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jueves, 30 de junio de 2011

"Un cuento chino"

En Vigo la oferta cinematográfica podemos decir que no es escasa, aunque tampoco es para tirar cohetes. Como en la mayor parte de lo sitios el 90% de la cartelera se dedica al cine americano, al que por este blog es evidente que soy aficionado, no lo voy a negar. Pero es complicado ver otro tipo de cine, otro estilo y sobre todo de otras nacionalidades. Solamente nos queda un pequeño cine que se va sosteniendo donde se pueden ver otras cosas. De todos modos hay cinematografías y actores que consiguen que sus películas se estrenen dentro de los circuitos más habituales, aunque a veces pueden quedar eclipsadas por esas grandes producciones y esa espectacularidad que casi ciega otras posibilidades. Es el caso de la película que fuimos a ver este último fin de semana, que creo que sería una pena que quedase oculta entre esas otras. Cuando digo que hay actores que consiguen hacerse un hueco cuento al protagonista de esta de hoy, el argentino Ricardo Darín, uno de esos actores que me gustan siempre y que alterna películas digamos más serias con otras un poco  más suaves, pero que no decepciona nunca, y en esta en concreto no lo ha hecho en absoluto, genial como siempre. La película es un estreno reciente y espero que podáis verla antes de que desaparezca de la cartelera, en la sala en la que estuvimos éramos poco más de veinte personas y eso al día siguiente de su estreno, una pena; se titula “Un cuento chino”.

La historia es simple. Roberto es un hombre que tiene una pequeña ferretería de las de toda la vida, lejos de las grandes cadenas, un negocio familiar que atiende personalmente. Es un hombre huraño, protestón, que vive solo porque quiere y así lo ha decidido, maniático y muy metódico (apaga la luz todos los días a las once en punto de la noche, ni un minuto antes ni uno después). Su vida se reduce a su trabajo y a los pocos clientes que van a comprar cuatro cositas a su tienda. Perdió a su madre cuando nació él (pero nunca la olvidó, cada día por su cumpleaños le pone una pequeña figurita de cristal en la vitrina en la que también tiene una foto de ella) y era muy aficionada a coleccionar cosas, costumbre que él también tiene. Entre gente que intenta ser su amiga pero a la que rechaza; Mari, una joven que es evidente que está enamorada de él pero a la que intenta mantener a una cierta distancia y los clientes “pelotudos” se desarrolla su día a día. Pasa los días contando los tornillos o las puntas de las cajas de los proveedores y reclamando, porque nunca vienen los que tienen que venir, todos son iguales, levantarse, desayunar, atender la tienda y poco más. Cada día le traen los periódicos de varios lugares, el alimento de su mayor afición hasta el momento, recortar noticias ridículas, exageradas, curiosas o increíbles y ponerlas en una serie de álbumes. Otro de sus entretenimientos es ir en su coche y aparcar al lado de las pistas del aeropuerto, ver aterrizar y despegar los aviones...; pero un día algo va a pasar, algo que cambiará por completo su vida, su rutina, sus relaciones y su forma de ver la vida. Un taxi deja a un chino tirado un poco más adelante de donde está él. Cuando lo ve es incapaz de no hacer nada, pero el problema es que el chino no tiene ni idea de castellano y, claro, Roberto no sabe una sola palabra de chino. Tendrá que esforzarse para hacerse entender, con muchas dificultades claro está. Y así, a base de gestos, desesperación, enfados y situaciones ridículas va a nacer una relación entre ellos que hará que muchas cosas cambien para Roberto y todo su entorno. Como en otros casos no quiero contar mucho más, es mejor ir a verla y ver por dónde van los caminos de dos personas distintas, que casi no se entienden y cómo acabará la historia.

El director es Sebastián Borensztein, con alguna película más anterior y producciones para televisión, es la primera película suya que veo, pero mantiene esa línea de cine argentino tranquilo, delicado, suave, pausado y con un cierto componente crítico que aparece en esta en varias cosas, igual que ese humor negro que se está haciendo tan característico de las producciones de este país y que creo que por aquí entendemos muy bien.

En cuanto a los actores no vamos a descubrir ahora a Ricardo Darín, un actor genial y que le da un aire de calidad a cualquier cosa en la que aparece. Aquí está muy bien, en su línea, recreando perfectamente a ese ferretero solitario, con mala uva, que vive metido en sí mismo y con miedo a abrirse, salir de su mundo, enamorarse, cerrado a cualquier cosa que altere su vida diaria. Tiene momentos realmente buenos, como el que se enfrenta a la policía que no quiere hacer demasiado por el pobre chino y también todos aquellos en los que aparece un cliente “pelotudo” en su tienda, o cuando va al Consulado Chino ya desesperado porque nadie le echa una mano. Es un actor que solo con los ojos en un segundo transmite más sensaciones que otros en hora y media de película, así que siempre merece la pena. Pero Ignacio Huang, el actor que hace del chino que aparece en la vida de Roberto ha sido todo un descubrimiento encarnando a Jun, no dice una sola palabra en castellano en toda la película pero llega un momento en el que casi entiendes a la perfección lo que quiere decir. Tiene una cara enormemente expresiva y transmite en todo momento con perfección las situaciones de agobio, de tristeza, de alegría perfectas en cada escena. Lo mejor de la cinta son las situaciones en las que están los dos juntos, que componen la mayor parte de la película, la comunicación o falta de comunicación sobre todo al principio, va quedando poco a poco compensada por los esfuerzos que hacen, sobre todo Roberto, para llegar a un buen final. Y luego tenemos a Muriel Santa Ana, que hace el papel de Mari, una mujer que está enamorada de Roberto y que no está dispuesta a rendirse ante el miedo de este al compromiso, a entablar una relación con alguien, a tener una vida algo más feliz y plena que la que tiene. Claro que él tiene sus razones, su vida le ha marcado y eso es algo que tendréis que descubrir delante de la pantalla.

No es una maravilla, no es la mejor película que se puede ver en este momento y no quedará entre las grandes producciones de Darín, pero sí que es una cinta que merece la pena ver, ya sea en el cine o en DVD en casa dentro de unos meses. Garantiza que estaréis todo el metraje con una sonrisa, a veces de moderada tristeza y otras de alegría, y que saldréis del cine con ese leve aire de contento con el que uno sale cuando ve algo que le dice algunas cosas y en el fondo merece la pena. Su estreno en Argentina no esperaba el éxito que tuvo, era casi una película menor que fue creciendo gracias al público. Creo que en este maremagnum de cine espectacular y falto de argumento merece la pena sentarse un rato a ver algo distinto, más calmado, más suave pero muy entretenido y con momentos realmente buenos. No da más ni menos de lo que parece, es una película lenta pero que no cansa ni aburre en ningún momento, para disfrutar de varias actuaciones muy destacables y sobre todo convincentes y de un argumento con más de un momento original e inesperado. Yo la recomendaría, sobre todo para escapar de ese otro tipo de cine que, aunque también me gusta, a veces cansa un poco; para ver algo distinto. No creo que os decepcione.

miércoles, 15 de junio de 2011

"Tardes con Margueritte", de Marie-Sabine Roger

“Decidí adoptar a Margueritte. Pronto celebrará sus ochenta y seis años, más vale no esperar demasiado. Los viejos tienen una ligera tendencia a morir.
Así, si le pasa algo, no sé: caerse al suelo en la calle o que le roben el bolso dándole un empujón, ahí estaré. Podría llegar enseguida y separar a la gente del medio y decirles:
¡Vale, venga, ya está, ahora marchaos de aquí!, ya me encargo yo, es mi abuela”

A finales de agosto del año pasado comenté en este blog una película que me había gustado mucho por varias razones. Cuando salí del cine tenía en la cabeza hacerme con la novela en la que se basaba, pero la verdad es que no la encontré y luego fue algo que quedó un poco olvidado. Recientemente llegó a mis manos y no perdí la oportunidad de leerla y, sobre todo, de gozar con esta lectura. Aunque la adaptación cinematográfica es excelente, cosa que no suele ocurrir demasiadas veces, la lectura del libro fue toda una experiencia y, aún conociendo la historia, no dejó de sorprenderme, emocionarme, sonreír y hasta reprimir unas pequeñas lágrimas. En un comentario que alguien me dejó de la película decía que “sensible” era la palabra que mejor la definía, es cierto, pero la cantidad de sensaciones que pueden llegar a conseguir las palabras que nos cuentan la historia no se pueden comprimir en una sola, cualquiera que elijamos se quedaría corta. Hablo de una novedad reciente por parte de la Editorial Galaxia en su colección Costa Oeste, “Tardes con Margueritte”, de Marie-Sabine Roger. También la podéis encontrar en castellano en Duomo Editorial, del año 2009.

Curiosamente me costó bastante encontrar datos biográficos sobre esta autora, muy conocida en su país, pero parece que algo menos fuera de él. Es una mujer nacida en Burdeos (Francia) en 1957. Comienza a escribir a finales de los años 90, dejando su trabajo hasta ese momento como profesora de educación infantil. La mayor parte de su producción son relatos cortos y libros ilustrados para niños, en este apartado podemos hablar de casi cien obras, todas ellas pensadas para este público. La novela que comento hoy la publicó en el año 2009, con el título original de “La tête en friche”, que vendría a ser algo así como “La cabeza en barbecho”, que refleja perfectamente la historia que nos va a contar, luego me explicaré algo más. Prácticamente es su primera obra pensada para unos lectores algo más adultos, luego publicó dos más pensadas para este tipo de lectores que espero que aparezcan en algún momento por aquí, me gustaría leerlas.

Es la historia de Germaine Chazes y la mujer que va a cambiar su vida, Margueritte. Es un hombre que vive en un pueblo francés, no es demasiado inteligente o eso parece, pero lo que realmente le falta es cariño, amor, sentimientos y vivencias que por una serie de razones no tuvo y que va a tener a rías de su encuentro con esta entrañable viejecita que le va a enseñar tal cantidad de cosas que nunca se lo podrá agradecer como se merece. En ningún momento de su vida tuvo a alguien que realmente se encargara de él, que lo dirigiera, que le enseñara todas las cosas que son necesarias para vivir como una persona plena. Su madre, como él dice, nació sin instinto maternal y su relación con ella siempre fue complicada, por decir algo, casi podemos decir que fue una relación inexistente. No conoce a su padre, es fruto de una relación de una noche, cosa que ella le recordará siempre. Nunca fue muy espabilado, en el colegio tampoco nadie tuvo la paciencia suficiente para enseñarle algo. Vive trabajando en lo que puede, siendo blanco de bromas por parte de sus amigos, sobre todo por esa falta de inteligencia que tiene, pero lo que más le falta es inteligencia para captar y desarrollar sus emociones. Va al bar y charla con Marco, Julien o Landremont..., pero eso no es vida. Su madre está en la casa familiar, mientras él vive en una caravana que un antiguo novio dejó allí, incapaz de convivir con ella bajo el mismo techo. Tiene la costumbre de ir al parque e sentarse allí en un banco a contar palomas, a las que hasta les pone nombre para poder identificarlas y distinguirlas. Pero un día, en su banco, encuentra a una mujer mayor y se pone a hablar con ella, es Margueritte; es entonces cuando va a descubrir todo lo que hasta ese momento se perdiera, sobre todo porque nadie quiso encargarse de enseñárselo. Su vida va a cambiar, su forma de ver las cosas también, va a descubrir no solo los libros y las palabras, el diccionario...; el mayor descubrimiento de todos serán los sentimientos, el amor con mayúsculas y una serie de cosas que harán que su vida y sobre todo su forma de ver las cosas que lo rodean cambien radicalmente. Gracias a ella va a pensar en cosas que antes ni se le habían pasado por la cabeza, incluso la relación que mantiene con Anette, una chica del pueblo con la que se ve de vez en cuando, cambiará de tal modo que pasará casi de ser un pobre hombre a medias a un hombre completo.

El título del original francés me parece perfecto, Germaine no es un tonto, no es una persona muy inteligente, pero la falta de atención y de cariño durante todas su vida hace que sea un poco más lento que los demás y sobre todo más directo, menos delicado, con una forma de ver la vida un tanto especial. Su cabeza y su corazón están descansando, esperando, reposando hasta que alguien ponga la semilla para que germine en un terreno perfecto para hacerlo. Cuando Margueritte pone esas cosas en la cabeza y en el corazón de Germaine todo crece y se desarrolla tan rápidamente que todos los que están a su alrededor no pueden creer lo que ven, el gran cambio que se produce en él no solo a un nivel cultural, sino sobre todo desde un punto de vista personal, comportándose de un modo que desconocen y haciendo cosas que muchos no creían que pudiese hacer, pensar o decir.

Ya dije en su momento que la película me pareció espléndida, llena de sentimientos y sensibilidad sin caer para mí en ningún momento en tópicos ni en intentar conseguir la lágrima fácil. Ahora que leí la novela creo que es una más que buena adaptación del texto escrito, la idea central está presente en la cinta y el desarrollo de la misma sigue bastante bien la historia que leemos. Solo le voy a encontrar un par de carencias, que no defectos, porque siempre tenemos que tener claro, por lo menos yo, que una cosa es la novela, la palabra escrita y otra la película, lo visual; no es sencillo muchas veces llevar las palabras a la imagen. La novela refleja perfectamente como Germaine descubre las palabras y su significado, que es lo que más llama la atención en la película, pero es maravilloso leer los significados en el papel de las palabras que Germaine desconoce y que va metiendo en sus diálogos diarios. Una de las primeras cosas que Margueritte le regala es un diccionario, así en el texto cuando aparece una palabra que no conocía, vamos a leer también su definición, como dejando claro que a partir de ese momento va a saber usarla. En la cinta parece que todo el proceso de cambio de Germaine es gracias a las palabras y la lectura, y otras cosas quedan un poco más diluidas en el argumento. En la novela esto también es fundamental, pero el cambio del protagonista viene sobre todo por cómo lo trata Margueritte, por cómo habla con él, por la paciencia que tiene. Lo fundamental es eso, que habla con él, intenta entenderlo, comprenderlo y enseñarle cosas que hasta ese momento no conocía. Le descubre el mundo y los sentimientos por la gente, por las cosas, por los actos, por todo lo que está a su alrededor y, sobre todo, que él también es una persona como las demás, que puede hacer lo mismo y que puede ser incluso mejor que muchos de los que le rodean. No va a hacer de él una buena persona, porque eso es algo que ya estaba en él, pero ella sabrá cómo sacar todo lo que Germaine tiene dentro, que es mucho. Lo mejor de la novela es ir leyendo cómo se va produciendo ese cambio, porque además es algo perceptible a medida que uno lee, la forma de redactar, de pensar del protagonista va cambiando a medida que avanza el texto, genial.

Se nota que es una autora que escribió mucho para niños. La forma de plasmar todos esos sentimientos y sensaciones es fantástica. Hay líneas y líneas que merecen la pena, que quedarán grabadas en la mente de lector y recordará más adelante. El modo de hablar y de comportarse de Germaine va cambiando y el lector asiste a ese proceso de cambio, de germinación, casi de nacimiento de un hombre que pasó de pasmar por el mundo a formar parte activa de él. Está escrito con una delicadeza casi magistral, con un lenguaje y unas imágenes que llaman la atención y que harán que más de una vez una sonrisa asome a nuestros labios, y en otras ocasiones la emoción será también grande, haciendo que una pequeña lágrima, normalmente de felicidad, aparezca también. Los dos personajes centrales tienen tantas cosas dentro de sí mismos que es imposible que el lector no se sienta a gusto con ellos y desee que todo salga bien para ambos.

No quiero hacer una comparación, nada más lejos de mi intención y diré que ambas merecen mucho la pena, es más, si uno ya vio la película debería leer la novela, y viceversa. Y si no hicisteis ninguna de las dos cosas, animaos, estoy seguro de que no os va a decepcionar e incluso podréis aprender algunas cosas sobre vosotros y los que os rodean, igual que Germaine. Y pienso también que no solo es recomendable para lectores adultos, queda anotada como una posibilidad de lectura para el curso siguiente, pienso que alguno de mis grupos va a leerla.

viernes, 10 de junio de 2011

"X-Men: Primera Generación" - "Piratas del Caribe 4: En mareas misteriosas"
















Hoy voy a comentar dos películas por el precio de una. Es que estos dos últimos fines de semana tocó cine, la de la semana pasada se me despistó pero va ahora. También es cierto que no me gustó demasiado, así que primero comento algo de la que sí me gustó y la otra queda para el final.

Otra de superhéroes, se juntan los estrenos y ya dije que esas no las dejo pasar. En este caso es un estreno de este último viernes, así que seguramente cuando leáis este comentario todavía estará en cartelera, por si os apetece verla. Hablo de “X-Men: Primera Generación”. Es la cuarta entrega que circula alrededor del mismo grupo de personajes, para mí una de las mejores series de cómic que hay en este terreno y a la que siempre fui muy aficionado, quizá la que más. Claro que en mi época eran conocidos como la “Patrulla X”, pero ahora con esta moda de poner las cosas en inglés han pasado a ser los “X-Men”. Las dos primeras fueron dirigidas por Bryan Singer, que en esta cede el testigo a Matthew Vaughn, que curiosamente hasta ahora es más productor que director, intercambiando papeles, ya que en este caso el primero es el productor. Las de Singer me parecieron muy decentes y entretenidas, más la primera que la segunda, pero en general respondían bastante bien a la idea que los seguidores del cómic podían tener, los personajes estaban muy bien elegidos y los argumentos, teniendo en cuenta de lo que estamos hablando, no estaban mal. Más decepcionante para mí fue la dedicada a uno de los integrantes de este equipo que más me gusta, Lobezno, me pareció floja en muchos sentidos, tanto de guión como de entretenimiento. Así que cuando vi que estaban preparando esta digamos que tuve algunos reparos, a ver si el declive iniciado con la anterior seguía o decidían hacer algo con un poco más de calidad. Pues creo que acertaron, porque si hago un listado de películas de este género esta quedaría entre el segundo y el tercer puesto. El primero es, inevitablemente, para la última versión de Batman, “El Caballero Oscuro”, que me pareció una película redonda en todos los sentidos, creo que realmente buena. Ahora recuerdo que no es la cuarta, sino la quinta entrega con estos personajes, me dejaba "X-Men 3", parece claro que no me gustó demasiado, porque casi ni me acordaba de ella.

No nos vamos a encontrar aquí con el grueso de los héroes más conocidos de este equipo, por el que han pasado gran cantidad de personajes. Quiero decir que aviso que aquí no vamos a tener a Lobezno, Cíclope, Tormenta... Los dos únicos que repiten son Magneto y el profesor Charles Xavier, casi el antagonista y el protagonista de la conocida saga. La acción transcurre en los años 60, inmersos en la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia y la crisis de los misiles, que en este caso tiene como instigador a un mutante, el “malo” de la película. Xavier es un joven científico centrado en el mundo de las mutaciones genéticas; mientras tanto Erik Lehnsherr es un joven judío que ve como sus padres son llevados a un campo de concentración, momento en el cual se manifestará su mutación, será el futuro Magneto. Adiestrado por un científico alemán, Sebastian Shaw, conseguirá desarrollar esos poderes. En una investigación la CIA descubre algo raro y encarga al profesor Xavier que investigue y localice a mutantes por todo el mundo. Así vamos a asistir al nacimiento del grupo que conoceremos después como X-Men y veremos también de dónde surgen y qué razón tienen de ser muchas de las cosas que hemos visto en las películas anteriores y en los cómics. También tiene como tema central la idea de los mutantes como gente distinta a los demás y las sensaciones, problemas y situaciones que eso les provoca; se centra bastante en este tema, pero está tratado de tal manera que no hace que la cinta se haga nada pesada, al revés, las algo más de dos horas que dura se me pasaron en un suspiro, lo que es una buena señal. Sabremos muchas cosas y se nos darán algunas explicaciones, por ejemplo el porqué de la relación que hemos visto entre Magneto y el Profesor X, amigos y enemigos a un tiempo. No quiero contar más, es mejor que la disfrutéis, porque desde mi punto de vista es bastante recomendable, e imprescindible para los aficionados al género.

En cuanto a los actores, desde mi punto de vista, hay dos que destacan por encima de los demás. Los malos de estas historias suelen ser muy atrayentes y en este caso el papel de Sebastian Shaw está interpretado por un actor que siempre me gustó bastante y al que hace tiempo que no veía en un cine, Kevin Bacon, creo que está estupendo y es uno de los elementos centrales de la historia. El otro que destaco es el actor que hace el papel de Magneto, Michael Fassbender, creo que promete (aunque también me da la impresión de que puede ser uno de esos casos en los que siempre le den el mismo tipo de papeles). Posiblemente sea la mejor actuación de la historia, también porque es el personaje que tiene más que mostrar, más torturado, vengativo y contradictorio en algunas ocasiones, me gustó mucho. Algo por debajo estarían, aunque tampoco quiero decir que estén mal, porque en general todos me gustaron mucho, James McAvoy interpretando al joven Charles Xavier y muchas caras conocidas del cine y la televisión que igual de nombre no suenan, pero sí sus caras. Entre las más conocidas, January Jones en el papel de la seria e imperturbable Emma Frost; si por el nombre no suena os diré que es la esposa de Don Draper en la magnífica serie “Mad Men”, paseando su porte y convirtiéndose en una mujer de diamante puro, fría como el acero en todo momento. En plan detalle hasta tenemos un actor español entre los mutantes del grupo de los malos,  Álex González, interpretando a Riptide, aunque si no recuerdo mal no tiene una sola línea de diálogo, pero aún así llama la atención en algunos momentos. A pesar de que destaco a dos actores algo por encima del resto una de las mejores cosas es el reparto en general, la media es alta en todos ellos y no hay uno solo de los personajes que rebaje esa idea, están todos perfectamente conjuntados y creo que bastante bien dirigidos.

Otra de las cosas que destacaría es que, a pesar de ser una cinta de superhéroes mutantes con poderes, no se convierte como otros casos en un delirio visual de efectos especiales en plan enorme espectáculo. Tiene momentos espectaculares, pero creo que se centra más en la historia y en los personajes y estos efectos son un aderezo necesario para el desarrollo del argumento y las relaciones entre los personajes. Quiero decir que, teniendo en cuenta lo dicho, se mantiene dentro de una línea de verosimilitud, casi de realidad que resulta bastante convincente.

Lo dicho, creo que es muy recomendable para los aficionados y para los demás creo que podrían verla tranquilamente, van a pasar un rato muy entretenido y con momentos realmente buenos.

La semana anterior fui con muchas ganas, y algo de miedo teniendo en cuenta la línea que estaba tomando, a ver la cuarta entrega de “Piratas del Caribe”, subtitulada “En mareas misteriosas”. Ya digo de entrada que no me gustó demasiado, esperaba algo más y la decepción fue bastante grande. La primera es una de esas películas que llamó mucho la atención, tenía una buena historia, era muy entretenida, muy divertida y con momentos realmente geniales, hablando siempre desde el punto de vista del cine como un mero entretenimiento, creo que cumplía con creces esa idea. La segunda y la tercera tenían sus momentos, aún siendo algo más irregulares. Claro que no contaban ya con la capacidad de sorpresa de la primera, muchas de las cosas ya eran esperables y aún así las disfruté bastante pero en orden descendente, es decir, cada vez me convencían menos. Claro que la presencia de Johnny Deep compensaba muchas cosas, creo que el capitán Jack Sparrow es uno de esos personajes ya clásicos dentro de la historia del cine, siempre y cuando no se lo carguen con alguna película más, porque como no cambien de director y guionistas acabará siendo una caricatura de sí mismo, y eso que el personaje ya es una caricatura completa.

Quiero decir que me aburrí viéndola, que creo que es lo peor que se puede decir de una película que lo que busca es entretener y divertir al espectador. Me pareció lenta, falta de ritmo, con escenas metidas a golpes e incluso sin demasiado sentido, repitiendo casi las mismas gracias de algunas de las anteriores y sin demasiada originalidad. Falta de emoción, con un guión cogido por los pelos y con personajes metidos dentro de la historia no se sabe muy bien con qué intención. Creo que me sonreí en un par de momentos, pero solo leves sonrisas, y creo que no era el único en la sala al que le pasó lo mismo. Si le quitamos a Johnny Deep perdería el poco interés que tiene e incluso con él no tiene demasiado, no se puede vivir ni engañar al espectador dándole más de lo mismo y si se hace debería tener algo más para poder mantenerlo. No sé si habrá alguna más, aunque la recaudación de esta parece que no es tan mala como creo que merece, pero como dije antes si quieren convencer a la gente tendrán que hacer algo más. Nada comparable a la que comento antes, que tiene suficientes elementos nuevos y distintos como para mantener a la gente pendiente y esperar a ver si hay otra más después para ver qué pasa con los personajes.

Incluso actores que son de esos que siempre me gustan, como es el caso de Geoffrey Rush quedan aquí casi como actores del montón, porque no tiene un solo momento que llame la atención. El papel femenino de la historia es interpretado por Penélope Cruz, sonada intervención de esta actriz en una cinta americana de alto presupuesto. Voy a decir que no está mal, aunque tampoco es que sea un papel para lucirse, pero el problema es que aparece como una antigua novia del capitán Sparrow, y la forma de plantear esa relación tampoco me resultó nada creíble, la verdad. El único actor que me llamó la atención fue Ian McShane, que interpreta al pirata Barbanegra, es el único de casi todo el plantel que llena en algunos momentos la pantalla, llegando a eclipsar a todos los demás.

Si la anterior queda entre las destacadas de este año, por el momento, esta no, es más, no la recomiendo casi ni para los incondicionales. Hasta salí algo enfadado, esta moda de agotar hasta la saciedad ciertos personajes hasta que no den un duro en taquilla y queden marcados por esa línea descendente de calidad y entretenimiento está llegando a un extremo difícilmente sostenible. En lugar de buscar nuevos argumentos, personajes o situaciones se están limitando en muchos casos a llevar lo que ha funcionado muy bien al límite, primando el dinero sobre la imaginación. El cine era una fábrica de sueños, será que no sueñan nada nuevo ya, porque entre versiones de otras anteriores y secuelas están llenando las salas. Alguna excepción hay, pero cada vez menos. Lo dicho, yo le recomendaría a los aficionados a esta serie que la vean en casa cuando la pongan en TV o en DVD, mejor gastar el dinero en cosas que merezcan algo más la pena.

jueves, 2 de junio de 2011

"Prométeme que serás libre", de Jorge Molist



Sorpresa muy grata la novela que voy a comentar hoy. Primero porque es de un autor que desconocía y del que no había leído nada antes, aunque no es su primera novela, ya que tiene cinco anteriores a esta que pasarán a la lista de lecturas futuras, teniendo en cuenta que esta que leí me dejó muy buen sabor de boca. En segundo lugar porque es una novela de género histórico, ya dije más de una vez que es uno de mis preferidos, que pienso que aporta algo al género, que tienen una serie de cosas que hacen que se algo distinta a las demás y porque no transcurre exactamente en la época de la Edad Media, como la mayor parte de ellas. Esta se desarrolla a partir de 1484, a principios del Renacimiento, eso sí, en la zona de Barcelona que debe de ser la que más funciona como marco de las historias de los autores españoles de este género. El título “Prométeme que serás libre”, y el autor es Jorge Molist.

Es un autor nacido en Barcelona en 1951. Pasó su infancia en el barrio del Raval, donde descubrió su pasión por la lectura y la escritura en la biblioteca municipal. A los catorce años comenzó a trabara como aprendiz en una imprenta (esto se nota en esta novela) y luego tuvo otros trabajos que simultaneaba con el Bachillerato nocturno. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Barcelona, al mismo tiempo que compaginaba esos estudios con varios y diversos trabajos. Empezó a trabajar para una importante multinacional, realizando además un Máster en Empresariales centrado en la dirección de empresas. Su trabajo hizo que viviera y desarrollara su actividad profesional en varios lugares de Estados Unidos y España. De vuelta a Europa se establece en Madrid y será ejecutivo de varias compañías. En el año 1996 decide retomar su pasión por la escritura y empieza la redacción de su primera novela, “Los muros de Jericó”, publicada en el año 2000, y reeditada en el 2005 con el título de “El retorno cátaro”. En el 2002 publica la segunda, “Presagio”, basada en hechos reales, alrededor del tema del enfrentamiento entre la espiritualidad mejicana y la cultura americana. La tercera, “El anillo”, apareció en 2004, finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio; trata sobre la búsqueda de un tesoro templario y tuvo gran éxito, tanto de público como de crítica, traducida a casi todas las lenguas europeas y alguna asiática. En el año 2007 aparece “La reina oculta”, ganadora del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio, a historia de una dama, dos caballeros y tres enigmas que harán que el autor recree varios mitos de la Edad Media. La que es objeto de comentario hoy es, hasta ahora, su última novela, “Prométeme que serás libre”, editada este mismo año 2011.

Nos va a contar la historia de Joan Serra de Llafranc, por lo menos buena parte de ella, sus aventuras y desventuras, sus amores y desamores, acompañado en algunos momentos de su hermano Gabriel. Vive con su familia en el pueblo que acompaña a su nombre, en la costa de Cataluña. Allí su padre, Ramón Serra, es un hombre libre que trabaja como pescador y tiene su propia barca, “La Gaviota”, que será un símbolo de esa libertad que Ramón quiere para él y toda su familia, que ninguno de los suyos tenga que depender de un señor en ningún momento de su vida. La vida es tranquila y buena para todos, pero esa tranquilidad va a ser destruida en muy poco tiempo. Un día, nada más empezar la historia, una galera pirata se acerca al pueblo, van a atacarlo, asesinando y secuestrando, sobre todo a las mujeres. El padre de Joan cae abatido por un disparo de mosquete, un arma casi desconocida para los atacados y que les provoca un profundo temor. Los piratas matan a gran parte de los hombres, que no están preparados para hacerles frente, no tienen armas ni preparación. Joan tiene que ver cómo su madre Eulalia y su hermana María son secuestradas por los piratas y llevadas a su barco, sintiendo una gran impotencia por no poder hacer absolutamente nada. El padre muere en sus brazos, haciéndole prometer a Joan que hará todo lo posible por ser un hombre libre y traer de vuelta con él a su familia, cueste lo que cueste, promesa que Joan hará y será uno de los núcleos centrales de la historia, aunque en muchos momentos nada saldrá como él quiere. De la familia queda él, su hermano pequeño Gabriel y una hermana aún más pequeña, un bebé, que morirá al poco tiempo. Además entre las que se llevan los piratas está su mejor amiga, Elisenda, a la que también querrá buscar cuando salga del pueblo. Al principio intentará movilizar a la gente poderosa de su zona para que los ayuden, pero nadie querrá hacer nada, ni los nobles ni la iglesia, lo que le va a provocar algunos problemas. Tantos que tendrá que marcharse, y aparece en ese momento un comerciante catalán afincado en Barcelona, Bartomeu, que será el que coja a los hermanos y los lleve con él para entregarlos a un monasterio barcelonés, en el que tendrán que quedarse a vivir. Bartomeu será una figura fundamental en la vida de Joan, un mercader, entre otras muchas cosas, de libros, con negocios importantes en todos los puertos del Mediterráneo. Cuando llegan a Barcelona verán que la vida allí es muy distinta y además no son demasiado bien recibidos por los monje, por lo menos por los que mandan, envueltos siempre en conflictos por el poder y el dinero. Tendrán que ponerse a trabajar si quieren que la iglesia los mantenga, pero la vida que llevan allí a Joan no le gusta nada. Gracias a Bartomeu comenzará a trabajar como aprendiz en la librería de la familia Corró, un mundo nuevo se va a abrir ante él, el mundo de los libros, de las copias, de la imprenta, de las letras que desconoce y que van a ser un descubrimiento maravilloso que marcará buena parte de su camino... No quiero contar más, esto es lo que pasa en los primeros capítulos, pero lo mejor es acompañar a Joan en todas las cosas que le van a pasar, que van a ser muchas; conocer a gran cantidad de personajes que van a actuar con él, unos buenos y otros malos, como tiene que ser para mantener el interés del lector, entre ellos la figura de la pequeña Anna, que va a fascinarlo desde un principio.

Son muchas las cosas que van a pasar en su vida y para mí fue muy entretenida la lectura de todas ellas, no perdiendo el interés en ningún momento. Una de las cosas que más me gustó y que, por lo que vi, destacan en este autor, es la forma de escribir, de contarnos todo. Tiene un estilo muy ágil, siempre está pasando algo y casi no hay nada anecdótico ni de sobra, una forma de contar que te engancha desde un principio. Además no sigue, como otras, una misma línea, le van a pasar muchas cosas y no todas esperables ni del mismo tipo. Va a pasar por muchas situaciones y vicisitudes, dándole a la historia unos cambios a veces sorprendentes, pero muy bien desarrollados. Por otro lado la temática de los libros, la pasión por la lectura o la escritura, la imprenta, las copias y todo lo que tiene que ver con el mundo del libro está tratado con un cariño fascinante, haciendo que tomemos contacto con una época, el Renacimiento, que fue fundamental para cambiar la forma de ver la vida y la sociedad de la Edad Media. Los personajes están perfectamente definidos, son muchos y muy variados, y siempre tienen un papel importante dentro de la historia. Además también hay que decir que no es una historia de excesivos personajes como pasa en otras novelas de este género, hay un núcleo central de diez o doce y pocos más intervienen en los acontecimientos. Por otro lado también es destacable que el personaje central, Joan, no es como casi todos los protagonistas de este tipo de novelas. Quiero decir que no es un hombre a imitar, no es un conjunto de características positivas, no siempre es bueno, actuando de un modo, digamos, adecuado. Va a tener momentos en los que haya una lucha entre lo que tiene que hacer y lo que cree que está bien o no, y no siempre va a ganar el bien en esos momentos. Quiero decir con esto que está más cerca de ser un hombre real, con buenos y malos momentos, con luchas internas ante ciertas situaciones, torturado en muchas ocasiones por sus decisiones. No es tan plano en ese sentido como otros protagonistas de este tipo de novelas. Y muchos de los restantes tampoco, la mayor parte de ellos no son ni muy buenos ni muy malos, tienen sus momentos, pero siempre actúan siguiendo una serie de razones, ya sea para bien o para mal.

Una de las cosas que más me gustaron es la variedad de situaciones, de momentos y de personajes que intervienen en la acción y los acontecimientos. No tiene una línea marcada desde el principio y hay una serie de cosas que posiblemente sorprendan al lector, lo que no está nada mal. Quizá esta sea una de las razones para que me gustara tanto y me entretuviera algo más que otras parecidas, porque precisamente tiene una serie de elementos que hacen que sea ligeramente distinta, creo que es su mayor mérito. No voy a contar nada más de lo que dije, porque pienso que lo mejor es tomar contacto con ella, leer e ir poco a poco viendo por donde va el camino de Joan Serra de Llafranc en busca de su familia, de su libertad y de un camino propio en su vida. Me cautivó por cómo habla de los libros, de su redacción, de su fabricación y el cariño con el que el autor trata el tema, se nota que conoce el mundo de la imprenta de primera mano. Pero no fue solo eso lo que me atrapó, sino que fue todo. Quizá una cosa que no me gustó demasiado es que se centrase tanto en el personaje de Joan que eché algo de menos saber algo más del hermano pequeño, Gabriel, que queda un poco diluido en la historia, siendo también un personaje que creo que podría intervenir algo más, pero claro, es una cuestión personal, sus razones tendrá el autor para hacerlo así.

Otro aspecto a destacar es que aún siendo una novela de género histórico los datos, personajes o situaciones reales están perfectamente introducidas en la historia. En ningún momento hay largos párrafos en los que el autor nos cuenta el momento histórico ni grandes explicaciones fuera de la historia que nos está contando. Incluso muchos de los personajes reales del momento están muy bien introducidos dentro del argumento, interviniendo la mayor parte de ellos en algún momento con los que llevan el peso de la trama. El lector puede hacerse una idea casi perfecta de muchos de los acontecimientos de finales de ese sigo XV y principios del XVI solamente con seguir la historia y estar algo pendiente de lo que va pasando, de lo que algunos de esos personajes dicen o hacen. Quizá sea otro mérito del autor, aunque no estamos hablando de una novela en la que prime lo histórico sobre la historia que nos quiere contar, aquí funciona más como un marco para desarrollar una serie de acontecimientos que tienen a los personajes ficticios como núcleo central.

Creo que queda claro que es muy recomendable, sobre todo para los aficionados al género histórico. Para mí fue una verdadera sorpresa y pienso que tenemos en España una serie de autores del género histórico tan buenos o más que muchos otros que vienen del extranjero y venden montones de libros, tanto este de hoy como Chufo Lloréns, Ildefonso Flacones y otros más que tienen méritos suficientes para estar entre los grandes autores de la novela histórica, no solo de aquí, sino también de fuera de nuestras fronteras. Así que tanto si os gusta el género como si tenéis dudas, creo que debéis de leerla, no creo que os vaya a decepcionar.

lunes, 23 de mayo de 2011

"Noah Barleywater escapa da casa", de John Boyne


“Allí había colores que nunca antes había visto; colores que ni siquiera sabría nombrar. A mano izquierda había un reloj de madera que estaba pintado no de verde exactamente, sino de un color que querría ser verde si tuviera alguna imaginación. Y por allá, al lado del lapicero, había un juego de tablero cuyo color predominante no era el rojo, sino otro color que haría que el rojo tuviese envidia y se ruborizase de vergüenza ante su propio aspecto triste. Y las letritas de madera, en fin, alguien diría que estaban pintadas de amarillo y azul, pero solo lo dirían sabiendo que unas palabras tan simples serían un horrible insulto para los colores de aquellas letras”.

Este es un fragmento del librito que voy a comentar hoy, uno de los muchos que podría escoger por su originalidad a la hora de jugar con las palabras, por la capacidad que tiene para en unas pocas letras transmitir tantas cosas, por su sensibilidad, por muchas cosas... Está extraído de la última novela de John Boyne, “Noah Barleywater escapa de casa”, editada en gallego por FaktoriaK como una auténtica primicia, ya que aparece antes en gallego que en castellano, una nueva felicitación para esta editorial gallega siempre preocupada por ofrecer productos interesantes y atrayentes para los lectores gallegos. Por cierto, traducida esta lengua por Carlos Acevedo. Es evidente que hablamos de una novedad reciente salida al mercado editorial este mismo mes de mayo.

John Boyne es un autor que ya apareció por aquí en dos ocasiones, así que la reseña biográfica ya la hice en el primero de esos comentarios, por eso no la voy a repetir. En el comentario de “El motín de la County” ya aparecía el título de esta de hoy, que hasta el momento es su última novela. Como siempre pienso que tiene una sensibilidad especial a la hora de escribir, una forma de redactar que sabe transmitir sentimientos de un modo mucho mejor que otros muchos autores, provocando siempre en el lector un montón de sensaciones de muy diversos tipos. En este caso pasaremos por momentos de gran alegría, de profunda tristeza, risas, caras de sorpresa..., muchas cosas contenidas en poco más de doscientas páginas, que no está nada mal. Otra cosa que me sorprende de este autor es la forma que tiene de tratar a los niños en sus libros. Siempre recuerdo una frase del famoso director de cine, Alfred Hitchcock creo, que decía que se negaba a trabajar con niños y animales, porque era la cosa más complicada e imprevisible que había. Boyen convierte a niños en protagonistas de sus historias y consigue siempre reflejar niños reales, sin caer en demasiados tópicos, sin hacerlos demasiado listos ni demasiado repipis ni tontos, no, son niños casi de verdad que hablan com lo haría un niño a nuestro alrededor cualquier día; tampoco son superniños que son capaces de salir de cualquier problema, y aún metiéndolos en mundos de fantasía como esta novela de hoy, parecen de carne y hueso.

La historia es sencilla, pero no por eso poco compleja. Noah Barleywater, el protagonista, es un niño de ocho años que decide escaparse de casa. Su objetivo es tener alguna aventura y hacer algo importante en su vida. Así un día, muy de mañana, sale de su casa, dejando atrás a sus padres y emprende un camino que va a estar lleno de sorpresas y algunas dificultades. Piensa que a sus ocho años de vida ya tendría que haber hecho algo más, ya que hizo una lista de sus logros, que se reducen a cinco, lo que le parece muy poco para “tantos años”. Al fin, leyó catorce libros enteros, ganó una medalla de bronce en una carrera de quinientos metros, sabe cuál es la capital de Portugal, es el séptimo más listo de la clase y es un fenómeno con la ortografía. Esos cinco puntos le parecen demasiado poco, así que esa mañana sale de casa en busca de aventuras, echando solo una pequeña mirada hacia atrás para ver por última vez su casa y la chimenea echando humo. Pero cuando sale de ese mundo “normal” y emprende su camino va a entrar en otro mundo completamente distinto, donde todo cobra vida y nada es lo que parece. Su viaje va a tener lugar por tres pueblos, aunque en el que pasará más tiempo será en el tercero. Pero ya al principio empezará a ver cosas que no tienen nada que ver con su realidad. Árboles que se mueven solos, noticias que aparecen en los diarios al momento de producirse, perros salchicha que hablan o burros con un hambre incontrolable. En el tercer pueblo encuentra una juguetería y en ella a un viejecito que será con el que pase más tiempo. Noah le contará algunas cosas de su vida y de su madre, el centro de su mundo, al jugueteo y el viejo le contará a Noah buena parte de las que él pasó en su larga vida. Este será el núcleo de la historia, y no voy a desvelar más, tendréis que leerla.

A mí me encantó la historia, tanto por cómo está contada (de un modo fascinante) como por las cosas que cuenta y lo que hará pensar al lector. No tengo claro si es una novela infantil, juvenil o para adultos o si es las tres cosas a la vez. Dependiendo del lector tendremos una lectura distinta, adecuada, pienso yo, para cualquiera de los tres grupos de edad. Un niño tendrá delante una historia mágica donde todo cobra vida y tiene algo que decir. Los jóvenes podrán profundizar un poco más en muchos aspectos y pienso que podrá hacerles reflexionar sobre varios temas y les dará más de un consejo y orientación para algunas cosas de la vida. Peor también pienso que quien podrá sacarle todo el contenido a la historia será un lector adulto, que no pasa nada por leer cosas fantásticas y aparentemente sencillas, porque de sencillo no tiene casi nada aunque lo parezca. Un lector de cierta edad podrá comprender perfectamente la historia, con sorpresas que no quiero ni debo desvelar, pero seguro que cuando la terminéis una sonrisa a medio camino entre la sorpresa y la satisfacción quedará en el rostro del lector. Además conseguirá que muchos lectores hagan un viaje a su juventud y a las lecturas que hicieron en aquel momento. Con esto no quiero decir, tengo que avisarlo antes, que sea una copia de nada, sino que las sensaciones y sentimientos que me provocó la lectura me recordaron a muchos de los que hace tiempo que no tenía con un libro, aquellos que aparecían hace años cuando leía novelas de autores como Michael Ende, “Alicia en el país de las maravillas” y muchos de los cuentos de nuestra infancia. Tiene tanto de ellos como de originalidad, por eso digo que en ningún momento quiero que se extraiga de este comentario que hablo de imitación o inspiración en esas novelas de hace tantos años, no, hablo de sentimientos, de las sensaciones que tenía en aquella época y que esta lectura de Boyne me trajo de nuevo, la verdad es que fue genial.

Disfruté mucho de esta lectura y queda entre los libros que volveré a leer en algún momento y de los que recomendaré a mucha gente, tanto a los que tengan hijos e hijas como a los que no, creo que todo el que se considere un buen lector debería sacar un ratito para leer esta novela, que tiene mucho más contenido que páginas. Como muchos sabéis me dedico a la enseñanza dentro de las materias de letras, cada año llegan a nosotros las editoriales con las novedades para que nuestros alumnos y alumnas lean. La mayor parte de ellas, subjetivamente hablando, no me gustan demasiado, son excesivamente sencillas y simples, aunque siempre hay alguna excepción, pero de verdad que en muchas ocasiones es complicado elegir algo que realmente merezca la pena. Esta de hoy podría ser de las más que recomendables para cualquiera de los grupos, casi seguro que les iba a gustar a todos y daría pie para muchas reflexiones, debates y conversaciones sobre la vida de Noah Barleywater y su huida de casa, las razones que lo van a llevar a esto tendréis que descubrirlas por vosotros mismos con la lectura de sus aventuras y desventuras.

lunes, 16 de mayo de 2011

17 de mayo, Día das Letras Galegas

El “Día de las Letras Gallegas” se celebra desde 1963, instituido por la Real Academia Gallega para homenajear a aquellas personas que destaquen por su creación literaria en idioma gallego o por defender esta lengua. Cada año se dedica a un autor o autora diferente. La elección de esta fecha viene dada por la publicación en ese mismo día en el año 1863 en La Habana de la obra “Cantares Gallegos” de la poetisa Rosalía de Castro, una obra que marcó el principio del renacimiento cultural del gallego.

Este año está dedicado al poeta Lois Pereiro, nacido en Monforte de Lemos en 1958 y fallecido en A Coruña en 1996. Es el autor más reciente en el tiempo al que se le dedica este día, aunque una de las condiciones para tal dedicatoria es que hayan pasado más de diez años desde su fallecimiento. Un poeta considerado de culto dentro de la literatura gallega.

Os dejo unos poemas en gallego, con la correspondiente traducción al castellano, espero que os gusten.

“XXV
Déixate devorar por quen te escolla
agora que es unha luz evadida           
da escuridade que te tiña capturado.

Déixate devorar
e impide feramente
que te volva habitar e te contagie
a túa latente sombra irrevocable.”


(Déjate devorar por quien te escoja
ahora que eres una luz evadida
se la oscuridad que te tenía capturado.

Déjate devorar
e impide fieramente
que te vuelva a habitar y te contagie
tu latente sombra irrevocable)

“IF I DIE BEFORE I WAKE...

O pasado apodrece baixo terra
e o presente non flúe,
é un río morto.

Pero esta vez non haberá resurrección
e o futuro é por forza alleo a min.”


(El pasado se pudre bajo la tierra
Y el presente no fluye,
Es un río muerto.

Pero esta vez no habrá resurrección
Y el futuro es por fuerza ajeno a mí.)

“Cuspídeme enriba cando pasedes
por diante do lugar onde eu repouse,
enviándome unha húmida mensaxe
de vida e de furia necesaria”.


(“Escupidme encima cuando paséis
por delante del lugar donde yo repose,
enviándome un húmedo mensaje
de vida y de furia necesaria”.)

martes, 10 de mayo de 2011

"El factor humano", de John Carlin / "Invictus"



La relación entre el cine y la literatura siempre fue y será muy estrecha, muchas películas parten de novelas, con resultados desiguales en ocasiones, pero muchas veces interesantes. Esto viene porque hoy voy a comentar un dos en uno, una película y la novela en la que se basó la misma, aunque ya adelanto que la película se centra en los hechos que forman el núcleo de la novela y no en toda ella, porque sería realmente complicado. La película es “Invictus”, sé que no es reciente y aún siendo un fan incondicional de Clint Eastwood, en su momento no pude verla en el cine, así que la vi hace poco en casa, me encantó. La novela en la que se basa es “El factor humano”, del periodista John Carlin, que también acabo de leer recientemente, y que también me gustó mucho. Tras estas dos experiencias creo que si hoy por hoy me hacen la típica pregunta de a qué personaje famoso me gustaría conocer no dudaría en la respuesta, Nelson Mandela, tiene que ser una experiencia inolvidable e impactante, la verdad.

No voy a comparar en absoluto novela y película, no creo que sea lo mejor que se puede hacer. La cinta parte de los hechos fundamentales de la novela, pero esta es mucho más compleja y extensa, mientras que la película se centra en el tema del rugby y Mandela como la forma de unir de nuevo a una nación dividida y enfrentada por muchos sitios. La novela es una crónica de una época histórica realmente dura y en ese sentido la historia de todo ese proceso que pasó Sudáfrica durante la estancia en la cárcel de Mandela y su posterior liberación y llegada al poder es mucho más interesante y aclaratorio que la historia que escogió Eastwood y su manera de contarla. Creo que en esta ocasión ambos productos merecen la pena y deberían de leerse con poca distancia en el tiempo, cada uno que elija qué prefiere antes, la letra escrita o la imagen.

John Carlin es, fundamentalmente, periodista. Nació en Londres en 1956, hijo de padre escocés y madre española. Estudio en la Universidad de Oxford Lengua y Literatura Inglesa, pero desde siempre mostró una fuerte inclinación por el periodismo. Su carrera como tal comenzó en 1981 trabajando para el “Buenos Aires Herald” y, posteriormente, fue corresponsal en países como México, El Salvador, Sudáfrica y Estados Unidos; trabajando para la BBC, “The Times”... Ganó el Premio Ortega y Gasset de periodismo en el año 2000. Entre sus obras podemos destacar “Heroica tierra cruel” (2004) donde reúne crónicas y reportajes realizados durante su estancia en Sudáfrica o “Los ángeles blancos” (sobre el Real Madrid de fútbol y sus jugadores). Vive en España desde 1998, trabajando para el diario “El País” y colabora habitualmente con “The Observer” o “The New York Times”. “El factor humano”, publicada en el año 2008 en más de quince países con gran éxito, tanto de crítica como de público, ya que permaneció durante bastante tiempo en las listas de los más vendidos. En ella va a reflejar, entre otras cosas, todo su trabajo en los años que estuvo de corresponsal en Sudáfrica, entre los años 1989 y 1995. Como curiosidad comentar que en el año 1997 escribió un artículo titulado “Adiós a las armas” sobre la guerra de información e internet, que iba a ser convertido en un guión cinematográfico, suspendido tras el ataque a las Torres Gemelas. Años después este artículo fue la base de “Jungla de Cristal 4”, la película de la conocida saga de acción protagonizada por Bruce Willis. De todos modos el propio Carlin reconoce solo una cierta fidelidad a su artículo en esta cinta.

El título original de esta novela es “Playing the enemy: Nelson Mandela and the game that made a nation” que vendría a ser algo así como “Jugando con el enemigo: Nelson Mandela y el juego que construyó una nación”, simplificado en su edición española simplemente como “El factor humano”.  Para escribirlo partió no solo de su experiencia como corresponsal en ese país durante seis años, sino también en una serie de entrevistas que hizo entre el año 2000 y el 2007 a casi todos los protagonistas políticos y deportivos de la historia en esos años. Así vamos a tener conocimiento de todo lo que pasó antes, durante y después de la estancia en la cárcel de Mandela. Todos los movimientos políticos, sociales, militares y deportivos de esos años vistos desde todos los ángulos y perspectivas de los grupos de la época. El apartheid en Sudáfrica fue algo tremendo y que podría haber derivado en una auténtica y cruenta guerra civil que podría durar hasta hoy, pero en el medio apareció la figura de Nelson Mandela, preocupado solo por encontrar vías de convivencia pacífica en su país para terminar de una vez por todas con las injusticias. Veremos como, en 1985 Mandela sale de la cárcel con una idea central en la cabeza, conquistar a todos en su red de perdón y de paz, de olvido, de un nuevo comienzo sin tener en cuenta nada de lo sucedido antes. Él era uno de los muchos que podría tener en la cabeza una revolución violenta, una guerra contra los que los habían oprimido durante años, maltratado, segregado y tratado como si fueran auténticos animales. El problema es que no tenía que convencer solo a los que se oponían a él, sino a sus propios compañeros de raza, ya que muchos de ellos querían una auténtica venganza contra los blancos, una venganza contra años de violencia, de asesinatos, de opresión brutal. Lo bueno es que todos tenían miedo, fueran blancos o negros y Mandela tenía que convencer a todos, con los muy distintos bandos que había en cada lado, de que había que olvidarlo todo y partir de cero. Una de las cosas que uso para conseguir ese objetivo fue el rugby y el equipo nacional sudafricano, integrado casi exclusivamente por blancos y que la población autóctona de Sudáfrica no consideraba como nada suyo. Es más, cuando jugaban contra equipos de otros países animaban a los rivales y no al equipo sudafricano. Pero esa fue otra de sus conquistas, con mucha sabiduría, paciencia, control y perdón consiguió algo que parecía imposible, una transición pacífica hacia una situación de una cierta convivencia tras años y años de enfrentamientos. Sabía que tenía que conseguir que se unieran buscando un elemento emocional y lo encontró en el deporte, consiguiendo su objetivo. De todos modos la novela de Carlin no está centrada en estos hechos, sino que aparecen muchos más. Vamos a conocer perfectamente la situación antes de este milagro, todo lo que pasó mientras Mandela estaba en la cárcel y los abusos y la violencia eran continuos y todo lo que pasó tras su salida de la cárcel y su nombramiento como presidente.

Decir que no es exactamente una novela, es más una crónica narrada por el autor partiendo de sus propias experiencias y de las entrevistas que mantuvo con muchos de los implicados en ese momento histórico y en todo lo que pasó. Desde ese punto de vista es una narración, sin diálogos, un poco seca y concisa a veces pero siempre interesante y apasionante. La cantidad de personajes es muy grande, porque muchos fueron los que desde varios sitios, momentos y puntos de vista intervinieron en toda esta historia. Veremos como Mandela, de una manera u otra, fue conquistándolos a todos con su magnetismo, su calma y su capacidad para hacer que la gente viera las cosas de una manera completamente distinta a la que tenían originalmente. A mí me pareció un relato muy interesante, ameno en muchos momentos y muy emocionante en otros. La conclusión que puedo sacar es que es una pena que solo haya un Mandela, porque con algunos más como él muchas situaciones internacionales podrían terminar de una manera mucho mejor para todos.

En cuanto a la película de Eastwood está centrada solamente en la parte en la que Mandela usa el rugby y el Campeonato del Mundo como una forma de conseguir su objetivo, unir a todos. En ese sentido es mucho más simple que la novela de Carlin, ya que sería imposible abarcar todo lo que el autor nos cuenta. Me pareció una película magnífica, con esa habitual calma y sensibilidad de Clint Eastwood, con esas tomas habituales en él y el piano sonando de fondo en muchas escenas. La interpretación de Morgan Freeman es impresionante, clavando al verdadero Mandela en todos los sentidos, un actor que siempre me puede sorprender y con tal cantidad de registros que hace de él uno de los imprescindibles. Matt Damon da vida al capitán de los Springboks, François Pienaar, muy bien también en el papel de ese hombre sobre el que recae la responsabilidad de llevar al equipo a la victoria, sabiendo que esos partidos son mucho más que un mero juego, ya que Mandela se encarga de hacerle saber lo que puede conseguir. Me pareció una película estupenda, con un montón de escenas que se te quedan grabadas, de esas que luego dan para hablar y hablar sobre una escena, un momento, una frase o un diálogo. De todos modos me quedo con un par de escenas casi al final que resumen casi todo con esa maestría y simplicidad de las que en este momento solo parece capaz este director. Mientras se celebra el partido un niño negro ronda un coche con dos policías blancos mientras recoge botellas. En un primer momento los policías lo echan de malos modos, pero a medida que avanza el partido se va acercando poco a poco a ellos, son escenas de unos segundos pero que marcan un momento, hasta que al final acaba sentado en el capó del coche, escuchando el partido con ellos y celebrándolo al final, me pareció realmente genial.

Podría extenderme más, pero creo que ya ha sido bastante. Creo que con lo dicho está claro que ambas, novela y película, son muy recomendables, yo casi las calificaría de imprescindibles para los que les guste la novela, la historia, el cine... Creo que son la novela y película que mejor pueden ejemplificar el tema del perdón, un perdón incondicional con un objetivo, la convivencia pacífica. Mucho se podría aprender de todo esto.

miércoles, 4 de mayo de 2011

"Thor"


Siempre me gustó leer tebeos y cómics, cuando era más joven siempre tenía uno a mano, compartiéndolo, eso sí, con algún libro, que en la variedad está el gusto. Llegado cierto momento mis gustos se inclinaron por los superhéroes y creo que leía casi todo lo que salía del género, no voy a listarlos aquí porque sería demasiado largo, pero pienso que de los que había en aquel momento no hubo uno que no leyera. Ahora los leo menos, la verdad, no por ninguna razón en concreto, sobre todo por una cuestión de tiempo, porque me siguen gustando. Desde hace unos años muchos de estos personajes ya clásicos se están pasando al cine, en general con adaptaciones decentes, unas mejores que otras, unas más entretenidas, pero la verdad es que no perdono una. De momento me gustaron prácticamente todas y alguna ya apareció comentada por aquí. Viene esta introducción al comentario de la última película que vimos en el cine, estrenada recientemente, y a la que le tenía ganas, la verdad, y no me decepcionó en absoluto, “Thor”.

Cuando hacen estas adaptaciones siempre me entra un poco de miedo. La razón es que muchos de los directores o guionistas pretenden convertir un género de entretenimiento en un cine profundo, serio, como si quisieran darle trascendencia e importancia a los personajes para hacerlos algo más “serios”. Yo creo que en este tipo de cine debe primar el entretenimiento, la espectacularidad y la acción, aderezada con algunos momentos de humor leve, no nos olvidemos de que son cómics, nada más y nada menos. También es cierto que los originales en papel en algunas ocasiones también se han convertido en eso (en mi juventud no eran así), con disquisiciones morales sobre la responsabilidad del héroe, su alma torturada por no poder llevar en muchas cosas una vida normal y todo ese tipo de elementos casi filosóficos. Esta línea ya no me gusta tanto, pero qué le vamos a hacer. Claro que el personaje de esta cinta, Thor, tiene casi implícito un carácter serio, no deja de ser el hijo del dios Odín y no un mutante cualquiera. La verdad es que no era uno de mis favoritos, quizá porque era demasiado serio y formal, pero también era de los que leía bastante. Además en aquel momento una de las cosas que más quería en este mundo eran o el escudo del Capitán América o Mjolnir, el martillo de Thor, que eran ambos una pasada...

Creo que es de los pocos superhéroes que yo considero clásicos que faltaban en la gran pantalla (junto con el Capitán América, pero creo que tiene ya estreno en salas en breve). Cuando leí que la película la iba a dirigir Kenneth Branagh la verdad es que me entró un poco de miedo. Es un actor y director que me gusta mucho, aunque hace algún tiempo que no se sabía demasiado de él. Especializado desde sus principios en interpretar o dirigir adaptaciones de Shakespeare, siempre con muy buenos resultados. No tenía ninguna duda de su capacidad, pero lo que me daba miedo está relacionado con lo que comentaba un poco más arriba, con la idea de que quisiera convertirla en algo demasiado serio y trascendental. Está claro que tener ideas preconcebidas es malo, porque en este caso me equivoqué. La verdad es que, dentro del género, me pareció una de las mejores adaptaciones que he visto hasta el momento, sobre todo porque conjuga perfectamente la seriedad de la historia con los dioses y todo eso con ciertos momentos cómicos (casi todos esperables dentro de la historia pero que resultan divertidos y rompen un poco con la seriedad de la historia) bien introducidos. Se nota su mano y en una entrevista que leí hace poco le preguntaban si no pensaba que dirigir una película de este género no era como rebajarse un poco, a lo que él contestaba que por supuesto que no (también, qué iba a decir, que sí...), que hasta en una historia como esa había elementos que podían recordar los dramas y las obras de Shakespeare que tanto le gustan, y es cierto, hasta tiene un cierto tono de obra clásica en muchos momentos.

La historia no es nada complicada, por supuesto. Como en todos los casos esta primera (porque se supone que habrá más, aunque solo sea la aparición del personaje en la película de “Los vengadores”) es una especie de presentación del personaje de Thor, de sus capacidades, carácter y de cómo llega a la Tierra, porque es hijo de un dios; en este caso no es un héroe resultado de una mutación, de una explosión de rayos solares o rayos gamma o cualquiera de las explicaciones habituales de los cómics. Thor y Loki son los dos hijos de Odín y viven en Asgard, uno de los siete reinos que están bajo su mando y protección, entre los que también se encuentra la Tierra. Los gigantes del hielo son los grandes enemigos del reino, con los que ahora están en paz, pero con los que lucharon encarnizadamente hace tiempo. Odín ya está algo mayor y Thor será su sucesor, pero en plena coronación de este como rey aparecen varios gigantes del hielo para intentar robar la reliquia que les da su mayor poder. Los invasores son eliminados, pero la coronación se interrumpe. Thor es un hombre con fuerte carácter, siempre con ganas de luchar y sobre todo de acabar con esos enemigos lo más pronto posible. Odín piensa todo lo contrario y su objetivo es mantener la paz, por lo que se ve obligado a frenar a su hijo en su sed de venganza y lucha. Pero Thor no le hace caso y viaja a través del Puente del Arco Iris al reino de los gigantes para pedir explicaciones por esa imprevista invasión acompañado de cuatro de sus mejores amigos y de su hermano Loki. La batalla comienza, pero aparece Odín e interrumpe la lucha. Ya en Asgard Thor es condenado al destierro por desobedecer una orden directa de su padre, y por ello es enviado a la Tierra sin poderes divinos y sin Mjolnir, el martillo forjado a partir de una estrella caída y que acrecienta su poder. Tendrá que quedarse en ella hasta que sea digno de empuñar de nuevo el martillo y ser perdonado por su padre. En la Tierra se encontrará con una serie de personajes que le ayudarán, sobre todo con la investigadora Jane Foster y sus amigos.

No olvidemos el tipo de cine que estoy comentando. Desde ese punto de vista me pareció una buena película, muy bien hecha, muy entretenida y muy espectacular. Las casi dos horas que dura se me pasaron con bastante rapidez, lo que es siempre buena señal, pero ya aclaré que soy fan incondicional de este tipo de cine. La historia transcurre en dos mundos, una parte en Asgard y la otra en la Tierra. La parte terrestre es más suave, entretenida y ligera en todos los sentidos y cumple perfectamente ese papel. La que transcurre en Asgard es espectacular, el diseño de casi todo es impresionante y ya sé que ahora con la tecnología digital se pueden hacer maravillas, pero no deja de asombrarme y sorprenderme. Tiene momentos realmente buenos e incluso originales teniendo en cuenta todo lo que podamos haber visto en otras películas. Queda muy clara la diferencia entre el mundo de los dioses y el de los hombres, dos mundos completamente distintos. En el de los dioses prima la formalidad y la imaginación, hasta las formas de hablar y de comportarse son diferentes con respecto a la Tierra. Mientras el reino de los gigantes de hielo es un lugar frío, oscuro y tenebroso, no en vano son los personajes malvados de la historia.

En cuanto a los actores, frente a otras adaptaciones, en este caso para el papel protagonista eligieron a un actor prácticamente desconocido, pero que creo que recrea perfectamente al personaje. Mantiene bastante bien la idea de seriedad del hijo de un dios cuando está en Asgard y ese aire de estar como un pulpo en un garaje cuando se encuentra en la Tierra, con un físico de esos que impresionan. Con el traje, la capa roja y el martillo en sus manos me parecía estar viendo la portada de infinidad de cómics que pasaron por mis manos. Se llama Chris Hemsworth, y en plan cotilleo es la actual pareja de Elsa Pataky. Además de este suelen siempre aparecer en este tipo de películas una serie de actores más conocidos, quizá para darle también un cierto aire de producción seria. En este caso tenemos a la última ganadora del Óscar a la mejor actriz por “Cisne negro”, Natalie Portman, interpretando a Jane Foster, la investigadora que se encontrará sin quererlo con Thor y todo lo que él trae consigo. El papel de Odín se lo dieron a Anthony Hopkins, uno de mis actores favoritos y que aquí mantiene la imagen de todopoderoso, de padre férreo y duro, pero que al mismo tiempo sabe que está haciendo lo mejor por su hijo. Y junto a ellos otros actores más o menos conocidos, pero todos están bastante bien.

Cine de entretenimiento puro y duro, pero muy bien hecho, por encima de muchas otras producciones que buscan estos mismos objetivos. Me gustó mucho, lo reconozco, pero también que soy un fan casi incondicional de este tipo de personajes y de cine. Para los aficionados a los superhéroes es imprescindible, no creo que ninguno la deje pasar y estoy casi seguro de que les va a gustar. No es necesario conocer al personaje o ser aficionado a estos héroes para poder disfrutar de la historia, estoy casi seguro que si vais a verla podréis pasar un buen rato, mucho mejor que con otras cosas que andan por la cartelera últimamente. Recomendable y creo que añadiría que debe verse en cine, porque en la pantalla del televisor se van a perder muchas escenas espectaculares, por mencionar solo una por ejemplo, la cabalgada por el Puente del Arco Iris, pero podría mencionar varias más. Impresionante la imagen del personaje de Heimdall, el guardián del puente. Si este fin de semana queréis ir al cine, pasar un buen rato y no tenéis claro por qué optar id a ver esta, creo que no os va a decepcionar.

Nota: y si vais no os marchéis de la sala hasta que terminen todos los títulos de crédito, como en todas estas dejan par después una pequeña escena final como un adelanto de lo que va a venir en la siguiente o siguientes películas. Se hace un poco pesado porque es una buena espera, pero los que fueran a ver las anteriores ya saben que esto pasa siempre.

sábado, 30 de abril de 2011

"Código fuente"


Tiempo hace que no íbamos al cine, pero este último fin de semana, en plenas vacaciones de Semana Santa, parecía que apetecía. El problema el de casi siempre, encontrar algo adecuado para todos los gustos familiares, lo que no siempre es fácil. Además la cartelera de nuestra ciudad en esos días era para dar algo de pena, las alternativas eran pocas, por no decir casi inexistentes, salvo alguna producción animada que no era del gusto de todos. Tras mirar en los distintos cines que tenemos por aquí, varias multisalas en las que ponen más o menos lo mismo con la única diferencia de las horas de las sesiones y por acuerdo casi unánime nos fuimos a ver la única que parecía convencernos a todos, “Código fuente”.

No vamos a decir que nos decepcionara, hay que ser siempre consciente de lo que uno va a ver, saber qué puede esperar más o menos, y en este caso lo único que nos íbamos a encontrar era una producción de ciencia ficción con una pinta decente. Pues eso es lo que es, una historia bastante bien llevada, lo suficientemente corta como para no hacerse pesada teniendo en cuenta la historia y con una resolución final vamos a decir que aceptable, aunque también algo previsible. No está mal y da lo que promete, hora y media justita de entretenimiento, pero creo que le falta un puntito, le falta algo que podría hacer de ella una historia algo más decente, con alguna sorpresa y solo con eso pasaría de ser una película de gama media a pasar a un escalón un poco más alto.

Originalidad no es precisamente su fuerte, es la típica historia de viajes en el tiempo o en la memoria mejor dicho. Si alguien recuerda “Atrapado en el tiempo” verá que tiene mucho que ver, cambiando el tono de comedia por el de acción, algo parecido pero buscando un poco más de trascendencia y seriedad. El protagonista es Colter Stevens, un militar que se encuentra algo perdido en un tren junto con una mujer, Christina Warren, que parece conocerlo pero al que él no conoce. Además cuando contempla por primera vez su imagen en el espejo ve una cara que no es la suya. ¿Qué está pasando? Algo perdido ve lo que pasa a su alrededor, hasta que ocho minutos después el tren explotará, acabando con todos sus pasajeros, él incluido. Pero de repente se encuentra en otro lugar, una especie de cabina y hablando a través de una pantalla con una militar, la oficial Colleen Goodwin. Esta habla con él y de nuevo se va a encontrar en el tren. Al final consigue entender que es parte de un programa experimental que le permite introducirse en los recuerdos de una persona para intervenir solamente durante los ocho minutos finales de su vida. Así que no estamos hablando exactamente de un viaje en el tiempo, sino de una especie de viaje en la memoria. ¿El objetivo? Descubrir quién puso esa bomba en el tren para poder evitar un atentado todavía mayor en la ciudad de Chicago. Esto es lo que tendrá que conseguir y para ello la cinta se convertirá en una continua sucesión de esos ocho minutos, que nunca serán iguales porque cada vez él tiene más información. La cuestión es saber qué está pasando en realidad y si lo conseguirá...

Teniendo en cuenta lo repetitivo de la situación tiene la duración justa para no cansar al espectador. En cada “viaje” tanto en el tren como en la base de la que parte descubriremos algo nuevo, algo distinto y algo que provocará una cierta curiosidad en el espectador y al mismo tiempo también interés. Quizá la cuestión del viaje en el tiempo, la memoria o en un mundo informático de bits y códigos fuente no esté demasiado clara. Quizá sea aquí donde falla un poco la cosa, le falta como decía algo más arriba un punto de inteligencia, de desarrollo, de explicación que haría que fuera mucho mejor de lo que es, quedándose simplemente en un producto entretenido y ameno pero que no recordaremos durante mucho tiempo y al que tampoco le daremos demasiadas vueltas. Ideal para una tarde o noche de cine en casa. Sabe mantener la tensión y eso juega a su favor, alguna sorpresa de vez en cuando y un desarrollo decente de la historia. Un thriller aceptable que me gustó, pero que no destacaría por encima de otros muchos del mismo estilo y factura. Aún así pienso que hay cosas que no están demasiado explicadas ni claras, pero no voy a decir cuáles para no desvelar demasiado.

En cuanto a los actores vamos a decir que se basa en los dos protagonistas y la militar que habla con él a través de la pantalla y es la encargada del experimento, con la que llegará a mantener una estrecha relación teniendo en cuenta el tiempo que están juntos. Él es el actor Jake Gyllenhaal, que me gustó bastante, sabe transmitir el agobio, la tensión, la celeridad de su misión. Tampoco es que sea algo fuera de serie, pero está bien. La militar es la actriz Vera Farmiga, también bastante convincente. Y dejo para el final a la protagonista femenina porque no tengo claro quién debería ir antes, si el personaje femenino anterior o esta, ya que me parece más importante para el desarrollo de la historia Colleen Goodwin que Christina Warren, su pareja en el tren. Esta está interpretada por Michelle Monaghan, que para lo que tiene que hacer, que es poco la verdad, tampoco está demasiado mal, cumple pero nada más.
El director es Duncan Jones y esta es su segunda película, antes dirigió “Moon”, una cinta extraña e interesante, una de esas que es mejor no dejar pasar porque tiene algo que hace que merezca la pena. Como curiosidad comentar que es hijo del cantante David Howie.

Pues ahí queda la recomendación. Sin ser una maravilla cumple bastante bien la función de entretener y tiene elementos suficientes para mantener la atención del espectador. A pesar de la repetición entre cada viaje introduce elementos nuevos que harán pensar al que la ve qué consecuencias podrán traer y mantiene una cierta intriga. Quizá tenga algún fallo argumental y algún elemento levemente previsible que hace que pierda algún punto, pero bueno, teniendo en cuenta la maravilla de cartelera que disfrutamos últimamente puede destacar un poquito por encima de la media.

jueves, 21 de abril de 2011

"Mar de fuego", de Chufo Lloréns

 “Esto es lo que, en cierta medida, pretende también la novela histórica: aunar el rigor de la historia con la ficción novelesca. Como novela su principal obligación es entretener, pero como relato histórico no puede dejar de lado criterios como el rigor y la veracidad. Esto es lo que, humildemente, se ha intentado en estas páginas que ahora se someten a la benevolencia de los lectores”. Este fragmento está extraído de las notas finales de la última novela de Chufo Lloréns, “Mar de fuego”, que será la que voy a comentar hoy.

En el año 2008 llegó a mis manos una novela de un autor desconocido en aquel momento para mí. Era una historia que transcurría en la Barcelona de principios del siglo XI que me resultó de las más entretenidas y apasionantes que he leído hasta el día de hoy, “Te daré la tierra”. Después me dediqué a buscar otras novelas del autor y leí una anterior que me gustó tanto o más que la primera, “La saga de los malditos”. Desde ese momento figura como uno de los principales autores de novela histórica dentro de mis preferencias, por delante de otros más conocidos o más internacionales. Estas dos novelas ya las comenté en uno de los primeros post de este blog, así que la reseña biográfica me la ahorro esta vez. Tras leer “Mar de fuego” me reafirmo en lo dicho unas líneas atrás, Chufo Lloréns es uno de mis autores favoritos tanto del género histórico como de la narrativa, porque me gustó mucho y me duró bastante menos de lo que me gustaría, si hasta puedo decir que se me hizo corta.

Cuando vi esta novela, de publicación muy reciente, no creo que lleve en las librerías más de un mes más o menos, me dije que a por ella y a leerla pronto, que ya tenía casi la idea preconcebida de que me iba a gustar, y esta vez no me equivoqué. Cuando la cogí para leer la contraportada descubrí un nombre que me sonaba y entonces mis ganas fueron todavía mayores, Martí Barbany era el nombre del protagonista, el mismo personaje central de “Te daré la tierra”, así que todavía pintaba mejor. Era una continuación de esta, con lo cual la primera idea era a ver qué tal iba a estar, porque muchas veces estas continuaciones no son más que recursos que aprovechan el tirón de la primera para vender más ejemplares, y muchas veces también la calidad de la continuación no está a la altura de lo esperado. En este caso no fue así. Tras leer las primeras páginas tenía una sensación interesante, era como si el tiempo no hubiera pasado y estuviera todavía leyendo la primera porque transcurre casi en un momento solo ligeramente posterior al final de la misma. Eso puede ser malo a veces, pero en este caso no lo fue, me atrapó desde el principio y me costaba dejar la lectura más de una vez, pero el cansancio y el sueño le ganaban la partida alguna vez. Ya hace tres año que leí “Te daré la tierra” y muchas novelas han pasado desde entonces, pero tenía un recuerdo claro de todo lo que había pasado, de los personajes, de las situaciones, de los momentos pasados, una buena señal de lo que me había gustado porque muchas de las cosas que pasaron en ella volvieron a mi cabeza cuando estaba leyendo esta; no me hizo falta estar pensando en quién era tal personaje, qué había hecho o qué había pasado, estaba casi todo tan fresco como si la hubiera leído poco antes. De todos modos para los que no la recuerden tan bien el autor maneja a la perfección ese pequeño problema. Con pocas palabras, momentos puntuales y algunas situaciones en las que algún personaje recuerda el pasado consigue que el lector pueda recordar o entender perfectamente lo que está pasando y su relación con el pasado, porque eso sí, muchas de las cosas que van a pasar están relacionadas con él. Así que lo primero que tengo que recomendar si no leísteis la primera es que lo hagáis antes, porque están directamente relacionadas y, aunque no es imprescindible, si es muy necesario para entender el conjunto de la historia.

Empezamos la narración con Martí Barbany y su mujer, la judía Ruth a punto de dar a luz a su segundo hijo. Tienen ya una hija, Marta, que será una de las protagonistas centrales de muchas de las cosas que van a pasar. Pero las cosas no salen como todos esperaban, el parto se complica y madre e hijo mueren durante el mismo. Martí, tras todas las penalidades pasadas en su mundo afectivo decide que nunca más se volverá a enamorar o tener una relación seria con una mujer. Una de las constantes de su vida ha sido siempre la mala suerte en las relaciones amorosas, acompañada de una enorme suerte en los negocios. Ahora ya es un ciudadano de Barcelona, reconocido por todos como una de las personas que más han hecho por la ciudad y el Condado, recibiendo siempre el agradecimiento tanto de los Condes de Barcelona como de sus ciudadanos. A su lado el sacerdote Eduald Llobet, un elemento central y fundamental de la vida de Martí desde sus inicios y que lo seguirá siendo ahora. Al frente de la corte de la ciudad continúan Ramón Berenguer, Conde de Barcelona y su mujer, Almodís de la Marca, por la que tuvo que enfrentarse a casi todo el mundo pero que al final consiguió. Ella es su apoyo fundamental tanto a nivel personal como en el gobierno, en ella delega muchas de las cosas y muchas decisiones, que parece tomar él, pero ella casi siempre está detrás. Con ellos Pedro Ramón, el primer hijo del Conde y sucesor del mismo y los gemelos que conocimos en la novela anterior, Ramón Berenguer y Berenguer Ramón. Ya se veía que el carácter de ambos iba a ser muy distinto y traería consecuencias que ahora van a ser realidad. Almodís quiere conseguir que el sucesor de su marido sea su propio hijo, Ramón Berenguer, al que todos quieren, un hombre justo y noble y que poco tiene que ver con Pedro Ramón, el verdadero sucesor por ley. Mientras, el otro gemelo, Berenguer Ramón, es un hombre vil, perverso y lleno de maldad y rencor. Esto traerá consigo una buena cantidad de intrigas, juegos, engaños y situaciones que iremos descubriendo poco a poco. También estará Delfín, el enano medio bufón de la Condesa y, al mismo tiempo, la voz que le dice las cosas de verdad, aquellas que nadie se atreve a decirle y que continúa con esas extrañas visiones premonitorias, casi siempre de desgracias. Muchos de los personajes de la anterior novela volverán a esta historia, los capitanes de los barcos de Martí, que ahora posee una gran flota, Rachid al-Malik, el árabe que le descubrió, entre otras cosas, el secreto del temido fuego griego a Barbany, sus criados... Y todo protagonista tiene un antagonista, en este caso un misterioso personaje llamado Bernabé Mainar que quiere acabar con Martí Barbany y Eduald Llobet sea como sea.

Para mí ha sido como continuar casi sin que hubiera pasado el tiempo, retomar la vida de una buena cantidad de personajes que tenía en mi memoria bastante guardados, más de lo que pensaba, la verdad, lo que creo que es una buena señal. Lloréns tiene una forma de escribir bastante sencilla para el lector, directa, sin demasiadas vueltas ni complicaciones, centrado sobre todo en la historia y en las situaciones y menos en las descripciones. Eso no quiere decir que no las haya, pero consigue que el lector imagine con bastante perfección casi todo sin cansarlo con largos párrafos descriptivos. La acción es continua, no para desde el principio hasta el final. Quizá esta sea algo menos compleja que la anterior, más plana y lineal, pero eso no le quita mérito. Hay varias líneas de acción que se entrecruzan siempre de un modo claro para el lector. La mayor parte de la acción transcurre en la ciudad de Barcelona, un personaje más de la historia, pero también tendremos algún viaje, por ejemplo a Sicilia. Los personajes van relacionándose entre ellos de un modo sencillo y creíble, aunque como alguien me comentó, quizá un defecto sea que pueden estar un poco estereotipados en cuanto al comportamiento, es decir, los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, pero aún viéndolo así el autor consigue que aparezcan ante el lector como personas reales, por lo menos a mí me pareció así. Y como siempre en su línea, capítulos cortos que van alternando las distintas tramas, con lo que cautiva todavía más al lector, que siempre querrá saber qué pasa a continuación para llegar a momentos en los que todas tienen que ver.

Me parece que es evidente que, dentro del género, me gustó mucho la novela. Me entretuvo muchísimo y como dije al principio me duró menos de lo que me gustaría, pero tenía que seguir leyendo, otro mérito más del autor, que el lector siga y siga y esté deseando saber qué va a pasar a continuación. No he querido desvelar casi nada del argumento, lo mejor es ponerse con ella e ir descubriéndolo poco a poco a medida que uno va leyendo, pero la sucesión de acontecimientos, de sorpresas, de altos y bajos es continua, siempre está pasando algo. Desde mi punto de vista más que recomendable e imprescindible para aquellos que ya hayan leído “Te daré la tierra”