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domingo, 23 de octubre de 2011

"La ley de Harry", "Harry´s Law"


Disculpas de nuevo, para esta tampoco encontré ningún vídeo decente que no estuviera en inglés.
Hoy volvemos a la televisión. Hace unos días un amigo publicaba en su blog, “Caderno da crítica” que aparece además dentro de “Mi lista de blogs” un comentario en gallego que está muy relacionado con la introducción del mío de hoy, se titula “De “Fringe” a “Sons of anarchy”: a importancia dos guionistas”. Mucho nos fijamos siempre en los actores, la ambientación y claro está, en la historia, pero creo que van a ser pocos los nombres de los guionistas que podamos recordar, cuando la realidad es que ellos son el alma de estas series que vemos casi a diario. En alguno de mis comentarios he mencionado estos nombres, y aún así pocos podríamos nombrar. Muchas de estas series tienen guiones maravillosos, bien elaborados y preparados y como dice ese post que menciono, muchos de ellos no tienen razón para estar lejos de las mejores producciones literarias. Creo que, ya lo he dicho alguna vez, que hoy la televisión es el sitio al que muchos actores y guionistas recurren escapando un poco del cine, sobre todo en Estados Unidos. Me cuesta recordar en estos últimos años más de una docena de películas que realmente destaquen por sus historias y por cómo están contadas, mientras que puedo pensar en muchas series que están muy por encima de la media de un cine que hoy está inmerso en un mundo de efectos especiales, nuevas versiones de otras más antiguas o incluso de intentos de recuperar viejas series para la gran pantalla (casi todas ellas con resultados fallidos). También muchos de los grandes actores de ese cine se están pasando a la pequeña pantalla, como si fuera el reducto donde poder desarrollar de verdad su capacidad, no voy a mencionar a ninguno en concreto, pero estarán en la cabeza de muchos de mis lectores. Toda esta introducción viene a cuento del guionista principal y la actriz protagonista de la serie que voy a comentar hoy, “La ley de Harry” (que puede aparecer también por ahí con su título original en inglés, “Harry´s Law”).
El guionista de la serie es David E. Kelley, un nombre de esos que casi nadie conocerá, especializado en series de abogados que tan habituales son por USA, pero en este caso, siempre con los suficientes elementos interesantes como para hacerlas estar por encima de la media. En todas ellas hay siempre un elemento de crítica, sobre todo hacia la sociedad americana, que en unas es más clara y evidente que en otras, y también con un gran componente de humor que yo creo que ayuda todavía más a hacer llegar esas críticas al espectador. Seguro que el nombre no os dice nada, pero en cuanto mencione algunas de sus series surgirá esa cara de “¡Ah, es ese!”. De su pluma salieron “La ley de Los Ángeles”, “Picket Fences”, “Ally McBeal”, “El abogado”, “Profesores de Boston”, la para mí genial e imprescindible “Boston Legal” y esta de hoy, que por el momento es la última. Muchas de ellas son casi clásicos del medio y en todas, como dije anteriormente, hay suficientes elementos no solo para el entretenimiento, sino también para la reflexión y el debate.
La protagonista de “La ley de Harry” es Kathy Bates, una de las grandes actrices, impecable siempre y maravillosa muchas veces, o aterradora si pienso en uno de sus papeles más destacados, la protagonista de “Misery”, aquella mujer que secuestraba al escritor de sus novelas favoritas y al que torturaba de una manera sádica porque no le gustaba cómo terminaba su última novela. Impresionante en “Eclipse total” y entrañable en “Tomates verdes fritos”. Gran cantidad de películas, muchas de ellas en papeles secundarios siempre importantes, ganadora de un Óscar y de muchos más premios. A mí siempre me gusta y una película suya casi siempre es garantía de que vamos a ver algo decente. Como dije muchas de estas actrices han encontrado en la televisión un magnífico vehículo para seguir trabajando, con un cine dominado por mujeres mucho más jóvenes y con pocos papeles que realmente merezcan la pena. Participó en algunas producciones televisivas, pero es la primera vez que casi se le prepara una serie a su medida, ella es el centro de la serie y la que lleva el peso. Y realmente merece la pena verla, porque la cantidad de sentimientos que es capaz de comunicar a veces con una sola mirada es algo realmente digno de mención. La serie no es nada novedosa, aunque tiene suficientes elementos como para gustar, pero verla en el papel de la abogada Harriet Korn es algo que merece la pena.
La primera temporada consta de 12 episodios y fue emitida por Calle 13. Ahora están emitiendo en Estados Unidos la segunda, muestra de que ha tenido un cierto éxito. Se centra en las andanzas como abogada de Harriet, una mujer que llevaba una vida más o menos fácil y ganando mucho dinero como jurista especializada en patentes que es despedida de su trabajo. Como algunas otras de este guionista tiene una serie de elementos en la historia un tanto humorísticos o exagerados. Cuando sale de su despacho en ese primer episodio un joven negro le cae encima (este joven empezará trabajando con ella después de este suceso) y un joven abogado algo cansado de su trabajo la atropella con su coche (y este también se irá a trabajar con ella). Ve todo esto que le pasa como una señal y decide montar un bufete en un barrio problemático y marginal para defender casos criminales que siempre tienen algún componente de crítica social y que pueden generar una cierta polémica, casi siempre con protagonistas de la calle, gente corriente que no podría recurrir nunca a un abogado con un cierto prestigio. Alquila un local que era una antigua zapatería de lujo en la que todavía están la mayor parte de los zapatos, así que tendrá un doble negocio. Tiene un bufete en el que se venden zapatos de prestigiosas marcas, que es lo que le dará algo de dinero, ya que la mayor parte de sus clientes son personas con poco o ningún dinero. Pasará del mundo frío y más tranquilo de las patentes al de la violencia callejera, las bandas, los asesinatos o los problemas sociales, algo completamente desconocido para ella pero que supone un desafío que le dará una nueva vida, una nueva perspectiva y muchas ganas de seguir trabajando en el mundo de la abogacía. Casi sin quererlo se verá inmersa en este nuevo mundo, lo que la hará casi renacer, encontrar un nuevo y gran motivo para seguir adelante, viendo la abogacía de otra forma completamente distinta y con muchos quebraderos de cabeza, sobre todo por cuestiones éticas. En uno de los capítulos hace un discurso sobre los abogados y a dónde están yendo que es realmente interesante y que da para una buena discusión. Todos los casos tienen siempre algún componente polémico que se puede extrapolar al campo de la crítica social y de la situación actual no solo de ese país, sino de otros muchos. En ese sentido creo que destaca por encima de la media y muchos de ellos serían ideales para hacer un buen debate, no solo, por ejemplo, en un aula, sino también incluso en una buena tertulia entre amigos.
Otra de las cosas destacadas son los personajes, dejando a un lado el central que lleva la parte más importante del argumento. Cuatro o cinco son los fundamentales y más de uno irá cogiendo importancia a medida que avanzan los capítulos. Adam Branco (interpretado por Nathan Corddry) es el joven abogado que ve el trabajo con Harry como un nuevo reto, escapando de una exnovia y de un trabajo que no le satisface. Harry al principio no ve claro que pueda quedarse con ella, parece un joven inseguro, tímido y poco capaz, pero pronto veremos como no es así. Malcolm Davies (el actor Aml Ameen) es otro chico joven, pandillero y exdrogadicto pero muy listo, tanto que poco a poco irá descubriendo en la abogacía un mundo que le convence, descubriéndose como un miembro fundamental del equipo. Jenna Backstrom (Brittany Snow) es uno de los elementos femeninos de la historia, la que será medio secretaria medio vendedora de zapatos, una mujer que puede parecer un poco frívola, pero que ya veremos como no lo es tanto. Damien Winslow (Johnny Ray Gill) es el único de estos personajes que pertenece al barrio, es como un protector del mismo, pero en este caso protege a los demás de las pandillas, de los malos rollos, de los delincuentes, violento pero al mismo tiempo consciente de que muchas veces no le queda más remedio que hacer lo que hace. Y de los fijos dejo para el final a mi favorito, a Tommy Jefferson (interpretado por Christopher McDonald); es el abogado mediático, ese que se anuncia en la televisión y que es capaz de cualquier cosa para conseguir dinero y fama. Al principio se hace odioso, faltón, maleducado, prepotente, pero poco a poco su personaje va tomando un camino que hace que lo veamos distinto, cogiendo algo más de protagonismo, no quiero desvelar más porque es mejor ver por dónde va.
En general está bien y creo que recomendaría bastante que la vierais. En algún momento cae un poco en historias sentimentales que parecen romper un poco la buena dinámica que lleva, como queriendo darle otros caminos además del de los casos a defender, creo que eso la hace decaer un poco en esos momentos. Pero, en general, mantiene una buena media de calidad y entretenimiento, además de ese elemento de crítica que quizá sea lo que más me gustó. Tiene momentos realmente divertidos, otros fuertes, algunos violentos y otros tristes, en ese sentido sabe alternar bastante bien diversas situaciones para conseguir la atención del espectador. No es la serie ideal y las hay mejores, pero creo que podréis verla sin que os decepcione. A mí, además de estar bastante bien interpretada (destacando por encima de todos la señora Bates y el personaje de Tommy Jefferson) me gustó bastante y espero la llegada de la segunda temporada.

lunes, 17 de octubre de 2011

"La púrpura negra", de Luis Murillo

 Hace un par de semanas recibí un correo que me dejó entre gratamente sorprendido y también, por qué no decirlo, halagado. En él el autor de una novela me pedía, muy amablemente, que comentara la noticia de la publicación de su segunda obra. Como, la verdad, no lo conocía ni personalmente ni como novelista, lo primero que hice fue echar un ojo a su página web y a algunos comentarios que había por la red sobre él. Le contesté que intentaría leer la primera, realizar un comentario para el blog y, de paso, mencionar la publicación de esa segunda obra, y este es el comentario que os voy a dejar, una vez leída “La púrpura negra”, de Luis Murillo, publicada en el año 2008 por VíaMagna (una editorial que creo que ha desaparecido) y que en este momento parece ser que está pendiente de una segunda edición, lo que puede dar una idea de que ha tenido un cierto éxito. Ya de entrada diré que la lectura me ha resultado amena y entretenida, que ya es un punto a su favor.
Luis Murillo es un autor nacido en Hinojosa del Duque, provincia de Córdoba, en 1947. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, tras abandonar estudios eclesiásticos en el seminario. Entre 1969 y 1976 obtiene varios premios por sus cuentos y algunas de sus novelas, todavía no publicadas, fueron seleccionadas como finalistas en varios conocidos premios: Planeta, Ateneo de Sevilla o Blasco Ibáñez. Hasta 1985 estará centrado en su trabajo como guionista cinematográfico, con diecinueve películas de diversos géneros; varias infantiles como las protagonizadas por el grupo Parchís. Entre 1985 y 2005 pasará al mundo de la televisión. Durante catorce años colaborará con un clásico de este medio, Narciso Ibáñez Serrador en programas como “Hablemos de sexo” o el ya clásico “Un, dos, tres”; también fue director creativo de la productora Videomedia, con programas como “El precio justo” o “Lo que necesitas es amor”. En el año 2006 vuelve a la literatura, creando el personaje de Dan Foster, su primera obra es la que os comento hoy, “La púrpura negra”, publicada en el año 2008. La segunda es de reciente publicación, “Currículum Mortis” y tiene previsto para el 2013 una tercera entrega bajo el título de “Magnum Secretum”. Esta información podéis ampliarla tanto en la página web dedicada al protagonista (www.sagadanfoster.com) como en el blog del propio autor (www.lmurillo47.wordpress.com).
Al igual que otros autores del género de acción y aventuras Murillo crea a Daniel Foster, más conocido como Dan en sus novelas. Él es el centro de la saga novelística creada por el autor. Es un personaje en el que podemos encontrar influencias de los más característicos del género, pero también algunas características que lo hacen algo distinto. Es un periodista de investigación que tiene como objetivo escribir una novela sobre algún tema polémico, misterioso o de actualidad. Con algo más de cuarenta años, nacido en Londres, hijo de un periodista inglés y una traductora catalana. Al principio de esta primera novela, tras un problema profesional y una decepción amorosa decide volver a Barcelona, a casa de su madre. Ahí conoce a Lola Portal, directora y propietaria de la editorial Diamante, especializada en publicar libros de investigación sobre temas polémicos y actuales. La acción principal de esta novela surge de la idea de que Dan escriba una novela sobre un cónclave que se está celebrando en ese mismo momento tras la muerte del último Papa. Para ello debería infiltrarse en el Vaticano para intentar descubrir todo lo que ocurre en la Capilla Sixtina en esos momentos. Este personaje es el hilo que aglutina toda la historia, pero la novela va algo más allá de la mera investigación sobre qué ocurre en el Vaticano durante esa elección. Dan Foster será algo así como el personaje que nos irá contando la mayor parte de las cosas, casi como un testigo de una historia de intriga y amor que se va complicando a medida que avanza, tanto para él como para los lectores. En realidad otros son los verdaderos protagonistas de la historia, aunque él interviene es más un espectador con una importante intervención al mismo tiempo que el protagonista.
La historia, situada alrededor del año 2013, parte del momento en el que vemos cómo el cónclave que se está celebrando resulta algo más complicado de lo que parecía. Dos facciones dentro de los cardenales luchan por la elección de su elegido, pero tras varias votaciones ninguno de los dos llega a alcanzar el número de votos suficiente. Así veremos como casi se produce una guerra de poder entre el grupo más conservador y otro algo más aperturista, pero aún así ninguno consigue ganar. Al mismo tiempo vamos descubriendo cómo la política internacional tiene bastante que decir al respecto del nuevo Papa. Mientras esto ocurre es cuando Foster acepta el encargo de recabar información sobre este proceso, pero descubrirá cosas que van más allá. Al mismo tiempo unas extrañas profecías de San Malaquías de Irlanda circulan también alrededor de toda esta situación, sobre todo una nueva profecía que de casualidad descubre e investiga el profesor Crespo y que dará lugar también a un libro. Al final los cardenales, de una forma sorpresiva incluso para él, eligen Papa al cardenal argentino Jorge Darío Mendoza, que estaba a punto de abandonar la Iglesia por el amor a una mujer que conoció casi de casualidad. Una escapada nocturna de este cardenal la misma noche que es elegido pone en alerta no solo a todo el Vaticano, sino también a Foster, que ve algo extraño en la misma, algo que puede hacer que su libro cambie completamente de perspectiva. Pero el cardenal Mendoza ve en esta elección una posibilidad de provocar un cambio radical en la Iglesia en muchos campos, tanto sociales como morales o teológicos. Estos cambios evidentemente no serán bien vistos por todos los ámbitos de la sociedad y traerán consigo una serie de intrigas para evitarlos. Cuáles son estos cambios, por dónde irán las vidas del cardenal Mendoza, su amada o Dan Foster y algunas cosas más será algo que tendréis que descubrir por vosotros mismos tras su lectura.
Es una novela de acción y aventuras que mezcla elementos que podemos considerar realistas con otros algo más fantásticos, como toda novela de este género que se precie. Entra dentro de ese tipo de novelas con intrigas religiosas, políticas y sociales que alterna investigación, escenas de acción, amor y casi todos los elementos típicos de este género. Autores como Dan Brown, David Baldacci o similares, mucho más conocidos que Luis Murillo manejan todos estos elementos, normalmente con maestría. Una de las cosas buenas de esta novela es que no se pierde demasiado en disquisiciones de otro tipo, las cosas se plantean desde el principio, de una forma rápida y abriendo una serie de interrogantes que se irán descubriendo a medida que leemos. El desarrollo es ágil y con algunas sorpresas, previsible en algunos momentos e inesperado en otros. A pesar de esta rapidez y agilidad la narración se para a veces en momentos descriptivos que para algunos lectores pueden parecer algo exagerados, me refiero a que el autor concreta todo de una manera exacta y precisa, mencionando marcas, colores, nombres de casi todo lo que aparece; recordándome a este respecto en algún momento a una novela de hace años, “American Psycho”, que también tenía esta forma de describir. Claro que lo que para algunos puede ser un leve defecto a otros puede gustarles mucho, eso ya es una cuestión muy personal. El estilo es directo, una forma de escribir que anima a leer, fundado sobre todo en la intriga de la historia y en las varias líneas por las que discurre que va alternando en los distintos capítulos, cortos y directos. Se nota su experiencia en la escritura de guiones tanto para televisión como para el cine, es fácil imaginárselo todo como si estuviésemos viendo la historia en la gran pantalla o en nuestra casa. La trama central juega con un tema religioso y la modernización de la Iglesia, una serie de avances propuestos por ese nuevo Papa que van a agradar a muchos y molestar a otros. Veremos como al final, como todos sospechamos en realidad, el mundo está controlado y dirigido por las grandes empresas y la política de alto nivel.
Los personajes están bien diseñados y todos ellos tienen una serie de características muy particulares. Dan Foster es el hilo conductor y el lector va descubriendo la trama casi al mismo tiempo que él. Para mí el más destacado, no solo por llevar la parte central de la historia, es el cardenal Mendoza, un hombre que se ve sorprendido por las circunstancias pero que, a pesar de su situación personal, ve que se le ofrece una oportunidad inigualable para cambiar las cosas y la visión que el mundo tiene de la Iglesia Cristiana. También tendremos antiguos agentes de la CIA metidos a sacerdotes con una aparición destacada, asesinos profesionales, médicos y políticos de alto nivel; todos ellos con una importante intervención en el desarrollo de los hechos.
A mí me pareció una lectura muy entretenida y se la he recomendado a varias personas. No es que aporte gran cosa al género, pero tiene suficientes elementos tanto como novela como en muchas de las cosas que dice, para resultar atractiva para el lector. Quizá una de las cosas que más me gustaron es que a pesar de jugar un poco con las polémicas sobre la Iglesia los argumentos que da para todos esos cambios no son un mero elemento de polémica, sino que están bastante bien argumentados y justificados, otra cosa será que esos argumentos convenzan al lector. La leí un poco obligado por la petición del autor, pero no me he arrepentido para nada de haberlo hecho, me enganchó bastante y me gustó. Quizá algunas de las cosas pueden resultar demasiado fantásticas (aunque este sea un elemento básico y constante de este tipo de novelas) y me refiero no al argumento, sino a otro tipo de elementos que tampoco quiero desvelar para no estropearle la lectura a nadie. 
Recientemente Luis Murillo acaba de publicar su segunda novela, “Curriculum Mortis” con Adhara Editorial, segunda entrega de lo que él mismo denomina saga de Dan Foster. De nuevo una novela de suspense internacional en la que el protagonista viaja a Estados Unidos para realizar una investigación sobre una serie de misteriosos asesinatos, un virus, la desaparición de una famosa doctora, la aparición de un nuevo amor en su vida, extrañas organizaciones secretas e incluso relaciones con el asesinato de Kennedy o la muerte de Marilyn Monroe. La historia no tiene mala pinta, así que no dudéis de que algún día aparecerá por aquí.

domingo, 9 de octubre de 2011

"No abras los ojos", de John Verdon




 En el mes de enero de este mismo año comentaba la primera novela de este autor. Un hombre ya mayor que una vez jubilado había tomado el camino de la novela por primera vez. La novela era “Sé lo que estás pensando” y el autor John Verdon. En aquel momento ya decía que había firmado un contrato de tres novelas con el mismo personaje con su editorial. La segunda ha aparecido recientemente y se titula “No cierres los ojos”, que es la que voy a comentar hoy. Decía en aquel momento que era una historia englobada dentro del género negro y que había tenido muy buenas ventas en todos los países en los que se había publicado. No estaba mal, me había entretenido bastante y hasta me enganchara un poco, metido en una trama que resultaba interesante y algo novedosa en algunas cosas. Ya de entrada voy a decir que este segunda no me ha gustado demasiado, no consiguió que tuviera ganas de seguir leyendo, de seguir avanzando en la historia y me llevó más tiempo del que esperaba, además de ser algo más larga que la anterior, que quizá fuera uno de sus méritos, concentrar una historia complicada en no demasiadas páginas para no cansar al lector con tantos interrogantes y líneas de investigación que no se sabía demasiado bien a dónde llevaban. Dentro del género no es que sea una mala novela, pero quizá no aporte demasiado al mismo, lo que no quiere decir que siempre haya que aportar algo, pero no repetir siempre los mismos esquemas. Al final de estas líneas me explicaré un poco más.

Del autor no voy a añadir nada más, me remito a la reseña anterior, ya que poco ha cambiado desde entonces. Como digo, firmó por tres novelas, esta es la segunda y seguramente en breve, aprovechando el tirón, aparecerá la tercera, que aunque no lo creo, espero que cambie un poco la línea marcada.
El personaje central es el mismo, el detective retirado Dave Gurney y se sitúa aproximadamente un año después de la resolución del caso de la novela anterior. La investigación surge del brutal asesinato de Jillian, una joven problemática que será degollada el día de su boda en una cabaña, cerca de la casa donde se celebra la misma. Iba a casarse con un renombrado psiquiatra, el doctor Scott Ashton, que además era el terapeuta de la fallecida. Las primeras y más claras sospechas recaen sobre Héctor Flores, un jardinero hispano que lleva un tiempo trabajando para el doctor Ashton, pero ya iremos viendo como nada es lo que parece. Dave Gurney vive con Madelaine, su mujer, en una casa en el campo, encargándose de las cosas de todos los días y, por qué no decirlo, aburriéndose un poco. En el fondo echa de menos la vida de detective y su mujer, aunque no le guste nada, es consciente de ello. Un día recibe la llamada del detective en activo Jack Hardwick, un personaje que ya tenía un papel importante en la historia anterior. Además de este varios serán los personajes de esa misma novela que repetirán en esta y sigo pensando lo mismo al respecto. Hay algunos que merecerían un desarrollo y una intervención mayor en la historia, pero que siguen quedándose en papeles secundarios, casi haciendo bulto y con una participación casi testimonial. Por sus características o personalidades me parecen interesantes, pero se quedan en eso, en peones dentro de una historia completamente al servicio de su protagonista. Cuando el detective Hardwick lo llama le comenta el caso que centra la historia y lo perdidos que están, le cuenta las circunstancias del mismo y lo desconcertante de las pistas que tienen. Además, por diferencias en el planteamiento, él ha sido relevado del caso, que ha sido asignado a otro grupo con el que no se lleva nada bien y que ha elaborado una serie de hipótesis que a él no le parecen nada lógicas. La madre de Jillian, Val Perry, está desesperada por la situación, han pasado varios meses desde el brutal asesinato y no se sabe nada todavía y el principal sospechoso está desaparecido. Así que Hardwick le comenta que le ha dicho a Val Perry que llame a Gurney para que este, como investigador privado, tome contacto con toda la documentación, a ver si él puede descubrir algo que a los demás se le ha escapado. Gurney ahora es famoso por el caso de la novela anterior, pero él sabe que a su mujer no le va a hacer ninguna gracia que acepte el encargo. Pero las circunstancias del asesinato serán un nuevo desafío para él que será incapaz de no aceptar, así que se dará un plazo de dos semanas para descubrir algo, si en ese tiempo no logra avances importantes lo dejará. Claro que esto a su mujer no le va a hacer ninguna gracia, aunque sabe que él es el mejor y que su capacidad de deducción y de atención a los detalles lo hacen alguien especial no quiere que vuelva a una vida que solo conseguía que se alejara de ella y de los suyos. Una novia que aparece con la cabeza cortada puesta encima de una mesa, un rastro que acaba de forma misteriosa y una serie de personajes que parecen esconder algo, ninguno parece ser como realmente es. Este será el nuevo desafío que aceptará Dave Gurney, que lo sacará de su retiro para entrar en una historia llena de interrogantes, de pistas que parecen no llevar a ningún lado, de piezas que no encajan de ninguna manera, ¿cuál será la pieza que falta?
Este es más o menos el argumento de la historia intentando no desvelar nada a los lectores, claro. ¿Por qué no me gustó demasiado? Por un lado la respuesta es fácil, muchas de las cosas que comenté cuando hablaba de la novela anterior como interesantes podrían aplicarse de la misma forma a esta. Me quedé con la sensación en más de una ocasión de estar leyendo casi lo mismo. Elementos como la intervención de su mujer, algunos personajes secundarios o los interrogantes que surgen a lo largo de la historia, cosas que me gustaron algo en la otra, se repiten de tal manera en esta que en más de una ocasión incluso me cansó. Tenía la impresión de estar leyendo algo tan parecido que no me enganchaba, leía un poco y no me pasaba como con otras, podía dejarla encima de la mesa con toda tranquilidad y ponerme a dormir para seguir al día siguiente. Además la resolución, como suele ocurrir en algunos casos, es demasiado rápida, tras un montón de páginas de planteamientos más o menos aceptables, todo se resuelve en unas pocas páginas de una forma algo, para mí, casi casual. En este caso, además, una de las cosas que me gustaron de la otra, la intervención de su mujer planteándole interrogantes o preguntas para echarle una mano queda algo más reducida, Gurney se lo resuelve él solo casi todo y esa intervención me parecía interesante. Incluso el personaje de Jack Hardwick pierde también algo de fuerza. Creo que se concentra demasiado en el protagonista y sigue sin sacar demasiado de los personajes secundarios. El caso a investigar es interesante y curioso, pero es como si ya nos lo supiéramos. Cosas raras, personajes extraños y situaciones que no tienen una explicación lógica son la constante, pero claro, eso ya pasaba antes en otra. Hay autores con sagas muy extensas centradas en los mismos personajes que se preocupan de darle alguna sorpresa al lector, aún manteniendo un esquema saben y dominan la historia y sabes que siempre encontrarás algo nuevo e interesante. A mí esto no me está pasando con John Verdon, la verdad. Incluso hubo cosas que no me cuadraron demasiado, que parecían metidas a la fuerza para introducir más interrogantes en la historia e incluso me quedó la sensación de que algunas cosas quedaban como colgadas, sin que fueran demasiado claras para el lector.
¿La recomendaría? Bueno, como una lectura leve sin demasiadas pretensiones a lo mejor sí, pero si se quiere leer algo interesante, ameno y con una intriga de verdad no estaría dentro de mis primeras elecciones si alguien me pregunta. Tampoco creo que sea mala, simplemente me pareció floja, mucho más que “Sé lo que estás pensando”. Me da la impresión de que hay más de aprovechamiento del tirón de ventas de este y que fue escrita con bastante rapidez, ya que salió a los pocos meses, así que veo más marketing que otra cosa. Para los verdaderos aficionados a la novela negra creo que no es demasiado interesante. ¿Leeré la siguiente? Posiblemente, pero tampoco lo tengo demasiado claro, eso siempre dependerá de el momento en que me pille y la lista de lecturas pendientes que tenga, aunque suelo ser de los que siempre dan otra oportunidad, nunca se sabe, siempre te pueden sorprender. Como siempre esto es una opinión personal, no sé si estaréis de acuerdo o no, pero me gustaría saberlo.

viernes, 30 de septiembre de 2011

"La modelo descalza", de Jordi Serra i Fabra



 A lo largo del curso, sobre todo al principio, varias son las editoriales que vienen por el Instituto a dejarnos algunos ejemplares o información sobre las novedades de literatura juvenil o clásica que tienen dentro de sus catálogos. Ya he comentado alguna vez que muchas de las obras que llegan a nosotros encuadradas dentro del concepto de “literatura juvenil” me suelen parecer bastante flojas, excesivamente simples o poco o nada originales tanto en los planteamientos argumentales como en el estilo que utilizan. Evidentemente solemos leer la mayor parte de ellas, buscando algo que pueda gustarle a nuestro alumnado y que haga crecer las pocas ganas que tienen de leer la mayor parte de ellos, claro que siempre hay excepciones. Pero pocas se salvan, siempre dentro de nuestros gustos subjetivos evidentemente, y muchas veces es mejor recurrir a las novelas juveniles o de aventuras de toda la vida, muchas de las que nosotros leímos cuando éramos más jóvenes, ya que con ellas en un gran número de ocasiones solemos acertar. De todos modos siempre hay alguna sorpresa y alguna novela que nos llama la atención y con la que pensamos que podemos acertar y que les puede gustar. También hay una serie de autores con los que casi siempre se acierta, la mayor parte de ellos conocidos y casi especialistas en escribir novelas adecuadas para el grupo de edad en el que están nuestros alumnos y alumnas. Y no son pocos estos autores que saben escribir historias con una cierta inteligencia, con calidad y que resultan atractivas, entretenidas y normalmente bastante bien escritas. Eso no quiere decir que todas sus obras estén a la misma altura, además de que son novelistas con una amplia producción en la que hay de todo, pero normalmente están algo por encima de la media habitual y tienen algunas realmente destacables. Viene esta introducción a que la novela que voy a comentar hoy está dirigida a este público juvenil y escrita por uno de esos especialistas en el género, Jordi Serra i Fabra. La novela se titula “La modelo descalza”, publicada en el año 2010 por Siruela. En mi caso la leí en una reciente edición en gallego de este mismo año 2011 por la Editorial Galaxia en su colección “Costa Oeste”. El responsable de la traducción al gallego de esta novela es Ramón Nicolás Rodríguez, compañero de trabajo y, sobre todo, amigo.

Jordi Serra i Fabra es un escritor nacido en Barcelona en el año 1947. Su obra es muy extensa, sería casi imposible hacer una reseña bibliográfica de la misma, pero ha tocado prácticamente todos los temas y registros en su narrativa, tocando casi todos los géneros. Es uno de los autores españoles más importantes dentro de la Literatura Infantil y Juvenil, un elemento fundamental del género tanto en España como en Latinoamérica. Curiosamente la otra faceta en la que destaca es en el mundo de la música rock, sobre en la producida a partir de los años 60 y es autor de varios libros con esta temática; desde biografías de las grandes estrellas de este género musical, una “Historia del rock” (1981-1983) en varios volúmenes, una Enciclopedia sobre el mismo tema o un libro como “Cadáveres bien parecidos” (1987) sobre grandes figuras del rock ya fallecidas, la última por el momento una historia del rock catalán publicada en el año 2007. Además fue fundador y director de varias revistas sobre este tema. Comenzó a escribir muy joven, a los 12 años escribió su primera novela larga, de unas quinientas páginas. Terminó sus estudios de Bachillerato Superior y empezó los de aparejador, estudiando de noche y trabajando de día en una empresa de construcción. A principios de los 70 comienza su relación con el mundo de la música lo que le lleva dejar los estudios y empiece a trabajar como comentarista musical. A partir de 1975 ganará varios premios literarios, el Villa de Bilbao (1975), finalista del Planeta en 1978, Premio Gran Angular de Literatura Juvenil (1981,1983, 1991). En 1988 su novela “El joven Lennon” está casi un año en la lista de las más vendidas de literatura juvenil y sus obras empiezan a traducirse a gran cantidad de idiomas. En el año 2002 aparece en el octavo puesto en la lista de autores más leídos en los centros de enseñanza, rodeado de autores clásicos y el único que se dedica al género infantil y juvenil. Imposible hacer una reseña bibliográfica de una producción muy extensa, cercana a los 400 libros y superando los nueve millones de ejemplares vendidos. La cantidad de premios ganados con sus obras también es muy grande y varias de sus novelas fueron llevadas al teatro y algunas a la televisión. En 2006 y 2010 fue candidato al premio Hans Christian Andersen. En el año 2004 creó la “Fundación Jordi Serra i Fabra” con la intención de promover la creación literaria entre jóvenes de lengua española que cada año convoca un premio para menores de 18 años. En ese mismo año creó también la “Fundación Taller de Letras Jordi Serra i Fabra para Latinoamérica” con sede en Medellín, que atiende a más de cien mil niños y jóvenes cada año, con programas de animación y estimulación de la lectura, otros para escritores jóvenes o para formadores de lectores e instituciones comprometidas en la formación de lectores.
El protagonista de “La modelo descalza” es Jon Boix, un periodista joven que trabaja para la revista “Zonas Interiores”, que dirige su madre. Al principio de la historia llega a Barcelona tras un viaje por África para realizar una investigación sobre jóvenes de ese continente que son recogidas por grupos casi mafiosos para trabajar como modelos. El encender la televisión descubre una noticia que lo deja atónito. Una antigua novia suya, Alejandra, ahora una de las más famosas modelos de moda, ha sido detenida acusada de asesinato de Christian van Peebles, otro joven y famoso modelo. Tras lo que parece una noche llena de alcohol, drogas y sexo él aparece muerto a cuchilladas y ella sale de la habitación gritando y en un estado cercano al histerismo. La policía la detiene como la culpable del delito y cuando Jon llega la investigación está en su punto más alto. Jon está convencido de que ella no puede ser culpable. La conoció cuando hacía un artículo para la revista en la que trabaja, cuando ella era ya una modelo famosa y él investiga sus orígenes, su vida antes de llegar a ese lugar y de ahí surge una relación que durará unos tres años pero que se acaba, sobre todo, por lo difícil de mantener con los continuos viajes que ambos realizan, la fama y otras circunstancias. Pidiendo ayuda a su madre, Paula Montornes, que como directora de una revista de prestigio puede hacer que se le abran algunas puertas, Jon se verá inmerso de lleno en la investigación policial intentando demostrar la inocencia de Alejandra. Entrará en un mundo de intrigas y mentiras, a medio camino entre la investigación periodística y la policial que lo llevará a lugares y situaciones inesperadas y peligrosas.
Quizá no sea una de las mejores novelas del autor, pero aún así, como dije al principio, está por encima de la media habitual en el género. Tras su lectura podemos descubrir gran cantidad de temas tratados sin demasiada profundidad pero sí lo suficientemente esbozados como para que puedan dar juego en debates o charlas sobre la lectura realizada, al mismo tiempo que pueden ayudar al lector a pensar o reflexionar sobre una serie de temas. Desde la moda, la esclavitud de la fama, el mundo corrupto y falso que rodea este mundo de las modelos, las drogas y el alcohol, los seguidores de los famosos, las relaciones personales, el precio de la fama, los desfiles, las fiestas o los agentes. Tanto los temas tratados como la forma de hacerlo creo que pueden resultar interesantes y amenos para los lectores más jóvenes. Para los que no lo sean tanto también puede tener interés, a mí no me aburrió y me resultó bastante interesante y entretenida. La lectura se hace con facilidad y fluidez y el autor tampoco se pierde en divagaciones ni anécdotas, es bastante directo y conciso, sobre todo teniendo en cuenta para quién está pensada en realidad.
Como siempre Serra domina la narración, una prosa ágil, directa, con mucho ritmo, predominando el diálogo sobre las partes meramente narrativas, frases cortas y sin divagaciones. Un estilo que puede parecer simple pero que no lo es, el lector entra directamente dentro de la historia de un modo ameno y entretenido sin demasiados elementos que puedan distraerlo de la misma. Tratar estos temas mencionados metiéndolos dentro de una trama de asesinato e investigación hace que se perciban de un modo natural y esa investigación que Jon realiza es bastante realista y creíble, nada fantasiosa, dándole algo más de realidad a todo lo contado.
Lo dicho, para mí muy recomendable dentro del grupo de edad al que va dirigido, Serra i Fabra acierta casi siempre y tiene perfectamente cogido el esquema para atraer a los lectores jóvenes, además siempre con un estilo bastante definido pero al mismo tiempo con una gran variedad de temas, esquemas, personajes, desarrollos... Creo que puede ser una buena lectura para algún grupo de 4º de ESO y que puede resultarles interesante y atractiva. Los más adultos también pueden darle una oportunidad, estoy casi seguro de que les va a gustar, aunque pueda faltarle la profundidad que este tipo de lector le pide a una historia creo que es mejor que otras que circulan por ahí pensadas más para ellos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Garrick, de El Tricicle

Vivir en una ciudad de tamaño medio tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Una de las cosas que más echamos de menos con respecto a las grandes es la oferta cultural, sobre todo en lo que se refiere a musicales, conciertos u obras teatrales. Aquí en Vigo nos vamos salvando de vez en cuando gracias a la obra social de Novacaixagalicia, que de vez en cuando, ni mucho ni poco, nos va trayendo cosas, además a precios más o menos razonables. Viene esto a cuento de que con este comentario inauguro una nueva parte en este blog, que también está relacionada con el tema general, dedicada al teatro y actuaciones de ese tipo que vayamos viendo de vez en cuando. No vamos mucho, pero siempre que podemos aprovechamos para ver algunas cosas interesantes, amenas, divertidas o que nos parezca que pueden merecer la pena. En concreto ayer, 24 de septiembre, nos fuimos al teatro García Barbón a ver a uno de los grupos cómicos españoles que creo que merecen más la pena, llevan muchos años juntos y creo que son conocidos por todos, el Tricicle.
Este grupo catalán, formado por Joan Gracia, Paco Mir y Carles Sans empezaron allá por el año 1979, desde entonces interpretaron por todo el mundo siete obras: Manicomic, Exit, Slastic, Terrific, Entretrés, Sit y la que fuimos a ver, Garrick. En estos años además han producido muchos otros espectáculos, programas de televisión e incluso alguna producción cinematográfica. Garrick es la última por el momento, con representaciones que se iniciaron en el año 2007. Como la vida media de cada una de ellas viene siendo de unos cuatro años, parece que en breve nos sorprenderán con algo nuevo. El teatro no era, al parecer, su idea inicial, pero dejaron sus estudios y se matricularon en el Instituto de Teatro de Barcelona con idea de aprender todo lo necesario; pero ellos mismos reconocen que donde más aprendieron fue viendo películas de Wilder o Keaton en la filmoteca de Barcelona. Desde siempre la base de su humor es la mímica, el gesto y el uso mínimo de la palabra, y son unos auténticos genios en este tipo de humor. Desde sus inicios vieron que el uso continuo de breves gags era la mejor forma de mantener la atención del público. En 1982 juntan los mejores sketch que tenían y eso da pie a Manicomic, su primer espectáculo que tendrá un enorme éxito. Una aparición en el programa televisivo “Un, dos, tres” será su salto a la fama. Recuerdo perfectamente esa actuación, que fue la que me llevó a ir a verlos la primera vez que estuvieron en Vigo. Guardo un recuerdo genial de la misma, al aire libre en la plaza del Ayuntamiento, con un pequeño escenario y sillas plegables de madera; pero lo que más me sorprendió fue que al acabar estaban los tres en la salida preguntando al público a ver qué nos había parecido, qué nos había hecho más o menos gracia y esas cosas. Esta costumbre, a pesar de llevar 31 años encima de los escenarios no la han perdido, un buen detalle.
La base de sus montajes es el gag, buscando una media complicada de uno cada diez segundos. Yo no sé si es así o no, sé que ayer pasé hora y media justa sin para de reír en ningún momento, yo y todo el teatro, claro. Además por lo que he visto no es siempre igual, algunos los van cambiando en función de sus resultados, eliminando unos y añadiendo otros, son montajes en constante revisión. Otra cosa que destacaría y que también me ha gustado siempre de ellos es que no necesitan meterse con nadie, imitar a nadie, faltarle al respeto a nadie, su humor, además de internacional y comprensible por cualquiera está completamente alejado del mal gusto o la chabacanería. Tampoco son exactamente mimos, no usan las palabras. Ellos lo llaman “teatro de acción”, de gestos dinámicos, siempre en constante movimiento, con escenas cortas, uso de onomatopeyas (y alguna palabra de vez en cuando, pero pocas), sorpresas constantes y un cierto elemento de humor surrealista en algunos momentos. Otro de sus méritos es que es un humor internacional y del que puede disfrutar todo el mundo, sin distinción de edades, sexos, nacionalidades... Hace unos años conseguí unos vídeos de sus actuaciones y se las ponía de vez en cuando a mis hijos. Cuando vi que venían les comentamos si querían ir a verlos y la respuesta fue inmediata y unánime, ¡Claro que queremos!. Ayer disfrutaron como pocas veces en su vida, daba gusto verlos riendo a carcajadas, siempre con una sonrisa en la boca. Ellos mismos reconocieron al salir que había sido lo más divertido que habían visto nunca y que les dolía todo de tanto reírse; y nosotros también, claro. La verdad es que fue una de las mejores cosas que hemos visto en un escenario en estos últimos años, y eso que procuramos llevarlos a todo lo que pensamos que puede gustarles o merecer la pena, pero el Tricicle ha pasado al primer lugar en su lista.
Yo no creo que sea nada sencillo ni fácil lo que hacen. Parten de cosas cotidianas y le buscan la parte cómica, unas veces exagerándolas o dándoles giros inesperados. Muchas de las situaciones las hemos visto en otros sitios, pero ellos saben darle el toque personal para que parezcan otra cosa. Es el suyo un humor simple, sencillo pero al mismo tiempo muy complicado y trabajado. A pesar de lo difícil que es, cada espectáculo suyo es distinto, no es como en otros casos que piensas esto es más de lo mismo. Sí, es lo mismo, la base es la misma, pero siempre es distinta. Además puedes ver los espectáculos más de una vez, pasado un tiempo, y volver a reírte casi como la primera vez. Es un humor que mezcla elementos de siempre con su propio toque original con lo que sus espectáculos resisten perfectamente el paso del tiempo.
Garrick está protagonizado por tres actores en bata blanca en gran parte del desarrollo, como si fueran doctores del humor, sobre todo en una época en la que está de moda la risoterapia. Parten de una idea, los niños se ríen más de trescientas veces al día, qué gusto, los adultos solo unas quince, así que lo mejor es ir a verlos para compensar esa diferencia y reírse a gusto durante un tiempo, disfrutar sin romperse la cabeza y reír, hasta cansarse. Sketch sobre los tipos de risa, cómo se produce el humor o las técnicas o situaciones que la provocan. El título es un homenaje a David Garrick, un comediante inglés del siglo XVIII del que se dice que estaba extraordinariamente dotado para la comedia, tanto que algunos médicos recomendaban la asistencia a sus actuaciones como una especie de remedio mágico capaz de curar cualquier mal.
La recomendación de hoy es sencilla, los que los conozcan ya saben que asistir a uno de sus espectáculos es garantía de pasárselo genial y reírse sin parar. Durante hora y media os vais a olvidar de las cosas de todos los días y salir agotados de tanta risa, casi como si hubierais corrido un maratón (o dos). Para nosotros fue toda una experiencia y para mis hijos algo que creo que no van a olvidar en mucho tiempo, seguro que están deseando que vuelvan a Vigo para ir a verlos de nuevo. Más de treinta años en un escenario, siempre ellos tres, sin cambios y con la misma dinámica. Además se nota que disfrutan con lo que hacen, en más de un momento les da la risa a ellos mismos con alguna salida o alguna escena, una demostración de que están haciendo algo que los llena y los satisface plenamente. No creo que haya ningún grupo de actores que lleve tal cantidad de años trabajando juntos y no se perciba al verlos el cansancio de los años, sino todo lo contrario, disfrutan riéndose y sobre todo haciendo reír al público. Creo que esta gira está terminando, pero si tenéis oportunidad de asistir a una de sus actuaciones, no la dejéis pasar, durante hora y media vais a disfrutar de una forma inolvidable.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

"Rusos. La novela de Rusia", "Russka", de Edward Rutherfurd

 Bueno, hoy volvemos a la novela, que estos últimos se centraron en el tema visual, sobre todo porque en verano leo algo menos, el tiempo libre se dedica a otras cosas. Aún así tengo varias pendientes que irán apareciendo estos días y alguna que estoy leyendo ahora.

Otra novela histórica y de un autor que ya apareció por aquí. No es reciente, se publicó por primera vez en 1991 pero como comenté en su momento las que he leído de este autor me han gustado mucho y tenía pendientes algunas de sus primeras obras y las voy leyendo ahora entre otras más nuevas. El autor es Edward Rutherfurd y en este caso la novela es “Russka. La novela de Rusia”, aunque también se puede encontrar como “Rusos. La novela de Rusia”. La pena es que es una novela editada en ese año pero que hace mucho que no se reedita, con lo cual no es nada fácil de encontrar, a ver si alguna editorial se anima a sacarla de nuevo, porque creo que merece mucho la pena. En febrero de este mismo año comenté la última novela de este autor, “Nueva York”, que me había gustado bastante. Posteriormente alguien cercano, tras su lectura, me dijo que le había gustado, pero no demasiado, porque le parecía algo fría, falta de emoción, con poco sentimiento y muy centrada en las cuestiones históricas, más que en la propia historia. Esto me llevó a pensar que desde mi punto de vista hay como dos tipos de novelas históricas. Unas se centran más en los personajes ficticios creados por el autor y la historia funciona más como un marco para desarrollar una serie de acontecimientos. Estas suelen estar dentro del género histórico, pero yo las veo más como novelas de aventuras dentro de un momento histórico determinado. Luego tenemos otras que, en cambio, se centran más en el devenir de la historia, en poner a una serie de personajes dentro de un momento y contarnos casi más lo que pasó realmente que la vida de esos personajes. A mí, si están bien hechas, me gustan los dos tipos (y más que podría haber, claro) pero puedo aceptar que la lectura de “Nueva York” pueda resultar algo seca, con poca comunión con los personajes por parte del lector. Creo que a esta de hoy no le pasa lo mismo, quizá porque en ella el autor se para más en cada época y los personajes están más desarrollados y metidos en la trama, mientras que en la anterior en algunos momentos pasaba casi como de puntillas por sus vidas.

Ya comenté en su momento que Edward Rutherfurd llegó a mis manos a través de “Londres”, que era una historia que resumía en un buen montón de páginas la historia de Inglaterra a través del tiempo centrándose en esa ciudad. Este autor está especializado en este tipo de novelas, obras muy extensas que nos van a contar la historia de un país o de una ciudad, lo que supone un tremendo y enorme trabajo de documentación e investigación y, creo yo, una gran capacidad para coger esa enorme cantidad de datos y trasvasarlos a una novela y además, haciéndolo muy bien. En este caso nos va a contar la historia de Rusia, empezando brevemente hacia el año 180 después de Cristo y llegando, más o menos, hasta 1940, ya que lo que pasa después de ese año está concentrado en unas pocas páginas. Una novela de unas mil ochocientas páginas que no se me hizo nada pesada ni larga, me enganchó casi desde el principio y me sedujo con la historia de los personajes, pero sobre todo con la historia de Rusia. Además rompía un poco con esa dinámica de las historias medievales que leí últimamente, que tampoco está mal cambiar de vez en cuando. La verdad es que me fascinó, no es que la desconociera, pero sí muchas de las cosas que cuenta, muchísimas, eran nuevas para mí y me resultó muy interesante, al mismo tiempo que amena. En muchos momentos me costaba dejar de leer y estaba deseando seguir y seguir, buena señal cuando uno se pone delante de una novela tan larga. Los campesinos, los zares, la nobleza, los revolucionarios, los bolcheviques, la cantidad de guerras en las que se vieron inmersos, los enfrentamientos con todos los países cercanos y el desarrollo de un país enorme en extensión que crecía y decrecía con una facilidad pasmosa. Como se fue extendiendo, cambiando muy poco a poco, inmersa hasta no hace mucho en una sociedad completamente feudal donde la nobleza y los zares hacían y deshacían a su antojo. Grandes personalidades la gobernaron, algunos muy fuertes y otros muy débiles. Además los personajes centrales están en contacto con todos esos personajes históricos como elementos fundamentales de los cambios y los acontecimientos, a veces cuesta creer que estemos ante personas ficticias porque consigue que los veamos casi tan reales como los que existieron. Pero no solo políticos pasarán por sus páginas, también aparecerán músicos, escritores, artistas, arquitectos..., todas las grandes personalidades de la historia de Rusia están presentes en sus páginas. Conoceremos la historia de un país con muchos momentos encontrados, grandes contrastes, una extensión de terreno que mezcla riqueza y pobreza; con muchos momentos en los que tradiciones seculares chocan de frente con la necesidad de desarrollo. Estos contrastes son continuos y muy fuertes, momentos de gran crueldad que se alternan con otros de gran belleza y creatividad; la gloria de unos convive con la miseria de otros. Casi dos mil años de historia concentrados en sus páginas.

La historia se centra en dos ciudades creadas por el autor, que no han existido pero bien podrían hacerlo, una en el sur y otra en el norte y ambas con el mismo nombre, que da título a la novela, Russka. La primera y más antigua es la del norte y la del sur aparece como una sucesora por los cambios y movimientos de las familias protagonistas, cuyos miembros irán pasando por casi todos los estatus, clases sociales o situaciones posibles a lo largo de la historia. En ellas concentra el autor las características de casi todos los núcleos de población de Rusia a lo largo de la historia, lo que no quita que buena parte de la acción se desarrolle, inevitable, en la ciudad de Moscú o en San Petersburgo, que son los dos núcleos reales que más aparecen. Conoceremos a varias familias a lo largo de sus páginas, los Bobrov, los Suvorin, los Romanov..., y algunas más (no muchas, creo yo que para no confundir al lector) que se verán acompañados de esos personajes reales que ya mencioné. Estos personajes inventados por el autor van a reflejar todas las clases sociales a lo largo de la historia, todas o casi todas las situaciones en las que un habitante de este país pudo estar y van a intervenir en todos los grandes acontecimientos, unos de un lado y otros de otro. Muchos de ellos convivirán con Gengis Khan, Iván el Terrible, Catalina la Grande, Lenin...

El autor cuenta que durante su redacción, entre 1987 y 1991, realizó varios viajes a Rusia visitando durante varios meses tanto las grandes ciudades como la zona del Báltico, ciudades medievales, los grandes campos de Siberia o Ucrania y muchos sitios más que aparecen reflejados en sus palabras. Es una novela histórica con mayúsculas en la que plasma prácticamente todos los grandes acontecimientos de la historia de este país, su trabajo de investigación tanto en el propio país como fuera de él a través de lecturas, documentos o crónicas me parece ingente y encomiable, tanto como la facilidad y maestría para poner todo eso de una forma entretenida y amena dentro de una historia de unos personajes de ficción.

A mí me gustó mucho y disfruté enormemente de la lectura. Por un lado porque me descubrió la historia de un país que solo conocía por hechos y momentos puntuales, ayudándome a entender mejor muchas de esas cosas que ya sabía; además de descubrirme muchas otras que desconocía por completo. Me sedujo completamente con esos personajes que recrea, esas familias que van cambiando y creciendo a lo largo de la historia, cruzándose entre ellos, relacionándose y añadiendo de vez en cuando otros personajes igual de atractivos. A pesar de ser una novela muy larga no se me hizo pesada en ningún momento. Cada capítulo general se centra prácticamente en un siglo más o menos de historia, con lo que da una idea excelente de todo lo sucedido. Quizá esa sea una de sus ventajas frente a “Nueva York”, que todo está contado con mucha más calma y con más datos que ayudan a entender mejor las cosas. Otra de sus ventajas frente a esta es que los personajes parecen más reales, actúan más dentro de los acontecimientos, no son testigos de la historia, sino parte activa de la misma. Varios de ellos han dejado un buen recuerdo y al seguirlos durante bastante tiempo incluso daba un poco de pena que desaparecieran para pasar a sus descendientes, porque algunos de ellos son realmente buenos, bien diseñados y plasmados sobre el papel con sus palabras y sus actos. Además algunos de ellos comparten páginas con, por ejemplo, sus nietos, dando constancia de los tremendos cambios que iba sufriendo el país. Tras todo esto podéis fácilmente deducir que la recomiendo bastante, creo que merece la pena embarcarse durante un tiempo en la historia de la ciudad de Russka y todos sus habitantes durante casi veinte siglos, no creo que os defraude.


jueves, 8 de septiembre de 2011

"Hope" ("Raising Hope")

Antes del comentario decir que los dos vídeos están en inglés, imposible encontrar uno en castellano
Hace ya algún tiempo que no tocaba el tema de las series televisivas, entre el cine y los libros ya hace de la última que apareció por aquí, así que vamos a ponerle remedio. No es que no siga viendo algunas, pero últimamente tengo varias nuevas en espera porque estamos terminando de ver los últimos episodios de nuevas temporadas de algunas que ya comenté, pero en breve irán apareciendo cosas nuevas. No suelo comentar ninguna de la que no haya visto, por lo menos, la mitad de los episodios, creo que es la mejor manera de hacerse una idea general de la misma, pero hoy me voy a saltar esa norma y dejaros unas líneas sobre una de la que solo he visto tres o cuatro episodios, pero creo que va a merecer la pena sobre todo por lo divertida. Es una serie que comenzó hace poco en Fox y que emiten tras la segunda temporada de una que ya apareció por aquí, “Modern Family”. Quizá porque ambas son comedias sobre familias y con esa duración ideal de media hora escasa que permite mantener con mucha más facilidad la atención del espectador sin llegar a cansarlo. La serie de hoy se titula en inglés “Raising Hope”, aquí lo dejaron simplemente en “Hope”, en Fox los jueves por la noche, a ver si alguna de las cadenas de TDT se hace con ella, para mí recomendable.

Es de esas que rompen un poco con la dinámica de las típicas series familiares de comedia americana, con un humor sarcástico, distinto en ocasiones, poco correcto muchas veces e incluso algo basto en otras. Es un humor que no hace gracia a todo el mundo, eso lo reconozco, pero a mí en concreto me gusta esta línea, sobre todo porque sorprende en más de un caso, juega con momentos inesperados por lo ridículo en algunas ocasiones o por lo exagerado en otras, aún así dudo que algunos de los gags no hagan reír a todo el mundo, aunque puedo equivocarme, claro. El guionista es Gregory Thomas García, otro de esos jóvenes que llevan algún tiempo haciendo televisión, ya que nació en 1970. Uno de sus primeros trabajos como guionista fueron algunos capítulos de una serie de hace ya tiempo, “Cosas de casa” (¿Quién podría olvidar al tremendo Steve Urkel?), una serie que aún siendo bastante tradicional ya tenía algunos elementos novedosos. Pero otros lo conoceréis más como el guionista de una de las series de comedia que más me han gustado en los últimos años, “Me llamo Earl”, una serie para mí genial que llegó a las cuatro temporadas. Aún siendo distintas en el argumento y desarrollo tienen ese mismo tipo de humor moderno, novedoso y lleno de sorpresas; la historia de Earl, su hermano y el karma que lo llevaba a intentar arreglar todos los desastres cometidos a lo largo de su vida, pedir perdón a todos aquellos a los que había ofendido basándose en la idea de que al que hace cosas buenas le pasan cosas buenas y si las hace malas tendrá sus consecuencias negativas. Reconozco que no es un humor, el de ambas series, del gusto de todo el mundo (creo que el humor es una de las cosas más subjetivas de este mundo), pero a mí me gusta, me hace mucha gracia.

La historia de la que partimos ya tiene su punto ridículo. Los protagonistas son la familia Chance, clase media baja americana que intenta sobrevivir como puede, pero hay algo que nunca pierden, el optimismo, la alegría de vivir y el intentar ser felices cueste lo que cueste, por muy mal que vayan las cosas. Se centra en Jimmy Chance, el más joven de la familia, hijo de dos padres jóvenes que lo tuvieron cuando eran adolescentes y que vive con ellos y su abuela materna. Virginia y Burt son los padres, ella trabaja en una empresa de limpieza de casas y él tiene una pequeña, muy pequeña, empresa de jardinería y limpieza de piscinas, formada por dos trabajadores, él y su propio hijo. Como no tienen demasiado dinero viven en casa de la abuela, que tiene un Alzheimer galopante y que en algún momento de lucidez se da cuenta de que tiene a todos viviendo de gorra en su casa, además confunde a Jimmy con su difunto marido, se pasea por la casa en sujetador (o sin él en más de una ocasión) y provoca continuamente situaciones desternillantes. Ya dije al principio que está bastante lejos de un humor políticamente correcto, pero siempre tratado con cariño aunque puede resultar un poquito grosero en algún momento. Una noche Jimmy sale a comprar helado y conoce a una chica con la que pasa esa noche, a la mañana siguiente descubren viendo en las noticias que es una asesina en serie que mata a sus novios, así que la dejan inconsciente y llaman a la policía. Unos días antes de que la ejecuten Jimmy recibe un aviso para que vaya a verla, tendrá que hacerse cargo de la niña que tuvo en la cárcel, él es su padre y tendrá que quedarse con ella. Y esta es Hope, la niña que cambiará la vida de todos ellos. Sus padres no aceptan demasiado bien la nueva integrante de la familia, ellos fueron padres adolescentes y saben lo que pasa (además fueron unos desastrosos padres, a medida que la vamos viendo concluimos que es casi imposible que Jimmy sobreviviera a tantas cosas) y creen que su hijo no está en absoluto preparado para esa responsabilidad (y ellos tampoco). Y alrededor de esta situación se irán desarrollando los capítulos, añadiendo algunos personajes más como la chica del diente muerto o una simpática dependienta de un supermercado (que de todos ellos es la que más cerca está de ser una persona digamos normal). Los problemas para atender a la niña, la cantidad de novedades que tendrán que afrontar, combinar educación y trabajo y muchas cosas más darán pie a más de una situación divertida en cada capítulo, por lo menos yo en algún momento he sido incapaz de no soltar alguna carcajada.

En cuanto a los actores dos caras conocidas interpretando a los padres de Jimmy. Burt Chance es Garret Dillahunt, una cara bastante habitual en muchas series, pero me hace gracia porque hasta ahora casi siempre lo he visto haciendo de mafioso ruso, de asesino o de psicópata en casi todas ellas, esta vertiente para la comedia es una novedad para mí y tengo que decir que lo hace muy bien. Su mujer, Virginia, es la actriz Martha Plimpton, empezó en el cine muy jovencita (ya hacía un papel en “Los Goonies”) y que últimamente aparece más en televisión que en la gran pantalla. Genial en su papel de madre excéntrica, llena de manías, que atesora cosas en un trastero que no le valen para nada pero que guarda porque nunca se sabe en qué momento pueden hacer falta, soñando siempre con llevar una vida mucho mejor, con una gran casa como esas que ella se encarga de limpiar o, por ejemplo, en tener la foto de la familia perfecta para poner en el salón de su casa. Jimmy es Lucas Neff, casi un recién llegado a la televisión y que me está gustando mucho, con esa mezcla de inseguridad, inocencia y al mismo tiempo determinación. Y el papel de la abuela es para Cloris Leachman, una veterana del cine y la televisión.

En este momento aquí podemos ver la primera temporada, pero por Estados Unidos ha tenido bastante éxito y los 22 episodios de esta tendrán una continuación a partir de septiembre de este mismo año. Son capítulos de algo menos de media hora, que me parece el ideal para una comedia de este tipo porque así es capaz de mantener el ritmo de una forma continua sin cansar al espectador y estando siempre pendiente de qué puede pasar a continuación, porque como ya dije una de las cosas que destacaría es que tiene momentos realmente inesperados que son los que provocan más situaciones risibles. A mí me gusta bastante, me parece muy divertida, sin muchas más pretensiones que el entretenimiento y creo que lo consigue con creces; pero como ya dije en los temas del humor influye mucho la subjetividad y algo que a uno le hace una gracia enorme a otro lo deja indiferente. Tendréis que verla para decidir si sigue la línea que os hace reír o no, espero vuestros comentarios al respecto.

viernes, 2 de septiembre de 2011

"Capitán América"


Ya dije en el comentario anterior que iban a ir dos de cine seguidas. Esta de hoy hace poco más de dos semanas que la vimos, pero creo que aún estoy a tiempo de recomendarla, sobre todo a los aficionados al género al que pertenece. Otra de superhéroes, creo que la última de este año tan pródigo en los personajes de la Márvel, que varias producciones este año aparecieron basándose en estos cómics y todas ellas fueron pasando por aquí. Queda para el año que viene la esperada cinta basada en “Los Vengadores” y por lo que vi en los avances de estrenos, una nueva partiendo del personaje del Motorista Fantasma que tampoco tiene mala pinta. La película de hoy, por si no lo habéis deducido todavía, es “Capitán América. El primer Vengador”.

Uno de los primeros personajes de cómic que llegaron a mis manos creo recordar que fue Superman, que no estaba mal pero nunca estuvo entre mis favoritos. Luego empecé a aficionarme al que protagoniza la cinta que comento hoy, y siempre estuvo y estará entre mis preferidos, sino el que más. No sé por qué me gustaba tanto, quizá porque a pesar de tener poderes tenía un cierto aspecto de persona más o menos normal, o por el escudo, que era una “chulada”. También porque cuando empecé con él todas sus aventuras transcurrían en la Segunda Guerra Mundial y el grupo de personajes que comandaba en sus incursiones contra los alemanes también tenía mucho atractivo (mi favorito era Bum Bum, con sus grandes bigotes siempre al lado del protagonista) y siempre enfrentándose al Cráneo Rojo (su enemigo en esta película de hoy). Además siempre fue un personaje sin demasiados excesos ni barbaridades, era algo más creíble, por decirlo de alguna manera, que otros. Así que sigue ocupando el primer puesto entre mis superhéroes favoritos.

La película transcurre en la mayor parte del metraje durante esa época, la Segunda Guerra Mundial. Steve Rogers es un joven algo débil físicamente, pero con mucho coraje y valentía, que está empeñado en alistarse en el ejército para ir a combatir a Europa. Todos sus intentos resultan fallidos, ya que siempre es rechazado, llegando a mentir para conseguirlo. Un día el profesor Abraham Erskine, un científico judío, lo ve por casualidad y cree que es el candidato perfecto para un experimento encaminado a conseguir al soldado perfecto. De este modo será admitido en una unidad especial junto con otros nuevos reclutas, dirigida por el Coronel Chester Philips, pero solo uno será el elegido. No parece que vaya a ser él, más débil, peor preparado y con peores condiciones físicas, pero tiene algo que le hace destacar por encima de los demás, su valentía, su aguante, su coraje y por encima de todas, su alto sentido de la justicia. Para sorpresa de todos él será el que llegue a convertirse en ese supersoldado tras una serie de inyecciones, lluvia de rayos y demás parafernalia típica de este tipo de personajes. Dirigiendo el experimento el millonario Howard Stark (el padre de Tony Stark, más conocido como Iron Man). Así Steve Rogers se convertirá en el Capitán América y a partir de ese momento la historia va tomando direcciones distintas hasta llegar a ser el héroe que todos los aficionados al cómic conocemos. No nos dejemos de lado tampoco al antagonista de la historia, el militar alemán fascinado por la mitología Johan Schmidt, que será más conocido como Cráneo Rojo, un habitual de los cómics y que alberga, claro está, el deseo de dominar el mundo.

El director de la cinta es Joe Johnston, centrado en películas de carácter familiar y de aventuras, “Cariño, he encogido a los niños, “Jumanji” o “Parque jurásico III”, junto con la última versión de “El hombre lobo” están dentro de las más conocidas. No destaca demasiado ni puedo decir que tenga algo característico que defina un poco las historias que dirige, no lo hace mal pero tampoco hay nada que destacar. Un cine entretenido que cumple con su función sin demasiadas pretensiones más. En cuanto a los actores me gustó la elección de Chris Evans para el papel protagonista, está bastante bien y da perfectamente la imagen del personaje; si busco algo que criticar no me gusta nada que el mismo actor encarne a dos superhéroes distintos, pero bueno. Digo esto porque es el mismo actor que hace el papel de la Antorcha Humana en las dos películas de “Los cuatro fantásticos”, espero que nunca les dé por juntarlos en la misma, porque sino a ver qué hacen. Ya comenté alguna vez que en este tipo de historias suelen buscar a algún actor conocido para darle un poco más de empaque a la película. En este caso destacan dos actores más que consagrados. El papel del científico judío, Abraham Erskine, está interpretado por un actor especialista en papeles secundarios normalmente, pero que siempre cumple perfectamente y a mí en concreto me gusta mucho, Stanley Tucci. Otro de los conocidos es Tommy Lee Jones, otro que suele gustarme, que interpreta el papel del Coronel Philips, el instructor de los futuros supersoldados y que luego tendrá una intervención importante durante la guerra ya en Europa. Destacan los dos por encima de todos los demás y literalmente se comen al resto de los actores en todas las escenas en las que aparecen. El Cráneo Rojo es otro actor conocido y con una buena cantidad de películas a sus espaldas, la mayor parte de ellas en papeles no protagonistas, Hugo Weaving. Tampoco dejaremos de mencionar el papel femenino, entre otras cosas porque es el único que hay con una cierta importancia, la militar inglesa Peggy Carter, interpretada por Hayley Atwell y que también está bastante bien.

A mí me gustó bastante, sobre todo porque se ajustó perfectamente a lo que esperaba. Tiene un aire de película antigua, con unos efectos especiales que entran dentro de lo poco llamativo aunque bien realizados, claro está, pero no son el centro de la historia ni se comen las escenas importantes. Al transcurrir durante la Segunda Guerra Mundial la ambientación también contribuye a ese ambiente casi de una serie B de las de hace años pero con el aire y el discurrir de una película moderna. Entretiene y está bien hecha, las escenas de acción tampoco son la mayor parte de la historia, quizá me sobre un poco de la parte que transcurre en Estados Unidos antes de que el Capitán América tenga que viajar a Europa para intervenir en la guerra, en algún momento puede hacerse un poquito tediosa. Desde que comienza la película hasta que tomamos contacto con el personaje central no pasa demasiado tiempo, no es excesiva la presentación de los personajes, además de que me parece necesaria para el desarrollo posterior de la historia. Un defecto que le saco como aficionado es la poca importancia que se le va a dar al equipo que actúa con él durante la guerra, ya dije al principio que BumBum era uno de mis personajes preferidos del cómic, pero en la película casi ni se mencionan sus nombres, aparecen, pegan cuatro tiros y poco más. Creo que imprescindible para los aficionados al cómic y entretenida para los que no lo sean. Menos trascendente que, por ejemplo “Thor”, más centrada en el entretenimiento, con algunos momentos cómicos bien repartidos para amenizarla un poco y no mucho más. Cumple con lo que promete, una buena historia para presentarnos al primer Vengador, preparándonos para el estreno de la película que protagonizarán todos ellos juntos. Espero que, si vais a verla, os guste.

miércoles, 24 de agosto de 2011

"Super 8"

Hoy va otra de cine. Hace unos años lo del cine en verano era un poco triste, los estrenos más comerciales se reservaban para otras épocas del año y no era nada fácil ver algo de cine más o menos decente en esta época. Desde hace un tiempo esta dinámica ha cambiado un poco y las grandes compañías del cine americano dejan una buena parte de sus películas más comerciales para está época. Si a eso le sumamos que por estos lares estamos teniendo un verano más bien flojo estamos yendo más al cine en esta época que en otras, a la vista está porque ya pasaron por aquí varias cintas de reciente estreno. En esta semana hemos ido dos veces, así que voy a dejar este comentario de la más reciente y la otra para dentro de unos días. Hoy toca “Super 8”, cinta que recomiendo a todos los aficionados al género de la ficción y las aventuras, a nosotros nos gustó mucho.

Cuando leí que uno de los, para mí, mejores guionistas de series de televisión relacionadas con la ciencia ficción y las aventuras se pasaba al cine pensé en que otros muchos habían fracasado en este paso, aunque parecidos son dos mundos distintos. En la televisión, al ser series largas, puedes trabajar más las cosas, ser menos directo y darles más vueltas; en el cine tienes que intentar concentrar las cosas en poco más de dos horas de proyección y eso, para una persona acostumbrada a las temporadas de las series televisivas puede no ser fácil. Por otro lado hablamos de una persona que hasta cierto punto ha revolucionado algo este mundo de las series. Hablo de J. J. Abrams, al que muchos conocerán sobre todo por dos producciones televisivas con gran cantidad de seguidores en todo el mundo, “Perdidos” y “Fringe”, ambas entre mis favoritas (de paso recomiendo encarecidamente la tercera temporada de la segunda que menciono, realmente buena, llena de sorpresas y giros inesperados). Creo que podemos considerarlo uno de los renovadores de la ficción en tierras americanas y con una forma de hacer las cosas bastante personal y reconocible en muchos aspectos. Su primera incursión en el cine como director fue “Misión Imposible 3”, para mí una película fallida y que no tenía muchas cosas que destacar. Pero el estreno de la nueva versión de “Star Trek” en el 2009 creo que fue mucho más acertada, renovando un clásico y dándole un aire nuevo. Esta nueva película como director cuenta además con un guión escrito por él mismo (no como en los casos anteriores) y se nota su mano y su mente en muchos de los aspectos de la película, tiene ese aire Abrams que como digo se ve en sus series. Cuenta además con la colaboración en la producción de uno de los directores que creo más ha hecho por el cine de ficción y entretenimiento y que hace tiempo que no nos deja nada nuevo, hablo de Steven Spielberg. Nada malo podía salir de esta unión entre un director que podemos considerar ya casi como un clásico del cine moderno y otro que puede recoger el testigo pero poniendo algo propio a lo que hace.

La historia es bien simple. Joe es un joven cuya madre acaba de fallecer en un accidente en la fundición en la que trabaja, además su padre es uno de los policías del pueblo. Tiene un grupo de amigos muy aficionados al cine, sobre todo Charles, que sueña con ser director. Por esa razón los cinco amigos están metidos en la dirección de una película de zombis para participar en un concurso de cine para directores jóvenes. Ellos se encargan de todo, dirigir, actuar, maquillar con su pequeña cámara de súper 8. A todo esto la acción transcurre en el año 1979, perfectamente ambientada no solo por los lugares donde transcurre, sino también por una banda sonora de temas de la época muy conocidos, de ahí también que no usen tecnología digital ni nada moderno, la época marca la forma de hacer las cosas y el título de la misma, la primera cinta que graban tendrá que ser vista varios días después, lo que tardan en revelársela en una tienda de fotografía (algunos aún se acordarán de eso). Convencen a una chica, Alice, para que se encargue de darle el toque femenino a la producción. Una noche salen a grabar algunas escenas a una estación de tren, la llegada de uno es el marco ideal para desarrollar la escena, pero en ese momento una camioneta impacta contra el ferrocarril y se desata un tremendo accidente (las imágenes del mismo son realmente espectaculares) que traerá consigo el hilo central de la historia. Algo viaja en ese tren, no sabemos qué es, pero sí que empezarán a pasar cosas extrañas y misteriosas, desapariciones y la intervención, cómo no, de los militares intentando esconder algo. Durante la filmación la cámara cae al suelo, pero la filmación seguirá y parte de lo que pasó quedará recogido en esa cinta. Si queréis saber qué es tendréis que ir a verla, no pienso controlo.

La historia no es nada original. Del mismo modo advierto que juega con muchos tópicos y lugares comunes del cine de este tipo. Podemos encontrar momentos relacionados con películas clásicas como “ET”, “Encuentros en la tercera fase” y la historia del niño que se queda huérfano de madre con un padre que se encierra en sí mismo y no se preocupa demasiado de su hijo es otro elemento más que visto. En algunas críticas leí, antes de verla, que mucha gente hablaba de ella como una revisitación de una cinta que muchos recordarán, “Los Goonies”, un clásico del cine de aventuras protagonizado por grupos de amigos adolescentes. En cierto modo podemos verla así, pero solo en cuanto a la idea del grupo de protagonistas y las aventuras, esta de hoy me parece algo más seria, cuando “Los Goonies” tenía más un aire simpático y divertido con algún momento de tensión. No se vea esto como un aspecto negativo de la cinta, porque para mí no lo es. Cierto que quizá le falte algo más de originalidad y a veces tiene uno la sensación de ver cosas que ya ha visto antes varias veces, pero el mérito es que esa mezcla quede más como un homenaje que como una imitación. Aún así el desarrollo de la misma, la historia, el planteamiento y la dirección le dan un aire lo suficientemente decente como para que merezca la pena.

Quizá lo mejor de la historia, además de la dirección, sean los actores. Es de esas cintas en las que los actores no son casi conocidos, puede sonarnos alguna cara, pero no hay grandes nombres. Todos los personajes que encarnan al grupo de adolescentes protagonistas me parecieron realmente buenos, a pesar de que en algún momento me dio la impresión de que el doblaje castellano estropeaba alguna escena sonando algo forzado y poco natural, pero solo en ciertos momentos. Los dos personajes centrales, Joe y Alice, me gustaron mucho, muy naturales y expresivos y convenciendo realmente al espectador de lo que estaban haciendo. Tampoco podía faltar en este tipo de grupos el chico “excéntrico”, en este caso aficionado al fuego y las detonaciones, Cary, que es el encargado de relajar los momentos de tensión o peligro con sus ocurrencias y salidas. El resto, fuera de este grupito, también cumple perfectamente, demostrando que no hay que tener actores de renombre para hacer algo muy decente y bien interpretado. Otra cosa que me gustó es el aire de película de los ochenta que tiene, reforzando algo más la credibilidad de la historia. Los efectos especiales son, digamos, normales, nada excesivamente espectacular ni exagerado, rompiendo un poco con esa línea de centrar el metraje en espectaculares exhibiciones de efectos digitales. Estoy seguro de que esto fue hecho a conciencia, buscando precisamente eso, el aspecto general de una historia de finales de los años ochenta, la época en la que se desarrolla la historia.

A mí, aunque me reconozco seguidor de este tipo de cine, me pareció una película destacable, interesante, entretenida y recomendable. Avalada por Abrams y Spielberg, como dije al principio, no podíamos esperar algo malo o aburrido. Es cine de entretenimiento pero con una cierta calidad, con algunos momentos originales a pesar de manejar, como ya dije, muchos momentos comunes del cine de aventuras. No creo que le sobre nada y tampoco que le falte, cumple con lo que promete sin pretender pasar a la historia del cine, dejando un buen sabor de boca en el espectador. Ahora tendréis que ir a verla, a ver si os convence tanto como a mí o no, ya me lo diréis.

jueves, 18 de agosto de 2011

"El jinete del silencio" de Gonzalo Giner



En mayo del año pasado, a los pocos meses de poner a andar este blog, comenté una novela del mismo autor de la de hoy. Me había gustado bastante porque, como comentaba, era una novela que podíamos encuadrar dentro del género histórico pero tenía una serie de elementos que la hacían atractiva y algo distinta, me refiero a “El sanador de caballos”, de Gonzalo Giner. Hace unos meses en el escaparate de una librería vi que había publicado una nueva novela y teniendo en cuenta que la anterior me había resultado muy atractiva esta novedad quedó anotada entre las lecturas a hacer en breve. Hace poco que la terminé y ya de entrada voy a decir que me gustó mucho, quizá algo más que la anterior. Es una novela recientemente editada con el título de “El jinete del silencio” y tiene tantos elementos o más que la otra para hacerla también algo distinta a lo habitual en el género. Aunque también está muy relacionada con el tema de los caballos en este caso está planteado desde un punto de vista distinto, desde otra óptica. Otro elemento diferenciador que hace que sea también atractiva es que no transcurre en la Edad Media, como la mayor parte de las del género, ahora nos trasladamos a los principios del siglo XVI, el Renacimiento, una época donde lo principal ya no son las guerras, los enfrentamientos por cuestión de religión o ese tipo de situaciones. Por lo distinto me parece una época histórica muy atrayente e interesante, llena de movimientos nuevos, de formas nuevas de ver la vida, menos oscura y quizá más optimista. Solo es una casualidad que la última novela que me gustó el género y comenté aquí transcurriera más o menos por la misma época; hablo de “Prométeme que serás libre”; pero son dos historias completamente distintas, merecen mucho la pena las dos y ambas tienen muchas cosas para hacerlas atractivas e interesantes.

No voy de nuevo a hacer una reseña biográfica del autor, no ha pasado el tiempo suficiente como para añadir datos nuevos, así que el que tenga curiosidad y no haya leído el comentario anterior que vaya un poco hacia atrás en el historial para hacerlo.

La novela comienza a principios del siglo XVI en Jerez de la Frontera. Isabel es una joven que trabaja como criada en la casa de unos ricos comerciantes, Luis Espinosa y su mujer Laura. Don Luis es un hombre codicioso de dinero y poder que mantendrá una relación con Isabel, que tendrá como resultado un embarazo. Ella esconde ese estado a todos los de la casa, menos a una amiga, y dará a luz casi a escondidas a un niño que parece no reaccionar al nacer, creyendo que está muerto, hasta que un caballo lame su cara y comienza a llorar, casi como en una resurrección, este es Yago, al que podemos considerar como protagonista de la novela. Este nacimiento gracias, digamos, al animal será el principio de una especial, maravillosa, distinta y extraña asociación de este joven con estos animales, con los que siempre establecerá una relación que pocos alcanzarán a entender. Isabel se ve obligada, para mantener el secreto, a llevarle al niño a su hermana Aurelia, que vive en Sanlúcar. Esta es vinatera y no acoge de muy buen grado el trabajo de cuidar al hijo de su hermana, aparte de por sus convicciones religiosas porque esta tampoco quiere decirle el nombre de su padre. El traslado se complica, Isabel no podrá volver a ver a su hijo porque es encerrada en un sótano de la casa, don Luis sabrá que es el padre y decide sepultarla viva para que no comprometa más su situación con doña Laura, su mujer (Por si acaso añado que no estoy contando nada que no pase en las primeras páginas de la historia). A partir de aquí la vida de Yago se complicará mucho más de lo que cualquiera podría pensar. Es un niño especial, distinto, con un trastorno que en la época podría ser considerado como locura o incluso como una posesión demoniaca, y ese problema será el que le provoque los primeros problemas con su madre adoptiva, que casi no quiere ni puede verlo delante. Padece el síndrome de Asperger, una variante del autismo que evidentemente en esa época era completamente desconocido, y habría que esperar varios siglos hasta que fuera, por lo menos, catalogado. Desde pequeño es incapaz de comunicarse con los demás, tiene arranques de furia, no puede mostrar sus sentimientos y cualquier cosa lo descoloca, si a esto le unimos sus movimientos rítmicos, constantes y continuos podemos deducir fácilmente que la gente que le rodea al principio de su vida es incapaz de saber qué le pasa. A partir de aquí sufrirá muchos problemas, muchas situaciones a las que no sabrá enfrentarse y muchos momentos de gran y profunda tristeza, soledad y dolor. Pero también tendrá buenos momentos, que sobre todo al principio, durarán poco y serán siempre seguidos de profundos bajones. Junto a él, a lo largo de la historia, varios personajes serán muy importantes e irán apareciendo poco a poco en su vida. La mayor parte de ellos se preocuparán de él, intentarán ayudarlo y sacar todo lo bueno que tiene dentro; otros todo lo contrario, le harán pagar de múltiples modos sus diferencias y la falta de comprensión y cariño. Destacan entre los que están a su lado el cartujo Camilo, un hombre enamorado de la música y de los caballos o Volker Wortmann y Carmen Bartelli. También será una constante la presencia de su padre, don Luis Espinosa, que será otro de los personajes centrales o el guardián de la Saca Fabián Mandracho. Estos que he mencionado son, quizá, el núcleo central de una historia en la que destaca Yago, pero que tiene otros hilos argumentales que convierten a estos también en protagonistas de la narración, dándole más variedad e interés. Y junto a ellos los caballos son el elemento central de la historia, vistos con gran cariño y convirtiéndolos también en protagonistas del desarrollo de la acción. Desde España a Jamaica o a Italia, estos tres lugares serán los sitios por donde discurrirá la vida de todos estos personajes.

Creo que no podemos considerarla en un sentido estricto como una novela histórica, yo la vería más como una novela de aventuras que se desarrolla en un marco histórico, pero que no es el centro de la acción. El Renacimiento funciona como la época perfecta para desarrollarla, con todos sus cambios y nuevas formas de ver la vida, donde la religión ya no es el centro del mundo y hay ya otras cosas en las que centrarse. Hay una serie de personajes históricos que aparecen en la misma, Yago incluso llegará a conocer a Miguel Ángel en una visita a Roma, pero no son la parte fundamental de la historia. Lo más importante de la novela son los personajes ficticios, todos ellos muy bien diseñados, presentados y desarrollados sin caer en ningún momento en describirlos en exceso, los conoceremos sobre todo por sus actos y por su intervención en la historia. Destaca evidentemente por encima de todos Yago, no son muchas las novelas protagonizadas por personajes con este tipo de trastornos y creo que el autor ha sabido plasmar muy bien todo lo que puede pasar por su cabeza, está tratado con un gran cariño e incluso creo que no le tuvo que ser demasiado fácil interpretar lo que pasaba por su cabeza. Destacaría también el epílogo final de la novela escrito por el autor dando algunas explicaciones sobre el tema del libro, qué le llevo a diseñar a este personaje como protagonista y los estudios y libros con los que tomó contacto para poder acercarse un poco a la mente de alguien que no es capaz de expresarse con facilidad. También en relación con este tema comenta algo sobre las nuevas terapias realizadas con autistas poniéndolos en relación con los caballos, una relación que parece estar dando resultados positivos. Estos son los otros personajes principales, los caballos. Eran también uno de los temas de su anterior novela, pero en esta están tratados todavía con más cariño y aprecio, esa relación que establecen con Yago, tan especial y que a muchos de los personajes le resulta incomprensible, aparece para el lector como un vínculo especial, perfectamente plasmado y desarrollado. El tema de los caballos, las razas o los cruces para mejorarlas está metido dentro de la historia con total perfección, sin resultar en absoluto pesado ni aburrido, aparece en conversaciones como un elemento más de la historia, lo que le da más realidad y presencia.

Me gustó bastante y la recomendaría porque no creo que a nadie le vaya a decepcionar. Creo que la elección del protagonista es acertadísima y su desarrollo muy bien conseguido, algo que no me parece demasiado fácil teniendo en cuenta sus especiales características. Cierto es que la cantidad de desgracias que le pasan pueden resultar agotadoras, pero uno siempre está esperando a que esa línea cambie y la vida de Yago pueda mejorar de una vez. Son tan intensos los momentos de decepción y dolor como los de alegría y optimismo, una intensidad que el autor ha conseguido llevar al lector con total perfección. La novela se lee con mucho agrado y facilidad, tiene un estilo sencillo y fácil (algo que se consigue con mucho trabajo) y el lector sufrirá y se alegrará con las aventuras y desventuras de este grupo de personajes, no solo del ya mencionado. Quizá para mí este sea uno de sus mayores méritos, que no se centra solamente en uno, sino que cada uno tiene su historia, relacionadas entre sí claro está, y todos ellos se convierten en protagonistas en algún momento de la trama, haciendo que todo resulte más atractivo y creíble. Lo dicho, leedla, no creo que os vaya a decepcionar.