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miércoles, 3 de noviembre de 2010

"La caída de los gigantes", de Ken Follet


Hay autores que siempre despiertan muchas expectativas, sus novelas son esperadas por lectores de todo el mundo con bastantes ganas y normalmente vienen siempre precedidas de buenas campañas de publicidad, aunque tengan garantizadas las ventas. Son los creadores de bestsellers que muchos conocemos y leemos. Ser autor de este tipo de novelas a veces parece que tiene un cierto componente de novelas sencillas, de calidad media o cosas de ese tipo. Yo soy de los que leen muchas de estas obras y pienso que este concepto, como ya he comentado alguna vez, tendría que perder un poco ese elemento casi peyorativo que tiene en ocasiones. Dentro de este saco hay buenos autores y otros de calidad media, malos pienso que no, que la gente también sabe lo que lee, pero siempre pensé que lo más importante es que la gente lea, y que lea bastante, eso es lo más importante. Cuando uno es un buen lector serán esas ganas las que le hagan ir alternando entre cosas mejores y digamos “más serias” literariamente hablando y estas otras, que aun así, son muchas veces buenas, tampoco vamos a negar eso. Esta novela de hoy está dentro de ese concepto de los bestsellers en su más amplio sentido, hablamos de la última novela del más que conocido Ken Follet, “La caída de los gigantes”, publicada muy recientemente y con un número de ventas más que importante. Muchos estábamos esperando, tras “Un mundo sin fin”, la publicación de la siguiente novela de este autor, uno de mis favoritos cuando se trata de pasar un buen y entretenido rato de lectura además de aportar algunas cosas más en la misma. Y el caso de esta es de esos, comenzaré diciendo que por fin entendí perfectamente todo el conflicto que dio lugar a la Primera Guerra Mundial, maticemos de todos modos. Hace años que terminé de estudiar, y hay muchas cosas que olvidé, claro está, sabía el motivo central del conflicto, pero tras esta lectura me quedó completamente claro, así que un mérito ya tiene. No voy a hablar de su biografía porque ya apareció en algún comentario anterior, a él me remito.

Por si no lo sabéis, esta novela forma parte de una trilogía, de la cual es la primera. No soy demasiado amigo de este concepto de novelas por partes, sobre todo cuando tengo que esperar al 2012 por la segunda y al 2014 para poder terminar la historia. Al final de la novela me quedó un cierto sabor amargo, cuando más metido estaba en la historia de los personajes llegué a la última página, y no me sentó nada bien. Llegado este momento estaba yo ya disfrutando y sufriendo con ellos y quedan varias cosas colgadas que sé (o supongo) que continuarán en las siguientes pero me parece demasiado esperar, la verdad. La trilogía es un proyecto ambicioso contenido bajo el título de “The Century” (“El siglo”) y por si alguien no lo sabe es una historia de varias familias a lo largo de todo el siglo XX, mientras todos están inmersos en algunos de los acontecimientos históricos más importantes del siglo pasado. En esta primera llega hasta mediados de los años 30. Empieza la historia unos años antes de la Primera Guerra Mundial y la parte central de la misma transcurre entre esta guerra y la Revolución Rusa, serán estos los dos acontecimientos más importantes de la historia. La segunda partirá más o menos del crack de 1929 y la Segunda Guerra Mundial y la tercera se concentrará en la Guerra Fría y los acontecimientos de los últimos años del siglo. Parece algo tremendamente ambicioso, nada fácil y complejo, ya que la historia circula alrededor de una serie de familias y personajes que veremos como poco a poco van cruzando sus destinos y participando directamente en estos hechos.

Representantes de familias de cinco países serán los que tomen parte en la historia que nos va a a contar, aunque unos son algo más importantes que otros en cuanto a la acción, todos tienen su importancia y su función dentro de la historia. De todos modos pienso que la familia inglesa junto con la galesa son los que más intervienen; en un segundo plano tendríamos a los rusos y los alemanes y se fuera un ranking el último puesto sería para los americanos, que tienen una participación algo menor. El número de personajes de la novela es, como suele pasar con las grandes novelas de este autor, es enorme, pero frente a otras (por lo menos en mi caso) no fue nada difícil seguir la historia en ningún momento. La verdad es que pienso que juega magistralmente con ellos, casi como piezas de un ajedrez movidas por un gran maestro. Pienso que este es uno de los mayores méritos de Follet, esa capacidad que tiene para mover a un gran número de personas dentro del mundo de su novela sin que ninguno sea anecdótico, todos tienen su momento de importancia y todos destacan por alguna cosa, a pesar de tener también varios protagonistas que llevan el peso de la historia. La forma que tiene de moverlos me parece impresionante, vamos a ver cómo personajes que parecen completamente lejanos se van a cruzar en algún momento y el mérito es hacer que no parezca nada imposible, sino completamente verosímil. Estos serán los personajes principales (de los que solo diré un par de cosas para que lo tengáis en cuenta, pero procurando no contar demasiado):

La familia galesa son los Williams, una familia de mineros, y la novela comienza con ellos, cuando Billy Williams (uno de los principales) empieza a trabajar de niño en la mina. Este inicio hizo que a las pocas páginas tuviera medio claro que la novela iba a ser de las que me gustan, tuve una sensación de esas que me dijo que iba a estar bien, y no falló. Dentro de esta familia este y su hermana, Ethel, serán dos de los que más aparecerán en la historia y llevarán buena parte del peso de la misma. Ethel trabaja como criada en la casa de unos nobles ingleses, otra pareja de hermanos que junto con los galeses serán, pienso yo, los elementos más importantes de la historia.

La familia inglesa son los hermanos Fitzherbet, los nobles que funcionan un poco como contrapunto de los hermanos del párrafo anterior. Son el conde conocido como Fitz y su hermana Maud. Tienen una casa en la que trabaja Ethel Williams al principio de la novela. Fitz es el típico noble inglés tradicionalista y que siempre defiende su postura, mientras Maud es todo lo contrario, una mujer que, aun sin perder ese aire de nobleza, lucha por los derechos de las mujeres, sufragista y algo más moderna que su hermano. Además Fitz está casado con eBa, una princesa rusa que también tendrá un papel bastante destacado en el desarrollo de la historia.

La familia alemana también pertenece a la nobleza, son los Von Ullrich, de los que destaca por encima de todos el hijo, Walter, un hombre que antes de la guerra vive en Inglaterra trabajando en la embajada de su país.

Los rusos son los hermanos Peshkov, Grigori y Lev, que también serán bastante importantes en muchos de los acontecimientos que nos va a contar el autor en muchos sentidos. Dos hermanos muy distintos, serio y trabajador uno, golfo y juerguista el otro, lo que dará lugar a algunos conflictos.

E por último os americanos tienen dos familias más o menos importantes. Por un lado tenemos a Gus Dewar y sus padres, de clase alta, él trabaja como asesor del presidente Wilson. Por otro lado tenemos a una familia rusa afincada en Estados Unidos desde hace tiempo, destacando el padre, Josef Vyalov y su hija Olga, que también tendrán un papel destacado.

Al lado de estos que considero los más importantes tendremos una buena cantidad más de familiares, amigos o vecinos que irán teniendo su función dentro de la historia. Pocos son los que aparecen una sola vez, como dije antes no hay ninguno que no tenga algo de decir, algo que hacer que sea importante para el argumento.

Lo mejor de todo es cómo el autor va jugando con ellos, cómo vamos viendo sus vidas, cómo van cambiando, creciendo, evolucionando tanto personalmente como en sus relaciones en cualquier sentido. Es imposible no esbozar alguna sonrisa en algún momento cuando ocurre algo de esto, como teniendo una cierta complicidad con el autor, diciendo “¡anda, qué bien lo hiciste!”.

Destacaría también algo que siempre me llamó la atención en este autor, la dimensión de sus personajes femeninos que casi siempre son algo más importantes que los masculinos. Ya en novelas anteriores es algo que destacaría, siempre son mujeres con carácter, con mucho que decir y determinantes en las historias. En este caso, que vemos que es una historia que transcurre en su mayor parte durante la guerra, podría parecer que esto no iba a ser así, pero no. Pienso que la mayor parte de las mujeres que aparecen en la historia son las que llevan la voz cantante, algo más importantes que la mayor parte de los hombres, que no quiero decir que no sean también importantes, pero mujeres como Ethel, Maud y alguna más destacan por encima de todos ellos.

Y luego tenemos a una serie importante de personajes históricos, la mayor parte de ellos con intervenciones directas, es decir, que aparecen como elementos reales dentro de la historia interactuando con los personajes de ficción. Al final de la novela el propio autor dice que todas estas intervenciones están basadas en sus investigaciones y que lo que hacen o dicen parte de momentos reales de lo que se está contando, tanto si hablan con otros reales como si lo hacen con personajes ficticios, trasladando sus palabras del momento a esas escenas inventadas por el autor. Así tendremos al presidente Wilson de los Estados Unidos, a Winston Churchill y todos los que gobernaban Inglaterra en esos años, el Kaiser Guillermo, Lenin o Trotsky en Rusia..., pienso que todos están perfectamente incluidos dentro del argumento de una forma muy destacable. Ese es otro mérito, la investigación y lo bien que juega con los datos históricos para contarnos perfectamente los acontecimientos centrales de los años en los que transcurre la novela. Evidentemente no soy historiador, pero por lo que estudié y lo que leí pienso que como historia es una gran novela que incluso, si no fuera por su extensión, podría ser usada como manual para algunas clases de historia. Pena que sea tan larga, algo que asusta mucho al alumnado, la verdad.

Esta vez me pasé un poco de más en la extensión, pero no soy capaz de hacer un comentario sobre esta novela sin decir lo que dije y algunas cosas más que quedaron en el tintero. Para terminar decir que me gustó mucho, entretenida, amena, bien llevada y sobre todo bien engarzada, perfectamente montada para atrapar al lector. Muchas veces deja un momento colgado para pasar a otros personajes, lo que hace que tengas que seguir leyendo hasta llegar a ese momento en el que continúa la otra, aunque muchas de ellas están relacionadas. Tiene además en más de un momento, diálogos simpáticos, sarcásticos y casi cínicos sobre muchas realidades de la época, consiguiendo alguna sonrisa de vez en cuando. Es larga, pero no se me hizo nada pesada, al revés, creo que leí más que en otras ocasiones porque quería avanzar en la historia y no era capaz de dejarla, sobre todo en ciertos momentos. Tras la lectura de la anterior, “Un mundo sin fin” que como dije en el comentario no me gustó demasiado, vuelvo a pensar en el Follet que más me gustó, un buen contador de historias, un buen constructor de novelas y sobre todo de personajes, que además tiene un estilo fluido pero no demasiado sencillo. Un autor que puede gustar a cualquier aficionado a la lectura. Para mí más que recomendable, ahora solo me queda esperar un par de años para saber qué más les pasa a todos estos hombres y mujeres que dejé colgados en un estante y que espero no olvidar en ese tiempo.

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