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martes, 4 de enero de 2011

"El discurso del rey"


Ante todo como este es el primer post del año 2011 mis buenos deseos para el mismo, en el que espero seguir con estos comentarios como hasta ahora. El 1 de enero de cada año desde hace algunos como es un día un poco, digamos raro, tenemos la costumbre de ir al cine, así que vamos a inaugurar los comentarios de este nuevo año con una película reciente que todavía está en cartelera y que os recomiendo a todos encarecidamente, porque realmente merece mucho la pena. No es que hubiera demasiadas cosas en la cartelera, así que nos decidimos por esta, entre otras cosas por las buenas críticas y porque los actores protagonistas, sobre todo uno de ellos, están entre los que prácticamente nunca me decepcionan, y así fue. Nos gustó mucho a todos y disfrutamos de dos horas de buen cine, bien hecho y muy bien interpretado. La película en cuestión suena para varias candidaturas para los Óscar de este año y está recibiendo premios en casi todos los festivales en los que aparece, hablo de “El discurso del rey”.

Casualidades que hay a veces, el post anterior a este iba sobre una serie inglesa, diciendo que prácticamente siempre se les supone una calidad y hechura que otras tienen solo de vez en cuando; ahora hablo de una película de la misma nacionalidad, que tiene esas mismas condiciones y algunas más, guste o no guste la calidad y el buen hacer no se les pueden negar nunca. Está hecha con una elegancia, delicadeza y estilo que en otras producciones aparecen de forma mucho menos habitual, y la verdad, por lo menos para mí, siempre es un gusto ver cine de esta nacionalidad porque tiene siempre ese aire que lo hace distinto y especial, sean tragedias, comedias o casi cualquier género. En este caso estamos ante una historia de corte histórico que transcurre en la Inglaterra de los años 30 del siglo anterior. Es una historia que desconocía por completo, la verdad, una historia sorprendente al mismo tiempo que muy entrañable y curiosa. De todos modos está tratada con bastante cariño, de un modo cercano y familiar, como una extraña relación entre dos personas que nunca tendrían contacto pero que por circunstancias se conocen y desarrollan una amistad.

Alberto Federico Arturo Jorge de Windsor es uno de los dos protagonistas, Duque de York y futuro rey de Inglaterra (padre de la actual reina Isabel) durante los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial. Su padre es el rey Jorge V y su hermano mayor Eduardo será el sucesor inmediato. Tiene un problema de tartamudez que le impide hablar en público, lo que supone un gran problema para una persona que tiene que realizar este tipo de intervenciones. A lo largo de la historia veremos cómo esta limitación del habla tiene unas motivaciones que vienen de su infancia. Su mujer, Isabel Bowes-Lyon, está muy preocupada por este problema y no hace más que buscar soluciones y terapias para ayudar a su marido, pero no es fácil. Ya ha probado de todo y no encuentra nada ni a nadie que lo ayude con esta limitación. Un día acude a una pequeña casa de un barrio de Londres para ver a una persona que le han recomendado, Lionel Logue, un hombre que viene de Australia y que parece que ha conseguido buenos resultados en este campo. Lionel es una persona también algo especial, que impone unas condiciones muy estrictas para llevar a cabo su terapia sin importarle demasiado quién sea su paciente. Es un hombre apasionado de Shakespeare, actor aficionado, un hombre de familia y cuya procedencia australiana le provoca algunos problemas. La primera entrevista entre el Duque y Lionel ya da una idea de por dónde van a ir las cosas, al principio la cosa no va bien, pero es fácil suponer que poco a poco se irá estableciendo una relación muy especial entre estos dos personajes, sobre los que se asienta toda la historia. De entrada Lionel pretende que se traten como iguales, como compañeros, así que para él el Duque de York será “Bertie”, cosa que no le hará demasiada gracia, pero que no le quedará más remedio que aceptar si quiere ser tratado por él. Poco a poco las cosas irán cambiando hasta, como decía unas líneas más arriba, llegar a tener una relación estrecha, de amistad y al mismo tiempo de dependencia. El rey muere y su hijo Eduardo accede al trono, pero es un hombre más preocupado por sus relaciones sentimentales que por sus obligaciones como rey. Esto lo llevará a abdicar en la persona de su hermano en el mismo momento en el que Inglaterra entra en la Segunda Guerra Mundial. Ahora es cuando la intervención de Lionel será fundamental para el rey Jorge VI, que tendrá que realizar muchos discursos durante la contienda, así como antes ayudarlo para superar la ceremonia de la coronación.

La película está dirigida por Tom Hooper, un joven realizador inglés que promete bastante y que está consiguiendo excelentes críticas por esta cinta, sobre todo teniendo en cuenta que ha trabajado con dos grandes pesos de la interpretación, saliendo con bien de la prueba. Lo mejor de toda la historia es la interpretación de los dos actores principales, que me parece sobresaliente y muy destacada, las escenas entre ellos son geniales absolutamente todas, los diálogos, los gestos, las miradas, todo es destacable. El papel del rey está realizado por un actor que parece que por fin se va a sacar de encima ser “el de Bridget Jones”, hablo de Colin Firth. Un actor inglés que siempre está bien pero que hasta hace unos años parecía estar más encasillado en papeles de medio galán en gran cantidad de comedias románticas. El año pasado llamó mucho la atención con “Un hombre soltero” que le valió una nominación al Óscar, que no ganó por poco. Este año suena como el favorito para ganar este premio al mejor actor y creo que deberían de dárselo. Borda el papel de este hombre tartamudo, con muy mal genio (provocado en gran parte por esta limitación) y consciente de la gran carga que va a llevar sobre sus hombros, que es lo que le provoca un sufrimiento mayor. No destaca solamente por esas escenas en las que le cuesta hablar, sino que en todo momento su cara, sus ojos, sus movimientos hacen que no puedas quitar el ojo de la pantalla, excelente sería la palabra mejor para definirlo. Su compañero es uno de mis actores favoritos, un hombre que siempre destaca haga el papel que haga y sea la película como sea, hablo de Geoffrey Rush, un actor australiano ganador de un Óscar al mejor actor en 1997 por “Shine” y que me impresionó en “Quills”, una película en la que interpretaba al Marqués de Sade. Aquí está, como siempre, genial, callado y sumiso cuando es necesario, escandaloso y extrovertido en otros momentos, siempre con una respuesta ácida y directa hable con quien hable, le da igual que sea el futuro rey, el Arzobispo de Canterbury..., él cree lo que cree y busca siempre lo mejor para sus pacientes, sin importarle demasiado las consecuencias. Antes decía que la actuación de Colin Firth era excelente, pues en este caso tendría que ser un calificativo algo por encima, uno de los papeles que le he visto que más me han gustado y convencido. No es fácil mezclar casi al mismo tiempo la sobriedad con el histrionismo sin caer en la exageración y él lo consigue, decir que me encantó es quedarme corto. Destacar por último a Helena Bonham Carter en el papel de la mujer de “Bertie”, discreta, preocupada, a la sombra de su marido pero siendo ella la verdadera responsable de encontrar la ayuda necesaria para él, buscando no solo la felicidad, sino también la responsabilidad que tendrá que asumir y que ella busca por encima de todo.

Es una buena película, con una realización impecable y delicada. No voy a decir nada más de las interpretaciones porque ya ha quedado claro que son fabulosas. Lo mejor son los diálogos entre los dos protagonistas, con una agilidad impresionante, donde todas las palabras tienen algo que decir, donde no hay nada vacío o que no nos quiera decir algo. Además tiene en muchos momentos un tono de comedia que hace que te rías a carcajadas más de una vez dentro de una historia que no es que sea dramática, pero que no es una comedia. Tiene ese típico humor inglés que mezcla el chiste más fácil del mundo para al momento siguiente hacer otro muy inteligente y agudo. Los heterodoxos métodos de Lionel para conseguir curar a su paciente, que paciencia tiene poca la verdad, son llamativos, curiosos, simpáticos y es imposible que dejen indiferente al espectador. A nosotros nos gustó mucho a todos, y eso que mis hijos iban un poco a la fuerza, más que nada porque esta vez nos tocaba a nosotros elegir y pensaban que no les iba a gustar, se equivocaron.

La recomiendo y mucho, aprovechad mientras esté en cartelera para ir a verla, no creo que os arrepintáis. Entre los grandes estrenos, los efectos especiales, las historias animadas y mucho cine solamente comercial creo que destaca esta cinta, que también es comercial pero con una calidad por encima de la media en todos los sentidos. Me gusta mucho este tipo de cine que mezcla el entretenimiento con la calidad y con la inteligencia, no son conceptos que no sea imposible encontrar en el cine, aunque cada día es más difícil.

Os dejo también el trailer en inglés, creo que merece la pena escucharlos en su idioma original.

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