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jueves, 2 de junio de 2011

"Prométeme que serás libre", de Jorge Molist



Sorpresa muy grata la novela que voy a comentar hoy. Primero porque es de un autor que desconocía y del que no había leído nada antes, aunque no es su primera novela, ya que tiene cinco anteriores a esta que pasarán a la lista de lecturas futuras, teniendo en cuenta que esta que leí me dejó muy buen sabor de boca. En segundo lugar porque es una novela de género histórico, ya dije más de una vez que es uno de mis preferidos, que pienso que aporta algo al género, que tienen una serie de cosas que hacen que se algo distinta a las demás y porque no transcurre exactamente en la época de la Edad Media, como la mayor parte de ellas. Esta se desarrolla a partir de 1484, a principios del Renacimiento, eso sí, en la zona de Barcelona que debe de ser la que más funciona como marco de las historias de los autores españoles de este género. El título “Prométeme que serás libre”, y el autor es Jorge Molist.

Es un autor nacido en Barcelona en 1951. Pasó su infancia en el barrio del Raval, donde descubrió su pasión por la lectura y la escritura en la biblioteca municipal. A los catorce años comenzó a trabara como aprendiz en una imprenta (esto se nota en esta novela) y luego tuvo otros trabajos que simultaneaba con el Bachillerato nocturno. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Barcelona, al mismo tiempo que compaginaba esos estudios con varios y diversos trabajos. Empezó a trabajar para una importante multinacional, realizando además un Máster en Empresariales centrado en la dirección de empresas. Su trabajo hizo que viviera y desarrollara su actividad profesional en varios lugares de Estados Unidos y España. De vuelta a Europa se establece en Madrid y será ejecutivo de varias compañías. En el año 1996 decide retomar su pasión por la escritura y empieza la redacción de su primera novela, “Los muros de Jericó”, publicada en el año 2000, y reeditada en el 2005 con el título de “El retorno cátaro”. En el 2002 publica la segunda, “Presagio”, basada en hechos reales, alrededor del tema del enfrentamiento entre la espiritualidad mejicana y la cultura americana. La tercera, “El anillo”, apareció en 2004, finalista del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio; trata sobre la búsqueda de un tesoro templario y tuvo gran éxito, tanto de público como de crítica, traducida a casi todas las lenguas europeas y alguna asiática. En el año 2007 aparece “La reina oculta”, ganadora del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio, a historia de una dama, dos caballeros y tres enigmas que harán que el autor recree varios mitos de la Edad Media. La que es objeto de comentario hoy es, hasta ahora, su última novela, “Prométeme que serás libre”, editada este mismo año 2011.

Nos va a contar la historia de Joan Serra de Llafranc, por lo menos buena parte de ella, sus aventuras y desventuras, sus amores y desamores, acompañado en algunos momentos de su hermano Gabriel. Vive con su familia en el pueblo que acompaña a su nombre, en la costa de Cataluña. Allí su padre, Ramón Serra, es un hombre libre que trabaja como pescador y tiene su propia barca, “La Gaviota”, que será un símbolo de esa libertad que Ramón quiere para él y toda su familia, que ninguno de los suyos tenga que depender de un señor en ningún momento de su vida. La vida es tranquila y buena para todos, pero esa tranquilidad va a ser destruida en muy poco tiempo. Un día, nada más empezar la historia, una galera pirata se acerca al pueblo, van a atacarlo, asesinando y secuestrando, sobre todo a las mujeres. El padre de Joan cae abatido por un disparo de mosquete, un arma casi desconocida para los atacados y que les provoca un profundo temor. Los piratas matan a gran parte de los hombres, que no están preparados para hacerles frente, no tienen armas ni preparación. Joan tiene que ver cómo su madre Eulalia y su hermana María son secuestradas por los piratas y llevadas a su barco, sintiendo una gran impotencia por no poder hacer absolutamente nada. El padre muere en sus brazos, haciéndole prometer a Joan que hará todo lo posible por ser un hombre libre y traer de vuelta con él a su familia, cueste lo que cueste, promesa que Joan hará y será uno de los núcleos centrales de la historia, aunque en muchos momentos nada saldrá como él quiere. De la familia queda él, su hermano pequeño Gabriel y una hermana aún más pequeña, un bebé, que morirá al poco tiempo. Además entre las que se llevan los piratas está su mejor amiga, Elisenda, a la que también querrá buscar cuando salga del pueblo. Al principio intentará movilizar a la gente poderosa de su zona para que los ayuden, pero nadie querrá hacer nada, ni los nobles ni la iglesia, lo que le va a provocar algunos problemas. Tantos que tendrá que marcharse, y aparece en ese momento un comerciante catalán afincado en Barcelona, Bartomeu, que será el que coja a los hermanos y los lleve con él para entregarlos a un monasterio barcelonés, en el que tendrán que quedarse a vivir. Bartomeu será una figura fundamental en la vida de Joan, un mercader, entre otras muchas cosas, de libros, con negocios importantes en todos los puertos del Mediterráneo. Cuando llegan a Barcelona verán que la vida allí es muy distinta y además no son demasiado bien recibidos por los monje, por lo menos por los que mandan, envueltos siempre en conflictos por el poder y el dinero. Tendrán que ponerse a trabajar si quieren que la iglesia los mantenga, pero la vida que llevan allí a Joan no le gusta nada. Gracias a Bartomeu comenzará a trabajar como aprendiz en la librería de la familia Corró, un mundo nuevo se va a abrir ante él, el mundo de los libros, de las copias, de la imprenta, de las letras que desconoce y que van a ser un descubrimiento maravilloso que marcará buena parte de su camino... No quiero contar más, esto es lo que pasa en los primeros capítulos, pero lo mejor es acompañar a Joan en todas las cosas que le van a pasar, que van a ser muchas; conocer a gran cantidad de personajes que van a actuar con él, unos buenos y otros malos, como tiene que ser para mantener el interés del lector, entre ellos la figura de la pequeña Anna, que va a fascinarlo desde un principio.

Son muchas las cosas que van a pasar en su vida y para mí fue muy entretenida la lectura de todas ellas, no perdiendo el interés en ningún momento. Una de las cosas que más me gustó y que, por lo que vi, destacan en este autor, es la forma de escribir, de contarnos todo. Tiene un estilo muy ágil, siempre está pasando algo y casi no hay nada anecdótico ni de sobra, una forma de contar que te engancha desde un principio. Además no sigue, como otras, una misma línea, le van a pasar muchas cosas y no todas esperables ni del mismo tipo. Va a pasar por muchas situaciones y vicisitudes, dándole a la historia unos cambios a veces sorprendentes, pero muy bien desarrollados. Por otro lado la temática de los libros, la pasión por la lectura o la escritura, la imprenta, las copias y todo lo que tiene que ver con el mundo del libro está tratado con un cariño fascinante, haciendo que tomemos contacto con una época, el Renacimiento, que fue fundamental para cambiar la forma de ver la vida y la sociedad de la Edad Media. Los personajes están perfectamente definidos, son muchos y muy variados, y siempre tienen un papel importante dentro de la historia. Además también hay que decir que no es una historia de excesivos personajes como pasa en otras novelas de este género, hay un núcleo central de diez o doce y pocos más intervienen en los acontecimientos. Por otro lado también es destacable que el personaje central, Joan, no es como casi todos los protagonistas de este tipo de novelas. Quiero decir que no es un hombre a imitar, no es un conjunto de características positivas, no siempre es bueno, actuando de un modo, digamos, adecuado. Va a tener momentos en los que haya una lucha entre lo que tiene que hacer y lo que cree que está bien o no, y no siempre va a ganar el bien en esos momentos. Quiero decir con esto que está más cerca de ser un hombre real, con buenos y malos momentos, con luchas internas ante ciertas situaciones, torturado en muchas ocasiones por sus decisiones. No es tan plano en ese sentido como otros protagonistas de este tipo de novelas. Y muchos de los restantes tampoco, la mayor parte de ellos no son ni muy buenos ni muy malos, tienen sus momentos, pero siempre actúan siguiendo una serie de razones, ya sea para bien o para mal.

Una de las cosas que más me gustaron es la variedad de situaciones, de momentos y de personajes que intervienen en la acción y los acontecimientos. No tiene una línea marcada desde el principio y hay una serie de cosas que posiblemente sorprendan al lector, lo que no está nada mal. Quizá esta sea una de las razones para que me gustara tanto y me entretuviera algo más que otras parecidas, porque precisamente tiene una serie de elementos que hacen que sea ligeramente distinta, creo que es su mayor mérito. No voy a contar nada más de lo que dije, porque pienso que lo mejor es tomar contacto con ella, leer e ir poco a poco viendo por donde va el camino de Joan Serra de Llafranc en busca de su familia, de su libertad y de un camino propio en su vida. Me cautivó por cómo habla de los libros, de su redacción, de su fabricación y el cariño con el que el autor trata el tema, se nota que conoce el mundo de la imprenta de primera mano. Pero no fue solo eso lo que me atrapó, sino que fue todo. Quizá una cosa que no me gustó demasiado es que se centrase tanto en el personaje de Joan que eché algo de menos saber algo más del hermano pequeño, Gabriel, que queda un poco diluido en la historia, siendo también un personaje que creo que podría intervenir algo más, pero claro, es una cuestión personal, sus razones tendrá el autor para hacerlo así.

Otro aspecto a destacar es que aún siendo una novela de género histórico los datos, personajes o situaciones reales están perfectamente introducidas en la historia. En ningún momento hay largos párrafos en los que el autor nos cuenta el momento histórico ni grandes explicaciones fuera de la historia que nos está contando. Incluso muchos de los personajes reales del momento están muy bien introducidos dentro del argumento, interviniendo la mayor parte de ellos en algún momento con los que llevan el peso de la trama. El lector puede hacerse una idea casi perfecta de muchos de los acontecimientos de finales de ese sigo XV y principios del XVI solamente con seguir la historia y estar algo pendiente de lo que va pasando, de lo que algunos de esos personajes dicen o hacen. Quizá sea otro mérito del autor, aunque no estamos hablando de una novela en la que prime lo histórico sobre la historia que nos quiere contar, aquí funciona más como un marco para desarrollar una serie de acontecimientos que tienen a los personajes ficticios como núcleo central.

Creo que queda claro que es muy recomendable, sobre todo para los aficionados al género histórico. Para mí fue una verdadera sorpresa y pienso que tenemos en España una serie de autores del género histórico tan buenos o más que muchos otros que vienen del extranjero y venden montones de libros, tanto este de hoy como Chufo Lloréns, Ildefonso Flacones y otros más que tienen méritos suficientes para estar entre los grandes autores de la novela histórica, no solo de aquí, sino también de fuera de nuestras fronteras. Así que tanto si os gusta el género como si tenéis dudas, creo que debéis de leerla, no creo que os vaya a decepcionar.

lunes, 23 de mayo de 2011

"Noah Barleywater escapa da casa", de John Boyne


“Allí había colores que nunca antes había visto; colores que ni siquiera sabría nombrar. A mano izquierda había un reloj de madera que estaba pintado no de verde exactamente, sino de un color que querría ser verde si tuviera alguna imaginación. Y por allá, al lado del lapicero, había un juego de tablero cuyo color predominante no era el rojo, sino otro color que haría que el rojo tuviese envidia y se ruborizase de vergüenza ante su propio aspecto triste. Y las letritas de madera, en fin, alguien diría que estaban pintadas de amarillo y azul, pero solo lo dirían sabiendo que unas palabras tan simples serían un horrible insulto para los colores de aquellas letras”.

Este es un fragmento del librito que voy a comentar hoy, uno de los muchos que podría escoger por su originalidad a la hora de jugar con las palabras, por la capacidad que tiene para en unas pocas letras transmitir tantas cosas, por su sensibilidad, por muchas cosas... Está extraído de la última novela de John Boyne, “Noah Barleywater escapa de casa”, editada en gallego por FaktoriaK como una auténtica primicia, ya que aparece antes en gallego que en castellano, una nueva felicitación para esta editorial gallega siempre preocupada por ofrecer productos interesantes y atrayentes para los lectores gallegos. Por cierto, traducida esta lengua por Carlos Acevedo. Es evidente que hablamos de una novedad reciente salida al mercado editorial este mismo mes de mayo.

John Boyne es un autor que ya apareció por aquí en dos ocasiones, así que la reseña biográfica ya la hice en el primero de esos comentarios, por eso no la voy a repetir. En el comentario de “El motín de la County” ya aparecía el título de esta de hoy, que hasta el momento es su última novela. Como siempre pienso que tiene una sensibilidad especial a la hora de escribir, una forma de redactar que sabe transmitir sentimientos de un modo mucho mejor que otros muchos autores, provocando siempre en el lector un montón de sensaciones de muy diversos tipos. En este caso pasaremos por momentos de gran alegría, de profunda tristeza, risas, caras de sorpresa..., muchas cosas contenidas en poco más de doscientas páginas, que no está nada mal. Otra cosa que me sorprende de este autor es la forma que tiene de tratar a los niños en sus libros. Siempre recuerdo una frase del famoso director de cine, Alfred Hitchcock creo, que decía que se negaba a trabajar con niños y animales, porque era la cosa más complicada e imprevisible que había. Boyen convierte a niños en protagonistas de sus historias y consigue siempre reflejar niños reales, sin caer en demasiados tópicos, sin hacerlos demasiado listos ni demasiado repipis ni tontos, no, son niños casi de verdad que hablan com lo haría un niño a nuestro alrededor cualquier día; tampoco son superniños que son capaces de salir de cualquier problema, y aún metiéndolos en mundos de fantasía como esta novela de hoy, parecen de carne y hueso.

La historia es sencilla, pero no por eso poco compleja. Noah Barleywater, el protagonista, es un niño de ocho años que decide escaparse de casa. Su objetivo es tener alguna aventura y hacer algo importante en su vida. Así un día, muy de mañana, sale de su casa, dejando atrás a sus padres y emprende un camino que va a estar lleno de sorpresas y algunas dificultades. Piensa que a sus ocho años de vida ya tendría que haber hecho algo más, ya que hizo una lista de sus logros, que se reducen a cinco, lo que le parece muy poco para “tantos años”. Al fin, leyó catorce libros enteros, ganó una medalla de bronce en una carrera de quinientos metros, sabe cuál es la capital de Portugal, es el séptimo más listo de la clase y es un fenómeno con la ortografía. Esos cinco puntos le parecen demasiado poco, así que esa mañana sale de casa en busca de aventuras, echando solo una pequeña mirada hacia atrás para ver por última vez su casa y la chimenea echando humo. Pero cuando sale de ese mundo “normal” y emprende su camino va a entrar en otro mundo completamente distinto, donde todo cobra vida y nada es lo que parece. Su viaje va a tener lugar por tres pueblos, aunque en el que pasará más tiempo será en el tercero. Pero ya al principio empezará a ver cosas que no tienen nada que ver con su realidad. Árboles que se mueven solos, noticias que aparecen en los diarios al momento de producirse, perros salchicha que hablan o burros con un hambre incontrolable. En el tercer pueblo encuentra una juguetería y en ella a un viejecito que será con el que pase más tiempo. Noah le contará algunas cosas de su vida y de su madre, el centro de su mundo, al jugueteo y el viejo le contará a Noah buena parte de las que él pasó en su larga vida. Este será el núcleo de la historia, y no voy a desvelar más, tendréis que leerla.

A mí me encantó la historia, tanto por cómo está contada (de un modo fascinante) como por las cosas que cuenta y lo que hará pensar al lector. No tengo claro si es una novela infantil, juvenil o para adultos o si es las tres cosas a la vez. Dependiendo del lector tendremos una lectura distinta, adecuada, pienso yo, para cualquiera de los tres grupos de edad. Un niño tendrá delante una historia mágica donde todo cobra vida y tiene algo que decir. Los jóvenes podrán profundizar un poco más en muchos aspectos y pienso que podrá hacerles reflexionar sobre varios temas y les dará más de un consejo y orientación para algunas cosas de la vida. Peor también pienso que quien podrá sacarle todo el contenido a la historia será un lector adulto, que no pasa nada por leer cosas fantásticas y aparentemente sencillas, porque de sencillo no tiene casi nada aunque lo parezca. Un lector de cierta edad podrá comprender perfectamente la historia, con sorpresas que no quiero ni debo desvelar, pero seguro que cuando la terminéis una sonrisa a medio camino entre la sorpresa y la satisfacción quedará en el rostro del lector. Además conseguirá que muchos lectores hagan un viaje a su juventud y a las lecturas que hicieron en aquel momento. Con esto no quiero decir, tengo que avisarlo antes, que sea una copia de nada, sino que las sensaciones y sentimientos que me provocó la lectura me recordaron a muchos de los que hace tiempo que no tenía con un libro, aquellos que aparecían hace años cuando leía novelas de autores como Michael Ende, “Alicia en el país de las maravillas” y muchos de los cuentos de nuestra infancia. Tiene tanto de ellos como de originalidad, por eso digo que en ningún momento quiero que se extraiga de este comentario que hablo de imitación o inspiración en esas novelas de hace tantos años, no, hablo de sentimientos, de las sensaciones que tenía en aquella época y que esta lectura de Boyne me trajo de nuevo, la verdad es que fue genial.

Disfruté mucho de esta lectura y queda entre los libros que volveré a leer en algún momento y de los que recomendaré a mucha gente, tanto a los que tengan hijos e hijas como a los que no, creo que todo el que se considere un buen lector debería sacar un ratito para leer esta novela, que tiene mucho más contenido que páginas. Como muchos sabéis me dedico a la enseñanza dentro de las materias de letras, cada año llegan a nosotros las editoriales con las novedades para que nuestros alumnos y alumnas lean. La mayor parte de ellas, subjetivamente hablando, no me gustan demasiado, son excesivamente sencillas y simples, aunque siempre hay alguna excepción, pero de verdad que en muchas ocasiones es complicado elegir algo que realmente merezca la pena. Esta de hoy podría ser de las más que recomendables para cualquiera de los grupos, casi seguro que les iba a gustar a todos y daría pie para muchas reflexiones, debates y conversaciones sobre la vida de Noah Barleywater y su huida de casa, las razones que lo van a llevar a esto tendréis que descubrirlas por vosotros mismos con la lectura de sus aventuras y desventuras.

lunes, 16 de mayo de 2011

17 de mayo, Día das Letras Galegas

El “Día de las Letras Gallegas” se celebra desde 1963, instituido por la Real Academia Gallega para homenajear a aquellas personas que destaquen por su creación literaria en idioma gallego o por defender esta lengua. Cada año se dedica a un autor o autora diferente. La elección de esta fecha viene dada por la publicación en ese mismo día en el año 1863 en La Habana de la obra “Cantares Gallegos” de la poetisa Rosalía de Castro, una obra que marcó el principio del renacimiento cultural del gallego.

Este año está dedicado al poeta Lois Pereiro, nacido en Monforte de Lemos en 1958 y fallecido en A Coruña en 1996. Es el autor más reciente en el tiempo al que se le dedica este día, aunque una de las condiciones para tal dedicatoria es que hayan pasado más de diez años desde su fallecimiento. Un poeta considerado de culto dentro de la literatura gallega.

Os dejo unos poemas en gallego, con la correspondiente traducción al castellano, espero que os gusten.

“XXV
Déixate devorar por quen te escolla
agora que es unha luz evadida           
da escuridade que te tiña capturado.

Déixate devorar
e impide feramente
que te volva habitar e te contagie
a túa latente sombra irrevocable.”


(Déjate devorar por quien te escoja
ahora que eres una luz evadida
se la oscuridad que te tenía capturado.

Déjate devorar
e impide fieramente
que te vuelva a habitar y te contagie
tu latente sombra irrevocable)

“IF I DIE BEFORE I WAKE...

O pasado apodrece baixo terra
e o presente non flúe,
é un río morto.

Pero esta vez non haberá resurrección
e o futuro é por forza alleo a min.”


(El pasado se pudre bajo la tierra
Y el presente no fluye,
Es un río muerto.

Pero esta vez no habrá resurrección
Y el futuro es por fuerza ajeno a mí.)

“Cuspídeme enriba cando pasedes
por diante do lugar onde eu repouse,
enviándome unha húmida mensaxe
de vida e de furia necesaria”.


(“Escupidme encima cuando paséis
por delante del lugar donde yo repose,
enviándome un húmedo mensaje
de vida y de furia necesaria”.)

martes, 10 de mayo de 2011

"El factor humano", de John Carlin / "Invictus"



La relación entre el cine y la literatura siempre fue y será muy estrecha, muchas películas parten de novelas, con resultados desiguales en ocasiones, pero muchas veces interesantes. Esto viene porque hoy voy a comentar un dos en uno, una película y la novela en la que se basó la misma, aunque ya adelanto que la película se centra en los hechos que forman el núcleo de la novela y no en toda ella, porque sería realmente complicado. La película es “Invictus”, sé que no es reciente y aún siendo un fan incondicional de Clint Eastwood, en su momento no pude verla en el cine, así que la vi hace poco en casa, me encantó. La novela en la que se basa es “El factor humano”, del periodista John Carlin, que también acabo de leer recientemente, y que también me gustó mucho. Tras estas dos experiencias creo que si hoy por hoy me hacen la típica pregunta de a qué personaje famoso me gustaría conocer no dudaría en la respuesta, Nelson Mandela, tiene que ser una experiencia inolvidable e impactante, la verdad.

No voy a comparar en absoluto novela y película, no creo que sea lo mejor que se puede hacer. La cinta parte de los hechos fundamentales de la novela, pero esta es mucho más compleja y extensa, mientras que la película se centra en el tema del rugby y Mandela como la forma de unir de nuevo a una nación dividida y enfrentada por muchos sitios. La novela es una crónica de una época histórica realmente dura y en ese sentido la historia de todo ese proceso que pasó Sudáfrica durante la estancia en la cárcel de Mandela y su posterior liberación y llegada al poder es mucho más interesante y aclaratorio que la historia que escogió Eastwood y su manera de contarla. Creo que en esta ocasión ambos productos merecen la pena y deberían de leerse con poca distancia en el tiempo, cada uno que elija qué prefiere antes, la letra escrita o la imagen.

John Carlin es, fundamentalmente, periodista. Nació en Londres en 1956, hijo de padre escocés y madre española. Estudio en la Universidad de Oxford Lengua y Literatura Inglesa, pero desde siempre mostró una fuerte inclinación por el periodismo. Su carrera como tal comenzó en 1981 trabajando para el “Buenos Aires Herald” y, posteriormente, fue corresponsal en países como México, El Salvador, Sudáfrica y Estados Unidos; trabajando para la BBC, “The Times”... Ganó el Premio Ortega y Gasset de periodismo en el año 2000. Entre sus obras podemos destacar “Heroica tierra cruel” (2004) donde reúne crónicas y reportajes realizados durante su estancia en Sudáfrica o “Los ángeles blancos” (sobre el Real Madrid de fútbol y sus jugadores). Vive en España desde 1998, trabajando para el diario “El País” y colabora habitualmente con “The Observer” o “The New York Times”. “El factor humano”, publicada en el año 2008 en más de quince países con gran éxito, tanto de crítica como de público, ya que permaneció durante bastante tiempo en las listas de los más vendidos. En ella va a reflejar, entre otras cosas, todo su trabajo en los años que estuvo de corresponsal en Sudáfrica, entre los años 1989 y 1995. Como curiosidad comentar que en el año 1997 escribió un artículo titulado “Adiós a las armas” sobre la guerra de información e internet, que iba a ser convertido en un guión cinematográfico, suspendido tras el ataque a las Torres Gemelas. Años después este artículo fue la base de “Jungla de Cristal 4”, la película de la conocida saga de acción protagonizada por Bruce Willis. De todos modos el propio Carlin reconoce solo una cierta fidelidad a su artículo en esta cinta.

El título original de esta novela es “Playing the enemy: Nelson Mandela and the game that made a nation” que vendría a ser algo así como “Jugando con el enemigo: Nelson Mandela y el juego que construyó una nación”, simplificado en su edición española simplemente como “El factor humano”.  Para escribirlo partió no solo de su experiencia como corresponsal en ese país durante seis años, sino también en una serie de entrevistas que hizo entre el año 2000 y el 2007 a casi todos los protagonistas políticos y deportivos de la historia en esos años. Así vamos a tener conocimiento de todo lo que pasó antes, durante y después de la estancia en la cárcel de Mandela. Todos los movimientos políticos, sociales, militares y deportivos de esos años vistos desde todos los ángulos y perspectivas de los grupos de la época. El apartheid en Sudáfrica fue algo tremendo y que podría haber derivado en una auténtica y cruenta guerra civil que podría durar hasta hoy, pero en el medio apareció la figura de Nelson Mandela, preocupado solo por encontrar vías de convivencia pacífica en su país para terminar de una vez por todas con las injusticias. Veremos como, en 1985 Mandela sale de la cárcel con una idea central en la cabeza, conquistar a todos en su red de perdón y de paz, de olvido, de un nuevo comienzo sin tener en cuenta nada de lo sucedido antes. Él era uno de los muchos que podría tener en la cabeza una revolución violenta, una guerra contra los que los habían oprimido durante años, maltratado, segregado y tratado como si fueran auténticos animales. El problema es que no tenía que convencer solo a los que se oponían a él, sino a sus propios compañeros de raza, ya que muchos de ellos querían una auténtica venganza contra los blancos, una venganza contra años de violencia, de asesinatos, de opresión brutal. Lo bueno es que todos tenían miedo, fueran blancos o negros y Mandela tenía que convencer a todos, con los muy distintos bandos que había en cada lado, de que había que olvidarlo todo y partir de cero. Una de las cosas que uso para conseguir ese objetivo fue el rugby y el equipo nacional sudafricano, integrado casi exclusivamente por blancos y que la población autóctona de Sudáfrica no consideraba como nada suyo. Es más, cuando jugaban contra equipos de otros países animaban a los rivales y no al equipo sudafricano. Pero esa fue otra de sus conquistas, con mucha sabiduría, paciencia, control y perdón consiguió algo que parecía imposible, una transición pacífica hacia una situación de una cierta convivencia tras años y años de enfrentamientos. Sabía que tenía que conseguir que se unieran buscando un elemento emocional y lo encontró en el deporte, consiguiendo su objetivo. De todos modos la novela de Carlin no está centrada en estos hechos, sino que aparecen muchos más. Vamos a conocer perfectamente la situación antes de este milagro, todo lo que pasó mientras Mandela estaba en la cárcel y los abusos y la violencia eran continuos y todo lo que pasó tras su salida de la cárcel y su nombramiento como presidente.

Decir que no es exactamente una novela, es más una crónica narrada por el autor partiendo de sus propias experiencias y de las entrevistas que mantuvo con muchos de los implicados en ese momento histórico y en todo lo que pasó. Desde ese punto de vista es una narración, sin diálogos, un poco seca y concisa a veces pero siempre interesante y apasionante. La cantidad de personajes es muy grande, porque muchos fueron los que desde varios sitios, momentos y puntos de vista intervinieron en toda esta historia. Veremos como Mandela, de una manera u otra, fue conquistándolos a todos con su magnetismo, su calma y su capacidad para hacer que la gente viera las cosas de una manera completamente distinta a la que tenían originalmente. A mí me pareció un relato muy interesante, ameno en muchos momentos y muy emocionante en otros. La conclusión que puedo sacar es que es una pena que solo haya un Mandela, porque con algunos más como él muchas situaciones internacionales podrían terminar de una manera mucho mejor para todos.

En cuanto a la película de Eastwood está centrada solamente en la parte en la que Mandela usa el rugby y el Campeonato del Mundo como una forma de conseguir su objetivo, unir a todos. En ese sentido es mucho más simple que la novela de Carlin, ya que sería imposible abarcar todo lo que el autor nos cuenta. Me pareció una película magnífica, con esa habitual calma y sensibilidad de Clint Eastwood, con esas tomas habituales en él y el piano sonando de fondo en muchas escenas. La interpretación de Morgan Freeman es impresionante, clavando al verdadero Mandela en todos los sentidos, un actor que siempre me puede sorprender y con tal cantidad de registros que hace de él uno de los imprescindibles. Matt Damon da vida al capitán de los Springboks, François Pienaar, muy bien también en el papel de ese hombre sobre el que recae la responsabilidad de llevar al equipo a la victoria, sabiendo que esos partidos son mucho más que un mero juego, ya que Mandela se encarga de hacerle saber lo que puede conseguir. Me pareció una película estupenda, con un montón de escenas que se te quedan grabadas, de esas que luego dan para hablar y hablar sobre una escena, un momento, una frase o un diálogo. De todos modos me quedo con un par de escenas casi al final que resumen casi todo con esa maestría y simplicidad de las que en este momento solo parece capaz este director. Mientras se celebra el partido un niño negro ronda un coche con dos policías blancos mientras recoge botellas. En un primer momento los policías lo echan de malos modos, pero a medida que avanza el partido se va acercando poco a poco a ellos, son escenas de unos segundos pero que marcan un momento, hasta que al final acaba sentado en el capó del coche, escuchando el partido con ellos y celebrándolo al final, me pareció realmente genial.

Podría extenderme más, pero creo que ya ha sido bastante. Creo que con lo dicho está claro que ambas, novela y película, son muy recomendables, yo casi las calificaría de imprescindibles para los que les guste la novela, la historia, el cine... Creo que son la novela y película que mejor pueden ejemplificar el tema del perdón, un perdón incondicional con un objetivo, la convivencia pacífica. Mucho se podría aprender de todo esto.

miércoles, 4 de mayo de 2011

"Thor"


Siempre me gustó leer tebeos y cómics, cuando era más joven siempre tenía uno a mano, compartiéndolo, eso sí, con algún libro, que en la variedad está el gusto. Llegado cierto momento mis gustos se inclinaron por los superhéroes y creo que leía casi todo lo que salía del género, no voy a listarlos aquí porque sería demasiado largo, pero pienso que de los que había en aquel momento no hubo uno que no leyera. Ahora los leo menos, la verdad, no por ninguna razón en concreto, sobre todo por una cuestión de tiempo, porque me siguen gustando. Desde hace unos años muchos de estos personajes ya clásicos se están pasando al cine, en general con adaptaciones decentes, unas mejores que otras, unas más entretenidas, pero la verdad es que no perdono una. De momento me gustaron prácticamente todas y alguna ya apareció comentada por aquí. Viene esta introducción al comentario de la última película que vimos en el cine, estrenada recientemente, y a la que le tenía ganas, la verdad, y no me decepcionó en absoluto, “Thor”.

Cuando hacen estas adaptaciones siempre me entra un poco de miedo. La razón es que muchos de los directores o guionistas pretenden convertir un género de entretenimiento en un cine profundo, serio, como si quisieran darle trascendencia e importancia a los personajes para hacerlos algo más “serios”. Yo creo que en este tipo de cine debe primar el entretenimiento, la espectacularidad y la acción, aderezada con algunos momentos de humor leve, no nos olvidemos de que son cómics, nada más y nada menos. También es cierto que los originales en papel en algunas ocasiones también se han convertido en eso (en mi juventud no eran así), con disquisiciones morales sobre la responsabilidad del héroe, su alma torturada por no poder llevar en muchas cosas una vida normal y todo ese tipo de elementos casi filosóficos. Esta línea ya no me gusta tanto, pero qué le vamos a hacer. Claro que el personaje de esta cinta, Thor, tiene casi implícito un carácter serio, no deja de ser el hijo del dios Odín y no un mutante cualquiera. La verdad es que no era uno de mis favoritos, quizá porque era demasiado serio y formal, pero también era de los que leía bastante. Además en aquel momento una de las cosas que más quería en este mundo eran o el escudo del Capitán América o Mjolnir, el martillo de Thor, que eran ambos una pasada...

Creo que es de los pocos superhéroes que yo considero clásicos que faltaban en la gran pantalla (junto con el Capitán América, pero creo que tiene ya estreno en salas en breve). Cuando leí que la película la iba a dirigir Kenneth Branagh la verdad es que me entró un poco de miedo. Es un actor y director que me gusta mucho, aunque hace algún tiempo que no se sabía demasiado de él. Especializado desde sus principios en interpretar o dirigir adaptaciones de Shakespeare, siempre con muy buenos resultados. No tenía ninguna duda de su capacidad, pero lo que me daba miedo está relacionado con lo que comentaba un poco más arriba, con la idea de que quisiera convertirla en algo demasiado serio y trascendental. Está claro que tener ideas preconcebidas es malo, porque en este caso me equivoqué. La verdad es que, dentro del género, me pareció una de las mejores adaptaciones que he visto hasta el momento, sobre todo porque conjuga perfectamente la seriedad de la historia con los dioses y todo eso con ciertos momentos cómicos (casi todos esperables dentro de la historia pero que resultan divertidos y rompen un poco con la seriedad de la historia) bien introducidos. Se nota su mano y en una entrevista que leí hace poco le preguntaban si no pensaba que dirigir una película de este género no era como rebajarse un poco, a lo que él contestaba que por supuesto que no (también, qué iba a decir, que sí...), que hasta en una historia como esa había elementos que podían recordar los dramas y las obras de Shakespeare que tanto le gustan, y es cierto, hasta tiene un cierto tono de obra clásica en muchos momentos.

La historia no es nada complicada, por supuesto. Como en todos los casos esta primera (porque se supone que habrá más, aunque solo sea la aparición del personaje en la película de “Los vengadores”) es una especie de presentación del personaje de Thor, de sus capacidades, carácter y de cómo llega a la Tierra, porque es hijo de un dios; en este caso no es un héroe resultado de una mutación, de una explosión de rayos solares o rayos gamma o cualquiera de las explicaciones habituales de los cómics. Thor y Loki son los dos hijos de Odín y viven en Asgard, uno de los siete reinos que están bajo su mando y protección, entre los que también se encuentra la Tierra. Los gigantes del hielo son los grandes enemigos del reino, con los que ahora están en paz, pero con los que lucharon encarnizadamente hace tiempo. Odín ya está algo mayor y Thor será su sucesor, pero en plena coronación de este como rey aparecen varios gigantes del hielo para intentar robar la reliquia que les da su mayor poder. Los invasores son eliminados, pero la coronación se interrumpe. Thor es un hombre con fuerte carácter, siempre con ganas de luchar y sobre todo de acabar con esos enemigos lo más pronto posible. Odín piensa todo lo contrario y su objetivo es mantener la paz, por lo que se ve obligado a frenar a su hijo en su sed de venganza y lucha. Pero Thor no le hace caso y viaja a través del Puente del Arco Iris al reino de los gigantes para pedir explicaciones por esa imprevista invasión acompañado de cuatro de sus mejores amigos y de su hermano Loki. La batalla comienza, pero aparece Odín e interrumpe la lucha. Ya en Asgard Thor es condenado al destierro por desobedecer una orden directa de su padre, y por ello es enviado a la Tierra sin poderes divinos y sin Mjolnir, el martillo forjado a partir de una estrella caída y que acrecienta su poder. Tendrá que quedarse en ella hasta que sea digno de empuñar de nuevo el martillo y ser perdonado por su padre. En la Tierra se encontrará con una serie de personajes que le ayudarán, sobre todo con la investigadora Jane Foster y sus amigos.

No olvidemos el tipo de cine que estoy comentando. Desde ese punto de vista me pareció una buena película, muy bien hecha, muy entretenida y muy espectacular. Las casi dos horas que dura se me pasaron con bastante rapidez, lo que es siempre buena señal, pero ya aclaré que soy fan incondicional de este tipo de cine. La historia transcurre en dos mundos, una parte en Asgard y la otra en la Tierra. La parte terrestre es más suave, entretenida y ligera en todos los sentidos y cumple perfectamente ese papel. La que transcurre en Asgard es espectacular, el diseño de casi todo es impresionante y ya sé que ahora con la tecnología digital se pueden hacer maravillas, pero no deja de asombrarme y sorprenderme. Tiene momentos realmente buenos e incluso originales teniendo en cuenta todo lo que podamos haber visto en otras películas. Queda muy clara la diferencia entre el mundo de los dioses y el de los hombres, dos mundos completamente distintos. En el de los dioses prima la formalidad y la imaginación, hasta las formas de hablar y de comportarse son diferentes con respecto a la Tierra. Mientras el reino de los gigantes de hielo es un lugar frío, oscuro y tenebroso, no en vano son los personajes malvados de la historia.

En cuanto a los actores, frente a otras adaptaciones, en este caso para el papel protagonista eligieron a un actor prácticamente desconocido, pero que creo que recrea perfectamente al personaje. Mantiene bastante bien la idea de seriedad del hijo de un dios cuando está en Asgard y ese aire de estar como un pulpo en un garaje cuando se encuentra en la Tierra, con un físico de esos que impresionan. Con el traje, la capa roja y el martillo en sus manos me parecía estar viendo la portada de infinidad de cómics que pasaron por mis manos. Se llama Chris Hemsworth, y en plan cotilleo es la actual pareja de Elsa Pataky. Además de este suelen siempre aparecer en este tipo de películas una serie de actores más conocidos, quizá para darle también un cierto aire de producción seria. En este caso tenemos a la última ganadora del Óscar a la mejor actriz por “Cisne negro”, Natalie Portman, interpretando a Jane Foster, la investigadora que se encontrará sin quererlo con Thor y todo lo que él trae consigo. El papel de Odín se lo dieron a Anthony Hopkins, uno de mis actores favoritos y que aquí mantiene la imagen de todopoderoso, de padre férreo y duro, pero que al mismo tiempo sabe que está haciendo lo mejor por su hijo. Y junto a ellos otros actores más o menos conocidos, pero todos están bastante bien.

Cine de entretenimiento puro y duro, pero muy bien hecho, por encima de muchas otras producciones que buscan estos mismos objetivos. Me gustó mucho, lo reconozco, pero también que soy un fan casi incondicional de este tipo de personajes y de cine. Para los aficionados a los superhéroes es imprescindible, no creo que ninguno la deje pasar y estoy casi seguro de que les va a gustar. No es necesario conocer al personaje o ser aficionado a estos héroes para poder disfrutar de la historia, estoy casi seguro que si vais a verla podréis pasar un buen rato, mucho mejor que con otras cosas que andan por la cartelera últimamente. Recomendable y creo que añadiría que debe verse en cine, porque en la pantalla del televisor se van a perder muchas escenas espectaculares, por mencionar solo una por ejemplo, la cabalgada por el Puente del Arco Iris, pero podría mencionar varias más. Impresionante la imagen del personaje de Heimdall, el guardián del puente. Si este fin de semana queréis ir al cine, pasar un buen rato y no tenéis claro por qué optar id a ver esta, creo que no os va a decepcionar.

Nota: y si vais no os marchéis de la sala hasta que terminen todos los títulos de crédito, como en todas estas dejan par después una pequeña escena final como un adelanto de lo que va a venir en la siguiente o siguientes películas. Se hace un poco pesado porque es una buena espera, pero los que fueran a ver las anteriores ya saben que esto pasa siempre.

sábado, 30 de abril de 2011

"Código fuente"


Tiempo hace que no íbamos al cine, pero este último fin de semana, en plenas vacaciones de Semana Santa, parecía que apetecía. El problema el de casi siempre, encontrar algo adecuado para todos los gustos familiares, lo que no siempre es fácil. Además la cartelera de nuestra ciudad en esos días era para dar algo de pena, las alternativas eran pocas, por no decir casi inexistentes, salvo alguna producción animada que no era del gusto de todos. Tras mirar en los distintos cines que tenemos por aquí, varias multisalas en las que ponen más o menos lo mismo con la única diferencia de las horas de las sesiones y por acuerdo casi unánime nos fuimos a ver la única que parecía convencernos a todos, “Código fuente”.

No vamos a decir que nos decepcionara, hay que ser siempre consciente de lo que uno va a ver, saber qué puede esperar más o menos, y en este caso lo único que nos íbamos a encontrar era una producción de ciencia ficción con una pinta decente. Pues eso es lo que es, una historia bastante bien llevada, lo suficientemente corta como para no hacerse pesada teniendo en cuenta la historia y con una resolución final vamos a decir que aceptable, aunque también algo previsible. No está mal y da lo que promete, hora y media justita de entretenimiento, pero creo que le falta un puntito, le falta algo que podría hacer de ella una historia algo más decente, con alguna sorpresa y solo con eso pasaría de ser una película de gama media a pasar a un escalón un poco más alto.

Originalidad no es precisamente su fuerte, es la típica historia de viajes en el tiempo o en la memoria mejor dicho. Si alguien recuerda “Atrapado en el tiempo” verá que tiene mucho que ver, cambiando el tono de comedia por el de acción, algo parecido pero buscando un poco más de trascendencia y seriedad. El protagonista es Colter Stevens, un militar que se encuentra algo perdido en un tren junto con una mujer, Christina Warren, que parece conocerlo pero al que él no conoce. Además cuando contempla por primera vez su imagen en el espejo ve una cara que no es la suya. ¿Qué está pasando? Algo perdido ve lo que pasa a su alrededor, hasta que ocho minutos después el tren explotará, acabando con todos sus pasajeros, él incluido. Pero de repente se encuentra en otro lugar, una especie de cabina y hablando a través de una pantalla con una militar, la oficial Colleen Goodwin. Esta habla con él y de nuevo se va a encontrar en el tren. Al final consigue entender que es parte de un programa experimental que le permite introducirse en los recuerdos de una persona para intervenir solamente durante los ocho minutos finales de su vida. Así que no estamos hablando exactamente de un viaje en el tiempo, sino de una especie de viaje en la memoria. ¿El objetivo? Descubrir quién puso esa bomba en el tren para poder evitar un atentado todavía mayor en la ciudad de Chicago. Esto es lo que tendrá que conseguir y para ello la cinta se convertirá en una continua sucesión de esos ocho minutos, que nunca serán iguales porque cada vez él tiene más información. La cuestión es saber qué está pasando en realidad y si lo conseguirá...

Teniendo en cuenta lo repetitivo de la situación tiene la duración justa para no cansar al espectador. En cada “viaje” tanto en el tren como en la base de la que parte descubriremos algo nuevo, algo distinto y algo que provocará una cierta curiosidad en el espectador y al mismo tiempo también interés. Quizá la cuestión del viaje en el tiempo, la memoria o en un mundo informático de bits y códigos fuente no esté demasiado clara. Quizá sea aquí donde falla un poco la cosa, le falta como decía algo más arriba un punto de inteligencia, de desarrollo, de explicación que haría que fuera mucho mejor de lo que es, quedándose simplemente en un producto entretenido y ameno pero que no recordaremos durante mucho tiempo y al que tampoco le daremos demasiadas vueltas. Ideal para una tarde o noche de cine en casa. Sabe mantener la tensión y eso juega a su favor, alguna sorpresa de vez en cuando y un desarrollo decente de la historia. Un thriller aceptable que me gustó, pero que no destacaría por encima de otros muchos del mismo estilo y factura. Aún así pienso que hay cosas que no están demasiado explicadas ni claras, pero no voy a decir cuáles para no desvelar demasiado.

En cuanto a los actores vamos a decir que se basa en los dos protagonistas y la militar que habla con él a través de la pantalla y es la encargada del experimento, con la que llegará a mantener una estrecha relación teniendo en cuenta el tiempo que están juntos. Él es el actor Jake Gyllenhaal, que me gustó bastante, sabe transmitir el agobio, la tensión, la celeridad de su misión. Tampoco es que sea algo fuera de serie, pero está bien. La militar es la actriz Vera Farmiga, también bastante convincente. Y dejo para el final a la protagonista femenina porque no tengo claro quién debería ir antes, si el personaje femenino anterior o esta, ya que me parece más importante para el desarrollo de la historia Colleen Goodwin que Christina Warren, su pareja en el tren. Esta está interpretada por Michelle Monaghan, que para lo que tiene que hacer, que es poco la verdad, tampoco está demasiado mal, cumple pero nada más.
El director es Duncan Jones y esta es su segunda película, antes dirigió “Moon”, una cinta extraña e interesante, una de esas que es mejor no dejar pasar porque tiene algo que hace que merezca la pena. Como curiosidad comentar que es hijo del cantante David Howie.

Pues ahí queda la recomendación. Sin ser una maravilla cumple bastante bien la función de entretener y tiene elementos suficientes para mantener la atención del espectador. A pesar de la repetición entre cada viaje introduce elementos nuevos que harán pensar al que la ve qué consecuencias podrán traer y mantiene una cierta intriga. Quizá tenga algún fallo argumental y algún elemento levemente previsible que hace que pierda algún punto, pero bueno, teniendo en cuenta la maravilla de cartelera que disfrutamos últimamente puede destacar un poquito por encima de la media.

jueves, 21 de abril de 2011

"Mar de fuego", de Chufo Lloréns

 “Esto es lo que, en cierta medida, pretende también la novela histórica: aunar el rigor de la historia con la ficción novelesca. Como novela su principal obligación es entretener, pero como relato histórico no puede dejar de lado criterios como el rigor y la veracidad. Esto es lo que, humildemente, se ha intentado en estas páginas que ahora se someten a la benevolencia de los lectores”. Este fragmento está extraído de las notas finales de la última novela de Chufo Lloréns, “Mar de fuego”, que será la que voy a comentar hoy.

En el año 2008 llegó a mis manos una novela de un autor desconocido en aquel momento para mí. Era una historia que transcurría en la Barcelona de principios del siglo XI que me resultó de las más entretenidas y apasionantes que he leído hasta el día de hoy, “Te daré la tierra”. Después me dediqué a buscar otras novelas del autor y leí una anterior que me gustó tanto o más que la primera, “La saga de los malditos”. Desde ese momento figura como uno de los principales autores de novela histórica dentro de mis preferencias, por delante de otros más conocidos o más internacionales. Estas dos novelas ya las comenté en uno de los primeros post de este blog, así que la reseña biográfica me la ahorro esta vez. Tras leer “Mar de fuego” me reafirmo en lo dicho unas líneas atrás, Chufo Lloréns es uno de mis autores favoritos tanto del género histórico como de la narrativa, porque me gustó mucho y me duró bastante menos de lo que me gustaría, si hasta puedo decir que se me hizo corta.

Cuando vi esta novela, de publicación muy reciente, no creo que lleve en las librerías más de un mes más o menos, me dije que a por ella y a leerla pronto, que ya tenía casi la idea preconcebida de que me iba a gustar, y esta vez no me equivoqué. Cuando la cogí para leer la contraportada descubrí un nombre que me sonaba y entonces mis ganas fueron todavía mayores, Martí Barbany era el nombre del protagonista, el mismo personaje central de “Te daré la tierra”, así que todavía pintaba mejor. Era una continuación de esta, con lo cual la primera idea era a ver qué tal iba a estar, porque muchas veces estas continuaciones no son más que recursos que aprovechan el tirón de la primera para vender más ejemplares, y muchas veces también la calidad de la continuación no está a la altura de lo esperado. En este caso no fue así. Tras leer las primeras páginas tenía una sensación interesante, era como si el tiempo no hubiera pasado y estuviera todavía leyendo la primera porque transcurre casi en un momento solo ligeramente posterior al final de la misma. Eso puede ser malo a veces, pero en este caso no lo fue, me atrapó desde el principio y me costaba dejar la lectura más de una vez, pero el cansancio y el sueño le ganaban la partida alguna vez. Ya hace tres año que leí “Te daré la tierra” y muchas novelas han pasado desde entonces, pero tenía un recuerdo claro de todo lo que había pasado, de los personajes, de las situaciones, de los momentos pasados, una buena señal de lo que me había gustado porque muchas de las cosas que pasaron en ella volvieron a mi cabeza cuando estaba leyendo esta; no me hizo falta estar pensando en quién era tal personaje, qué había hecho o qué había pasado, estaba casi todo tan fresco como si la hubiera leído poco antes. De todos modos para los que no la recuerden tan bien el autor maneja a la perfección ese pequeño problema. Con pocas palabras, momentos puntuales y algunas situaciones en las que algún personaje recuerda el pasado consigue que el lector pueda recordar o entender perfectamente lo que está pasando y su relación con el pasado, porque eso sí, muchas de las cosas que van a pasar están relacionadas con él. Así que lo primero que tengo que recomendar si no leísteis la primera es que lo hagáis antes, porque están directamente relacionadas y, aunque no es imprescindible, si es muy necesario para entender el conjunto de la historia.

Empezamos la narración con Martí Barbany y su mujer, la judía Ruth a punto de dar a luz a su segundo hijo. Tienen ya una hija, Marta, que será una de las protagonistas centrales de muchas de las cosas que van a pasar. Pero las cosas no salen como todos esperaban, el parto se complica y madre e hijo mueren durante el mismo. Martí, tras todas las penalidades pasadas en su mundo afectivo decide que nunca más se volverá a enamorar o tener una relación seria con una mujer. Una de las constantes de su vida ha sido siempre la mala suerte en las relaciones amorosas, acompañada de una enorme suerte en los negocios. Ahora ya es un ciudadano de Barcelona, reconocido por todos como una de las personas que más han hecho por la ciudad y el Condado, recibiendo siempre el agradecimiento tanto de los Condes de Barcelona como de sus ciudadanos. A su lado el sacerdote Eduald Llobet, un elemento central y fundamental de la vida de Martí desde sus inicios y que lo seguirá siendo ahora. Al frente de la corte de la ciudad continúan Ramón Berenguer, Conde de Barcelona y su mujer, Almodís de la Marca, por la que tuvo que enfrentarse a casi todo el mundo pero que al final consiguió. Ella es su apoyo fundamental tanto a nivel personal como en el gobierno, en ella delega muchas de las cosas y muchas decisiones, que parece tomar él, pero ella casi siempre está detrás. Con ellos Pedro Ramón, el primer hijo del Conde y sucesor del mismo y los gemelos que conocimos en la novela anterior, Ramón Berenguer y Berenguer Ramón. Ya se veía que el carácter de ambos iba a ser muy distinto y traería consecuencias que ahora van a ser realidad. Almodís quiere conseguir que el sucesor de su marido sea su propio hijo, Ramón Berenguer, al que todos quieren, un hombre justo y noble y que poco tiene que ver con Pedro Ramón, el verdadero sucesor por ley. Mientras, el otro gemelo, Berenguer Ramón, es un hombre vil, perverso y lleno de maldad y rencor. Esto traerá consigo una buena cantidad de intrigas, juegos, engaños y situaciones que iremos descubriendo poco a poco. También estará Delfín, el enano medio bufón de la Condesa y, al mismo tiempo, la voz que le dice las cosas de verdad, aquellas que nadie se atreve a decirle y que continúa con esas extrañas visiones premonitorias, casi siempre de desgracias. Muchos de los personajes de la anterior novela volverán a esta historia, los capitanes de los barcos de Martí, que ahora posee una gran flota, Rachid al-Malik, el árabe que le descubrió, entre otras cosas, el secreto del temido fuego griego a Barbany, sus criados... Y todo protagonista tiene un antagonista, en este caso un misterioso personaje llamado Bernabé Mainar que quiere acabar con Martí Barbany y Eduald Llobet sea como sea.

Para mí ha sido como continuar casi sin que hubiera pasado el tiempo, retomar la vida de una buena cantidad de personajes que tenía en mi memoria bastante guardados, más de lo que pensaba, la verdad, lo que creo que es una buena señal. Lloréns tiene una forma de escribir bastante sencilla para el lector, directa, sin demasiadas vueltas ni complicaciones, centrado sobre todo en la historia y en las situaciones y menos en las descripciones. Eso no quiere decir que no las haya, pero consigue que el lector imagine con bastante perfección casi todo sin cansarlo con largos párrafos descriptivos. La acción es continua, no para desde el principio hasta el final. Quizá esta sea algo menos compleja que la anterior, más plana y lineal, pero eso no le quita mérito. Hay varias líneas de acción que se entrecruzan siempre de un modo claro para el lector. La mayor parte de la acción transcurre en la ciudad de Barcelona, un personaje más de la historia, pero también tendremos algún viaje, por ejemplo a Sicilia. Los personajes van relacionándose entre ellos de un modo sencillo y creíble, aunque como alguien me comentó, quizá un defecto sea que pueden estar un poco estereotipados en cuanto al comportamiento, es decir, los buenos son muy buenos y los malos son muy malos, pero aún viéndolo así el autor consigue que aparezcan ante el lector como personas reales, por lo menos a mí me pareció así. Y como siempre en su línea, capítulos cortos que van alternando las distintas tramas, con lo que cautiva todavía más al lector, que siempre querrá saber qué pasa a continuación para llegar a momentos en los que todas tienen que ver.

Me parece que es evidente que, dentro del género, me gustó mucho la novela. Me entretuvo muchísimo y como dije al principio me duró menos de lo que me gustaría, pero tenía que seguir leyendo, otro mérito más del autor, que el lector siga y siga y esté deseando saber qué va a pasar a continuación. No he querido desvelar casi nada del argumento, lo mejor es ponerse con ella e ir descubriéndolo poco a poco a medida que uno va leyendo, pero la sucesión de acontecimientos, de sorpresas, de altos y bajos es continua, siempre está pasando algo. Desde mi punto de vista más que recomendable e imprescindible para aquellos que ya hayan leído “Te daré la tierra”

miércoles, 13 de abril de 2011

"El ángel perdido", de Javier Sierra

 La novela de hoy figura en las listas de las más vendidas en este momento en nuestro país. Es la primera que leí de este autor y, la verdad, es que, dentro del género al que pertenece, esperaba algo más, algo que justificara toda la expectación y ventas que trae consigo. Ya de entrada voy a decir que no me gustó demasiado, cumplió ligeramente con su función de entretener en algunos momentos, pero tras terminarla quedé con la sensación de que no me aportó demasiado, posiblemente teniendo en cuenta las ventas tanto de esta como de las anteriores esperaba algo más. No sé si las otras que tiene me dirán algo más, pero no tengo claro que les vaya a dar una oportunidad, más que nada porque tengo en este momento más lecturas pendientes que me llaman más la atención. El autor es Javier Sierra y la novela se titula “El ángel perdido”.

La verdad es que no me había dado cuenta de quién era el autor. Hace tiempo era aficionado a los temas que trata habitualmente, y cuando leí la biografía me di cuenta de que ya lo había visto, escuchado y leído antes en sus intervenciones en radio, televisión y en algunas revistas en las que participó. Nació en Teruel en 1971 y estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Es periodista, escritor e investigador de temas que podemos considerar científicos pero siempre con un tratamiento algo especial. Colabora en la revista “Más allá de la ciencia” y en varios programas de radio y televisión como “Milenio 3” de la SER o “Cuarto Milenio” en Cuatro. Desde hace unos años se dedica a viajar e investigar temas del pasado y supuestos misterios históricos que considera que no quedaron demasiado claros tras las investigaciones más ortodoxas. Uno de esos misterios es lo que le sirve para buena parte de la redacción de su novelas, como por ejemplo, esta última que estoy comentando. A los 18 años fue uno de los fundadores de la revista “Año Cero” y siempre estuvo relacionado con estos temas que algunos pueden considerar científicos y otros no tanto. Varias polémicas circulan alrededor de sus investigaciones y las conclusiones a las que llega, quizá una de las más sonadas fue aquella en la que defendió la veracidad del caso Roswell, aunque poco después se demostró que la filmación que Sierra consideraba como verdadera no fuera más que una falsificación y un montaje. Fue el primer autor español que entró en las listas de los más vendidos en Estados Unidos, en el número 6 en “The New York Times” en marzo de 2006 con la obra “La cena secreta”, editada en más de 42 países y que lleva vendidos más de tres millones de ejemplares. Así es el segundo escritor contemporáneo más traducido tras Carlos Ruiz Zafón. También se dice que varias productoras estadounidenses están interesadas en llevar esta novela al cine. Su primera obra narrativa fue “La dama azul” (1998) y desde ese año publica casi una nueva novela cada dos años. Destacan “La cena secreta” (2004) o una versión ampliada y corregida de “La dama azul” publicada en el año 2008, que recibió el Premio a la mejor novela histórica publicada en inglés en los “International Latino Awards” en Estados Unidos. “El ángel perdido” es, hasta el momento, su última novela, de este mismo año 2011.

Julia Álvarez trabaja para la Fundación Barrié en la restauración del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, buscando explicación a ciertos deterioros al mismo tiempo que participa en su reparación. Durante la madrugada del Día de Todos los Santos se va a desencadenar la acción, que la llevará a participar en una aventura peligrosa y llena de acción. Cuando está dentro de la Catedral es atacada por un hombre misterioso, del que solo va a poder escapar cuando un agente secreto americano entre en el templo y hace que el intruso escape. Antes de eso sabemos que el marido de Julia, Martin Fabre, fue secuestrado por un grupo terrorista islámico, que deja un mensaje dirigido a su mujer, un mensaje que en teoría solo ella podrá interpretar. El agente que la salva de la agresión, Nicholas Allen, será el que le comunique la noticia del secuestro y también va a ayudarla a interpretar las misteriosas palabras finales de su marido, una interpretación que se relaciona con ciertos misterios y unas raras piedras que ellos poseen y que tienen unos fuertes poderes y muy importantes para el futuro de la humanidad. Tras el tiroteo en la Catedral y poner a salvo a la protagonista también tendremos a un par de policías de la ciudad y un fabuloso helicóptero que parece que también está buscando a la pobre Julia, que va a verse metida entre dos fuegos sin saber muy bien a quien creer. Para ella todo es casi un misterio incomprensible que va a ir tomando forma poco a poco, sin saber hasta el final en quién puede o no confiar, ya que tendrá que sobreponerse a más de una sorpresa. De repente tenemos un impresionante helicóptero capaz de sobrevolar la ciudad sin que nadie se entere, en él vendrán otros hombres que también buscan a Julia por razones parecidas, asesinos que acaban con todo lo que se les ponga por delante casi sin pestañear y una poderosa arma que acaba con cualquier tipo de aparato electrónico, forma en la que consiguen hacerse con Julia. De Santiago a Noia y de allí al monte Ararat en un viaje que no va a dejar ni respirar, lleno de sorpresas y violencia.

Con esta historia entraremos en un mundo relacionado con ángeles, piedras con misteriosos poderes, mitologías y leyendas de varios y diversos países, el Diluvio Universal visto desde varias tradiciones, ángeles caídos, Gilgamesh, Noé y el Arca, el monte Ararat, el cristianismo y varias cosas más que no voy a mencionar directamente para no desvelar demasiado la trama. Realmente es una mezcla de muchas cosas, quizá demasiadas, que hacen que por momentos el lector pueda andar un poco perdido. Perdido no solo por eso, sino también por cierto baile de personajes, de identidades, de personas que no son lo que dicen o parecen ser, por proyectos secretos del gobierno de los Estados Unidos, hasta el presidente del país es uno de los personajes de la trama. FBI, CIA, NSA y varias agencias más conocidas y desconocidas aparecen interviniendo en la historia. Y de fondo todo ese tipo de temas ocultos y esotéricos que tanto le gustan al autor. En su trabajo de investigación incluso llegó a viajar al monte Ararat para poder ver directamente lo que se conoce como la “anomalía del Ararat” que es uno de los elementos centrales de la historia.

La verdad es que me decepcionó la novela, que en ciertos momentos hasta me pareció caótica en su desarrollo, tanto que puede hacer que el lector ande algo perdido entre toda ese montón de acción, personajes e información de tantas fuentes distintas y tradiciones distintas aunque relacionadas. Como no leí ninguna de las anteriores no sé si es mejor o peor, pero cierto es que levantó gran expectación y tengo claro que el marketing, con presentaciones en varias ciudades españolas, firmas de libros y actos de ese tipo funcionó muy bien para convertirla en este momento en una de las más vendidas por estos lares. Esperaba algo más, por no decir mucho más, que aportara algo a un género en el que hay algunas cosas que destacan por encima de la media. Pienso que no aporta demasiado y es casi una mezcla de elementos que podemos encontrar en otros autores. Se puede leer casi como un cómic, una historia de aventuras fantástica que puede llegar a entretener a lectores no demasiado exigentes. Conozco a más de una persona que comparte opiniones parecidas a la mía, incluso varios que la dejaron sin terminar, cosa que yo de momento no hago, pero estuve a punto de hacerlo. Además incluso podría encontrar algún problema de carácter geográfico en el desarrollo de la acción en lo que se refiere a la ciudad de Santiago o de Noia. Los personajes, quizá sacando a la protagonista, me parecieron demasiado tópicos y los que más los que aparecen en Galicia, tanto los policías como los dos sacerdotes que aparecen relacionados con la Catedral. Creo que aún le daré otra oportunidad y en algún momento cogeré “La dama azul” para poder comparar esta de hoy con alguna de las anteriores que tanto éxito tuvieron, pero también tengo que reconocer que será una lectura mediatizada por esta de hoy. Pienso que en este caso no la recomendaría, sobre todo porque hay muchas cosas mas interesantes y apetecibles que leer, la verdad, pero evidentemente esta es una opinión completamente personal, y no todos pensamos lo mismo.

jueves, 7 de abril de 2011

"Fundación Libélula", de Yashmina Shawki

Hoy voy a escribir algo de una novela editada recientemente en gallego y que no sé si aparecerá en castellano, aunque pienso que es probable, ya que su autora tiene publicadas novelas en ambos idiomas. Por otro lado es la primera vez que tengo la oportunidad de comentar una novela de una persona a la que conozco, o más bien, conocí allá por los tiempos de la adolescencia y la juventud y de la que hace tiempo que no sé nada, cosas de la vida que te llevan por caminos distintos. La autora es Yashmina Shawki y la novela se titula “Fundación Libélula”, editada hace poco por Xerais.

Yashmina Shawki nació en Vigo, de madre gallega y padre kurdo. Sus estudios alternaron entre su ciudad de nacimiento y la ciudad de Bagdad, donde pasó una temporada en esa etapa de su vida. Luego volvió a Vigo y se licenció en la Universidad de Santiago de Compostela en Derecho en 1992 y al año siguiente en Historia Contemporánea. Después se dedicó a dar conferencias y escribir artículos periodísticos, sobre todo centrados en temas relacionados con Oriente Medio, además de colaborar en varias revistas. También publica un artículo de opinión de modo semanal en las páginas de “La Voz de Galicia” y colabora en el programa radiofónico “Al final del día” de Radio Voz. De momento su producción literaria tiene tanto obras en castellano como en gallego. En castellano “Kurdos, destino libertad” (2007), en gallego “Contos ao carón da lareria” (2007) y la novela objeto de este comentario. En una entrevista hecha a raíz de la publicación de este libro dice que está preparando dos novelas más, una en castellano y otra en gallego.

“Fundación Libélula” es una novela corta, de poco menos de cien páginas que tanto por extensión, contenido y forma de desarrollarse no sé si hablar de ella como novela, relato o como un cuento, ya que muchas veces la frontera entre estos tres modos de narrar es difusa y complicada.

Nos va a contar la historia de cuatro mujeres que establecerán una cierta relación, tres de ellas tendrán a la otra como nexo de unión. Una historia que transcurre en la ciudad de Vigo, mencionando en varias ocasiones lugares que el residente en ella podrá reconocer, imprimiéndole más realidad a la historia que nos va a contar. El nexo de unión es una abogada, María Xosé Muradas, una mujer decidida, valiente y que es capaz de enfrentarse a casi todo. Tiene una vida acomodada, aunque a lo largo de la historia veremos como hay cosas contra las que no se puede luchar muchas veces, quiera uno o no. Una de las cosas que más le preocupan y contra la que está dispuesta a luchar de todos los modos posibles es la violencia de género, en cualquiera de sus manifestaciones, que será lo que la lleve a crear esa “Fundación Libélula” que da título a la novela. Alrededor de ella y de su vida aparecerán tres casos de mujeres en situaciones precarias y cada una con una historia distinta, pero todas ellas duras, tristes y complicadas. Ella será la que intente ayudarlas para salir, al igual que hizo antes con otras, de esas vidas que las oprimen y que pueden acabar con ellas. Se nos presenta a Gladys, una inmigrante ilegal engañada para trabajar como prostituta en un club, sin documentación, sumergida en un mundo de explotación sexual y violencia. Helena es una chica joven que tiene que hacerse cargo de sus hermanos, ya que su madre es una mujer violenta, drogadicta y alcohólica, una situación con la que tendrá que luchar día a día con más oscuridad que luz y que además es muy consciente de que tiene que hacer algo, estudia y quiere conseguir algo que la haga escapar, tanto a ella como a sus hermanos, de esa situación. Y luego está Laura, casada, con hijos, con un marido vago y que no hace nada, además de que tiene que vivir con su cuñado y sus suegros, con una suegra que la martiriza, aunque ella sea casi el sostén de la familia. Todas ellas, en cierto momento, entrarán en contacto con María Xosé, que recurrirá a todo para echarles una mano, tres historias que la llevarán a remover cielo y tierra para ayudarlas a salir de la vida en la que están y también a esa “Fundación Libélula” que tendrá como objetivo ayudar a mujeres en situaciones precarias sean del tipo que sean. Las ayuda a escapar de esas vidas que llevan y tener otras mucho más dignas y salvadoras, porque se lo merecen.

La novela me gustó bastante, aunque pienso que su brevedad por un lado es un pequeño defecto y por otro una virtud. Al principio decía que no tenía claro si hablar de ella como una novela, un relato o un cuento. Por un lado su extensión le resta complejidad, una complejidad que a lo mejor la autora tampoco consideró necesaria para reflejar aquello que pretendía. Cuando se tratan estos temas, además, es fácil caer en una sucesión de tópicos y lugares conocidos por otras vías, tanto de la literatura como del cine o la televisión, o simplemente de las noticias, por desgracia, casi diarias, que tocan este tipo de temas. También pensaba en un cuento porque todo transcurre demasiado rápido, pasando de una situación a otra casi sin una continuidad en el relato y con una resolución de las cosa a lo mejor algo idílica por momentos. Las duras historias de las cuatro mujeres quedan bien narradas con pocas palabras, centradas en cuatro o cinco situaciones casi puntuales que hacen que el lector pueda suponer el conjunto de esas terribles vidas que llevan. Pienso que Yashmina quiso que el lector también pusiese algo de su parte y no darle todo, que imagine, que piense y reflexione sobre la vida de esas mujeres que representan a muchas otras, reales, que llevan vidas iguales o peores en casi todos los rincones del mundo, pero también a nuestro lado, en los mismos edificios en los que nosotros llevamos las nuestras. Por otro lado, aunque sabemos que no lo es, la historia transcurre con demasiada rapidez, las cosas me parecieron quizá demasiado sencillas en su resolución, a lo mejor también porque no está mal un poco de optimismo en estos temas, siempre tratados de un modo duro, oscuro y con unos finales casi siempre trágicos y violentos. A lo mejor esta es otra virtud, dar un poco de esperanza, de hacer pensar que las cosas no siempre van mal o a peor, que es posible con algo de voluntad, trabajo y suerte que muchas de estas mujeres puedan terminar con esa vida que no lo es para poder comenzar, tener un nuevo principio de vida digna y con esos momentos de felicidad de la que todos gozamos a lo largo de nuestras vidas.

Creo que es una novela recomendable y pensando como docente, podría ser un buen libro para su lectura en ciertos niveles de nuestros centros de enseñanza, pues pensando en ese tipo de lectores y lectoras su brevedad ya juega, y mucho, a su favor (qué le vamos a hacer, cuando pones un libro para que lo lean, lo primero que preguntan es cuántas páginas tiene, y como tenga más de doscientas puedes ver caras de auténtico pánico). Por otro lado pienso que es una historia que les puede interesar, que puede enseñarles algo y hacerles reflexionar, sobre todo porque creo que una buena manera de terminar con este tipo de situaciones es la educación. De todos modos y como dije al principio yo recomendaría esta novela de una autora quizá no demasiado conocida que intenta hacerse un hueco en el panorama literario gallego, y siempre está bien que aparezcan estas nuevas novelas, pensadas y escritas en gallego.

sábado, 2 de abril de 2011

"The Defenders"


Hoy vamos con algo de televisión, que ya van varios libros seguidos y hay que alternar un poco. Si hiciéramos un ranking de sectores profesionales reflejados en las series de televisión pienso que los tres primeros puestos, y no me atrevo a darles un orden determinado, serían para los policías y forenses (de moda últimamente), los profesionales de la medicina y los abogados. Supongo que serán los que más juego dan para este medio, pero la verdad es que es complicado encontrar una serie que no tenga como centro a alguna de estas profesiones. Así que para no variar esta de hoy está dentro del mundo de los abogados, y se llama “The Defenders” (“Los defensores”), de reciente estreno en los canales de pago, concretamente emitida los jueves por la noche antes de “The good wife” en Fox.

Esta estaría dentro de las series nada más que entretenidas, sin muchas más pretensiones que esa, que como he dicho alguna vez, si lo consigue, ya es bastante. No es como otras que aparecieron por aquí dentro de la misma temática. No estamos hablando de un gran bufete de abogados con todos los medios posibles y enfrentándose a las grandes corporaciones, a las empresas de todo tipo o a casos que van a terminar en el Tribunal Supremo. Es algo mucho más cotidiano y casi pedestre, con casos pequeños y delitos que no van a terminar saliendo en los periódicos. Y tampoco tenemos a un montón de abogados y abogadas pululando por ahí, ayudando a ganar el caso; tampoco tenemos a inteligentes y espabilados investigadores que encuentran siempre la solución al caso para que el abogado gane y su cliente salga libre. No, estamos simplemente ante dos abogados de un pequeño bufete, ayudados por una abogada nueva y novata y una secretaria, digamos, algo especial. Los casos serán, normalmente, pequeños delitos, robos (en uno que vi recientemente robaban los zapatos de gamuza azul de Elvis), estafas de rango medio, deudas económicas, algún asesinato..., todos casos con los que se puede encontrar un abogado normal, porque eso es lo que son. Son normales, no buscan fama aunque sí dinero, claro, que es necesario para vivir. Se anuncian en grandes letreros de la ciudad, buscan clientes en los juzgados y de vez en cuando aparece un buen cliente que les va a dejar algo de dinero para sostener el despacho. Este quizá sea uno de los aspectos que hace que sea distinta, la forma de tratar la temática legal, de un modo mucho más simple, real y cotidiano que la mayor parte de las demás, siempre mucho más grandilocuentes y espectaculares en el tratamiento de los casos legales. Quizá este sea uno de los aspectos por lo que me gusta y me entretiene.

Los dos protagonistas son, además, bien distintos en su carácter, forma de comportarse y de hacer las cosas, también en la forma de ver la vida. Uno es más serio, formal y preocupado por su divorcio y su hijo, y el otro, que es más joven, es más golfo, ligón, jugador y gastador. El mayor de los dos es Nick Morelli, casi el fundador del bufete, trabajando para sostener el negocio y a su familia, divorciado de su mujer (aunque no contento con la situación) y con un hijo al que ve algo menos de lo que desearía. El joven es Pete Kaczmarek, atractivo, con elegancia y estilo, preocupado de sus clientes, pero también de disfrutar de la vida lo más posible; juega, bebe, sale y hasta en alguna ocasión es capaz de liarse con alguna clienta. Y trabajando con ellos la novata Lisa Tyler, una chica joven a la que contratan para que les eche una mano; trabajaba como bailarina de striptease en un club para pagarse la carrera y ellos, teniendo en cuenta su pasado, fueron los únicos que le dieron trabajo. Zoey Waters es la secretaria, siempre bien maquillada y pendiente de casi todo lo que pasa, teniendo que intervenir más de una vez en los casos y en las investigaciones. Estos cuatro llevan el peso de los argumentos, ya que el resto, en general, cambian en cada episodio.

Y la ciudad en la que transcurre la acción es otra de las protagonistas. Si hiciéramos de nuevo una clasificación de las ciudades americanas que más salen en el cine y en la televisión sin duda la primera sería Nueva York, y también sin dudarlo la segunda, muy cerca de la anterior, sería Las Vegas. Así es, son dos abogados que tienen su despacho en esta espectacular ciudad, que funciona como un personaje más ya que es la que provoca la mayor parte de los casos que tienen que defender. Muchos de ellos relacionados con estafas a casinos, deudas de juego, casos de prostitución, detenciones ilegales, algún asesinato (claro, no podían faltar), divorcios...; como decía hace unas líneas las cosas que deben de pasar en esta ciudad a todas horas y todos los días, la ciudad que nunca duerme es lo que tiene, que da pie para muchas cosas.

En lo que se refiere a los actores los dos protagonistas son bien conocidos, con una buena cantidad de cine y televisión en su currículum, algunas destacables y muchas no tanto, pero siempre guardando una cierta línea de entretenimiento y comedia. Nick Morelli es un actor bastante conocido, James Belushi, un veterano en estas lides que empezó en la televisión a finales de los años setenta, de ella pasó al cine durante una buena temporada con películas bastante conocidas y tras una época algo oscura volvió a la televisión, en la que parece haberse instalado definitivamente, aunque también con altibajos. Antes participó en el programa de comedia más famoso de la televisión americana, “Saturday Night Live”, una auténtica fábrica de actores cómicos. A mí me parece un buen actor para este tipo de cosas y aquí está bastante bien, la verdad es que para mí lleva el peso de casi todo lo que pasa y es el centro de la mayor parte de las historias. Pete Kaczmarek es el actor Jerry O´Connell, también muy conocidos de cara y que pasó mucho tanto por el cine como por la televisión. Curiosamente buscando datos me di cuenta de que era uno de los protagonistas de una de las películas que tengo entre mis favoritas, “Cuenta conmigo”, cambió tanto que no lo reconociera, que la película esta es del año 1986. También está bastante bien en ese papel de golfo simpático que le da un poco el contrapunto a su socio, que tiene que sacarlo más de una vez en los problemas en los que se mete. El resto son actores mucho más desconocidos.

La serie como dije al principio no está mal, no podemos incluirla dentro de las destacables y con calidad pero tiene buenos momentos y hace que uno esté entretenido y sonría más de una vez a lo largo de cada capítulo. Algunas situaciones pueden parecer algo ridículas, pero están tratadas intentando darle un cierto aire de realidad y verosimilitud. Los casos, a lo mejor por ser distintos a los de la mayoría de las series, son amenos e interesantes, casi siempre con alguna sorpresa en su desarrollo y haciendo que ambos abogados tengan que ser ingeniosos y ágiles para conseguir la libertad de sus clientes. Por el medio tenemos las cosas de ellos, los problemas familiares y personales de Nick y los líos en los que se mete Pete, que le dan también algo más de interés a la serie. Capítulos de cuarenta minutos en los que prima, como dije, el entretenimiento sobre las cuestiones legales, un pequeño giro para intentar hace algo distinto que convenza al espectador. Tiene buenos momentos y sabe conseguir la atención, así que es recomendable para alternar con esas otras que a lo mejor son más serias, más dramáticas o tienen más calidad. Un postre sabroso para terminar una buena comida, por ejemplo; o algo para picar cuando uno no tiene demasiada hambre. Espero que os resulte, por lo menos, tan entretenida y divertida como a mí, ya me diréis.
No encontré vídeo en castellano, así que tendrá que quedar en inglés, además de este que aparece a continuación, un anuncio en el que participan los protagonistas de la serie junto con los abogados reales en los que, en teoría, está basada.