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viernes, 20 de agosto de 2010

Fray Cadfael, el monje detective, novelas de Ellis Peters



Ya estamos de nuevo por aquí tras una temporada de descanso, que no es que no quisiera escribir nada, pero andaba de vacaciones y no era cosa de ponerse con los textos del blog, de vez en cuando hay que descansar. Y para la vuelta voy a escribir algo sobre veinte novelas, una serie completa de lecturas ideales para las vacaciones y para momentos en los que uno no quiere romperse mucho la cabeza. Todas tienen el mismo protagonista, un monje, y no un monje cualquiera, no, sino que es uno que se dedica a investigar asesinatos. No leí todas, pero son lecturas que hago entre otras más largas o para descansar un poco y estos días que estuve de vacaciones me llevé un par de ellas conmigo. De las veinte llevo las seis primeras, pero no me cansan nada, son muy entretenidas y están muy bien. Hablo de las novelas de fray Cadfael, veinte historias escritas por Ellis Peters, reeditadas recientemente por Ediciones Pámies.

Ellis Peters es un pseudónimo de la autora inglesa Edith Mary Pargeter, uno de los varios nombres que usó para escribir una extensa producción literaria que comprende varios géneros. Nació en Horsehay (Inglaterra) en 1913. Tenía ascendencia galesa, por lo que muchas de sus historias transcurren en esa zona del país. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en la Armada Real en funciones administrativas y recibió la Medalla del Imperio Británico. En 1947 viajó a la República Checa y quedó fascinada por esa cultura, aprendió el idioma y tradujo varias obras de prosa y poesía checa al inglés. Dedicó toda su vida a la escritura, tanto de no ficción como de ficción, siempre bien documentada. No fue a la universidad, pero fue una estudiosa autodidacta en todas las áreas que le interesaban y fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad de Birmingham. Uno de sus pseudónimos (de los cuatro que usó) que más fama le dieron fue el de Ellis Peters, con el que escribió la famosa serie de novelas de fray Cadfael, muchas de ellas llevadas al cine y a la televisión. Murió en 1995 en su ciudad natal. Su obra pertenece a varias categorías, pero sobre todo ensayos y ficción histórica. De todos modos, la que más fama le dio fue la serie de intriga medieval comentada aquí. La primera de ellas es “Un dulce sabor a muerte”, publicada originalmente en 1977, y la última es del año 1994, “La penitencia de fray Cadfael”, en el medio otras dieciocho historias siempre con el mismo estilo e intriga. La acción original de las mismas va desde 1137 a 1145, en plena Edad Media, en un monasterio inglés cercano al País de Gales, en la que transcurren algunas de ellas, sobre todo por el origen galés del protagonista.

El protagonista de todas ellas es fray Cadfael, un personaje curioso, lleno de misterios sobre su vida que iremos conociendo poco a poco y que, con sus capacidades deductivas va a resolver los asesinatos que se producen en cada una de las novelas. Vive en la abadía de Shrewsbury, en Inglaterra. Es un monje algo distinto. Ingresa en el monasterio ya con una edad avanzada tras una vida llena de aventuras de todo tipo. Participó en las Cruzadas, lo que le da una gran cantidad de talentos y habilidades muy útiles para su vida religiosa. Es como si, tras vivir completamente todo lo que puede vivir un hombre de su época, decidiera retirarse a la tranquilidad de la vida monástica para pasar la última parte de su vida. En él es el encargado del herbolario, habilidad que aprendió en Tierra Santa (donde incluso estuvo preso en manos de los musulmanes), junto con dos ayudantes. Pero además es un gran observador de la naturaleza humana, tiene una tremenda curiosidad por todo, un hombre enérgico con un gran sentido de la justicia y la limpieza y la transparencia en la vida de los hombres, que no soporta el engaño, las mentiras y la falsedad, es un hombre transparente y claro y quiere que todos sean como él. Varios abades pasarán por su vida monástica y todos acudirán a él para que actúe como médico forense, detective, médico de los vivos, consejero, diplomático..., casi imprescindible y hombre para todo. La verdad es que es uno de los mejores personajes literarios que tengo visto, no solo como detective, sino como persona, ya que las novelas no se centran solo en los casos detectivescos, sino que el desarrollo de los personajes y sus características también son importantes.

Los elementos históricos también son importantes y están bien documentados, lo que le da más realismo y credibilidad a la historia, que por cierto es una de las cosas que más destacan de todas las novelas, que son creíbles, sin elementos fantásticos y todas transcurren con un aire de realidad más que destacable. Además algunos de los personajes que aparecen, sobre todo con menciones o de forma indirecta, son históricos. La vida del protagonista es muy interesante, llena de aventuras y, como dije, poco a poco iremos conociendo detalles de la misma, sobre todo de la que pasó antes de ingresar en el monasterio y que es la razón de todos sus conocimientos y capacidades. No voy a desvelarla aquí, porque lo mejor es leer las novelas e ir haciéndose una idea más completa de todo lo que pasó, ya que en cada una avanza cosas. Se hace monje a edad madura, lo que le da un conocimiento de la vida muy superior al resto de sus hermanos, más familiarizado con la vida de fuera que ellos. Además también le da una visión de la vida más moderna, más amplia y progresista, lo que hará que más de una vez tenga conflictos y problemas con el resto de los hermanos y con los distintos abades que van pasando por su vida. Hay algunos personajes que van apareciendo en más de una novela, lo que le da más homogeneidad a las historias, tanto monjes como gente de fuera que vieron influidas sus vidas por la intervención de fray Cadfael y que van apareciendo de vez en cuando. Destaca por ejemplo Hugo Berengaria, el ayudante del shérif del condado con el que tendrá que trabajar más de una vez y al que le une una buena amistad. También son importantes las mujeres, a las que conoce bien porque en su vida anterior tuvo contacto con varias, pero destacan tres por encima de todas que fueron muy importantes en su vida. Así también en casi todas las novelas tendremos alguna historia de amor entre personajes directamente vinculados a los asesinatos que tenemos en todas las historias, historias que siempre serán animadas y llevadas a buen término con la intervención del protagonista que siempre sentirá simpatía por los sentimientos reales y sinceros.

Varias de ellas fueron llevadas a la televisión en los años 90 en cuidadas adaptaciones que no tuve, de momento, la oportunidad de ver, pero digo lo de cuidadas primero porque son series inglesas de aquellas de la BBC que siempre tenían bastante calidad, y segundo porque el protagonista de las mismas es uno de los grandes actores de la televisión y el cine de ese país, Derek Jacobi (al que conocí hace ya algunos años en la espléndida serie “Yo, Claudio”).

Cada novela es una historia independiente y no es necesario seguir el orden de publicación, pero si recomendable, más que nada por lo que dije algo más arriba, porque en cada una tenemos datos nuevos sobre el personaje que ayudan mucho a hacerse una idea completa del mismo. Por otro lado también hay una serie de personajes que van apareciendo en algunas y siempre es mejor saber primero cómo se conocieron y qué fue lo que llevó a la relación que tienen con el protagonista. Así que aunque no imprescindible, yo recomendaría, poco a poco, seguir el orden en el que se publicaron originalmente. Además en conjunto veremos la evolución vital de los personajes, metiéndonos en la vida de la Edad Media en un pequeño pueblo y la abadía que lo preside, una época bien documentada por la autora.

El monje detective es un personaje genial y las lecturas se hacen con un gran agrado y son muy entretenidas. Muy apropiadas para cualquier edad, tanto que estoy pensando en probar este curso que viene con alguna y mis alumnos a ver qué les parece, aunque pienso que tendrán que gustarles. No son nada complicadas, pero eso no quiere decir que sean simples. Siempre hay una cierta intriga para descubrir al asesino y sus motivos, en algunas este va a ser algo más evidente que en otras, pero aun así siempre hay dudas y el lector intentará resolver el misterio antes que el protagonista. Con un estilo sencillo y fluido, con un cierto aire medieval en el lenguaje que hace que sea muy imaginativo para el lector. Es fácil cerrar los ojos e imaginar la abadía, los salones, los huertos, los pueblos y todos los variados escenarios en los que se van a desarrollar. Pienso que son unas lecturas ideales para el verano, para desconectar un poco y trasladarse a la Edad Media de paso que intentamos resolver un, o más, asesinatos junto con el gran poder de observación de fray Cadfael. No faltan tampoco algunos momentos de acción con luchas, persecuciones y momentos de tensión, así que tienen de todo. Además con casi como aperitivos, no tienen más de doscientas páginas que se leen con gran agrado, atención y disfrute, por lo menos para mí. Ya digo, estos días leí dos y las demás estarán entre las lecturas para hacer entre cosas más largas o complicadas, geniales para entretenerse sin muchas pretensiones, pero teniendo en cuenta que también son novelas históricas bien documentadas.

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