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domingo, 23 de enero de 2011

"Sons of anarchy"



Vamos a volver al mundo de la televisión. Normalmente para las series nuevas suelo echar un ojo al argumento, actores y esas cosas para ver si me parece apetecible o no, con la cantidad de ellas que tenemos ahora por los distintos canales no es fácil a veces elegir aquellas que pueden merecer la pena por calidad, entretenimiento u otras razones. Esta serie de hoy en un principio no me llamó demasiado la atención, pero como había leído buenas críticas por varios sitios hace tiempo que me decidí a grabarla y tenerla guardada para algún momento en el que no hubiese demasiadas cosas apetecibles, por lo menos para darle una oportunidad. La verdad es que el argumento central me llamaba solo a medias y por eso fue quedando aparcada, pero también es cierto que hace unos días estrenaron en FoxCrime la tercera temporada de la misma, así que algo debería de tener. Además tengo un buen amigo que es un buen consumidor de series, con el que suelo comentarlas, intercambiar algunas y esas cosas. Así que esta de hoy pasó antes por sus manos y tras su recomendación nos decidimos a verla, y no nos arrepentimos para nada, porque merece mucho la pena. Hablo de “Sons of anarchy” (“Los hijos de la anarquía”), una serie americana, claro está, que circula alrededor de una pandilla de moteros.

El primer comentario que me hizo mi amigo fue simplemente decir que nunca pensaría que una serie sobre una realidad tan ajena y lejana a él mismo le fuera a gustar tanto. Esa fue una de las razones para que no me pusiera a verla en su momento. Me dije que la vida y aventuras de un grupo de moteros con esa estética tan americana de cazadoras de cuero (bueno, estos llevan chaleco, pero viene a ser lo mismo), motos de gran cilindrada negras con esos manillares altos (que me parecen incomodísimos); Harley Davidson personalizadas, claro; y todo lo que rodea a ese mundo algo lejano a nuestra realidad no me parecía que me fuera a atraer. Pues estaba completamente equivocado, porque fuera de toda esa imaginería (que tengo que reconocer que aunque lejana me parece algo atractiva, la verdad) hay una serie de historias, de situaciones y de argumentos que tienen bastante que ver con la vida diaria, con la realidad de cualquiera en cuanto a relaciones, problemas y situaciones casi cotidianas, extrapolándolas, claro, del mundo en el que se desenvuelven. Algunos la han comparado con una de las grandes series de los últimos años, “Los Soprano” en el sentido de que, como en esta, el mundo de la mafia era casi una excusa para desarrollar otro tipo de temáticas que cualquiera puede entender. Pues en esta pasa lo mismo, son una pandilla de gente y los argumentos que se desarrollan tienen más que ver con relaciones entre personas, enfrentamientos y esas cosas más que con la vida real del grupo, vamos, que podían ser cualquier otro grupo social identificado por unas características comunes.

La historia gira alrededor del núcleo central de un grupo de moteros, los “Sons of anarchy” que dan título a la serie. Un pequeño grupo que es, digamos, el centro de una serie de delegaciones repartidas por gran parte de los Estados Unidos, un grupo que se mueve en lo se conoce como Samcro (que no es más que el acrónimo de “Sons of Anarchy Motorcycle Club Redwood Original), que vendría a ser el lugar donde viven, se reúnen y desarrollan sus actividades. Viven en Charming, un pueblo ficticio situado en el norte de California, el típico pueblo de tamaño medio de los muchos que hay por los Estados Unidos. Allí viven básicamente del comercio ilegal de armas, usando como tapadera un taller mecánico. Además funcionan como “protectores” del pueblo en el sentido de mantener alejados del mismo a otros grupos de delincuentes, sobre todo a aquellos que se dedican a negocios relacionados con la venta de drogas, la prostitución o cualquiera que pueda interferir en la vida diaria del pueblo. Protegen a los suyos, y dentro de ese grupo están ellos, los suyos y casi toda la gente del pueblo, que acude a ellos para que les ayuden cuando tienen algún tipo de problema grave. El protagonista principal es Jackson Teller, un joven de poco más de 30 años que vive en medio de un conflicto entre la vida sin su padre y los enfrentamientos con la pareja de su madre, que además es el presidente del club. Además el problema principal es que no está demasiado de acuerdo con la línea que lleva el club, pensando que deberían dejar la mayor parte de las actividades ilegales que realizan para dirigirse hacia otro tipo de cosas más “legales”. Todo esto apoyado por una especie de libro o diario escrito por su padre en el que habla de las intenciones reales que tuvo como fundador del grupo y lo poco de acuerdo que estaba con la línea que estaba llevando después, tirando más hacia la delincuencia que hacia la idea de libertad y de lucha contra la sociedad que basaron su fundación. Además es el vicepresidente del grupo y al que todos ven como futuro presidente, aunque algunos no ven con buenos ojos esa otra línea que Jacks quiere para ellos. Clay Morrow es el presidente y medio padre de Jacks, ya que es la pareja de su madre. Capaz de absolutamente cualquier cosa para mantener la integridad de su grupo, empleando la fuerza cuando sea necesario y pasando por encima de lo que sea para conseguir sus propósitos. A pesar de ellos rechaza de plano cualquier otro negocio ilegal que no sea la venta de armas, lo demás le parece reprobable, aunque eso no impide que se relacione con los otros que se dedican a esos otros negocios, siempre y cuando no lo hagan en su pueblo.
Por encima de todos los hombres de la serie destaca una mujer, Gemma Teller Morrow, la madre de Jacks y actual pareja de Clay. Un personaje de esos que impresionan y llena la pantalla cada vez que aparece, una mujer dura, fría a veces pero que esconde muchas más cosas de las que podemos pensar tras ver los primeros episodios. Preocupada por su hijo, por el club y por todos los que circulan alrededor de ella, busca ante todo sus intereses y los de los suyos y para eso es capaz de hacer absolutamente cualquier cosa. Ella es la que en realidad maneja y dirige los hilos de casi todo lo que pasa en Charming, donde nada escapa a su control y, cuando algo lo hace, en seguida toma de nuevo las riendas para no dejar nada sin atar. Es capaz de ponerte la piel de gallina en un momento y al siguiente provocar sentimientos contrarios por completo, un personaje complejo y de los mejores que he visto en una serie dramática. Y luego tenemos al resto de los integrantes del grupo, cada uno con una misión y una forma de ser muy definida. Bob Munson es uno de los fundadores, imitador de Elvis en sus ratos libres. Alex Trager es el violento, sádico y encargado de los trabajos más sucios. Incluso tenemos al aspirante a entrar en la banda, Kip Epps, al que todos conocen con el apodo de “medio huevo”, al verla ya sabréis por qué. Alrededor de ellos un jefe de policía corrupto casi a su servicio, algo que hace también preocupado, digamos, por mantener la tranquilidad y paz en el pueblo. O el ayudante del shérif, un joven que conoció a Jacks cuando eran jóvenes pero que ahora la vida los llevo por caminos distintos. Algunos personajes fijos más junto con estos, pero sería demasiado largo hablar de todos ellos y es mejor descubrirlos a medida que se ve la serie, además de que así tampoco cuento las historias que se van a ir desarrollando, que son tensas e interesantes. Además tendremos a los grupos rivales, desde mejicanos, neonazis y todos los grupos de delincuencia habituales en este tipo de producciones.

La serie destaca por muchas cosas y nos está gustando mucho. La complejidad de los personajes y de las tramas es bastante alta, las cosas, como en la vida, no son blancas o negras y muchas veces se ven obligados por las circunstancias a realizar actos con los que no están de acuerdo. También es cierto que moralmente el comportamiento de todos ellos no es para darles un premio. Casi podemos decir que no hay un solo personaje “bueno” en toda la serie y que los guionistas consiguen que los “Sons of anarchy” parezcan los mejores de todos, los únicos que tienen un cierto código moral y de comportamiento frente a todos los demás. Incluso personajes como los policías de la ATF que irán detrás de ellos parecen mucho, pero mucho, peores que los protagonistas. Ellos entienden la venta de armas y todo lo que hacen como una forma de mantener el status social y económico y también como la forma de mantener alejados a todos los demás de SU pueblo y de los suyos. Hay que decir que es una serie dura, con algunos momentos realmente violentos y duros, directos y brutales pero no solo por lo que se ve, sino también por cómo se desarrollan las cosas y sus vidas. Aun así sigo diciendo que merece la pena, creo.
Más puntos a su favor pueden ser, por ejemplo, la música, bien reconocida por todo buen aficionado a la música americana que rodea a ese mundo. Casi cada episodio termina con un tema musical muy bien incluido, casi siempre relacionado con lo que pasó o está pasando y que remata muy bien el mismo. Los actores están todos realmente bien, del primero al último, aunque destacan las dos caras más conocidas. Gemma Teller es la actriz Katey Sagal, conocida por varias series de televisión; y Clay Morrow es Ron Perlman, entre otras cosas uno de los inolvidables monjes de “El nombre de la rosa” y que ha aparecido en gran cantidad de películas y series de televisión.

En algunos sitios hablan de reminiscencias de las obras de Shakespeare en la serie, tras verla y analizarla un poco podemos ver elementos de algunas de las obras más conocidas del autor en muchos sentidos, pero actualizadas y llevadas a otros campos. No se puede negar, en muchos aspectos, la influencia, por ejemplo, de “Hamlet”, pero no es la única. Otro punto más a favor de una serie que como dije al principio no me llamó, pero que ahora me tiene encantado, la verdad. Son tres temporadas, la tercera acaba de empezar aquí, de 13 episodios de 45 minutos cada uno lleno de momentos de tensión, de violencia, de sufrimiento que te pueden dejar sin respiración en más de una escena. Seguirás sus aventuras y desventuras con bastante atención, a veces incluso no serás capaz de ver un solo episodio, porque querrás saber qué va a pasar a continuación. Además no todo es drama, tiene momentos realmente simpáticos y divertidos para romper un poco esa tensión. Son moteros, pero tienen una vida cotidiana con los problemas y situaciones de mucha gente, problemas de salud, de dinero, de relaciones, discusiones con los hijos y ese tipo de cosas. Moteros con sus chalecos de cuero que comen magdalenas ecológicas, que son mucho mejores que las industriales, que actúan disfrazados de Elvis en casinos o fiestas infantiles o que se gastan bromas (algunas entre simpáticas y brutales) entre ellos. Uno de sus méritos, para mí es que no es una serie de argumentos simples y fáciles, las cosas siempre se van complicando y retorciendo, sorprendiendo en más de una ocasión al espectador, ese es uno de sus mayores méritos. Con todo esto, os la recomiendo, no creo que os vaya a decepcionar.

miércoles, 19 de enero de 2011

"El cementerio de Praga", de Umberto Eco



Normalmente antes de ponerme a escribir un comentario suelo curiosear un poco por internet, por un lado para recoger alguna información sobre el autor, ver si tiene alguna nueva novela o alguna cosa destacada que añadir y por otro para contrastar un poco mis impresiones u opiniones con las de otras personas y con todo ayudar un poco a matizar puntos de vista y esas cosas. Esto es algo que con la novela que voy a comentar hoy no quise hacer demasiado, limitándome a un par de artículos en revistas especializadas y poco más. ¿Por qué? Pues porque es una novela bastante esperada de un autor que suele crear ciertas polémicas por muchos aspectos de cada nueva publicación que aparece. Por eso preferí limitarme casi por completo a mis propias impresiones sobre ella. Hablo de “El cementerio de Praga” de Umberto Eco.

Las ventas que está teniendo son muy buenas, colocándose en los primeros puestos en todos los países en los que se está publicando. Por un lado es un autor que tiene tirón entre los lectores y por otro las polémicas que suele despertar con sus declaraciones y obras también hace que las expectativas crezcan bastante. En este caso hay varios sectores que han hecho comentarios sobre la misma que creo que han hecho despertar ciertas polémicas que siempre favorecen las ventas, polémicas de las que creo que el autor es muy consciente, por no decir que las busca casi a propósito. En este caso no voy a dejar aquí su biografía, ya que apareció anteriormente cuando comenté su novela “El nombre de la rosa”. Uno de los reclamos publicitarios que se han usado para esta nueva novela está relacionado, precisamente con este otra novela. En algún lado he leído que era su mejor novela después de esta o incluso superior, siento decir que no estoy de acuerdo, pero eso es algo sobre lo que hablaré más adelante. En cuanto al género en el que podemos encuadrarla, me parece complicado. Se ha hablado desde que pertenece al género histórico, al de misterio, al de intriga o algunos dicen de ella que es un folletín al estilo de los del siglo XIX. La verdad es que no sé muy bien dónde meterla, histórica en parte sí porque todos los personajes que aparecen en la misma existieron en su momento y mantuvieron las relaciones que nos indica el autor, los sucesos en su mayor parte también están dentro de lo sucedido entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, pero todos ellos están hilvanados alrededor de un personaje completamente ficticio, irreal y quizá, un tanto exagerado. Yo diría que es una novela de aventuras o intrigas sobre todo políticas puestas en relación con una serie de hechos históricos de esa época. Y también creo que es casi imprescindible tener una visión por lo menos aproximada de una serie de hechos relacionados con la historia de, sobre todo, Francia, Italia y Alemania de esos dos siglos. Sobre todo si se quiere seguir una historia que en cierto momento se complica un poco por la cantidad de personajes y relaciones que se establecen entre ellos con el protagonista como centro. Curiosamente hace poco leí una novela de Gary Jennings que aparecerá por aquí en breve, “Lentejuelas” que comparte muchos de estos hechos, casualidad haberla leído algo antes, porque me ayudó mucho a seguir la historia de Eco.

La estructura de la novela es una especie de diario escrito por un personaje un tanto peculiar, por decir algo, un hombre sin conciencia que solo se mueve por el interés propio, vendiéndose a quién sea para conseguir dinero y que va a estar metido en todas las intrigas políticas de la época en la que vive. La narración va alterando entre una especie de narrador y un protagonista desdoblado en dos, por un lado el, llamémoslo, principal, el capitán Simone Simonini y una especie de alter ego, el abate Dalla Piccola. Esta triple narración en alguna ocasión se convierte en una especie de caos que puede llegar a confundir al lector, la atención y la relectura en algunas ocasiones se hacen imprescindibles. La historia comienza en 1897 en Francia, con el capitán Simonini a los 67 años intentando contar su vida en una especie de diario escrito, rememorando todos los acontecimientos de su vida e intentando, en parte, justificarse un poco por todo lo que ha hecho, que es mucho. Nació en Italia, viviendo en el medio de un padre italiano, una madre francesa y un abuelo que será, en parte, el culpable de la idea de que hay una conspiración judía para dominar el mundo. Sus padres le ponen el nombre de Simone en recuerdo de San Simón, un niño mártir asesinado en Trento por los judíos. Su padre es un revolucionario italiano que morirá pronto a causa de la propia revolución, con lo que quedará al cuidado de su abuelo. Un abuelo antisemita, profundamente religioso y conservador. Llegado cierto momento tendrá que escapar disfrazado de Italia y marchar a Francia, donde vivirá la mayor parte de su vida. En cierto momento empieza a trabajar para un notario, donde aprende el arte de la falsificación de documentos, descubriendo que tiene una gran facilidad para ello será lo que haga a partir de ese momento. Su vida se basa en el engaño, en el juego y en la falsificación, siempre buscando dinero a cambio y poco más. Moralmente es un personaje deplorable, con nada positivo, le da igual para quien trabaje con tal de que le paguen. Incluso es capaz de trabajar al mismo tiempo para dos grupos distintos, opuestos o enfrentados, aportando documentos falsificados a cada uno de ellos que se adapten a lo que le piden. Ya sea para los franceses buscando contrariar a los alemanes, como para los alemanes buscando lo mismo para los franceses. Así se verá en medio de toda revolución, guerra o conflicto real de la época siendo, además, uno de los culpables e instigadores de los mismos. De todos modos el centro de todo serán los judíos, inventando y aportando documentos falsificados por él, copiados de otros, creados e inventados por él o como sea que lleven a la gente a pensar que intentan meterse de cualquier modo en todos los ámbitos de las sociedades europeas buscando el dominio del mundo.

Las primeras páginas son demoledoras en cuanto a críticas, no deja títere con cabeza. Empieza con unas descripciones de los judíos realmente tremendas, pero no se queda ahí, pasará a hacer lo mismo con los alemanes, luego los franceses, los italianos, los curas, sobre todo los jesuitas (que tampoco quedan bien parados), las mujeres... Son páginas feroces, casi brutales que a mí personalmente me provocaron más de una sonrisa sobre todo por la forma de decir las cosas. Frente a algunas críticas que he leído, yo fui incapaz de tomármelas en serio. Incluso he leído una declaraciones del gran rabino de Roma que dice “al final el lector se pregunta si los judíos quieren derrocar a la sociedad y gobernar el mundo”. Me parece una opinión tan exagerada y casi fuera de lugar que no creo que haya que tenerla demasiado en cuenta, además de ser una falta de respeto hacia el lector y a su inteligencia. Yo veo más un juego literario, unas ganas por parte de Eco de llamar la atención y jugar con esos escándalos que la novela en realidad ha provocado. Además no son solo los judíos los que son tremendamente criticados y vapuleados, casi toda la sociedad y estamentos de la época aparecen duramente golpeados con las palabras del autor. Como dije, todos los personajes de la novela son reales, salvo ese protagonista que, increíblemente, está metido en todos los fregados. Y también, al final, tenemos unas notas que el propio autor califica como “Inútiles aclaraciones eruditas”, coincido completamente con él, me resultaron realmente poco útiles, la verdad. Lo que no se puede negar es la capacidad de Umberto Eco para jugar con el lenguaje y, sobre todo, con sus lectores.

Con todo esto a mí la novela me entretuvo y me gustó hasta, aproximadamente, la mitad. A partir de cierto momento el cúmulo de personajes, de nombres, de intervenciones se hace en algunos momentos tan caótico que es complicado seguir la historia aunque se haga con atención, teniendo más de una vez que pararme a pensar o ir algunas páginas hacia atrás para centrarme un poco. Como siempre el lenguaje en algunos momentos roza lo exagerado por culto, con más de una palabra o expresión realmente chocante por lo poco usual. No me parece, como he leído, la gran novela de Umberto Eco, es más, si no fuera porque no suelo hacerlo y en algunas cosas atrajo mi atención creo que la hubiera dejado para otro momento, porque en alguno incluso me cansó un poco. Cuando la empecé las, digamos, cincuenta primeras páginas, me gustaron mucho, pero ese interés fue decayendo poco a poco hasta llegar a un cierto cansancio. Claro que no tanto como alguna de sus novelas anteriores, ya dije en un comentario anterior que no me duele reconocer que “Baudolino” me resultó casi incomprensible; teniendo eso en cuenta esta me gustó un poco más, pero viendo otras novedades editoriales del momento y otras lecturas recientes, “El cementerio de Praga” no estaría entre las que recomendaría demasiado, hay otras antes que me gustaron bastante más y, sobre todo, me entretuvieron mucho más. Ahora, esto es un comentario completamente personal, el tiempo y vosotros me dirán si estaba o no en lo cierto.

martes, 11 de enero de 2011

"Sé lo que estás pensando", de John Verdon



Vamos a volver esta vez a la novela, y de nuevo una novela de género negro que está teniendo unas excelentes ventas y muy buenas críticas por parte, sobre todo, de los lectores. Es más, la revista “Qué leer” en su número de diciembre habla de ella como “la novela negra del año”. Pero antes de continuar con el comentario en sí me gustaría hacer una breve reflexión. En uno de los comentarios anteriores decía que me molestaba mucho ver trailers de cine o leer contraportadas de novelas en las que casi nos destripaban el argumento o la idea central de la misma, y que en algunos casos la cosa era tan grave que casi no hacía falta verlas o leerlas, porque aclaraban tanto las cosas que ya casi no merecía la pena. Pues en este caso en este número de la revista mencionada, además de hablar algo sobre la novela, hacen también una entrevista al autor, hasta aquí todo bien. Pero si uno lee la entrevista puede, hasta cierto punto, ahorrarse la lectura de la novela, porque hay varios párrafos, preguntas y respuestas que nos dejan al aire la trama de la novela y desvelan por completo el misterio de la misma. No me parece nada serio, sobre todo cuando hablamos de novela negra, que este tipo de publicaciones no sea más cuidadosa y, sobre todo respetuosa, con sus lectores. Si leemos el artículo ya tenemos desvelado el misterio central de la historia, claro que siempre podemos leerla igual, pero creo que la gracia, la intriga y la tensión no van a ser del mismo tipo, me parece una pena. Bueno, la novela es “Sé lo que estás pensando” y el autor es John Verdon.

Caso curioso el de este autor. Es su primera novela, hasta ahí todo más o menos normal, pero ya no lo es tanto que la haya escrito y publicado a los 68 años, vamos, que es un autor novel pero que ya tiene una edad. Es un caso curioso, una persona que se convierte en escritor tras la jubilación, claro que será también que a partir de ese momento ya tenía más tiempo libre. Dedicó la mayor parte de su vida a trabajar en publicidad, dato que se nota en la redacción de su novela, sabe atrapar al lector, llevarlo por donde él quiere y dirigirlo, en este caso para que “consuma” su novela en lugar del producto de turno que tendría que anunciar. Él mismo reconoce que escribió la historia partiendo de conseguir una economía expresiva y un tono consistente, donde todo fuera relevante y siempre hiciera avanzar la acción. Cuando se jubiló necesitaba distracciones, hizo un curso de carpintería y pasó una buena temporada haciendo muebles, llegando incluso a vender algunos a tiendas de antigüedades de Nueva York. Pero su sueño desde hacía mucho era dedicarse a la escritura de historias de ficción, cosa que hizo con esta primera novela. Era consciente de su habilidad para escribir, miles de anuncios salieron de su mente y es aficionado a la novela negra, tuvo un par de ideas para el desarrollo de la historia, y alrededor de ellas fue desarrollando esta intrigante y desconcertante novela. Traducida a 24 idiomas ha sido todo un éxito de ventas allá por donde se publica, ahora está ya trabajando en sus siguientes historias, ya que firmó un contrato por, al menos, tres novelas más que, posiblemente, tengan como protagonista al mismo que creó para esta primera.

La novela en inglés se titula “Think of a number” que vendría a ser “Piensa en un número”, aunque aquí le han puesto “Sé lo que estás pensando” que para mí, se queda un poco a medio camino entre el título original y lo que nos va a contar. El protagonista es Dave Gurney, un policía retirado de 47 años que fue muy famoso y eficiente en la resolución de asesinatos en serie. Posee una mente privilegiada que le permite ir juntando en su cabeza todas las piezas, incluso las que los demás no son capaces de ver, para ir, poco a poco, llegando a conclusiones que lo llevarán directamente al asesino. Vive retirado en una zona tranquila y rural, acompañado de su esposa Madelaine, que tendrá un papel fundamental en toda la historia, interviniendo siempre no para aclarar cosas, pero sí siempre para hacer la pregunta justa en el momento justo a su marido para que este vaya llegando a las conclusiones correctas. Dave, que no es demasiado capaz de vivir alejado de su trabajo, lo que no le hace demasiada gracia a su mujer, se dedica ahora a pasar el tiempo y retocar fotos de asesinos en serie para exponerlas, actividad a la que llega tras un curso de fotografía que hace y que lo puso en contacto con una directora de una galería muy interesada en su trabajo. Un día tiene noticias de un antiguo compañero, Mark Mellery, director de una institución llamada “Instituto para la Renovación Espiritual”, que tiene un problema con unas cartas que recibió recientemente y que lo tienen algo preocupado. Unas intrigantes cartas escritas con tinta roja de alguien que parece que lo conoce y que le dice que será capaz de adivinar un número en el que Mark está pensando. El número viene en un sobre aparte, donde figura el 658, justo el número en el que él había pensado. En caso de haberlo acertado tendrá que enviarle al remitente, que firma como X. Arybdis una cierta cantidad de dinero a un apartado de correos. No es que Dave y Mark fueran íntimos amigos de su época de estudiantes, pero esta historia provoca que la curiosidad investigadora del policía retirado se reavive, sobre todo porque la historia no se va a quedar ahí. Mark era un poco golfo, alcohólico y tras perder a su mujer en un accidente de tráfico deja su vida anterior y se convierte en una especie de predicador que dirige la institución mencionada para ayudar a gente en situaciones complicadas. Intrigado por las extrañas cartas, Dave visita a Mark en el Instituto, pero la historia se va a complicar algo más, más notas, llamadas y el propio Mark será el primer asesinado de la historia. Un asesinato con unas pistas desconcertantes y extrañas que harán que Dave y la policía estén algo perdidos. Además tendrá que colaborar con la policía en la investigación, a pesar de su retiro, cosa que a su mujer no le hará demasiada gracia, y tampoco al policía Jack Hardwick, otro antiguo conocido que no admite demasiado bien la intromisión del protagonista. A partir de aquí una rápida espiral de acontecimientos, investigaciones y descubrimientos que desconcertarán tanto al lector como a todos los que intervienen en la investigación. Todo para atrapar a ese frío y extraño asesino que parece capaz de leer la mente de aquellos a los que amenaza.

No sé si es la mejor novela negra del año como dice la revista mencionada al principio, pero sí que es la más entretenida, amena, desconcertante e intrigante que he leído últimamente. Además todo está enfocado a captar la atención del lector, con algunos elementos más que la hacen más atractiva e interesante. La relación de Dave con su mujer, Madeleine, y sus problemas familiares; las relaciones del policía estrella ya jubilado con los policías y fiscales encargados del caso; lo desconcertante de unas pruebas y unas pistas que vuelven locos a todos pero que, poco a poco y de forma casi magistral, van tomando forma y lógica... Todo está enfocado a que el lector no sea capaz de dejar la lectura, porque siempre querrá saber qué pasó y qué va a pasar a continuación. A medio camino entre la novela negra y la novela de misterio, de intriga que juega perfectamente con todos los elementos del género. Una intriga excitante, un protagonista con carisma y unas características que lo acercan a otros muchos del género pero que, al mismo tiempo lo hacen diferente y atrayente, giros argumentales y sorpresas perfectamente colocados, problemas familiares...; hay de todo y muy bien engarzado. Y muchos misterios desconcertantes, juegos intelectuales y enigmas que solo la mente analítica y lógica de Dave Gurney serán capaces de desvelar, eso sí, ayudado muchas veces por esas preguntas al aire que le lanza su mujer, algo cínica y cansada de la situación pero que al mismo tiempo se ve incapaz de no “ayudar” a su marido.

A mí me entretuvo muchísimo, y me duró muy poco porque no era capaz de dejar la lectura en muchas ocasiones, pensando y dándole casi las misma vueltas que el protagonista y sus compañeros de la policía. Además de la historia creo que una de las mejores cosas de la historia son los personajes. El protagonista y su mujer, con una relación difícil son de lo mejor que he visto en una novela de este género. Los policías están a medio camino entre el típico y la originalidad, pero con suficientes elementos como para no caer en lo de siempre. Hay algunos que destacan, pero no quiero desvelar cuáles porque creo que es mejor que vayáis descubriéndolo a medida que avanzáis en la lectura. En conclusión, una de las novelas de este género más recomendables que he leído en los últimos año, no creo que os decepcione.

martes, 4 de enero de 2011

"El discurso del rey"


Ante todo como este es el primer post del año 2011 mis buenos deseos para el mismo, en el que espero seguir con estos comentarios como hasta ahora. El 1 de enero de cada año desde hace algunos como es un día un poco, digamos raro, tenemos la costumbre de ir al cine, así que vamos a inaugurar los comentarios de este nuevo año con una película reciente que todavía está en cartelera y que os recomiendo a todos encarecidamente, porque realmente merece mucho la pena. No es que hubiera demasiadas cosas en la cartelera, así que nos decidimos por esta, entre otras cosas por las buenas críticas y porque los actores protagonistas, sobre todo uno de ellos, están entre los que prácticamente nunca me decepcionan, y así fue. Nos gustó mucho a todos y disfrutamos de dos horas de buen cine, bien hecho y muy bien interpretado. La película en cuestión suena para varias candidaturas para los Óscar de este año y está recibiendo premios en casi todos los festivales en los que aparece, hablo de “El discurso del rey”.

Casualidades que hay a veces, el post anterior a este iba sobre una serie inglesa, diciendo que prácticamente siempre se les supone una calidad y hechura que otras tienen solo de vez en cuando; ahora hablo de una película de la misma nacionalidad, que tiene esas mismas condiciones y algunas más, guste o no guste la calidad y el buen hacer no se les pueden negar nunca. Está hecha con una elegancia, delicadeza y estilo que en otras producciones aparecen de forma mucho menos habitual, y la verdad, por lo menos para mí, siempre es un gusto ver cine de esta nacionalidad porque tiene siempre ese aire que lo hace distinto y especial, sean tragedias, comedias o casi cualquier género. En este caso estamos ante una historia de corte histórico que transcurre en la Inglaterra de los años 30 del siglo anterior. Es una historia que desconocía por completo, la verdad, una historia sorprendente al mismo tiempo que muy entrañable y curiosa. De todos modos está tratada con bastante cariño, de un modo cercano y familiar, como una extraña relación entre dos personas que nunca tendrían contacto pero que por circunstancias se conocen y desarrollan una amistad.

Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor es uno de los dos protagonistas, Duque de York y futuro rey de Inglaterra (padre de la actual reina Isabel) durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial. Su padre es el rey Jorge V y su hermano mayor Eduardo será el sucesor inmediato. Tiene un problema de tartamudez que le impide hablar en público, lo que supone un gran problema para una persona que tiene que realizar este tipo de intervenciones. A lo largo de la historia veremos cómo esta limitación del habla tiene unas motivaciones que vienen de su infancia. Su mujer, Isabel Bowes-Lyon, está muy preocupada por este problema y no hace más que buscar soluciones y terapias para ayudar a su marido, pero no es fácil. Ya ha probado de todo y no encuentra nada ni a nadie que lo ayude con esta limitación. Un día acude a una pequeña casa de un barrio de Londres para ver a una persona que le han recomendado, Lionel Logue, un hombre que viene de Australia y que parece que ha conseguido buenos resultados en este campo. Lionel es una persona también algo especial, que impone unas condiciones muy estrictas para llevar a cabo su terapia sin importarle demasiado quién sea su paciente. Es un hombre apasionado de Shakespeare, actor aficionado, un hombre de familia y cuya procedencia australiana le provoca algunos problemas. La primera entrevista entre el Duque y Lionel ya da una idea de por dónde van a ir las cosas, al principio la cosa no va bien, pero es fácil suponer que poco a poco se irá estableciendo una relación muy especial entre estos dos personajes, sobre los que se asienta toda la historia. De entrada Lionel pretende que se traten como iguales, como compañeros, así que para él el Duque de York será “Bertie”, cosa que no le hará demasiada gracia, pero que no le quedará más remedio que aceptar si quiere ser tratado por él. Poco a poco las cosas irán cambiando hasta, como decía unas líneas más arriba, llegar a tener una relación estrecha, de amistad y al mismo tiempo de dependencia. El rey muere y su hijo Eduardo accede al trono, pero es un hombre más preocupado por sus relaciones sentimentales que por sus obligaciones como rey. Esto lo llevará a abdicar en la persona de su hermano en el mismo momento en el que Inglaterra entra en la Segunda Guerra Mundial. Ahora es cuando la intervención de Lionel será fundamental para el rey Jorge VI, que tendrá que realizar muchos discursos durante la contienda, así como antes ayudarlo para superar la ceremonia de la coronación.

La película está dirigida por Tom Hooper, un joven realizador inglés que promete bastante y que está consiguiendo excelentes críticas por esta cinta, sobre todo teniendo en cuenta que ha trabajado con dos grandes pesos de la interpretación, saliendo con bien de la prueba. Lo mejor de toda la historia es la interpretación de los dos actores principales, que me parece sobresaliente y muy destacada, las escenas entre ellos son geniales absolutamente todas, los diálogos, los gestos, las miradas, todo es destacable. El papel del rey está realizado por un actor que parece que por fin se va a sacar de encima ser “el de Bridget Jones”, hablo de Colin Firth. Un actor inglés que siempre está bien pero que hasta hace unos años parecía estar más encasillado en papeles de medio galán en gran cantidad de comedias románticas. El año pasado llamó mucho la atención con “Un hombre soltero” que le valió una nominación al Óscar, que no ganó por poco. Este año suena como el favorito para ganar este premio al mejor actor y creo que deberían de dárselo. Borda el papel de este hombre tartamudo, con muy mal genio (provocado en gran parte por esta limitación) y consciente de la gran carga que va a llevar sobre sus hombros, que es lo que le provoca un sufrimiento mayor. No destaca solamente por esas escenas en las que le cuesta hablar, sino que en todo momento su cara, sus ojos, sus movimientos hacen que no puedas quitar el ojo de la pantalla, excelente sería la palabra mejor para definirlo. Su compañero es uno de mis actores favoritos, un hombre que siempre destaca haga el papel que haga y sea la película como sea, hablo de Geoffrey Rush, un actor australiano ganador de un Óscar al mejor actor en 1997 por “Shine” y que me impresionó en “Quills”, una película en la que interpretaba al Marqués de Sade. Aquí está, como siempre, genial, callado y sumiso cuando es necesario, escandaloso y extrovertido en otros momentos, siempre con una respuesta ácida y directa hable con quien hable, le da igual que sea el futuro rey, el Arzobispo de Canterbury..., él cree lo que cree y busca siempre lo mejor para sus pacientes, sin importarle demasiado las consecuencias. Antes decía que la actuación de Colin Firth era excelente, pues en este caso tendría que ser un calificativo algo por encima, uno de los papeles que le he visto que más me han gustado y convencido. No es fácil mezclar casi al mismo tiempo la sobriedad con el histrionismo sin caer en la exageración y él lo consigue, decir que me encantó es quedarme corto. Destacar por último a Helena Bonham Carter en el papel de la mujer de “Bertie”, discreta, preocupada, a la sombra de su marido pero siendo ella la verdadera responsable de encontrar la ayuda necesaria para él, buscando no solo la felicidad, sino también la responsabilidad que tendrá que asumir y que ella busca por encima de todo.

Es una buena película, con una realización impecable y delicada. No voy a decir nada más de las interpretaciones porque ya ha quedado claro que son fabulosas. Lo mejor son los diálogos entre los dos protagonistas, con una agilidad impresionante, donde todas las palabras tienen algo que decir, donde no hay nada vacío o que no nos quiera decir algo. Además tiene en muchos momentos un tono de comedia que hace que te rías a carcajadas más de una vez dentro de una historia que no es que sea dramática, pero que no es una comedia. Tiene ese típico humor inglés que mezcla el chiste más fácil del mundo para al momento siguiente hacer otro muy inteligente y agudo. Los heterodoxos métodos de Lionel para conseguir curar a su paciente, que paciencia tiene poca la verdad, son llamativos, curiosos, simpáticos y es imposible que dejen indiferente al espectador. A nosotros nos gustó mucho a todos, y eso que mis hijos iban un poco a la fuerza, más que nada porque esta vez nos tocaba a nosotros elegir y pensaban que no les iba a gustar, se equivocaron.

La recomiendo y mucho, aprovechad mientras esté en cartelera para ir a verla, no creo que os arrepintáis. Entre los grandes estrenos, los efectos especiales, las historias animadas y mucho cine solamente comercial creo que destaca esta cinta, que también es comercial pero con una calidad por encima de la media en todos los sentidos. Me gusta mucho este tipo de cine que mezcla el entretenimiento con la calidad y con la inteligencia, no son conceptos que no sea imposible encontrar en el cine, aunque cada día es más difícil.

Os dejo también el trailer en inglés, creo que merece la pena escucharlos en su idioma original.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

"Sherlock", de la BBC




Hoy vamos a volver a la televisión y las series. Hay personajes literarios que salen de los libros y pasan al cine y a la televisión con bastante asiduidad. En algunas ocasiones mantienen la línea de la novela de la que han salido y en otras dan lugar a interpretaciones más o menos libres y a veces podemos encontrar los dos tipos, la adaptación libre y la fiel de varias maneras. No son pocos los personajes que han pasado de las hojas de un libro a la gran y pequeña pantalla, pero creo que no me equivoco si el de hoy es posiblemente el que más veces y de más distintas maneras lo ha hecho. En general casi todas las adaptaciones han sido más que decentes y todas ellas entretenidas, aunque algunas podrían ser más prescindibles que otras. Esto no ocurre con la serie que voy a comentarios y recomendaros hoy, porque creo que es una, digamos, revisitación más que decente del personaje. Hablo de un investigador de los más inteligentes, espabilados, ágiles y famosos del mundo, no creo que haya nadie que no lo conozca o no haya visto o leído algunas de las historias protagonizadas por él y su ayudante. Hablo de Sherlock Holmes y su ayudante y amigo el doctor Watson. Estos personajes creados por Sir Arthur Connan Doyle quizá sean los protagonistas de novelas de investigación más famosos del mundo, sobre todo porque en sus historias siempre hay algo interesante, entretenido e intrigante. Cuando era mucho más joven que ahora leí todas sus historias, aún recuerdo los volúmenes de las obras completas de Sherlock Holmes que tenían (y aún tienen) mis padres en casa, aquellos volúmenes rojos con portada como de plástico y con todas las novelas impresas en papel cebolla, de ese finito, que parecía que se iba a romper y que tenía el gran defecto de que por muchas hojas que pasaras parecía que no avanzabas nada, que siempre quedaba lo mismo, pero tampoco en este caso es que me importara demasiado porque aquellas historias me tenían completamente atrapado e intrigado.

En este año hemos tenido una adaptación al cine de este personaje que ahora que lo pienso no sé por qué no apareció por el blog. Una versión algo especial, más convertida en película de acción que realmente de investigación al típico estilo Holmes. Dirigida por Guy Ritchie y protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law. A mí me gustó, me pareció entretenida y espectacular y con algunos momentos interesantes, pero como dijo mi padre “ese no es Sherlock Holmes”, y en parte tenía algo de razón. Tenía sus momentos Holmes, pero era más una cinta que buscaba el espectáculo y la acción más que la investigación, muy bien hecha y con una ambientación e interpretaciones muy buenas, pero reconozco que los más “puristas” pudieran verle algunos defectos. De todos modos creo que tendrá una continuación, y pienso verla.

La serie que comento se llama, simplemente, “Sherlock” y de entrada decir que es una producción de la BBC inglesa, lo cual ya puede dar una idea de que calidad no le va a faltar. Desde hace años casi todo lo que vemos por estos lares es americano, aún hecho de menos aquellas grandes letras del principio “BBC”, que eran sinónimo de que ibas a ver algo decente y bien hecho, a lo mejor un poco más sobrio que las producciones americanas, pero seguro que era algo bueno, y no digamos si era una comedia, no recuerdo mejores comedias que algunas inglesas de hace ya años. Aquí fue emitida hace poco por la cadena TNT, pero seguro que si, tras leer este comentario, os llama la atención podréis encontrarla por varios sitios. Es una serie de solo tres episodios, pero de noventa minutos cada uno, vamos, algo que podría haber sido tanto por duración como por calidad, una película enterita que ver en el cine. De todos modos he visto que para el 2011 están previstos otros tres episodios de la misma duración. De momento solo he visto el primero, pero creo que merece la pena recomendarla, porque me dejó encantado por completo en todos los sentidos. Los episodios no responden exactamente a ninguna de las novelas de Connan Doyle, cogen al personaje y lo meten dentro de una nueva historia que bien podría haber sido una novela, con todos los elementos clásicos del autor. De todos modos he leído que es posible que uno de los tres que vendrán el año que viene sea una adaptación de “El sabueso de los Baskerville”, para mí una de las mejores historias del personaje.

¿Y qué tiene de nuevo, original o distinto esta nueva versión para que llame tanto la atención? Bueno, por un lado como dije unas líneas antes, la calidad de la misma, está hecha con una gran delicadeza, atención al detalle y los personajes están perfectamente definidos y responden a los esquemas que uno puede tener en su cabeza si conoce al personaje. Pero lo más llamativo es coger a Holmes, Watson, Lestrade, Moriarty y la casa del 221 de Baker Street y ponerlos en el Londres del siglo XXI. Sí, ahí está la novedad, tenemos a un Holmes que tiene un blog en internet, “La ciencia de la deducción”, que usa teléfono móvil, GPS, ordenador como nuevos elementos para apoyar sus investigaciones y deducciones, que ahora usa para concentrarse parches de nicotina y que sigue viviendo en el más absoluto caos. Un Watson que en el primer episodio vuelve de la guerra de Afganistán, médico militar, conoce a Holmes y lo busca en google para descubrir algo más de su nuevo compañero de piso. El inspector Lestrade es ahora un policía de Scotland Yard que sigue recurriendo a su amigo para que lo ayude en casos especialmente difíciles... Puede parecer raro, pero a mí el resultado me ha parecido excelente porque creo que hacer algo así no es demasiado fácil, sobre todo si partimos de que han creado nuevos guiones para las historias, y lo mejor que se puede decir es que me parecía estar viendo una historia de las clásicas, de siempre. Incluso el lenguaje que usan es actual y ni eso me pareció forzado, sino de lo más natural. Evidentemente choca un poco al principio, pero a los pocos minutos olvidas este tipo de cosas y pasas a verlo como algo de lo más normal. Eso es lo más sorprendente, que todas estas cosas lleguen a no sorprender al espectador, todas estas novedades sociales, tecnológicas y lingüísticas están integradas con total normalidad y naturalidad, sin abusar en absoluto de ellas, porque lo más importante sigue siendo la privilegiada mente deductiva de Holmes y las ayudas de Watson, aunque de momento en el primer episodio solo me faltó el típico “Elemental, querido Watson”, será porque se acababan de conocer.

Reconozcamos que Holmes es uno de los detectives con más carisma de la literatura y esta nueva adaptación demuestra que puede resistir de maravilla el paso del tiempo. Las críticas han sido excelentes en todas partes, una ambientación cuidada al mínimo en todos sus aspectos, los guiones son ingeniosos, actuales y al mismo tiempo intemporales, pero una de las mejores cosas de la serie son los diálogos. Estos sorprenden desde el principio por su agilidad, brillantez y con ese sentido del humor que se puede esperar siempre de una serie inglesa. En el primer episodio más de una vez me he reído con muchas ganas gracias a esos diálogos, sobre todo los que hay entre Holmes y Watson, cargados de ironía, mala uva, cinismo, dobles sentidos..., y al mismo tiempo sencillos, fácilmente entendibles y llenos de preguntas y réplicas ingeniosas.

El personaje de Holmes está encarnado por un actor que desconocía, pero que me ha sorprendido mucho, se llama Benedict Cumberbatch y recrea un Sherlock Holmes con una excelente mezcla entre lo clásico y lo moderno. Joven, cínico, muy prepotente ante las mentes insulsas e inferiores que lo rodean, cosa que se encarga de decir en más de una ocasión. Se siente por encima del resto de la humanidad que no son capaces ni siquiera de alcanzar a entender la gran inteligencia y capacidad de deducción que tiene y que tantos problemas le crea. Para él todo es un desafío y es eso lo que le da la vida, lo demás es aburrido, soso, sin asesinos interesantes la vida no tiene sentido. Tanto en su forma de vestir como en su forma de moverse tenemos a un Sherlock a medio camino entre el clásico y la modernidad, perfecto desde mi punto de vista. Watson es Martin Freeman, un actor inglés al que he visto en un par de comedias y me gustó mucho, pues aquí también está perfecto, a medio camino entre la ignorancia y la sabiduría, alucinando y diciéndolo en alto con todo lo que Holmes es capaz de deducir casi con un simple vistazo. En el primer episodio está muy bien todo lo que le dice a Watson sobre él y las explicaciones posteriores que le han llevado a esas conclusiones. La relación entre estos dos personajes, como es lógico, es el centro de la serie y superan el examen con una nota muy alta.

Lo dicho, solo he visto el primero, pero los dos siguientes caerán en breve porque me dejó gratamente impresionado. Me habían hablado bien de ella, pero a veces no suelo fiarme de estos comentarios, esta vez acertaron de pleno. Aparte de los dos personajes centrales, que tienen un gran atractivo y tirón, toda la serie está muy cuidada y trabajada en todos los sentidos, así que os la recomiendo mucho. En TNT ya emitieron los tres primeros pero suelen repetirlos bastante, así que siempre podéis estar pendientes de las repeticiones, sino ya sabéis que hay muchas y sencillas formas de conseguirlos. Merece la pena, algo que es más o menos lo de siempre, pero con suficientes elementos para hacer que lo veamos como algo nuevo y mucho más cercano al Sherlock de toda la vida, mucho más que ese otro intento que se hizo en el cine. Hora y media de entretenimiento de calidad, con ese aire de toda la vida de las series de la BBC, animaos, no os va a decepcionar en absoluto, de esto estoy casi seguro.

lunes, 20 de diciembre de 2010

"Mal de piedras", de Milena Agus




“La abuela conoció al Veterano en el otoño de 1950. Llegaba de Cagliari por primera vez al continente. Debía de tener cuarenta años, sin hijos, porque su mal de piedras siempre la hacía abortar en los primeros meses. Y así fue que, equipada con el abrigo liso, los zapatos altos de cordón y la maleta de cuando el marido llegara refugiado a la villa, la mandaron al balneario para curarse.”
Así comienza la novela que voy a comentar hoy. En mi último post mencionaba cuatro novelas que iban a aparecer por aquí en las próximas fechas, y esta es una de ellas, “Mal de piedras”, de Milena Agus, que como dije en aquel momento es una de las novedades narrativas publicadas en gallego por FaktoriaK y en castellano en la editorial Siruela. La traducción al castellano fue hecha por Celia Filipetto y la correspondiente al gallego por Carlos Acevedo. Es una novela corta, pero su breve extensión esconde una historia intensa, triste y optimista a la vez y que consigue que el lector disfrute de la lectura en cada palabra, nada sobra, no hay nada anecdótico, nada de más, aun diría que uno se queda con ganas de saber más cosas de la vida de la abuela de la joven que nos cuenta la historia. No conocía de nada a esta autora, pero cuando me llegó la información de este edición curioseé algo por ahí para saber quién era, qué escribiera y algunos datos más como base para hacer este comentario. Y descubrí que es una novelista muy conocida en Italia, traducida a varios idiomas y con buenas ventas y críticas en gran parte de Europa.

Milena Agus es una autora nacida en Génova, Italia, en 1959. Trabaja como profesora de Lengua e Historia en un instituto de Formación Profesional. Su primera novela fue “Mentre dorme il pescecane” en el año 2005, antes había escrito algo de poesía, pero la que le dio reconocimiento internacional es la comentada hoy, “Mal de piedras”, que tuvo una mención especial en el Premio Junturas 2006 además de ganar el Premio Elsa Morente de ese mismo año. Otras novelas son “Las alas de mi padre” (2008) y la última por el momento es “La imperfección del amor” (2010). Uno de los elementos centrales de sus novelas es Cerdeña, la tierra natal de su madre, un lugar mitificado que aparece incluso en ocasiones como un personaje más y no solo como un marco para desarrollar la historia. Su obra mezcla normalmente realidad y ficción, con una importante presencia del mundo onírico y un estilo sencillo al mismo tiempo que intenso. Es una novelista que generó una cierta polémica con unas declaraciones en las que decía que los escritores eran todos unos pobres desgraciados, con graves problemas y que la escritura era una especie de terapia que les permitía vivir. Ella se consideraba una persona normal, pero en su entorno comenzaron a hacerle notar su locura, para “curarse” dice que escribió “Mal de piedras”, una especie de medicina para poder llevar una vida normal. Ve la vida del escritor como una especie de desgracia que los lleva a tener que escribir para poder salir de esa situación. Como poco podemos decir que es una personal algo especial, que lleva una vida solitaria, entre la escritura, sus clases y las actividades como ama de casa. Está divorciada, tiene un hijo que trabaja como pianista de jazz en París y dice de ella misma que es una persona sencilla, con una mirada profunda y triste que solo parece emocionarse cuando habla de su novela.

La novela trata de la vida de una abuela contada por su nieta. Una historia triste por un lado y con ciertos momentos de optimismo por otros. Es evidente que la vida de la joven quedó muy marcada por la vida de esa abuela un tanto especial por muchas cosas. Una abuela que como dice la autora en una entrevista “no tiene todas las ruedecitas del cerebro en su sitio”, que sería la expresión italiana para el nuestro “le falta un tornillo”. Una mujer que ahuyenta al amor, una frase que la define perfectamente, obsesionada por encontrar el amor ideal pero que parece que nunca le va a llegar. El amor es un antídoto para la infelicidad, pero parece que la protagonista no tiene derecho a encontrarlo. Su vida se centra en encontrar ese amor. La abuela, una mujer que nace y vive casi toda su vida en Cerdeña, que solo sale para tratarse su “mal de piedras” en un balneario y para visitar en otra ocasión a sus parientes en Milán e intentar encontrar, de paso, algo más. Es una mujer romántica, llena de ilusiones y de amor y, al mismo tiempo, de tristeza y desesperanza. La familia la va a obligar a casarse con un hombre al que no quiere, un hombre que tendrá que aceptarla para pagar unas deudas con la familia de ella. Su vida con él puede resumirse, sobre todo al principio, con la frase que se dicen por las noches cuando en la cama cada uno se pone en su lado y con cuidado de no tocarse: “Buenas noches” y el otro contesta “Igualmente”. Pero el viaje al balneario para curar su enfermedad, que le impide entre otras cosas tener hijos, va a convertirse en el lugar donde encontrará ese amor inesperado y, sobre todo, deseado. Es la historia de una mujer que marcará profundamente a todos los que estuvieron a su alrededor, pero sobre todo a la nieta que nos cuenta su vida. Una nieta que vivió con ella mucho tiempo debido sobre todo al trabajo de su padre y que hizo que también fuera poco a poco descubriendo un mundo nuevo y distinto gracias a ella. El giro final que tiene la historia aún le da más fascinación a una historia maravillosa.

Me gustaría contar algunas cosas más, pero es una novela corta, de poco más de cien páginas que se disfruta desde el principio hasta el final, sí que lo mejor es leerla para conocer mejor a esta mujer. Es una novela que hace que el lector goce en dos sentidos. Por un lado de la propia historia de esta mujer y las cosas que le van pasando, cómo va afrontando su vida, su matrimonio y el encuentro con ese amor tan deseado en la figura del Veterano que encuentra en el balneario. Por otro lado por cómo está contada, con un estilo que parece sencillo pero que esconde una gran intensidad y, sobre todo, sensibilidad y pasión. Creo imposible que cuando lleguéis al final no aparezca en vuestras caras una ligera sonrisa entre triste y alegre. En estas pocas páginas se concentra una historia que os va a decir muchas más cosas de lo que parece, porque además no es solo el personaje de la abuela, todos los que aparecen en la historia tienen mucho que decir y aportar. Desde la otra abuela de la joven que cuenta la historia, el marido de la abuela, sus padres y familiares, no hay uno solo que no nos vaya a decir algo. Por un lado me dio algo de pena que fuera tan cortita, como dije antes me gustaría saber más algo más de la vida de esta italiana soñadora, pero por otro es evidente que la intensidad que tiene la historia podría perderse si nos contara más, quizá es mejor dejarlo a la imaginación del lector. Es esa brevedad la que le da tanta intensidad a lo que estamos leyendo, además de delicadeza, un viaje a una historia que está a caballo entre la más dura realidad y el mundo maravilloso de los sueños en el que casi todo es posible. Lo mejor que podemos aprender de ella es que en esta vida casi todo es posible y que lo mejor que podemos hacer es no dejar que la realidad hunda nuestros sueños, porque a veces, es lo único y lo mejor que tenemos.

De verdad que la recomiendo, y pienso que, a pesar de su brevedad, es una novela para leer con calma, gozando de cada palabra, de cada frase y de cada situación, imaginando a esa mujer y las cosas que le pasan en su vida, llena de cosas alegres algunas y tristes muchas de ellas, pero que nunca va a dejar de perseguir aquello que realmente quiere. Tenéis que leerla para descubrir ese mundo de la mujer que ahuyentaba al amor, pero no dejaba de buscarlo.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Novedades editoriales

No es que esté vago estos días o que vaya a dejar de lado el blog, lo que pasa es que como en todo hay épocas en las que tienes más tiempo que en otras y no este mes precisamente el mejor para disponer de demasiado tiempo libre porque hay que dedicarlo a otras cosas. Así que en breve volveré a los comentarios habituales, tanto de televisión como de libros, que tengo un par de ellos por hacer, pero cuando tenga algo más de tiempo. Así que este de hoy va a ser algo distinto pero siempre relacionado con el tema. Voy a mencionar nada más cuatro o cinco novelas que tengo en lista de espera, todas ellas novedades editoriales, y que aparecerán pronto comentadas por aquí, pero también de paso pueden servir como recomendaciones para cuando uno no sepa qué regalar en estas fiestas que están a punto de llegar. Espero que os sirvan y que esperéis con ganas los futuros comentarios sobre las mismas.




La primera es una obra bastante esperada de un autor más que conocido y reconocido, además es la que empecé a leer ayer, llevo poco, así que de momento no voy a dar una opinión, pero de momento me está resultando atractiva, ya veremos por dónde va. Hablo de “El cementerio de Praga” de Umberto Eco. Cien mil ejemplares vendidos en Italia en una semana dan idea de lo esperada que era esta nueva novela de Eco. Yo tengo que decir que cualquier novedad suya siempre me asusta un poco, porque no sé qué autor voy a encontrar. El que sigue el estilo de “El nombre de la rosa”, algo que pienso que es más asequible para todo tipo de lectores o el de “Baudolino”, por ejemplo, que tengo que decir que me resultó algo incomprensible y pesada, teniendo siempre en cuenta que esto es algo completamente personal, claro. En esta nos va a contar la historia del capitán Simonini, un experto falsificador que desarrolla sus aventuras en el siglo XIX y con muchos personajes históricos y hechos rondando su vida. Las críticas que leí hablan de una gran obra que une erudición y datos históricos con entretenimiento de modo muy equilibrado, ya os diré se mi opinión va por el mismo lado o no.







La segunda es la novela de uno de mis autores favoritos, de los que leo absolutamente todo lo que publica, aunque me quedan algunas, pocas, de las primeras, pero van cayendo poco a poco. Hablo de Paul Auster y “Sunset Park”, que además de en castellano en su editorial habitual también podéis leer en gallego publicada al mismo tiempo por Galaxia (y que será la que lea porque he tenido la suerte de que me la han regalado hace pocos días). Reconozco que en ocasiones es un autor algo “deprimente”, pero también pienso que casi siempre hay lago que hace que no lo sea tanto, siempre veo algo de esperanza, de optimismo debajo de esas historias tristes a veces, extrañas otras y fascinantes casi todas ellas. Aparte de esas historias pienso que la forma que tiene de usar el lenguaje es algo magistral y pocos autores consiguen impresionarme tanto en este sentido como él. En este caso nos cuenta la historia de Miles, un hombre de veintiocho años que vive sumido en la culpa por provocar la muerte de su hermanastro. Tras andar por ahí vuelve a Brooklyn (uno de los escenarios centrales y favoritos del autor) donde vivirá de ocupa antes de enfrentarse con su padre. La últimas de sus novelas, “Invisible” no me atrapó demasiado, la verdad, aunque tengo intención de volver a leerla en algún momento, pero la historia de esta me parece que va a ser de las que me gustan, ya veremos.







Otra novedad editorial en gallego de FaktoriaK también está dentro de las lecturas inmediatas, “Mal de pedra” de una autora italiana que se llama Milena Agus. Una historia publicada en Italia en 2006 con la que ganó el Premio Elsa Morente. Es una autora que desconocía y esta es su segunda novela, pero por la historia y por los datos que leí pienso que también es bastante apetecible. Una historia corta pero intensa. En ella una chica recuerda la vida de su abuela, una mujer especial con una vida especial, romántica y llena de ilusión pero que se tendrá que casar con un hombre al que no quiere. También aparecerá comentada en breve.







Y la última es una novela que podemos incluir dentro del género histórico, y también de las que no transcurren en la Europa de la Edad Media ni con temas de cristianos, musulmanes o judíos. Hablo de “Nueva York”, una larga historia que tiene como autor a Edward Rutherfurd. Este es un autor al que conocí hace tiempo cuando alguien que conocía mi afición por la novela histórica me regaló “Londres”, una de las historias más entretenidas que he leído dentro de este género, interesante, amena, bien documentada y que resumía (por decirlo de alguna manera) en muchas páginas la historia completa de la ciudad de Londres. Pues en este caso es algo parecido, pero cambiando la ciudad inglesa por una de las ciudades que pienso más llaman la atención de casi todo el mundo, que muchos no conocemos directamente pero sí por el cine y la televisión y que muchos, pienso yo, querríamos visitar en algún momento, la ciudad de Nueva York. Es una autor al que le encanta jugar con historias largas, muchos personajes y situaciones, y por lo menos en la que leí manejaba esto con auténtica maestría. La historia comienza casi en el siglo XVI, con los indios americanos, la llegada de los colonos, la guerra de la Independencia, la construcción del Empire State... Un proyecto que me parece muy ambicioso, pero que pienso que puede solventar con bien, porque siempre se documenta muy bien y sabe ser entretenido al mismo tiempo que interesante. Ya veremos.

Pues nada, hasta aquí este post de hoy algo distinto a lo habitual, pero que espero que también os resulte interesante y os dé alguna idea si no sabéis que regalar en estas fiestas. De paso también os animo a leerlas, así cuando las comente podréis aportar vuestras opiniones.

domingo, 5 de diciembre de 2010

The Walking Dead




Hace unos minutos que terminé de ver el cuarto capítulo de esta miniserie de seis, pero voy a comentarla antes de que termine, porque creo que cualquier aficionado al género de terror no debe de dejarla pasar y los que no los sean, a no ser que no resistan cierto tipo de escenas realmente desagradables, sangrientas, asquerosas y fuertes, creo que tampoco porque es una serie de las buenas y con mucha calidad. No es precisamente el género del terror uno de los que más se prodigan en nuestras televisiones, son mucho más habituales en el cine y en la novela, pero parece que por las razones que sean, no es el género más elegido por los productores televisivos. Mucha memoria tengo que hacer para recordar series de este género y más en estos últimos tiempos, fuera de “True Blood” (que aún tengo pendiente de ver, solo sé que es de vampiros, que la ponen muy bien y poco más) no se me ocurren muchas más, algunas de género fantástico algo cercanas al terror, pero nada más. Aviso ya antes también, para que nadie lo vea sin querer, que esta vez el vídeo lo pongo al final, así que aquellos que prefieran no verlo, que no le den al botoncito del play. También decir que siempre fui muy aficionado a este género, creo que ya lo he dicho alguna vez, pero también añado que en los últimos años, sobre todo en cine, no he visto nada que me guste o me sorprenda demasiado por su calidad. Ahora todo se ha convertido en una especie de competición para ver quién consigue que haya más sangre en pantalla o a ver quién se inventa la forma más brutal o impresionante de asesinar gente en primeros planos, concursos de vísceras pero poco terror de verdad, creo que habría que cambiar el género y meter a todas estas en películas en un género “de asco o de repulsión”, pero no de terror. Aunque respeto a todos los aficionados a este tipo de cine, a mí, personalmente no me gustan nada. Pero no porque me resulten desagradables (algunas sí, eso lo tengo que reconocer) sino porque me parecen faltas de imaginación, de innovación, de algo más que muchas de antes sí que tenían. Hace unos meses la literatura puso de moda a los vampiros, claro que unos algo especiales, que casi no matan gente, que andan de día por las calles y van a clase como todos los demás, lo único distinto es que, si no recuerdo mal, cuando les da el sol brillan un poco o echan como chispitas o algo así. Creo que todos sabéis a qué me refiero, a una saga literaria de grandes ventas y que llegó al cine, pensadas para una franja de público muy determinada también y dentro de eso no estaban mal del todo, leí un par de ellas, a mí no me gustaron demasiado, pero bueno.

Ya me lío y me voy del tema, que el de hoy es comentar una serie de televisión. Otra faceta del terror que se puso de moda en estos meses también gracias, sobre todo a la literatura, es el tema de los zombis, los muertos vivientes. Algunas de esas novelas las he leído y la mayor parte me gustaron bastante, también es un tema muy manido y usado desde siempre en infinidad de novelas, pero algunas de ellas (me remito, por ejemplo, a uno de los primeros comentarios que hice, el de “Apocalipsis Z” de Manuel Loureiro) me gustaron bastante. Pues la serie de hoy tiene como tema central ese, la lucha de los pocos humanos que sobrevivieron contra los muertos vivientes, o no, igual ese no es el tema central de verdad, luego me explico. Hablo de una miniserie de seis episodios que se titula “The walking dead” (“Los muertos caminantes”) que está emitiendo en estos momentos Fox los viernes por la noche. A mí me está pareciendo de lo mejor del género que he visto en mucho tiempo, con una gran originalidad en el planteamiento, con una producción y dirección impecables, un desarrollo de los episodios genial y con muchos momentos de gran tensión, de esos que te hacen aguantar unos segundos la respiración o incluso soltar un pequeño o gran taco (mental o vocal, a veces es imposible aguantarse) en más de una ocasión. Es de esos casos en los que digo que es auténtico cine llevado a la pequeña pantalla, cosa que cada vez se produce más, malo para el cine y bueno para la televisión. Se estrenó al mismo tiempo en 120 países y doblado en 33 idiomas, lo que puede dar una idea de lo que los productores de la misma esperaban, rondando los 300 millones de espectadores en todo el mundo.

En realidad es la adaptación de una novela gráfica de Robert Kirkman que no conocía en su momento, pero a la que le eché un vistazo tras ver la serie y me pareció magnífica. El argumento no se aleja demasiado de los grandes clásicos del género de zombis, partiendo de ideas como la novela “Soy leyenda” de Richard Matheson (que tuvo recientemente una versión en cine protagonizada por Will Smith y que tampoco estaba mal, aunque me quedo con la antigua, con Charlton Heston). Creo que la mayor fuente en la que se inspiró es el mayor clásico del género y que muchos han copiado, pero creo que nadie superó, “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero, cinta que creo que nadie que haya hecho una película de zombis ha dejado de ver, y que, aún a pesar de su blanco y negro, creo que es la que he visto sobre el tema que más me “asustó”. El protagonista central de la serie es un policía, Rick Grimes que en el primer episodio, tras recibir un disparo, entra en coma y despierta en un hospital vacío, desierto, destruido, sin tener la más mínima idea de lo que ha pasado. Ya antes de poder salir del hospital descubre a algunos de esos zombis, lo único que ve es a ellos y a montones de muertos, tanto dentro como fuera del hospital. Su primera idea es ir a su casa e intentar encontrar a su familia, pero su casa está completamente vacía y por la calle solo ve los lentos, cadenciosos y siniestros movimientos de esos muertos que caminan y que van a por él. Dos personas lo ayudarán en ese momento de desesperación, un padre y su hijo que intentan sobrevivir encerrados en una casa sin tener demasiado claro a dónde ir. Algo ha pasado y la mayor parte de los seres humanos ya no lo son, ahora son muertos que vagan por las calles en busca de seres vivos para alimentarse. Rick lo único que quiere es encontrar a su familia, a su mujer y su hijo, que él está convencido de que todavía están vivos. Así que ese es su objetivo y a medida que avanza irá descubriendo que no está solo, que hay más gente escondida, intentando sobrevivir, luchando por sus vidas, escondidos, saliendo solo para intentar encontrar comida, armas, medicinas, gente como él que no ha caído en las manos de los “caminantes”.

El productor y director del primer episodio es Frank Darabont, uno de los directores que más me suelen gustar, y que igual por el nombre no reconocéis, pero os daréis cuenta enseguida cuando diga que es el responsable de historias como “Cadena Perpetua”, “La milla verde”, “Frankenstein de Mary Shelley”, nominado tres veces al Óscar como mejor director y con gran número de premios menos conocidos que este mencionado, pero no mucho menos importantes. Se nota su mano, sobre todo en ese primer episodio que dirige, pero los demás no le van a la zaga. Los actores tampoco son demasiado conocidos, casi todos ellos fundamentalmente televisivos, pero aunque no por el nombre sí veréis caras relativamente conocidas. Todos ellos están muy bien, convencen, asustan, pasamos el mismo miedo y tensión que ellos porque en ese sentido está muy bien, y muchas veces esa tensión y ese miedo no tiene nada que ver con tener cerca a un zombi, sino más bien por tener cerca a otro ser humano. Veremos como se va formando un grupo muy heterogéneo que intenta sobrevivir, cómo se van encontrando con otros grupos tan diversos como ellos y sobre todo cómo son las relaciones entre las personas que forman este grupo que será central en el desarrollo de la historia.

¿El verdadero terror de la serie está en los zombis? Pues no, por raro que parezca. Estos son los de siempre, buenos maquillajes, moviéndose a cámara lenta, con esos ojos colgantes, los dientes al aire y las caras descompuestas, sin un brazo o los dos y más o menos lo de siempre. En este caso creo que no son más que la excusa para demostrar otras cosas y desarrollarlas. Lo que más miedo da son las relaciones que se generan entre las personas, entre los que están vivos e intentan sobrevivir. Temas como el racismo, la violencia de género, la envidia, el egoísmo, el rechazo por razones de sexo, creencias, religión, forma de ser o de ver la vida están presentes en todos los capítulos. Son esas escenas y esos momentos entre los humanos las que son realmente fuertes, estremecedoras y que asustan de verdad. La famosa frase de que “el hombre es un lobo para el hombre” está presente en muchos momentos y demuestra como incluso en situaciones en las que lo fundamental sería la unión para la supervivencia no somos capaces de superar muchas cosas y centrarnos en lo realmente importante. Claro que también hay momentos para el amor, el cariño, la amistad, el respeto, la realización de actos desinteresados, la valentía y otros elementos positivos, no todo iba a ser negación, pero la idea central que me queda tras ver cada capítulo es más la anterior. Muchas situaciones límite van a llevar a la gente a comportarse como realmente es, sin correcciones políticas, como verdaderos egoístas que ahora, más que nunca, viven centrados en sí mismos.

Lo dicho, creo que, como comenté al principio, es casi indispensable para los aficionados al género. A mí me está gustando mucho y no son muchas las que consiguen dejarme al final de cada episodio con unas enormes ganas de ver el siguiente y llegar al final para ver cómo acaba, pero solo me quedan dos que creo que al igual que los cuatro anteriores no me van a decepcionar en absoluto. Los que no sean demasiado aficionados y no tengan demasiados reparos ante escenas realmente desagradables y sangrientas creo que debería de darle una oportunidad, todo lo comentado en el párrafo anterior da mucho que pensar y está muy bien trabajado, esas son las razones básicas para recomendarla.

domingo, 28 de noviembre de 2010

"Motín en la Bounty", de John Boyne


Ya he comentado en más de una ocasión que uno de los recursos más utilizados, sobre todo en estos últimos tiempos, para escribir una novela es el de coger un momento histórico, un hecho puntual o un personaje y desarrollar toda una trama de ficción alrededor de él. Este tipo de historias han existido siempre, pero parece que ahora están más de moda, sobre todo dentro de ese gran género que acoge multitud de obras distintas que se denomina novela histórica. Es un género tan amplio que en él cabe de casi todo, muchas destacables y otras no tanto. En parte el autor y la novela que voy a comentar están, en esta ocasión, cerca de este género mencionado, pero creo que esta vez el resultado no se puede encuadrar dentro de este, sino que más bien le ha salido, creo que de forma completamente consciente, una novela de aventuras, y más que destacable, la verdad. La novela es “Motín en la Bounty” y el autor John Boyne. En mi caso la leí en una versión traducida al gallego de publicación reciente en la editorial FaktoriaK, y también podéis encontrarla en castellano en versión rústica o de bolsillo en Ediciones Salamandra.

No es el primer comentario que hago de alguna obra de este autor, así que la parte biográfica me la voy a ahorrar y como en otros casos me remito a alguno anterior. Solo añadiré que su última novela, aún sin publicar en España, es ya número 1 en su país, el título en inglés es “Noah Barleywater runs away”, que vendría a ser algo así como “Noah Barleywater se va corriendo”, más o menos. Creo que cuando aparezca por aquí también la leeré, porque debo reconocer que cada vez me gusta más. La primera que leí, “El niño con el pijama de rayas” ya dije que no me entusiasmó, después fue “La casa del propósito especial” que me gustó bastante más. Esta de hoy la publicó entre estas dos mencionadas, en el año 2008 y, de momento, es la que más me gustó de las tres y una de las novelas más entretenidas que he leído en los últimos meses. Vemos como este es uno de esos autores que parece que cogió como norma lo dicho en el párrafo anterior. En todas ellas coge una serie de hechos o personajes históricos para recrear una historia de ficción, pero quizá esta sea la que más se centra en esos personajes reales, aunque la historia no sea como él la cuenta, ya que en este caso parece como si fuera más una especie de excusa para contar algo de una forma distinta a como fue y centrándose en, digamos, otras cosas. Digo esto porque la mayor parte de los personajes de la novela son históricos, pero no así el protagonista que le da la unión real a todos ellos, convirtiendo el hecho en una más que buena novela de aventuras.

La historia del motín de la Bounty es bastante conocida, no es la primera novela que trata el tema, pero además tiene nada más y nada menos que tres versiones cinematográficas bastante parecidas en su desarrollo, pero no exactamente iguales. La primera es del año 1935 protagonizada por Charles Laughton y Clark Gable (una muy buena película, la verdad), otra en el año 1962 con Marlon Brando en el papel principal y la última de 1984 con Mel Gibson y Anthony Hopkins. No me centraré en ninguna de ellas, pero las tres merecen la pena si uno es aficionado a las películas de aventuras en el mar. Recrean, igual que la novela, un hecho histórico. El 23 de diciembre de 1787 la Bounty zarpa de Inglaterra bajo el mando del capitán William Bligh en un largo viaje hasta Tahití para recoger árboles del pan y llevarlos a las colonias para alimentar con sus frutos a los esclavos que trabajaban en las plantaciones de azúcar. El capitán Bligh tenía 33 años y había servido a las órdenes del famoso capitán James Cook. El viaje fue largo y difícil, llegando a su destino el 25 de octubre de 1788. Al llegar a la isla pasan allí una larga temporada, varios meses, lo que hizo que gran parte de la tripulación se acostumbrara a una vida relajada y a mantener relaciones con las mujeres de Tahití, viviendo mucho mejor que en su lugar de origen y mucho mejor que en el barco. Zarpan de vuelta el 4 de abril de 1789, pero el día 28 se produce el motín que da título al libro, dirigido por Fletcher Christian. Los amotinados dejaron al capitán y a 18 marineros leales a él en un bote mientras ellos volvían a Tahití.

Bien, pues el autor coge esta historia e introduce un elemento nuevo, de ficción, que va a funcionar como hilo conductor de la misma. Este será John Jacob Turnstile, un joven que irá como asistente del capitán en todo el viaje. John es un niño de unos 12 años, huérfano, que vive en las calles de Portsmouth trabajando como ladrón y algunas cosas más para un tal señor Lewis, que tiene a su cargo a varios niños del mismo tipo que el protagonista, recogidos de las calles y malviviendo a las órdenes de este hombre que los utiliza sobre todo como ladrones, pero también como algunas cosas más sórdidas que iremos descubriendo a medida que avanzamos en la lectura. Al principio de la historia John es sorprendido cuanto intenta robar un reloj en un librería al señor Zéla. Es detenido por la policía, encarcelado, juzgado y condenado a pasar una buena temporada en la cárcel. Pero antes de eso había mantenido una conversación con aquel al que le roba y cuando John piensa que su destino está marcado este hombre aparece de nuevo para intentar salvarlo. El señor Zéla le ofrece, a cambio de la cárcel, que se embarque como ayudante del capitán Bligh en la Bounty, ya que el asistente que este tenía se rompió las piernas poco antes de partir. John se lo piensa un poco, nunca estuvo en el mar ni salió de esa ciudad en la que sobrevivía, pero la perspectiva es mucho mejor que pasar una larga temporada en la cárcel, así que decide aceptar la oferta. Nada más embarcarse descubrirá que quizá no está hecho para eso, es el último mono del barco y los primeros días de travesía son un auténtico infierno. Además todos lo tratan bastante mal, se ríen y se meten con él, pero pronto establecerá una buena relación con el capitán de la nave, una relación que, en el fondo, será su salvación en todos los sentidos. Este será el protagonista de la historia y el que nos irá contando cómo se van desarrollando los acontecimientos, cómo se va enterando de casi todo lo que pasa en el barco, de las intrigas, rencores y distintas situaciones que desembocarán en el motín. Al mismo tiempo, a pesar de la distancia en edad y formación, tendrá una relación bastante especial con el capitán del navío, en algunos momentos casi de amistad, sobre todo porque al capitán el pobre John le recuerda a un hijo que dejó en Inglaterra, junto con su mujer a la que le escribe cartas muy habitualmente.

La historia creo que está muy bien contada, de una forma muy amena y divertida en muchos momentos, en más de un pasaje alguna risa se me escapó mientras realizaba la lectura, sobre todo con las intervenciones, pensamientos y aventuras del protagonista. En ciertos momentos me recordó a algunos de los mejores pasajes de las historias de Charles Dickens, sobre todo teniendo en cuenta que la situación de John mientras está a las órdenes del señor Lewis mientras está viviendo como ladrón, recuerdan a varias de las novelas de este autor, pero lo veo más como un homenaje que como una imitación. Todos los protagonistas están muy bien definidos y tienen intervenciones destacables en la historia, desde los oficiales hasta los marineros, pero destacan por encima de todos dos, el asistente John y el capitán Bligh, cada uno con su forma de ser. A uno le queda mucho por aprender en la vida, pero este viaje se convertirá en una de las más rápidas formas de hacerlo. El capitán, el típico inglés, calmado, sobrio y preocupado por su barco y su tripulación, siempre intentando contemporizar para no tener que usar métodos violentos con la marinería para imponer la disciplina, algo que vista la historia real también responde a la realidad. Ya comenté que me gusta mucho cómo escribe John Boyne, un estilo que destaca sobre todo por la fluidez, la facilidad y por conseguir una narración que parece fácil pero que en realidad no lo es. Tengo que decir que la novela me enganchó desde el principio, está llena de momentos muy buenos, tristes y duros unos y divertidos otros. La historia de John Jacob es la historia de un aprendizaje a marchas forzadas de un jovencito que acabará la historia convertido en un hombre, de alguien que parecía no tener más futuro que la cárcel y la delincuencia, pero que gracias a ese viaje llegará a ser una persona completamente distinta a lo que él mismo imaginaba.

Creo que es una buena novela de aventuras, al estilo de las clásicas pero con un lenguaje más actual y moderno, casi cercana no solo a Dickens, sino también a autores clásicos del género de aventuras como Verne (que también tiene una novela sobre el tema, “Los amotinados de la Bounty”) o Salgari, de los que se nota en muchos momentos la influencia. Es una novela ideal para un público juvenil, siempre que se algo aficionado a leer, porque sino las algo menos de quinientas páginas que tiene echarán a más de uno para atrás. Pero al mismo tiempo creo que incluso a esos no aficionados a la lectura, si le dan una oportunidad, podrá llegar a gustarles y engancharles. Pero también creo que el lector adulto podrá disfrutar mucho de una historia que tiene muchas más cosas de las que puede parecer. A mí, personalmente, de lo que he leído en estos últimos meses, es de las que más me han gustado, así que la recomiendo.