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lunes, 18 de julio de 2011

"Soy un gato", Natsume Söseki


Hace unos meses un amigo que sabe que soy un buen lector me dijo si le podía buscar una novela de la que le habían hablado muy bien. Claro que él solo sabía que era de un autor japonés y que era algo de un gato; no eran demasiados datos, pero buscando por internet adelante en poco tiempo conseguí descubrir de qué se trataba. Hace poco me acordé y me decidí a leerla, entre otras cosas porque de paso que investigaba vi que todos los comentarios que había sobre ella eran muy buenos, y también hablaban de que era uno de los autores más reconocidos en su país. La verdad es que me gustó bastante, algo distinto a lo habitual, pero curiosa, entretenida y con mucho contenido. La novela es “Soy un gato” y el autor Natsume Söseki.

Natsume Kinnosuke es el nombre real de este autor, nacido en Tokio en 1867 y fallecido en la misma ciudad en 1916. Sus padres eran funcionarios públicos y a los dos años lo entregaron en adopción a uno de sus sirvientes. En 1884 se matriculó para estudiar Arquitectura en la Universidad Imperial de Tokio, aunque acabó estudiando Lengua Inglesa. Dos años después conoció al poeta Masaoka Shiki, que lo introdujo en la composición de “haikus” (tipo de composición poética tradicional japonesa, son poemas muy breves dedicados normalmente a temas relacionados con la naturaleza) y en este momento cambia su apellido literario por el de Söseki. Una vez licenciado trabajó como profesor de inglés, al principio en su ciudad natal y luego en la Isla de Shikoku, destino que alguno de sus amigos consideró como casi un destierro por lo lejos y abandonada que estaba esa zona. Ahí estuvo dos años y varias de sus experiencias con el alumnado aparecen reflejadas en una de sus obras más conocidas, “Botchan” (1906). Luego recibió una beca de la Universidad de Tokio para estudiar inglés en Londres, donde pasó tres años y sobrevivió a duras penas a la falta de dinero y la soledad, aunque le valió para tomar contacto con obras de muchos escritores ingleses. A la vuelta trabajó cuatro años en la cátedra de Filología Inglesa de la Universidad Imperial, trabajo que no le satisfacía y ocupando todo su tiempo libre en escribir. Su obra literaria comenzó con relatos breves de carácter cómico y satírico por entregas que se publicaron en algunas revistas literarias; estas dieron lugar en 1905 a su publicación en un solo volumen con el título de “Soy un gato”. En 1906 escribió “Botchan”, que se considera su primera novela, con gran éxito de crítica; en ella cuenta de forma casi biográfica las experiencias de un profesor de Tokio que tiene que ir a trabajar a provincias. A partir de aquí escribe casi una obra por año, casi siempre con el tema del enfrentamiento y la mezcla entre las costumbres orientales y las occidentales que se producía en Japón; en todas ellas domina el tono sarcástico y crítico. En 1908 aparece otra de sus novelas más importantes, “Sanshiro”. A los 40 años empieza a escribir artículos y críticas literarias en el diario más importante de su país. En este mismo periódico se publicó por entregas entre 1912 y 1913 “El caminante”, una obra más madura y con un fuerte componente psicológico en los personajes. De 1914 es “Kokoro”, que se considera su obra más importante y una de las obras clave de la literatura japonesa. Es uno de los escritores más importantes de Japón, de obligado estudio en las escuelas.

“Soy un gato, aunque todavía no tengo nombre. No sé dónde nací. Lo primero que recuerdo es que estaba en un lugar umbrío y húmedo, donde me pasaba el día maullando sin parar. Fue en ese oscuro lugar donde por primera vez tuve ocasión de poner mis ojos sobre un espécimen de la raza humana. Según pude saber más tarde, se trataba de un ejemplar de lo más perverso, un shoshei, uno de esos estudiantes que suelen realizar pequeñas tareas en las casas a cambio de comida y alojamiento [...] Una vez me acostumbré a esta novedosa perspectiva, tuve ocasión de estudiar tranquilamente su rostro. El sentimiento de extrañeza todavía permanece en mí hoy en día. En primer lugar hablaré de su cara: por lo que yo sabía, las caras de todo bicho viviente suelen estar cubiertas de pelo. Sin embargo, la suya estaba lisa y pulida como la superficie de una tetera. [...] El centro de su rostro estaba ocupado por una enorme protuberancia con dos agujeros en medio por los que, de vez en cuando, emanaban pequeños penachos de humo; algo que consideré ciertamente sofocante y fastidioso...”

Este es un extracto del principio de la novela. El gato es el protagonista, que acabará viviendo de casualidad con un grupo de gente de lo más curioso y extraño. Llegará a una casa de una familia de clase media japonesa formada por un profesor, su mujer y sus tres hijas. Ahí, casi como un mueble al que casi nadie tiene en cuenta, convivirá con ellos y será un testigo mudo, para ellos, pero no para el lector, de la vida diaria de este grupo, una vida que el gato entiende a duras penas e incluso critica en más de una ocasión. Es un animal tan prescindible para la familia que no tendrá nombre en ningún momento de su vida, al contrario que algunos de los otros gatos y gatas que viven en las casas cercanas. La novela transcurre en su mayor parte dentro de la casa, donde el gato nos va a contar el día a día de sus habitantes y de los amigos y conocidos que los visitan, tan extraños como ellos. En algún momento sale de la casa a explorar por la zona, pero poco, y tomará contacto con otros gatos, como Kuro, el gato del carretero, con mucha más agresividad y confianza que nuestro protagonista, que ni siquiera es capaz de cazar un mísero ratón. La familia está presidida por el maestro Kushami, un profesor de inglés hipocondríaco y débil, siempre con problemas médicos y empezando cosas que nunca acabará, componiendo poemas que lee a sus amigos y siempre lleno de proyectos que acaban fracasando casi antes de empezar. A su lado su mujer, sus tres hijas pequeñas y la sirvienta de la casa serán el centro de las observaciones y críticas de nuestro gato. Junto con ellos dos personajes principales más. Meitei, el mejor amigo del profesor que se planta en su casa cuando le apetece casi como si viviera allí, un personaje irritante que siempre tiene algo que decir, venga o no a cuento y que siempre intenta quedar por encima de todo el mundo y llevar las conversaciones por donde él quiere. Otro de los habituales es Kangetsu, un joven discípulo del dueño de la casa, inmerso en investigaciones ridículas, intentando terminar una eterna tesis que le dé el doctorado que desea. Además tenemos a la familia Kaneda, unos vecinos ricos con una hija en edad casadera que parece tener una relación de algún tipo con Kangetsu. Este es el núcleo central, pocos personajes más ahí y la mayor parte del relato circula alrededor de las conversaciones de estos personajes dentro de la casa del maestro.

Narrador y protagonista al mismo tiempo y casi filósofo el gato funciona como un testigo que nos va a contar todo lo que ve, opinando además sobre todas esas cosas y cuestionando buena cantidad de ellas, sobre todo de comportamientos que le parecen ridículos, exagerados, fuera de lugar o, en algunas ocasiones, simplemente incomprensibles. Un humor entre negro y sarcástico domina todo el relato, centrado en una sociedad que vive en plena influencia de las costumbres occidentales dentro de la cerrada sociedad japonesa, una sociedad que está cambiando hacia otros caminos distintos a los ancestrales que mantenían. El relato está lleno de un humor fino en algunas ocasiones y grueso en otras, pero es imposible no mantener una sonrisa durante la lectura. Los comentarios del gato sobre estas situaciones son directos, casi como puñaladas hacia muchas situaciones y comportamientos. Veremos como siempre las cosas comienzan con una conversación entre varios de los personajes que parece que va a aportar algo serio pero que siempre deriva hacia las palabras y opiniones más ridículas e histriónicas que podamos imaginar; y en algunos casos al lector le resultará inimaginable hacia dónde van esas conversaciones en las que todos tienen algo que decir, aportar u opinar, aunque no valga para nada, no aporte nada o no tenga nada que ver con lo que se empezó a hablar o con lo que se está diciendo en ese momento.

Me pareció un buen relato, entretenido, curioso y ameno, quizá en algún momento pueda derivar hacia situaciones demasiado ridículas pero esto está siempre dentro de la intención de un autor que pretende ser muy crítico con la sociedad en la que vive. Una buena novela, distinta a muchas de mis lecturas habituales pero que me gustó bastante, lo suficiente para leer alguna de sus otras novelas, que creo que siguen esa misma línea entre crítica y sarcástica. Recomendable desde mi punto de vista, sobre todo en ese sentido de tomar contacto con otras literaturas que tienen bastante que decir.

viernes, 8 de julio de 2011

"Transfomers 3. El lado oscuro de la luna"

Otra de cine. Cuando era más joven y solo había una cadena y media de televisión la oferta cinematográfica para público juvenil eran las películas de vaqueros, piratas y las de espadachines, las que más me gustaban. Era básicamente cine de aventuras entretenido y para nosotros espectacular. Hoy tienen el equivalente a aquellos géneros en otros con mucho más uso de los efectos especiales y quizá con argumentos algo más simples, aunque si somos sinceros y las comparamos tampoco es que los de aquellas de antes fueran demasiado complicados. Cuando queremos ir al cine todos los de casa siempre dependemos del gusto de mis hijos, claro, que son los que tienen la decisión más o menos final. De vez en cuando elegimos nosotros con intención de que vean algunas cosas distintas, pero lo normal es buscar algo entretenido que más o menos nos pueda gustar a todos. Esto pasó este último fin de semana, teniendo en cuenta que el tiempo no era demasiado veraniego tocó cine. Estamos en verano y la cartelera se llena películas “familiares” que buscan entretener sin demasiadas pretensiones más, pero bueno, como dije más de una vez, creo que esa una de las funciones principales de este espectáculo. Así que nos fuimos a ver “Transformers 3”, subtitulada como “El lado oscuro de la luna”.

Es la tercera entrega basada en los conocidos juguetes, esos que se transforman de coches en robots con características humanas y que hay que reconocer que tienen su encanto, menos cuando toca coger el robot y cambiarlo a coche, algo que muchos padres reconocerán como algo realmente complicado, porque además el folleto que los acompaña parece hecho para ingenieros de la NASA en lugar de para niños. Vi las dos anteriores y me gustaron, sin ser nada del otro mundo estaban entretenidas y tenían una cierta calidad dentro del género, pero cumplían. Creo que en este caso fueron mejorando ligeramente con el tiempo y no cumplen la premisa de que a medida que van cogiendo números se van haciendo peores. Esta tercera fue la que más me gustó, igual que a mis hijos, teniendo siempre en cuenta el tipo de cine del que estamos hablando. Pienso que dentro de este está algo por encima de la media, un buen medidor es decir que dura algo más de dos horas y media y no se nos hizo nada larga a ninguno, agotadora, eso sí, pero no larga.

Los personajes son los ya conocidos en ese eterno enfrentamiento entre el bien y el mal. Por un lado tenemos a los buenos, los Autobots, que ayudan a los humanos en su lucha contra los malos, los Decepticons. Como siempre hasta por su imagen son fácilmente distinguibles, unos de colores vivos, atrayentes y los otros mucho más oscuros y siniestros. En esta partimos de la base de que la guerra espacial de los años 60 entre rusos y americanos viene motivada por el aterrizaje forzoso de una nave espacial en la cara oculta de la luna. Es una nave que huyó del planeta de los Transformers durante la guerra mantenida entre ambos bandos por el dominio del mismo y que motivó su destrucción. En ella llevan, además de un nuevo personaje, algo que les permitiría transportar todo tipo de cosas desde su planeta de origen a donde quieran. Esto va a provocar de nuevo un enfrentamiento entre los dos grupos de Transformers, uno liderado por Optimus Prime y el otro por Megatrón, acompañados de los robots habituales y alguno nuevo. Por supuesto Sam Witwicky, el humano que tomó contacto con ellos en la primera, es otro de los personajes centrales y que tendrá una importante intervención en el desarrollo de la historia. A partir de aquí empezará una espiral de acción, disparos, luchas y escenas espectaculares que ya no parará hasta el final.

Evidentemente no es una película en la que destaquen los actores ni el argumento. Prima la acción y los efectos especiales sobre cualquier otra cosa, pero aún así es sorprendente la nómina de actores que aparecen en ella y que supongo que con su intervención intentan darle un aire algo más serio a la historia, aunque tampoco es que lo consigan demasiado, pero bueno, hace gracia. Digo esto porque los fundamentales son los mismos de las dos anteriores, incluido el papel de Simmons, interpretado por John Turturro, que pasa de agente estatal a trabajar por su cuenta como un ser algo lunático y especial, pero siempre simpático. Pero uno no puede evitar poner una cierta cara de sorpresa cuando ve aparecer a John Malkovich en un papel secundario que también tiene su gracia; a Frances McDormand como agente de enlace con los Autobots también con una actuación que tiene su gracia por lo histriónica o a Patrick Dempsey como el multimillonario para el que trabaja la novia del protagonista. Pero una de las mayores sorpresas es la aparición de Buzz Aldrin, el astronauta, interpretándose a sí mismo. Ya digo, muchos actores conocidos que quizá intentan darle algo más de empaque y atracción a una cinta que no busca más que el puro y duro entretenimiento, sin demasiadas pretensiones más.

El director es Michael Bay, especializado en este tipo de producciones de acción, director que se dio a conocer con películas como “Armaggedon” o “Pearl Harbour”. Creo que es un buen director de escenas de acción, capaz de mover gran cantidad de elementos, pero que a veces cae en la exageración, en pasar un poco el límite y mover tal cantidad de cosas que pueden hacer que el espectador se pierda en algún momento. Aún así creo que está algo por encima de otros directores de este tipo de cine, así que sus películas, aunque no pasarán la historia del cine, siempre tienen un mínimo de calidad que hacen que no decepcione y no aburra.

Para los que vimos como han ido evolucionando los efectos especiales en todos estos años sigue siendo sorprendente lo que pueden conseguir. No deja de llamarme la atención todo lo que se puede hacer en este momento en ese campo. Cierto es que en muchos casos esos efectos dominan sobre otras cosas más importantes, como puede ser el argumento, pero en este caso estamos ante una verdadera maravilla visual, ya no sé qué más se puede hacer, pero cada vez que veo una película de este tipo observo una evolución que no sé a dónde llegará. La presencia de los Transformers en estas tres historias va siendo cada vez mayor y las escenas en las que intervienen cada vez de más duración y con mucho más detalle. Poco tiene que ver lo que aparecía en la primera con lo que pasa en esta. Las transformaciones cada vez son más rápidas y espectaculares y cuidando cada vez más el detalle. Su presencia dentro de la ciudad e interactuando con los humanos es cada vez mayor y resulta completamente creíble. Los enfrentamientos que hay entre varios de ellos me parecieron alucinantes, la verdad. Las escenas de acción, usando más de una vez la cámara lenta, son muy buenas y a veces duda uno de que lo que está viendo no es más que una animación digital, muy bien hecha. En este sentido es de lo mejor que he visto en los últimos años.

Lo dicho, cine de acción, de verano, de palomitas y espectáculo. Me pareció bastante entretenida y sobre todo espectacular, visualmente impresionante y con algunos momentos muy buenos. Resulta agotadora en cuanto a la cantidad de movimiento y acción que tiene, porque como ya he dicho la historia es simple. Recomendable para pasar un buen rato en familia, por lo menos a nosotros nos gustó bastante a todos. Eso sí, es para ver en el cine, esta sí que pierde mucho si la dejamos para la pequeña pantalla de la televisión. No sé cómo resultará en 3D, no somos demasiado aficionados a verlas así y preferimos el formato de siempre. Si el verano no va demasiado bien en cuanto al tiempo no es una mala alternativa para una tarde en la que no se tenga demasiado claro qué hacer.

jueves, 30 de junio de 2011

"Un cuento chino"

En Vigo la oferta cinematográfica podemos decir que no es escasa, aunque tampoco es para tirar cohetes. Como en la mayor parte de lo sitios el 90% de la cartelera se dedica al cine americano, al que por este blog es evidente que soy aficionado, no lo voy a negar. Pero es complicado ver otro tipo de cine, otro estilo y sobre todo de otras nacionalidades. Solamente nos queda un pequeño cine que se va sosteniendo donde se pueden ver otras cosas. De todos modos hay cinematografías y actores que consiguen que sus películas se estrenen dentro de los circuitos más habituales, aunque a veces pueden quedar eclipsadas por esas grandes producciones y esa espectacularidad que casi ciega otras posibilidades. Es el caso de la película que fuimos a ver este último fin de semana, que creo que sería una pena que quedase oculta entre esas otras. Cuando digo que hay actores que consiguen hacerse un hueco cuento al protagonista de esta de hoy, el argentino Ricardo Darín, uno de esos actores que me gustan siempre y que alterna películas digamos más serias con otras un poco  más suaves, pero que no decepciona nunca, y en esta en concreto no lo ha hecho en absoluto, genial como siempre. La película es un estreno reciente y espero que podáis verla antes de que desaparezca de la cartelera, en la sala en la que estuvimos éramos poco más de veinte personas y eso al día siguiente de su estreno, una pena; se titula “Un cuento chino”.

La historia es simple. Roberto es un hombre que tiene una pequeña ferretería de las de toda la vida, lejos de las grandes cadenas, un negocio familiar que atiende personalmente. Es un hombre huraño, protestón, que vive solo porque quiere y así lo ha decidido, maniático y muy metódico (apaga la luz todos los días a las once en punto de la noche, ni un minuto antes ni uno después). Su vida se reduce a su trabajo y a los pocos clientes que van a comprar cuatro cositas a su tienda. Perdió a su madre cuando nació él (pero nunca la olvidó, cada día por su cumpleaños le pone una pequeña figurita de cristal en la vitrina en la que también tiene una foto de ella) y era muy aficionada a coleccionar cosas, costumbre que él también tiene. Entre gente que intenta ser su amiga pero a la que rechaza; Mari, una joven que es evidente que está enamorada de él pero a la que intenta mantener a una cierta distancia y los clientes “pelotudos” se desarrolla su día a día. Pasa los días contando los tornillos o las puntas de las cajas de los proveedores y reclamando, porque nunca vienen los que tienen que venir, todos son iguales, levantarse, desayunar, atender la tienda y poco más. Cada día le traen los periódicos de varios lugares, el alimento de su mayor afición hasta el momento, recortar noticias ridículas, exageradas, curiosas o increíbles y ponerlas en una serie de álbumes. Otro de sus entretenimientos es ir en su coche y aparcar al lado de las pistas del aeropuerto, ver aterrizar y despegar los aviones...; pero un día algo va a pasar, algo que cambiará por completo su vida, su rutina, sus relaciones y su forma de ver la vida. Un taxi deja a un chino tirado un poco más adelante de donde está él. Cuando lo ve es incapaz de no hacer nada, pero el problema es que el chino no tiene ni idea de castellano y, claro, Roberto no sabe una sola palabra de chino. Tendrá que esforzarse para hacerse entender, con muchas dificultades claro está. Y así, a base de gestos, desesperación, enfados y situaciones ridículas va a nacer una relación entre ellos que hará que muchas cosas cambien para Roberto y todo su entorno. Como en otros casos no quiero contar mucho más, es mejor ir a verla y ver por dónde van los caminos de dos personas distintas, que casi no se entienden y cómo acabará la historia.

El director es Sebastián Borensztein, con alguna película más anterior y producciones para televisión, es la primera película suya que veo, pero mantiene esa línea de cine argentino tranquilo, delicado, suave, pausado y con un cierto componente crítico que aparece en esta en varias cosas, igual que ese humor negro que se está haciendo tan característico de las producciones de este país y que creo que por aquí entendemos muy bien.

En cuanto a los actores no vamos a descubrir ahora a Ricardo Darín, un actor genial y que le da un aire de calidad a cualquier cosa en la que aparece. Aquí está muy bien, en su línea, recreando perfectamente a ese ferretero solitario, con mala uva, que vive metido en sí mismo y con miedo a abrirse, salir de su mundo, enamorarse, cerrado a cualquier cosa que altere su vida diaria. Tiene momentos realmente buenos, como el que se enfrenta a la policía que no quiere hacer demasiado por el pobre chino y también todos aquellos en los que aparece un cliente “pelotudo” en su tienda, o cuando va al Consulado Chino ya desesperado porque nadie le echa una mano. Es un actor que solo con los ojos en un segundo transmite más sensaciones que otros en hora y media de película, así que siempre merece la pena. Pero Ignacio Huang, el actor que hace del chino que aparece en la vida de Roberto ha sido todo un descubrimiento encarnando a Jun, no dice una sola palabra en castellano en toda la película pero llega un momento en el que casi entiendes a la perfección lo que quiere decir. Tiene una cara enormemente expresiva y transmite en todo momento con perfección las situaciones de agobio, de tristeza, de alegría perfectas en cada escena. Lo mejor de la cinta son las situaciones en las que están los dos juntos, que componen la mayor parte de la película, la comunicación o falta de comunicación sobre todo al principio, va quedando poco a poco compensada por los esfuerzos que hacen, sobre todo Roberto, para llegar a un buen final. Y luego tenemos a Muriel Santa Ana, que hace el papel de Mari, una mujer que está enamorada de Roberto y que no está dispuesta a rendirse ante el miedo de este al compromiso, a entablar una relación con alguien, a tener una vida algo más feliz y plena que la que tiene. Claro que él tiene sus razones, su vida le ha marcado y eso es algo que tendréis que descubrir delante de la pantalla.

No es una maravilla, no es la mejor película que se puede ver en este momento y no quedará entre las grandes producciones de Darín, pero sí que es una cinta que merece la pena ver, ya sea en el cine o en DVD en casa dentro de unos meses. Garantiza que estaréis todo el metraje con una sonrisa, a veces de moderada tristeza y otras de alegría, y que saldréis del cine con ese leve aire de contento con el que uno sale cuando ve algo que le dice algunas cosas y en el fondo merece la pena. Su estreno en Argentina no esperaba el éxito que tuvo, era casi una película menor que fue creciendo gracias al público. Creo que en este maremagnum de cine espectacular y falto de argumento merece la pena sentarse un rato a ver algo distinto, más calmado, más suave pero muy entretenido y con momentos realmente buenos. No da más ni menos de lo que parece, es una película lenta pero que no cansa ni aburre en ningún momento, para disfrutar de varias actuaciones muy destacables y sobre todo convincentes y de un argumento con más de un momento original e inesperado. Yo la recomendaría, sobre todo para escapar de ese otro tipo de cine que, aunque también me gusta, a veces cansa un poco; para ver algo distinto. No creo que os decepcione.

miércoles, 15 de junio de 2011

"Tardes con Margueritte", de Marie-Sabine Roger

“Decidí adoptar a Margueritte. Pronto celebrará sus ochenta y seis años, más vale no esperar demasiado. Los viejos tienen una ligera tendencia a morir.
Así, si le pasa algo, no sé: caerse al suelo en la calle o que le roben el bolso dándole un empujón, ahí estaré. Podría llegar enseguida y separar a la gente del medio y decirles:
¡Vale, venga, ya está, ahora marchaos de aquí!, ya me encargo yo, es mi abuela”

A finales de agosto del año pasado comenté en este blog una película que me había gustado mucho por varias razones. Cuando salí del cine tenía en la cabeza hacerme con la novela en la que se basaba, pero la verdad es que no la encontré y luego fue algo que quedó un poco olvidado. Recientemente llegó a mis manos y no perdí la oportunidad de leerla y, sobre todo, de gozar con esta lectura. Aunque la adaptación cinematográfica es excelente, cosa que no suele ocurrir demasiadas veces, la lectura del libro fue toda una experiencia y, aún conociendo la historia, no dejó de sorprenderme, emocionarme, sonreír y hasta reprimir unas pequeñas lágrimas. En un comentario que alguien me dejó de la película decía que “sensible” era la palabra que mejor la definía, es cierto, pero la cantidad de sensaciones que pueden llegar a conseguir las palabras que nos cuentan la historia no se pueden comprimir en una sola, cualquiera que elijamos se quedaría corta. Hablo de una novedad reciente por parte de la Editorial Galaxia en su colección Costa Oeste, “Tardes con Margueritte”, de Marie-Sabine Roger. También la podéis encontrar en castellano en Duomo Editorial, del año 2009.

Curiosamente me costó bastante encontrar datos biográficos sobre esta autora, muy conocida en su país, pero parece que algo menos fuera de él. Es una mujer nacida en Burdeos (Francia) en 1957. Comienza a escribir a finales de los años 90, dejando su trabajo hasta ese momento como profesora de educación infantil. La mayor parte de su producción son relatos cortos y libros ilustrados para niños, en este apartado podemos hablar de casi cien obras, todas ellas pensadas para este público. La novela que comento hoy la publicó en el año 2009, con el título original de “La tête en friche”, que vendría a ser algo así como “La cabeza en barbecho”, que refleja perfectamente la historia que nos va a contar, luego me explicaré algo más. Prácticamente es su primera obra pensada para unos lectores algo más adultos, luego publicó dos más pensadas para este tipo de lectores que espero que aparezcan en algún momento por aquí, me gustaría leerlas.

Es la historia de Germaine Chazes y la mujer que va a cambiar su vida, Margueritte. Es un hombre que vive en un pueblo francés, no es demasiado inteligente o eso parece, pero lo que realmente le falta es cariño, amor, sentimientos y vivencias que por una serie de razones no tuvo y que va a tener a rías de su encuentro con esta entrañable viejecita que le va a enseñar tal cantidad de cosas que nunca se lo podrá agradecer como se merece. En ningún momento de su vida tuvo a alguien que realmente se encargara de él, que lo dirigiera, que le enseñara todas las cosas que son necesarias para vivir como una persona plena. Su madre, como él dice, nació sin instinto maternal y su relación con ella siempre fue complicada, por decir algo, casi podemos decir que fue una relación inexistente. No conoce a su padre, es fruto de una relación de una noche, cosa que ella le recordará siempre. Nunca fue muy espabilado, en el colegio tampoco nadie tuvo la paciencia suficiente para enseñarle algo. Vive trabajando en lo que puede, siendo blanco de bromas por parte de sus amigos, sobre todo por esa falta de inteligencia que tiene, pero lo que más le falta es inteligencia para captar y desarrollar sus emociones. Va al bar y charla con Marco, Julien o Landremont..., pero eso no es vida. Su madre está en la casa familiar, mientras él vive en una caravana que un antiguo novio dejó allí, incapaz de convivir con ella bajo el mismo techo. Tiene la costumbre de ir al parque e sentarse allí en un banco a contar palomas, a las que hasta les pone nombre para poder identificarlas y distinguirlas. Pero un día, en su banco, encuentra a una mujer mayor y se pone a hablar con ella, es Margueritte; es entonces cuando va a descubrir todo lo que hasta ese momento se perdiera, sobre todo porque nadie quiso encargarse de enseñárselo. Su vida va a cambiar, su forma de ver las cosas también, va a descubrir no solo los libros y las palabras, el diccionario...; el mayor descubrimiento de todos serán los sentimientos, el amor con mayúsculas y una serie de cosas que harán que su vida y sobre todo su forma de ver las cosas que lo rodean cambien radicalmente. Gracias a ella va a pensar en cosas que antes ni se le habían pasado por la cabeza, incluso la relación que mantiene con Anette, una chica del pueblo con la que se ve de vez en cuando, cambiará de tal modo que pasará casi de ser un pobre hombre a medias a un hombre completo.

El título del original francés me parece perfecto, Germaine no es un tonto, no es una persona muy inteligente, pero la falta de atención y de cariño durante todas su vida hace que sea un poco más lento que los demás y sobre todo más directo, menos delicado, con una forma de ver la vida un tanto especial. Su cabeza y su corazón están descansando, esperando, reposando hasta que alguien ponga la semilla para que germine en un terreno perfecto para hacerlo. Cuando Margueritte pone esas cosas en la cabeza y en el corazón de Germaine todo crece y se desarrolla tan rápidamente que todos los que están a su alrededor no pueden creer lo que ven, el gran cambio que se produce en él no solo a un nivel cultural, sino sobre todo desde un punto de vista personal, comportándose de un modo que desconocen y haciendo cosas que muchos no creían que pudiese hacer, pensar o decir.

Ya dije en su momento que la película me pareció espléndida, llena de sentimientos y sensibilidad sin caer para mí en ningún momento en tópicos ni en intentar conseguir la lágrima fácil. Ahora que leí la novela creo que es una más que buena adaptación del texto escrito, la idea central está presente en la cinta y el desarrollo de la misma sigue bastante bien la historia que leemos. Solo le voy a encontrar un par de carencias, que no defectos, porque siempre tenemos que tener claro, por lo menos yo, que una cosa es la novela, la palabra escrita y otra la película, lo visual; no es sencillo muchas veces llevar las palabras a la imagen. La novela refleja perfectamente como Germaine descubre las palabras y su significado, que es lo que más llama la atención en la película, pero es maravilloso leer los significados en el papel de las palabras que Germaine desconoce y que va metiendo en sus diálogos diarios. Una de las primeras cosas que Margueritte le regala es un diccionario, así en el texto cuando aparece una palabra que no conocía, vamos a leer también su definición, como dejando claro que a partir de ese momento va a saber usarla. En la cinta parece que todo el proceso de cambio de Germaine es gracias a las palabras y la lectura, y otras cosas quedan un poco más diluidas en el argumento. En la novela esto también es fundamental, pero el cambio del protagonista viene sobre todo por cómo lo trata Margueritte, por cómo habla con él, por la paciencia que tiene. Lo fundamental es eso, que habla con él, intenta entenderlo, comprenderlo y enseñarle cosas que hasta ese momento no conocía. Le descubre el mundo y los sentimientos por la gente, por las cosas, por los actos, por todo lo que está a su alrededor y, sobre todo, que él también es una persona como las demás, que puede hacer lo mismo y que puede ser incluso mejor que muchos de los que le rodean. No va a hacer de él una buena persona, porque eso es algo que ya estaba en él, pero ella sabrá cómo sacar todo lo que Germaine tiene dentro, que es mucho. Lo mejor de la novela es ir leyendo cómo se va produciendo ese cambio, porque además es algo perceptible a medida que uno lee, la forma de redactar, de pensar del protagonista va cambiando a medida que avanza el texto, genial.

Se nota que es una autora que escribió mucho para niños. La forma de plasmar todos esos sentimientos y sensaciones es fantástica. Hay líneas y líneas que merecen la pena, que quedarán grabadas en la mente de lector y recordará más adelante. El modo de hablar y de comportarse de Germaine va cambiando y el lector asiste a ese proceso de cambio, de germinación, casi de nacimiento de un hombre que pasó de pasmar por el mundo a formar parte activa de él. Está escrito con una delicadeza casi magistral, con un lenguaje y unas imágenes que llaman la atención y que harán que más de una vez una sonrisa asome a nuestros labios, y en otras ocasiones la emoción será también grande, haciendo que una pequeña lágrima, normalmente de felicidad, aparezca también. Los dos personajes centrales tienen tantas cosas dentro de sí mismos que es imposible que el lector no se sienta a gusto con ellos y desee que todo salga bien para ambos.

No quiero hacer una comparación, nada más lejos de mi intención y diré que ambas merecen mucho la pena, es más, si uno ya vio la película debería leer la novela, y viceversa. Y si no hicisteis ninguna de las dos cosas, animaos, estoy seguro de que no os va a decepcionar e incluso podréis aprender algunas cosas sobre vosotros y los que os rodean, igual que Germaine. Y pienso también que no solo es recomendable para lectores adultos, queda anotada como una posibilidad de lectura para el curso siguiente, pienso que alguno de mis grupos va a leerla.

viernes, 10 de junio de 2011

"X-Men: Primera Generación" - "Piratas del Caribe 4: En mareas misteriosas"
















Hoy voy a comentar dos películas por el precio de una. Es que estos dos últimos fines de semana tocó cine, la de la semana pasada se me despistó pero va ahora. También es cierto que no me gustó demasiado, así que primero comento algo de la que sí me gustó y la otra queda para el final.

Otra de superhéroes, se juntan los estrenos y ya dije que esas no las dejo pasar. En este caso es un estreno de este último viernes, así que seguramente cuando leáis este comentario todavía estará en cartelera, por si os apetece verla. Hablo de “X-Men: Primera Generación”. Es la cuarta entrega que circula alrededor del mismo grupo de personajes, para mí una de las mejores series de cómic que hay en este terreno y a la que siempre fui muy aficionado, quizá la que más. Claro que en mi época eran conocidos como la “Patrulla X”, pero ahora con esta moda de poner las cosas en inglés han pasado a ser los “X-Men”. Las dos primeras fueron dirigidas por Bryan Singer, que en esta cede el testigo a Matthew Vaughn, que curiosamente hasta ahora es más productor que director, intercambiando papeles, ya que en este caso el primero es el productor. Las de Singer me parecieron muy decentes y entretenidas, más la primera que la segunda, pero en general respondían bastante bien a la idea que los seguidores del cómic podían tener, los personajes estaban muy bien elegidos y los argumentos, teniendo en cuenta de lo que estamos hablando, no estaban mal. Más decepcionante para mí fue la dedicada a uno de los integrantes de este equipo que más me gusta, Lobezno, me pareció floja en muchos sentidos, tanto de guión como de entretenimiento. Así que cuando vi que estaban preparando esta digamos que tuve algunos reparos, a ver si el declive iniciado con la anterior seguía o decidían hacer algo con un poco más de calidad. Pues creo que acertaron, porque si hago un listado de películas de este género esta quedaría entre el segundo y el tercer puesto. El primero es, inevitablemente, para la última versión de Batman, “El Caballero Oscuro”, que me pareció una película redonda en todos los sentidos, creo que realmente buena. Ahora recuerdo que no es la cuarta, sino la quinta entrega con estos personajes, me dejaba "X-Men 3", parece claro que no me gustó demasiado, porque casi ni me acordaba de ella.

No nos vamos a encontrar aquí con el grueso de los héroes más conocidos de este equipo, por el que han pasado gran cantidad de personajes. Quiero decir que aviso que aquí no vamos a tener a Lobezno, Cíclope, Tormenta... Los dos únicos que repiten son Magneto y el profesor Charles Xavier, casi el antagonista y el protagonista de la conocida saga. La acción transcurre en los años 60, inmersos en la guerra fría entre Estados Unidos y Rusia y la crisis de los misiles, que en este caso tiene como instigador a un mutante, el “malo” de la película. Xavier es un joven científico centrado en el mundo de las mutaciones genéticas; mientras tanto Erik Lehnsherr es un joven judío que ve como sus padres son llevados a un campo de concentración, momento en el cual se manifestará su mutación, será el futuro Magneto. Adiestrado por un científico alemán, Sebastian Shaw, conseguirá desarrollar esos poderes. En una investigación la CIA descubre algo raro y encarga al profesor Xavier que investigue y localice a mutantes por todo el mundo. Así vamos a asistir al nacimiento del grupo que conoceremos después como X-Men y veremos también de dónde surgen y qué razón tienen de ser muchas de las cosas que hemos visto en las películas anteriores y en los cómics. También tiene como tema central la idea de los mutantes como gente distinta a los demás y las sensaciones, problemas y situaciones que eso les provoca; se centra bastante en este tema, pero está tratado de tal manera que no hace que la cinta se haga nada pesada, al revés, las algo más de dos horas que dura se me pasaron en un suspiro, lo que es una buena señal. Sabremos muchas cosas y se nos darán algunas explicaciones, por ejemplo el porqué de la relación que hemos visto entre Magneto y el Profesor X, amigos y enemigos a un tiempo. No quiero contar más, es mejor que la disfrutéis, porque desde mi punto de vista es bastante recomendable, e imprescindible para los aficionados al género.

En cuanto a los actores, desde mi punto de vista, hay dos que destacan por encima de los demás. Los malos de estas historias suelen ser muy atrayentes y en este caso el papel de Sebastian Shaw está interpretado por un actor que siempre me gustó bastante y al que hace tiempo que no veía en un cine, Kevin Bacon, creo que está estupendo y es uno de los elementos centrales de la historia. El otro que destaco es el actor que hace el papel de Magneto, Michael Fassbender, creo que promete (aunque también me da la impresión de que puede ser uno de esos casos en los que siempre le den el mismo tipo de papeles). Posiblemente sea la mejor actuación de la historia, también porque es el personaje que tiene más que mostrar, más torturado, vengativo y contradictorio en algunas ocasiones, me gustó mucho. Algo por debajo estarían, aunque tampoco quiero decir que estén mal, porque en general todos me gustaron mucho, James McAvoy interpretando al joven Charles Xavier y muchas caras conocidas del cine y la televisión que igual de nombre no suenan, pero sí sus caras. Entre las más conocidas, January Jones en el papel de la seria e imperturbable Emma Frost; si por el nombre no suena os diré que es la esposa de Don Draper en la magnífica serie “Mad Men”, paseando su porte y convirtiéndose en una mujer de diamante puro, fría como el acero en todo momento. En plan detalle hasta tenemos un actor español entre los mutantes del grupo de los malos,  Álex González, interpretando a Riptide, aunque si no recuerdo mal no tiene una sola línea de diálogo, pero aún así llama la atención en algunos momentos. A pesar de que destaco a dos actores algo por encima del resto una de las mejores cosas es el reparto en general, la media es alta en todos ellos y no hay uno solo de los personajes que rebaje esa idea, están todos perfectamente conjuntados y creo que bastante bien dirigidos.

Otra de las cosas que destacaría es que, a pesar de ser una cinta de superhéroes mutantes con poderes, no se convierte como otros casos en un delirio visual de efectos especiales en plan enorme espectáculo. Tiene momentos espectaculares, pero creo que se centra más en la historia y en los personajes y estos efectos son un aderezo necesario para el desarrollo del argumento y las relaciones entre los personajes. Quiero decir que, teniendo en cuenta lo dicho, se mantiene dentro de una línea de verosimilitud, casi de realidad que resulta bastante convincente.

Lo dicho, creo que es muy recomendable para los aficionados y para los demás creo que podrían verla tranquilamente, van a pasar un rato muy entretenido y con momentos realmente buenos.

La semana anterior fui con muchas ganas, y algo de miedo teniendo en cuenta la línea que estaba tomando, a ver la cuarta entrega de “Piratas del Caribe”, subtitulada “En mareas misteriosas”. Ya digo de entrada que no me gustó demasiado, esperaba algo más y la decepción fue bastante grande. La primera es una de esas películas que llamó mucho la atención, tenía una buena historia, era muy entretenida, muy divertida y con momentos realmente geniales, hablando siempre desde el punto de vista del cine como un mero entretenimiento, creo que cumplía con creces esa idea. La segunda y la tercera tenían sus momentos, aún siendo algo más irregulares. Claro que no contaban ya con la capacidad de sorpresa de la primera, muchas de las cosas ya eran esperables y aún así las disfruté bastante pero en orden descendente, es decir, cada vez me convencían menos. Claro que la presencia de Johnny Deep compensaba muchas cosas, creo que el capitán Jack Sparrow es uno de esos personajes ya clásicos dentro de la historia del cine, siempre y cuando no se lo carguen con alguna película más, porque como no cambien de director y guionistas acabará siendo una caricatura de sí mismo, y eso que el personaje ya es una caricatura completa.

Quiero decir que me aburrí viéndola, que creo que es lo peor que se puede decir de una película que lo que busca es entretener y divertir al espectador. Me pareció lenta, falta de ritmo, con escenas metidas a golpes e incluso sin demasiado sentido, repitiendo casi las mismas gracias de algunas de las anteriores y sin demasiada originalidad. Falta de emoción, con un guión cogido por los pelos y con personajes metidos dentro de la historia no se sabe muy bien con qué intención. Creo que me sonreí en un par de momentos, pero solo leves sonrisas, y creo que no era el único en la sala al que le pasó lo mismo. Si le quitamos a Johnny Deep perdería el poco interés que tiene e incluso con él no tiene demasiado, no se puede vivir ni engañar al espectador dándole más de lo mismo y si se hace debería tener algo más para poder mantenerlo. No sé si habrá alguna más, aunque la recaudación de esta parece que no es tan mala como creo que merece, pero como dije antes si quieren convencer a la gente tendrán que hacer algo más. Nada comparable a la que comento antes, que tiene suficientes elementos nuevos y distintos como para mantener a la gente pendiente y esperar a ver si hay otra más después para ver qué pasa con los personajes.

Incluso actores que son de esos que siempre me gustan, como es el caso de Geoffrey Rush quedan aquí casi como actores del montón, porque no tiene un solo momento que llame la atención. El papel femenino de la historia es interpretado por Penélope Cruz, sonada intervención de esta actriz en una cinta americana de alto presupuesto. Voy a decir que no está mal, aunque tampoco es que sea un papel para lucirse, pero el problema es que aparece como una antigua novia del capitán Sparrow, y la forma de plantear esa relación tampoco me resultó nada creíble, la verdad. El único actor que me llamó la atención fue Ian McShane, que interpreta al pirata Barbanegra, es el único de casi todo el plantel que llena en algunos momentos la pantalla, llegando a eclipsar a todos los demás.

Si la anterior queda entre las destacadas de este año, por el momento, esta no, es más, no la recomiendo casi ni para los incondicionales. Hasta salí algo enfadado, esta moda de agotar hasta la saciedad ciertos personajes hasta que no den un duro en taquilla y queden marcados por esa línea descendente de calidad y entretenimiento está llegando a un extremo difícilmente sostenible. En lugar de buscar nuevos argumentos, personajes o situaciones se están limitando en muchos casos a llevar lo que ha funcionado muy bien al límite, primando el dinero sobre la imaginación. El cine era una fábrica de sueños, será que no sueñan nada nuevo ya, porque entre versiones de otras anteriores y secuelas están llenando las salas. Alguna excepción hay, pero cada vez menos. Lo dicho, yo le recomendaría a los aficionados a esta serie que la vean en casa cuando la pongan en TV o en DVD, mejor gastar el dinero en cosas que merezcan algo más la pena.

jueves, 2 de junio de 2011

"Prométeme que serás libre", de Jorge Molist



Sorpresa muy grata la novela que voy a comentar hoy. Primero porque es de un autor que desconocía y del que no había leído nada antes, aunque no es su primera novela, ya que tiene cinco anteriores a esta que pasarán a la lista de lecturas futuras, teniendo en cuenta que esta que leí me dejó muy buen sabor de boca. En segundo lugar porque es una novela de género histórico, ya dije más de una vez que es uno de mis preferidos, que pienso que aporta algo al género, que tienen una serie de cosas que hacen que se algo distinta a las demás y porque no transcurre exactamente en la época de la Edad Media, como la mayor parte de ellas. Esta se desarrolla a partir de 1484, a principios del Renacimiento, eso sí, en la zona de Barcelona que debe de ser la que más funciona como marco de las historias de los autores españoles de este género. El título “Prométeme que serás libre”, y el autor es Jorge Molist.

Es un autor nacido en Barcelona en 1951. Pasó su infancia en el barrio del Raval, donde descubrió su pasión por la lectura y la escritura en la biblioteca municipal. A los catorce años comenzó a trabara como aprendiz en una imprenta (esto se nota en esta novela) y luego tuvo otros trabajos que simultaneaba con el Bachillerato nocturno. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Barcelona, al mismo tiempo que compaginaba esos estudios con varios y diversos trabajos. Empezó a trabajar para una importante multinacional, realizando además un Máster en Empresariales centrado en la dirección de empresas. Su trabajo hizo que viviera y desarrollara su actividad profesional en varios lugares de Estados Unidos y España. De vuelta a Europa se establece en Madrid y será ejecutivo de varias compañías. En el año 1996 decide retomar su pasión por la escritura y empieza la redacción de su primera novela, “Los muros de Jericó”, publicada en el año 2000, y reeditada en el 2005 con el título de “El retorno cátaro”. En el 2002 publica la segunda, “Presagio”, basada en hechos reales, alrededor del tema del enfrentamiento entre la espiritualidad mejicana y la cultura americana. La tercera, “El anillo”, apareció en 2004, finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio; trata sobre la búsqueda de un tesoro templario y tuvo gran éxito, tanto de público como de crítica, traducida a casi todas las lenguas europeas y alguna asiática. En el año 2007 aparece “La reina oculta”, ganadora del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio, a historia de una dama, dos caballeros y tres enigmas que harán que el autor recree varios mitos de la Edad Media. La que es objeto de comentario hoy es, hasta ahora, su última novela, “Prométeme que serás libre”, editada este mismo año 2011.

Nos va a contar la historia de Joan Serra de Llafranc, por lo menos buena parte de ella, sus aventuras y desventuras, sus amores y desamores, acompañado en algunos momentos de su hermano Gabriel. Vive con su familia en el pueblo que acompaña a su nombre, en la costa de Cataluña. Allí su padre, Ramón Serra, es un hombre libre que trabaja como pescador y tiene su propia barca, “La Gaviota”, que será un símbolo de esa libertad que Ramón quiere para él y toda su familia, que ninguno de los suyos tenga que depender de un señor en ningún momento de su vida. La vida es tranquila y buena para todos, pero esa tranquilidad va a ser destruida en muy poco tiempo. Un día, nada más empezar la historia, una galera pirata se acerca al pueblo, van a atacarlo, asesinando y secuestrando, sobre todo a las mujeres. El padre de Joan cae abatido por un disparo de mosquete, un arma casi desconocida para los atacados y que les provoca un profundo temor. Los piratas matan a gran parte de los hombres, que no están preparados para hacerles frente, no tienen armas ni preparación. Joan tiene que ver cómo su madre Eulalia y su hermana María son secuestradas por los piratas y llevadas a su barco, sintiendo una gran impotencia por no poder hacer absolutamente nada. El padre muere en sus brazos, haciéndole prometer a Joan que hará todo lo posible por ser un hombre libre y traer de vuelta con él a su familia, cueste lo que cueste, promesa que Joan hará y será uno de los núcleos centrales de la historia, aunque en muchos momentos nada saldrá como él quiere. De la familia queda él, su hermano pequeño Gabriel y una hermana aún más pequeña, un bebé, que morirá al poco tiempo. Además entre las que se llevan los piratas está su mejor amiga, Elisenda, a la que también querrá buscar cuando salga del pueblo. Al principio intentará movilizar a la gente poderosa de su zona para que los ayuden, pero nadie querrá hacer nada, ni los nobles ni la iglesia, lo que le va a provocar algunos problemas. Tantos que tendrá que marcharse, y aparece en ese momento un comerciante catalán afincado en Barcelona, Bartomeu, que será el que coja a los hermanos y los lleve con él para entregarlos a un monasterio barcelonés, en el que tendrán que quedarse a vivir. Bartomeu será una figura fundamental en la vida de Joan, un mercader, entre otras muchas cosas, de libros, con negocios importantes en todos los puertos del Mediterráneo. Cuando llegan a Barcelona verán que la vida allí es muy distinta y además no son demasiado bien recibidos por los monje, por lo menos por los que mandan, envueltos siempre en conflictos por el poder y el dinero. Tendrán que ponerse a trabajar si quieren que la iglesia los mantenga, pero la vida que llevan allí a Joan no le gusta nada. Gracias a Bartomeu comenzará a trabajar como aprendiz en la librería de la familia Corró, un mundo nuevo se va a abrir ante él, el mundo de los libros, de las copias, de la imprenta, de las letras que desconoce y que van a ser un descubrimiento maravilloso que marcará buena parte de su camino... No quiero contar más, esto es lo que pasa en los primeros capítulos, pero lo mejor es acompañar a Joan en todas las cosas que le van a pasar, que van a ser muchas; conocer a gran cantidad de personajes que van a actuar con él, unos buenos y otros malos, como tiene que ser para mantener el interés del lector, entre ellos la figura de la pequeña Anna, que va a fascinarlo desde un principio.

Son muchas las cosas que van a pasar en su vida y para mí fue muy entretenida la lectura de todas ellas, no perdiendo el interés en ningún momento. Una de las cosas que más me gustó y que, por lo que vi, destacan en este autor, es la forma de escribir, de contarnos todo. Tiene un estilo muy ágil, siempre está pasando algo y casi no hay nada anecdótico ni de sobra, una forma de contar que te engancha desde un principio. Además no sigue, como otras, una misma línea, le van a pasar muchas cosas y no todas esperables ni del mismo tipo. Va a pasar por muchas situaciones y vicisitudes, dándole a la historia unos cambios a veces sorprendentes, pero muy bien desarrollados. Por otro lado la temática de los libros, la pasión por la lectura o la escritura, la imprenta, las copias y todo lo que tiene que ver con el mundo del libro está tratado con un cariño fascinante, haciendo que tomemos contacto con una época, el Renacimiento, que fue fundamental para cambiar la forma de ver la vida y la sociedad de la Edad Media. Los personajes están perfectamente definidos, son muchos y muy variados, y siempre tienen un papel importante dentro de la historia. Además también hay que decir que no es una historia de excesivos personajes como pasa en otras novelas de este género, hay un núcleo central de diez o doce y pocos más intervienen en los acontecimientos. Por otro lado también es destacable que el personaje central, Joan, no es como casi todos los protagonistas de este tipo de novelas. Quiero decir que no es un hombre a imitar, no es un conjunto de características positivas, no siempre es bueno, actuando de un modo, digamos, adecuado. Va a tener momentos en los que haya una lucha entre lo que tiene que hacer y lo que cree que está bien o no, y no siempre va a ganar el bien en esos momentos. Quiero decir con esto que está más cerca de ser un hombre real, con buenos y malos momentos, con luchas internas ante ciertas situaciones, torturado en muchas ocasiones por sus decisiones. No es tan plano en ese sentido como otros protagonistas de este tipo de novelas. Y muchos de los restantes tampoco, la mayor parte de ellos no son ni muy buenos ni muy malos, tienen sus momentos, pero siempre actúan siguiendo una serie de razones, ya sea para bien o para mal.

Una de las cosas que más me gustaron es la variedad de situaciones, de momentos y de personajes que intervienen en la acción y los acontecimientos. No tiene una línea marcada desde el principio y hay una serie de cosas que posiblemente sorprendan al lector, lo que no está nada mal. Quizá esta sea una de las razones para que me gustara tanto y me entretuviera algo más que otras parecidas, porque precisamente tiene una serie de elementos que hacen que sea ligeramente distinta, creo que es su mayor mérito. No voy a contar nada más de lo que dije, porque pienso que lo mejor es tomar contacto con ella, leer e ir poco a poco viendo por donde va el camino de Joan Serra de Llafranc en busca de su familia, de su libertad y de un camino propio en su vida. Me cautivó por cómo habla de los libros, de su redacción, de su fabricación y el cariño con el que el autor trata el tema, se nota que conoce el mundo de la imprenta de primera mano. Pero no fue solo eso lo que me atrapó, sino que fue todo. Quizá una cosa que no me gustó demasiado es que se centrase tanto en el personaje de Joan que eché algo de menos saber algo más del hermano pequeño, Gabriel, que queda un poco diluido en la historia, siendo también un personaje que creo que podría intervenir algo más, pero claro, es una cuestión personal, sus razones tendrá el autor para hacerlo así.

Otro aspecto a destacar es que aún siendo una novela de género histórico los datos, personajes o situaciones reales están perfectamente introducidas en la historia. En ningún momento hay largos párrafos en los que el autor nos cuenta el momento histórico ni grandes explicaciones fuera de la historia que nos está contando. Incluso muchos de los personajes reales del momento están muy bien introducidos dentro del argumento, interviniendo la mayor parte de ellos en algún momento con los que llevan el peso de la trama. El lector puede hacerse una idea casi perfecta de muchos de los acontecimientos de finales de ese sigo XV y principios del XVI solamente con seguir la historia y estar algo pendiente de lo que va pasando, de lo que algunos de esos personajes dicen o hacen. Quizá sea otro mérito del autor, aunque no estamos hablando de una novela en la que prime lo histórico sobre la historia que nos quiere contar, aquí funciona más como un marco para desarrollar una serie de acontecimientos que tienen a los personajes ficticios como núcleo central.

Creo que queda claro que es muy recomendable, sobre todo para los aficionados al género histórico. Para mí fue una verdadera sorpresa y pienso que tenemos en España una serie de autores del género histórico tan buenos o más que muchos otros que vienen del extranjero y venden montones de libros, tanto este de hoy como Chufo Lloréns, Ildefonso Flacones y otros más que tienen méritos suficientes para estar entre los grandes autores de la novela histórica, no solo de aquí, sino también de fuera de nuestras fronteras. Así que tanto si os gusta el género como si tenéis dudas, creo que debéis de leerla, no creo que os vaya a decepcionar.

lunes, 23 de mayo de 2011

"Noah Barleywater escapa da casa", de John Boyne


“Allí había colores que nunca antes había visto; colores que ni siquiera sabría nombrar. A mano izquierda había un reloj de madera que estaba pintado no de verde exactamente, sino de un color que querría ser verde si tuviera alguna imaginación. Y por allá, al lado del lapicero, había un juego de tablero cuyo color predominante no era el rojo, sino otro color que haría que el rojo tuviese envidia y se ruborizase de vergüenza ante su propio aspecto triste. Y las letritas de madera, en fin, alguien diría que estaban pintadas de amarillo y azul, pero solo lo dirían sabiendo que unas palabras tan simples serían un horrible insulto para los colores de aquellas letras”.

Este es un fragmento del librito que voy a comentar hoy, uno de los muchos que podría escoger por su originalidad a la hora de jugar con las palabras, por la capacidad que tiene para en unas pocas letras transmitir tantas cosas, por su sensibilidad, por muchas cosas... Está extraído de la última novela de John Boyne, “Noah Barleywater escapa de casa”, editada en gallego por FaktoriaK como una auténtica primicia, ya que aparece antes en gallego que en castellano, una nueva felicitación para esta editorial gallega siempre preocupada por ofrecer productos interesantes y atrayentes para los lectores gallegos. Por cierto, traducida esta lengua por Carlos Acevedo. Es evidente que hablamos de una novedad reciente salida al mercado editorial este mismo mes de mayo.

John Boyne es un autor que ya apareció por aquí en dos ocasiones, así que la reseña biográfica ya la hice en el primero de esos comentarios, por eso no la voy a repetir. En el comentario de “El motín de la County” ya aparecía el título de esta de hoy, que hasta el momento es su última novela. Como siempre pienso que tiene una sensibilidad especial a la hora de escribir, una forma de redactar que sabe transmitir sentimientos de un modo mucho mejor que otros muchos autores, provocando siempre en el lector un montón de sensaciones de muy diversos tipos. En este caso pasaremos por momentos de gran alegría, de profunda tristeza, risas, caras de sorpresa..., muchas cosas contenidas en poco más de doscientas páginas, que no está nada mal. Otra cosa que me sorprende de este autor es la forma que tiene de tratar a los niños en sus libros. Siempre recuerdo una frase del famoso director de cine, Alfred Hitchcock creo, que decía que se negaba a trabajar con niños y animales, porque era la cosa más complicada e imprevisible que había. Boyen convierte a niños en protagonistas de sus historias y consigue siempre reflejar niños reales, sin caer en demasiados tópicos, sin hacerlos demasiado listos ni demasiado repipis ni tontos, no, son niños casi de verdad que hablan com lo haría un niño a nuestro alrededor cualquier día; tampoco son superniños que son capaces de salir de cualquier problema, y aún metiéndolos en mundos de fantasía como esta novela de hoy, parecen de carne y hueso.

La historia es sencilla, pero no por eso poco compleja. Noah Barleywater, el protagonista, es un niño de ocho años que decide escaparse de casa. Su objetivo es tener alguna aventura y hacer algo importante en su vida. Así un día, muy de mañana, sale de su casa, dejando atrás a sus padres y emprende un camino que va a estar lleno de sorpresas y algunas dificultades. Piensa que a sus ocho años de vida ya tendría que haber hecho algo más, ya que hizo una lista de sus logros, que se reducen a cinco, lo que le parece muy poco para “tantos años”. Al fin, leyó catorce libros enteros, ganó una medalla de bronce en una carrera de quinientos metros, sabe cuál es la capital de Portugal, es el séptimo más listo de la clase y es un fenómeno con la ortografía. Esos cinco puntos le parecen demasiado poco, así que esa mañana sale de casa en busca de aventuras, echando solo una pequeña mirada hacia atrás para ver por última vez su casa y la chimenea echando humo. Pero cuando sale de ese mundo “normal” y emprende su camino va a entrar en otro mundo completamente distinto, donde todo cobra vida y nada es lo que parece. Su viaje va a tener lugar por tres pueblos, aunque en el que pasará más tiempo será en el tercero. Pero ya al principio empezará a ver cosas que no tienen nada que ver con su realidad. Árboles que se mueven solos, noticias que aparecen en los diarios al momento de producirse, perros salchicha que hablan o burros con un hambre incontrolable. En el tercer pueblo encuentra una juguetería y en ella a un viejecito que será con el que pase más tiempo. Noah le contará algunas cosas de su vida y de su madre, el centro de su mundo, al jugueteo y el viejo le contará a Noah buena parte de las que él pasó en su larga vida. Este será el núcleo de la historia, y no voy a desvelar más, tendréis que leerla.

A mí me encantó la historia, tanto por cómo está contada (de un modo fascinante) como por las cosas que cuenta y lo que hará pensar al lector. No tengo claro si es una novela infantil, juvenil o para adultos o si es las tres cosas a la vez. Dependiendo del lector tendremos una lectura distinta, adecuada, pienso yo, para cualquiera de los tres grupos de edad. Un niño tendrá delante una historia mágica donde todo cobra vida y tiene algo que decir. Los jóvenes podrán profundizar un poco más en muchos aspectos y pienso que podrá hacerles reflexionar sobre varios temas y les dará más de un consejo y orientación para algunas cosas de la vida. Peor también pienso que quien podrá sacarle todo el contenido a la historia será un lector adulto, que no pasa nada por leer cosas fantásticas y aparentemente sencillas, porque de sencillo no tiene casi nada aunque lo parezca. Un lector de cierta edad podrá comprender perfectamente la historia, con sorpresas que no quiero ni debo desvelar, pero seguro que cuando la terminéis una sonrisa a medio camino entre la sorpresa y la satisfacción quedará en el rostro del lector. Además conseguirá que muchos lectores hagan un viaje a su juventud y a las lecturas que hicieron en aquel momento. Con esto no quiero decir, tengo que avisarlo antes, que sea una copia de nada, sino que las sensaciones y sentimientos que me provocó la lectura me recordaron a muchos de los que hace tiempo que no tenía con un libro, aquellos que aparecían hace años cuando leía novelas de autores como Michael Ende, “Alicia en el país de las maravillas” y muchos de los cuentos de nuestra infancia. Tiene tanto de ellos como de originalidad, por eso digo que en ningún momento quiero que se extraiga de este comentario que hablo de imitación o inspiración en esas novelas de hace tantos años, no, hablo de sentimientos, de las sensaciones que tenía en aquella época y que esta lectura de Boyne me trajo de nuevo, la verdad es que fue genial.

Disfruté mucho de esta lectura y queda entre los libros que volveré a leer en algún momento y de los que recomendaré a mucha gente, tanto a los que tengan hijos e hijas como a los que no, creo que todo el que se considere un buen lector debería sacar un ratito para leer esta novela, que tiene mucho más contenido que páginas. Como muchos sabéis me dedico a la enseñanza dentro de las materias de letras, cada año llegan a nosotros las editoriales con las novedades para que nuestros alumnos y alumnas lean. La mayor parte de ellas, subjetivamente hablando, no me gustan demasiado, son excesivamente sencillas y simples, aunque siempre hay alguna excepción, pero de verdad que en muchas ocasiones es complicado elegir algo que realmente merezca la pena. Esta de hoy podría ser de las más que recomendables para cualquiera de los grupos, casi seguro que les iba a gustar a todos y daría pie para muchas reflexiones, debates y conversaciones sobre la vida de Noah Barleywater y su huida de casa, las razones que lo van a llevar a esto tendréis que descubrirlas por vosotros mismos con la lectura de sus aventuras y desventuras.

lunes, 16 de mayo de 2011

17 de mayo, Día das Letras Galegas

El “Día de las Letras Gallegas” se celebra desde 1963, instituido por la Real Academia Gallega para homenajear a aquellas personas que destaquen por su creación literaria en idioma gallego o por defender esta lengua. Cada año se dedica a un autor o autora diferente. La elección de esta fecha viene dada por la publicación en ese mismo día en el año 1863 en La Habana de la obra “Cantares Gallegos” de la poetisa Rosalía de Castro, una obra que marcó el principio del renacimiento cultural del gallego.

Este año está dedicado al poeta Lois Pereiro, nacido en Monforte de Lemos en 1958 y fallecido en A Coruña en 1996. Es el autor más reciente en el tiempo al que se le dedica este día, aunque una de las condiciones para tal dedicatoria es que hayan pasado más de diez años desde su fallecimiento. Un poeta considerado de culto dentro de la literatura gallega.

Os dejo unos poemas en gallego, con la correspondiente traducción al castellano, espero que os gusten.

“XXV
Déixate devorar por quen te escolla
agora que es unha luz evadida           
da escuridade que te tiña capturado.

Déixate devorar
e impide feramente
que te volva habitar e te contagie
a túa latente sombra irrevocable.”


(Déjate devorar por quien te escoja
ahora que eres una luz evadida
se la oscuridad que te tenía capturado.

Déjate devorar
e impide fieramente
que te vuelva a habitar y te contagie
tu latente sombra irrevocable)

“IF I DIE BEFORE I WAKE...

O pasado apodrece baixo terra
e o presente non flúe,
é un río morto.

Pero esta vez non haberá resurrección
e o futuro é por forza alleo a min.”


(El pasado se pudre bajo la tierra
Y el presente no fluye,
Es un río muerto.

Pero esta vez no habrá resurrección
Y el futuro es por fuerza ajeno a mí.)

“Cuspídeme enriba cando pasedes
por diante do lugar onde eu repouse,
enviándome unha húmida mensaxe
de vida e de furia necesaria”.


(“Escupidme encima cuando paséis
por delante del lugar donde yo repose,
enviándome un húmedo mensaje
de vida y de furia necesaria”.)

martes, 10 de mayo de 2011

"El factor humano", de John Carlin / "Invictus"



La relación entre el cine y la literatura siempre fue y será muy estrecha, muchas películas parten de novelas, con resultados desiguales en ocasiones, pero muchas veces interesantes. Esto viene porque hoy voy a comentar un dos en uno, una película y la novela en la que se basó la misma, aunque ya adelanto que la película se centra en los hechos que forman el núcleo de la novela y no en toda ella, porque sería realmente complicado. La película es “Invictus”, sé que no es reciente y aún siendo un fan incondicional de Clint Eastwood, en su momento no pude verla en el cine, así que la vi hace poco en casa, me encantó. La novela en la que se basa es “El factor humano”, del periodista John Carlin, que también acabo de leer recientemente, y que también me gustó mucho. Tras estas dos experiencias creo que si hoy por hoy me hacen la típica pregunta de a qué personaje famoso me gustaría conocer no dudaría en la respuesta, Nelson Mandela, tiene que ser una experiencia inolvidable e impactante, la verdad.

No voy a comparar en absoluto novela y película, no creo que sea lo mejor que se puede hacer. La cinta parte de los hechos fundamentales de la novela, pero esta es mucho más compleja y extensa, mientras que la película se centra en el tema del rugby y Mandela como la forma de unir de nuevo a una nación dividida y enfrentada por muchos sitios. La novela es una crónica de una época histórica realmente dura y en ese sentido la historia de todo ese proceso que pasó Sudáfrica durante la estancia en la cárcel de Mandela y su posterior liberación y llegada al poder es mucho más interesante y aclaratorio que la historia que escogió Eastwood y su manera de contarla. Creo que en esta ocasión ambos productos merecen la pena y deberían de leerse con poca distancia en el tiempo, cada uno que elija qué prefiere antes, la letra escrita o la imagen.

John Carlin es, fundamentalmente, periodista. Nació en Londres en 1956, hijo de padre escocés y madre española. Estudio en la Universidad de Oxford Lengua y Literatura Inglesa, pero desde siempre mostró una fuerte inclinación por el periodismo. Su carrera como tal comenzó en 1981 trabajando para el “Buenos Aires Herald” y, posteriormente, fue corresponsal en países como México, El Salvador, Sudáfrica y Estados Unidos; trabajando para la BBC, “The Times”... Ganó el Premio Ortega y Gasset de periodismo en el año 2000. Entre sus obras podemos destacar “Heroica tierra cruel” (2004) donde reúne crónicas y reportajes realizados durante su estancia en Sudáfrica o “Los ángeles blancos” (sobre el Real Madrid de fútbol y sus jugadores). Vive en España desde 1998, trabajando para el diario “El País” y colabora habitualmente con “The Observer” o “The New York Times”. “El factor humano”, publicada en el año 2008 en más de quince países con gran éxito, tanto de crítica como de público, ya que permaneció durante bastante tiempo en las listas de los más vendidos. En ella va a reflejar, entre otras cosas, todo su trabajo en los años que estuvo de corresponsal en Sudáfrica, entre los años 1989 y 1995. Como curiosidad comentar que en el año 1997 escribió un artículo titulado “Adiós a las armas” sobre la guerra de información e internet, que iba a ser convertido en un guión cinematográfico, suspendido tras el ataque a las Torres Gemelas. Años después este artículo fue la base de “Jungla de Cristal 4”, la película de la conocida saga de acción protagonizada por Bruce Willis. De todos modos el propio Carlin reconoce solo una cierta fidelidad a su artículo en esta cinta.

El título original de esta novela es “Playing the enemy: Nelson Mandela and the game that made a nation” que vendría a ser algo así como “Jugando con el enemigo: Nelson Mandela y el juego que construyó una nación”, simplificado en su edición española simplemente como “El factor humano”.  Para escribirlo partió no solo de su experiencia como corresponsal en ese país durante seis años, sino también en una serie de entrevistas que hizo entre el año 2000 y el 2007 a casi todos los protagonistas políticos y deportivos de la historia en esos años. Así vamos a tener conocimiento de todo lo que pasó antes, durante y después de la estancia en la cárcel de Mandela. Todos los movimientos políticos, sociales, militares y deportivos de esos años vistos desde todos los ángulos y perspectivas de los grupos de la época. El apartheid en Sudáfrica fue algo tremendo y que podría haber derivado en una auténtica y cruenta guerra civil que podría durar hasta hoy, pero en el medio apareció la figura de Nelson Mandela, preocupado solo por encontrar vías de convivencia pacífica en su país para terminar de una vez por todas con las injusticias. Veremos como, en 1985 Mandela sale de la cárcel con una idea central en la cabeza, conquistar a todos en su red de perdón y de paz, de olvido, de un nuevo comienzo sin tener en cuenta nada de lo sucedido antes. Él era uno de los muchos que podría tener en la cabeza una revolución violenta, una guerra contra los que los habían oprimido durante años, maltratado, segregado y tratado como si fueran auténticos animales. El problema es que no tenía que convencer solo a los que se oponían a él, sino a sus propios compañeros de raza, ya que muchos de ellos querían una auténtica venganza contra los blancos, una venganza contra años de violencia, de asesinatos, de opresión brutal. Lo bueno es que todos tenían miedo, fueran blancos o negros y Mandela tenía que convencer a todos, con los muy distintos bandos que había en cada lado, de que había que olvidarlo todo y partir de cero. Una de las cosas que uso para conseguir ese objetivo fue el rugby y el equipo nacional sudafricano, integrado casi exclusivamente por blancos y que la población autóctona de Sudáfrica no consideraba como nada suyo. Es más, cuando jugaban contra equipos de otros países animaban a los rivales y no al equipo sudafricano. Pero esa fue otra de sus conquistas, con mucha sabiduría, paciencia, control y perdón consiguió algo que parecía imposible, una transición pacífica hacia una situación de una cierta convivencia tras años y años de enfrentamientos. Sabía que tenía que conseguir que se unieran buscando un elemento emocional y lo encontró en el deporte, consiguiendo su objetivo. De todos modos la novela de Carlin no está centrada en estos hechos, sino que aparecen muchos más. Vamos a conocer perfectamente la situación antes de este milagro, todo lo que pasó mientras Mandela estaba en la cárcel y los abusos y la violencia eran continuos y todo lo que pasó tras su salida de la cárcel y su nombramiento como presidente.

Decir que no es exactamente una novela, es más una crónica narrada por el autor partiendo de sus propias experiencias y de las entrevistas que mantuvo con muchos de los implicados en ese momento histórico y en todo lo que pasó. Desde ese punto de vista es una narración, sin diálogos, un poco seca y concisa a veces pero siempre interesante y apasionante. La cantidad de personajes es muy grande, porque muchos fueron los que desde varios sitios, momentos y puntos de vista intervinieron en toda esta historia. Veremos como Mandela, de una manera u otra, fue conquistándolos a todos con su magnetismo, su calma y su capacidad para hacer que la gente viera las cosas de una manera completamente distinta a la que tenían originalmente. A mí me pareció un relato muy interesante, ameno en muchos momentos y muy emocionante en otros. La conclusión que puedo sacar es que es una pena que solo haya un Mandela, porque con algunos más como él muchas situaciones internacionales podrían terminar de una manera mucho mejor para todos.

En cuanto a la película de Eastwood está centrada solamente en la parte en la que Mandela usa el rugby y el Campeonato del Mundo como una forma de conseguir su objetivo, unir a todos. En ese sentido es mucho más simple que la novela de Carlin, ya que sería imposible abarcar todo lo que el autor nos cuenta. Me pareció una película magnífica, con esa habitual calma y sensibilidad de Clint Eastwood, con esas tomas habituales en él y el piano sonando de fondo en muchas escenas. La interpretación de Morgan Freeman es impresionante, clavando al verdadero Mandela en todos los sentidos, un actor que siempre me puede sorprender y con tal cantidad de registros que hace de él uno de los imprescindibles. Matt Damon da vida al capitán de los Springboks, François Pienaar, muy bien también en el papel de ese hombre sobre el que recae la responsabilidad de llevar al equipo a la victoria, sabiendo que esos partidos son mucho más que un mero juego, ya que Mandela se encarga de hacerle saber lo que puede conseguir. Me pareció una película estupenda, con un montón de escenas que se te quedan grabadas, de esas que luego dan para hablar y hablar sobre una escena, un momento, una frase o un diálogo. De todos modos me quedo con un par de escenas casi al final que resumen casi todo con esa maestría y simplicidad de las que en este momento solo parece capaz este director. Mientras se celebra el partido un niño negro ronda un coche con dos policías blancos mientras recoge botellas. En un primer momento los policías lo echan de malos modos, pero a medida que avanza el partido se va acercando poco a poco a ellos, son escenas de unos segundos pero que marcan un momento, hasta que al final acaba sentado en el capó del coche, escuchando el partido con ellos y celebrándolo al final, me pareció realmente genial.

Podría extenderme más, pero creo que ya ha sido bastante. Creo que con lo dicho está claro que ambas, novela y película, son muy recomendables, yo casi las calificaría de imprescindibles para los que les guste la novela, la historia, el cine... Creo que son la novela y película que mejor pueden ejemplificar el tema del perdón, un perdón incondicional con un objetivo, la convivencia pacífica. Mucho se podría aprender de todo esto.

miércoles, 4 de mayo de 2011

"Thor"


Siempre me gustó leer tebeos y cómics, cuando era más joven siempre tenía uno a mano, compartiéndolo, eso sí, con algún libro, que en la variedad está el gusto. Llegado cierto momento mis gustos se inclinaron por los superhéroes y creo que leía casi todo lo que salía del género, no voy a listarlos aquí porque sería demasiado largo, pero pienso que de los que había en aquel momento no hubo uno que no leyera. Ahora los leo menos, la verdad, no por ninguna razón en concreto, sobre todo por una cuestión de tiempo, porque me siguen gustando. Desde hace unos años muchos de estos personajes ya clásicos se están pasando al cine, en general con adaptaciones decentes, unas mejores que otras, unas más entretenidas, pero la verdad es que no perdono una. De momento me gustaron prácticamente todas y alguna ya apareció comentada por aquí. Viene esta introducción al comentario de la última película que vimos en el cine, estrenada recientemente, y a la que le tenía ganas, la verdad, y no me decepcionó en absoluto, “Thor”.

Cuando hacen estas adaptaciones siempre me entra un poco de miedo. La razón es que muchos de los directores o guionistas pretenden convertir un género de entretenimiento en un cine profundo, serio, como si quisieran darle trascendencia e importancia a los personajes para hacerlos algo más “serios”. Yo creo que en este tipo de cine debe primar el entretenimiento, la espectacularidad y la acción, aderezada con algunos momentos de humor leve, no nos olvidemos de que son cómics, nada más y nada menos. También es cierto que los originales en papel en algunas ocasiones también se han convertido en eso (en mi juventud no eran así), con disquisiciones morales sobre la responsabilidad del héroe, su alma torturada por no poder llevar en muchas cosas una vida normal y todo ese tipo de elementos casi filosóficos. Esta línea ya no me gusta tanto, pero qué le vamos a hacer. Claro que el personaje de esta cinta, Thor, tiene casi implícito un carácter serio, no deja de ser el hijo del dios Odín y no un mutante cualquiera. La verdad es que no era uno de mis favoritos, quizá porque era demasiado serio y formal, pero también era de los que leía bastante. Además en aquel momento una de las cosas que más quería en este mundo eran o el escudo del Capitán América o Mjolnir, el martillo de Thor, que eran ambos una pasada...

Creo que es de los pocos superhéroes que yo considero clásicos que faltaban en la gran pantalla (junto con el Capitán América, pero creo que tiene ya estreno en salas en breve). Cuando leí que la película la iba a dirigir Kenneth Branagh la verdad es que me entró un poco de miedo. Es un actor y director que me gusta mucho, aunque hace algún tiempo que no se sabía demasiado de él. Especializado desde sus principios en interpretar o dirigir adaptaciones de Shakespeare, siempre con muy buenos resultados. No tenía ninguna duda de su capacidad, pero lo que me daba miedo está relacionado con lo que comentaba un poco más arriba, con la idea de que quisiera convertirla en algo demasiado serio y trascendental. Está claro que tener ideas preconcebidas es malo, porque en este caso me equivoqué. La verdad es que, dentro del género, me pareció una de las mejores adaptaciones que he visto hasta el momento, sobre todo porque conjuga perfectamente la seriedad de la historia con los dioses y todo eso con ciertos momentos cómicos (casi todos esperables dentro de la historia pero que resultan divertidos y rompen un poco con la seriedad de la historia) bien introducidos. Se nota su mano y en una entrevista que leí hace poco le preguntaban si no pensaba que dirigir una película de este género no era como rebajarse un poco, a lo que él contestaba que por supuesto que no (también, qué iba a decir, que sí...), que hasta en una historia como esa había elementos que podían recordar los dramas y las obras de Shakespeare que tanto le gustan, y es cierto, hasta tiene un cierto tono de obra clásica en muchos momentos.

La historia no es nada complicada, por supuesto. Como en todos los casos esta primera (porque se supone que habrá más, aunque solo sea la aparición del personaje en la película de “Los vengadores”) es una especie de presentación del personaje de Thor, de sus capacidades, carácter y de cómo llega a la Tierra, porque es hijo de un dios; en este caso no es un héroe resultado de una mutación, de una explosión de rayos solares o rayos gamma o cualquiera de las explicaciones habituales de los cómics. Thor y Loki son los dos hijos de Odín y viven en Asgard, uno de los siete reinos que están bajo su mando y protección, entre los que también se encuentra la Tierra. Los gigantes del hielo son los grandes enemigos del reino, con los que ahora están en paz, pero con los que lucharon encarnizadamente hace tiempo. Odín ya está algo mayor y Thor será su sucesor, pero en plena coronación de este como rey aparecen varios gigantes del hielo para intentar robar la reliquia que les da su mayor poder. Los invasores son eliminados, pero la coronación se interrumpe. Thor es un hombre con fuerte carácter, siempre con ganas de luchar y sobre todo de acabar con esos enemigos lo más pronto posible. Odín piensa todo lo contrario y su objetivo es mantener la paz, por lo que se ve obligado a frenar a su hijo en su sed de venganza y lucha. Pero Thor no le hace caso y viaja a través del Puente del Arco Iris al reino de los gigantes para pedir explicaciones por esa imprevista invasión acompañado de cuatro de sus mejores amigos y de su hermano Loki. La batalla comienza, pero aparece Odín e interrumpe la lucha. Ya en Asgard Thor es condenado al destierro por desobedecer una orden directa de su padre, y por ello es enviado a la Tierra sin poderes divinos y sin Mjolnir, el martillo forjado a partir de una estrella caída y que acrecienta su poder. Tendrá que quedarse en ella hasta que sea digno de empuñar de nuevo el martillo y ser perdonado por su padre. En la Tierra se encontrará con una serie de personajes que le ayudarán, sobre todo con la investigadora Jane Foster y sus amigos.

No olvidemos el tipo de cine que estoy comentando. Desde ese punto de vista me pareció una buena película, muy bien hecha, muy entretenida y muy espectacular. Las casi dos horas que dura se me pasaron con bastante rapidez, lo que es siempre buena señal, pero ya aclaré que soy fan incondicional de este tipo de cine. La historia transcurre en dos mundos, una parte en Asgard y la otra en la Tierra. La parte terrestre es más suave, entretenida y ligera en todos los sentidos y cumple perfectamente ese papel. La que transcurre en Asgard es espectacular, el diseño de casi todo es impresionante y ya sé que ahora con la tecnología digital se pueden hacer maravillas, pero no deja de asombrarme y sorprenderme. Tiene momentos realmente buenos e incluso originales teniendo en cuenta todo lo que podamos haber visto en otras películas. Queda muy clara la diferencia entre el mundo de los dioses y el de los hombres, dos mundos completamente distintos. En el de los dioses prima la formalidad y la imaginación, hasta las formas de hablar y de comportarse son diferentes con respecto a la Tierra. Mientras el reino de los gigantes de hielo es un lugar frío, oscuro y tenebroso, no en vano son los personajes malvados de la historia.

En cuanto a los actores, frente a otras adaptaciones, en este caso para el papel protagonista eligieron a un actor prácticamente desconocido, pero que creo que recrea perfectamente al personaje. Mantiene bastante bien la idea de seriedad del hijo de un dios cuando está en Asgard y ese aire de estar como un pulpo en un garaje cuando se encuentra en la Tierra, con un físico de esos que impresionan. Con el traje, la capa roja y el martillo en sus manos me parecía estar viendo la portada de infinidad de cómics que pasaron por mis manos. Se llama Chris Hemsworth, y en plan cotilleo es la actual pareja de Elsa Pataky. Además de este suelen siempre aparecer en este tipo de películas una serie de actores más conocidos, quizá para darle también un cierto aire de producción seria. En este caso tenemos a la última ganadora del Óscar a la mejor actriz por “Cisne negro”, Natalie Portman, interpretando a Jane Foster, la investigadora que se encontrará sin quererlo con Thor y todo lo que él trae consigo. El papel de Odín se lo dieron a Anthony Hopkins, uno de mis actores favoritos y que aquí mantiene la imagen de todopoderoso, de padre férreo y duro, pero que al mismo tiempo sabe que está haciendo lo mejor por su hijo. Y junto a ellos otros actores más o menos conocidos, pero todos están bastante bien.

Cine de entretenimiento puro y duro, pero muy bien hecho, por encima de muchas otras producciones que buscan estos mismos objetivos. Me gustó mucho, lo reconozco, pero también que soy un fan casi incondicional de este tipo de personajes y de cine. Para los aficionados a los superhéroes es imprescindible, no creo que ninguno la deje pasar y estoy casi seguro de que les va a gustar. No es necesario conocer al personaje o ser aficionado a estos héroes para poder disfrutar de la historia, estoy casi seguro que si vais a verla podréis pasar un buen rato, mucho mejor que con otras cosas que andan por la cartelera últimamente. Recomendable y creo que añadiría que debe verse en cine, porque en la pantalla del televisor se van a perder muchas escenas espectaculares, por mencionar solo una por ejemplo, la cabalgada por el Puente del Arco Iris, pero podría mencionar varias más. Impresionante la imagen del personaje de Heimdall, el guardián del puente. Si este fin de semana queréis ir al cine, pasar un buen rato y no tenéis claro por qué optar id a ver esta, creo que no os va a decepcionar.

Nota: y si vais no os marchéis de la sala hasta que terminen todos los títulos de crédito, como en todas estas dejan par después una pequeña escena final como un adelanto de lo que va a venir en la siguiente o siguientes películas. Se hace un poco pesado porque es una buena espera, pero los que fueran a ver las anteriores ya saben que esto pasa siempre.