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jueves, 8 de septiembre de 2011

"Hope" ("Raising Hope")

Antes del comentario decir que los dos vídeos están en inglés, imposible encontrar uno en castellano
Hace ya algún tiempo que no tocaba el tema de las series televisivas, entre el cine y los libros ya hace de la última que apareció por aquí, así que vamos a ponerle remedio. No es que no siga viendo algunas, pero últimamente tengo varias nuevas en espera porque estamos terminando de ver los últimos episodios de nuevas temporadas de algunas que ya comenté, pero en breve irán apareciendo cosas nuevas. No suelo comentar ninguna de la que no haya visto, por lo menos, la mitad de los episodios, creo que es la mejor manera de hacerse una idea general de la misma, pero hoy me voy a saltar esa norma y dejaros unas líneas sobre una de la que solo he visto tres o cuatro episodios, pero creo que va a merecer la pena sobre todo por lo divertida. Es una serie que comenzó hace poco en Fox y que emiten tras la segunda temporada de una que ya apareció por aquí, “Modern Family”. Quizá porque ambas son comedias sobre familias y con esa duración ideal de media hora escasa que permite mantener con mucha más facilidad la atención del espectador sin llegar a cansarlo. La serie de hoy se titula en inglés “Raising Hope”, aquí lo dejaron simplemente en “Hope”, en Fox los jueves por la noche, a ver si alguna de las cadenas de TDT se hace con ella, para mí recomendable.

Es de esas que rompen un poco con la dinámica de las típicas series familiares de comedia americana, con un humor sarcástico, distinto en ocasiones, poco correcto muchas veces e incluso algo basto en otras. Es un humor que no hace gracia a todo el mundo, eso lo reconozco, pero a mí en concreto me gusta esta línea, sobre todo porque sorprende en más de un caso, juega con momentos inesperados por lo ridículo en algunas ocasiones o por lo exagerado en otras, aún así dudo que algunos de los gags no hagan reír a todo el mundo, aunque puedo equivocarme, claro. El guionista es Gregory Thomas García, otro de esos jóvenes que llevan algún tiempo haciendo televisión, ya que nació en 1970. Uno de sus primeros trabajos como guionista fueron algunos capítulos de una serie de hace ya tiempo, “Cosas de casa” (¿Quién podría olvidar al tremendo Steve Urkel?), una serie que aún siendo bastante tradicional ya tenía algunos elementos novedosos. Pero otros lo conoceréis más como el guionista de una de las series de comedia que más me han gustado en los últimos años, “Me llamo Earl”, una serie para mí genial que llegó a las cuatro temporadas. Aún siendo distintas en el argumento y desarrollo tienen ese mismo tipo de humor moderno, novedoso y lleno de sorpresas; la historia de Earl, su hermano y el karma que lo llevaba a intentar arreglar todos los desastres cometidos a lo largo de su vida, pedir perdón a todos aquellos a los que había ofendido basándose en la idea de que al que hace cosas buenas le pasan cosas buenas y si las hace malas tendrá sus consecuencias negativas. Reconozco que no es un humor, el de ambas series, del gusto de todo el mundo (creo que el humor es una de las cosas más subjetivas de este mundo), pero a mí me gusta, me hace mucha gracia.

La historia de la que partimos ya tiene su punto ridículo. Los protagonistas son la familia Chance, clase media baja americana que intenta sobrevivir como puede, pero hay algo que nunca pierden, el optimismo, la alegría de vivir y el intentar ser felices cueste lo que cueste, por muy mal que vayan las cosas. Se centra en Jimmy Chance, el más joven de la familia, hijo de dos padres jóvenes que lo tuvieron cuando eran adolescentes y que vive con ellos y su abuela materna. Virginia y Burt son los padres, ella trabaja en una empresa de limpieza de casas y él tiene una pequeña, muy pequeña, empresa de jardinería y limpieza de piscinas, formada por dos trabajadores, él y su propio hijo. Como no tienen demasiado dinero viven en casa de la abuela, que tiene un Alzheimer galopante y que en algún momento de lucidez se da cuenta de que tiene a todos viviendo de gorra en su casa, además confunde a Jimmy con su difunto marido, se pasea por la casa en sujetador (o sin él en más de una ocasión) y provoca continuamente situaciones desternillantes. Ya dije al principio que está bastante lejos de un humor políticamente correcto, pero siempre tratado con cariño aunque puede resultar un poquito grosero en algún momento. Una noche Jimmy sale a comprar helado y conoce a una chica con la que pasa esa noche, a la mañana siguiente descubren viendo en las noticias que es una asesina en serie que mata a sus novios, así que la dejan inconsciente y llaman a la policía. Unos días antes de que la ejecuten Jimmy recibe un aviso para que vaya a verla, tendrá que hacerse cargo de la niña que tuvo en la cárcel, él es su padre y tendrá que quedarse con ella. Y esta es Hope, la niña que cambiará la vida de todos ellos. Sus padres no aceptan demasiado bien la nueva integrante de la familia, ellos fueron padres adolescentes y saben lo que pasa (además fueron unos desastrosos padres, a medida que la vamos viendo concluimos que es casi imposible que Jimmy sobreviviera a tantas cosas) y creen que su hijo no está en absoluto preparado para esa responsabilidad (y ellos tampoco). Y alrededor de esta situación se irán desarrollando los capítulos, añadiendo algunos personajes más como la chica del diente muerto o una simpática dependienta de un supermercado (que de todos ellos es la que más cerca está de ser una persona digamos normal). Los problemas para atender a la niña, la cantidad de novedades que tendrán que afrontar, combinar educación y trabajo y muchas cosas más darán pie a más de una situación divertida en cada capítulo, por lo menos yo en algún momento he sido incapaz de no soltar alguna carcajada.

En cuanto a los actores dos caras conocidas interpretando a los padres de Jimmy. Burt Chance es Garret Dillahunt, una cara bastante habitual en muchas series, pero me hace gracia porque hasta ahora casi siempre lo he visto haciendo de mafioso ruso, de asesino o de psicópata en casi todas ellas, esta vertiente para la comedia es una novedad para mí y tengo que decir que lo hace muy bien. Su mujer, Virginia, es la actriz Martha Plimpton, empezó en el cine muy jovencita (ya hacía un papel en “Los Goonies”) y que últimamente aparece más en televisión que en la gran pantalla. Genial en su papel de madre excéntrica, llena de manías, que atesora cosas en un trastero que no le valen para nada pero que guarda porque nunca se sabe en qué momento pueden hacer falta, soñando siempre con llevar una vida mucho mejor, con una gran casa como esas que ella se encarga de limpiar o, por ejemplo, en tener la foto de la familia perfecta para poner en el salón de su casa. Jimmy es Lucas Neff, casi un recién llegado a la televisión y que me está gustando mucho, con esa mezcla de inseguridad, inocencia y al mismo tiempo determinación. Y el papel de la abuela es para Cloris Leachman, una veterana del cine y la televisión.

En este momento aquí podemos ver la primera temporada, pero por Estados Unidos ha tenido bastante éxito y los 22 episodios de esta tendrán una continuación a partir de septiembre de este mismo año. Son capítulos de algo menos de media hora, que me parece el ideal para una comedia de este tipo porque así es capaz de mantener el ritmo de una forma continua sin cansar al espectador y estando siempre pendiente de qué puede pasar a continuación, porque como ya dije una de las cosas que destacaría es que tiene momentos realmente inesperados que son los que provocan más situaciones risibles. A mí me gusta bastante, me parece muy divertida, sin muchas más pretensiones que el entretenimiento y creo que lo consigue con creces; pero como ya dije en los temas del humor influye mucho la subjetividad y algo que a uno le hace una gracia enorme a otro lo deja indiferente. Tendréis que verla para decidir si sigue la línea que os hace reír o no, espero vuestros comentarios al respecto.

viernes, 2 de septiembre de 2011

"Capitán América"


Ya dije en el comentario anterior que iban a ir dos de cine seguidas. Esta de hoy hace poco más de dos semanas que la vimos, pero creo que aún estoy a tiempo de recomendarla, sobre todo a los aficionados al género al que pertenece. Otra de superhéroes, creo que la última de este año tan pródigo en los personajes de la Márvel, que varias producciones este año aparecieron basándose en estos cómics y todas ellas fueron pasando por aquí. Queda para el año que viene la esperada cinta basada en “Los Vengadores” y por lo que vi en los avances de estrenos, una nueva partiendo del personaje del Motorista Fantasma que tampoco tiene mala pinta. La película de hoy, por si no lo habéis deducido todavía, es “Capitán América. El primer Vengador”.

Uno de los primeros personajes de cómic que llegaron a mis manos creo recordar que fue Superman, que no estaba mal pero nunca estuvo entre mis favoritos. Luego empecé a aficionarme al que protagoniza la cinta que comento hoy, y siempre estuvo y estará entre mis preferidos, sino el que más. No sé por qué me gustaba tanto, quizá porque a pesar de tener poderes tenía un cierto aspecto de persona más o menos normal, o por el escudo, que era una “chulada”. También porque cuando empecé con él todas sus aventuras transcurrían en la Segunda Guerra Mundial y el grupo de personajes que comandaba en sus incursiones contra los alemanes también tenía mucho atractivo (mi favorito era Bum Bum, con sus grandes bigotes siempre al lado del protagonista) y siempre enfrentándose al Cráneo Rojo (su enemigo en esta película de hoy). Además siempre fue un personaje sin demasiados excesos ni barbaridades, era algo más creíble, por decirlo de alguna manera, que otros. Así que sigue ocupando el primer puesto entre mis superhéroes favoritos.

La película transcurre en la mayor parte del metraje durante esa época, la Segunda Guerra Mundial. Steve Rogers es un joven algo débil físicamente, pero con mucho coraje y valentía, que está empeñado en alistarse en el ejército para ir a combatir a Europa. Todos sus intentos resultan fallidos, ya que siempre es rechazado, llegando a mentir para conseguirlo. Un día el profesor Abraham Erskine, un científico judío, lo ve por casualidad y cree que es el candidato perfecto para un experimento encaminado a conseguir al soldado perfecto. De este modo será admitido en una unidad especial junto con otros nuevos reclutas, dirigida por el Coronel Chester Philips, pero solo uno será el elegido. No parece que vaya a ser él, más débil, peor preparado y con peores condiciones físicas, pero tiene algo que le hace destacar por encima de los demás, su valentía, su aguante, su coraje y por encima de todas, su alto sentido de la justicia. Para sorpresa de todos él será el que llegue a convertirse en ese supersoldado tras una serie de inyecciones, lluvia de rayos y demás parafernalia típica de este tipo de personajes. Dirigiendo el experimento el millonario Howard Stark (el padre de Tony Stark, más conocido como Iron Man). Así Steve Rogers se convertirá en el Capitán América y a partir de ese momento la historia va tomando direcciones distintas hasta llegar a ser el héroe que todos los aficionados al cómic conocemos. No nos dejemos de lado tampoco al antagonista de la historia, el militar alemán fascinado por la mitología Johan Schmidt, que será más conocido como Cráneo Rojo, un habitual de los cómics y que alberga, claro está, el deseo de dominar el mundo.

El director de la cinta es Joe Johnston, centrado en películas de carácter familiar y de aventuras, “Cariño, he encogido a los niños, “Jumanji” o “Parque jurásico III”, junto con la última versión de “El hombre lobo” están dentro de las más conocidas. No destaca demasiado ni puedo decir que tenga algo característico que defina un poco las historias que dirige, no lo hace mal pero tampoco hay nada que destacar. Un cine entretenido que cumple con su función sin demasiadas pretensiones más. En cuanto a los actores me gustó la elección de Chris Evans para el papel protagonista, está bastante bien y da perfectamente la imagen del personaje; si busco algo que criticar no me gusta nada que el mismo actor encarne a dos superhéroes distintos, pero bueno. Digo esto porque es el mismo actor que hace el papel de la Antorcha Humana en las dos películas de “Los cuatro fantásticos”, espero que nunca les dé por juntarlos en la misma, porque sino a ver qué hacen. Ya comenté alguna vez que en este tipo de historias suelen buscar a algún actor conocido para darle un poco más de empaque a la película. En este caso destacan dos actores más que consagrados. El papel del científico judío, Abraham Erskine, está interpretado por un actor especialista en papeles secundarios normalmente, pero que siempre cumple perfectamente y a mí en concreto me gusta mucho, Stanley Tucci. Otro de los conocidos es Tommy Lee Jones, otro que suele gustarme, que interpreta el papel del Coronel Philips, el instructor de los futuros supersoldados y que luego tendrá una intervención importante durante la guerra ya en Europa. Destacan los dos por encima de todos los demás y literalmente se comen al resto de los actores en todas las escenas en las que aparecen. El Cráneo Rojo es otro actor conocido y con una buena cantidad de películas a sus espaldas, la mayor parte de ellas en papeles no protagonistas, Hugo Weaving. Tampoco dejaremos de mencionar el papel femenino, entre otras cosas porque es el único que hay con una cierta importancia, la militar inglesa Peggy Carter, interpretada por Hayley Atwell y que también está bastante bien.

A mí me gustó bastante, sobre todo porque se ajustó perfectamente a lo que esperaba. Tiene un aire de película antigua, con unos efectos especiales que entran dentro de lo poco llamativo aunque bien realizados, claro está, pero no son el centro de la historia ni se comen las escenas importantes. Al transcurrir durante la Segunda Guerra Mundial la ambientación también contribuye a ese ambiente casi de una serie B de las de hace años pero con el aire y el discurrir de una película moderna. Entretiene y está bien hecha, las escenas de acción tampoco son la mayor parte de la historia, quizá me sobre un poco de la parte que transcurre en Estados Unidos antes de que el Capitán América tenga que viajar a Europa para intervenir en la guerra, en algún momento puede hacerse un poquito tediosa. Desde que comienza la película hasta que tomamos contacto con el personaje central no pasa demasiado tiempo, no es excesiva la presentación de los personajes, además de que me parece necesaria para el desarrollo posterior de la historia. Un defecto que le saco como aficionado es la poca importancia que se le va a dar al equipo que actúa con él durante la guerra, ya dije al principio que BumBum era uno de mis personajes preferidos del cómic, pero en la película casi ni se mencionan sus nombres, aparecen, pegan cuatro tiros y poco más. Creo que imprescindible para los aficionados al cómic y entretenida para los que no lo sean. Menos trascendente que, por ejemplo “Thor”, más centrada en el entretenimiento, con algunos momentos cómicos bien repartidos para amenizarla un poco y no mucho más. Cumple con lo que promete, una buena historia para presentarnos al primer Vengador, preparándonos para el estreno de la película que protagonizarán todos ellos juntos. Espero que, si vais a verla, os guste.

miércoles, 24 de agosto de 2011

"Super 8"

Hoy va otra de cine. Hace unos años lo del cine en verano era un poco triste, los estrenos más comerciales se reservaban para otras épocas del año y no era nada fácil ver algo de cine más o menos decente en esta época. Desde hace un tiempo esta dinámica ha cambiado un poco y las grandes compañías del cine americano dejan una buena parte de sus películas más comerciales para está época. Si a eso le sumamos que por estos lares estamos teniendo un verano más bien flojo estamos yendo más al cine en esta época que en otras, a la vista está porque ya pasaron por aquí varias cintas de reciente estreno. En esta semana hemos ido dos veces, así que voy a dejar este comentario de la más reciente y la otra para dentro de unos días. Hoy toca “Super 8”, cinta que recomiendo a todos los aficionados al género de la ficción y las aventuras, a nosotros nos gustó mucho.

Cuando leí que uno de los, para mí, mejores guionistas de series de televisión relacionadas con la ciencia ficción y las aventuras se pasaba al cine pensé en que otros muchos habían fracasado en este paso, aunque parecidos son dos mundos distintos. En la televisión, al ser series largas, puedes trabajar más las cosas, ser menos directo y darles más vueltas; en el cine tienes que intentar concentrar las cosas en poco más de dos horas de proyección y eso, para una persona acostumbrada a las temporadas de las series televisivas puede no ser fácil. Por otro lado hablamos de una persona que hasta cierto punto ha revolucionado algo este mundo de las series. Hablo de J. J. Abrams, al que muchos conocerán sobre todo por dos producciones televisivas con gran cantidad de seguidores en todo el mundo, “Perdidos” y “Fringe”, ambas entre mis favoritas (de paso recomiendo encarecidamente la tercera temporada de la segunda que menciono, realmente buena, llena de sorpresas y giros inesperados). Creo que podemos considerarlo uno de los renovadores de la ficción en tierras americanas y con una forma de hacer las cosas bastante personal y reconocible en muchos aspectos. Su primera incursión en el cine como director fue “Misión Imposible 3”, para mí una película fallida y que no tenía muchas cosas que destacar. Pero el estreno de la nueva versión de “Star Trek” en el 2009 creo que fue mucho más acertada, renovando un clásico y dándole un aire nuevo. Esta nueva película como director cuenta además con un guión escrito por él mismo (no como en los casos anteriores) y se nota su mano y su mente en muchos de los aspectos de la película, tiene ese aire Abrams que como digo se ve en sus series. Cuenta además con la colaboración en la producción de uno de los directores que creo más ha hecho por el cine de ficción y entretenimiento y que hace tiempo que no nos deja nada nuevo, hablo de Steven Spielberg. Nada malo podía salir de esta unión entre un director que podemos considerar ya casi como un clásico del cine moderno y otro que puede recoger el testigo pero poniendo algo propio a lo que hace.

La historia es bien simple. Joe es un joven cuya madre acaba de fallecer en un accidente en la fundición en la que trabaja, además su padre es uno de los policías del pueblo. Tiene un grupo de amigos muy aficionados al cine, sobre todo Charles, que sueña con ser director. Por esa razón los cinco amigos están metidos en la dirección de una película de zombis para participar en un concurso de cine para directores jóvenes. Ellos se encargan de todo, dirigir, actuar, maquillar con su pequeña cámara de súper 8. A todo esto la acción transcurre en el año 1979, perfectamente ambientada no solo por los lugares donde transcurre, sino también por una banda sonora de temas de la época muy conocidos, de ahí también que no usen tecnología digital ni nada moderno, la época marca la forma de hacer las cosas y el título de la misma, la primera cinta que graban tendrá que ser vista varios días después, lo que tardan en revelársela en una tienda de fotografía (algunos aún se acordarán de eso). Convencen a una chica, Alice, para que se encargue de darle el toque femenino a la producción. Una noche salen a grabar algunas escenas a una estación de tren, la llegada de uno es el marco ideal para desarrollar la escena, pero en ese momento una camioneta impacta contra el ferrocarril y se desata un tremendo accidente (las imágenes del mismo son realmente espectaculares) que traerá consigo el hilo central de la historia. Algo viaja en ese tren, no sabemos qué es, pero sí que empezarán a pasar cosas extrañas y misteriosas, desapariciones y la intervención, cómo no, de los militares intentando esconder algo. Durante la filmación la cámara cae al suelo, pero la filmación seguirá y parte de lo que pasó quedará recogido en esa cinta. Si queréis saber qué es tendréis que ir a verla, no pienso controlo.

La historia no es nada original. Del mismo modo advierto que juega con muchos tópicos y lugares comunes del cine de este tipo. Podemos encontrar momentos relacionados con películas clásicas como “ET”, “Encuentros en la tercera fase” y la historia del niño que se queda huérfano de madre con un padre que se encierra en sí mismo y no se preocupa demasiado de su hijo es otro elemento más que visto. En algunas críticas leí, antes de verla, que mucha gente hablaba de ella como una revisitación de una cinta que muchos recordarán, “Los Goonies”, un clásico del cine de aventuras protagonizado por grupos de amigos adolescentes. En cierto modo podemos verla así, pero solo en cuanto a la idea del grupo de protagonistas y las aventuras, esta de hoy me parece algo más seria, cuando “Los Goonies” tenía más un aire simpático y divertido con algún momento de tensión. No se vea esto como un aspecto negativo de la cinta, porque para mí no lo es. Cierto que quizá le falte algo más de originalidad y a veces tiene uno la sensación de ver cosas que ya ha visto antes varias veces, pero el mérito es que esa mezcla quede más como un homenaje que como una imitación. Aún así el desarrollo de la misma, la historia, el planteamiento y la dirección le dan un aire lo suficientemente decente como para que merezca la pena.

Quizá lo mejor de la historia, además de la dirección, sean los actores. Es de esas cintas en las que los actores no son casi conocidos, puede sonarnos alguna cara, pero no hay grandes nombres. Todos los personajes que encarnan al grupo de adolescentes protagonistas me parecieron realmente buenos, a pesar de que en algún momento me dio la impresión de que el doblaje castellano estropeaba alguna escena sonando algo forzado y poco natural, pero solo en ciertos momentos. Los dos personajes centrales, Joe y Alice, me gustaron mucho, muy naturales y expresivos y convenciendo realmente al espectador de lo que estaban haciendo. Tampoco podía faltar en este tipo de grupos el chico “excéntrico”, en este caso aficionado al fuego y las detonaciones, Cary, que es el encargado de relajar los momentos de tensión o peligro con sus ocurrencias y salidas. El resto, fuera de este grupito, también cumple perfectamente, demostrando que no hay que tener actores de renombre para hacer algo muy decente y bien interpretado. Otra cosa que me gustó es el aire de película de los ochenta que tiene, reforzando algo más la credibilidad de la historia. Los efectos especiales son, digamos, normales, nada excesivamente espectacular ni exagerado, rompiendo un poco con esa línea de centrar el metraje en espectaculares exhibiciones de efectos digitales. Estoy seguro de que esto fue hecho a conciencia, buscando precisamente eso, el aspecto general de una historia de finales de los años ochenta, la época en la que se desarrolla la historia.

A mí, aunque me reconozco seguidor de este tipo de cine, me pareció una película destacable, interesante, entretenida y recomendable. Avalada por Abrams y Spielberg, como dije al principio, no podíamos esperar algo malo o aburrido. Es cine de entretenimiento pero con una cierta calidad, con algunos momentos originales a pesar de manejar, como ya dije, muchos momentos comunes del cine de aventuras. No creo que le sobre nada y tampoco que le falte, cumple con lo que promete sin pretender pasar a la historia del cine, dejando un buen sabor de boca en el espectador. Ahora tendréis que ir a verla, a ver si os convence tanto como a mí o no, ya me lo diréis.

jueves, 18 de agosto de 2011

"El jinete del silencio" de Gonzalo Giner



En mayo del año pasado, a los pocos meses de poner a andar este blog, comenté una novela del mismo autor de la de hoy. Me había gustado bastante porque, como comentaba, era una novela que podíamos encuadrar dentro del género histórico pero tenía una serie de elementos que la hacían atractiva y algo distinta, me refiero a “El sanador de caballos”, de Gonzalo Giner. Hace unos meses en el escaparate de una librería vi que había publicado una nueva novela y teniendo en cuenta que la anterior me había resultado muy atractiva esta novedad quedó anotada entre las lecturas a hacer en breve. Hace poco que la terminé y ya de entrada voy a decir que me gustó mucho, quizá algo más que la anterior. Es una novela recientemente editada con el título de “El jinete del silencio” y tiene tantos elementos o más que la otra para hacerla también algo distinta a lo habitual en el género. Aunque también está muy relacionada con el tema de los caballos en este caso está planteado desde un punto de vista distinto, desde otra óptica. Otro elemento diferenciador que hace que sea también atractiva es que no transcurre en la Edad Media, como la mayor parte de las del género, ahora nos trasladamos a los principios del siglo XVI, el Renacimiento, una época donde lo principal ya no son las guerras, los enfrentamientos por cuestión de religión o ese tipo de situaciones. Por lo distinto me parece una época histórica muy atrayente e interesante, llena de movimientos nuevos, de formas nuevas de ver la vida, menos oscura y quizá más optimista. Solo es una casualidad que la última novela que me gustó el género y comenté aquí transcurriera más o menos por la misma época; hablo de “Prométeme que serás libre”; pero son dos historias completamente distintas, merecen mucho la pena las dos y ambas tienen muchas cosas para hacerlas atractivas e interesantes.

No voy de nuevo a hacer una reseña biográfica del autor, no ha pasado el tiempo suficiente como para añadir datos nuevos, así que el que tenga curiosidad y no haya leído el comentario anterior que vaya un poco hacia atrás en el historial para hacerlo.

La novela comienza a principios del siglo XVI en Jerez de la Frontera. Isabel es una joven que trabaja como criada en la casa de unos ricos comerciantes, Luis Espinosa y su mujer Laura. Don Luis es un hombre codicioso de dinero y poder que mantendrá una relación con Isabel, que tendrá como resultado un embarazo. Ella esconde ese estado a todos los de la casa, menos a una amiga, y dará a luz casi a escondidas a un niño que parece no reaccionar al nacer, creyendo que está muerto, hasta que un caballo lame su cara y comienza a llorar, casi como en una resurrección, este es Yago, al que podemos considerar como protagonista de la novela. Este nacimiento gracias, digamos, al animal será el principio de una especial, maravillosa, distinta y extraña asociación de este joven con estos animales, con los que siempre establecerá una relación que pocos alcanzarán a entender. Isabel se ve obligada, para mantener el secreto, a llevarle al niño a su hermana Aurelia, que vive en Sanlúcar. Esta es vinatera y no acoge de muy buen grado el trabajo de cuidar al hijo de su hermana, aparte de por sus convicciones religiosas porque esta tampoco quiere decirle el nombre de su padre. El traslado se complica, Isabel no podrá volver a ver a su hijo porque es encerrada en un sótano de la casa, don Luis sabrá que es el padre y decide sepultarla viva para que no comprometa más su situación con doña Laura, su mujer (Por si acaso añado que no estoy contando nada que no pase en las primeras páginas de la historia). A partir de aquí la vida de Yago se complicará mucho más de lo que cualquiera podría pensar. Es un niño especial, distinto, con un trastorno que en la época podría ser considerado como locura o incluso como una posesión demoniaca, y ese problema será el que le provoque los primeros problemas con su madre adoptiva, que casi no quiere ni puede verlo delante. Padece el síndrome de Asperger, una variante del autismo que evidentemente en esa época era completamente desconocido, y habría que esperar varios siglos hasta que fuera, por lo menos, catalogado. Desde pequeño es incapaz de comunicarse con los demás, tiene arranques de furia, no puede mostrar sus sentimientos y cualquier cosa lo descoloca, si a esto le unimos sus movimientos rítmicos, constantes y continuos podemos deducir fácilmente que la gente que le rodea al principio de su vida es incapaz de saber qué le pasa. A partir de aquí sufrirá muchos problemas, muchas situaciones a las que no sabrá enfrentarse y muchos momentos de gran y profunda tristeza, soledad y dolor. Pero también tendrá buenos momentos, que sobre todo al principio, durarán poco y serán siempre seguidos de profundos bajones. Junto a él, a lo largo de la historia, varios personajes serán muy importantes e irán apareciendo poco a poco en su vida. La mayor parte de ellos se preocuparán de él, intentarán ayudarlo y sacar todo lo bueno que tiene dentro; otros todo lo contrario, le harán pagar de múltiples modos sus diferencias y la falta de comprensión y cariño. Destacan entre los que están a su lado el cartujo Camilo, un hombre enamorado de la música y de los caballos o Volker Wortmann y Carmen Bartelli. También será una constante la presencia de su padre, don Luis Espinosa, que será otro de los personajes centrales o el guardián de la Saca Fabián Mandracho. Estos que he mencionado son, quizá, el núcleo central de una historia en la que destaca Yago, pero que tiene otros hilos argumentales que convierten a estos también en protagonistas de la narración, dándole más variedad e interés. Y junto a ellos los caballos son el elemento central de la historia, vistos con gran cariño y convirtiéndolos también en protagonistas del desarrollo de la acción. Desde España a Jamaica o a Italia, estos tres lugares serán los sitios por donde discurrirá la vida de todos estos personajes.

Creo que no podemos considerarla en un sentido estricto como una novela histórica, yo la vería más como una novela de aventuras que se desarrolla en un marco histórico, pero que no es el centro de la acción. El Renacimiento funciona como la época perfecta para desarrollarla, con todos sus cambios y nuevas formas de ver la vida, donde la religión ya no es el centro del mundo y hay ya otras cosas en las que centrarse. Hay una serie de personajes históricos que aparecen en la misma, Yago incluso llegará a conocer a Miguel Ángel en una visita a Roma, pero no son la parte fundamental de la historia. Lo más importante de la novela son los personajes ficticios, todos ellos muy bien diseñados, presentados y desarrollados sin caer en ningún momento en describirlos en exceso, los conoceremos sobre todo por sus actos y por su intervención en la historia. Destaca evidentemente por encima de todos Yago, no son muchas las novelas protagonizadas por personajes con este tipo de trastornos y creo que el autor ha sabido plasmar muy bien todo lo que puede pasar por su cabeza, está tratado con un gran cariño e incluso creo que no le tuvo que ser demasiado fácil interpretar lo que pasaba por su cabeza. Destacaría también el epílogo final de la novela escrito por el autor dando algunas explicaciones sobre el tema del libro, qué le llevo a diseñar a este personaje como protagonista y los estudios y libros con los que tomó contacto para poder acercarse un poco a la mente de alguien que no es capaz de expresarse con facilidad. También en relación con este tema comenta algo sobre las nuevas terapias realizadas con autistas poniéndolos en relación con los caballos, una relación que parece estar dando resultados positivos. Estos son los otros personajes principales, los caballos. Eran también uno de los temas de su anterior novela, pero en esta están tratados todavía con más cariño y aprecio, esa relación que establecen con Yago, tan especial y que a muchos de los personajes le resulta incomprensible, aparece para el lector como un vínculo especial, perfectamente plasmado y desarrollado. El tema de los caballos, las razas o los cruces para mejorarlas está metido dentro de la historia con total perfección, sin resultar en absoluto pesado ni aburrido, aparece en conversaciones como un elemento más de la historia, lo que le da más realidad y presencia.

Me gustó bastante y la recomendaría porque no creo que a nadie le vaya a decepcionar. Creo que la elección del protagonista es acertadísima y su desarrollo muy bien conseguido, algo que no me parece demasiado fácil teniendo en cuenta sus especiales características. Cierto es que la cantidad de desgracias que le pasan pueden resultar agotadoras, pero uno siempre está esperando a que esa línea cambie y la vida de Yago pueda mejorar de una vez. Son tan intensos los momentos de decepción y dolor como los de alegría y optimismo, una intensidad que el autor ha conseguido llevar al lector con total perfección. La novela se lee con mucho agrado y facilidad, tiene un estilo sencillo y fácil (algo que se consigue con mucho trabajo) y el lector sufrirá y se alegrará con las aventuras y desventuras de este grupo de personajes, no solo del ya mencionado. Quizá para mí este sea uno de sus mayores méritos, que no se centra solamente en uno, sino que cada uno tiene su historia, relacionadas entre sí claro está, y todos ellos se convierten en protagonistas en algún momento de la trama, haciendo que todo resulte más atractivo y creíble. Lo dicho, leedla, no creo que os vaya a decepcionar.

miércoles, 27 de julio de 2011

Unos días de descanso

Para todos mis lectores y lectoras que sepan que no lo dejo, solo me voy a tomar unos días de descanso absolutamente de todo, pero en breve volveré con más libros, series de televisión y cine

lunes, 18 de julio de 2011

"Soy un gato", Natsume Söseki


Hace unos meses un amigo que sabe que soy un buen lector me dijo si le podía buscar una novela de la que le habían hablado muy bien. Claro que él solo sabía que era de un autor japonés y que era algo de un gato; no eran demasiados datos, pero buscando por internet adelante en poco tiempo conseguí descubrir de qué se trataba. Hace poco me acordé y me decidí a leerla, entre otras cosas porque de paso que investigaba vi que todos los comentarios que había sobre ella eran muy buenos, y también hablaban de que era uno de los autores más reconocidos en su país. La verdad es que me gustó bastante, algo distinto a lo habitual, pero curiosa, entretenida y con mucho contenido. La novela es “Soy un gato” y el autor Natsume Söseki.

Natsume Kinnosuke es el nombre real de este autor, nacido en Tokio en 1867 y fallecido en la misma ciudad en 1916. Sus padres eran funcionarios públicos y a los dos años lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes. En 1884 se matriculó para estudiar Arquitectura en la Universidad Imperial de Tokio, aunque acabó estudiando Lengua Inglesa. Dos años después conoció al poeta Masaoka Shiki, que lo introdujo en la composición de “haikus” (tipo de composición poética tradicional japonesa, son poemas muy breves dedicados normalmente a temas relacionados con la naturaleza) y en este momento cambia su apellido literario por el de Söseki. Una vez licenciado trabajó como profesor de inglés, al principio en su ciudad natal y luego en la Isla de Shikoku, destino que alguno de sus amigos consideró como casi un destierro por lo lejos y abandonada que estaba esa zona. Ahí estuvo dos años y varias de sus experiencias con el alumnado aparecen reflejadas en una de sus obras más conocidas, “Botchan” (1906). Luego recibió una beca de la Universidad de Tokio para estudiar inglés en Londres, donde pasó tres años y sobrevivió a duras penas a la falta de dinero y la soledad, aunque le valió para tomar contacto con obras de muchos escritores ingleses. A la vuelta trabajó cuatro años en la cátedra de Filología Inglesa de la Universidad Imperial, trabajo que no le satisfacía y ocupando todo su tiempo libre en escribir. Su obra literaria comenzó con relatos breves de carácter cómico y satírico por entregas que se publicaron en algunas revistas literarias; estas dieron lugar en 1905 a su publicación en un solo volumen con el título de “Soy un gato”. En 1906 escribió “Botchan”, que se considera su primera novela, con gran éxito de crítica; en ella cuenta de forma casi biográfica las experiencias de un profesor de Tokio que tiene que ir a trabajar a provincias. A partir de aquí escribe casi una obra por año, casi siempre con el tema del enfrentamiento y la mezcla entre las costumbres orientales y las occidentales que se producía en Japón; en todas ellas domina el tono sarcástico y crítico. En 1908 aparece otra de sus novelas más importantes, “Sanshiro”. A los 40 años empieza a escribir artículos y críticas literarias en el diario más importante de su país. En este mismo periódico se publicó por entregas entre 1912 y 1913 “El caminante”, una obra más madura y con un fuerte componente psicológico en los personajes. De 1914 es “Kokoro”, que se considera su obra más importante y una de las obras clave de la literatura japonesa. Es uno de los escritores más importantes de Japón, de obligado estudio en las escuelas.

“Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre. No sé dónde nací. Lo primero que recuerdo es que estaba en un lugar umbrío y húmedo, donde me pasaba el día maullando sin parar. Fue en ese oscuro lugar donde por primera vez tuve ocasión de poner mis ojos sobre un espécimen de la raza humana. Según pude saber más tarde, se trataba de un ejemplar de lo más perverso, un shoshei, uno de esos estudiantes que suelen realizar pequeñas tareas en las casas a cambio de comida y alojamiento [...] Una vez me acostumbré a esta novedosa perspectiva, tuve ocasión de estudiar tranquilamente su rostro. El sentimiento de extrañeza todavía permanece en mí hoy en día. En primer lugar hablaré de su cara: por lo que yo sabía, las caras de todo bicho viviente suelen estar cubiertas de pelo. Sin embargo, la suya estaba lisa y pulida como la superficie de una tetera. [...] El centro de su rostro estaba ocupado por una enorme protuberancia con dos agujeros en medio por los que, de vez en cuando, emanaban pequeños penachos de humo; algo que consideré ciertamente sofocante y fastidioso...”

Este es un extracto del principio de la novela. El gato es el protagonista, que acabará viviendo de casualidad con un grupo de gente de lo más curioso y extraño. Llegará a una casa de una familia de clase media japonesa formada por un profesor, su mujer y sus tres hijas. Ahí, casi como un mueble al que casi nadie tiene en cuenta, convivirá con ellos y será un testigo mudo, para ellos, pero no para el lector, de la vida diaria de este grupo, una vida que el gato entiende a duras penas e incluso critica en más de una ocasión. Es un animal tan prescindible para la familia que no tendrá nombre en ningún momento de su vida, al contrario que algunos de los otros gatos y gatas que viven en las casas cercanas. La novela transcurre en su mayor parte dentro de la casa, donde el gato nos va a contar el día a día de sus habitantes y de los amigos y conocidos que los visitan, tan extraños como ellos. En algún momento sale de la casa a explorar por la zona, pero poco, y tomará contacto con otros gatos, como Kuro, el gato del carretero, con mucha más agresividad y confianza que nuestro protagonista, que ni siquiera es capaz de cazar un mísero ratón. La familia está presidida por el maestro Kushami, un profesor de inglés hipocondríaco y débil, siempre con problemas médicos y empezando cosas que nunca acabará, componiendo poemas que lee a sus amigos y siempre lleno de proyectos que acaban fracasando casi antes de empezar. A su lado su mujer, sus tres hijas pequeñas y la sirvienta de la casa serán el centro de las observaciones y críticas de nuestro gato. Junto con ellos dos personajes principales más. Meitei, el mejor amigo del profesor que se planta en su casa cuando le apetece casi como si viviera allí, un personaje irritante que siempre tiene algo que decir, venga o no a cuento y que siempre intenta quedar por encima de todo el mundo y llevar las conversaciones por donde él quiere. Otro de los habituales es Kangetsu, un joven discípulo del dueño de la casa, inmerso en investigaciones ridículas, intentando terminar una eterna tesis que le dé el doctorado que desea. Además tenemos a la familia Kaneda, unos vecinos ricos con una hija en edad casadera que parece tener una relación de algún tipo con Kangetsu. Este es el núcleo central, pocos personajes más ahí y la mayor parte del relato circula alrededor de las conversaciones de estos personajes dentro de la casa del maestro.

Narrador y protagonista al mismo tiempo y casi filósofo el gato funciona como un testigo que nos va a contar todo lo que ve, opinando además sobre todas esas cosas y cuestionando buena cantidad de ellas, sobre todo de comportamientos que le parecen ridículos, exagerados, fuera de lugar o, en algunas ocasiones, simplemente incomprensibles. Un humor entre negro y sarcástico domina todo el relato, centrado en una sociedad que vive en plena influencia de las costumbres occidentales dentro de la cerrada sociedad japonesa, una sociedad que está cambiando hacia otros caminos distintos a los ancestrales que mantenían. El relato está lleno de un humor fino en algunas ocasiones y grueso en otras, pero es imposible no mantener una sonrisa durante la lectura. Los comentarios del gato sobre estas situaciones son directos, casi como puñaladas hacia muchas situaciones y comportamientos. Veremos como siempre las cosas comienzan con una conversación entre varios de los personajes que parece que va a aportar algo serio pero que siempre deriva hacia las palabras y opiniones más ridículas e histriónicas que podamos imaginar; y en algunos casos al lector le resultará inimaginable hacia dónde van esas conversaciones en las que todos tienen algo que decir, aportar u opinar, aunque no valga para nada, no aporte nada o no tenga nada que ver con lo que se empezó a hablar o con lo que se está diciendo en ese momento.

Me pareció un buen relato, entretenido, curioso y ameno, quizá en algún momento pueda derivar hacia situaciones demasiado ridículas pero esto está siempre dentro de la intención de un autor que pretende ser muy crítico con la sociedad en la que vive. Una buena novela, distinta a muchas de mis lecturas habituales pero que me gustó bastante, lo suficiente para leer alguna de sus otras novelas, que creo que siguen esa misma línea entre crítica y sarcástica. Recomendable desde mi punto de vista, sobre todo en ese sentido de tomar contacto con otras literaturas que tienen bastante que decir.

viernes, 8 de julio de 2011

"Transfomers 3. El lado oscuro de la luna"

Otra de cine. Cuando era más joven y solo había una cadena y media de televisión la oferta cinematográfica para público juvenil eran las películas de vaqueros, piratas y las de espadachines, las que más me gustaban. Era básicamente cine de aventuras entretenido y para nosotros espectacular. Hoy tienen el equivalente a aquellos géneros en otros con mucho más uso de los efectos especiales y quizá con argumentos algo más simples, aunque si somos sinceros y las comparamos tampoco es que los de aquellas de antes fueran demasiado complicados. Cuando queremos ir al cine todos los de casa siempre dependemos del gusto de mis hijos, claro, que son los que tienen la decisión más o menos final. De vez en cuando elegimos nosotros con intención de que vean algunas cosas distintas, pero lo normal es buscar algo entretenido que más o menos nos pueda gustar a todos. Esto pasó este último fin de semana, teniendo en cuenta que el tiempo no era demasiado veraniego tocó cine. Estamos en verano y la cartelera se llena películas “familiares” que buscan entretener sin demasiadas pretensiones más, pero bueno, como dije más de una vez, creo que esa una de las funciones principales de este espectáculo. Así que nos fuimos a ver “Transformers 3”, subtitulada como “El lado oscuro de la luna”.

Es la tercera entrega basada en los conocidos juguetes, esos que se transforman de coches en robots con características humanas y que hay que reconocer que tienen su encanto, menos cuando toca coger el robot y cambiarlo a coche, algo que muchos padres reconocerán como algo realmente complicado, porque además el folleto que los acompaña parece hecho para ingenieros de la NASA en lugar de para niños. Vi las dos anteriores y me gustaron, sin ser nada del otro mundo estaban entretenidas y tenían una cierta calidad dentro del género, pero cumplían. Creo que en este caso fueron mejorando ligeramente con el tiempo y no cumplen la premisa de que a medida que van cogiendo números se van haciendo peores. Esta tercera fue la que más me gustó, igual que a mis hijos, teniendo siempre en cuenta el tipo de cine del que estamos hablando. Pienso que dentro de este está algo por encima de la media, un buen medidor es decir que dura algo más de dos horas y media y no se nos hizo nada larga a ninguno, agotadora, eso sí, pero no larga.

Los personajes son los ya conocidos en ese eterno enfrentamiento entre el bien y el mal. Por un lado tenemos a los buenos, los Autobots, que ayudan a los humanos en su lucha contra los malos, los Decepticons. Como siempre hasta por su imagen son fácilmente distinguibles, unos de colores vivos, atrayentes y los otros mucho más oscuros y siniestros. En esta partimos de la base de que la guerra espacial de los años 60 entre rusos y americanos viene motivada por el aterrizaje forzoso de una nave espacial en la cara oculta de la luna. Es una nave que huyó del planeta de los Transformers durante la guerra mantenida entre ambos bandos por el dominio del mismo y que motivó su destrucción. En ella llevan, además de un nuevo personaje, algo que les permitiría transportar todo tipo de cosas desde su planeta de origen a donde quieran. Esto va a provocar de nuevo un enfrentamiento entre los dos grupos de Transformers, uno liderado por Optimus Prime y el otro por Megatrón, acompañados de los robots habituales y alguno nuevo. Por supuesto Sam Witwicky, el humano que tomó contacto con ellos en la primera, es otro de los personajes centrales y que tendrá una importante intervención en el desarrollo de la historia. A partir de aquí empezará una espiral de acción, disparos, luchas y escenas espectaculares que ya no parará hasta el final.

Evidentemente no es una película en la que destaquen los actores ni el argumento. Prima la acción y los efectos especiales sobre cualquier otra cosa, pero aún así es sorprendente la nómina de actores que aparecen en ella y que supongo que con su intervención intentan darle un aire algo más serio a la historia, aunque tampoco es que lo consigan demasiado, pero bueno, hace gracia. Digo esto porque los fundamentales son los mismos de las dos anteriores, incluido el papel de Simmons, interpretado por John Turturro, que pasa de agente estatal a trabajar por su cuenta como un ser algo lunático y especial, pero siempre simpático. Pero uno no puede evitar poner una cierta cara de sorpresa cuando ve aparecer a John Malkovich en un papel secundario que también tiene su gracia; a Frances McDormand como agente de enlace con los Autobots también con una actuación que tiene su gracia por lo histriónica o a Patrick Dempsey como el multimillonario para el que trabaja la novia del protagonista. Pero una de las mayores sorpresas es la aparición de Buzz Aldrin, el astronauta, interpretándose a sí mismo. Ya digo, muchos actores conocidos que quizá intentan darle algo más de empaque y atracción a una cinta que no busca más que el puro y duro entretenimiento, sin demasiadas pretensiones más.

El director es Michael Bay, especializado en este tipo de producciones de acción, director que se dio a conocer con películas como “Armaggedon” o “Pearl Harbour”. Creo que es un buen director de escenas de acción, capaz de mover gran cantidad de elementos, pero que a veces cae en la exageración, en pasar un poco el límite y mover tal cantidad de cosas que pueden hacer que el espectador se pierda en algún momento. Aún así creo que está algo por encima de otros directores de este tipo de cine, así que sus películas, aunque no pasarán la historia del cine, siempre tienen un mínimo de calidad que hacen que no decepcione y no aburra.

Para los que vimos como han ido evolucionando los efectos especiales en todos estos años sigue siendo sorprendente lo que pueden conseguir. No deja de llamarme la atención todo lo que se puede hacer en este momento en ese campo. Cierto es que en muchos casos esos efectos dominan sobre otras cosas más importantes, como puede ser el argumento, pero en este caso estamos ante una verdadera maravilla visual, ya no sé qué más se puede hacer, pero cada vez que veo una película de este tipo observo una evolución que no sé a dónde llegará. La presencia de los Transformers en estas tres historias va siendo cada vez mayor y las escenas en las que intervienen cada vez de más duración y con mucho más detalle. Poco tiene que ver lo que aparecía en la primera con lo que pasa en esta. Las transformaciones cada vez son más rápidas y espectaculares y cuidando cada vez más el detalle. Su presencia dentro de la ciudad e interactuando con los humanos es cada vez mayor y resulta completamente creíble. Los enfrentamientos que hay entre varios de ellos me parecieron alucinantes, la verdad. Las escenas de acción, usando más de una vez la cámara lenta, son muy buenas y a veces duda uno de que lo que está viendo no es más que una animación digital, muy bien hecha. En este sentido es de lo mejor que he visto en los últimos años.

Lo dicho, cine de acción, de verano, de palomitas y espectáculo. Me pareció bastante entretenida y sobre todo espectacular, visualmente impresionante y con algunos momentos muy buenos. Resulta agotadora en cuanto a la cantidad de movimiento y acción que tiene, porque como ya he dicho la historia es simple. Recomendable para pasar un buen rato en familia, por lo menos a nosotros nos gustó bastante a todos. Eso sí, es para ver en el cine, esta sí que pierde mucho si la dejamos para la pequeña pantalla de la televisión. No sé cómo resultará en 3D, no somos demasiado aficionados a verlas así y preferimos el formato de siempre. Si el verano no va demasiado bien en cuanto al tiempo no es una mala alternativa para una tarde en la que no se tenga demasiado claro qué hacer.

jueves, 30 de junio de 2011

"Un cuento chino"

En Vigo la oferta cinematográfica podemos decir que no es escasa, aunque tampoco es para tirar cohetes. Como en la mayor parte de lo sitios el 90% de la cartelera se dedica al cine americano, al que por este blog es evidente que soy aficionado, no lo voy a negar. Pero es complicado ver otro tipo de cine, otro estilo y sobre todo de otras nacionalidades. Solamente nos queda un pequeño cine que se va sosteniendo donde se pueden ver otras cosas. De todos modos hay cinematografías y actores que consiguen que sus películas se estrenen dentro de los circuitos más habituales, aunque a veces pueden quedar eclipsadas por esas grandes producciones y esa espectacularidad que casi ciega otras posibilidades. Es el caso de la película que fuimos a ver este último fin de semana, que creo que sería una pena que quedase oculta entre esas otras. Cuando digo que hay actores que consiguen hacerse un hueco cuento al protagonista de esta de hoy, el argentino Ricardo Darín, uno de esos actores que me gustan siempre y que alterna películas digamos más serias con otras un poco  más suaves, pero que no decepciona nunca, y en esta en concreto no lo ha hecho en absoluto, genial como siempre. La película es un estreno reciente y espero que podáis verla antes de que desaparezca de la cartelera, en la sala en la que estuvimos éramos poco más de veinte personas y eso al día siguiente de su estreno, una pena; se titula “Un cuento chino”.

La historia es simple. Roberto es un hombre que tiene una pequeña ferretería de las de toda la vida, lejos de las grandes cadenas, un negocio familiar que atiende personalmente. Es un hombre huraño, protestón, que vive solo porque quiere y así lo ha decidido, maniático y muy metódico (apaga la luz todos los días a las once en punto de la noche, ni un minuto antes ni uno después). Su vida se reduce a su trabajo y a los pocos clientes que van a comprar cuatro cositas a su tienda. Perdió a su madre cuando nació él (pero nunca la olvidó, cada día por su cumpleaños le pone una pequeña figurita de cristal en la vitrina en la que también tiene una foto de ella) y era muy aficionada a coleccionar cosas, costumbre que él también tiene. Entre gente que intenta ser su amiga pero a la que rechaza; Mari, una joven que es evidente que está enamorada de él pero a la que intenta mantener a una cierta distancia y los clientes “pelotudos” se desarrolla su día a día. Pasa los días contando los tornillos o las puntas de las cajas de los proveedores y reclamando, porque nunca vienen los que tienen que venir, todos son iguales, levantarse, desayunar, atender la tienda y poco más. Cada día le traen los periódicos de varios lugares, el alimento de su mayor afición hasta el momento, recortar noticias ridículas, exageradas, curiosas o increíbles y ponerlas en una serie de álbumes. Otro de sus entretenimientos es ir en su coche y aparcar al lado de las pistas del aeropuerto, ver aterrizar y despegar los aviones...; pero un día algo va a pasar, algo que cambiará por completo su vida, su rutina, sus relaciones y su forma de ver la vida. Un taxi deja a un chino tirado un poco más adelante de donde está él. Cuando lo ve es incapaz de no hacer nada, pero el problema es que el chino no tiene ni idea de castellano y, claro, Roberto no sabe una sola palabra de chino. Tendrá que esforzarse para hacerse entender, con muchas dificultades claro está. Y así, a base de gestos, desesperación, enfados y situaciones ridículas va a nacer una relación entre ellos que hará que muchas cosas cambien para Roberto y todo su entorno. Como en otros casos no quiero contar mucho más, es mejor ir a verla y ver por dónde van los caminos de dos personas distintas, que casi no se entienden y cómo acabará la historia.

El director es Sebastián Borensztein, con alguna película más anterior y producciones para televisión, es la primera película suya que veo, pero mantiene esa línea de cine argentino tranquilo, delicado, suave, pausado y con un cierto componente crítico que aparece en esta en varias cosas, igual que ese humor negro que se está haciendo tan característico de las producciones de este país y que creo que por aquí entendemos muy bien.

En cuanto a los actores no vamos a descubrir ahora a Ricardo Darín, un actor genial y que le da un aire de calidad a cualquier cosa en la que aparece. Aquí está muy bien, en su línea, recreando perfectamente a ese ferretero solitario, con mala uva, que vive metido en sí mismo y con miedo a abrirse, salir de su mundo, enamorarse, cerrado a cualquier cosa que altere su vida diaria. Tiene momentos realmente buenos, como el que se enfrenta a la policía que no quiere hacer demasiado por el pobre chino y también todos aquellos en los que aparece un cliente “pelotudo” en su tienda, o cuando va al Consulado Chino ya desesperado porque nadie le echa una mano. Es un actor que solo con los ojos en un segundo transmite más sensaciones que otros en hora y media de película, así que siempre merece la pena. Pero Ignacio Huang, el actor que hace del chino que aparece en la vida de Roberto ha sido todo un descubrimiento encarnando a Jun, no dice una sola palabra en castellano en toda la película pero llega un momento en el que casi entiendes a la perfección lo que quiere decir. Tiene una cara enormemente expresiva y transmite en todo momento con perfección las situaciones de agobio, de tristeza, de alegría perfectas en cada escena. Lo mejor de la cinta son las situaciones en las que están los dos juntos, que componen la mayor parte de la película, la comunicación o falta de comunicación sobre todo al principio, va quedando poco a poco compensada por los esfuerzos que hacen, sobre todo Roberto, para llegar a un buen final. Y luego tenemos a Muriel Santa Ana, que hace el papel de Mari, una mujer que está enamorada de Roberto y que no está dispuesta a rendirse ante el miedo de este al compromiso, a entablar una relación con alguien, a tener una vida algo más feliz y plena que la que tiene. Claro que él tiene sus razones, su vida le ha marcado y eso es algo que tendréis que descubrir delante de la pantalla.

No es una maravilla, no es la mejor película que se puede ver en este momento y no quedará entre las grandes producciones de Darín, pero sí que es una cinta que merece la pena ver, ya sea en el cine o en DVD en casa dentro de unos meses. Garantiza que estaréis todo el metraje con una sonrisa, a veces de moderada tristeza y otras de alegría, y que saldréis del cine con ese leve aire de contento con el que uno sale cuando ve algo que le dice algunas cosas y en el fondo merece la pena. Su estreno en Argentina no esperaba el éxito que tuvo, era casi una película menor que fue creciendo gracias al público. Creo que en este maremagnum de cine espectacular y falto de argumento merece la pena sentarse un rato a ver algo distinto, más calmado, más suave pero muy entretenido y con momentos realmente buenos. No da más ni menos de lo que parece, es una película lenta pero que no cansa ni aburre en ningún momento, para disfrutar de varias actuaciones muy destacables y sobre todo convincentes y de un argumento con más de un momento original e inesperado. Yo la recomendaría, sobre todo para escapar de ese otro tipo de cine que, aunque también me gusta, a veces cansa un poco; para ver algo distinto. No creo que os decepcione.

miércoles, 15 de junio de 2011

"Tardes con Margueritte", de Marie-Sabine Roger

“Decidí adoptar a Margueritte. Pronto celebrará sus ochenta y seis años, más vale no esperar demasiado. Los viejos tienen una ligera tendencia a morir.
Así, si le pasa algo, no sé: caerse al suelo en la calle o que le roben el bolso dándole un empujón, ahí estaré. Podría llegar enseguida y separar a la gente del medio y decirles:
¡Vale, venga, ya está, ahora marchaos de aquí!, ya me encargo yo, es mi abuela”

A finales de agosto del año pasado comenté en este blog una película que me había gustado mucho por varias razones. Cuando salí del cine tenía en la cabeza hacerme con la novela en la que se basaba, pero la verdad es que no la encontré y luego fue algo que quedó un poco olvidado. Recientemente llegó a mis manos y no perdí la oportunidad de leerla y, sobre todo, de gozar con esta lectura. Aunque la adaptación cinematográfica es excelente, cosa que no suele ocurrir demasiadas veces, la lectura del libro fue toda una experiencia y, aún conociendo la historia, no dejó de sorprenderme, emocionarme, sonreír y hasta reprimir unas pequeñas lágrimas. En un comentario que alguien me dejó de la película decía que “sensible” era la palabra que mejor la definía, es cierto, pero la cantidad de sensaciones que pueden llegar a conseguir las palabras que nos cuentan la historia no se pueden comprimir en una sola, cualquiera que elijamos se quedaría corta. Hablo de una novedad reciente por parte de la Editorial Galaxia en su colección Costa Oeste, “Tardes con Margueritte”, de Marie-Sabine Roger. También la podéis encontrar en castellano en Duomo Editorial, del año 2009.

Curiosamente me costó bastante encontrar datos biográficos sobre esta autora, muy conocida en su país, pero parece que algo menos fuera de él. Es una mujer nacida en Burdeos (Francia) en 1957. Comienza a escribir a finales de los años 90, dejando su trabajo hasta ese momento como profesora de educación infantil. La mayor parte de su producción son relatos cortos y libros ilustrados para niños, en este apartado podemos hablar de casi cien obras, todas ellas pensadas para este público. La novela que comento hoy la publicó en el año 2009, con el título original de “La tête en friche”, que vendría a ser algo así como “La cabeza en barbecho”, que refleja perfectamente la historia que nos va a contar, luego me explicaré algo más. Prácticamente es su primera obra pensada para unos lectores algo más adultos, luego publicó dos más pensadas para este tipo de lectores que espero que aparezcan en algún momento por aquí, me gustaría leerlas.

Es la historia de Germaine Chazes y la mujer que va a cambiar su vida, Margueritte. Es un hombre que vive en un pueblo francés, no es demasiado inteligente o eso parece, pero lo que realmente le falta es cariño, amor, sentimientos y vivencias que por una serie de razones no tuvo y que va a tener a rías de su encuentro con esta entrañable viejecita que le va a enseñar tal cantidad de cosas que nunca se lo podrá agradecer como se merece. En ningún momento de su vida tuvo a alguien que realmente se encargara de él, que lo dirigiera, que le enseñara todas las cosas que son necesarias para vivir como una persona plena. Su madre, como él dice, nació sin instinto maternal y su relación con ella siempre fue complicada, por decir algo, casi podemos decir que fue una relación inexistente. No conoce a su padre, es fruto de una relación de una noche, cosa que ella le recordará siempre. Nunca fue muy espabilado, en el colegio tampoco nadie tuvo la paciencia suficiente para enseñarle algo. Vive trabajando en lo que puede, siendo blanco de bromas por parte de sus amigos, sobre todo por esa falta de inteligencia que tiene, pero lo que más le falta es inteligencia para captar y desarrollar sus emociones. Va al bar y charla con Marco, Julien o Landremont..., pero eso no es vida. Su madre está en la casa familiar, mientras él vive en una caravana que un antiguo novio dejó allí, incapaz de convivir con ella bajo el mismo techo. Tiene la costumbre de ir al parque e sentarse allí en un banco a contar palomas, a las que hasta les pone nombre para poder identificarlas y distinguirlas. Pero un día, en su banco, encuentra a una mujer mayor y se pone a hablar con ella, es Margueritte; es entonces cuando va a descubrir todo lo que hasta ese momento se perdiera, sobre todo porque nadie quiso encargarse de enseñárselo. Su vida va a cambiar, su forma de ver las cosas también, va a descubrir no solo los libros y las palabras, el diccionario...; el mayor descubrimiento de todos serán los sentimientos, el amor con mayúsculas y una serie de cosas que harán que su vida y sobre todo su forma de ver las cosas que lo rodean cambien radicalmente. Gracias a ella va a pensar en cosas que antes ni se le habían pasado por la cabeza, incluso la relación que mantiene con Anette, una chica del pueblo con la que se ve de vez en cuando, cambiará de tal modo que pasará casi de ser un pobre hombre a medias a un hombre completo.

El título del original francés me parece perfecto, Germaine no es un tonto, no es una persona muy inteligente, pero la falta de atención y de cariño durante todas su vida hace que sea un poco más lento que los demás y sobre todo más directo, menos delicado, con una forma de ver la vida un tanto especial. Su cabeza y su corazón están descansando, esperando, reposando hasta que alguien ponga la semilla para que germine en un terreno perfecto para hacerlo. Cuando Margueritte pone esas cosas en la cabeza y en el corazón de Germaine todo crece y se desarrolla tan rápidamente que todos los que están a su alrededor no pueden creer lo que ven, el gran cambio que se produce en él no solo a un nivel cultural, sino sobre todo desde un punto de vista personal, comportándose de un modo que desconocen y haciendo cosas que muchos no creían que pudiese hacer, pensar o decir.

Ya dije en su momento que la película me pareció espléndida, llena de sentimientos y sensibilidad sin caer para mí en ningún momento en tópicos ni en intentar conseguir la lágrima fácil. Ahora que leí la novela creo que es una más que buena adaptación del texto escrito, la idea central está presente en la cinta y el desarrollo de la misma sigue bastante bien la historia que leemos. Solo le voy a encontrar un par de carencias, que no defectos, porque siempre tenemos que tener claro, por lo menos yo, que una cosa es la novela, la palabra escrita y otra la película, lo visual; no es sencillo muchas veces llevar las palabras a la imagen. La novela refleja perfectamente como Germaine descubre las palabras y su significado, que es lo que más llama la atención en la película, pero es maravilloso leer los significados en el papel de las palabras que Germaine desconoce y que va metiendo en sus diálogos diarios. Una de las primeras cosas que Margueritte le regala es un diccionario, así en el texto cuando aparece una palabra que no conocía, vamos a leer también su definición, como dejando claro que a partir de ese momento va a saber usarla. En la cinta parece que todo el proceso de cambio de Germaine es gracias a las palabras y la lectura, y otras cosas quedan un poco más diluidas en el argumento. En la novela esto también es fundamental, pero el cambio del protagonista viene sobre todo por cómo lo trata Margueritte, por cómo habla con él, por la paciencia que tiene. Lo fundamental es eso, que habla con él, intenta entenderlo, comprenderlo y enseñarle cosas que hasta ese momento no conocía. Le descubre el mundo y los sentimientos por la gente, por las cosas, por los actos, por todo lo que está a su alrededor y, sobre todo, que él también es una persona como las demás, que puede hacer lo mismo y que puede ser incluso mejor que muchos de los que le rodean. No va a hacer de él una buena persona, porque eso es algo que ya estaba en él, pero ella sabrá cómo sacar todo lo que Germaine tiene dentro, que es mucho. Lo mejor de la novela es ir leyendo cómo se va produciendo ese cambio, porque además es algo perceptible a medida que uno lee, la forma de redactar, de pensar del protagonista va cambiando a medida que avanza el texto, genial.

Se nota que es una autora que escribió mucho para niños. La forma de plasmar todos esos sentimientos y sensaciones es fantástica. Hay líneas y líneas que merecen la pena, que quedarán grabadas en la mente de lector y recordará más adelante. El modo de hablar y de comportarse de Germaine va cambiando y el lector asiste a ese proceso de cambio, de germinación, casi de nacimiento de un hombre que pasó de pasmar por el mundo a formar parte activa de él. Está escrito con una delicadeza casi magistral, con un lenguaje y unas imágenes que llaman la atención y que harán que más de una vez una sonrisa asome a nuestros labios, y en otras ocasiones la emoción será también grande, haciendo que una pequeña lágrima, normalmente de felicidad, aparezca también. Los dos personajes centrales tienen tantas cosas dentro de sí mismos que es imposible que el lector no se sienta a gusto con ellos y desee que todo salga bien para ambos.

No quiero hacer una comparación, nada más lejos de mi intención y diré que ambas merecen mucho la pena, es más, si uno ya vio la película debería leer la novela, y viceversa. Y si no hicisteis ninguna de las dos cosas, animaos, estoy seguro de que no os va a decepcionar e incluso podréis aprender algunas cosas sobre vosotros y los que os rodean, igual que Germaine. Y pienso también que no solo es recomendable para lectores adultos, queda anotada como una posibilidad de lectura para el curso siguiente, pienso que alguno de mis grupos va a leerla.

viernes, 10 de junio de 2011

"X-Men: Primera Generación" - "Piratas del Caribe 4: En mareas misteriosas"
















Hoy voy a comentar dos películas por el precio de una. Es que estos dos últimos fines de semana tocó cine, la de la semana pasada se me despistó pero va ahora. También es cierto que no me gustó demasiado, así que primero comento algo de la que sí me gustó y la otra queda para el final.

Otra de superhéroes, se juntan los estrenos y ya dije que esas no las dejo pasar. En este caso es un estreno de este último viernes, así que seguramente cuando leáis este comentario todavía estará en cartelera, por si os apetece verla. Hablo de “X-Men: Primera Generación”. Es la cuarta entrega que circula alrededor del mismo grupo de personajes, para mí una de las mejores series de cómic que hay en este terreno y a la que siempre fui muy aficionado, quizá la que más. Claro que en mi época eran conocidos como la “Patrulla X”, pero ahora con esta moda de poner las cosas en inglés han pasado a ser los “X-Men”. Las dos primeras fueron dirigidas por Bryan Singer, que en esta cede el testigo a Matthew Vaughn, que curiosamente hasta ahora es más productor que director, intercambiando papeles, ya que en este caso el primero es el productor. Las de Singer me parecieron muy decentes y entretenidas, más la primera que la segunda, pero en general respondían bastante bien a la idea que los seguidores del cómic podían tener, los personajes estaban muy bien elegidos y los argumentos, teniendo en cuenta de lo que estamos hablando, no estaban mal. Más decepcionante para mí fue la dedicada a uno de los integrantes de este equipo que más me gusta, Lobezno, me pareció floja en muchos sentidos, tanto de guión como de entretenimiento. Así que cuando vi que estaban preparando esta digamos que tuve algunos reparos, a ver si el declive iniciado con la anterior seguía o decidían hacer algo con un poco más de calidad. Pues creo que acertaron, porque si hago un listado de películas de este género esta quedaría entre el segundo y el tercer puesto. El primero es, inevitablemente, para la última versión de Batman, “El Caballero Oscuro”, que me pareció una película redonda en todos los sentidos, creo que realmente buena. Ahora recuerdo que no es la cuarta, sino la quinta entrega con estos personajes, me dejaba "X-Men 3", parece claro que no me gustó demasiado, porque casi ni me acordaba de ella.

No nos vamos a encontrar aquí con el grueso de los héroes más conocidos de este equipo, por el que han pasado gran cantidad de personajes. Quiero decir que aviso que aquí no vamos a tener a Lobezno, Cíclope, Tormenta... Los dos únicos que repiten son Magneto y el profesor Charles Xavier, casi el antagonista y el protagonista de la conocida saga. La acción transcurre en los años 60, inmersos en la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia y la crisis de los misiles, que en este caso tiene como instigador a un mutante, el “malo” de la película. Xavier es un joven científico centrado en el mundo de las mutaciones genéticas; mientras tanto Erik Lehnsherr es un joven judío que ve como sus padres son llevados a un campo de concentración, momento en el cual se manifestará su mutación, será el futuro Magneto. Adiestrado por un científico alemán, Sebastian Shaw, conseguirá desarrollar esos poderes. En una investigación la CIA descubre algo raro y encarga al profesor Xavier que investigue y localice a mutantes por todo el mundo. Así vamos a asistir al nacimiento del grupo que conoceremos después como X-Men y veremos también de dónde surgen y qué razón tienen de ser muchas de las cosas que hemos visto en las películas anteriores y en los cómics. También tiene como tema central la idea de los mutantes como gente distinta a los demás y las sensaciones, problemas y situaciones que eso les provoca; se centra bastante en este tema, pero está tratado de tal manera que no hace que la cinta se haga nada pesada, al revés, las algo más de dos horas que dura se me pasaron en un suspiro, lo que es una buena señal. Sabremos muchas cosas y se nos darán algunas explicaciones, por ejemplo el porqué de la relación que hemos visto entre Magneto y el Profesor X, amigos y enemigos a un tiempo. No quiero contar más, es mejor que la disfrutéis, porque desde mi punto de vista es bastante recomendable, e imprescindible para los aficionados al género.

En cuanto a los actores, desde mi punto de vista, hay dos que destacan por encima de los demás. Los malos de estas historias suelen ser muy atrayentes y en este caso el papel de Sebastian Shaw está interpretado por un actor que siempre me gustó bastante y al que hace tiempo que no veía en un cine, Kevin Bacon, creo que está estupendo y es uno de los elementos centrales de la historia. El otro que destaco es el actor que hace el papel de Magneto, Michael Fassbender, creo que promete (aunque también me da la impresión de que puede ser uno de esos casos en los que siempre le den el mismo tipo de papeles). Posiblemente sea la mejor actuación de la historia, también porque es el personaje que tiene más que mostrar, más torturado, vengativo y contradictorio en algunas ocasiones, me gustó mucho. Algo por debajo estarían, aunque tampoco quiero decir que estén mal, porque en general todos me gustaron mucho, James McAvoy interpretando al joven Charles Xavier y muchas caras conocidas del cine y la televisión que igual de nombre no suenan, pero sí sus caras. Entre las más conocidas, January Jones en el papel de la seria e imperturbable Emma Frost; si por el nombre no suena os diré que es la esposa de Don Draper en la magnífica serie “Mad Men”, paseando su porte y convirtiéndose en una mujer de diamante puro, fría como el acero en todo momento. En plan detalle hasta tenemos un actor español entre los mutantes del grupo de los malos,  Álex González, interpretando a Riptide, aunque si no recuerdo mal no tiene una sola línea de diálogo, pero aún así llama la atención en algunos momentos. A pesar de que destaco a dos actores algo por encima del resto una de las mejores cosas es el reparto en general, la media es alta en todos ellos y no hay uno solo de los personajes que rebaje esa idea, están todos perfectamente conjuntados y creo que bastante bien dirigidos.

Otra de las cosas que destacaría es que, a pesar de ser una cinta de superhéroes mutantes con poderes, no se convierte como otros casos en un delirio visual de efectos especiales en plan enorme espectáculo. Tiene momentos espectaculares, pero creo que se centra más en la historia y en los personajes y estos efectos son un aderezo necesario para el desarrollo del argumento y las relaciones entre los personajes. Quiero decir que, teniendo en cuenta lo dicho, se mantiene dentro de una línea de verosimilitud, casi de realidad que resulta bastante convincente.

Lo dicho, creo que es muy recomendable para los aficionados y para los demás creo que podrían verla tranquilamente, van a pasar un rato muy entretenido y con momentos realmente buenos.

La semana anterior fui con muchas ganas, y algo de miedo teniendo en cuenta la línea que estaba tomando, a ver la cuarta entrega de “Piratas del Caribe”, subtitulada “En mareas misteriosas”. Ya digo de entrada que no me gustó demasiado, esperaba algo más y la decepción fue bastante grande. La primera es una de esas películas que llamó mucho la atención, tenía una buena historia, era muy entretenida, muy divertida y con momentos realmente geniales, hablando siempre desde el punto de vista del cine como un mero entretenimiento, creo que cumplía con creces esa idea. La segunda y la tercera tenían sus momentos, aún siendo algo más irregulares. Claro que no contaban ya con la capacidad de sorpresa de la primera, muchas de las cosas ya eran esperables y aún así las disfruté bastante pero en orden descendente, es decir, cada vez me convencían menos. Claro que la presencia de Johnny Deep compensaba muchas cosas, creo que el capitán Jack Sparrow es uno de esos personajes ya clásicos dentro de la historia del cine, siempre y cuando no se lo carguen con alguna película más, porque como no cambien de director y guionistas acabará siendo una caricatura de sí mismo, y eso que el personaje ya es una caricatura completa.

Quiero decir que me aburrí viéndola, que creo que es lo peor que se puede decir de una película que lo que busca es entretener y divertir al espectador. Me pareció lenta, falta de ritmo, con escenas metidas a golpes e incluso sin demasiado sentido, repitiendo casi las mismas gracias de algunas de las anteriores y sin demasiada originalidad. Falta de emoción, con un guión cogido por los pelos y con personajes metidos dentro de la historia no se sabe muy bien con qué intención. Creo que me sonreí en un par de momentos, pero solo leves sonrisas, y creo que no era el único en la sala al que le pasó lo mismo. Si le quitamos a Johnny Deep perdería el poco interés que tiene e incluso con él no tiene demasiado, no se puede vivir ni engañar al espectador dándole más de lo mismo y si se hace debería tener algo más para poder mantenerlo. No sé si habrá alguna más, aunque la recaudación de esta parece que no es tan mala como creo que merece, pero como dije antes si quieren convencer a la gente tendrán que hacer algo más. Nada comparable a la que comento antes, que tiene suficientes elementos nuevos y distintos como para mantener a la gente pendiente y esperar a ver si hay otra más después para ver qué pasa con los personajes.

Incluso actores que son de esos que siempre me gustan, como es el caso de Geoffrey Rush quedan aquí casi como actores del montón, porque no tiene un solo momento que llame la atención. El papel femenino de la historia es interpretado por Penélope Cruz, sonada intervención de esta actriz en una cinta americana de alto presupuesto. Voy a decir que no está mal, aunque tampoco es que sea un papel para lucirse, pero el problema es que aparece como una antigua novia del capitán Sparrow, y la forma de plantear esa relación tampoco me resultó nada creíble, la verdad. El único actor que me llamó la atención fue Ian McShane, que interpreta al pirata Barbanegra, es el único de casi todo el plantel que llena en algunos momentos la pantalla, llegando a eclipsar a todos los demás.

Si la anterior queda entre las destacadas de este año, por el momento, esta no, es más, no la recomiendo casi ni para los incondicionales. Hasta salí algo enfadado, esta moda de agotar hasta la saciedad ciertos personajes hasta que no den un duro en taquilla y queden marcados por esa línea descendente de calidad y entretenimiento está llegando a un extremo difícilmente sostenible. En lugar de buscar nuevos argumentos, personajes o situaciones se están limitando en muchos casos a llevar lo que ha funcionado muy bien al límite, primando el dinero sobre la imaginación. El cine era una fábrica de sueños, será que no sueñan nada nuevo ya, porque entre versiones de otras anteriores y secuelas están llenando las salas. Alguna excepción hay, pero cada vez menos. Lo dicho, yo le recomendaría a los aficionados a esta serie que la vean en casa cuando la pongan en TV o en DVD, mejor gastar el dinero en cosas que merezcan algo más la pena.