siguió dedicándose a la publicidad. Pero siempre quiso ser escritor, por lo que la dejó y empezó a escribir a tiempo completo. Se marchó a vivir a México, donde pasó 12 años recogiendo información y escribiendo “Azteca”. Sus novelas se hicieron muy famosas por sus detalles históricos. Hizo grandes trabajos de investigación antes de escribirlas. Además del tiempo que pasó en México recogiendo información para varias novelas sobre los aztecas también viajó a los Balcanes (viaje del que sale la novela que comento hoy, sobre los viajes de Marco Polo) y pasó unos años viajando con varias compañías de circo mientras escribía “Lentejuelas”, una novela sobre dos soldados que al terminar la Guerra de Secesión empiezan a trabajar en un circo. También es autor de varias novelas y relatos que podemos incluir dentro del género juvenil publicados entre 1962 y 1975, que fueron sus primeras obras. La serie de novelas sobre los aztecas está formada por tres libros, dos son completamente suyos y el tercero fue publicado tras su muerte, basada en textos suyos pero terminada por otro autor. “Azteca”, publicada en 1980 es la primera, “Otoño azteca”, de 1998, es la segunda y esa tercera que no es enteramente suya, “Sangre azteca” es del 2002. Además de las mencionadas otra de sus novelas, del año 1992, se titula “Halcón”, también de tema histórico. Murió en el año 1999. Todas podéis encontrarlas en la Editorial Planeta.
“El viajero” nos va a contar la historia del famoso viajero Marco Polo. En sus algo más de 1000 páginas asistiremos a todas las aventuras que pasó este personaje en su viaje desde Venecia hasta los lejanos confines de Asia, llegando a la India, entre otros muchos lugares. Para su redacción, además de un gran trabajo de investigación y recopilación de datos, Jennings realizó personalmente buena parte del mismo viaje que realizó el personaje original. Marco Polo, un personaje histórico nacido en 1254 y que falleció en 1324, mercader y explorador veneciano que con su padre y su tío realizó uno de los primeros viajes de occidentales por la ruta de la seda de la China. Cuando volvió de este viaje, y tras una batalla contra Génova, fue apresado y en teoría, durante su estancia en prisión dictó a un tal Rustichello de Pisa las memorias de su viaje. Esta obra fue publicada en su momento bajo el título de “Descripción del mundo”, también conocida como “El millón” o simplemente como “Los viajes de Marco Polo”. Este fue escrito originalmente en provenzal y se tradujo a casi todas las lenguas europeas. El original se perdió, y se conservan varias versiones de su traducción, en muchos casos contradictorias. Estas memorias fueron consideradas por muchos contemporáneos como algo fantásticas y llenas de mentiras. En su lecho de muerte, la familia de Marco Polo le pidió que confesase que había mentido, algo a lo que él se negó diciendo que solo había contado la mitad de lo que había visto.
Pues esto es lo que va a hacer Jennings en “El viajero”, contar todo aquello que Marco Polo no contó en su libro original, todas esas historias que el protagonista no llegó a contar en su momento para que no lo tacharan de mentiroso y fantasioso. Así empieza la novela, con el protagonista ya anciano hablando con el personaje que transcribió el libro inicial, diciéndole que ahora le va a contar absolutamente todo lo que pasó en sus viajes para que él después lo convierta en una novela con un protagonista ficticio, porque si ya es considerado un mentiroso por el libro anterior, más le lloverían las críticas ahora que se decide a contar la historia completa y verdadera. Empieza la historia en su Venecia natal, con un Marco niño bajo la tutela de sus criados, su madre murió y su padre está de viaje, así que crece en un ambiente donde lo que menos hay es orden y disciplina. Su familia de comerciantes ya es rica, y eso hace de él un niño consentido, mimado y que cree que puede hacer absolutamente todo lo que le venga en gana. Durante sus años de infancia y adolescencia se mete en varios líos, uno de los cuales le lleva a la cárcel y a ser condenado al destierro. En ese momento vuelven su padre, Nicolás, y su tío, Mateo, de su viaje por Oriente con una carta del Khan Kublai para el Papa en la que le pide sacerdotes y gente ilustrada para que vuelvan con ellos al gran Imperio Mongol. Así que vistas las circunstancias en las que está su hijo tendrán que llevárselo en ese nuevo viaje hasta la capital del imperio del gran Kublai. Tras muchas aventuras llegará a ser consejero del Khan e incluso su emisario en diversos destinos del vasto imperio, conociendo a todos los pueblos del momento, tratando y conviviendo con ellos. Este servicio al gran gobernante mongol duró aproximadamente unos diecisiete años.
En el estilo habitual de este autor asistiremos primero a esos años de adolescencia de Marco, sus aventuras y desventuras que le llevarán a caer en desgracia delante del gobierno de Venecia y provocarán su casi obligada salida con su padre y su tío en la embajada destinada a la capital del imperio mongol. El viaje es largo y durante el mismo tomará contacto con gran cantidad de pueblos, civilizaciones, formas de vivir, paisajes..., todo ello será retratado con perfección por el autor. Además siempre sin ser demasiado pesado ni descriptivo, como siempre es capaz de introducir todos estos datos y situaciones dentro del argumento, actuando con los personajes principales y todos los que girarán alrededor de ellos. Así llegará a conocer al gran Khan Kubilai, el gran gobernante del interminable imperio mongol. Marco es un hombre arriesgado y valiente, que no se piensa demasiado las cosas y eso hará que al principio haya una cierta tensión con este personaje, pero esa misma valentía y sinceridad hará que se establezca entre ellos una relación de amistad y confianza que convertirán a Polo en uno de los más cercanos a él en la corte y al que le encargará varias tareas de gran importancia. Muchas de esas tareas harán que tenga que viajar mucho más, con encargos del Khan tanto militares como económicos. Esto hará que de nuevo el autor aproveche para contarnos las costumbres y usos de todas esas tierras y pueblos. Realmente simpática y llena de humor, algo negro en ocasiones, la temporada que pasa en la India, una de las partes que más me gustaron. A través del contacto con todos los que se van encontrando conoceremos a la perfección a todos esos pueblos, sus formas de vivir, de morir, sus religiones (casi siempre vistas desde la óptica subjetiva del protagonista, como casi todo, claro), sus costumbres, cómo son sus calles, sus casas por dentro y por fuera..., absolutamente todo. Y como he dicho de una forma muy amena y en muchos casos muy divertida, que en varias ocasiones me reí a gusto mientras estaba leyendo. Eso si, hay dos aspectos en los que se centra por encima de muchos de los demás. Por un lado conoceremos perfectamente cómo se alimentan, qué comen, cómo lo preparan y las reacciones que provocan esos platos en los personajes principales, con gusto en algunos casos y con asco en otros. Por otro lado los que hayan leído alguna de sus otras novelas sabrán que los temas referidos a las relaciones sexuales son algo explícito y habitual dentro de las mismas. Pues esta no es menos, también nos contará casi todas sus aventuras sexuales con las distintas mujeres de todos los pueblos que se va encontrando en sus viajes, cómo son ellas, cómo es su cuerpo y cuáles son las costumbres sexuales de cada una de ellas. Como siempre contado con toda claridad, solo en un par de ocasiones se vuelve algo más recatado y deja de contar algunas cosas, tendréis que leerlo para saber con quién y por qué.
Para mí una lectura recomendable tanto por el entretenimiento que proporciona como por la cantidad de datos, unos más interesantes que otros, que nos va a aportar en cada página. Sus más de mil páginas casi puedo decir que se me hicieron cortas, disfruté mucho con la lectura y con las supuestas aventuras de este personaje. Digo supuestas porque algunas son completamente creíbles, pero otras no lo son tanto, aunque casi siempre dentro de un cierto aire de verosimilitud tamizada por una cierta exageración. No solo es una lectura entretenida, sino también divertida e interesante, tanto que a pesar de la cantidad de información y de aventuras no se me hizo larga ni pesada en ningún momento. Tiene ese estilo Jennings fluido y sencillo pero lleno de matices, una de las formas de escribir más cinematográficas que he encontrado en estos últimos años, tanto que aún no sé cómo es posible que ninguna de sus novelas haya sido llevada al cine o convertida en una serie de televisión, la verdad. Marco Polo, otro de esos personajes que nos ha dejado la historia, con una mezcla entre realidad y fantasía, pero atrayente al fin y al cabo. Haceos con él y realizad uno de los mayores y más largos viajes de la historia, es lo que tienen los libros...

miércoles 28 de diciembre de 2011

Shameless


Otra vez con trailer en inglés, no lo encontré en castellano

Hoy volvemos al mundo de la televisión. Aprovecho que leí hace unos días que Canal+ va a emitir en breve la segunda temporada de la serie que voy a comentar hoy para recomendarla, así que si no la visteis procurad hacerlo y los que ya la vieron que estén pendientes del momento en que podamos ver la continuación. Hablo de “Shameless”, una serie que, además de distinta, me ha parecido realmente buena en todos los sentidos, tanto en la historia que nos cuenta como, sobre todo, por la calidad de las actuaciones de todos y cada uno de los actores y actrices que aparecen en ella. La traducción del título sería algo así como “descarado, desvergonzado, descocado, impúdico, cínico”, que se ajusta bastante también a lo que vamos a ver, porque cara no es precisamente lo que le falta a la mayor parte de los personajes y vergüenza tienen bastante poca; todos esos significados se le pueden aplicar a la historia.
Al igual que en el caso de una de las últimas series que comenté, hablamos de una versión americana de una serie originalmente inglesa con el mismo título, en este caso estrenada por su país en el año 2004 y que no sé si llegó a emitirse por aquí, pero si lo hizo a mí se me pasó. El guionista y creador de la misma es Paul Abbott, y viendo los datos de ambas deben de ser muy parecidas, ya que los americanos contaron con los mismos guiones. La serie parece cualquier cosa menos americana, creo que es la serie menos americana que he visto, tanto por la historia como por lo directo de las imágenes, ya digo de entrada que esta sí que no es demasiado apta para menores, con escenas explícitas sobre todo de sexo, que no son nada habituales en las series de esa procedencia. Creo que no recuerdo ninguna vista en televisión con estas características, se nota mucho que parte de un original inglés, algo menos discretos con cierto tipo de escenas y situaciones. Pero no solo por eso, la historia es muy dura en todos los sentidos, pero tratada de una manera que provoca más de una sonrisa, unas veces de pena y otras por situaciones quizá demasiado esperpénticas, pero no demasiado alejadas de la realidad. Es más, quizá en algunos momentos sea demasiado realista y podamos reconocer muchos comportamientos de gente y familias que nos rodean.
Nos va a contar la historia de la familia Gallagher, una familia muy estructurada por un lado y muy poco por otros muchos. La madre los abandonó unos años antes de que empecemos a ver su vida diaria. El padre, Frank, es un alcohólico, estafador, vividor y ya no sé qué más poner; no se preocupa demasiado por sus hijos y su vida es un ir y venir al bar, beber y conseguir dinero de donde sea, menos, eso sí, trabajando, algo a lo que es alérgico. Tiene una pensión de invalidez que consiguió fingiendo accidentes laborales, pero el poco o mucho dinero que consigue es solo para él, casi nada entra en la casa familiar. Tiene seis hijos, cada uno con unas características muy determinadas pero no se les puede negar que la situación que viven los ha llevado a vivir de una forma algo especial pero siempre con una unidad y solidaridad entre ellos que hace que sean capaces de sobrevivir a cualquier cosa, y eso que lo pasan realmente mal. Todos ellos intentan colaborar de alguna manera a la economía familiar con pequeños trabajos temporales y sacando dinero hasta debajo de las piedras. Fiona es la hermana mayor, el verdadero y único punto central de toda la familia, ella se encarga absolutamente de todo, incluso de su padre, renunciando a su propia vida, vive para ellos y nada se le puede poner por delante, haciendo cualquier cosa por cualquiera de sus hermanos. Lip es el siguiente, un joven superdotado que contribuye a la economía familiar presentándose por otras personas a los exámenes de acceso a la universidad, un negocio muy rentable, además de otros pequeños trabajos de muy diversa índole que realiza. Ian es el tercero, trabaja como dependiente en una tienda, además de estar metido dentro de una especie de academia militar para personas de su edad; es gay, aunque al principio muy pocas personas de la familia lo sabe, aunque lo sospechan, una homosexualidad que le traerá más de un problema. Luego tenemos a Debbie, una niña algo tocada por la situación pero también muy inteligente, debatiéndose siempre entre el amor que siente por su padre y las cosas que ve, lo que le trae también muchos problemas. Carl es el siguiente, obsesionado por las explosiones, quemar cosas y provocar destrozos. Y por último el pequeño Liam, un bebé de color con el que siempre nos preguntaremos si es posible que sea hijo de los mismos padres que los demás y con el que todos tienen que turnarse para poder cuidarlo. Además de ellos tenemos algún personaje fijo más. Una pareja, Verónica y Kevin, que viven al lado de los Gallagher y que son sus mejores amigos, ayudándolos siempre que pueden, él es dueño del bar donde van habitualmente. Forman una pareja alegre, descocada pero que esconde mucho más de lo que parece. Y luego tenemos a la familia formada por Sheila y Eddie Jackson y su hija Karen. La madre padece agorafobia y lleva mucho tiempo sin salir de casa, Eddie es un fanático religioso que colecciona payasos y la hija es amiga de los hijos Gallagher.
Ya podéis ver que no es que respondan precisamente al arquetipo de familia ideal de las series americanas, no tiene nada que ver, beben, fuman porros, engañan, estafan y hacen lo que sea con tal de conseguir ir sobreviviendo día a día. Eso es lo que iremos viendo en cada capítulo, el día a día de los integrantes de esta extraña familia, sus problemas, sus alegrías, los malos y los buenos momentos. Podría ser un tremendo drama que nos hiciera soltar mareas de lágrimas, pero todo está tratado desde una óptica de humor, de humor negro, sarcástico, cínico, duro y, en muchas ocasiones, inesperado. Muchas de las situaciones que veremos nos parecerán exageradas o fuera de lugar, pero siempre serán entendidas desde el punto de vista de la realidad que viven, que está más cerca de muchas de lo que parece. Los trabajos que tienen que hacer, los problemas en los que continuamente los mete Frank con su inconsciencia y sus continuas meteduras de pata. Pero nada puede con ellos, la unidad que hay entre todos los hermanos, la solidaridad con la que se comportan, siempre ayudándose unos a otros en lo que sea demuestra que el amor y el cariño es capaz de ayudar a sobrellevar cualquier problema. Multitud de temas son tratados aprovechando esta situación, el alcoholismo, la drogadicción, la homosexualidad, la delincuencia, la pobreza..., pero también la felicidad, la lucha por la supervivencia, el amor y la solidaridad..., con un equilibro perfecto entre ambos extremos.
De los actores y actrices de la serie solo puedo decir que están absolutamente todos realmente geniales, la mayor parte de ellos no son demasiado conocidos, pero creo que tienen un buen futuro por delante. La credibilidad que aportan a cualquier situación es impresionante y comunican con absoluta perfección una gran cantidad de cosas en cada escena. Dos actores muy conocidos aportan su buen hacer y, como siempre, bordan sus papeles. Frank, el padre golfo, alcohólico y egoísta es William H. Macy, uno de esos secundarios impresionantes que siempre dejan huella con sus actuaciones, pues aquí no es menos, tanto que hasta le llegas a coger cariño. Joan Cusack, otra gran actriz, interpreta a Sheila, esa mujer que no se atreve a salir de casa y que hace que todos los que entran en la suya tengan que descalzarse y ponerse unas bolsas en los pies, un personaje que irá creciendo a medida que pasen los capítulos de una manera más que destacable. Otros dos ejemplos de grandes actores de cine que se pasan a la televisión, manteniendo toda su calidad interpretativa. Pero por encima de estos dos destacaría al que, para mí, es el personaje principal, Fiona, interpretado por Emmy Rossum, ella lleva buena parte del peso de cada capítulo, ella es el centro de la historia, el núcleo que mantiene a todos unidos, que evita que la familia se disgregue y cada uno se vaya por su lado, incluso luchando contra los Servicios Sociales en algún momento. Renunciando a su vida, a su estado físico y a lo que haga falta para conseguir que cada día sus hermanos hagan lo que tienen que hacer y puedan tener algo de comida en el plato. A mí es de las que más me impresionaron, pero todas las actuaciones son realmente de una gran altura, no soy capaz de pensar en ninguno de ellos, ni principal ni secundario, que no cumpla con creces el papel que le corresponde.
La historia de una familia disfuncional que al final no lo es tanto porque están más unidos que otras que parecen más normales o con menos problemas y funcionan mejor. Una serie donde todos los personajes tienen mucho más que decir de lo que parece cuando vemos los primeros capítulos. Es una historia dura, tanto por lo que cuenta por cómo lo cuenta, la verdad es que no se cortan un pelo y todo es bien directo y visible y quizá ese sea uno de sus mayores méritos, que dice y cuenta lo que quiere y como quiere, pero todo es perfectamente razonable y comprensible si lo pensamos un poco. En algunos momentos puede parecer exagerada, pero si le damos un par de vueltas veremos como no lo es tanto. Darle ese toque de humor negro no hace que lo contado parezca menos grave, no lo ridiculiza ni se ríe de las situaciones, sino que hace que nos fijemos aún más. A pesar de ese tono de comedia negra da mucho que pensar. Espero que os guste, ya me diréis algo.
Y os dejó una canción navideña interpretada por todos los actores que sirve como promoción de la segunda temporada.

viernes 16 de diciembre de 2011

"Acero puro"




Este último fin de semana tocó sesión de cine, y teniendo en cuenta como anda la cartelera en estas fechas que se aproximan, de vacaciones, fiestas navideñas y esas cosas, no quedó más remedio que ponernos delante de una película de esas que se llaman de “cine familiar”, vamos, una que valiera para todos los públicos y de paso entretener a toda la unidad familiar. Al final la película resultó entretenida y cumplió con creces su objetivo, así que puede ser de las más o menos recomendadas si queréis simplemente pasar un buen rato en el cine sin demasiadas complicaciones. Hablo de un estreno reciente, titulado “Acero puro”.
La historia en sí la hemos visto infinidad de veces planteada de muchas maneras, pero siempre con la misma base. Padre que de repente tiene que hacerse cargo de su hijo al que no ve desde hace tiempo porque su madre murió. Muchas historias parten de este supuesto, en unas es el padre, en otras la madre y en algunas más un pariente más o menos cercano. Todos sabemos perfectamente cómo va a acabar, sobre todo teniendo en cuenta que hablamos de una historia pensada para todos lo públicos. Esta línea argumental luego se adereza con distintas circunstancias para convertirla en una comedia, un drama o incluso, como es el caso de esta, una historia más o menos de acción. Eso sí, los elementos típicos de superación personal, establecimiento de nuevos lazos familiares, cambios en las relaciones o en las formas de ver la vida están presentes también en esta. Aún así, sin aportar casi nada nuevo ni distinto, consigue entretener bastante y tiene algunos buenos momentos.
Estamos en el año 2020, una época en la que los combates de boxeo entre personas ya no se celebran, ahora se sustituyen por combates entre robots en el mismo tipo de ring y con el mismo tipo de público, apuestas y emociones. Charlie Kenton es un ex-boxeador que ahora se dedica a ir con un robot buscando buenas peleas con las que sacar algo de dinero. De todos modos es el típico caso de perdedor encantador, con deudas, engaños, préstamos no devueltos y ese tipo de cosas. Ahora con el único robot que tiene va por las ferias de los pueblos de Estados Unidos intentando dar algo de espectáculo. Al principio va a enfrentarse a un gran toro de rodeo en una de esas ferias. Recibe la noticia de que su ex-mujer murió y tiene que ir a un juicio en el que se le solicita que renuncie a la tutela de un hijo al que no ha visto desde hace tiempo para que la tía del niño pueda hacerse cargo de él. Charlie no quiere tenerlo con él, ve que puede sacar algo de dinero y a cambio de una buena cantidad, que le permitirá comprar un nuevo y más decente robot, se compromete a hacerse cargo de Max durante dos meses (ya que el marido de su tía quiere ese tiempo para hacer un viaje). Por supuesto los inicios de la relación no van a ser fáciles, como es de esperar. Por el medio está también Bailey Tallet, la hija del antiguo entrenador de Charlie, con la que mantiene un cierta relación sentimental y que dirige el gimnasio en el que este entrenaba, además de dedicarse a echarle una mano con las reparaciones y mantenimiento de los robots. Con el dinero conseguido compra un nuevo y flamante robot, pero su ambición hace que la jugada le salga mal. Tras esto entran en un almacén de piezas para intentar repararlo, y ahí Max encontrará a Atom, un antiguo robot de una generación muy anterior a los usados en ese momento. Entre estos dos personajes se va a establecer una relación especial, Max quiere entrenarlo y usarlo para luchar en los rings, algo que Charlie no ve nada claro. A partir de aquí más o menos todos podemos suponer por donde irán los tiros.
El director es Shawn Levy, un especialista en este tipo de cine con unos resultados que voy a calificar de medios, sin destacar demasiado pero casi siempre con producciones entretenidas. De su dirección salieron las dos “Noche en el museo”, “La pantera rosa” o “Doce en casa”. En cuanto a los actores quizá sorprende un poco ver en el papel protagonista a uno de los actores más conocidos de Hollywood, Hugh Jackman (entre otros papeles importantes, el Lobezno de la Patrulla X), que está muy bien en el papel de ese antiguo boxeador golfo, simpático, timador, siempre buscando el dinero y dejando un poco de lado los sentimientos (aunque en el fondo los tenga, claro) intentando recuperar antiguas sensaciones y lavar algunas frustraciones. La verdad es que su participación, partiendo de que es una historia de ficción, le da algo más de credibilidad al papel. Max es el joven actor Dakota Goyo, salido fundamentalmente de la televisión. Y el papel femenino es para otra conocida actriz televisiva, Evangeline Lilly, la Kate de “Perdidos”.
La historia está basada en un relato de Richard Matheson, un clásico de la ciencia ficción al que muchos conocerán como autor de novelas y relatos cortos, “El hombre menguante” o “Soy leyenda” (con dos adaptaciones para el cine) quizá sean sus historias más conocidas. Decir “basada”  quizá sea algo exagerado. El relato del que parte se titula “Acero”, una historia corta que leí después por curiosidad. De esta toma la idea de los combates de boxeo entre robots, pero nada de nada más, salvo ese detalle casi no tiene nada que ver la historia de Matheson con la de la película, eso y algunos elementos relacionados con el boxeo. Así que vamos a decir que está “muy, pero que muy libremente” basado en el citado relato, que de todos modos recomiendo, es cortito pero curioso.
En cuanto a la película, como ya dije es entretenida, un mero pasatiempo recomendable para pasar hora y media sin pensar en mucho más. Las interpretaciones responden bien a lo esperado. Creo que tiene la dosis justa de acción y emociones, en ningún momento exagera para convertirse en algo, digamos, lacrimógeno ni excesivamente sentimental. Como todos esperamos la relación padre-hijo tendrá su hilo de unión a través de los combates de robots, en un proceso de aprendizaje para ambos. Por otro lado las escenas de acción son bastante buenas, por momentos incluso podremos olvidar que lo que estamos viendo son robots generados por ordenador y casi pensaremos que son reales. Estas escenas están muy bien conseguidas y son bastante espectaculares. Como dije la originalidad no es su mayor virtud, incluso recordaremos en más de un momento varias de las películas más conocidas del género pugilístico, desde “Rocky” hasta “Toro salvaje” por poner dos ejemplos, casi pensando más en un cierto homenaje del director hacia este género. Por lo que leí incluso imitan golpes de boxeadores famosos, como Cassius Clay o George Foreman, recreando momentos de algunas de sus peleas. También podemos ver una gran influencia del mundo de los videojuegos (no sé si ya lo hay, pero casi seguro que aparece uno basado en la película), tanto en la estética como en la forma, así como en algunas conversaciones. Por supuesto tiene los suficientes momentos de comedia para relajar algunas situaciones, algunos esperables y otros no tanto, resultando divertidos la mayor parte de ellos.
Lo dicho, una mezcla de géneros buscando el público familiar que no resulta demasiado mal. Buena para una tarde de invierno si queremos simplemente pasar un buen rato. Aquí aparece como calificada para todos los públicos, por su país de origen, debido a las escenas de violencia (las peleas de robots), lo fue para mayores de 13. Tal y como está la cartelera en las fiestas no es que haya demasiado donde elegir, sino siempre podréis dejarla para cuando salga en DVD, en cine gana algo por los efectos especiales, pero creo que se puede ver en la TV sin perder demasiado.


viernes 9 de diciembre de 2011

"El prisionero del cielo", de Carlos Ruiz Zafón



La verdad es que esperaba con bastantes ganas la publicación de la novela que voy a comentar hoy, y no solo yo, creo que muchos lectores estaban en la misma situación y queda demostrado por ser en este momento una de las más vendidas. El autor ya apareció por aquí, hacia el mes de junio del año pasado con un breve comentario de algunas de sus novelas escritas para público más joven, pero no había comentado nada de la tetralogía a la que pertenece esta de hoy, que hace la número tres en la saga. Hablo de Carlos Ruiz Zafón y la reciente “El prisionero del cielo”. Tengo que decir que me enganchó desde el principio y que me gustó mucho, dándole una nueva perspectiva a la anterior, “El juego del ángel”, tanto que ha hecho que me ponga a releerla con ojos renovados ante la información aportada en esta nueva. Creo que va a hacer que la vea de otra manera, algo que me da la impresión de que le va a pasar a más lectores, teniendo en cuenta la ligera decepción que tuve en el momento de leerla por primera vez.
Carlos Ruiz Zafón nació en Barcelona en 1964. Se educó en el Colegio de los Jesuitas de Sarria y posteriormente cursó estudios de periodismo, dedicándose después a la publicidad. En 1992 decide dejar su trabajo como director creativo y dedicarse a la escritura. Su primera novela es del año 1993, “El príncipe de la niebla”, con la que obtuvo el Premio Hederé de literatura juvenil. Con lo ganado decide marcharse a vivir a Estados Unidos, a la ciudad de Los Ángeles, donde reside desde 1994, dedicándose además de a la escritura al trabajo de guionista cinematográfico. En 1994 publica “El palacio de la medianoche” y “Las luces de septiembre” en 1995. Estas tres son novelas pensadas para un público juvenil y en el año 2007 se reunieron en un volumen titulado “La trilogía de la niebla”. En 1999 aparece “Marina” (que es la que estoy leyendo ahora). En el año 2001 aparece su primera novela no pensada para un público juvenil, “La sombra del viento”. La novela fue finalista del Premio Lara del año 2000 pero no ganó, aunque las bases indicaban que solo se publicaría la novela ganadora la Editorial Planeta decidió hacer una excepción teniendo en cuenta la calidad de la novela. No tuvo éxito rápidamente, sobre todo a nivel de crítica, pero a través de las recomendaciones de los propios lectores llegó a ser un auténtico fenómeno literario. Pronto llegó la fama a otros países y tres años después fue traducida a cuarenta idiomas. Obtuvo el Premio José Manuel Lara a la obra más vendida en España; la biblioteca de Nueva York la seleccionó como “libro para recordar” y fue reconocida en Francia como la mejor novela extranjera del año. Consiguió también un buen éxito por parte de la crítica. En el 2008 llevaba 247 semanas en la lista de libros más vendidos en España y vendió unos 10 millones de ejemplares en todo el mundo. En ese mismo año apareció “El juego del ángel”, en el que retomaba algunos aspectos de la novela anterior, y que también fue un gran éxito tanto en España como en muchos otros países. “El prisionero del cielo”, publicada hace muy poco tiempo, es la tercera novela con esta misma línea, que teóricamente culminará con una cuarta.

El curso pasado tenía un buen grupo de 4º de ESO y la última lectura que tuvieron que hacer conmigo fue “La sombra del viento”, que por cierto les gustó bastante. Eso hizo que volviera a leerla tras algunos años y creo que la disfruté más que la primera vez. Sigo pensando que es una de las novelas más entretenidas que he leído, tanto por la historia como por la forma de contarla, con suficientes elementos originales como para formar parte de mis favoritas. Cuando leí “El juego del ángel”, como dije hace unas líneas, quedé un poco, digamos, decepcionado. Me parecía mucho más caótica, en algún momento poco comprensible y con una historia algo más retorcida y extraña. Tras la lectura de “El prisionero del cielo” me decidí a releerla, porque creo que hay varias cosas que me perdí o que no entendí demasiado bien y no quiero quedarme así. Hay una serie de personajes, de situaciones y casi de explicaciones que creo que van a hacer que la percepción que tenía de la misma cambie algo, aunque tampoco lo sé con seguridad, es algo que descubriré cuando la termine. Muchos lectores opinaron lo mismo y no sé si tras la lectura de la nueva historia tendrán la misma tentación que yo, ya me lo diréis.
En esta nueva historia retoma a los personajes principales de la primera. De nuevo estaremos ante Daniel Sempere, Fermín Romero de Torres, Bea y algunos más de los que protagonizaban “La sombra del viento”. La historia empieza poco antes de las fiestas navideñas de 1957, poco más de dos años después de la primera. Daniel y Bea están casados y tienen un hijo, sigue trabajando en la librería de su padre y contando con la ayuda de Fermín. En cierto momento, por algo que pasa, nos trasladaremos a 1939. En esta época conoceremos algo más de la historia de Fermín y también del personaje protagonista de “El juego del ángel”, Daniel Martín. Pronto veremos como casi todos los personajes principales de esta serie están estrechamente relacionados, montando poco a poco el puzzle que Zafón tiene en la cabeza hasta terminarlo, espero, en la cuarta entrega. Esta nueva novela se centra sobre todo en esos dos personajes, Fermín y David, en su pasado y su relación con los demás y el presente. Y, por supuesto, tendremos de nuevo la aparición del Cementerio de los Libros Olvidados, un referente central en toda la historia y uno de esos elementos que creo que forman parte ya de la imaginación de todos los buenos lectores. No voy a contar mucho más, creo que lo mejor, como siempre, es que sean los lectores los que vayan acompañando a estos personajes en su devenir por las calles de Barcelona y descubran que más nos tiene que contar el autor sobre ellos.
Si hay algo que no me gustó de esta nueva entrega es que se me hizo demasiado corta, en comparación con las otras dos es una novela mucho más breve y quizá menos oscura, algo menos siniestra y con una historia mucho más simple, dicho desde el más absoluto respeto. Quiero decir con esto que no tiene demasiado que ver con las anteriores en el sentido de que la historia es algo más lineal, más directa y con unos interrogantes más fácilmente comprensibles para el lector, sobre todo el que ya haya leído las anteriores. En algunos sitios leí que algunos pensaban que podía leerse sin haber tenido contacto con las otras dos, una afirmación que no me parece adecuada. Claro que puede leerse así, pero el nivel de comprensión y entendimiento de los entresijos de la historia se va a perder. No solo porque aparecen personajes que el lector debería ya de conocer para saber muchas cosas, sino porque el juego real del autor me parece ese, dejar que el lector que las lee por orden vaya imaginando cosas o estableciendo relaciones que después se verán confirmadas o desmentidas a medida que avance en la historia. Quizá la segunda sea la menos comprensible, pero como ya he dicho, adquiere una nueva dimensión tras la lectura de esta.
El Cementerio de los Libros Olvidados me parece una de las creaciones más originales de los últimos años, tanto en la forma como en el planteamiento que hace del mismo. Creo que todos los que las hemos leído daríamos algo por visitarlo una sola vez y todos nos hemos imaginado haciéndolo alguna vez. Pero otra creación de este autor que destaca por encima de las demás, para mí, es el personaje de Fermín Romero de Torres. Su aparición en la primera novela creo que eclipsa casi a todos los demás personajes, simpático, socarrón, cínico, siempre con las palabras oportunas y pendiente de todos los demás. Creo que es otro de esos personajes a los que todos hemos imaginado alguna vez y que también nos gustaría conocer. Muchos queríamos saber más cosas de él y esta entrega nos dará muchas de esas respuestas, de las que tampoco voy a contar nada, eso también tendréis que leerlo. Pero de todos modos creo que descubrir sobre él lo que descubrí fue una de las razones por las que esta novela me gustó.
Y otra de las cosas que más me gusta de Zafón, además del original planteamiento y esa capacidad que tiene para jugar con algunos tópicos del género de terror, gótico o negro, haciendo que la mezcla sea algo completamente nuevo, es su estilo, su forma de contar y conseguir imágenes novedosas, expresiones impactantes y nuevas formas de jugar con el lenguaje. Además de ser muy cinematográfico a la hora de contar, siempre sin caer en grandes y extensas descripciones, consigue que el lector no solo se adentre en una historia fascinante, sino en un mundo lingüístico donde la forma de contar, de escribir, es tan importante como la historia que estamos leyendo. Es fácil cerrar los ojos durante la lectura y llegar a sensaciones a través de la palabra escrita, creo que consigue no solo que imaginemos los lugares o los personajes, sino que casi sintamos lo mismo que ellos sienten o padecen, sufriendo en algunas ocasiones, riendo en otras o, simplemente, soñando. Creo que es evidente que me gusta mucho este autor, pero eso es algo que ya comenté cuando apareció por aquí la primera vez al hilo de sus primeras obras.
Un paso más dentro de la historia que empezó a contarnos hace ya unos años, y en este caso un buen paso, quizá algo más simple que los anteriores, pero no por ello menos apasionante. A mí me resultó muy entretenida además de interesante. Se nota el cariño que tiene por sus personajes, todos ellos, y por la ciudad de Barcelona en la que se desarrolla la historia, que se convierte en un personaje más que actúa con ellos y en algunas ocasiones casi por su cuenta. Lo mejor que puedo decir de ella es que se me hizo muy corta y me dio pena terminarla, quería más y espero con ganas el final de esa historia que nos va contando poco a poco, descubriendo algunas cosas al mismo tiempo que abre otros interrogantes y misterios. ¿Cuál será el final de Daniel Sempere, su familia, Fermín Romero y algunos más?

miércoles 30 de noviembre de 2011

"Semanas, meses", de Reko e Tina Lundan


 Hace pocos días que terminé de leer la novela que voy a comentar hoy y tuve que dejar un cierto tiempo para poder pensar, reflexionar un poco sobre ella, y sobre todo dejar que pasara un poco ese regusto entre triste y amargo que me dejó. Estamos ante una historia dura, más dura cuando conocemos el final desde que iniciamos la lectura y sobre todo cuando sabemos que lo que vamos a leer no es el fruto de la imaginación de un novelista, sino que es algo completamente real, quizá para algunos lectores demasiado real, y aún así yo no la dejaría pasar. Su lectura hizo que durante la misma y después de terminarla tuviera que pensar un poco en una serie de cosas, en la vida y su desarrollo, en las personas, en cómo queremos que sea nuestro día a día. Pero no me voy a poner demasiado filosófico y dejaré que cada uno piense sobre lo que quiera cuando la lea. Debe de ser al primera novela de nacionalidad finlandesa que he leído y en algunos aspectos veremos como tiene un aire distinto, peculiar en el desarrollo del día a día de la gente de ese país. Hablo de una novela escrita entre dos personas, marido y mujer, que tienen que enfrentarse a una realidad que se interpone entre ellos como un muro de grandes dimensiones, algo de lo que no pueden escapar y que cambiará muchas cosas. Los autores son Reko y Tina Lundán y la novela se titula “Semanas, meses”. Es de edición muy reciente y además publicada simultáneamente en gallego y castellano por Faktoría K de Libros en su colección NarrativaK. Comentar también que la traducción al gallego es de las primeras novelas finlandesas traducidas a esta lengua y fue realizada por Jarna Piippo y por mi compañero de trabajo y amigo, Ramón Nicolás, y esta fue la base para la traducción al castellano. Una traducción que no fue fácil, primero por el lenguaje del original y luego porque no es sencillo adaptar no solo la lengua, sino la forma de ver la vida de una cultura europea algo distinta de la nuestra.
Reko Lundán nació en 1969 en Janakkla (Finlandia) y murió en octubre del 2006 en Helsinki. Es un novelista y dramaturgo con una carrera muy prometedora, fue uno de los más premiados y reconocidos en su país. Comenzó sus estudios en la Academia de Teatro, donde se licenció en 1994. Además era un hombre muy implicado en cuestiones económicas y sociales, trabajando también como comentarista de televisión y guionista en este mismo medio. Su primera novela recibió el Premio Finlandia en 2002. También fue nominado para el premio de mejor dramaturgo nórdico en el 2002. Es autor de tres novelas y nueve obras de teatro. Todas ellas con un trasfondo de denuncia social más o menos claro. Concebía su trabajo como una forma de entretener, pero también consideraba que tenía que hacer algo más, remover las conciencias y denunciar esos mismos problemas que comentaba en televisión. A principios del año 2004 le fue diagnosticado un tumor cerebral que terminó con su vida dos años después. Continuó trabajando hasta el momento de su muerte y esta obra que comento hoy es una buena muestra de ello.
Tina Lundán nace en 1970. Estudió musicología y literatura finlandesa en la Universidad de Helsinki. Actualmente trabaja en un canal de televisión en su país. Tras la publicación de esta novela que comento hoy publicó “El primer verano” en el año 2008 centrada en el año de luto tras la muerte de su marido.
“Semanas, meses” no es exactamente una novela al uso, es el diario de dos personas, de los dos integrantes de una pareja tras la casi sentencia de muerte que le dan a él cuando le diagnostican un tumor cerebral en un estado muy avanzado. Por eso decía al principio que desde que uno empieza conoce el final, aunque esto no sea lo importante. Es el diario que van escribiendo Reko y Tina desde el día que empiezan un camino duro, difícil, doloroso en todos los sentidos, un camino en el que siempre aparece de alguna forma la esperanza, la confianza en un milagro (más en uno que en otro) o el no querer ver la realidad, porque ambos saben cuál será el final de ese camino en común. Vamos a leer las confesiones de Aki (Reko Lundán) y Minna (Tina Lundán), dos “personajes” que esconden a los autores reales, quizá intentando poner un poco de distancia entre la realidad y la ficción, aunque en este caso la realidad es la que hay y no creo que haya nada de ficción. Además veremos como reaccionan ante la situación no solo amigos y familiares, sino también las dos hijas de la pareja, la pequeña Kerttu y su hermana mayor Saara, que verán como su día a día cambia, como sus padres no se comportan de la misma manera que antes hasta llegar al momento final. La historia irá alternando las narraciones de uno y otro, de tal forma que veremos casi las mismas cosas pero desde dos ópticas ligeramente distintas. Por un lado el punto de vista del enfermo y por otro el de la persona que tiene que atenderlo y realizar además muchas otras tareas, dos puntos de vista a veces enfrentados por parte de dos personas que se quieren profundamente. Desde el momento del diagnóstico empiezan un camino, muy lleno de esperanzas que se van desvaneciendo poco a poco, con más momentos de caída que de subida, donde un pequeño avance irá seguido del más profundo retroceso. No quiero contar mucho más, porque aún conociendo el final, asistir al proceso que van sufriendo es realmente emocionante.
No estamos ante dos personajes literarios, estamos ante dos personas reales, de carne y hueso, con sus miedos que todos podemos entender, sus frustraciones, sus esperanzas... Esa realidad es la que le da, creo yo, el gran mérito al desarrollo de la historia. No hay nada de idílico, de maravilloso, casi ni de consuelo y casi al final de la historia descubrimos algo que hará que la piedra que tenemos en el pecho durante la lectura pese todavía más. El relato es duro por esa credibilidad y realidad, no hablo de verosimilitud, sino de realidad, cruda y dura. Es tremendo leer como ella en más de un momento está realmente harta de la situación, como no puede soportarlo más y su mayor deseo en este mundo es pasar una noche tranquila sin tener que atenderlo, pero más tremendo es reconocer que muchos de nosotros en su misma situación pensaríamos y sentiríamos casi lo mismo porque en el fondo estamos hablando de seres humanos, no de personajes de ficción. A través de este relato confrontado veremos lo que piensa y siente él ante las cosas que le pasan, ante los tremendos efectos secundarios de todos los tratamientos que recibe y como también aparecerá como un ser egoísta en más de un momento, más preocupado por su trabajo que por otras cosas, cuando ese trabajo no es más que una forma de intentar seguir estando vivo. Y luego veremos casi lo mismo pero desde la óptica de ella, lo que piensa y siente ante las mismas situaciones, descubriendo que muchas veces son casi puntos de vista y reacciones distintas, pero siempre muy humanas y comprensibles. 
Por otro lado, en algún momento, la historia puede caer en algo de frialdad, casi como si intentaran ver las cosas desde fuera, pero también influenciados por una forma de ser, como decía al principio, distinta de la nuestra. Sobre todo al principio de la historia tenemos una serie de notas a pie de página que ayudan a entender un poco que en los países nórdicos viven la vida de otra manera. Una de las que más me chocaron fue la que hace alusión al “día de los caramelos”, explicando que en Finlandia los niños, por norma, solo comen caramelos o chucherías un día a la semana, que suele ser el sábado. Todas estas notas ayudan al lector a entender mucho mejor ciertos aspectos de la historia que pueden resultar sorprendentes para un lector de países menos fríos en todos los sentidos. La muerte está siempre presente en la historia, pendiendo sobre ellos como algo imposible de evitar, pero al mismo tiempo está llena de vida, no solo de deseos de vida porque las pequeñas esperanzas que surgen (aunque el lector sepa cómo va a terminar) son las que llevan a la pareja protagonista a intentar no asumir que les va a tocar renunciar a la propia vida y a la de un ser muy querido demasiado pronto, algo que a sus ojos es tremendamente injusto.
Faktoría K nos acerca, además en gallego y castellano, una novela que posiblemente de otra manera no hubiera llegado a nosotros, de una literatura creo que algo desconocida y de un país, además, en el que la lectura es una actividad muy habitual. A mí me gustó a pesar de su dureza y de que no es una historia excesivamente optimista. Creo que es una lectura que deberíamos de hacer, que puede hacernos pensar mucho, reflexionar sobre una serie de aspectos de nuestras vidas que igual necesitan un proceso de cambio o que puede ayudarnos a ver muchas cosas con otra perspectiva. Para mí recomendable.
Como final os dejo un fragmento:
“Minna
No sé por qué se me ocurrió preguntar cuánto tiempo le quedaba. Inmediatamente me di cuenta de que había sido un error. Aki palideció y temí que le diese un nuevo ataque. Metí la mano en su bolso y saqué una latita de caramelos que contenía tranquilizantes. La píldora se quedó rodando en su boca. Yo ya conocía el sabor harinoso y nauseabundo de un valium seco cuando se pega al paladar. Las palabras de la doctora me golpeaban todavía en la cabeza. ¡Qué poco tiempo de vida le había dado a mi marido!
Aki
¿Qué sentido tiene comenzar a escribir una novela al regresar a casa desde el hospital, después de saber que te quedan semanas o meses de vida? Ni siquiera bajo el efecto eufórico de la cortisona será posible acabar a tiempo la tarea. Y, ¿por qué extraña razón yo debo escribir hasta agotar mis últimas fuerzas? ¿No es más importante leerle todas las noches un cuento para dormir a Kerttu? ¿Hablar con Saara sobre cómo le ha ido el día?”