Visitas

contadores web relojes pagina web

jueves, 28 de febrero de 2013

"Dexter", las novelas de Jeff Lindsay


Una de las primeras series que comenté en este blog, allá por el mes de marzo de 2010 fue “Dexter”, de la que ahora estoy viendo la séptima temporada, que en algunos momentos me está decepcionando un poco, rizando el rizo demasiado creo yo. Aún así el personaje sigue siendo fascinante y sigue teniendo casi el mismo tirón que en las anteriores. Claro que alguna de esas temporadas dejó el listón tan alto que no es fácil por lo menos mantenerse. Como digo a pesar de esa ligera decepción la sigo con ganas, esperando a ver cómo se resuelven las cosas. Dexter forma parte ya del imaginario televisivo, una serie con originalidad, dureza y muy poco condescendiente con el espectador, como decía en aquel comentario, es fascinante como los guionistas consiguen que sintamos una cierta empatía y simpatía por un personaje como él. Hoy no hoy a hablaros de la serie, que eso ya tocó, pero sí de algo que seguramente los verdaderos aficionados ya conocen pero que muchos otros no. Es un personaje de novela inicialmente, de una serie de novelas cuyo autor es Jeff Lindsay. Tras el éxito de la publicación de la primera la productora Showtime decidió iniciar la serie, cuya primera temporada sigue con más o menos fidelidad esa novela. Luego digamos que se inspira en algunas situaciones y momentos del resto de novelas pero sigue argumentos propios, siempre manteniendo a los personajes centrales y todas las características de los mismos.

Jeff Lindsay es el seudónimo de Jeffrey P. Freundich, novelista y dramaturgo americano nacido en Florida en 1952. Es licenciado en literatura por la Universidad de Middlebury. Posteriormente realizo un máster en dirección teatral. En sus inicios trabajó como actor y músico. Es autor de más de 20 obras de teatro, algunas musicales, y varias producciones de televisión y de cine. En algunas de ellas colabora con su esposa, Hilary Hemingway, sobrina del conocido novelista. Tras varias novelas y trabajos en periódicos de Florida, la fama le llegó con la publicación de “El oscuro pasajero” en 2004, primera de las novelas dedicadas al personaje de Dexter y que sirvió de base para la serie de televisión. Por esa novela fue nominado a un premio para novelistas noveles, pero fue eliminado del mismo al ver que tenía novelas anteriores publicadas con seudónimo. Otras novelas de la serie son “Querido Dexter” (2006), “Dexter en la oscuridad” (2008), “Dexter por decisión propia” (2010) y la última traducida y que acabo de leer hace poco es “El asesino exquisito”. En inglés la última es “Double Dexter” del 2011.

¿Qué tienen en común las novelas y la serie? Como comenté la primera temporada de la serie parte de la primera de las novelas, siguiéndola con una cierta fidelidad en cuanto a aspectos argumentales y las características básicas del personaje. Del mismo modo la mayor parte de los personajes de las historias en papel aparecen en la serie más o menos con las mismas características. Su hermana, los otros forenses, los agentes de la policía de Miami, el misterioso hermano del protagonista, su novia y futura esposa junto con los dos hijos de esta... Prácticamente todos están en las novelas, pero tras la primera temporada toman caminos distintos y no podemos decir que alguna de ellas esté basada en las novelas posteriores. Sí que tienen momentos tomados de algunas de ellas, asesinos que aparecen en algún momento pueden convertirse en los protagonistas televisivos, pero en ningún caso asociemos cada una de las entregas editadas con las que podemos ver en televisión. También, en general, las formas de comportarse de estos personajes que giran alrededor del protagonista son comunes a ambas. Si hemos visto la serie y luego leemos las novelas veremos como le ponemos cara al mismo tiempo que leemos a todos esos personajes. Deborah es tan mal hablada, seca y borde  en un sitio como en el otro; o Masuka es igual de friki e insoportable en ambas. Tengamos en cuenta que Lindsay, el creador de todo este mundo, participa de forma activa en todos y cada uno de los episodios de la serie. En ambos casos el éxito de los dos medios fue una sorpresa para todos. No esperaban que poner como protagonista a un asesino en serie que trabaja con la policía y se encarga de calmar sus instintos asesinos matando a gente que según el código que le enseñó su padre adoptivo se lo merece llegara a tener el público que tiene. Así que de momento tenemos seis novelas y siete temporadas de serie, la octava llegará a la televisión americana a mediados de año.





Y, ¿qué distingue al Dexter de papel del de la pequeña pantalla? Pues a pesar de tener el mismo aire son algo distintos. Podemos decir que el de la televisión, evidentemente, está algo más suavizado que el de las novelas, más cercano o más simpático para el espectador. Sus actos aparecen como algo más justificados, más razonados y lógicos. En la serie en ese sentido es más suave el personaje, incluso llegando a sufrir en algún momento por aquello que hace. Ese código que su padre le enseñó es la base de su comportamiento e incluso se esfuerza por tener sentimientos humanos. El Dexter de las novelas es, si cabe, mucho más oscuro, más negro y más cruel. Los diálogos internos con ese oscuro pasajero que habita en su interior son mucho más directos, más crueles y justificando más la violencia en la que vive inmerso. Este otro Dexter no solo no entiende la mayor parte de los comportamientos sociales de la gente que le rodea, sino que se burla de ellos, los ridiculiza y sus intentos por comportarse como el resto parecen casi ridículos. Es mucho más cínico con ese tipo de actuaciones, con todo lo que tiene que hacer para encajar en una sociedad que no entiende porque no es capaz de sentir lo mismo que los demás. En este sentido es mucho más frío y mucho más cínico, más directo. Casi todo lo que le rodea puede convertirse en algo que ridiculizar, casi como si el mundo fuera una gran obra de teatro donde él, que no está mediatizado por todos esos sentimientos humanos, dirige todo a su antojo y se ríe de todo. Todo esto cambia en algún momento, pero no voy a contaros ni en cuál ni en qué novela.  El Dexter de las novelas está en estado puro, sin pulir ni suavizarlo para que no aparezca ante el espectador como un asesino despiadado. En las novelas dependiendo de qué esté haciendo o en dónde esté casi tenemos dos personajes distintos, que hablan de formas distintas y ven la realidad también de dos formas. Por un lado tenemos al solitario, que solo está acompañado de su oscuro pasajero, una constate en cada página, frío, seco y directo. Por otro lado tenemos al que está obligado a socializar para que nadie sospeche de él, que cara afuera se comporta como el hombre ideal pero que cuando leemos lo que piensa en realidad no es más que un cínico completo y total, prácticamente sin un solo atisbo de sentimientos humanos.

Las novelas son más o menos cortas, al estilo de la clásica novela negra de toda la vida. Directas y sin demasiadas cosas fuera de la historia principal. Los personajes están perfectamente diseñados y planteados, todos tienen su función. Además de centrarse en el personaje principal en cada una de ellas tenemos a un asesino en serie que se convierte en el antagonista de Dexter, aquel al que su oscuro pasajero tiene más ganas de coger y de matar. Incluso, aún manteniendo los rituales básicos que conocemos de la serie, sus asesinatos no son tan estéticos por decirlo de alguna manera, como vemos en televisión, aquí más de una vez se convierten en algo brutal, o más brutal. La verdad es que se ven más como auténticos asesinatos que como rituales producto de una necesidad interior y una liberación.

Dos Dexter parecidos pero distintos. Si sois seguidores de la serie yo os recomendaría que intentarais leer las novelas, empezando lógicamente por la primera, la más parecida a lo que conocemos. Luego las veremos de una manera distinta, nuevas aventuras del señor Morgan y su oscuridad interior. Yo os las recomiendo, por cierto, todas ellas editadas por Umbriel o Books 4 Pockett.

viernes, 8 de febrero de 2013

"Una vacante imprevista", J. K. Rowling



La autora de hoy saltó a la fama casi de un día para otro. La publicación de su primera novela, englobada dentro del género juvenil, supuso una auténtica sensación y consiguió que un buen montón de jóvenes que no habían cogido un libro en mucho tiempo devoraran el suyo con muchas ganas. Lo mismo pasó con el resto de las historias centradas en el mismo personaje, así como con sus adaptaciones al cine. Hasta el día de hoy todas sus novelas estaban dirigidas al mismo grupo de público y nos contaban la historia del mismo grupo de personajes. Por si alguien no se dio cuenta la autora es J. K. Rowling, la creadora de toda la saga de Harry Potter. Tras ese gran éxito no debe de ser fácil, terminada la historia del joven mago, afrontar la escritura de una nueva novela, mucha responsabilidad, muchos lectores y críticos esperando para opinar sobre ella, intentar o no alejarse de lo hecho hasta ese momento y algunos condicionamientos más, creo que es algo realmente complicado. Hace unos meses apareció la que se publicitó como “primera novela para adultos” de Rowling, titulada “Una vacante imprevista” y que he terminado de leer hace poco. Ya os digo que esperaba algo más y que me gustó menos de lo que esperaba.
Joanne Rowling nació en 1965 en Yate, un pequeño pueblo de Inglaterra. Es licenciada en Filología Francesa y Clásica por la Universidad de Exeter. Después se trasladó a Londres donde trabajó, entre otras cosas, como investigadora para Amnistía Internacional. Esbozó la idea de las historias de Harry Potter durante casi cinco años, tras la idea general comenzó con la primera novela. Posteriormente vivió en el norte de Portugal, donde fue profesora de inglés. En 1992 se casa y al año siguiente tiene una hija. Tras separarse de su marido volvió con su hija a Edimburgo, donde terminó “Harry Potter y la piedra filosofal”. El libro apareció en junio de 1997, siendo inmediatamente un gran éxito de ventas. En 1998 aparece “Harry Potter y la cámara secreta”, continuando con “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” en 1999. Todas ellas repitieron éxito y se mantuvieron durante mucho tiempo en listas de ventas de todo el mundo. En el 2000 aparece el cuarto, “Harry Potter y el cáliz de fuego”, con una edición de un millón de ejemplares solo para el Reino Unido, batiendo todos los récords de ejemplares vendidos en su primer día de publicación. “Harry Potter y la Orden del Fénix” se publica simultáneamente en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia en junio de 2003, batiendo todas las marcas anteriores. “Harry Potter y el misterio del príncipe” aparece en julio del 2005, siguiendo la tónica de los anteriores. El séptimo y último, “Harry Potter y las reliquias de la muerte” se publicó en 2007. Además escribió dos pequeños libros que responden al título de alguno de los libros de texto de Harry, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos” y “Quidditch a través de los tiempos”, que aparecen en el año 2001. “Una vacante imprevista” aparece publicada en diciembre de 2012 y es, por el momento, la primera novela de la autora tras las aventuras del mago Potter, como dije esperada y recibida con opiniones diversas.

La acción transcurre en un pequeño pueblo inglés, el típico en muchos sentidos y que todos podemos imaginar, llamado Pagford. Cerca de él está la ciudad, Yarvil, con la que tiene algunos problemas motivados por la construcción hace unos años de un barrio de viviendas de protección oficial, llamadas Los Prados. El lugar está más cerca del pueblo que de la ciudad, pero esas tierras fueron cedidas por un terrateniente local en cierto momento para construir esa pequeña urbanización. El Consejo Local de Pagford quiere librarse de tener que mantener esa zona y pretende que la ciudad se haga cargo de la misma, entrando a formar parte de forma total de ella y librando al pueblo de los gastos que representa. Además de eso tenemos otro problema, hay una clínica de desintoxicación de drogadictos, Bellchapel, que está en un local alquilado a Pagford y que algunos quieren eliminar. En el pueblo tenemos casi dos grupos enfrentados por estos dos problemas, unos quieren mantener Los Prados dentro del ayuntamiento y también la clínica y otros quieren librarse de ambos problemas de un tirón. Unos creen que la clínica da mal ambiente al pueblo y que Los Prados, donde ahora viven familias de escasos recursos y muchos de los que van a la clínica, también. Otros creen que ante todo hay que ayudar a la gente que allí vive y a los que van a la clínica. Al principio de la novela las cosas están completamente equilibradas, la decisión tiene que tomarla el Consejo Municipal, que está dividido en estas dos cuestiones exactamente a la mitad. Pero este equilibro se rompe nada más empezar a leer, Barry Fairbrother muere de forma repentina. Él era el mayor defensor de la permanencia de ambos elementos dentro del pueblo, un hombre muy querido y apreciado por todos. Ahora empieza una verdadera batalla en la sombra y a la luz entre las dos facciones para entrar en el Consejo y conseguir lo que quieren. Unos pelean por defender sus ideas y otros ven la puerta abierta para deshacerse de todo lo que consideran negativo para el pueblo. Esta lucha hará salir lo mejor y lo peor de todos, haciendo que el aparentemente tranquilo ambiente del pequeño pueblo se rompa y provocando que muchos secretos salgan a la luz, sin importar a quien se le pueda hacer daño.

Esta es la historia central de la novela, quizá una pequeña excusa para desarrollar una serie de historias centradas en el comportamiento humano, en las cosas que podemos llegar a hacer para conseguir aquello que queremos sin ver a dónde nos pueden llevar esos actos. Además de eso tendremos historias sobre la adolescencia y sus problemas, sobre el enfrentamiento entre los hijos y los padres, las relaciones amorosas entre jóvenes y adultos... Alrededor de todo esto jóvenes inadaptados, madres drogadictas que no pueden hacerse cargo de sus hijos, asistentes sociales que se ven desbordadas por su trabajo y su propia vida... Al final todo se traduce en un cúmulo de problemas, de enfrentamientos, de relaciones complicadas a todos los niveles y en la idea de poner por encima de todo y de todos aquello que unos quieren por encima de lo que quieren otros, lo importante es imponer algo sin tener en cuenta todas las posibles consecuencias y sin parase demasiado a analizar las cosas con claridad y responsabilidad.

Me hizo gracia eso de leer que era la primera novela para adultos de Rowling. Muchas veces la separación entre este tipo de literatura y la juvenil es más que difusa. Creo que las historias de Harry Potter son leídas tanto por jóvenes como adultos. En mi caso me reconozco fan del mago y leí con ganas todas sus novelas, creo que uno de sus grandes méritos lo dije al principio, fue conseguir que gente que hacía tiempo que no leía lo hiciera, y gente de todas las edades. Creo que, además, la saga fue creciendo en intensidad y cada vez era algo más “adulta”, por decirlo de alguna manera. Las dos últimas eran realmente negras, llenas de momentos intensos y duros, mucho más que cualquiera de las anteriores y me gustaron mucho. En este caso no me pasó como con otras sagas de cualquier tipo, creo que esta fue mejorando con cada entrega, creciendo en todos los aspectos, tanto como sus personajes que ya conocías perfectamente y que, además, tengo que reconocer que echo algo de menos. Rowling me atrapó con ese mundo de magia, con unos personajes muy definidos y con unas características muy claras, a pesar de que iban evolucionando a medida que avanzaba la historia. Digo todo esto porque esta nueva novela me decepcionó un poco e incluso en algún momento se me hizo demasiado larga.

Tengo que reconocer que me costó meterme en la historia. Por un lado porque los primeros capítulos suponen tal cúmulo de personajes que en más de un momento me perdí un poco y tenía que pararme más de una vez a pensar en quiénes eran, con quién estaban casados o casadas, de quién eran hijos o con quién se relacionaban. Llegado cierto momento ya estaba un poco más claro, pero aún así creo que quizá sobren algunos, tal cantidad puede restarle algo de interés e intensidad  a la trama. También hay una gran cantidad de temas digamos secundarios, como comenté unas líneas antes. Quizá tenga el mérito de tratar las relaciones personales y los problemas de una buena cantidad de los habitantes de Pagford, dándonos una idea completa y total de cómo es la vida en ese pequeño e idílico pueblo que al final no lo es tanto, pero para mí al mismo tiempo le quita intensidad y realidad a más de una de esas historias. Al mismo tiempo, no sé si intencionalmente o no, algunos personajes y situaciones pasan de lo realista a lo histriónico, a algo casi increíble y exagerado, con comportamientos que podemos reconocer en muchos de los que nos rodean, pero que no parece posible que se mezclen todos en una sola persona o en una sola familia. Al final esa cantidad de tramas, de situaciones y de personajes hizo que me perdiera un poco, tanto en la lectura como en el interés por la misma. Se me hizo larga, las más de seiscientas páginas que tiene me parecen demasiadas para la la historia que nos está contando. Incluso me costó reconocer ese estilo fluido y ágil de sus novelas anteriores, que conseguían mantenerme leyendo y además imaginando a la perfección aquello que estaba leyendo, algo que no me pasó en este caso.

Como digo una ligera decepción la lectura de “Una vacante imprevista”, aunque como digo siempre esto no es más que una opinión completamente personal, aunque he visto algunos comentarios que coincidían en ciertos aspectos conmigo. Lógicamente también he leído otros que no lo hacían, como siempre esto es algo completamente subjetivo y eso es lo bueno. Casi desde el principio me desorientó un poco, no fui capaz de meterme demasiado en la lectura y eso no es bueno. No sé qué pensarán otros lectores de esta historia, espero vuestros comentarios.

jueves, 31 de enero de 2013

"Homeland"



Tenía la serie de hoy grabada desde hace ya algún tiempo, todavía pendiente. Hace poco terminaron de emitir en Fox la segunda temporada y entre el tiempo que tenía y las excelentes críticas por todas partes, nominaciones, premios y demás ya no dejé pasar más tiempo. Por fin hace unos días empezamos a verla y me hubiera gustado haberlo hecho algo antes, es de las que realmente merecen la pena. Ya en su momento, la primera temporada era del año 2011, aunque por aquí llegó algo más tarde, vino avalada por un gran éxito de público y crítica, tanto que en Estados Unidos está previsto el estreno de la tercera para septiembre de este mismo año. Eso sí, frente a otras son temporadas algo más cortas, de doce capítulos cada una de casi cincuenta minutos de duración. Hoy toca dejaros un par de cosas sobre una de las últimas sensaciones en series televisivas, “Homeland”. En estos dos años nominada y ganadora en varios apartados de los conocidos Globos de Oro, sobre todo para su pareja protagonista, además de varios premios menos conocidos.

“Homeland” se centra en dos personajes, uno masculino y otro femenino. Por un lado tenemos al marine Nicholas Brody. Tras ocho años, en los que se le dio primero por desaparecido y luego por muerto durante la guerra de Irak, es rescatado de una forma milagrosa y devuelto a su país. Ocho años de encierro, de torturas, de maltrato que parecen haberle afectado mucho en unos momentos y muy poco en otros. En casa lo espera Jessica, su mujer, y sus dos hijos, Dana y Chris. El pequeño casi ni se acuerda de él y su mujer, en todo ese tiempo, ha intentando rehacer su vida en algunos sentidos. Por otro lado tenemos a Carrie Mathison, una agente de la CIA especializada en el mundo árabe y que ahora trabaja en la central tras realizar algunos trabajos como agente de campo, trabajos que no salieron, sobre todo uno demasiado bien. Ahora está convencida de que detrás del rescate de Nicholas hay algo más, que vuelve convertido en un doble agente encargado de despertar a alguna célula terrorista que tiene por onjetivo cometer algún atentado de importancia en los Estados Unidos. Además, aunque poca gente lo sabe, sufre un trastorno bipolar que la obliga a tomar medicación a diario, algo que le provoca algo más de ansiedad de la deseada. Este es el eje central de una historia que hará que no perdamos ni un minuto de nuestra atención, una historia donde casi nadie parece ser lo que es, donde todos parecen esconder algo y con unos guiones que se encargarán de mantener al espectador en completa tensión, siempre esperando lo inesperado y con momentos de grandes sorpresas. Poco a poco algunos interrogantes sobre la historia y los personajes se irán desvelando, pero al mismo tiempo otros se abrirán. Una historia mucho más compleja de lo que parece en un principio, con continuos cambios, saltos en el tiempo (sobre todo hacia el cautiverio de Brody). Todos menos Carrie ven en Nicholas a un héroe de guerra, ella ve o quiere ver, a un espía doble o a un terrorista y es algo que nosotros también veremos y pensaremos a veces, pero no en otros muchos momentos. Iremos descubriendo las cosas casi al mismo tiempo que ella, teniendo en cuenta que sabemos algunas cosas más, claro.


La serie tuvo desde un principio un gran éxito en su país, convirtiéndose en una de las sensaciones del año. Detrás de ella están guionistas de éxito y especializados en series de este género, algunas de ellas tan conocidas como “24” o “Expediente X”, ejemplos del buen hacer sobre todo en lo narrativo de la televisión de estos últimos años. No vamos a quitarle mérito, pero hay que dejar claro que la idea original de la serie no es de ellos. Está basada en una serie israelí llamada “Hatufim”, traducida algo así cómo “Prisioneros de guerra” y que, para mí, es completamente desconocida y no tengo ni idea de si es muy cercana o no a lo que podemos ver en esta versión americana. De todos modos, como digo, no le vamos a quitar méritos. Ya comenté más de una vez que los buenos argumentos, buenas direcciones, las historias interesantes y que atrapan al público están desde hace un tiempo en la televisión mucho más que en el cine. Estoy viendo cosas mucho mejores, más atrayentes, más originales y mejor interpretadas en esos últimos años en la pequeña pantalla que en la grande, lo cual no deja de ser curioso. Tanto es así que grandes actores, tanto principales como secundarios, están pasándose a este medio, donde es evidente que encuentran historias y papeles más interesantes que los que le pueden ofrecer en un panorama cinematográfico centrado en efectos especiales y versiones de películas de hace unos años. Conste que aún quedan algunas cosas que se salvan, pero cada vez menos.

La historia es realmente buena, pero las actuaciones la hacen todavía mejor. De nuevo estamos ante unos actores realmente convincentes y muy destacados en este aspecto, tanto los principales como los secundarios, ninguno deja de resultar en lo que tiene que hacer. Además prácticamente todos los personajes son complejos, llenos de dobleces y formas de comportarse que desconciertan as espectador. Una actriz de cine de nuevo da el paso a la televisión para interpretar un papel que parece hecho a su medida. El papel de la agente de la CIA es para Claire Danes, conocida por sus papeles en películas como “Romeo y Julieta” o “Las horas”. Está genial encarnando a la compleja Carrie, obsesionada por demostrar que Nicholas es mucho más que un héroe y prisionero, que vuelve como un terrorista que quiere cometer un acto monstruoso en su propio país. La verdad es que tiene muchos momentos en los que consigue convencer por completo a los espectadores. El papel de Nicholas es para un actor quizá algo menos conocido para los que no sean seguidores de la televisión, aunque ha tenido algunos papeles importantes en películas. El actor es Damian Lewis, protagonista hace unos pocos años de otra buena serie, centrada esta vez en el mundo de la policía. La serie era “Life”, donde era un policía que pasó varios años en la cárcel por un crimen que no había cometido y que cuando sale retoma su trabajo con una actitud más que curiosa. La serie era buena y él estaba genial, pero aquí está todavía mejor. Sus caras y gestos, su actitud y su forma de comportarse, enfrentarse a la violencia durante su cautiverio, a la vuelta a casa con una familia que lo daba por muerto, a sus amigos o a un país que quiere convertirlo en un héroe y un ejemplo para que no se olvide nunca el peligro de los atentados. No habrá un solo momento en el que no nos estemos preguntando si realmente es lo que dice Carrie o lo que nosotros queremos creer, en todo momento estará entre un lado y el otro o en un punto intermedio que nos tendrá realmente desconcertados. Del resto destacar al jefe de Carrie, otro personaje que parece esconder algo, Saul Berenson. Como curiosidad comentar que es el actor Mandy Patinkin, el inolvidable Íñigo Montoya del clásico del cine “La princesa prometida”.

Una serie con elementos de política ficción, de thriller y de drama, con un ritmo realmente interesante y en donde siempre está pasando algo. Hay que estar atento a cualquier pequeño detalle porque todo lo que pasa es importante para el desarrollo de la trama. Con una forma de filmar, de desarrollar la historia y de interpretarla que recuerda y homenajea a las grandes historias del cine del mismo género, tomando lo mejor de todas ellas y haciendo algo nuevo. Eso sí, la serie es dura y explícita en todos los sentidos, no recomendada para estómagos sensibles. Hay escenas y momentos realmente duros y violentos, tanto por cosas que se ven como por cosas que se suponen, aunque en algunos sentidos no deja demasiado a la imaginación del espectador, sorprendiendo más de una vez por ser tan directa. Llevamos como seis capítulos de la primera temporada y estamos deseando que llegue el momento de poder seguir con ella, de seguir avanzando en esta compleja historia. Cada nuevo capítulo abre más interrogantes, más ideas que parece que van por un lado pero luego cogen otro camino. Sin saber si realmente Nicholas es un terrorista o simplemente un preso liberado, sin saber qué es lo que mueve realmente a la agente Carrie, qué pasará con la mujer e hijos de Brody... Muchas preguntas sin respuesta, y cuando conseguimos responder a alguna resulta que nos dejan muchas más para pensar. Supongo que la mayor parte de mis lectores ya la habrán visto, pero si todavía no lo habéis hecho no la dejéis pasar, es de esas que merecen realmente la pena.




jueves, 24 de enero de 2013

"Alphas"



Un poco de televisión para hoy. Aprovechando que estamos ahora viendo la segunda temporada de esta serie voy a dejaros un par de cosas sobre ella. Vamos a decir que es de las que son solamente entretenidas, no de esas que te llaman la atención por su calidad o su argumento pero que tiene suficientes elementos para pasar cuarenta minutos entretenidos con una historia decente y bien hecha. En este momento esta segunda temporada está siendo emitida por los canales de pago, en concreto en SyFy, con una programación dedicada casi en exclusiva al mundo de la ciencia ficción y la fantasía. Ya emitieron hace no demasiado tiempo la primera temporada y ahora vamos, más o menos por la mitad de la segunda. La serie en cuestión se llama “Alphas” y es fundamentalmente una serie de ciencia ficción con algunos elementos de thriller e investigación.

En un principio roza el mundo de los superhéroes, ya que sus protagonistas poseen algún tipo de capacidad que los deja a medio camino entre este tipo de personajes y las personas, vamos a decir, más normales. No es que tengan unos superpoderes llamativos o excesivamente especiales, vamos, que no pueden volar, lanzar telarañas o cosas de esas, pero sí que tienen cada uno de ellos una capacidad, una habilidad especial que hace que sean capaces de hacer cosas que los demás no podemos. Cercanos la mundo de la Patrulla X, con un mentor que los cuida, los entrena, los vigila y los dirige, siempre más o menos controlado por elementos del Gobierno. Él es el doctor Lee Rosen, neurólogo y psiquiatra que, además de dirigir el equipo de Alphas, es el encargado de buscar, controlar e intentar convencer a otras personas con esas capacidades especiales para que se unan a ellos y no luchen contra la humanidad. Estos Alphas son personas con algún tipo de alteración cerebral, normalmente no genética que les da ciertos superpoderes que pueden ser útiles tanto para el bien como para el mal. Así tendremos siempre una oposición entre los miembros de su equipo y otros parecidos a ellos que usan su poder para cosas que rozan la legalidad o directamente no son nada legales. Entre esas capacidades especiales podemos tener el no sentir dolor, desarrollar una fuerza sobrehumana en momentos de alto riesgo o peligro, ser capaz de ver todo el espectro electromagnético casi como si estuviese viendo una televisión, tener los sentidos del olfato o el oído excesivamente desarrollados, ser capaz de convencer a alguien de que haga cualquier cosa solo con el contacto visual, generar electricidad o fuego, escupir ácido... Veremos como los guionistas pueden ser capaces de crear casi cualquier personaje, cualquier capacidad especial. Eso es lo que tienen, capacidades especiales que los hacen completamente distintos del resto de los seres humanos. Por ese motivo algunos, bajo la dirección de Rosen, trabajan para el Gobierno con encargos que ellos no pueden realizar y que suelen estar dirigidos por algún tipo de alpha que o no sabe controlar aún sus poderes o que quiere aprovecharlos para acciones delictivas o de venganza. Casi siempre los antagonistas serán alphas, como veremos además a medida que discurren los capítulos, casi dirigidos por uno de ellos que quiere acogerlos a todos para tomar el control del mundo. Además estos otros están molestos porque todos los alphas que son capturados y no quieren aceptar las órdenes del Gobierno son encerrados en una institución, una cárcel, donde los tienen vigilados y controlados.

El equipo central está formado por el citado doctor y cinco alphas. Cameron Hicks es capaz de ver en su cabeza antes de que pase cualquier combinación de movimientos, además de tener una puntería infalible gracias al gran desarrollo de su visión. Rachel Pirzad tiene muy desarrollados casi todos los sentidos. Nina Theroux es capaz de convencer a cualquiera de cualquier cosa solo con mirarlo. Bill Harken es el hombre de acción, un antiguo policía capaz de desarrollar una gran fuerza en momentos de tensión. Y dejo para el final a mi favorito, Gary Bell, un joven autista que es capaz de ver como si fueran imágenes cualquier cosa que pase por el espectro de radiofrecuencia o del espectro electromagnético, móviles, cámaras, casi cualquier cosa. 

Los guionistas son Michael Karnow y Zak Penn; el primero de ellos participó en los guiones de varias de las películas de superhéroes de estos últimos años. El productor es Jack Bender, conocido por participar del mismo modo en series de gran éxito como “Los Soprano”, “Perdidos” y otras. Los actores protagonistas no son demasiado conocidos, exceptuando al que realiza el papel del doctor Rosen. Es un de esos secundarios del cine que siempre dan la talla e incluso algo más, a mí me gustó siempre y aquí creo que está realmente bien, es David Strathairn, candidato al Óscar por “Buenas noches y buena suerte” y al que podemos ver actualmente en la gran pantalla en “Lincoln”.

La serie como dije al principio es entretenida y tiene un desarrollo curioso e interesante. Los distintos poderes que van apareciendo resultan siempre llamativos y dan variedad a los argumentos. El equipo formado por los seis protagonistas es equilibrado y todos tienen alguna parcela importante dentro de la historia, siendo todos imprescindibles para la resolución de los distintos casos que se van presentando. En todos los episodios tenemos momentos de relax o de sonrisa, lo que le da también un aire más que decente para pasar el rato. La primera temporada funcionó casi como una presentación de todos ellos y de sus antagonistas. Muchos de ellos aparecerán ahora en la segunda que me está gustando un poco más que la anterior. Al final de la primera quedaba en el aire una especie de grupo de alphas que no quieren trabajar junto al Gobierno y lo que quieren es dar problemas y enfrentarse a él, así como al grupo del doctor Rosen, al que quieren convencer para que trabajen con ellos. Dirigidos por un misterioso personaje que dará mucho juego a la historia.

Para mí lo mejor de la serie y que además le da un punto de originalidad es que no tiene para nada la espectacularidad de las historias de este tipo. Dentro del elemento fantástico tiene un desarrollo vamos a decir que realista, tanto en las historias como en la forma de contarlas. Las relaciones entre los distintos personajes son tan importantes como los casos a resolver y hace que los veas casi como personas que no tienen tantas cosa distintas al resto. No esperéis escenas espectaculares ni grandes parafernalias de efectos especiales, no hay explosiones, rayos ni grandes escenas que te dejarán con la boca abierta. Son héroes más de andar por casa, tanto por sus poderes como por la forma de comportarse. Todos ellos tienen grandes problemas relacionados con su poder, tanto en su vida personal como cotidiana, pero estos tampoco están tratados con excesiva trascendencia ni solemnidad, están tratados casi como cosas normales, como los problemas que podemos tener cualquiera de nosotros en nuestro día a día, pero agravados por esa característica especial que los hace distintos. Todo esto está también reflejado en la forma de filmarla, tranquila y normal, sin prácticamente ningún exceso.

De momento dos temporadas y no sé si habrá o no una tercera. Garantiza un rato de entretenimiento sin mucho más, pero como tengo dicho a veces, eso es lo que a uno le apetece en ciertos momentos. Me gustan los personajes protagonistas y la forma de comportase que tienen, lo demás le da un punto más de interés para poder verla. Una serie decente para ver, como nosotros, en familia, aceptable para todos los públicos. 


jueves, 10 de enero de 2013

"Crímenes exquisitos", Nieves Abarca y Vicente Garrido




La novela que os dejo hoy me llegó, de nuevo, por una recomendación del gran lector que es mi padre. La verdad es que me extrañó no conocerla porque es de reciente publicación y está teniendo un éxito destacable tanto de ventas como de críticas por parte de los que se dedican a comentar historias del género al que pertenece. Ya digo desde un principio que me gustó mucho, me mantuvo en bastante tensión y con grandes momentos que no hacían más que animarme a leer. Hoy toca novela del género negro, de esas con asesinatos, policías y casi todas las constantes del género, pero bien usadas y con muchos temas más alrededor que le dan, todavía, más interés. Además es una novela de autores españoles, lo que le da, creo yo, un punto más teniendo en cuenta que la mayor parte de las historias de este género suelen venir de otros países. Vicente Garrido y Nieves Abarca son sus autores, y el título es “Crímenes exquisitos”, editada en el año 2012 por Versátil.

Nieves Abarca Corral nació en A Coruña en 1968. Estudió Historia del Arte y tiene un Máster en Periodismo. Hizo un curso de especialista en perfiles criminales bajó la dirección del coautor de esta novela. Vivió en Londres durante un tiempo. Fue directora de una revista de divulgación cultural y colaboró en varias publicaciones de A Coruña y Ponderada como redactora y fotógrafa. Durante varios años trabajó en un cuartel de la Policía local. Gran lectora de todo tipo de géneros, pero sobre todo de novela negra y de crímenes. Actualmente estudia Criminología y trabaja en el Ayuntamiento de su ciudad natal. Esta es su primera novela.
Vicente Garrido Genovés nació en 1958. Se graduó en 1980 en Criminología por la Universidad Complutense de Madrid, posteriormente se doctoró en Psicología por la Universidad de Valencia, en la que es profesor asociado de Psicología Penal y de Educación Correccional. Completó sus estudios con un posgrado en la Universidad de Ottawa y desde 1991 es profesor visitante de la Sociedad Británica de Psicología en la Universidad de Salford (Reino Unido). En España fue asesor de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y del Servicio de Rehabilitación del departamento de Justicia de Cataluña, además ejerció como consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica. Es autor de varios libros especializados en temas relacionados con sus estudios y trabajo, además de artículos en multitud de revistas. Actualmente dirige un programa para delincuentes sexuales en varias cárceles españolas. En 1998 colaboró con la Guardia Civil en la identificación y captura del asesino de cinco mujeres en Castellón, realizó su perfil criminal y tras su detención actuó como perito para los tribunales. Es colaborador habitual de varios programas de radio y televisión. Esta es su primera novela de ficción.

En “Crímenes exquisitos” empezaremos conociendo a su protagonista femenina, la inspectora de policía Valentina Negro, que antes de su ascenso tiene una participación central en la detención en Vigo de un importante delincuente sexual. De ahí pasaremos a la campiña inglesa, en el pueblo de Withby aparece el cadáver de Patricia Janz, una joven que es asesinada de una forma brutal. Su cadáver aparece con la cabeza separada del cuerpo y la boca llena de ajos, recreando una escena de la novela “Dracula” de Bram Stoker. Y de ahí nos vamos a A Coruña, la ciudad donde transcurre la parte central de la historia. La joven Lidia Naveira, hija de un importante hombre de la ciudad, es secuestrada. A los pocos días aparece asesinada en un lago de un parque de la ciudad, y de nuevo el asesino recrea una obra de arte, en este caso un cuadro del pintor inglés John-Everett Millais. La inspectora Negro está ahora destinada en esta ciudad, donde vive con su padre y su hermano, Freddy. Sus padres tuvieron un tremendo accidente de coche que tuvo como consecuencia la muerte de su madre y que su padre viva en una silla de ruedas. Es casi una novata en la comisaría, pero por diversas razones se tendrá que encargar de dirigir el caso del secuestro y asesinato de Lidia, un caso complicado y que se irá complicando cada vez más. El asesino, además de sádico y cruel, es impecable, no deja ni una sola pista y las puertas parecen estar cerradas desde el principio. Javier Sanjuán es un famoso criminólogo que además de dar clases en la Universidad de Valencia, escribe libros y tiene su propio programa de televisión. Casualmente está en la ciudad para dar unas conferencias y la inspectora Negro acudirá a él en busca de ayuda, con la idea de que realice un perfil del asesino y pueda echarles una mano con el caso. Junto a ella el Inspector Jefe Iturriaga, el inspector Carlos Larrosa o el subinspector Velasco, además de los agentes que trabajarán con ella en el caso. En Inglaterra tendremos también al Inspector Jefe Gervais o al detective Keith Servan, gracias a los cuales podremos ir relacionando un crimen con el otro dadas las grandes similitudes entre ambos. ¿Un asesino en serie que opera en dos países distintos? Todo parece apuntar a esa teoría, pero no será fácil ni demostrarla ni encontrar pistas al respecto. Además a poco de comenzar la investigación empezarán a relacionarlo todo con Pedro Mendiluce, uno de los hombres más ricos de la zona, seguido desde hace tiempo por la policía sospechoso de gran cantidad de delitos, estafas, sobornos, trata de blancas e incluso del asesinato de su propia esposa. A su lado su sicario y hombre para todo, Sebastián Delgado, un sádico y brutal personaje, capaz de cualquier cosa para ayudar a su jefe o a sí mismo. Y junto a ellos la abogada Raquel Conde, que además es la exmujer de Sanjuán, a la que llevaba tiempo sin ver. En el medio el mundo del periodismo representado por Lúa Castro, una reportera sin escrúpulos y capaz de hacer lo que sea con tal de conseguir una exclusiva y el fotógrafo Jaime Anido, cortado mas o menos por el mismo patrón. Y también tendremos al atractivo Cristian Morgado, el especialista en arte al que recurrirán para intentar desentrañar las claves de varios de los asesinatos. Todos estos personajes nos darán una historia llena de sorpresas que atrapará al lector al poco de empezar la historia.

Novela negra en su estilo quizá más clásico en cuanto al desarrollo de la acción y en algunos de los personajes. Juega a la perfección con casi todas las claves del género además de darnos una serie de protagonistas y antagonistas muy buen diseñados y todos ellos importantes para el desarrollo de la acción. El hilo central es impecable. El asesino en serie que actúa con una limpieza impresionante y que tiene desconcertada a la policía. La conexión del asesinato en A Coruña con el que aparece en Inglaterra, con tal cantidad de similitudes que es imposible pensar que no puedan estar relacionados. Unos asesinatos tan impresionantes por su puesta en escena como por la brutalidad de los mismos, uno relacionado con la literatura y otro con la pintura, y quizá haya más, claro está. Todos ellos relacionados con el arte en alguna de sus expresiones, algo que hará que el asesino sea conocido como el “Artista”.

Pero además tendremos una buena cantidad de temas más o menos secundarios relacionados directamente con este hilo central. El mundo de las drogas, la prostitución y la trata de blancas, la especulación inmobiliaria en la ciudad, los sobornos y la corrupción, abusos de menores, relaciones sadomasoquistas, la prensa sensacionalista... Una buena cantidad de temas que tienen casi siempre detrás el ansia de dinero y poder, el destacar por encimad de los demás y ser alguien importante. Todos estos temas tienen una presencia importante dentro de la historia y ayudan en gran medida a acrecentar el interés por la lectura, por saber qué más va a pasar, qué será de esos personajes y esas historias, cómo terminarán esas situaciones. No estamos solo ante una novela negra, sino ante un mundo sórdido, lleno de violencia y corrupción en casi todos los campos.

Por otro lado el lenguaje usado es directo, violento y tan brutal como la historia que nos van a contar los autores. Un lenguaje estudiado para resultar cotidiano y simple al mismo tiempo, donde los personajes no se cortan un pelo y hablan como el lector esperará en cada momento. El sexo y la violencia están contados de un modo crudo, tanto que en algún momento puede resultar más que desagradable, ayudando a que podamos imaginar en todo momento a la perfección tanto los momentos de dolor como los de placer, que de ambos habrá en la historia.

Me gusta bastante la novela negra, sobre todo si es capaz de contarme una historia que me enganche tanto por lo que nos cuenta como por los personajes que intervienen. El interés de la lectura no decae en ningún momento, siempre está pasando algo, cerrando unas puertas y abriendo otras, teniendo al lector casi siempre en tensión y preguntándose qué pasará a continuación y por dónde caminará la historia, y sobre todo preguntándose quién es el asesino y por qué hace lo que hace. Todos los personajes tienen su parte importante en la historia que se va ramificando en varias direcciones pero que acaba convergiendo en un final sorprendente y muy bien planificado. La historia discurre de un modo fluido, alternando varias acciones y con cambios de lugar que hace que estemos pendientes sin que nos perdamos en absoluto. No es nada simple y al mismo tiempo todo va transcurriendo de un modo claro para el lector.

Pues me gustó mucho. En algunos comentarios leí que algunas personas pensaban que era demasiado larga, que sus más de 800 páginas les parecían algo excesivas. A mí, tras terminarla, no me dio la impresión de haber leído esa cantidad, es más, se me pasó mucho antes que otras más cortas porque creo que el interés de la historia crece a medida que avanzamos. Las distintas relaciones entre los personajes, las resoluciones de ciertos temas o la aparición de nuevos caminos en la historia hacen que te sumerjas en la trama casi sin darte cuenta. Por algún lado leí que cabía la posibilidad de verla como una primera novela de una especie de saga que supongo que tendría como protagonistas a los dos centrales de esta, Valentina Negro y Javier Sanjuán, si es así y son capaces de contarnos otra historia tan atractiva y entretenida como esta la espero con ganas. Muy recomendable para los amantes del género negro, espero que os guste tanto como a mí.

jueves, 20 de diciembre de 2012

"El invierno del mundo", Ken Follet




No soy nada amigo de los tópicos, pero es bien cierto que en ocasiones se cumplen, más que nada porque alguna base tienen. Digo esto por el que dice eso de que “segundas partes nunca fueron buenas” y el comentario de hoy es sobre una segunda parte de una trilogía. La primera la comenté aquí allá por noviembre del año 2010 y hoy le toca el turno a la segunda entrega, de publicación relativamente reciente. Su autor es uno de esos que ya aparecieron por aquí en varias ocasiones, Ken Follet, y la novela que os dejo es “El invierno del mundo”, dentro de lo que el autor denomina “La trilogía del siglo XX”.

Como ya hubo varias novelas de Follet a comentarios anteriores me remito para cuestiones biográficas que ya aparecieron. Lo que sí voy a dejar claro desde un principio es que, en general, sus segundas partes me están decepcionando ligeramente. Lo dije cuando comenté “Un mundo sin fin”, la continuación de “Los pilares de la tierra”. Pues las mismas cosas que encontré en esta que no me agradaron demasiado parece que se repiten en esta de hoy. No quiero decir que no esté bien, que no sea entretenida o se lea con agrado y facilidad, pero no llegó a colmar las expectativas que tenía cuando me puse a leerla, sobre todo teniendo en cuenta que “La caída de los gigantes” me había gustado bastante. 

En este caso afronta la historia partiendo más o menos desde donde la dejó en la primera entrega, allá por el año 1933 y llegará poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial, en 1949 como paso previo a la guerra fría y el resto de los acontecimientos importantes del siglo. Los protagonistas son los mismos, evidentemente, las mismas familias procedentes de diversos países que van cruzando sus destinos de distintas maneras. En ese sentido sí es cierto que sigue jugando de maravilla con los personajes y haciendo que se encuentren unos con otros en distintos momentos y circunstancias de una manera fluida y creíble para el lector. Además, en esta parte de la historia, el movimiento de muchos de ellos entre países será continuo y algunos que empiezan en Estados Unidos acabarán en Inglaterra, Alemania o Rusia. Los viajes de los protagonistas con distintas funciones o misiones son continuos dentro de la historia, motivados también por los acontecimientos históricos que nos cuenta. Claro que ahora entrarán los hijos e hijas de las familias centrales, que llevarán gran parte del peso de la historia. Los padres de la primera entrega van dejándole el testigo a sus descendientes que serán los que protagonizarán la mayor parte de la trama, pero dejando momentos muy importantes para los anteriores, que siguen estando presentes en todo momento. En Estados Unidos tenemos a la familia del senador Dewar, Woody y Chuck. En el mismo país acabó Lev Peshkov, que había emigrado desde Rusia, y con él sus hijos Daisy y Greg. Además de ellos aparecerán varios personajes históricos, como Roosevelt o Harry Truman. En Inglaterra Boy y Andy son los hijos del noble Fitzherbert y Lloyd el hijo de los Williams. En Alemania tenemos a los Von Ulrich, con sus descendientes Erik y Carla, así como a la familia Franck, Werner y Frida serán los que más destaquen entre sus hijos. Rusia era otro de los países centrales y allí tendremos al otro Peshkov, el que se quedó cuando su hermano tuvo que emigrar y sus hijos, Volodia y Ania. A su alrededor una buena cantidad de personajes de diversos tipos y con distinto peso dentro de la historia, unos más importantes que otros, pero todos más o menos relacionados con estos que os acabo de dejar, que quizá sean los más importantes. Además aparecerán dentro de cada país y en cada momento varios personajes históricos con más o menos importancia dentro de la historia. Eso sí, a pesar de que como dije no me convenció demasiado, sigo pensando que el diseño de personajes, la variedad en sus formas de ser, pensar o comportarse sigue siendo una de las mejores cosas tanto de la novela como del autor.

Como en el caso de la primera, es una novela larga, cercana a las mil páginas y que a mí en algún momento puntual se me hizo algo pesada, aunque nunca me planteé dejarla. Todos los acontecimientos importantes de esos años aparecerán con mayor o menor importancia dentro de la historia. Empezaremos con la ascensión del partido nazi y Adolfo Hitler al poder en Alemania, pasaremos a la Guerra Civil en España. De ahí el núcleo central, evidentemente, será la Segunda Guerra Mundial, el bombardeo de Pearl Harbor, la guerra en el Pacífico, terminando con el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima y el inicio de la Guerra Fría tras el remate de la guerra. 

¿Por qué me decepcionó un poco? Pues la verdad es que me resultó algo simple en cuanto al aspecto histórico de la novela, más centrado en historias sentimentales y relaciones entre personajes que en ocasiones se comen otras cosas de la historia y le restan interés. Creo que cuando comenté la continuación de “Los pilares de la tierra” dije lo mismo, que en algunas partes era quizá demasiado culebrón, demasiadas historias de amores y desamores que pueden hacer que el lector que busca algo más se desinfle un poco, por lo menos a mí me pasó. Evidentemente es necesario que el autor establezca unas ciertas relaciones entre todos los personajes de la historia, pero creo que si su intención es escribir una crónica de los acontecimientos del siglo XX en este caso esas relaciones parecen estar un poco por encima de esa intención. Por supuesto esto es una apreciación personal y añado también que todas estas relaciones, cruces, encuentros y demás están muy bien hechos y casi aparecen como algo completamente creíble y natural, pero en más de una página creo que duran demasiado y pueden hacer que se pierda del interés. Una de las cosas que más me habían gustado de la primera entrega era lo bien contado que estaba el inicio de la Primera Guerra Mundial, los problemas entre países y cómo los personajes funcionaban dentro de ese entramado. En este caso no me pareció que tuviera tanto esa intención. Quizá sea porque parte de la base de que ese gran conflicto es algo más conocido para la gran mayoría de los lectores, pero aún así eché de menos algo más de contenido histórico a ese respecto. Además de eso creo que en algunos casos da una visión algo tendenciosa y parcial de algunas situaciones o hechos, casi como tomando partido por algún bando concreto. No voy a decir en qué momentos percibí ese tipo de cosas, es algo que prefiero dejar al lector, que juzgue por sí mismo. Eso sí, creo que da una visión demasiado simple, por ejemplo, de la Guerra Civil española.

Sí tiene momentos que me gustaron mucho, eso es innegable porque no deja de ser uno de mis autores favoritos y son esas cosas las que hicieron que no dejara la lectura, bueno, eso y que leer la tercera entrega es algo que entra dentro de mis planes, por supuesto. El ataque de los japoneses a Pearl Harbor, todo lo que rodeó a la fabricación de la bomba atómica, algunas partes de la guerra del Pacífico o los temas relacionados con el espionaje durante la guerra y algunas cosas más me resultaron entretenidas e interesantes. En cambio otros momentos que creo importantes me dejaron un poco más frío, la mayor parte del relato durante la guerra europea me resultó quizá demasiado frío y poco concreto, salvo por algunos detalles que lo salvaron de la casi mediocridad. Vuelvo a decir que es posible que Follet piense que ya hay demasiadas historias centradas en esa época, contando tantas cosas que es difícil añadir algo más, pero aún así eché de menos algo más.

Me gustó, pero al mismo tiempo me decepcionó un poco. En algunos momentos se me hizo algo pesada y casi aburrida. Esperaba algo más, distinto en algunas cosas, menos centrado en las historias y relaciones sentimentales entre los personajes y más centrado en las cuestiones históricas, que creo que se quedan un poco diluidas entre esos cruces de parejas, de encuentros, separaciones y demás. En algunos momentos todo eso no está nada mal, pero quizá se alarga demasiado, le da demasiadas vueltas y eso hizo que me cansara un poco, que tuviera ganas de acabar esa parte de la historia y pasar a otra distinta y más interesante, para mí, claro. 

A pesar de todo creo que es una novela más o menos recomendable, sobre todo para los seguidores del autor y los que hayan leído la primera parte. Su lectura fue casi como subir en una montaña rusa, con momentos que me gustaron mucho y otros que no tanto, como si te diera un fuerte bajón, pero claro, tras ese venía muchas veces una buena subida. Creo que es algo irregular, pero aún así puede hacer que pasemos un buen rato con ella. Para mí a medio camino entre una novela histórica más o menos seria y un medio folletín (con todo mi respeto por el género y sus seguidores). Y también con una perspectiva histórica quizá algo sesgada en algunos momentos precisos, pero eso es ya una apreciación completamente personal. Por supuesto que me leeré la última entrega, quiero saber qué y con quién nos va a contar esos últimos años de un siglo XX lleno de claros y sombras. Además tengo la impresión de que puede ser la época más complicada y difícil de contar, esperemos a ver qué hace Ken Follet con todos estos personajes. Eso sí, espero también que me digáis qué os pareció esta de hoy, a ver si coincidimos o no.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

"La vida de Pi"




Este último fin de semana tocó cine, que ya hacía tiempo e iba apeteciendo. Eso sí, teníamos intención de que fuera algo tranquilo, como otras veces, pero seguimos con esa costumbre de meter a grupos de niños y niñas en el cine sin ningún adulto que los controle un poco, celebraciones de cumpleaños que sigo sin entender demasiado, así como la razón por la que van al cine, porque a ver la película fijo que no. Bueno, tras esta pequeña protesta seguimos con el tema. Un estreno de este último fin de semana, “La vida de Pi”. En algunos casos voy al cine atraído por la historia o los actores, esta vez lo fue por el director, uno de esos que siempre tiene algo bueno que contar, y sobre todo bien contado, con una puesta en escena casi siempre original y distinta, imitada por otros pero con su sello personal. La primera película, creo recordar, suya que vi fue “Tigre y dragón” y quedé fascinado tanto con la historia como por la forma de contarla. Era realmente llamativa la manera de filmar los combates, casi como si uno estuviera viendo una escena de ballet clásico. El director de esta original historia es Ang Lee y la película nos gustó mucho a todos los que fuimos, aunque a algunos se le hizo un poco larga de más, a mí conste que no.



Ang Lee es un director nacido en Taiwan en 1954, pero educado en los Estados Unidos. En sus historias casi siempre están presentes estos dos enfoques del cine, la espectacularidad del cine americano con la delicadeza y la calma del cine oriental. Muchas de ellas mezclan la modernidad con la tradición y en casi todas ellas tenemos un cierto tono de comedia ligera, de esas que hacen que las veas muchas veces con una continua medio sonrisa en la boca. Fue de los primeros en usar los grandes presupuestos del cine americano para películas que unen las artes marciales con el exotismo y la espectacularidad visual. Estudió teatro en la Universidad de Illinois y luego en una prestigiosa escuela de arte de Nueva York. Como curiosidad fue compañero de clase de Spike Lee. En 1992 estrena “Manos que empujan”, una historia sobre un anciano que no se adapta a la vida occidental moderna, empieza a hablarse de él como un director prometedor. La siguiente confirma esa idea y lo convierte un uno de los máximos exponentes del cine de su país, “El banquete de bodas” (1993). Al año siguiente “Comer, beber, amar” le da uno de sus mayores éxitos. Además será el pionero de una buena cantidad de historias que seguían la misma línea. Luego una nueva adaptación del clásico “Sentido y sensibilidad” consiguiendo darle un aire personal a una historia muy conocida. En 1997 “La tormenta de hielo”, o “Tigre y dragón” (2000) confirmaban su presencia como uno de los directores más originales e innovadores del momento. Siempre mezclando el cine comercial pero dándole un cierto toque de calidad y casi de sello de autor, “Hulk” (2003) o la cinta del año 2005 que le dio un punto más, “Brokeback Mountain”. La historia de hoy es su última producción hasta el momento. Ganó el Óscar en el año 2000 a la mejor película extranjera por “Tigre y dragón”, siendo nominado dos veces más antes de esta. Con “Brokeback Mountain” ganó también el de mejor director en el año 2005. Otros premios avalan su trayectoria.



“La vida de Pi” es una adaptación bastante fiel de una novela de aventuras escrita por el autor canadiense Yann Martel. Fue publicada tras muchos problemas en el año 2001 y ganó varios premios rápidamente. Como dije al principio, aunque no leí la novela (la tengo anotada para leerla en algún momento) por distintas reseñas veo que la adaptación es bastante fiel y sigue la historia que Martel nos cuenta. Vamos a conocer la vida de Piscine “Pi” Molitor Patel, un joven nacido en Pondicherry, una ciudad de la India en la que sus padres tenían un zoo. En la primera parte de la historia vamos a conocer sus primeros años, sabremos por qué le llamaron así y la razón por la que se le conoce como “Pi”, una historia tan simpática como original. Sabremos también de sus problemas y preocupaciones con las religiones, la espiritualidad y las cosas posibles e imposibles, así como su primer amor. Pero sus padres ven más rentable cerrar el zoo y marchar con los animales hacia Canadá. Ahí empezará la segunda parte de su historia. Una tremenda tormenta provoca el naufragio del barco y todos mueren, solo se salva Pi, acompañado de una cebra con una pata rota, una hiena, un orangután y Richard Parker, un enorme tigre de bengala. Todos ellos compartirán un pequeño bote de salvamento y tendrán que sobrevivir en el mar durante una buena temporada. Serán 227 días de soledad, buscándose la vida para no morir de hambre, sed o devorado por alguno de los animales. No os voy a contar nada más, tendréis que ver la película o leer la novela, eso ya lo dejo a vuestra elección.

A mí la película me gustó mucho. La primera parte, cuando nos cuenta la historia de los primeros años de Pi me resultó fascinante. Una historia muy metafórica, llena de dobles sentidos y de reflexiones sobre la vida humana, las relaciones entre las personas o la religión. Todo contado desde un punto de vista que mezcla la realidad con la ficción, con momentos a veces casi ridículos mezclado con elementos oníricos. Se ve con una continua sonrisa, desde los primeros años de colegio hasta las conversaciones con sus padres a la hora de comer, momentos realmente curiosos. Luego viene la parte central, el naufragio, que se ve de una manera y llega a verse de otra parecida pero distinta cuando cambiamos, casi al final, la forma de verlo. Tanto una parte como la otra tienen suficientes cosas interesantes para que la historia no decaiga en ningún momento. La cinta dura algo más de dos horas y a mí concretamente me tuvo atento y disfrutando en todo momento, sin llegar a aburrirme nunca. También es cierto que a alguna otra persona de las que venía conmigo no le gustó demasiado e incluso se le hizo algo larga, como siempre la subjetividad es una constante. Creo que cada frase, cada palabra, cada escena tiene algo que decirnos, algo en qué pensar y reflexionar. Toda la historia está llena de contenido. Una mezcla perfecta entre realidad y fantasía, una fábula llena de contenidos y en la que podremos preguntarnos dónde está la frontera entre la fantasía y la realidad. En muchos comentarios hablan de “realismo mágico”, creo que es un buen apelativo para esta historia.

Y hay que comentar aparte la maestría con la que está filmada. Cuando hablé de Ang Lee ya dije que como director tiene una serie de cosas que lo distinguen del resto, incluso de muchos que han seguido su estela. La historia está dirigida por una gran mano y hace que sea mejor de lo que es. En muchos momentos es un auténtico espectáculo visual. Las escenas de la grandiosidad del mar con ese pequeño barco en mitad de la nada, el uso de los reflejos del cielo diurno o nocturno en el mar, los momentos tensos de la historia... Todos tienen algo que hará que la mayor parte de los espectadores no puedan permanecer indiferentes ante lo que están viendo. El mismo aire de fábula maravillosa que tiene la historia puede verse en la forma de contarla, que ayuda muchísimo al argumento, es más, sin esa maestría visual estaríamos ante una historia creo que incluso fría, sin vida. Una gran historia contada de una manera tan grande como ella misma. Cuidada hasta el mimo, con momentos de horror y de poesía en una mezcla realmente buena, tanto en lo contado como en lo visual. Nosotros no la vimos en 3D, pero leí por ahí que realmente podía merecer la pena verla así. Yo sigo pensando que el 3D hace que, entre otras cosas, pierda algo de luz, de nitidez, algo que es fundamental para poder disfrutarla como se merece.

Los actores no son demasiado conocidos, salvo una intervención casi anecdótica de Gerard Depardieu. Aún así la parte central de la historia está interpretada por un actor llamado Suraj Sharma, nacido en la India y completo novato en estas lides. Teniendo esto en cuenta todavía le doy más mérito, completamente convincente en todo momento, en la desesperación, en la alegría, en la tristeza, en todo momento creo que consigue transmitir al espectador aquello que se pretende. 

Lo dicho, para mí recomendable, amena, interesante y muy bien filmada. Con mucho más contenido del que puede parecer en un principio y con varias posibles lecturas. Espero que vayáis a verla y me digáis algo.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Douglas Preston y Lincoln Child


En algún momento ya dije que hay una serie de autores que prácticamente siempre garantizan una lectura entretenida, amena y buena para pasar un buen rato. En el caso de estos dos de hoy además, aportan también tramas bien montadas, personajes interesantes y bien diseñados, siempre con algo distinto y especial y una cierta tensión argumental que conseguirá que la mayor parte de las veces no puedas dejar la lectura durante demasiado tiempo. Y digo autores porque en el caso del comentario de hoy la mayor parte de las novelas son autoría de dos personas. Conste que es algo que no entiendo demasiado bien, eso de cómo se puede escribir una novela entre dos personas. No sé si uno aporta la idea y el otro la desarrolla, si cada uno va escribiendo una parte o si se ponen a escribir entre los dos al mismo tiempo, algo que me parece complicado. La mayor parte de sus novelas entran dentro del género de acción y aventuras, en muchos casos de intriga política o policiaca pero siempre con historias muy bien planteadas y desarrolladas. Hablo de Douglas Preston y Lincoln Child. La mayor parte de las que escriben juntos forman parte de ese tipo de sagas que tienen como núcleo a un grupo de personajes, pero además también tiene novelas más o menos del mismo tipo escritas de modo individual, en ambos casos casi todas merecen la pena.

Douglas Preston es un autor norteamericano nacido en 1956. Comenzó su trabajo como escritor en el Museo Norteamericano de Historia Natural de Nueva York. Además de colaborar con Child es autor de varias novelas y libros de temática científica, sobre todo alrededor de la historia del sudoeste americano. Además tiene alguna novela no de ficción escrita junto al autor italiano Mario Spezi, como “El monstruo de Florencia”, investigación sobre una serie de asesinatos en serie. La mayor parte de sus novelas están dentro de la categoría de best sellers y traducidos a gran cantidad de idiomas. También escribe sobre arqueología en varias revistas americanas. En el citado museo trabajó como escritor, editor y encargado de publicaciones. A finales de los años 80 dejó ese trabajo para dedicarse a escribir a tiempo completo. De entre sus novelas en solitario destacaría “El códice maya” (2004), “Tiranosaurio” (2006) o “Impacto” (2010). Se conocieron cuanto este editó una novela del anterior. Ahora aunque viven lejos uno del otro, escriben gracias al correo electrónico y el teléfono.

Lincoln Child nació en 1957. Tras sus estudios trabajó como asistente en una editorial, llegando después a editor jefe. Editó numerosas antologías de relatos de terror y cuentos de fantasmas. Posteriormente trabajó como analista de sistemas. Tras la publicación de su primera novela, en colaboración con Preston, “El ídolo perdido” (1995) dejó su trabajo y se dedicó a la escritura por completo. De sus novelas en solitario destacar “Armonía Letal” (2005) o “Infierno helado” (2009).

La mezcla entre un historiador y un editor y analista de sistemas informáticos nos da un resultado excelente. Todas sus novelas están perfectamente documentadas y las historias tienen un desarrollo impecable en todos los sentidos. Todas entran dentro del género del thriller de acción o política con elementos del terror más clásico en una mezcla realmente buena. Las historias son excelentes, pero destacan también en la creación de personajes, sobre todo de algunos de los que son fundamentales en la mejor de sus sagas y de la que llevan, por el momento, si no cuento mal, doce novelas. Los personajes centrales de las mismas tienen una serie de características que los hacen tremendamente atrayentes, interesantes y algunos de ellos tan fuera de lo normal que novela a novela vas descubriendo sus motivaciones, sus formas de ser y aquello que los lleva a comportarse como lo hacen, siempre con sorpresas dentro de sus historias personales.


Creo recordar que la primera novela suya que leí y que me encandiló completamente fue “Los asesinatos de Manhattan”, una historia de misteriosos asesinatos en serie. Ahí conocí por primera vez a uno de esos personajes que te dejan encantado y que te fascinan desde un primer momento. Uno de esos que quedará en la historia del género como algo realmente genial. Un agente del FBI extraño, curioso, siempre con raras teorías que al final terminan siendo ciertas. Apoyado siempre por una capacidad de observación y razonamiento por encima de lo normal y que deja pasmados tanto a sus compañeros como a una serie de personajes de la policía que lo siguen de manera fiel en todas sus aventuras. Una mezcla entre Sherlock Holmes, James Bond o el típico detective de las clásicas novelas de género negro. Un hombre que mezcla perfectamente la acción con la calma y el razonamiento. No se asusta ante casi nada y sus recursos son innumerables. Ya su aspecto, delgado, seco, elegante, seguro de si mismo hasta irritarte... Este es Aloysius Pendergast, posiblemente hoy por hoy mi detective literario favorito por gran cantidad de razones. Procede de Nueva Orleáns, su familia tiene tendencia a la locura y alguno estuvo ingresado en un psiquiátrico. Habla varios idiomas y domina todo tipo de armas. Sus métodos no siempre responden a lo esperado, pero sus resultados siempre están por encima de lo que el lector podría esperar. Un personaje irrepetible y original dentro del género. A su lado irán apareciendo otra serie de personas que estarán trabajando más o menos a su lado o enfrentándose a él. De sus colaboradores más habituales tenemos al teniente de la policía de Nueva York Vincent D´Agosta, la antropóloga Margo Green, el periodista Bill Smithback, la arqueóloga Nora Kelly, la extraña protegida de Pendergast, Constance... Todos ellos con personalidad y características suficientes como para resultar interesantes. Además novela tras novela iremos conociendo algo más de sus vidas, irán relacionándose entre ellos conformando un tejido cada vez más complejo. Los antagonistas serán siempre los asesinos, pero entre todos ellos y protagonizando varias de las novelas de la saga, tenemos a Diógenes, el malvado y perverso hermano del agente Pendergast, dos hermanos instalados en los extremos del bien y del mal.

Como ya comenté la primera novela de estos personajes que leí fue “Los asesinatos de Manhattan” (2003) y me entretuvo de tal manera que tuve que leer las anteriores y esperar con ganas las nuevas entregas. La primera fue “El ídolo perdido” (1995) y la última por el momento es “Sangre fría” (2011). Todas ellas me parecieron buenos ejemplos de literatura de entretenimiento puro y duro y todas me gustaron, con una excepción, la titulada “El círculo oscuro” (2007). Me pareció la más floja de todas, con una historia algo alejada de la norma y con un desarrollo un tanto extraño, aún así tiene buenos momentos. En casi todas tendremos elementos fantásticos, muchos de ellos casi homenajes a las grandes historias de la literatura y el cine de terror, metidos de una forma realmente magistral dentro de la historia, aunque algunas veces esas posibles intervenciones fantásticas no lo son tanto, llegando a una explicación racional de casi todo lo que pasa. Salvo en los casos de alguna de las últimas que sí guardan una estrecha relación (me refiero a las que tratan el tema del hermano de Pendergast por un lado y la investigación de la muerte de la esposa del agente por otro) podemos leerlas en cualquier orden, no es algo imprescindible seguir la serie tal como se publicaron, pero si no la conocéis yo os recomendaría que empezarais por la primera y siguierais el orden. Los personajes van evolucionando, en ocasiones tenemos referencias a aventuras anteriores que normalmente no son imprescindibles para seguir la historia, pero sí para tener una idea más completa de cómo son los distintos personajes.


Recientemente publicaron las dos primeras novelas de una nueva saga con un nuevo personaje central, distinto del anterior pero con algunos elementos en común. De momento por aquí solo ha aparecido la primera entrega, titulada “Venganza”. En este caso el protagonista es Gideon Crew, un hombre que a los doce años fue testigo del asesinato de su padre, un famoso matemático que fue acusado de traición a su país. A los 24 años su madre, antes de morir, le cuenta que su padre era inocente y su muerte fue la consecuencia de una conspiración. Así que le pide que vengue la muerte de su padre. Gideon elaborará un complejo plan, pero las cosas, por supuesto, no van a ser tan simples. La verdad es que me gustó menos que las anteriores, pero aún así tiene suficientes elementos como para que me lea la segunda cuando se publique.

Son dos de esos autores que hacen que tenga ganas de leer sus novelas al poco tiempo de aparecer publicadas. La verdad es que soy muy aficionado a este género y no son demasiados los que saben hacerlo dándole una cierta originalidad, tensión y atrapando al lector desde las primeras páginas. Tienen una forma de escribir muy visual, muy de cine y eso ayuda mucho a leer con ganas y fluidez. Son historias con mucho ritmo, en las que siempre está pasando algo y con sorpresas para el lector, sobre todo en la resolución de los casos y en la forma de desarrollar las tramas. Me gustan cuando tengo ganas de leer algo que no sea nada complicado pero que al mismo tiempo tenga un mínimo de calidad. Best sellers, eso sí, pero ya dije más de una vez que ese apelativo tampoco tiene por qué ser malo o sinónimo de muy baja calidad. Preston y Child tienen un buen lugar dentro de la literatura, sus novelas se venden a millones en todo el mundo y son muchos los lectores que esperan sus novedades. Si no los conocéis y os gusta el género no los dejéis pasar, estoy seguro de que os van a gustar.

martes, 13 de noviembre de 2012

Wilfred


Hace ya algún tiempo del último comentario sobre series de televisión. La verdad es que últimamente pocas nuevas estamos viendo, andamos más con temporadas de estreno de algunas que estamos siguiendo y poco tiempo nos queda para empezar con otras. De todos modos alguna va cayendo, como es la que os dejo hoy por aquí comentada. Creo que es de esas que o gustan mucho o no se soportan, como suele ocurrir con esas que tienen un cierto aire de humor, algo tan universal y al mismo tiempo tan individual. En el caso de esta, solo me gusta a mí, cosas que pasan. La serie se llama “Wilfred” y tiene, de momento, dos temporadas en Estados Unidos, por aquí están emitiendo la primera de ellas en Fox.

Es una serie de esas que antes eran muy habituales, de las de veinte minutos de duración, cortita, y de aire humorístico. Cuando empecé a verla pensé que era otra de las que rompen un poco con la tónica habitual de las series americanas, sobre todo por las formas y los personajes. Me dije que era otra de esas distintas, que se apartan de la corrección y lo habitual. Claro que luego descubrí que no es exactamente una serie original, que es una medio versión de una serie australiana del año 2007. Así que la originalidad viene de allá, pero eso tampoco le quita mérito, ya que siendo como es no entra dentro de lo que nos suele venir del otro lado de los mares. Quiero decir que es una serie excesivamente histriónica, con un planteamiento casi ridículo, llena de momentos grotescos y algunos escatológicos, con un humor en su mayor parte bastante grueso y directo, nada delicado. Vamos, una de las que podemos situar en el otro extremo de lo que se suele considerar como “políticamente correcto”. Por eso decía al principio que es de esas que gustan u odias, no creo que nadie se quede en el término medio. Una mezcla entre el humor cínico, grueso, alucinado y realmente bruto, pero al mismo tiempo desprende un aire de ternura que puede descolocar un poco al espectador. 

Dos son los protagonistas centrales de la historia. Por un lado tenemos a Ryan Newman. Es un abogado gris y triste, poco contento con su vida y que, para poner peor las cosas, pierde su trabajo. En el primer episodio vemos como intenta suicidarse tomando una buena cantidad de pastillas, que parecen no tener ningún efecto. Poco después su vecina le pide que cuide durante unas horas a su perro, ya que tiene que ir a trabajar y no tiene donde dejarlo. Aquí empieza la trama central de la serie. Cuando ella llega con el perro a casa lo que Ryan y nosotros veremos es a un extraño personaje, un hombre con una pinta bastante desastrada metido dentro de un enorme disfraz de perro, este es el otro protagonista, el perro Wilfred. Ryan achaca esto en un principio a una alucinación extraña provocada por las pastillas. Rápidamente llama a su controladora hermana, empeñada en dirigir su vida tal y como ella quiere, que trabaja como ginecóloga en un hospital, para preguntarle por los efectos secundarios de las pastillas que tomó, que evidentemente pueden provocar todo tipo de efectos secundarios, entre ellos alucinaciones. Pero el tiempo pasa y Wilfred sigue ahí, con la misma pinta y hablando y comportándose a medio camino entre un perro y un auténtico hombre sin la más mínima educación ni maneras. Además habla con Ryan y mantienen conversaciones completamente coherentes. Pasa el tiempo y las cosa siguen así, pero todo esto ayudará a Ryan a ver su vida de otra manera y superar sus problemas. Pasean por la ciudad, todo el mundo ve a un hombre con su mascota, con la que charla, come, camina... Todo es normal para el resto de la gente menos para ellos dos. Además Wilfred fuma, bebe y es aficionado a varios tipos de drogas, todo un ejemplo. 

Como podéis ver el punto de partida es realmente extraño y ridículo. Aún así la serie esconde en el fondo de cada capítulo bastante contenido. Prácticamente todos los episodios tienen como título una sola palabra, relacionada con aquello que Wilfred ayudará a Ryan a superar: felicidad, confianza, ira, miedo, aceptación, respeto, orgullo, compasión... A través de ese humor burdo y directo al mismo tiempo podremos extraer algunas lecciones, casi todas ellas bastante críticas con la forma de vida del mundo actual, con su aislamiento, con la poca preocupación por los demás, con la falta de amistad y confianza en la gente... En todos ellos tras ese marco ridículo y anómalo podremos encontrar más de una cosa interesante, siempre y cuando seamos capaces de soportar al insoportable Wilfred, capaz de poner a su nuevo amigo situaciones límite para ayudarlo a superar todas sus limitaciones personales y sus angustias. En cierto momento, por poner un ejemplo del tipo de humor que aparece, Ryan le dice a Wilfred que no sea racista, a lo que él le contesta que un perro no puede serlo, porque no distingue los colores. Pues en esta línea, junto con la sexual y la escatológica, van muchos de los chistes de la serie.

El protagonista es otro actor de cine que se pasa a la televisión, y además está recibiendo muy buenas críticas por la misma. El bastante conocido Elijah Wood, Frodo Bolsón en la trilogía de “El señor de los anillos” es uno de los dos elementos centrales de la historia. La verdad es que está muy bien en el papel de ese hombre inseguro, con miedos de todo tipo, incapaz de afrontar cambios en su vida y que prefiere renunciar a todo antes que, por ejemplo, enfrentarse a la hermana que le consigue un trabajo que él no quiere en el mismo hospital donde está ella. El Ryan que es incapaz de pedirle una cita a su nueva vecina, la dueña de Wilfred, de la que empieza a enamorarse nada más verla. Me está gustando mucho en un papel que además tiene bastantes variaciones en su comportamiento y forma de actuar. Por otro lado el papel de Wilfred está interpretado por una actor al que no conocía de nada. Decir que es el mismo que hace el papel en la serie australiana y que además es uno de los guionistas de la misma, Jason Gann. Aún dentro de ese horroroso disfraz de perro que parece salido de unos saldos de una fiesta de disfraces cutres está realmente bien. Insoportable en algunos momentos, desagradable en muchos más, egoísta en otros y en algunos realmente preocupado por su nuevo amigo. Aunque nunca tendremos demasiado claro si sus acciones y comportamientos están enfocados a su propio disfrute y comodidad o a intentar mejorar la vida de su nuevo amigo Ryan.

De momento vi seis de los trece que forman la primera temporada y tras superar la sorpresa inicial por el planteamiento de la historia me está gustando bastante. Quizá sea por ese aire que tiene que hace que sea distinta a lo que solemos ver habitualmente, no lo sé. La verdad es que en algunos momentos no es fácil no poner una cara de cierto asco ante algunas situaciones, pero al mismo tiempo en muchas otras es imposible no reírse bien a gusto o pensar por dónde van a ir las cosas, ya que casi siempre intenta sorprender al espectador con salidas inesperadas. Una buena mezcla entre acidez y ternura que para mí merece la pena y pienso seguir viendo porque me está gustando bastante. De todos modos creo que podéis darle una oportunidad, que siempre queda la opción de no seguir viéndola. Además creo que no es de esas que necesitan seis o siete episodios para saber si te va a gustar o no, con ver un par de ellos ya te queda más que claro por dónde van a ir los tiros, suficientes para tomar la decisión de seguir con ella o no. De momento son dos temporadas de 13 capítulos cada una. Una serie con aire indie, casi de cine independiente traspasado a la televisión. Ya me diréis qué os parece.