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domingo, 6 de noviembre de 2011

"In vino veritas", de Francisco Castro



Hablando de los detectives privados: “Y ya que estamos lanzados y ya que no le tenemos ningún respeto a este (mi) nuestro personaje ni al oficio detectivesco, diremos ahora lo peor de lo peor de las cosas que hace a diario porque no le queda más remedio y porque hay que comer, a saber, perseguir adolescentes con granos para saber si están en clase o no. No tenéis ni idea de la cantidad de jóvenes que, como siempre se hizo (y no pasaba nada), cuelgan clase y andan por ahí haciendo cualquier cosa en vez de polinomios, análisis sintácticos o comentarios de texto, es decir, todas esas cosas inútiles y absurdas y prescindibles con las que nos amargaron la infancia, la adolescencia, y en definitiva, los mejores momentos de nuestras inocentes y manipulables vidas. La diferencia con el pasado es que ahora hay padres que ponen detectives para saber si el niño o la niña van a clase o andan fumando canutos por ahí tirados, en fin, algo tristísimo, lo de los padres más que lo de los hijos, ponerle un detective a un hijo debería ser motivo más que sobrado para que un juez les quitase la custodia, porque hay que hablar más, hay que comunicarse más con ellos, no ponerles un fulano detrás para saber a dónde van y que es lo que hacen cuando (piensan que) nadie los ve”.
Sobre la televisión actual: “Es lo que voy a llamar, porque me da la gana, Televisión 2.0. Por eso la gente graba cosas con su móvil y las envía sin perder un minuto a los canales de televisión o las sube a llutú, sobre todo si tienen  la suerte de grabar una desgracia, o sea, que tienen razón los viejos, antes había valores y había más respeto, antes, cuando ocurría algún desastre en la calle, la gente corría a echarte una mano, ahora, cuando pasa una tragedia, la gente tira de móvil y graba por si acaso, porque saben (son listos) que están haciéndose con unos minutos de televisión gracias a esa grabación horrenda y probablemente perversa y absurda que no debería salir,...
Espero que el autor de la novela, escrita originalmente en gallego, no se moleste por esta libre traducción al castellano con el único objetivo de mostrar dos de los muchos fragmentos de su novela que me gustaron y llamaron la atención.
Tengo varias novelas pendientes de comentar, y normalmente sigo un orden casi de lectura a la hora de publicarlos, pero esta novela de hoy me llamó tanto la atención que no me resisto a ponerla por delante de otras que he leído antes. Hace poco que la acabé y me dejo una gran sensación, me gustó mucho en varios sentidos que procuraré plasmar aquí. Creo que de lo que llevo leído en estos últimos tiempos es de las que más me han gustado, una historia que no está nada mal, pero sobre todo por la forma de contarla, por cómo está escrita y por todas las reflexiones que nos va dejando el autor sobre una serie de temas (muchos, la verdad), casi siempre a través de su personaje principal, un simpático y peculiar detective. Es una novela publicada recientemente en gallego, el autor es Francisco Castro y el título “In vino veritas”, que podéis encontrar en la Editorial Galaxia.
Francisco Castro es un autor nacido en Vigo en 1966. Es licenciado en Filosofía y trabaja en la enseñanza, además de dedicarse a la gestión cultural y la comunicación. Imparte Talleres Literarios por toda Galicia, tanto para niños como para adultos, además de trabajar como director del Taller Literario Caixanova y del Taller de Poesía Caixanova. Actualmente trabaja en la Editorial Galaxia. En 2010 fue elegido presidente de la Asociación Galega do Libro Infantil e Xuvenil. Aunque tiene alguna obra en castellano la mayor parte de su producción está en gallego. Uno de los elementos fundamentales de su narrativa es la originalidad con la que aborda diversos tipos de géneros. En 1991 publica “Amor de cinema” y en 1997 gana el Premio Lueiro Rey de novela corta con “Play-Back”. Es autor del libro de relatos eróticos “Xeografías” o de “A canción do náufrago”, ambos en el año 2001, o del relato histórico “Memorial do infortunio” (2003), traducida al año siguiente al castellano. En 2004 publicó “Xeración perdida”, en la que se acerca al tema de las drogas. “Un bosque cheo de faias” ganó el Premio Frei Martín Sarmiento, otorgado por alumnos y alumnas de toda Galicia. En 2006 ganó el Premio Blanco Amor de novela con “Spam”. En 2007 gana el Premio de Novela Manuel García Barros con “As palabras da néboa” y en el mismo año publica “O ceo dos afogados”, finalista del Premio Fundación Caixa Galicia y que recibirá el Premio Frei Martín Sarmiento como mejor libro del año. Gran parte de su producción entra en el campo de la literatura infantil y juvenil. Así es autor de “Chamádeme Simbad” (2009) y también de “O segredo de Marco Polo” (2010), que aparecerá en breve traducida al castellano y al catalán. “In vino veritas” es, por el momento, su última novela pensada para público adulto. Además tiene un blog, que podréis ver en: http://www.franciscocastro.blogaliza.org/
El propio autor dice que “In vino veritas” es una novela furiosa, bajo la apariencia de una novela negra, una historia de detectives, aprovecha para hacer una crítica feroz y despiadada no solo a los medios de comunicación (sobre todo la televisión) sino también de los espectadores y seguidores de cierto tipo de programas. Xulio Míguez es un detective privado, pero uno de verdad, de esos que poco tienen que ver con los de las novelas americanas o las películas en blanco y negro. Un hombre normal, con sus miserias, sus casos con muy poco glamour, sus tristezas y, como única afición, la enología y bastante entendido en el tema. Lleva una vida algo gris, casi tanto como su trabajo. Marta Ruiz es su amiga desde la infancia, enamorado perdidamente de ella, fantaseando con cosas que podrían ser pero nunca serán, y aún siendo consciente de ello sus sentimientos no desaparecen. Además Marta es la presentadora de uno de esos programas de cotilleos y marujeos que tan de moda están en este momento, esos que explotan las miserias de los famosos, las mentiras, las fotos y situaciones escandalosas robadas pero que al final no lo son tanto. Incluso al principio de la novela recibe un importante premio como la mejor comunicadora del año, otro sarcasmo de los muchos que aparecen en la historia. Xulio es contratado por Carolina Vilabranca, dueña de una de las bodegas más importantes de la zona, para que encuentre a Lois Durán, su marido desaparecido. Carolina recibe unas explícitas fotos de su marido con una desconocida realizando unas fuertes prácticas sadomasoquistas y hace días que no aparece por casa ni por el trabajo. Así nuestro detective empieza a buscar, aunque no sabe bien por dónde hacerlo. No es que sea un investigador avezado, sus casos suelen ser tan sencillos como seguir a maridos o esposas que engañan a sus parejas, a adolescentes que faltan a clase y con padres preocupados y cosas más o menos sencillas y muy lejanas de las historias del cine o las novelas. Sus primeras investigaciones lo llevan a buscar información por internet sobre ese tipo de prácticas sexuales, alucinando con la cantidad de resultados y la cantidad de cosas que hace la gente. Pronto se verá inmerso en una historia que va a tardar en comprender, algo más complicada de lo que parece y llena de sorpresas, sobre todo para él.
La novela es, entre otras cosas, una parodia de las novelas negras, una desmitificación del personaje del detective privado, convirtiéndolo en una persona más de verdad, más real, sin tanta parafernalia literaria y con todos los problemas diarios, con sus amores y desamores. Xulio vive solo, se alimenta de comida congelada que no le convence nada, pero entra dentro de ese medio aire de vagancia que domina su vida, realmente solo disfruta de una cosa, de los buenos vinos que se toma en casa o fuera con un auténtico ritual previo. No es un enólogo profesional, pero sabe disfrutar de un vino, los compra y los toma con auténtico deleite, hace cursos y comparte su afición con otro personaje de la novela, el doctor Campos, forense de la policía. Es más, el vino se convierte casi en un personaje más de la novela. Ese aire de novela negra viene remarcado además porque está dividida en diez bloques de varios capítulos cada uno, y cada uno de ellos se inicia con cada uno de los puntos del “Decálogo de la novela policial” escrito por un clásico del género, Raymond Chandler. Estos puntos podrán verse reflejados en lo que nos va a contar a continuación, ¿Cumpliéndolos?, sí, pero muy a su manera. Del mismo modo juega con casi todos los tópicos del género; tenemos al detective (solo le falta el sombrero y beber whisky en vez de vino), la amiga del protagonista, la mujer fatal (la dueña de la bodega, casi como una Lauren Bacall moderna), los misterios y algunas cosas más que no voy a mencionar para no destripar demasiado la historia. La verdad es que este personaje central es genial y sobre todo hace que el lector se sienta muy cerca de él, al estar contada la mayor parte de la novela en primera persona, es él mismo el que nos va contando todo lo que pasa. Alterna con un narrador que se centra en aquellas partes en las que no interviene Xulio, dándonos una perspectiva completa de todo lo que pasa en cada momento.
Novela negra en la línea argumental, la investigación de una desaparición. Pero en realidad es una novela crítica, ácida, cáustica, feroz y con muy mala uva. Otro de los personajes principales es la presentadora de televisión y amiga de Xulio, Marta Ruiz. A través de ella y de los pensamientos del detective tomamos contacto con una crítica contra la programación televisiva actual, movida solo por la audiencia y el beneficio económico. Llena de programas que explotan las miserias reales o inventadas (todo vale con tal de lograr audiencia) de famosos, famosillos o gente famosa en un fugaz momento de sus vidas. Pero el autor no se queda solamente ahí, también es criticable la actitud del espectador de estos programas, la de la gente de la calle que parece preocuparse más por conseguir ese minuto de fama que por el precio que podría pagar a cambio. Más preocupada por la posibilidad de ganar un dinero fácil que por ayudar a una persona en peligro, por poner un ejemplo. Y de paso traspasa la crítica a otros muchos aspectos de la sociedad actual, una sociedad que nuestro detective no entiende demasiado bien, que no sabe hacia dónde va ni a dónde llegará, algo que le preocupa casi más que resolver su caso.
Además de la historia quizá lo que más me gustó es cómo está contada, la forma que tiene Francisco Castro de usar las palabras, de trabajarlas y de mezclarlas me pareció fascinante. Largas frases de adjetivos seguidos, sin una sola coma (en algún caso seis o más de un tirón) le dan no solo una gran rapidez a la acción, sino que llega un momento que las sensaciones que tiene uno como lector van creciendo de una manera alucinante. Además establece en más de una ocasión una relación directa con el lector, casi dirigiéndose a él como autor (recuerdo perfectamente una frase en la que pone cinco verbos seguidos de una manera perfecta y él mismo lo comenta, como si fuera una gran hazaña como escritor -que lo es-), haciendo que el lector no solo se sienta partícipe de la historia, sino también del trabajo del autor como tal. Y todo contado con mucha sorna, con mala leche y con un tono y una forma que hizo que en algún momento no solo me sonriera durante la lectura, sino que más de una vez esa sonrisa se transformó en una sonora carcajada.
Esta vez me estoy pasando con la extensión y aún hay alguna cosa más que me gustaría comentar, pero voy a ir parando. Es la primera novela de Francisco Castro que leo, pero puedo garantizaros que no será la última. Como dije al principio de lo mejor que he leído en estos últimos meses, así que más que recomendable. Mis lectores en gallego lo tienen fácil, para los que me leen en castellano aún no sé si aparecerá traducida a otras lenguas, pero por si acaso dejadla anotada y si lo hace intentad leerla, estoy prácticamente seguro de que no os va a decepcionar.


El ilustrador de "Me llamaba Simbad" from NidodeContenidos on Vimeo.

martes, 1 de noviembre de 2011

"Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio"


Hoy volvemos al cine, que ya hace casi un mes desde la última vez. Parece que no salimos del tema de los héroes de cómic, porque hoy le toca a otro. Los últimos comentarios de cine eran de superhéroes salidos de este medio, hoy vamos a decir que es un héroe de cómic, uno de los más conocidos dentro del panorama europeo, concretamente belga. La última película que hemos ido a ver fue la esperada adaptación de este personaje, “Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio”.
Varias producciones afrontaron antes la adaptación de este personaje de cómic, tanto en forma de dibujos animados como alguna con actores reales. Esta de hoy no es ni una cosa ni la otra, se queda a medio camino, ya que usa una técnica utilizada en algunas películas anteriores pero que en esta llega a extremos realmente impresionantes, la captura de imagen de actores reales para convertirlos luego en una cinta de animación. Todas las anteriores resultaron algo fallidas y no tuvieron demasiado éxito, cosa que no parece que vaya a pasar con esta, que casi antes de su estreno ya tenía el éxito de público garantizado. El creador del personaje, Georges Remi, nombre real de Hergé, publicó entre 1930 y 1976 veinticuatro álbumes con este personaje como protagonista. Poco antes de su fallecimiento parece ser que llegó a decir que el único director al que veía realmente capacitado para llevar a su creación al cine era a Steven Spielberg, que ya en aquella época empezaba a destacar como un renovador del cine de aventuras. Ahora le llegó el momento y esta cinta, dirigida por él y producida por uno de sus “discípulos”, Peter Jackson parece que iba a ser la película definitiva sobre Tintín, el capitán Haddock, Milú, Hernández y Fernández y todos los personajes y situaciones características de los cómics. No voy a hacer una reseña sobre Spielberg, uno de mis directores favoritos y con una buena cantidad de películas destacadas a sus espaldas, casi todas ellas buenas cintas de acción y aventuras y algunas que pasarán ya a la historia del cine por su gran calidad y buen hacer en todos los sentidos. Peter Jackson creo que quedará como el director que fue capaz de llevar al cine algo tan difícil como “El señor de los anillos” en una trilogía que también me pareció impresionante y ahora está en pleno trabajo para la adaptación de otra obra de Tolkien, “El hobbit”; aunque una de sus películas que más me gustó fue una de las primeras, “Criaturas Celestiales”. También parece ser que será el director de una segunda entrega con el mismo personaje que la que comento hoy, algo que era de esperar teniendo en cuenta el éxito de público que está teniendo.
La película no parte de una de las historia gráficas, sino que coge elementos de tres de ellas para conformar un guión que me convenció solo a medias. El conocido reportero se encuentra en un mercadillo con la maqueta de un barco, el Unicornio, que le llama la atención y se hace con ella. Pero pronto vemos que hay alguien más por ahí que anda detrás del citado barco, en busca de una serie de pergaminos que ocultan el lugar donde naufragó un barco que iba cargado con un gran tesoro a finales del siglo XVI. Pronto se verá inmerso en una serie de misterios y persecuciones e incluso un secuestro. Conocerá al capitán Haddcok, uno de los personajes de los que se hará inseparable y que correrá con Tintín todas sus aventuras, que también está retenido en el barco. Detrás de todo esto está Ivanovich Sakharine, que pretende hacerse con los tres pergaminos escondidos en las tres maquetas del mismo barco y que darán las claves para encontrar ese fabuloso tesoro. Todo viene de sus antepasados, de este Ivanovich y del capitán Haddock, un enfrentamiento que viene de aquella época y que tendrá su continuación en este momento. Esta búsqueda llevará a nuestros protagonistas a viajes en barco, avión, automóviles o camellos por varias partes del mundo en una espiral de movimiento y acción que no parará hasta el final, siempre acompañados por el fiel compañero de Tintín, Milú. Disparos, persecuciones, peleas y muchas escenas de acción, algunos diálogos simpáticos y algunos momentos de comedia, la mayor parte protagonizados por los agentes Hernández y Fernández, centrados en la captura de un carterista muy hábil. Tres pergaminos que esconden un acertijo para poder saber en dónde está el fabuloso tesoro que transportaba el barco, para poder saberlo hacen falta todos, ¿Quién los conseguirá y cómo? Eso tendréis que verlo en la pantalla del cine (porque esta es para ver en cine, no en la pequeña pantalla de un televisor), ya sea en 3D o no, eso va a gusto del espectador. Nosotros la vimos en formato normal, el de toda la vida, y me da la impresión de que el 3D está cansando un poco, no sé si por precio o por la técnica en sí, pero nuestra sala estaba llena, la otra creo que no tanto.
Antes de seguir tengo que reconocer que nunca fui demasiado seguidor de Tintín. Leí todos los cómics, creo que porque en aquel momento leía todo lo que podía, pero nunca me atrajo demasiado. Las historias, los desarrollos y el resto de los personajes sí, pero él en sí no me gustaba demasiado, no sé, me parecía demasiado listo, demasiado serio y con un comportamiento un poco por encima de su edad. Digo esto con todo el respeto para sus seguidores, que los tiene en todo el mundo. La verdad es que dentro de su mundo siempre me quedaba mucho más con los demás personajes antes que con él. El capitán Haddock me parecía mucho más simpático y más entretenido y, sobre todo, más espontáneo. Hernández y Fernández tenían sus momentos, pero más de una vez me he reído con ellos. Otro que me gustaba mucho y que en esta no aparecía pero creo que en la siguiente sí, era el profesor Tornasol, ese sabio despistado me caía bien también. Le reconozco un gran mérito a Hergé, sus argumentos estaban bien elaborados y los dibujos eran realmente excepcionales, pero su personaje central creo que no me caía bien, aún así lo leía, era entretenido y bastante ameno. Y creo que a la película le pasa algo parecido, me da la impresión de que a Spielberg también le caía mejor Haddock, que para mí es casi el protagonista de la historia. Su personaje está realmente bien, impresionante en todos los matices de caras, gestos y creo que lleva el peso de la historia, algo más que Tintín, algo más seco y serio. 
¿Qué me pareció la película? Por aquí todos coincidimos en una cosa. Es uno de los espectáculos visuales más impresionantes que hemos visto en cine en mucho tiempo. A nivel técnico impresiona por todas partes. Las escenas de acción son rápidas, llenas de elementos, de matices y es difícil disfrutarlas por completo por la cantidad de cosas que aparecen. Las caras, los gestos, el pelo, los movimientos..., genial. Antes ya hemos visto alguna otra cinta que usaba esta técnica de la captura de movimiento, pero en este caso Spielberg echó el resto y creo que hizo algo difícil de superar, desde el principio la espectacularidad es lo que más llama la atención. Las calles, las casas con todos sus elementos, escenas como la del barco al anochecer entrando en el puerto, la parte que transcurre en el desierto, la persecución, son varios los momentos que harán que uno ponga una cierta cara de asombro, lo cual teniendo en cuenta como está el mundo de los efectos especiales en este momento ya es difícil. Por lo que parece aún hay gente que está dispuesta a ir un poco más allá y sorprender al espectador. En este sentido no tengo nada que decir, me dejó completamente alucinado y fascinado y me quitó el sombrero ante el trabajo en este sentido del señor Spielberg. Pero tras todo esto hay un pero. Me pareció, dentro de todo este espectáculo, algo aburrida, no sé si es la historia que no me convenció demasiado, algo previsible y con pocas sorpresas que puedan hacerte mantener la atención en ella. En algún momento me pareció, como he dicho, impresionante en la parte de fuera pero eché algo en falta en el argumento, que no está a la altura de la técnica. Aún así creo que es Tintín en estado puro y quizá no ser un fan completo del personaje tenga algo que ver con esta opinión. De todos modos ayer en el cine había varias familias con niños pequeños y pude ver que los que tenían algo menos de ocho o diez años se cansaban un poco, no entendían demasiado bien la historia y se aburrían un poco. También creo que los cómics de Tintín estaban pensados para gente algo más mayor y quizá el problema sea ese, que se ha promocionado como algo adecuado para todo el mundo pero creo que los más pequeños todavía no pueden disfrutar de este tipo de planteamientos. Claro que esta, como siempre, es mi opinión personal, otros seguro que tendrán otras completamente distintas. Como dije antes en el momento en que el Haddock entra en escena la cosa gana bastante, pero hasta ese momento casi me preocupaba más de las imágenes que de la historia en sí.
Por lo que he leído por ahí a la mayor parte de los fans de Tintín les ha gustado bastante, en ese sentido ya digo que yo no lo soy, pero sí que creo que Spielberg ha respetado bastante el espíritu tanto del personaje como de las historias que protagoniza. Quizá el tema del argumento tenga también algo que ver con que no es nada novedoso ni fuera de lo habitual, uno de mis hijos decía que era “lo de siempre”, pero eso era Tintín, aventuras e investigación con algún toque de humor por parte de otros personajes. Creo que merece la pena verla, sobre todo por la parte técnica que es impecable. La duración, poco más de hora y media, hace que no sea posible cansarse y se pasa con bastante rapidez, sobre todo porque desde la primera media hora los personajes no paran de moverse, viajar, escapar y correr. Id a verla, así podréis opinar y decirme si coincidís conmigo o no, espero vuestros comentarios.

domingo, 23 de octubre de 2011

"La ley de Harry", "Harry´s Law"


Disculpas de nuevo, para esta tampoco encontré ningún vídeo decente que no estuviera en inglés.
Hoy volvemos a la televisión. Hace unos días un amigo publicaba en su blog, “Caderno da crítica” que aparece además dentro de “Mi lista de blogs” un comentario en gallego que está muy relacionado con la introducción del mío de hoy, se titula “De “Fringe” a “Sons of anarchy”: a importancia dos guionistas”. Mucho nos fijamos siempre en los actores, la ambientación y claro está, en la historia, pero creo que van a ser pocos los nombres de los guionistas que podamos recordar, cuando la realidad es que ellos son el alma de estas series que vemos casi a diario. En alguno de mis comentarios he mencionado estos nombres, y aún así pocos podríamos nombrar. Muchas de estas series tienen guiones maravillosos, bien elaborados y preparados y como dice ese post que menciono, muchos de ellos no tienen razón para estar lejos de las mejores producciones literarias. Creo que, ya lo he dicho alguna vez, que hoy la televisión es el sitio al que muchos actores y guionistas recurren escapando un poco del cine, sobre todo en Estados Unidos. Me cuesta recordar en estos últimos años más de una docena de películas que realmente destaquen por sus historias y por cómo están contadas, mientras que puedo pensar en muchas series que están muy por encima de la media de un cine que hoy está inmerso en un mundo de efectos especiales, nuevas versiones de otras más antiguas o incluso de intentos de recuperar viejas series para la gran pantalla (casi todas ellas con resultados fallidos). También muchos de los grandes actores de ese cine se están pasando a la pequeña pantalla, como si fuera el reducto donde poder desarrollar de verdad su capacidad, no voy a mencionar a ninguno en concreto, pero estarán en la cabeza de muchos de mis lectores. Toda esta introducción viene a cuento del guionista principal y la actriz protagonista de la serie que voy a comentar hoy, “La ley de Harry” (que puede aparecer también por ahí con su título original en inglés, “Harry´s Law”).
El guionista de la serie es David E. Kelley, un nombre de esos que casi nadie conocerá, especializado en series de abogados que tan habituales son por USA, pero en este caso, siempre con los suficientes elementos interesantes como para hacerlas estar por encima de la media. En todas ellas hay siempre un elemento de crítica, sobre todo hacia la sociedad americana, que en unas es más clara y evidente que en otras, y también con un gran componente de humor que yo creo que ayuda todavía más a hacer llegar esas críticas al espectador. Seguro que el nombre no os dice nada, pero en cuanto mencione algunas de sus series surgirá esa cara de “¡Ah, es ese!”. De su pluma salieron “La ley de Los Ángeles”, “Picket Fences”, “Ally McBeal”, “El abogado”, “Profesores de Boston”, la para mí genial e imprescindible “Boston Legal” y esta de hoy, que por el momento es la última. Muchas de ellas son casi clásicos del medio y en todas, como dije anteriormente, hay suficientes elementos no solo para el entretenimiento, sino también para la reflexión y el debate.
La protagonista de “La ley de Harry” es Kathy Bates, una de las grandes actrices, impecable siempre y maravillosa muchas veces, o aterradora si pienso en uno de sus papeles más destacados, la protagonista de “Misery”, aquella mujer que secuestraba al escritor de sus novelas favoritas y al que torturaba de una manera sádica porque no le gustaba cómo terminaba su última novela. Impresionante en “Eclipse total” y entrañable en “Tomates verdes fritos”. Gran cantidad de películas, muchas de ellas en papeles secundarios siempre importantes, ganadora de un Óscar y de muchos más premios. A mí siempre me gusta y una película suya casi siempre es garantía de que vamos a ver algo decente. Como dije muchas de estas actrices han encontrado en la televisión un magnífico vehículo para seguir trabajando, con un cine dominado por mujeres mucho más jóvenes y con pocos papeles que realmente merezcan la pena. Participó en algunas producciones televisivas, pero es la primera vez que casi se le prepara una serie a su medida, ella es el centro de la serie y la que lleva el peso. Y realmente merece la pena verla, porque la cantidad de sentimientos que es capaz de comunicar a veces con una sola mirada es algo realmente digno de mención. La serie no es nada novedosa, aunque tiene suficientes elementos como para gustar, pero verla en el papel de la abogada Harriet Korn es algo que merece la pena.
La primera temporada consta de 12 episodios y fue emitida por Calle 13. Ahora están emitiendo en Estados Unidos la segunda, muestra de que ha tenido un cierto éxito. Se centra en las andanzas como abogada de Harriet, una mujer que llevaba una vida más o menos fácil y ganando mucho dinero como jurista especializada en patentes que es despedida de su trabajo. Como algunas otras de este guionista tiene una serie de elementos en la historia un tanto humorísticos o exagerados. Cuando sale de su despacho en ese primer episodio un joven negro le cae encima (este joven empezará trabajando con ella después de este suceso) y un joven abogado algo cansado de su trabajo la atropella con su coche (y este también se irá a trabajar con ella). Ve todo esto que le pasa como una señal y decide montar un bufete en un barrio problemático y marginal para defender casos criminales que siempre tienen algún componente de crítica social y que pueden generar una cierta polémica, casi siempre con protagonistas de la calle, gente corriente que no podría recurrir nunca a un abogado con un cierto prestigio. Alquila un local que era una antigua zapatería de lujo en la que todavía están la mayor parte de los zapatos, así que tendrá un doble negocio. Tiene un bufete en el que se venden zapatos de prestigiosas marcas, que es lo que le dará algo de dinero, ya que la mayor parte de sus clientes son personas con poco o ningún dinero. Pasará del mundo frío y más tranquilo de las patentes al de la violencia callejera, las bandas, los asesinatos o los problemas sociales, algo completamente desconocido para ella pero que supone un desafío que le dará una nueva vida, una nueva perspectiva y muchas ganas de seguir trabajando en el mundo de la abogacía. Casi sin quererlo se verá inmersa en este nuevo mundo, lo que la hará casi renacer, encontrar un nuevo y gran motivo para seguir adelante, viendo la abogacía de otra forma completamente distinta y con muchos quebraderos de cabeza, sobre todo por cuestiones éticas. En uno de los capítulos hace un discurso sobre los abogados y a dónde están yendo que es realmente interesante y que da para una buena discusión. Todos los casos tienen siempre algún componente polémico que se puede extrapolar al campo de la crítica social y de la situación actual no solo de ese país, sino de otros muchos. En ese sentido creo que destaca por encima de la media y muchos de ellos serían ideales para hacer un buen debate, no solo, por ejemplo, en un aula, sino también incluso en una buena tertulia entre amigos.
Otra de las cosas destacadas son los personajes, dejando a un lado el central que lleva la parte más importante del argumento. Cuatro o cinco son los fundamentales y más de uno irá cogiendo importancia a medida que avanzan los capítulos. Adam Branco (interpretado por Nathan Corddry) es el joven abogado que ve el trabajo con Harry como un nuevo reto, escapando de una exnovia y de un trabajo que no le satisface. Harry al principio no ve claro que pueda quedarse con ella, parece un joven inseguro, tímido y poco capaz, pero pronto veremos como no es así. Malcolm Davies (el actor Aml Ameen) es otro chico joven, pandillero y exdrogadicto pero muy listo, tanto que poco a poco irá descubriendo en la abogacía un mundo que le convence, descubriéndose como un miembro fundamental del equipo. Jenna Backstrom (Brittany Snow) es uno de los elementos femeninos de la historia, la que será medio secretaria medio vendedora de zapatos, una mujer que puede parecer un poco frívola, pero que ya veremos como no lo es tanto. Damien Winslow (Johnny Ray Gill) es el único de estos personajes que pertenece al barrio, es como un protector del mismo, pero en este caso protege a los demás de las pandillas, de los malos rollos, de los delincuentes, violento pero al mismo tiempo consciente de que muchas veces no le queda más remedio que hacer lo que hace. Y de los fijos dejo para el final a mi favorito, a Tommy Jefferson (interpretado por Christopher McDonald); es el abogado mediático, ese que se anuncia en la televisión y que es capaz de cualquier cosa para conseguir dinero y fama. Al principio se hace odioso, faltón, maleducado, prepotente, pero poco a poco su personaje va tomando un camino que hace que lo veamos distinto, cogiendo algo más de protagonismo, no quiero desvelar más porque es mejor ver por dónde va.
En general está bien y creo que recomendaría bastante que la vierais. En algún momento cae un poco en historias sentimentales que parecen romper un poco la buena dinámica que lleva, como queriendo darle otros caminos además del de los casos a defender, creo que eso la hace decaer un poco en esos momentos. Pero, en general, mantiene una buena media de calidad y entretenimiento, además de ese elemento de crítica que quizá sea lo que más me gustó. Tiene momentos realmente divertidos, otros fuertes, algunos violentos y otros tristes, en ese sentido sabe alternar bastante bien diversas situaciones para conseguir la atención del espectador. No es la serie ideal y las hay mejores, pero creo que podréis verla sin que os decepcione. A mí, además de estar bastante bien interpretada (destacando por encima de todos la señora Bates y el personaje de Tommy Jefferson) me gustó bastante y espero la llegada de la segunda temporada.

lunes, 17 de octubre de 2011

"La púrpura negra", de Luis Murillo

 Hace un par de semanas recibí un correo que me dejó entre gratamente sorprendido y también, por qué no decirlo, halagado. En él el autor de una novela me pedía, muy amablemente, que comentara la noticia de la publicación de su segunda obra. Como, la verdad, no lo conocía ni personalmente ni como novelista, lo primero que hice fue echar un ojo a su página web y a algunos comentarios que había por la red sobre él. Le contesté que intentaría leer la primera, realizar un comentario para el blog y, de paso, mencionar la publicación de esa segunda obra, y este es el comentario que os voy a dejar, una vez leída “La púrpura negra”, de Luis Murillo, publicada en el año 2008 por VíaMagna (una editorial que creo que ha desaparecido) y que en este momento parece ser que está pendiente de una segunda edición, lo que puede dar una idea de que ha tenido un cierto éxito. Ya de entrada diré que la lectura me ha resultado amena y entretenida, que ya es un punto a su favor.
Luis Murillo es un autor nacido en Hinojosa del Duque, provincia de Córdoba, en 1947. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, tras abandonar estudios eclesiásticos en el seminario. Entre 1969 y 1976 obtiene varios premios por sus cuentos y algunas de sus novelas, todavía no publicadas, fueron seleccionadas como finalistas en varios conocidos premios: Planeta, Ateneo de Sevilla o Blasco Ibáñez. Hasta 1985 estará centrado en su trabajo como guionista cinematográfico, con diecinueve películas de diversos géneros; varias infantiles como las protagonizadas por el grupo Parchís. Entre 1985 y 2005 pasará al mundo de la televisión. Durante catorce años colaborará con un clásico de este medio, Narciso Ibáñez Serrador en programas como “Hablemos de sexo” o el ya clásico “Un, dos, tres”; también fue director creativo de la productora Videomedia, con programas como “El precio justo” o “Lo que necesitas es amor”. En el año 2006 vuelve a la literatura, creando el personaje de Dan Foster, su primera obra es la que os comento hoy, “La púrpura negra”, publicada en el año 2008. La segunda es de reciente publicación, “Currículum Mortis” y tiene previsto para el 2013 una tercera entrega bajo el título de “Magnum Secretum”. Esta información podéis ampliarla tanto en la página web dedicada al protagonista (www.sagadanfoster.com) como en el blog del propio autor (www.lmurillo47.wordpress.com).
Al igual que otros autores del género de acción y aventuras Murillo crea a Daniel Foster, más conocido como Dan en sus novelas. Él es el centro de la saga novelística creada por el autor. Es un personaje en el que podemos encontrar influencias de los más característicos del género, pero también algunas características que lo hacen algo distinto. Es un periodista de investigación que tiene como objetivo escribir una novela sobre algún tema polémico, misterioso o de actualidad. Con algo más de cuarenta años, nacido en Londres, hijo de un periodista inglés y una traductora catalana. Al principio de esta primera novela, tras un problema profesional y una decepción amorosa decide volver a Barcelona, a casa de su madre. Ahí conoce a Lola Portal, directora y propietaria de la editorial Diamante, especializada en publicar libros de investigación sobre temas polémicos y actuales. La acción principal de esta novela surge de la idea de que Dan escriba una novela sobre un cónclave que se está celebrando en ese mismo momento tras la muerte del último Papa. Para ello debería infiltrarse en el Vaticano para intentar descubrir todo lo que ocurre en la Capilla Sixtina en esos momentos. Este personaje es el hilo que aglutina toda la historia, pero la novela va algo más allá de la mera investigación sobre qué ocurre en el Vaticano durante esa elección. Dan Foster será algo así como el personaje que nos irá contando la mayor parte de las cosas, casi como un testigo de una historia de intriga y amor que se va complicando a medida que avanza, tanto para él como para los lectores. En realidad otros son los verdaderos protagonistas de la historia, aunque él interviene es más un espectador con una importante intervención al mismo tiempo que el protagonista.
La historia, situada alrededor del año 2013, parte del momento en el que vemos cómo el cónclave que se está celebrando resulta algo más complicado de lo que parecía. Dos facciones dentro de los cardenales luchan por la elección de su elegido, pero tras varias votaciones ninguno de los dos llega a alcanzar el número de votos suficiente. Así veremos como casi se produce una guerra de poder entre el grupo más conservador y otro algo más aperturista, pero aún así ninguno consigue ganar. Al mismo tiempo vamos descubriendo cómo la política internacional tiene bastante que decir al respecto del nuevo Papa. Mientras esto ocurre es cuando Foster acepta el encargo de recabar información sobre este proceso, pero descubrirá cosas que van más allá. Al mismo tiempo unas extrañas profecías de San Malaquías de Irlanda circulan también alrededor de toda esta situación, sobre todo una nueva profecía que de casualidad descubre e investiga el profesor Crespo y que dará lugar también a un libro. Al final los cardenales, de una forma sorpresiva incluso para él, eligen Papa al cardenal argentino Jorge Darío Mendoza, que estaba a punto de abandonar la Iglesia por el amor a una mujer que conoció casi de casualidad. Una escapada nocturna de este cardenal la misma noche que es elegido pone en alerta no solo a todo el Vaticano, sino también a Foster, que ve algo extraño en la misma, algo que puede hacer que su libro cambie completamente de perspectiva. Pero el cardenal Mendoza ve en esta elección una posibilidad de provocar un cambio radical en la Iglesia en muchos campos, tanto sociales como morales o teológicos. Estos cambios evidentemente no serán bien vistos por todos los ámbitos de la sociedad y traerán consigo una serie de intrigas para evitarlos. Cuáles son estos cambios, por dónde irán las vidas del cardenal Mendoza, su amada o Dan Foster y algunas cosas más será algo que tendréis que descubrir por vosotros mismos tras su lectura.
Es una novela de acción y aventuras que mezcla elementos que podemos considerar realistas con otros algo más fantásticos, como toda novela de este género que se precie. Entra dentro de ese tipo de novelas con intrigas religiosas, políticas y sociales que alterna investigación, escenas de acción, amor y casi todos los elementos típicos de este género. Autores como Dan Brown, David Baldacci o similares, mucho más conocidos que Luis Murillo manejan todos estos elementos, normalmente con maestría. Una de las cosas buenas de esta novela es que no se pierde demasiado en disquisiciones de otro tipo, las cosas se plantean desde el principio, de una forma rápida y abriendo una serie de interrogantes que se irán descubriendo a medida que leemos. El desarrollo es ágil y con algunas sorpresas, previsible en algunos momentos e inesperado en otros. A pesar de esta rapidez y agilidad la narración se para a veces en momentos descriptivos que para algunos lectores pueden parecer algo exagerados, me refiero a que el autor concreta todo de una manera exacta y precisa, mencionando marcas, colores, nombres de casi todo lo que aparece; recordándome a este respecto en algún momento a una novela de hace años, “American Psycho”, que también tenía esta forma de describir. Claro que lo que para algunos puede ser un leve defecto a otros puede gustarles mucho, eso ya es una cuestión muy personal. El estilo es directo, una forma de escribir que anima a leer, fundado sobre todo en la intriga de la historia y en las varias líneas por las que discurre que va alternando en los distintos capítulos, cortos y directos. Se nota su experiencia en la escritura de guiones tanto para televisión como para el cine, es fácil imaginárselo todo como si estuviésemos viendo la historia en la gran pantalla o en nuestra casa. La trama central juega con un tema religioso y la modernización de la Iglesia, una serie de avances propuestos por ese nuevo Papa que van a agradar a muchos y molestar a otros. Veremos como al final, como todos sospechamos en realidad, el mundo está controlado y dirigido por las grandes empresas y la política de alto nivel.
Los personajes están bien diseñados y todos ellos tienen una serie de características muy particulares. Dan Foster es el hilo conductor y el lector va descubriendo la trama casi al mismo tiempo que él. Para mí el más destacado, no solo por llevar la parte central de la historia, es el cardenal Mendoza, un hombre que se ve sorprendido por las circunstancias pero que, a pesar de su situación personal, ve que se le ofrece una oportunidad inigualable para cambiar las cosas y la visión que el mundo tiene de la Iglesia Cristiana. También tendremos antiguos agentes de la CIA metidos a sacerdotes con una aparición destacada, asesinos profesionales, médicos y políticos de alto nivel; todos ellos con una importante intervención en el desarrollo de los hechos.
A mí me pareció una lectura muy entretenida y se la he recomendado a varias personas. No es que aporte gran cosa al género, pero tiene suficientes elementos tanto como novela como en muchas de las cosas que dice, para resultar atractiva para el lector. Quizá una de las cosas que más me gustaron es que a pesar de jugar un poco con las polémicas sobre la Iglesia los argumentos que da para todos esos cambios no son un mero elemento de polémica, sino que están bastante bien argumentados y justificados, otra cosa será que esos argumentos convenzan al lector. La leí un poco obligado por la petición del autor, pero no me he arrepentido para nada de haberlo hecho, me enganchó bastante y me gustó. Quizá algunas de las cosas pueden resultar demasiado fantásticas (aunque este sea un elemento básico y constante de este tipo de novelas) y me refiero no al argumento, sino a otro tipo de elementos que tampoco quiero desvelar para no estropearle la lectura a nadie. 
Recientemente Luis Murillo acaba de publicar su segunda novela, “Curriculum Mortis” con Adhara Editorial, segunda entrega de lo que él mismo denomina saga de Dan Foster. De nuevo una novela de suspense internacional en la que el protagonista viaja a Estados Unidos para realizar una investigación sobre una serie de misteriosos asesinatos, un virus, la desaparición de una famosa doctora, la aparición de un nuevo amor en su vida, extrañas organizaciones secretas e incluso relaciones con el asesinato de Kennedy o la muerte de Marilyn Monroe. La historia no tiene mala pinta, así que no dudéis de que algún día aparecerá por aquí.

domingo, 9 de octubre de 2011

"No abras los ojos", de John Verdon




 En el mes de enero de este mismo año comentaba la primera novela de este autor. Un hombre ya mayor que una vez jubilado había tomado el camino de la novela por primera vez. La novela era “Sé lo que estás pensando” y el autor John Verdon. En aquel momento ya decía que había firmado un contrato de tres novelas con el mismo personaje con su editorial. La segunda ha aparecido recientemente y se titula “No cierres los ojos”, que es la que voy a comentar hoy. Decía en aquel momento que era una historia englobada dentro del género negro y que había tenido muy buenas ventas en todos los países en los que se había publicado. No estaba mal, me había entretenido bastante y hasta me enganchara un poco, metido en una trama que resultaba interesante y algo novedosa en algunas cosas. Ya de entrada voy a decir que este segunda no me ha gustado demasiado, no consiguió que tuviera ganas de seguir leyendo, de seguir avanzando en la historia y me llevó más tiempo del que esperaba, además de ser algo más larga que la anterior, que quizá fuera uno de sus méritos, concentrar una historia complicada en no demasiadas páginas para no cansar al lector con tantos interrogantes y líneas de investigación que no se sabía demasiado bien a dónde llevaban. Dentro del género no es que sea una mala novela, pero quizá no aporte demasiado al mismo, lo que no quiere decir que siempre haya que aportar algo, pero no repetir siempre los mismos esquemas. Al final de estas líneas me explicaré un poco más.

Del autor no voy a añadir nada más, me remito a la reseña anterior, ya que poco ha cambiado desde entonces. Como digo, firmó por tres novelas, esta es la segunda y seguramente en breve, aprovechando el tirón, aparecerá la tercera, que aunque no lo creo, espero que cambie un poco la línea marcada.
El personaje central es el mismo, el detective retirado Dave Gurney y se sitúa aproximadamente un año después de la resolución del caso de la novela anterior. La investigación surge del brutal asesinato de Jillian, una joven problemática que será degollada el día de su boda en una cabaña, cerca de la casa donde se celebra la misma. Iba a casarse con un renombrado psiquiatra, el doctor Scott Ashton, que además era el terapeuta de la fallecida. Las primeras y más claras sospechas recaen sobre Héctor Flores, un jardinero hispano que lleva un tiempo trabajando para el doctor Ashton, pero ya iremos viendo como nada es lo que parece. Dave Gurney vive con Madelaine, su mujer, en una casa en el campo, encargándose de las cosas de todos los días y, por qué no decirlo, aburriéndose un poco. En el fondo echa de menos la vida de detective y su mujer, aunque no le guste nada, es consciente de ello. Un día recibe la llamada del detective en activo Jack Hardwick, un personaje que ya tenía un papel importante en la historia anterior. Además de este varios serán los personajes de esa misma novela que repetirán en esta y sigo pensando lo mismo al respecto. Hay algunos que merecerían un desarrollo y una intervención mayor en la historia, pero que siguen quedándose en papeles secundarios, casi haciendo bulto y con una participación casi testimonial. Por sus características o personalidades me parecen interesantes, pero se quedan en eso, en peones dentro de una historia completamente al servicio de su protagonista. Cuando el detective Hardwick lo llama le comenta el caso que centra la historia y lo perdidos que están, le cuenta las circunstancias del mismo y lo desconcertante de las pistas que tienen. Además, por diferencias en el planteamiento, él ha sido relevado del caso, que ha sido asignado a otro grupo con el que no se lleva nada bien y que ha elaborado una serie de hipótesis que a él no le parecen nada lógicas. La madre de Jillian, Val Perry, está desesperada por la situación, han pasado varios meses desde el brutal asesinato y no se sabe nada todavía y el principal sospechoso está desaparecido. Así que Hardwick le comenta que le ha dicho a Val Perry que llame a Gurney para que este, como investigador privado, tome contacto con toda la documentación, a ver si él puede descubrir algo que a los demás se le ha escapado. Gurney ahora es famoso por el caso de la novela anterior, pero él sabe que a su mujer no le va a hacer ninguna gracia que acepte el encargo. Pero las circunstancias del asesinato serán un nuevo desafío para él que será incapaz de no aceptar, así que se dará un plazo de dos semanas para descubrir algo, si en ese tiempo no logra avances importantes lo dejará. Claro que esto a su mujer no le va a hacer ninguna gracia, aunque sabe que él es el mejor y que su capacidad de deducción y de atención a los detalles lo hacen alguien especial no quiere que vuelva a una vida que solo conseguía que se alejara de ella y de los suyos. Una novia que aparece con la cabeza cortada puesta encima de una mesa, un rastro que acaba de forma misteriosa y una serie de personajes que parecen esconder algo, ninguno parece ser como realmente es. Este será el nuevo desafío que aceptará Dave Gurney, que lo sacará de su retiro para entrar en una historia llena de interrogantes, de pistas que parecen no llevar a ningún lado, de piezas que no encajan de ninguna manera, ¿cuál será la pieza que falta?
Este es más o menos el argumento de la historia intentando no desvelar nada a los lectores, claro. ¿Por qué no me gustó demasiado? Por un lado la respuesta es fácil, muchas de las cosas que comenté cuando hablaba de la novela anterior como interesantes podrían aplicarse de la misma forma a esta. Me quedé con la sensación en más de una ocasión de estar leyendo casi lo mismo. Elementos como la intervención de su mujer, algunos personajes secundarios o los interrogantes que surgen a lo largo de la historia, cosas que me gustaron algo en la otra, se repiten de tal manera en esta que en más de una ocasión incluso me cansó. Tenía la impresión de estar leyendo algo tan parecido que no me enganchaba, leía un poco y no me pasaba como con otras, podía dejarla encima de la mesa con toda tranquilidad y ponerme a dormir para seguir al día siguiente. Además la resolución, como suele ocurrir en algunos casos, es demasiado rápida, tras un montón de páginas de planteamientos más o menos aceptables, todo se resuelve en unas pocas páginas de una forma algo, para mí, casi casual. En este caso, además, una de las cosas que me gustaron de la otra, la intervención de su mujer planteándole interrogantes o preguntas para echarle una mano queda algo más reducida, Gurney se lo resuelve él solo casi todo y esa intervención me parecía interesante. Incluso el personaje de Jack Hardwick pierde también algo de fuerza. Creo que se concentra demasiado en el protagonista y sigue sin sacar demasiado de los personajes secundarios. El caso a investigar es interesante y curioso, pero es como si ya nos lo supiéramos. Cosas raras, personajes extraños y situaciones que no tienen una explicación lógica son la constante, pero claro, eso ya pasaba antes en otra. Hay autores con sagas muy extensas centradas en los mismos personajes que se preocupan de darle alguna sorpresa al lector, aún manteniendo un esquema saben y dominan la historia y sabes que siempre encontrarás algo nuevo e interesante. A mí esto no me está pasando con John Verdon, la verdad. Incluso hubo cosas que no me cuadraron demasiado, que parecían metidas a la fuerza para introducir más interrogantes en la historia e incluso me quedó la sensación de que algunas cosas quedaban como colgadas, sin que fueran demasiado claras para el lector.
¿La recomendaría? Bueno, como una lectura leve sin demasiadas pretensiones a lo mejor sí, pero si se quiere leer algo interesante, ameno y con una intriga de verdad no estaría dentro de mis primeras elecciones si alguien me pregunta. Tampoco creo que sea mala, simplemente me pareció floja, mucho más que “Sé lo que estás pensando”. Me da la impresión de que hay más de aprovechamiento del tirón de ventas de este y que fue escrita con bastante rapidez, ya que salió a los pocos meses, así que veo más marketing que otra cosa. Para los verdaderos aficionados a la novela negra creo que no es demasiado interesante. ¿Leeré la siguiente? Posiblemente, pero tampoco lo tengo demasiado claro, eso siempre dependerá de el momento en que me pille y la lista de lecturas pendientes que tenga, aunque suelo ser de los que siempre dan otra oportunidad, nunca se sabe, siempre te pueden sorprender. Como siempre esto es una opinión personal, no sé si estaréis de acuerdo o no, pero me gustaría saberlo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

"La modelo descalza", de Jordi Serra i Fabra



 A lo largo del curso, sobre todo al principio, varias son las editoriales que vienen por el Instituto a dejarnos algunos ejemplares o información sobre las novedades de literatura juvenil o clásica que tienen dentro de sus catálogos. Ya he comentado alguna vez que muchas de las obras que llegan a nosotros encuadradas dentro del concepto de “literatura juvenil” me suelen parecer bastante flojas, excesivamente simples o poco o nada originales tanto en los planteamientos argumentales como en el estilo que utilizan. Evidentemente solemos leer la mayor parte de ellas, buscando algo que pueda gustarle a nuestro alumnado y que haga crecer las pocas ganas que tienen de leer la mayor parte de ellos, claro que siempre hay excepciones. Pero pocas se salvan, siempre dentro de nuestros gustos subjetivos evidentemente, y muchas veces es mejor recurrir a las novelas juveniles o de aventuras de toda la vida, muchas de las que nosotros leímos cuando éramos más jóvenes, ya que con ellas en un gran número de ocasiones solemos acertar. De todos modos siempre hay alguna sorpresa y alguna novela que nos llama la atención y con la que pensamos que podemos acertar y que les puede gustar. También hay una serie de autores con los que casi siempre se acierta, la mayor parte de ellos conocidos y casi especialistas en escribir novelas adecuadas para el grupo de edad en el que están nuestros alumnos y alumnas. Y no son pocos estos autores que saben escribir historias con una cierta inteligencia, con calidad y que resultan atractivas, entretenidas y normalmente bastante bien escritas. Eso no quiere decir que todas sus obras estén a la misma altura, además de que son novelistas con una amplia producción en la que hay de todo, pero normalmente están algo por encima de la media habitual y tienen algunas realmente destacables. Viene esta introducción a que la novela que voy a comentar hoy está dirigida a este público juvenil y escrita por uno de esos especialistas en el género, Jordi Serra i Fabra. La novela se titula “La modelo descalza”, publicada en el año 2010 por Siruela. En mi caso la leí en una reciente edición en gallego de este mismo año 2011 por la Editorial Galaxia en su colección “Costa Oeste”. El responsable de la traducción al gallego de esta novela es Ramón Nicolás Rodríguez, compañero de trabajo y, sobre todo, amigo.

Jordi Serra i Fabra es un escritor nacido en Barcelona en el año 1947. Su obra es muy extensa, sería casi imposible hacer una reseña bibliográfica de la misma, pero ha tocado prácticamente todos los temas y registros en su narrativa, tocando casi todos los géneros. Es uno de los autores españoles más importantes dentro de la Literatura Infantil y Juvenil, un elemento fundamental del género tanto en España como en Latinoamérica. Curiosamente la otra faceta en la que destaca es en el mundo de la música rock, sobre en la producida a partir de los años 60 y es autor de varios libros con esta temática; desde biografías de las grandes estrellas de este género musical, una “Historia del rock” (1981-1983) en varios volúmenes, una Enciclopedia sobre el mismo tema o un libro como “Cadáveres bien parecidos” (1987) sobre grandes figuras del rock ya fallecidas, la última por el momento una historia del rock catalán publicada en el año 2007. Además fue fundador y director de varias revistas sobre este tema. Comenzó a escribir muy joven, a los 12 años escribió su primera novela larga, de unas quinientas páginas. Terminó sus estudios de Bachillerato Superior y empezó los de aparejador, estudiando de noche y trabajando de día en una empresa de construcción. A principios de los 70 comienza su relación con el mundo de la música lo que le lleva dejar los estudios y empiece a trabajar como comentarista musical. A partir de 1975 ganará varios premios literarios, el Villa de Bilbao (1975), finalista del Planeta en 1978, Premio Gran Angular de Literatura Juvenil (1981,1983, 1991). En 1988 su novela “El joven Lennon” está casi un año en la lista de las más vendidas de literatura juvenil y sus obras empiezan a traducirse a gran cantidad de idiomas. En el año 2002 aparece en el octavo puesto en la lista de autores más leídos en los centros de enseñanza, rodeado de autores clásicos y el único que se dedica al género infantil y juvenil. Imposible hacer una reseña bibliográfica de una producción muy extensa, cercana a los 400 libros y superando los nueve millones de ejemplares vendidos. La cantidad de premios ganados con sus obras también es muy grande y varias de sus novelas fueron llevadas al teatro y algunas a la televisión. En 2006 y 2010 fue candidato al premio Hans Christian Andersen. En el año 2004 creó la “Fundación Jordi Serra i Fabra” con la intención de promover la creación literaria entre jóvenes de lengua española que cada año convoca un premio para menores de 18 años. En ese mismo año creó también la “Fundación Taller de Letras Jordi Serra i Fabra para Latinoamérica” con sede en Medellín, que atiende a más de cien mil niños y jóvenes cada año, con programas de animación y estimulación de la lectura, otros para escritores jóvenes o para formadores de lectores e instituciones comprometidas en la formación de lectores.
El protagonista de “La modelo descalza” es Jon Boix, un periodista joven que trabaja para la revista “Zonas Interiores”, que dirige su madre. Al principio de la historia llega a Barcelona tras un viaje por África para realizar una investigación sobre jóvenes de ese continente que son recogidas por grupos casi mafiosos para trabajar como modelos. El encender la televisión descubre una noticia que lo deja atónito. Una antigua novia suya, Alejandra, ahora una de las más famosas modelos de moda, ha sido detenida acusada de asesinato de Christian van Peebles, otro joven y famoso modelo. Tras lo que parece una noche llena de alcohol, drogas y sexo él aparece muerto a cuchilladas y ella sale de la habitación gritando y en un estado cercano al histerismo. La policía la detiene como la culpable del delito y cuando Jon llega la investigación está en su punto más alto. Jon está convencido de que ella no puede ser culpable. La conoció cuando hacía un artículo para la revista en la que trabaja, cuando ella era ya una modelo famosa y él investiga sus orígenes, su vida antes de llegar a ese lugar y de ahí surge una relación que durará unos tres años pero que se acaba, sobre todo, por lo difícil de mantener con los continuos viajes que ambos realizan, la fama y otras circunstancias. Pidiendo ayuda a su madre, Paula Montornes, que como directora de una revista de prestigio puede hacer que se le abran algunas puertas, Jon se verá inmerso de lleno en la investigación policial intentando demostrar la inocencia de Alejandra. Entrará en un mundo de intrigas y mentiras, a medio camino entre la investigación periodística y la policial que lo llevará a lugares y situaciones inesperadas y peligrosas.
Quizá no sea una de las mejores novelas del autor, pero aún así, como dije al principio, está por encima de la media habitual en el género. Tras su lectura podemos descubrir gran cantidad de temas tratados sin demasiada profundidad pero sí lo suficientemente esbozados como para que puedan dar juego en debates o charlas sobre la lectura realizada, al mismo tiempo que pueden ayudar al lector a pensar o reflexionar sobre una serie de temas. Desde la moda, la esclavitud de la fama, el mundo corrupto y falso que rodea este mundo de las modelos, las drogas y el alcohol, los seguidores de los famosos, las relaciones personales, el precio de la fama, los desfiles, las fiestas o los agentes. Tanto los temas tratados como la forma de hacerlo creo que pueden resultar interesantes y amenos para los lectores más jóvenes. Para los que no lo sean tanto también puede tener interés, a mí no me aburrió y me resultó bastante interesante y entretenida. La lectura se hace con facilidad y fluidez y el autor tampoco se pierde en divagaciones ni anécdotas, es bastante directo y conciso, sobre todo teniendo en cuenta para quién está pensada en realidad.
Como siempre Serra domina la narración, una prosa ágil, directa, con mucho ritmo, predominando el diálogo sobre las partes meramente narrativas, frases cortas y sin divagaciones. Un estilo que puede parecer simple pero que no lo es, el lector entra directamente dentro de la historia de un modo ameno y entretenido sin demasiados elementos que puedan distraerlo de la misma. Tratar estos temas mencionados metiéndolos dentro de una trama de asesinato e investigación hace que se perciban de un modo natural y esa investigación que Jon realiza es bastante realista y creíble, nada fantasiosa, dándole algo más de realidad a todo lo contado.
Lo dicho, para mí muy recomendable dentro del grupo de edad al que va dirigido, Serra i Fabra acierta casi siempre y tiene perfectamente cogido el esquema para atraer a los lectores jóvenes, además siempre con un estilo bastante definido pero al mismo tiempo con una gran variedad de temas, esquemas, personajes, desarrollos... Creo que puede ser una buena lectura para algún grupo de 4º de ESO y que puede resultarles interesante y atractiva. Los más adultos también pueden darle una oportunidad, estoy casi seguro de que les va a gustar, aunque pueda faltarle la profundidad que este tipo de lector le pide a una historia creo que es mejor que otras que circulan por ahí pensadas más para ellos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Garrick, de El Tricicle

Vivir en una ciudad de tamaño medio tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Una de las cosas que más echamos de menos con respecto a las grandes es la oferta cultural, sobre todo en lo que se refiere a musicales, conciertos u obras teatrales. Aquí en Vigo nos vamos salvando de vez en cuando gracias a la obra social de Novacaixagalicia, que de vez en cuando, ni mucho ni poco, nos va trayendo cosas, además a precios más o menos razonables. Viene esto a cuento de que con este comentario inauguro una nueva parte en este blog, que también está relacionada con el tema general, dedicada al teatro y actuaciones de ese tipo que vayamos viendo de vez en cuando. No vamos mucho, pero siempre que podemos aprovechamos para ver algunas cosas interesantes, amenas, divertidas o que nos parezca que pueden merecer la pena. En concreto ayer, 24 de septiembre, nos fuimos al teatro García Barbón a ver a uno de los grupos cómicos españoles que creo que merecen más la pena, llevan muchos años juntos y creo que son conocidos por todos, el Tricicle.
Este grupo catalán, formado por Joan Gracia, Paco Mir y Carles Sans empezaron allá por el año 1979, desde entonces interpretaron por todo el mundo siete obras: Manicomic, Exit, Slastic, Terrific, Entretrés, Sit y la que fuimos a ver, Garrick. En estos años además han producido muchos otros espectáculos, programas de televisión e incluso alguna producción cinematográfica. Garrick es la última por el momento, con representaciones que se iniciaron en el año 2007. Como la vida media de cada una de ellas viene siendo de unos cuatro años, parece que en breve nos sorprenderán con algo nuevo. El teatro no era, al parecer, su idea inicial, pero dejaron sus estudios y se matricularon en el Instituto de Teatro de Barcelona con idea de aprender todo lo necesario; pero ellos mismos reconocen que donde más aprendieron fue viendo películas de Wilder o Keaton en la filmoteca de Barcelona. Desde siempre la base de su humor es la mímica, el gesto y el uso mínimo de la palabra, y son unos auténticos genios en este tipo de humor. Desde sus inicios vieron que el uso continuo de breves gags era la mejor forma de mantener la atención del público. En 1982 juntan los mejores sketch que tenían y eso da pie a Manicomic, su primer espectáculo que tendrá un enorme éxito. Una aparición en el programa televisivo “Un, dos, tres” será su salto a la fama. Recuerdo perfectamente esa actuación, que fue la que me llevó a ir a verlos la primera vez que estuvieron en Vigo. Guardo un recuerdo genial de la misma, al aire libre en la plaza del Ayuntamiento, con un pequeño escenario y sillas plegables de madera; pero lo que más me sorprendió fue que al acabar estaban los tres en la salida preguntando al público a ver qué nos había parecido, qué nos había hecho más o menos gracia y esas cosas. Esta costumbre, a pesar de llevar 31 años encima de los escenarios no la han perdido, un buen detalle.
La base de sus montajes es el gag, buscando una media complicada de uno cada diez segundos. Yo no sé si es así o no, sé que ayer pasé hora y media justa sin para de reír en ningún momento, yo y todo el teatro, claro. Además por lo que he visto no es siempre igual, algunos los van cambiando en función de sus resultados, eliminando unos y añadiendo otros, son montajes en constante revisión. Otra cosa que destacaría y que también me ha gustado siempre de ellos es que no necesitan meterse con nadie, imitar a nadie, faltarle al respeto a nadie, su humor, además de internacional y comprensible por cualquiera está completamente alejado del mal gusto o la chabacanería. Tampoco son exactamente mimos, no usan las palabras. Ellos lo llaman “teatro de acción”, de gestos dinámicos, siempre en constante movimiento, con escenas cortas, uso de onomatopeyas (y alguna palabra de vez en cuando, pero pocas), sorpresas constantes y un cierto elemento de humor surrealista en algunos momentos. Otro de sus méritos es que es un humor internacional y del que puede disfrutar todo el mundo, sin distinción de edades, sexos, nacionalidades... Hace unos años conseguí unos vídeos de sus actuaciones y se las ponía de vez en cuando a mis hijos. Cuando vi que venían les comentamos si querían ir a verlos y la respuesta fue inmediata y unánime, ¡Claro que queremos!. Ayer disfrutaron como pocas veces en su vida, daba gusto verlos riendo a carcajadas, siempre con una sonrisa en la boca. Ellos mismos reconocieron al salir que había sido lo más divertido que habían visto nunca y que les dolía todo de tanto reírse; y nosotros también, claro. La verdad es que fue una de las mejores cosas que hemos visto en un escenario en estos últimos años, y eso que procuramos llevarlos a todo lo que pensamos que puede gustarles o merecer la pena, pero el Tricicle ha pasado al primer lugar en su lista.
Yo no creo que sea nada sencillo ni fácil lo que hacen. Parten de cosas cotidianas y le buscan la parte cómica, unas veces exagerándolas o dándoles giros inesperados. Muchas de las situaciones las hemos visto en otros sitios, pero ellos saben darle el toque personal para que parezcan otra cosa. Es el suyo un humor simple, sencillo pero al mismo tiempo muy complicado y trabajado. A pesar de lo difícil que es, cada espectáculo suyo es distinto, no es como en otros casos que piensas esto es más de lo mismo. Sí, es lo mismo, la base es la misma, pero siempre es distinta. Además puedes ver los espectáculos más de una vez, pasado un tiempo, y volver a reírte casi como la primera vez. Es un humor que mezcla elementos de siempre con su propio toque original con lo que sus espectáculos resisten perfectamente el paso del tiempo.
Garrick está protagonizado por tres actores en bata blanca en gran parte del desarrollo, como si fueran doctores del humor, sobre todo en una época en la que está de moda la risoterapia. Parten de una idea, los niños se ríen más de trescientas veces al día, qué gusto, los adultos solo unas quince, así que lo mejor es ir a verlos para compensar esa diferencia y reírse a gusto durante un tiempo, disfrutar sin romperse la cabeza y reír, hasta cansarse. Sketch sobre los tipos de risa, cómo se produce el humor o las técnicas o situaciones que la provocan. El título es un homenaje a David Garrick, un comediante inglés del siglo XVIII del que se dice que estaba extraordinariamente dotado para la comedia, tanto que algunos médicos recomendaban la asistencia a sus actuaciones como una especie de remedio mágico capaz de curar cualquier mal.
La recomendación de hoy es sencilla, los que los conozcan ya saben que asistir a uno de sus espectáculos es garantía de pasárselo genial y reírse sin parar. Durante hora y media os vais a olvidar de las cosas de todos los días y salir agotados de tanta risa, casi como si hubierais corrido un maratón (o dos). Para nosotros fue toda una experiencia y para mis hijos algo que creo que no van a olvidar en mucho tiempo, seguro que están deseando que vuelvan a Vigo para ir a verlos de nuevo. Más de treinta años en un escenario, siempre ellos tres, sin cambios y con la misma dinámica. Además se nota que disfrutan con lo que hacen, en más de un momento les da la risa a ellos mismos con alguna salida o alguna escena, una demostración de que están haciendo algo que los llena y los satisface plenamente. No creo que haya ningún grupo de actores que lleve tal cantidad de años trabajando juntos y no se perciba al verlos el cansancio de los años, sino todo lo contrario, disfrutan riéndose y sobre todo haciendo reír al público. Creo que esta gira está terminando, pero si tenéis oportunidad de asistir a una de sus actuaciones, no la dejéis pasar, durante hora y media vais a disfrutar de una forma inolvidable.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

"Rusos. La novela de Rusia", "Russka", de Edward Rutherfurd

 Bueno, hoy volvemos a la novela, que estos últimos se centraron en el tema visual, sobre todo porque en verano leo algo menos, el tiempo libre se dedica a otras cosas. Aún así tengo varias pendientes que irán apareciendo estos días y alguna que estoy leyendo ahora.

Otra novela histórica y de un autor que ya apareció por aquí. No es reciente, se publicó por primera vez en 1991 pero como comenté en su momento las que he leído de este autor me han gustado mucho y tenía pendientes algunas de sus primeras obras y las voy leyendo ahora entre otras más nuevas. El autor es Edward Rutherfurd y en este caso la novela es “Russka. La novela de Rusia”, aunque también se puede encontrar como “Rusos. La novela de Rusia”. La pena es que es una novela editada en ese año pero que hace mucho que no se reedita, con lo cual no es nada fácil de encontrar, a ver si alguna editorial se anima a sacarla de nuevo, porque creo que merece mucho la pena. En febrero de este mismo año comenté la última novela de este autor, “Nueva York”, que me había gustado bastante. Posteriormente alguien cercano, tras su lectura, me dijo que le había gustado, pero no demasiado, porque le parecía algo fría, falta de emoción, con poco sentimiento y muy centrada en las cuestiones históricas, más que en la propia historia. Esto me llevó a pensar que desde mi punto de vista hay como dos tipos de novelas históricas. Unas se centran más en los personajes ficticios creados por el autor y la historia funciona más como un marco para desarrollar una serie de acontecimientos. Estas suelen estar dentro del género histórico, pero yo las veo más como novelas de aventuras dentro de un momento histórico determinado. Luego tenemos otras que, en cambio, se centran más en el devenir de la historia, en poner a una serie de personajes dentro de un momento y contarnos casi más lo que pasó realmente que la vida de esos personajes. A mí, si están bien hechas, me gustan los dos tipos (y más que podría haber, claro) pero puedo aceptar que la lectura de “Nueva York” pueda resultar algo seca, con poca comunión con los personajes por parte del lector. Creo que a esta de hoy no le pasa lo mismo, quizá porque en ella el autor se para más en cada época y los personajes están más desarrollados y metidos en la trama, mientras que en la anterior en algunos momentos pasaba casi como de puntillas por sus vidas.

Ya comenté en su momento que Edward Rutherfurd llegó a mis manos a través de “Londres”, que era una historia que resumía en un buen montón de páginas la historia de Inglaterra a través del tiempo centrándose en esa ciudad. Este autor está especializado en este tipo de novelas, obras muy extensas que nos van a contar la historia de un país o de una ciudad, lo que supone un tremendo y enorme trabajo de documentación e investigación y, creo yo, una gran capacidad para coger esa enorme cantidad de datos y trasvasarlos a una novela y además, haciéndolo muy bien. En este caso nos va a contar la historia de Rusia, empezando brevemente hacia el año 180 después de Cristo y llegando, más o menos, hasta 1940, ya que lo que pasa después de ese año está concentrado en unas pocas páginas. Una novela de unas mil ochocientas páginas que no se me hizo nada pesada ni larga, me enganchó casi desde el principio y me sedujo con la historia de los personajes, pero sobre todo con la historia de Rusia. Además rompía un poco con esa dinámica de las historias medievales que leí últimamente, que tampoco está mal cambiar de vez en cuando. La verdad es que me fascinó, no es que la desconociera, pero sí muchas de las cosas que cuenta, muchísimas, eran nuevas para mí y me resultó muy interesante, al mismo tiempo que amena. En muchos momentos me costaba dejar de leer y estaba deseando seguir y seguir, buena señal cuando uno se pone delante de una novela tan larga. Los campesinos, los zares, la nobleza, los revolucionarios, los bolcheviques, la cantidad de guerras en las que se vieron inmersos, los enfrentamientos con todos los países cercanos y el desarrollo de un país enorme en extensión que crecía y decrecía con una facilidad pasmosa. Como se fue extendiendo, cambiando muy poco a poco, inmersa hasta no hace mucho en una sociedad completamente feudal donde la nobleza y los zares hacían y deshacían a su antojo. Grandes personalidades la gobernaron, algunos muy fuertes y otros muy débiles. Además los personajes centrales están en contacto con todos esos personajes históricos como elementos fundamentales de los cambios y los acontecimientos, a veces cuesta creer que estemos ante personas ficticias porque consigue que los veamos casi tan reales como los que existieron. Pero no solo políticos pasarán por sus páginas, también aparecerán músicos, escritores, artistas, arquitectos..., todas las grandes personalidades de la historia de Rusia están presentes en sus páginas. Conoceremos la historia de un país con muchos momentos encontrados, grandes contrastes, una extensión de terreno que mezcla riqueza y pobreza; con muchos momentos en los que tradiciones seculares chocan de frente con la necesidad de desarrollo. Estos contrastes son continuos y muy fuertes, momentos de gran crueldad que se alternan con otros de gran belleza y creatividad; la gloria de unos convive con la miseria de otros. Casi dos mil años de historia concentrados en sus páginas.

La historia se centra en dos ciudades creadas por el autor, que no han existido pero bien podrían hacerlo, una en el sur y otra en el norte y ambas con el mismo nombre, que da título a la novela, Russka. La primera y más antigua es la del norte y la del sur aparece como una sucesora por los cambios y movimientos de las familias protagonistas, cuyos miembros irán pasando por casi todos los estatus, clases sociales o situaciones posibles a lo largo de la historia. En ellas concentra el autor las características de casi todos los núcleos de población de Rusia a lo largo de la historia, lo que no quita que buena parte de la acción se desarrolle, inevitable, en la ciudad de Moscú o en San Petersburgo, que son los dos núcleos reales que más aparecen. Conoceremos a varias familias a lo largo de sus páginas, los Bobrov, los Suvorin, los Romanov..., y algunas más (no muchas, creo yo que para no confundir al lector) que se verán acompañados de esos personajes reales que ya mencioné. Estos personajes inventados por el autor van a reflejar todas las clases sociales a lo largo de la historia, todas o casi todas las situaciones en las que un habitante de este país pudo estar y van a intervenir en todos los grandes acontecimientos, unos de un lado y otros de otro. Muchos de ellos convivirán con Gengis Khan, Iván el Terrible, Catalina la Grande, Lenin...

El autor cuenta que durante su redacción, entre 1987 y 1991, realizó varios viajes a Rusia visitando durante varios meses tanto las grandes ciudades como la zona del Báltico, ciudades medievales, los grandes campos de Siberia o Ucrania y muchos sitios más que aparecen reflejados en sus palabras. Es una novela histórica con mayúsculas en la que plasma prácticamente todos los grandes acontecimientos de la historia de este país, su trabajo de investigación tanto en el propio país como fuera de él a través de lecturas, documentos o crónicas me parece ingente y encomiable, tanto como la facilidad y maestría para poner todo eso de una forma entretenida y amena dentro de una historia de unos personajes de ficción.

A mí me gustó mucho y disfruté enormemente de la lectura. Por un lado porque me descubrió la historia de un país que solo conocía por hechos y momentos puntuales, ayudándome a entender mejor muchas de esas cosas que ya sabía; además de descubrirme muchas otras que desconocía por completo. Me sedujo completamente con esos personajes que recrea, esas familias que van cambiando y creciendo a lo largo de la historia, cruzándose entre ellos, relacionándose y añadiendo de vez en cuando otros personajes igual de atractivos. A pesar de ser una novela muy larga no se me hizo pesada en ningún momento. Cada capítulo general se centra prácticamente en un siglo más o menos de historia, con lo que da una idea excelente de todo lo sucedido. Quizá esa sea una de sus ventajas frente a “Nueva York”, que todo está contado con mucha más calma y con más datos que ayudan a entender mejor las cosas. Otra de sus ventajas frente a esta es que los personajes parecen más reales, actúan más dentro de los acontecimientos, no son testigos de la historia, sino parte activa de la misma. Varios de ellos han dejado un buen recuerdo y al seguirlos durante bastante tiempo incluso daba un poco de pena que desaparecieran para pasar a sus descendientes, porque algunos de ellos son realmente buenos, bien diseñados y plasmados sobre el papel con sus palabras y sus actos. Además algunos de ellos comparten páginas con, por ejemplo, sus nietos, dando constancia de los tremendos cambios que iba sufriendo el país. Tras todo esto podéis fácilmente deducir que la recomiendo bastante, creo que merece la pena embarcarse durante un tiempo en la historia de la ciudad de Russka y todos sus habitantes durante casi veinte siglos, no creo que os defraude.


jueves, 8 de septiembre de 2011

"Hope" ("Raising Hope")

Antes del comentario decir que los dos vídeos están en inglés, imposible encontrar uno en castellano
Hace ya algún tiempo que no tocaba el tema de las series televisivas, entre el cine y los libros ya hace de la última que apareció por aquí, así que vamos a ponerle remedio. No es que no siga viendo algunas, pero últimamente tengo varias nuevas en espera porque estamos terminando de ver los últimos episodios de nuevas temporadas de algunas que ya comenté, pero en breve irán apareciendo cosas nuevas. No suelo comentar ninguna de la que no haya visto, por lo menos, la mitad de los episodios, creo que es la mejor manera de hacerse una idea general de la misma, pero hoy me voy a saltar esa norma y dejaros unas líneas sobre una de la que solo he visto tres o cuatro episodios, pero creo que va a merecer la pena sobre todo por lo divertida. Es una serie que comenzó hace poco en Fox y que emiten tras la segunda temporada de una que ya apareció por aquí, “Modern Family”. Quizá porque ambas son comedias sobre familias y con esa duración ideal de media hora escasa que permite mantener con mucha más facilidad la atención del espectador sin llegar a cansarlo. La serie de hoy se titula en inglés “Raising Hope”, aquí lo dejaron simplemente en “Hope”, en Fox los jueves por la noche, a ver si alguna de las cadenas de TDT se hace con ella, para mí recomendable.

Es de esas que rompen un poco con la dinámica de las típicas series familiares de comedia americana, con un humor sarcástico, distinto en ocasiones, poco correcto muchas veces e incluso algo basto en otras. Es un humor que no hace gracia a todo el mundo, eso lo reconozco, pero a mí en concreto me gusta esta línea, sobre todo porque sorprende en más de un caso, juega con momentos inesperados por lo ridículo en algunas ocasiones o por lo exagerado en otras, aún así dudo que algunos de los gags no hagan reír a todo el mundo, aunque puedo equivocarme, claro. El guionista es Gregory Thomas García, otro de esos jóvenes que llevan algún tiempo haciendo televisión, ya que nació en 1970. Uno de sus primeros trabajos como guionista fueron algunos capítulos de una serie de hace ya tiempo, “Cosas de casa” (¿Quién podría olvidar al tremendo Steve Urkel?), una serie que aún siendo bastante tradicional ya tenía algunos elementos novedosos. Pero otros lo conoceréis más como el guionista de una de las series de comedia que más me han gustado en los últimos años, “Me llamo Earl”, una serie para mí genial que llegó a las cuatro temporadas. Aún siendo distintas en el argumento y desarrollo tienen ese mismo tipo de humor moderno, novedoso y lleno de sorpresas; la historia de Earl, su hermano y el karma que lo llevaba a intentar arreglar todos los desastres cometidos a lo largo de su vida, pedir perdón a todos aquellos a los que había ofendido basándose en la idea de que al que hace cosas buenas le pasan cosas buenas y si las hace malas tendrá sus consecuencias negativas. Reconozco que no es un humor, el de ambas series, del gusto de todo el mundo (creo que el humor es una de las cosas más subjetivas de este mundo), pero a mí me gusta, me hace mucha gracia.

La historia de la que partimos ya tiene su punto ridículo. Los protagonistas son la familia Chance, clase media baja americana que intenta sobrevivir como puede, pero hay algo que nunca pierden, el optimismo, la alegría de vivir y el intentar ser felices cueste lo que cueste, por muy mal que vayan las cosas. Se centra en Jimmy Chance, el más joven de la familia, hijo de dos padres jóvenes que lo tuvieron cuando eran adolescentes y que vive con ellos y su abuela materna. Virginia y Burt son los padres, ella trabaja en una empresa de limpieza de casas y él tiene una pequeña, muy pequeña, empresa de jardinería y limpieza de piscinas, formada por dos trabajadores, él y su propio hijo. Como no tienen demasiado dinero viven en casa de la abuela, que tiene un Alzheimer galopante y que en algún momento de lucidez se da cuenta de que tiene a todos viviendo de gorra en su casa, además confunde a Jimmy con su difunto marido, se pasea por la casa en sujetador (o sin él en más de una ocasión) y provoca continuamente situaciones desternillantes. Ya dije al principio que está bastante lejos de un humor políticamente correcto, pero siempre tratado con cariño aunque puede resultar un poquito grosero en algún momento. Una noche Jimmy sale a comprar helado y conoce a una chica con la que pasa esa noche, a la mañana siguiente descubren viendo en las noticias que es una asesina en serie que mata a sus novios, así que la dejan inconsciente y llaman a la policía. Unos días antes de que la ejecuten Jimmy recibe un aviso para que vaya a verla, tendrá que hacerse cargo de la niña que tuvo en la cárcel, él es su padre y tendrá que quedarse con ella. Y esta es Hope, la niña que cambiará la vida de todos ellos. Sus padres no aceptan demasiado bien la nueva integrante de la familia, ellos fueron padres adolescentes y saben lo que pasa (además fueron unos desastrosos padres, a medida que la vamos viendo concluimos que es casi imposible que Jimmy sobreviviera a tantas cosas) y creen que su hijo no está en absoluto preparado para esa responsabilidad (y ellos tampoco). Y alrededor de esta situación se irán desarrollando los capítulos, añadiendo algunos personajes más como la chica del diente muerto o una simpática dependienta de un supermercado (que de todos ellos es la que más cerca está de ser una persona digamos normal). Los problemas para atender a la niña, la cantidad de novedades que tendrán que afrontar, combinar educación y trabajo y muchas cosas más darán pie a más de una situación divertida en cada capítulo, por lo menos yo en algún momento he sido incapaz de no soltar alguna carcajada.

En cuanto a los actores dos caras conocidas interpretando a los padres de Jimmy. Burt Chance es Garret Dillahunt, una cara bastante habitual en muchas series, pero me hace gracia porque hasta ahora casi siempre lo he visto haciendo de mafioso ruso, de asesino o de psicópata en casi todas ellas, esta vertiente para la comedia es una novedad para mí y tengo que decir que lo hace muy bien. Su mujer, Virginia, es la actriz Martha Plimpton, empezó en el cine muy jovencita (ya hacía un papel en “Los Goonies”) y que últimamente aparece más en televisión que en la gran pantalla. Genial en su papel de madre excéntrica, llena de manías, que atesora cosas en un trastero que no le valen para nada pero que guarda porque nunca se sabe en qué momento pueden hacer falta, soñando siempre con llevar una vida mucho mejor, con una gran casa como esas que ella se encarga de limpiar o, por ejemplo, en tener la foto de la familia perfecta para poner en el salón de su casa. Jimmy es Lucas Neff, casi un recién llegado a la televisión y que me está gustando mucho, con esa mezcla de inseguridad, inocencia y al mismo tiempo determinación. Y el papel de la abuela es para Cloris Leachman, una veterana del cine y la televisión.

En este momento aquí podemos ver la primera temporada, pero por Estados Unidos ha tenido bastante éxito y los 22 episodios de esta tendrán una continuación a partir de septiembre de este mismo año. Son capítulos de algo menos de media hora, que me parece el ideal para una comedia de este tipo porque así es capaz de mantener el ritmo de una forma continua sin cansar al espectador y estando siempre pendiente de qué puede pasar a continuación, porque como ya dije una de las cosas que destacaría es que tiene momentos realmente inesperados que son los que provocan más situaciones risibles. A mí me gusta bastante, me parece muy divertida, sin muchas más pretensiones que el entretenimiento y creo que lo consigue con creces; pero como ya dije en los temas del humor influye mucho la subjetividad y algo que a uno le hace una gracia enorme a otro lo deja indiferente. Tendréis que verla para decidir si sigue la línea que os hace reír o no, espero vuestros comentarios al respecto.