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martes, 3 de junio de 2014

"La ladrona de libros", Markus Zusak



La novela de hoy llevaba tiempo en la lista de pendientes, pero no daba llegado el momento de ponerme a leerla, siempre se interponía alguna otra. Pero cuando vi que había adaptación para el cine, y pensando que la vería, me decidí a leerla. Creo que es más que posible que más de uno de mis lectores no coincida conmigo tras leer este comentario, pero es evidente que cada uno tiene sus gustos y opiniones y contrastarlas es una de las mejores cosas que se pueden hacer cuando varias personas leen la misma novela. A mí me gustó, pero esperaba algo más, quizá pensando que estaba ante una historia para público adulto cuando en realidad creo que es una  buena novela juvenil, pero que para más adelante quizá se quede un poco corta en algunos momentos y tenga buenas ideas que el autor no llega a desarrollar del todo. El autor es Markus Zusak y la novela “La ladrona de libros”.
Markus Zusak es un autor nacido en Sidney en 1975, hijo de un austríaco y una alemana que emigraron a ese país a finales de los años 50. Desde muy pronto tuvo claro que se dedicaría a la escritura como profesión, aunque trabajó como conserje y estudió para profesor de inglés y consiguió fama internacional con la novela que os dejo hoy, traducida a más de cuarenta idiomas, publicada por primera vez en el año 2005 y que, de momento, es su novela más reciente. La primera es del año 1999, “The underdog”. Además de estas dos es autor de cinco novelas más. “La ladrona de libros” permaneció más de 400 semanas en la lista de bestsellers del New York Times y aún está presente en ella. Por la misma ganó varios premios en diversos países. En castellano podemos encontrar también “Cartas Cruzadas” (2002), la historia de un taxista llamado Ed que a través de cartas con mensajes cruzados pretende lograr el bienestar de los demás. Muchas de las historias de esta novela surgen de las que le escuchó contar a sus padres sobre la Alemania nazi, el bombardeo de Munich o el trato a los judíos. En el año 2013 fue llevada al cine, contando con el respaldo de su éxito literario.

La historia transcurre en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, en una zona alejada directamente del conflicto bélico, pero que no puede escapar de las crueldades y los problemas de un país en guerra. Sufrirán el acoso de los soldados alemanes, las deportaciones de los judíos y los bombardeos aliados en muchos momentos. La narradora de la historia no es, en este caso, uno de los personajes directos de la misma, aunque a pesar de no serlo está presente en todo momento por varias razones, ya que la historia está contada desde el punto de vista de la Muerte, como un personaje más que todo lo ve, todo lo sabe y acudirá a recoger a muchos de los que aparecen en la historia. Ella nos cuenta en primera persona la historia de Liesel Meminger, la joven alemana alrededor de la que gira todo lo demás. Al principio del relato vemos como está haciendo un viaje con su madre y su hermano, pero él muere durante el mismo y paran en un pequeño cementerio para enterrarlo. Será aquí cuando Liesel se convertirá en la ladrona de libros, algo que la acompañará durante mucho tiempo. En su viaje llega a un pequeño pueblo alemán donde quedará al cuidado de Hans y Rosa Hubermann, que se convertirán en sus padres adoptivos y que de dos maneras bien distintas se ocuparán de ella. Hans es un hombre bueno, profundamente bueno, que vive solo para preocuparse por los demás e intentar que sean felices, así que Liesel será desde un principio perfectamente atendida y cuidada por él. Medio pintor medio músico (toca el acordeón) intenta sacar a su familia adelante y pasar lo más desapercibido posible dentro del conflicto, entre otras cosas por los problemas que le provoca su negativa a afiliarse al partido nazi. Rosa es distinta, dura por fuera, pero profundamente buena por dentro, quiere mantener esa fachada de mal humor, de genio que la acompaña por todo el pueblo, pero en realidad se preocupa por su marido, por Liesel y por muchos de su alrededor tanto o más que Hans. Al principio las cosas no serán fáciles, nuevos padres, nuevo colegio y amigos, nueva situación y todo ello acompañado de la pérdida de su hermano y las ganas de saber dónde está su madre y por qué la deja allí. Además de estos tendremos otros personajes importantes, como Rudy, el joven alemán que será su mejor amigo, compañero de partidos de fútbol en la calle, robos y confidencias, el niño que vive obsesionado con Jesse Owens. O Max, el joven judío que tendrán que alojar en el sótano de su casa y que tan importante se hará para ellos tres, pero sobre todo para Liesel. La historia se centra en la vida cotidiana de estos personajes a lo largo de una pequeña temporada durante el conflicto, sus problemas, deseos, inquietudes, miedos, desafíos... Todo un mundo de sentimientos positivos y negativos, de pequeñas alegrías y grandes tristezas que tiñeron la vida de mucha gente en esta oscura etapa de la historia del siglo XX.

La historia está bien, tiene buenos momentos y en algunos el autor conseguirá que tengamos el corazón en un puño, ya sea de tensión, tristeza o, en algunos breves momentos, de alegría. El tema de los libros funciona para Liesel como un escape, una forma de huir de ese mundo en el que hay tantas cosas que no le gustan. Libros que al principio ni siquiera es capaz de leer, pero que conseguirá gracias a Hans, a sus divertidos y originales métodos y a su constancia y paciencia. Evidentemente no es una historia optimista, es dramática como corresponde a la época en la que está situada, pero aún así tiene ese aire de que las cosas a veces pueden ser o parecerse un poco a lo que nosotros queremos y no a lo que en realidad nos encontramos. No digo que no me gustara pero creo que está más enfocada a un lector juvenil medio alto que a un lector adulto. El autor juega en ocasiones con momentos más que esperados y quizá esa fue una de las cosas que hizo que no me gustara tanto, que casi me esperaba muchas de las cosas que iban a ocurrir, para mí tenía pocas sorpresas en el desarrollo de la historia, quizá era demasiado previsible para llegar a gustarme más. Más que la historia me gustaron los personajes, que están bastante bien planteados y de todos ellos me quedo con dos, Rosa Hubermann y su forma de hacer las cosas bien sin perder esa fama de mal humor y Rudy, siempre optimista, siempre con ganas de vivir y hacer más cosas de las que puede hacer. La novela me pareció entretenida, pero me esperaba algo más, la verdad es que solo consiguió conmoverme de verdad en muy pocos momentos (algo que normalmente es fácil) y creo que hay otros que si hubieran sido más desarrollados o lo hubiera hecho de otra manera hubiera alcanzado cotas más altas. No llegó a ser una lectura emocionante en una línea general, solo pequeños destellos, quizá debido a lo dicho antes, a que muchas de las cosas me las esperaba y otras (así lo quiso el autor) son a veces avanzadas un poco por ese personaje de la Muerte que nos cuenta cosas que todavía no ocurrieron pero que nos ayudarán a conocer mejor por qué está pasando lo que estamos leyendo.

En cuanto a la adaptación cinematográfica tampoco me convenció demasiado. Creo que usa solo ciertos momentos de la novela (sé que es imposible reflejarla tal cual) y que deja otros que personalmente me parecían más importantes para el desarrollo completo de la historia. Evidentemente no voy a decir cuáles, pero estoy seguro de que si leísteis la novela y visteis la película posiblemente pensaréis lo mismo. Creo que hay cosas de Rudy, de ciertas aventuras que corre con él, sobre todo, que ayudarían a ver mucho mejor la importante relación entre ellos dos, que en la pantalla queda, para mí, un poco diluida. Eso sí, buenas interpretaciones en los personajes principales, con los siempre efectivos y convincentes Geoffrey Rush y Emily Watson en los papeles de la pareja Hubermann y una desconocida Sophie Nélisse como Liesel, que están realmente bien.

Lo dicho, me gustó y me pareció entretenida e intensa en algunos momentos puntuales, pero esperaba algo más. Pensé que era una novela más para adultos pero creo que se queda a medio camino y más cerca de la novela juvenil, que con ello no quiero decir que sea mala, en absoluto. Es más, para ese grupo de lectores me parece una historia más que interesante y sé de varios de mis alumnos y alumnas que la leyeron y les gustó, así que creo que la anotaré como una de las posibles lecturas para el curso que viene.

jueves, 22 de mayo de 2014

"Orange is the new black"


Hace tiempo que no dejaba por aquí ninguna nueva serie de televisión, embarcado en terminar temporadas de otras que ya vemos desde hace tiempo. Esta de hoy la tenía grabada desde hace unos meses y, a pesar de las excelentes críticas que había leído, no me había decidido a verla aún. Pero hace unos días me dio por empezarla y de los trece capítulos que tiene la primera temporada me ventilé once en pocos días, y tengo que sacar tiempo para ver los dos últimos pronto. Se titula “Orange is the new Black” y es una de las sensaciones actuales de la televisión americana, con el estreno de la segunda temporada a principios de junio de este mismo año y una tercera prevista para el año que viene. A mí me parece de esas que son realmente buenas, de las que llaman la atención por distintas en muchos sentidos y porque tiene una calidad por encima de la media habitual (y eso que últimamente esa media está bastante alta).

La serie es una producción de la cadena Netflix y parte de una novela autobiográfica con el mismo título y subtitulada “Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. Piper Kerman publicó en 2010 su historia tras pasar un año en prisión. Pronto tuvo un gran éxito y fue convertida en serie de televisión, estrenada por la citada cadena en julio de 2013. Aquí llegó este mismo año a través de uno de los canales de pago. La propia Kerman participó en la elaboración de los guiones.

La protagonista es Piper Chapman, una joven atractiva y con una situación acomodada que en su juventud tendrá una relación sentimental con una traficante de drogas para la que acabará trabajando como mula. Diez años después, tras dejar esa vida, es condenada a pasar algo más de un año en una prisión federal para mujeres. Este es el punto de partida para contarnos una buena cantidad de historias, las de cada uno de los personajes que dentro y fuera de la cárcel (pero sobre todo dentro) se van cruzando con ella y los distintos personajes de la serie. Ella es el elemento central y a su alrededor girarán gran cantidad de personas que conviven con ella en la cárcel. Fuera está su novio y prometido, Larry Bloom, que también tendrá sus cosas y sus historias durante todo ese tiempo. La cárcel se convierte durante ese tiempo en un microcosmos donde casi todas las razas, situaciones y problemas se van generando. Esto hará que el personaje de Piper vaya cambiando poco a poco, evolucionando hacia otros comportamientos, ideas y formas de ver la vida que poco tendrán que ver con lo que ella es antes de entrar. Además en prisión se encontrará con un nuevo problema, Alex Vause, su ex-novia y la que parece ser la culpable de que ella esté allí. Entre eso, los guardias, los consejeros y todas sus compañeras nos encontraremos con todo tipo de situaciones y momentos de todo tipo: duros, simpáticos, divertidos, tristes, fuertes..., una combinación de casi todo que tiene un resultado realmente excelente. Además de estos tres personajes más o menos centrales los demás no tienen desperdicio y son el núcleo que provocará los cambios de Piper, teniendo contacto con realidades e historias que jamás habría imaginado. Sam Healy es el jefe de los funcionarios de la prisión, encerrado también en una vida que no le gusta demasiado, obsesionado con las lesbianas y viendo a Piper como alguien con quien podrá contar. Claudette Pelage será su primera compañera de habitación, serie y a la que todas temen pero que esconde mucho más de lo que parece. Galina Reznikov, conocida como Red, es la reclusa encargada de la cocina, uno de los personajes que más me gustan, dura y sensible a la vez, quizá de los mejores que aparecen. Sophia Burset, mujer transexual que es otro de esos personajes con los que te quedas desde el principio y que también lleva gran parte del peso de la historia. También tenemos, claro, al funcionario desagradable, corrupto e insoportable, capaz de todo con tal de conseguir lo que quiere, George Mendez. Y a su lado la presa obsesionada con la religión, una monja, varias ex-adictas a las drogas, una monja, la pacifista del yoga, la loca de los ojos saltones, una que no habla en toda la serie o “la mujer que llora” y que solo aparece cuando Piper o alguna otra están usando el teléfono.

Si llego a saber que la creadora y productora de la serie era Jenji Kohan seguramente habría empezado a verla antes. Es la misma que creó una de las series que más gracia me hizo y con más crítica que tengo visto desde hace tiempo, “Weeds”, también con suficientes elementos distintos como para haberla puesto por encima de la media y que apareció por aquí a poco de empezar con el blog. Nos podemos hacer una idea de lo cuidada que está cuando vemos que incluso Jodie Foster figura como directora de uno de los episodios, en concreto del tercero.

Evidentemente los personajes centrales con mujeres, y los hombres que aparecen no podemos decir que vayan a quedar en buen lugar. Ni su prometido ni los funcionarios de prisiones son un modelo de comportamiento y, a veces, son más leales y sinceras muchas de las presas que ellos. Todo tipo de mujeres aparecen representadas y lo bueno es que capítulo a capítulo, además de ir conociendo la vida en la cárcel, iremos conociendo la historia de las más importantes. Sabremos (o supondremos) por qué fueron encarceladas, cómo era su vida y por qué muchas de ellas ahora se comportan como lo hacen. Cómo eran sus vidas antes de ese momento, vidas que en ningún caso eran fáciles, y cómo son ahora. Lo que no sé si sabremos en algún momento es cómo es la de alguna de las que van saliendo tras cumplir su condena.

La carga de crítica que contiene la serie es muy alta. No solo hacia el sistema penitenciario, sino hacia casi todo: la justicia, la sexualidad de todo tipo, las relaciones personales, el contrabando, las drogas..., creo que no deja nada sin tocar. Si nos centramos en el personaje central, Piper entra en la cárcel asustada y con un miedo tremendo de lo que se va a encontrar. Su vida fácil y buena se va a quebrar por completo cuando entre en el que será su mundo durante más de un año. Llega incluso a leer libros para saber cómo tendrá que comportarse, cayendo en tal cantidad de tópicos que le provocarán gran cantidad de problemas. Quizá una de las ideas centrales sea la que no debemos juzgar a la gente ni por la primera impresión ni por sus gestos, aspecto, sexo o forma de comportarse. Poco a poco irá descubriendo en sus compañeras de prisión cosas que jamás pensó cuando las vio por primera vez, llegando a entablar relaciones que jamás se le pasarían por la cabeza. Su evolución capítulo a capítulo es bastante grande y es otra de las cosas que más me gustan. No sabemos si es la cárcel la que la cambia, si es su relación con sus compañeras o con el encargado de los guardias (este sí que le hará ir viendo las cosas con otras perspectivas) o si ella era así antes de tender a comportarse como se espera dentro de la sociedad. Es una serie de personajes y de las historias de esos personajes, que son de lo mejor de la serie. Algunas veces no llegaremos a saber de todo qué llevó a esas mujeres a la cárcel y otras veces lo sabremos y llegaremos a pensar si deberían de estar allí. 

¿Drama cómico o comedia dramática? A veces la línea entre el drama y la comedia puede romperse y dar lugar a situaciones ridículas o increíbles. Pues esta serie mantiene esa línea de una forma perfecta. Tiene momentos realmente fuertes e impactantes en los que el guionista no se corta un pelo, sobre todo en los más importantes. Otros están aderezados por una mezcla entre humor negro y humor ridículo que funciona muy bien. Y en otros nos encontramos con situaciones a veces tan ridículas (pero siempre con un significado) que nos harán reírnos bien a gusto (estoy pensando, por ejemplo, en el episodio de la gallina; no cuento nada, ahí lo dejo nada más). En el fondo de todo un gran realismo en las situaciones y en las historias que nos va contando y que podrán dejarnos más de una vez con la boca abierta y el corazón en un puño.

En algunos momentos, sobre todo por lo directa que es en algunas escenas y en el lenguaje, me recuerda a una de las mejores series de estos años, “Shameless”. Pero también por lo crudo y duro de las historias que nos cuenta y esa forma de mezclar drama y comedia, que a veces es la mejor forma de hacer una crítica, mucho mejor que ser directo.

Los actores todos realmente geniales, no hay uno solo que no me convenza plenamente. En general no son demasiado conocidos, aunque algunas caras son habituales de la televisión o los había visto ya en “Weeds”. El papel de Piper es para Taylor Schelling y su forma de plasmar al personaje me parece genial, mostrando perfectamente todos los cambios, los miedos, las alegrías... Quizá la cara más conocida sea la del actor que da vida a su novio, interpretado por Jason Biggs (protagonista de las comedias de la serie “American Pie”) y al que quizá le esté costando sacarse la etiqueta de actor para personajes de historias de adolescentes americanos salidos de madre. El resto, como dije, son caras conocidas de la televisión o de papeles secundarios del cine, pero todos, más bien todas, me parecen actuaciones a una altura muy destacable. Tengamos en cuenta además que a muchas de ellas las vamos a ver antes de entrar en la cárcel, cuando conocemos sus historias, dando pie a veces a ver a dos personas distintas, las que eran antes de entrar y las que son ahora cuando llevan un tiempo encarceladas. Las actuaciones de todos los actores y actrices es otro de las cosas que más merecen la pena.


De lo que he visto en estos últimos meses me parece de lo mejor y espero con ganas una segunda temporada que esperemos que mantenga la línea y no falle como ha pasado otras veces. De todos modos teniendo en cuenta esta primera, el creador y guionista y la línea que lleva no creo que pase y estará a la altura y me volverá a conquistar, que estoy deseando que empiece y eso que aún me quedan dos para terminar esta primera. Es de las que más estoy recomendando a amigos y conocidos y de momento ninguno me ha dicho que no le haya gustado, sino todo lo contrario. Dura y divertida al mismo tiempo, no creo que se pueda pedir mucho más y seguiré diciendo que los productos de calidad están ahora, más que nunca, en la pequeña pantalla y no en la grande. Os la recomiendo.

martes, 15 de abril de 2014

"París", Edward Rutherfurd



Hace ya algunos años llegó a mis manos una novela del autor de hoy. Era una novela histórica bien larga pero que me había gustado mucho y creo que fue una de las responsables de mi afición por este género. Luego vinieron otras muchas, y más que vendrán, pero no suelo perderme ninguna de las de este autor, que ya estuvo por aquí en un par de ocasiones. Aquella primera novela era “Londres” y el autor Edward Rutherfurd. Por aquí pasaron “Rusos” (que me encantó) y “Nueva York” (que me gustó, pero menos que otras). Recientemente apareció su última obra, en la misma línea que el resto de su producción aunque con unas leves diferencias que comentaré posteriormente. En este caso dedicada a una de las ciudades más famosas y hermosas del mundo, la novela se titula “París”.
No dejo reseña biográfica porque podéis buscar esos datos en los comentarios de sus otras dos novelas, “Nueva York” en febrero de 2011 y “Rusos” en septiembre del mismo año.

Autor especializado en contarnos la historia de una ciudad o un país casi desde sus inicios y siempre, o casi siempre, siguiendo un orden cronológico y a veces empezando muy, pero muy atrás en el tiempo. Sus historias siempre son amenas e interesantes, llenas de datos fruto de un gran trabajo de investigación y con una gran cantidad de datos históricos perfectamente introducidos dentro de la trama. Los personajes principales siempre son ficticios, pero a su lado siempre aparecen los correspondientes históricos para dar mayor credibilidad a las líneas argumentales principales. Sus primeras obras, tipo “Londres” o “Rusos” me parecieron realmente interesantes y con historias que te animaban continuamente a seguir leyendo. A su lado siempre esos datos históricos que hacían aún más interesante la lectura. Pero la novela anterior a esta, “Nueva York”, a pesar de seguir esa línea me dejó un poco más indiferente, como si le faltara algo o fuera escrita con menos atención o más rapidez que las anteriores. Le faltaba ese punto, ese algo especial, incluso las relaciones entre los personajes y algunas situaciones quedaban un poco frías, como si el propio autor no se creyera demasiado lo que estaba escribiendo. Aún así me gustó, era una historia que llamaba en muchas cosas la atención y tenía buenos momentos.
Pues algo parecido me pasó con esta de hoy. “París” es una buena novela, una lectura que se hace de un modo fluido y ameno pero a la que, desde mi punto de vista, le falta algo más. De momento no sigue la línea habitual del lector. Como dije ya sus historias siguen siempre una línea cronológica, que suele empezar con la fundación del país o ciudad para ir avanzando poco a poco y centrándose en la historia a lo largo del tiempo de tres o cuatro familias y las relaciones entre ellas y los hechos históricos fundamentales que les rodean. En este caso la narración no es cronológica, el autor va alternando más o menos entre dos épocas, una a caballo entre los siglos XII y XIV y la otra entre el XIX y el XX fundamentalmente. Conste que no se hace problemático para la lectura, casi capítulo a capítulo saltamos de un momento a otro sin que la lectura se vea demasiado perjudicada, pero sí que puede hacer que se pierda un poco la línea argumental y el dramatismo de algunas situaciones. Claro que sirve para entender mejor, y de forma inmediata, otras muchas, al ver las consecuencias en el futuro de algunos hechos del pasado, pero no me acabó de convencer. 

Y también creo que se aleja un poco del concepto de novela histórica que se percibía en sus obras anteriores. En este caso se centra mucho más en la historia de las familias que en darnos datos referidos a la ciudad, cuando en realidad muchos de ellos se refieren a Francia en general más que al desarrollo y crecimiento de la ciudad que da título a la novela. Para mí es más un relato de aventuras, amores y vicisitudes de las cuatro familias protagonistas que de la ciudad de París como pasaba en otras. En esas anteriores ya sea Rusia, Londres o incluso Nueva York aparecían casi como un personaje más, cuando a mí me dio la impresión en esta de que no es más que el marco en el que transcurren diversas historias y solo aparece la ciudad en algunos momentos puntuales.

Cuatro familias centran el argumento, cada una representa un grupo social y sus integrantes irán cruzando sus caminos entre las distintas épocas. Los De Cygne representan a la nobleza, desde la medieval, la de la Revolución Francesa o la del siglo XX. Los Blanchard son la clase media, los comerciantes que llegarán a tener una  buena posición gracias a sus negocios. Los Le Sourd son una familia de clase baja, participando de las revueltas de 1789 y de algunas de las posteriores. Y los Gascon representan a la clase obrera, aunque alguno llegue posteriormente a tener algún negocio más o menos importante. Todos ellos, desde su lugar, irán sobreviviendo y pasando por los momentos más importantes de la historia de Francia, teniendo casi siempre una parte importante en los acontecimientos. En todas ellas hay algún personaje que destaca por encima de los demás y que aparecerá como más importante o atrayente para el lector. Quizá de todos ellos me quede con Marc Blanchard y, sobre todo, con Luc Gascon que son los que guardan más sorpresas en sus vidas. Todos ellos tendrán su momento de importancia en el argumento, desde la Revolución hasta la construcción de la Torre Eiffel (quizá una de las partes de la historia que más me gustó y en la que más se alarga el autor). También una buena cantidad de personajes femeninos que serán fundamentales en la trama y que gustarán al lector en todo momento aparecen en cada una de las épocas.

No es que la novela no me gustara, que lo hizo. Como todas las del autor me pareció muy entretenida, de lectura amena y que se sigue muy bien y con mucho agrado. Quizá también pueda influir que el entorno histórico que la rodea es más conocido para el lector de este género, sobre todo en la parte que transcurre ya en el siglo XX y por ello los datos que nos da el autor son más sabidos que en otras historias del género. El desarrollo de personajes es como siempre muy bueno e interesante y la forma de entrecruzarlos en todo momento está perfectamente diseñada pero me quedó la sensación de que le faltaba algo más, ese punto que tenían otras y que aquí no encontré. Creo que es una novela recomendable que no defraudará al lector. Como todas las obras del autor es larga pero no se hace nada pesada, siempre está pasando algo y no hay momentos de relleno o vacíos, que no aporten nada a la historia principal. Pintores, artistas, políticos, escritores, intelectuales... Muchos y muy conocidos personajes históricos se cruzarán con nuestras familias y en ningún momento aparecerá como algo forzado. Como he dicho en otras ocasiones uno de los méritos del autor es que sabemos que esas familias ficticias que al autor crea para desarrollar su historia no existieron, pero podrían haberlo hecho tranquilamente. En ese sentido me convenció más que “Nueva York”, donde algunos personajes y situaciones chirriaban un poco y te dejaban frío. Aquí la mayor parte de ellos son más complejos, más creíbles y menos planos que en la anterior.


Ya os digo, os la recomiendo si os gusta el género. Estoy casi seguro de que os va a gustar y tendrá momentos que os llamen más que otros. Para mí algo irregular, con situaciones y relaciones realmente interesantes y otras (menos) que no lo son tanto pero que no hacen que decaiga demasiado el interés por la lectura. Ya me diréis que os pareció.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Capitán América: El soldado de invierno"


Más de dos meses desde el último comentario igual os hizo pensar que había dejado esto, pero no. La verdad es que entre las cosas del trabajo, el deporte, el cansancio y la falta de ganas lo dejé un poco de lado pero vamos a ver si lo retomamos de nuevo y puedo dejar un par de cosas al mes, como mínimo.
Volvemos con algo de cine y, seguramente, viendo la cartelera, los que me conozcan o sigan sabrán sobre qué voy a poner hoy algo aquí. Este fin de semana estrenaron “Capitán América : El soldado de invierno”, y aprovechando el festivo local allá nos fuimos.
Dos horas y cuarto de cómic, de cine de entretenimiento puro y muy bien hecho. Ya dije en alguna ocasión que era mi personaje de este tipo favorito. Quizá porque fue de los primeros tebeos que leí (es que en mi juventud los llamábamos así, lo de cómic vino después) y porque era ligeramente distinto a los demás. Aun teniendo poderes era más cercano, más humano y más vulnerable. Además, tal y como aparece en la película, es tan honrado, decente, íntegro…, imposible no tenerle un cierto aprecio al amigo Steve Rogers. Además, es el primer Vengador, y eso también tiene su mérito.
La primera me pareció una película muy entretenida, que se centraba en la historia del personaje. Buena ambientación en la Segunda Guerra Mundial, buenas escenas de acción y una buena historia como punto de partida. A medio camino entre el mero entretenimiento y una buena película, nos dejaba grandes momentos y la historia de cómo apareció, dónde y cómo llega a tomar contacto en la actualidad con el resto de los Vengadores. Su siguiente aparición fue en la cinta dedicada a todo el grupo, que era un verdadero espectáculo divertido y que me gustó mucho.
Ahora ya damos un paso más. El Capitán América ya se va acostumbrando a vivir en una época que no es la suya, de grandes cambios y sorpresas y, sobre todo, con unos criterios morales que todavía no entiende demasiado. Para él la verdad, la fidelidad y la amistad siguen siendo sus principios fundamentales. Nos vamos a encontrar con la historia de una conspiración a nivel mundial que afecta incluso a la organización para la que trabaja el protagonista, SHIELD. Una conspiración que hará que tanto el espectador como los personajes tengan en algún momento sus dudas sobre quién es quién, quién trabaja para quién y de qué lado está cada uno. La historia está bastante bien montada y es creíble dentro de ese mundo de ficción, conectando además con algunas de las constantes clásicas del superhéroe y sorprendiéndonos en más de una ocasión. Tiene bastante ritmo y tiene historia, dejando de lado un poco el protagonismo a los efectos especiales que tantas historias se comen en ocasiones. Evidentemente los hay y muchos, y son espectaculares en todo momento, pero ese aire de humanidad que tiene el protagonista se contagia también al desarrollo de la historia y al aire general de la película. Un mérito que habrá que achacar a los directores y los guionistas. Hay un cierto desarrollo de los personajes principales, de las relaciones entre ellos, que hará que el espectador disfrute de algo más que del típico enfrentamiento entre los buenos y los malos.
Los actores son los mismos de la primera entrega. La verdad es que todos perfectamente elegidos. No veo a otro como Chris Evans interpretando al protagonista, perfecto en todos los sentidos. Imposible que Stan Lee pensara en Samuel L. Jackson cuando creó a Nick Furia, pero la verdad es que lo clava, no se me ocurre nadie mejor que él para hacerlo. Lo mismo se puede decir de Scarlett Johansson y la Viuda Negra, que por cierto vamos a darle un tirón de orejas a los dobladores que la llaman Natalia en un momento y Natasha en el resto. Y dejemos para el final la participación de Robert Redford que le da un fuerte aire de credibilidad a toda la historia realmente potente. Los directores de esta nueva historia son Anthony y Joe Russo, que vienen directamente de la televisión y saldan su entrada en el cine con un notable alto. Tanto que aparecen como encargados de la tercera entrega para el 2016.
A mí me gustó mucho y se me pasó en un suspiro, quedándome con ganas de más. Además tiene más cosas buenas que las contadas. A pesar de centrarse en el personaje del Capitán América tiene un par de momentos donde los protagonistas de las escenas son Nick Furia o la Viuda Negra. Muy buena la persecución al coche de Furia por toda la ciudad o la irrupción de ella en varias escenas. También está bien la introducción de un nuevo personaje que tendrá su importancia dentro del final de la historia. Pinceladas de humor bastante bien metidas, la escena del ascensor fue una de mis favoritas, la verdad. Creo que los fans de este tipo de cine coincidirán conmigo en líneas generales y se la recomendaría a todos. Como siempre digo, los que no lo son quizá deberían verla, no se van a arrepentir. Una película bien hecha, con una historia bien montada y desarrollada y con momentos realmente espectaculares. Yo disfruté mucho de cada momento, llena además de guiños a otros personajes y preparando la nueva entrega de los Vengadores. Eso sí, quedaos a ver los títulos de crédito finales, no solo por las dos (sí, dos) escenas finales, sino porque son dignos de ver. Ahora a esperara por la nueva entrega de la Patrulla X que tiene una pinta estupenda y la segunda de Spiderman.


jueves, 16 de enero de 2014

"Dispara, yo ya estoy muerto", Julia Navarro



Hay novelas que te siguen dejando un gran gusto mucho tiempo después de haberlas terminado. Son esas que disfrutas mientras las lees y luego más cuando las recomiendas o las comentas. Allá por mayo de 2010, a poco de empezar con estos comentarios, dejé una reseña sobre la última novela en aquel momento de Julia Navarro, “Dime quién soy”, que me había gustado pero menos de lo que esperaba. Es una autora que figura entre esas que siempre leo en cuanto sale alguna novedad, sus historias pueden gustarme más o menos, pero siempre tiene algo que decir y aportar. Casi tres años después apareció en las librerías su nueva novela y pronto pasó a ocupar uno de los primeros puestos en mi lista de pendientes. El título es “Dispara, yo ya estoy muerto” y de entrada ya os digo que es la novela de esta autora que más me ha gustado.

En este caso la parte biográfica me la voy a ahorrar, porque desde que apareció el último comentario poco más se puede añadir, aparte de la publicación de esta novela de hoy, que está teniendo, como todas las suyas, un buen éxito de ventas y también de crítica.

Marian Miller trabaja para una ONG y prepara una investigación sobre los asentamientos judíos en Palestina. Para ello se entrevistará con una serie de personas, pero seguramente en ningún momento esperaba encontrar la historia que escuchará de dos partes distinta, aunque será la misma vista desde dos ópticas que, en este caso, no es que sean demasiado distintas, sino más bien complementarias. La novela empieza cuando va a hablar con el anciano Ezequiel Zucker, que será uno de los elementos centrales del argumento. A través de él empezaremos conociendo la historia de su abuelo y todo lo que vivió antes y después de llegar a Palestina. Samuel Zucker vivía en Rusia y se dedicaba al comercio de pieles junto con su padre, sobre todo con París, a donde viajaban habitualmente. Como su apellido indica son de procedencia judía y en cierto momento las cosas en su país se ponen complicadas, con lo que se ven obligados a marcharse. De allí a París y a Palestina, donde tomará contacto con Ahmed Ziad, al que le comprará parte de sus tierras y donde se asentarán como agricultores, siempre compartiendo tanto el trabajo como los frutos del mismo con la familia palestina a la que siempre se sentirán unidos. A través de estas dos familias iremos viendo como va avanzando la convivencia y los conflictos en Palestina con el tema de los asentamientos judíos como base. La historia comienza a finales del siglo XIX e irá avanzando hasta el momento actual, pasando por todos los momentos históricos fundamentales del siglo XX y centrándose, sobre todo, en el conflicto entre judíos y palestinos. Iremos viendo como, sobre todo a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, algo que parecía no demasiado complicado se va torciendo a causa de la cantidad de judíos que llegan y compran tierras. Marian conoce de antemano la historia de la familia Ziad y casi todo lo que pasó en ella y en la vida diaria con los Zucker. Ahora va conociendo la otra mitad de la misma, la parte que incluye a la familia Zucker. Ambas familias siempre unidas por unos fuertes lazos de amistad, de trabajo y con una relación que intenta estar por encima de otro tipo de problemas, pero esa buena relación llegado cierto momento tiene que romperse por imperativos sociales, religiosos y políticos. Alternando ambas historias, la que Marian le cuenta a Samuel y la que él le cuenta a ella conoceremos a la perfección todo lo que pasó entre ellos y todos los que giran a su alrededor.

La novela quiere ser un canto al entendimiento, a la idea de que la convivencia debería de ser posible como lo es en el pequeño huerto que los Zucker y los Ziad construyeron al principio. Allí las cosas siempre fueron fáciles y todo se solucionaba hablando o intentando que las cosas no pasaran a mayores. A lo largo del tiempo las familias fueron creciendo, fueron llegando nuevos miembros, matrimonios, hijos y demás, pero siempre intentaron mantener una misma línea de convivencia, sobre todo gracias a la gran relación que se establece entre Samuel y Ahmed, dos hombres provenientes de dos culturas y religiones distintas pero con una misma idea, la convivencia y la paz siempre es posible. Claro que no contaron con que hay cosas por encima de ellos que no pueden controlar y que pueden romper esa idea que ambos tienen. 

La historia transcurre sobre todo entre Rusia, Palestina y París, en distintas épocas y momentos históricos. Muchos de los personajes participarán en los acontecimientos más importantes del siglo en mayor o menor medida, pero me quedo con la parte que transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, bien conocida por todos, pero que en este caso nos deja una historia tremenda y que aparece como muy real ante el lector. Quizá, para mí, este sea uno de los grandes méritos de la novela. A pesar de ser consciente de estar leyendo una historia de ficción en más de un momento tenía la impresión de que muchos de los momentos que estaba leyendo podían ser reales, haber sucedido casi tal cual los estaba leyendo. En medio de todo esto historias de amor y de desamor, de fuertes amistades que se ven truncadas por cuestiones políticas, muertes y nacimientos, fuertes enfrentamientos entre grandes amigos y, sobre todo, mucha violencia que los personajes importantes de la novela no acaban de entender y que para ellos nunca es justificable.

La verdad es que me gustó mucho esta última novela de Julia Navarro, como dije al principio la que más me gustó de esta autora. Creo que consigue una historia que te atrapa desde el principio, tanto por lo que está contando como por la forma de contarlo. Esa alternancia entre las dos historias hace que crezca el interés, que descubras los porqués de muchas de las cosas que estuviste leyendo antes al verlas desde la otra óptica. Los personajes centrales me parecen realmente buenos, todos ellos creíbles y cercanos a una realidad que fácilmente podría ser como nos la cuenta la autora. Sobrecogido en muchos momentos por una historia de amor y amistad que demuestra que el entendimiento entre las personas debería de ser posible con un mínimo de voluntad, de querer evitar una violencia que solo trae muertes y desgracias. Creo que la autora no toma partido por ninguna de las dos partes, que pretende mostrar y demostrar algo que no coincide con la realidad. Cierto es que para ambas partes la situación no es fácil, es muy complicada y no parece tener fácil solución pero estoy seguro de que hay más Zucker y Ziad en el mundo que creen que las cosas pueden ser distintas. Os recomiendo su lectura, es una novela larga que no me lo pareció en absoluto porque me atrapó desde la primera página hasta la última.



martes, 3 de diciembre de 2013

Trilogía "Los juegos del hambre", Suzanne Collins


Los sábados por la noche suele ser el momento de ver una película en familia. Procuramos ir alternando cosas que les puedan gustar más o menos a todos y de vez en cuando la elección corre por cuenta de mis hijos. Hace unos meses uno de ellos dijo que podíamos ver “Los juegos del hambre”, que aunque la había visto hacía poco tiempo en el cine, le había gustado bastante. Los demás no la viéramos, así que nos decidimos por ella. A mí no me llamaba demasiado la atención pero había que darle una oportunidad y la verdad es que, sorprendentemente, me gustó bastante. Tanto que a continuación me hice con los tres libros y me los leí de una tirada, más que nada porque sentía gran curiosidad por saber cómo terminaba. Aprovechando el reciente estreno de la segunda cinta de la historia os dejaré algunas cosas sobre las tres novelas, eso sí, sin desvelar demasiado para todos aquellos que todavía no las hayan leído.

“Los juegos del hambre” nacieron como trilogía literaria y la autora es Suzanne Collins. Nacida en 1962 en Hartford, Connecticut. Estudio Dramática en la Universidad de Indiana y más tarde en la de Nueva York. Empezó escribiendo guiones para programas infantiles de televisión en 1991. Trabajó para Nickelodeon entre otros y tras esta experiencia se decidió a escribir libros para niños y jóvenes. Su primera serie de libros comenzó con “Gregor y la profecía del gris”, aparecido en 2003, al que siguieron cuatro más con el mismo protagonista. Parte de una idea de su infancia y de la influencia de “Alicia en el país de las maravillas”. Pensaba en qué pasaría si cayera por la madriguera de un conejo y se encontrara una fiesta del té. Así Gregor es un joven de once años que vive en Nueva York, junto con su hermana Boots. Un día ambos caen por una rejilla de ventilación y descubren el mundo de las Tierras Bajas, en el que los seres humanos conviven con murciélagos y cucarachas y bajo la amenaza de ratas. Ahí aparece una antigua profecía sobre un gran guerrero, emprendiendo un peligroso viaje por todo ese universo subterráneo. Tras el éxito de esta serie se decide por un público algo mayor, los adolescentes, y en 2008 aparece la primera novela de la trilogía, “Los juegos del hambre”, seguida por “En llamas” (2009) y “Sinsajo” (2010) que tendrá un gran éxito. La primera de ellas fue llevada al cine con mucho éxito en 2012 y en este 2013 se acaba de estrenar la segunda entrega de la serie.


La autora dice que la idea para esta trilogía surge tras su interés por la mitología y la historia de Teseo. Algunos ven en ella también la influencia de una novela japonesa, “Battel Royale” de Koushun Takami que fue llevada al cine también con éxito. Otra influencia clara son los antiguos gladiadores romanos, tanto en el desarrollo de ciertos aspectos de la historia como en la imaginería utilizada. Estamos en un futuro no demasiado lejano donde los privilegiados viven a cuerpo de rey en el Capitolio, donde tienen absolutamente de todo sin hacer casi nada a cambio. Tras una guerra ganada por ellos dividieron el territorio en doce distritos, cada uno especializado en surtirlos de todo aquello que necesitan. Una dictadura manejada de forma férrea y de la que no es fácil escapar. En los distritos malviven dominados por el trabajo y el hambre, la libertad es algo inexistente y no pueden salir del distrito en el que viven. Una vez al año cada uno tiene que elegir dos representantes, un chico y una chica, que irán al Capitolio para participar en los juegos del hambre. Un combate entre todos ellos montado como un espectáculo televisivo que pretende dejar clara su potencia y su mano de hierro a la hora de gobernar, el miedo es su mejor arma. Los 24 jóvenes son lanzados a un entorno hostil, casi sin comida pero con armas y tendrán que luchar, matarse entre ellos hasta que solo quede uno. El ganador, eso sí, tendrá una vida de lujo y con todas sus necesidades satisfechas, pero el coste de esa situación es muy grande. Katniss Everdeen vive en el distrito 12. El día que se celebra el sorteo sale elegida su hermana pequeña, algo que ella no puede soportar, sobre todo tras la muerte de su padre en la mina en la que trabajaba. Tras esa muerte ella es la encargada de sostener a la familia buscándose la vida como puede. Sale del distrito, algo que está prohibido, para cazar algo que pueda cambiar en el mercado negro o usar para alimentar a su hermana y su madre. Tras la elección de su hermana ella decide dar un paso más en su defensa y se presenta voluntaria para ocupar su lugar en los juegos de ese año. El joven del mismo distrito que saldrá elegido es Peeta Mellark, al que conoce poco y con el que llegará a tener una extraña y fuerte relación. Ambos van con todos los demás al Capitolio, donde antes de combatir serán tratados a cuerpo de rey, casi un engordar para morir. Esta es la idea central de la trilogía y será desarrollada de una manera fría, violenta y al mismo tiempo llena de amor y respeto, que es lo que Katniss busca para todos los hombres y mujeres que viven en todos y cada uno de los distritos. Lógicamente cada una de las novelas irá desarrollando un poco más esta idea central, hasta llegar a un final que tendréis que descubrir vosotros mismos.

No era una trilogía que me llamara demasiado la atención. Quizá condicionado por otros grandes éxitos de la novela adolescente anteriores no le di la oportunidad. Hace unos años veía a todas mis alumnos con las de la saga “Crepúsculo” y le pedí a una de ellas que me la dejara para leerla. No empezó mal, pero tengo que reconocer que me cansó a las pocas páginas y no me gustó nada, en ningún sentido. A mí eso de que los vampiros brillen con estrellitas cuando salen de día ya me tumbó definitivamente. Pero con esta no me pasó lo mismo. Una vez que terminamos de ver la película, que como tal ya me gustó bastante y me pareció bastante más seria y con más fondo que otras muchas del género, decidí leerme la trilogía, y cayeron las tres seguidas una detrás de otra, tenía que saber cómo terminaba la historia de Katniss, Peeta, los distritos y el Capitolio. Me encontré con una historia bien estructurada y muy bien pensada, aunque como defecto le encontré que quizá sea un poco repetitiva con ciertas estructuras en algunos momentos. Cada novela es algo más seria y oscura que la anterior, más violenta y más adulta, más complicada y mucho más crítica con ciertos aspectos de la sociedad actual. Me sorprendió porque no es tampoco una lectura fácil, llena de tópicos en la historia y en el estilo, algo más trabajado que muchas otras novelas que caen en mis manos pensadas para este tipo de lectores. Cada una avanza un poco más en la historia, cada vez un poco más violenta y descarnada, con fuertes enfrentamientos entre los personajes y más de una sorpresa. El grupo central se mantiene, pero irán apareciendo nuevos personajes dentro de la historia, nuevas situaciones que le irán dando cada vez un aire mejor, más interesante y atrayente para el lector. Ya la segunda, en la que se basa la película recientemente estrenada, es una vuelta de tuerca más a lo contado en la primera, pero la tercera se llena de estos nuevos aspectos, creciendo en interés y emoción.


Personalmente me gustó bastante la trilogía, sobre todo porque en este caso la siguiente siempre me pareció mejor y más interesante que la anterior, siempre con una emoción creciente en todos los sentidos. Tiene un fuerte y buen componente crítico hacia muchos aspectos de la sociedad actual, desde las dictaduras, la opresión, la lucha por la libertad, los símbolos o como alguien puede llegar a detonar una revolución casi sin quererlo gracias a un mundo dominado por la comunicación y lo audiovisual, las desigualdades sociales, la explotación... Una buena cantidad de temas que podrían ser fácilmente explotados tanto en una sesión de cine en clase como en una lectura de las novelas. En ese sentido la única pega que le veo como lectura de clase es que son largas, algo que a muchos de nuestros alumnos ya los echa para atrás, pero creo que si son capaces de ir entrando en la historia podrá llegar a gustarles bastante. Dentro de lo que se vende hoy como literatura juvenil me parece de lo mejor que tengo leído en los últimos años. No trata al lector adolescente con condescendencia ni escribiendo de un modo excesivamente fácil, no es un dechado de complejidad pero tampoco de simplicidad. Creo que la autora supo encontrar el equilibrio justo entre algo de calidad y que los jóvenes puedan leer con facilidad e interés. De todos modos la recomiendo para todo tipo de lectores, no creo que les vaya a decepcionar. A mí me atrapó, ahora a ver si consigo ver la película.

martes, 29 de octubre de 2013

"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker


Parece que la novela negra está pasando una buena época en estos últimos años. En casi todos los países están apareciendo nuevos autores que le dan un nuevo aire a un género de los más trabajados en todas las literaturas del mundo. Siempre fui bastante aficionado a este tipo de historias, pero la tenía un poco de lado, algo cansado de leer casi siempre lo mismo, sin demasiadas aportaciones que hiciesen que cogiese alguna de estas novelas. Por aquí en estos últimos meses han ido apareciendo varias y todas ellas me gustaron. Casi todas juegan con los tópicos del género, pero la mayor parte le dan algo más, ya sea en personajes, en la historia o en cómo la cuentan. Esta de hoy me llegó, de nuevo, por recomendación del gran lector que es mi padre, creo que sino se me hubiera pasado. Cuando la estaba leyendo descubrí que fue una de las sensaciones editoriales de este verano, con importantes cifras de ventas y buenas críticas en general. A mí me gusto bastante, así que el autor de hoy es Joël Dicker y la novela “La verdad sobre el caso Harry Quebert”.
Joël Dicker nació en 1985 en Ginebra, hijo de una bibliotecaria y un profesor de francés. Pasó la infancia en su ciudad natal y nunca se sintió demasiado atraído por los estudios. A los 19 años recibe clases de actuación en una escuela de París y después vuelve a Ginebra para estudiar Derecho, graduándose en 2010. A los 10 años fundó una revista sobre naturaleza, que dirigió durante siete años, “La revista de los animales”, por la que recibió un premio a la protección de la naturaleza y fue nombrado editor jefe más joven de Suiza. A los 20 años recibe el Premio Internacional para Jóvenes Autores Francoparlantes por un cuento corto de ficción, “El Tigre”. Este éxito lo animó a seguir escribiendo, terminando en 2009 su primera novela, “Los últimos días de nuestros padres”, aunque no consiguió editor. En 2010 la envía para participar en el “Prix des Ecrivains Genevois”, premio que se entrega cada cuatro años para obras sin publicar, resultando ganadora del mismo. Tras varios problemas la novela fue publicada en el año 2012 en Suiza y Francia con bastante éxito y fue homenajeada en la conmemoración del Día D. En 2012 también aparece su siguiente novela, la que da lugar al comentario de hoy, pronto traducida a 33 idiomas y ganadora de varios premios: Premio Goncourt des Lyceens, el Gran Premio de la Novela de la Academia Francesa o el Premio Lire a la mejor novela en lengua fancesa.

“La verdad sobre el caso Harry Quebert” nos va a contar una historia que contiene otras muchas. No quiero contar demasiado porque una de las mejores cosas que tiene es la cantidad de sorpresas, de giros inesperados, de personajes equívocos y de situaciones cambiantes que tiene. Por un lado tenemos al personaje que da título a la novela. Harry Quebert es un reputado escritor americano, profesor de Universidad ya en sus últimos años y que vive en Aurora, un pueblo de New Hampshire. Por otro lado tenemos a Marcus Goldman, discípulo antes y gran amigo de Harry ahora. Marcus alcanzó una gran fama con su primera novela, dinero, fiestas, mujeres, todas las mieles del éxito rodearon a su persona durante mucho tiempo. Ahora su editor le apremia para que presente su segunda novela, hay que aprovechar el tirón de la primera para conseguir una buena cantidad de ventas, que es lo único que le importa. Pero Marcus está pasando verdaderos problemas para enfrentarse de nuevo al folio en blanco, el miedo a no ser capaz de escribir otra obra de éxito, el no saber ni cómo ni por dónde empezar..., un tormento que no se ve capaz de afrontar solo. Ante esta situación decide marcharse a Aurora y pasar unos días con su amigo y mentor, para ver si le puede echar una mano, es el último recurso en una situación desesperada. A poco de llegar allí los acontecimientos se disparan hasta llegar a extremos inesperados. En el jardín de la casa de Harry aparece un cadáver que pronto es identificado como el de Nola Kellergan, una joven adolescente que desapareció en el ya lejano año 1975. Siempre se sospechó que había sido asesinada pero este descubrimiento lo confirma definitivamente. Junto a su cadáver aparece el manuscrito de la novela más famosa de Harry Quebert, que pronto se convierte en sospechoso. Marcus y todo el pueblo, con asombro, descubrirán que Harry y Nola mantuvieron una relación sentimental que terminó cuando ella desapareció, así que Harry se convertirá enseguida en el principal sospechoso y encerrado en la cárcel. Marcus cree imposible que pueda ser culpable, así que dedicará buena parte de su tiempo a hablar con toda la gente de Aurora, con todos los que conocieron a Nola, para intentar salvar de la cárcel a su amigo y profesor, ese será el objetivo de su vida en ese momento, olvidándose casi por completo de que debe entregar una nueva novela a su editor si no quiere que lo demande por incumplimiento de contrato. Claro que pronto descubrirá que allí nada ni nadie es lo que parece, que todo el mundo tiene algo que ocultar y que muchas veces algunas situaciones esconden otras mucho más oscuras. 

Se la ha catalogado de novela negra y evidentemente está dentro del género. Tenemos un asesinato, una investigación, policías, varios sospechosos y el proceso típico del género. De todos modos tiene muchas cosas más que a mí, personalmente, me parecieron muy interesantes. Cada capítulo está encabezado por uno de los 31 consejos que Harry le dio a Marcus en su momento sobre el proceso de la escritura. Consejos sobre el proceso creativo, sobre la forma de escribir, de atrapar al lector, de crear personajes y situaciones, casi cualquier cosa que se le pueda ocurrir a uno sobre el tema. Todos ellos son interesantes y apoyados casi siempre por un diálogo sobre el tema entre los dos protagonistas. Por otro lado la historia contiene también una fuerte crítica al mundo editorial, dominado casi exclusivamente por la idea de hacer dinero, de publicitar una novela a costa de lo que sea, saltándose a la torera cualquier tipo de integridad para el autor. En este caso Marcus quiere ser el creador y elemento central de sus palabras, algo a lo que en muchos momentos el editor no está dispuesto. El mundo del mercantilismo, de los autores que usan a otros escritores en la sombra para terminar o escribir casi enteras sus novelas y otros temas similares están presentes a lo largo de toda la historia. Casi cualquier cosa vale para que una novela sea un éxito y le reporte unos buenos beneficios a la editorial. Otro tema interesante es el de las relaciones humanas en casi todos sus ámbitos. La amistad, las relaciones sentimentales correspondidas o no, el matrimonio, la relación entre padres e hijos a distintos niveles..., casi todo tipo de relaciones personales están presentes en el desarrollo de la historia.

En cuanto a la historia del asesinato de Nola poco quiero decir. Está perfectamente integrada dentro de todo lo anterior y a veces queda diluida en esos otros temas. Quizá no sea exactamente el tema central, aunque domina casi toda la historia, pero aparece en ocasiones más como un pretexto del autor para desarrollar otros temas. Eso no quita que sea intrigante, interesante y llena de sorpresas. A lo largo de las páginas iremos saltando de un sospechoso a otro, de una historia que parece de una manera y pronto descubriremos que no es así, de engaños no solo para Marcus, sino también para el lector, que seguirá a pies juntillas lo que este nos está diciendo, ya que es a través de él como vamos conociendo todo lo que pasa o pasó, engañándonos tanto como a él. Ya dije un poco antes que casi nada es lo que parece cuando estamos leyendo y quedaremos asombrados ante ciertas situaciones, muy bien llevadas. El autor juega con nosotros del mismo modo que lo hace con Marcus, casi como unas marionetas manejadas desde la sombra por Dicker.

Otro aspecto destacable es el de los personajes y las relaciones entre ellos. Me gustaron absolutamente todos y no hay uno solo que no sea importante dentro de la trama. Destacaría dos relaciones por encima de las demás. Por un lado la establecida entre los dos protagonistas, Harry y Marcus, que va más allá de profesor alumno e incluso más allá de la amistad, convirtiéndose en algo especial y distinto. Fuera de esta me quedo con la que habrá entre Marcus y uno de los encargados de la investigación, Gahalawood con el que tendrá una relación de amor odio más que interesante y que va cambiando a lo largo de la historia. Hay un buen montón de personajes que se podrían destacar, pero prefiero que los vayáis conociendo a medida que os sumergís en la historia.

La lectura se hace de forma muy entretenida y fluida, aunque tengo que decir que desde mi punto de vista puede ser repetitiva en algunos momentos, con ciertas situaciones que aparecen varias veces, aunque de una forma distinta. Hay cosas que sabremos de un modo en algún momento pero que serán de otro más adelante, e incluso algunas páginas después aún serán de otra manera. Quizá caiga un poco en tópicos en lo referido a la relación entre Harry y Nola, sobre todo en lo que se refiere a la forma de hablar, de comportarse entre ellos, pero supongo que será algo consciente por parte del autor. Es una novela larga a la que creo que algunas páginas menos la harían ser más redonda, pero evidentemente esto es ya una opinión personal (aunque compartida con algunas otras personas que también la leyeron). Esa sensación de “esto mismo ya lo leí antes” aparece varias veces, pero creo que dentro de un tiempo, si hago una segunda lectura, descubriré que esa percepción no es exacta, que siempre hay algún pequeño detalle que hará que veamos que no es así.

Es una novela que, por lo que estoy viendo y leyendo, provoca sentimientos encontrados. Para muchos es la mejor novela que han leído en mucho tiempo mientras para otros es bastante floja. Desde mi punto de vista ni tanto ni tan calvo. Me pareció una novela destacable y buena, con una buena historia, bien escrita y que te atrapa desde un principio, saltando ya la sorpresa en un primer capítulo que adelanta algunas de las cosas que vamos a leer después. A mí me gustó mucho y es otro de esos autores que dejaré anotados para seguir su trayectoria. Una novela bien pensada, perfectamente estructurada y con los suficientes giros y sorpresas como para no dejar de leer en muchos momentos. Los últimos capítulos son de esos que harán que la mayor parte de los lectores no puedan dejar de leer, porque la historia se va precipitando hacia un final que estamos deseando que llegue. ¿Mató Harry Quebert a Nola Kellergan? Para saberlo tendréis que empezar la historia desde el principio y seguir a Marcus por ese camino lleno de curvas cerradas donde no se ve lo que viene a continuación, que normalmente es un cambio de rasante.

jueves, 17 de octubre de 2013

Breakin Bad, el final de una gran serie


Impactado, alucinado y maravillado estoy desde hace unos minutos. Acabo de ver el último y definitivo episodio de la quinta temporada de “Breakin Bad”, la temporada final tras seis años en antena. En abril y julio del 2010 dejé aquí mi comentario sobre las tres primeras temporadas, pero ahora que la historia de Walter White terminó no me resisto a dejar algunas palabras más sobre la que considero en todos los sentidos la mejor serie que he visto hasta el momento. Muchas pasaron por aquí y otras lo harán, pero dudo que alguna me haga pensar de forma distinta, veo difícil que aparezca algo tan redondo, tan perfecto y genial al mismo tiempo. Además tras este final me reafirmo en la idea de que los guionistas de la misma por fin nos dejan un final que creo que gustará a todo el mundo. Algunas series casi de culto se vieron estropeadas en cierto modo por ese episodio final que no satisfizo a muchos de sus seguidores por flojo, inexplicable o poco relacionado con todo lo que había pasado antes. En algunos casos parece que quisieron terminarla y fuera, dejando de lado muchas de las cosas que algunos podíamos esperar. Pero este no es el caso, el final es completamente redondo y no por sorpresivo, esperado, porque no se me ocurre otra posible manera de terminarla dejando contentos a los seguidores. Y digo redondo porque es el cierre de un círculo que empezó allá por el año 2008 con una corta temporada de solo siete episodios a causa de la huelga de guionistas que acabó con muchas series, pero que no pudo con esta, y eso que acababa de empezar.

Para los pocos que no la conozcan contar que es la historia de Walter White, un profesor de química y antiguo genio de la materia que, tras fundar una empresa y ser echado de la misma, da clases en un pequeño instituto de Albuquerque. Cuando le detectan un cáncer de pulmón empieza a pensar qué podrá hacer para dejar a su familia en una situación económica que le permita salir adelante. Tiene un hijo ya adolescente que tiene parálisis cerebral y su mujer está embarazada. Tiene que encontrar una forma fácil y sobre todo rápida de hacer dinero, un dinero que deje a su mujer e hijos con la vida solucionada de la mejor manera posible cuando él ya no esté. La química es lo que mejor conoce y idea una maravillosa fórmula de producción propia para fabricar metanfetaminas. Pero el problema será la distribución y venta, un mundo del que, lógicamente, no tiene la más mínima idea. Busca ayuda en un antiguo alumno suyo que dejó los estudios, un drogadicto que poco hace en la vida, Jesse Pinkman, que se convertirá en su socio en la producción y en buscar caminos para la distribución. Sus primeras “cocciones” las harán en una vieja autocaravana en mitad del desierto y la venta de un producto de una pureza sin igual enseguida tendrá éxito. Pero Walter necesita conseguir mucho más dinero y mucho más rápidamente, así que poco a poco se verá inmerso en un mundo completamente desconocido para él pero en el que encuentra su sitio. Cárteles, grandes distribuidores, asesinos, rivales..., el mundo de la delincuencia al más alto nivel, el más violento y brutal. Así el apocado profesor, el tímido hombre que no supo luchar por su puesto en una empresa que ahora es de las más importantes del país, se convierte en Heisenberg, uno de los más reputados, famosos y temidos fabricantes y distribuidores de meta de todo el país.


La serie es genial en todos los sentidos y aunque mencionaré algunos seguro que me quedan otros en el tintero. Lo primero Vince Gilligan, el guionista principal de la misma. El guión es impecable y no flojea en ningún momento. La forma en la que va hilando todo y cómo lo va planteando es fabulosa, así como la manera de llevarla a la pantalla. Esos principios de temporada siempre con una escena del final de la misma, que hará que te preguntes en todo momento, capítulo tras capítulo, qué quiere decir ese principio o cómo se va a llegar a él. Esta última temporada está llena de referencias a las anteriores, cerrando círculos y terminando historias (no todas, claro, eso es imposible y creo que estirarla más, aunque nos dé pena, no tenía mucho sentido). Las tomas que hacen, la luz, la forma de filmar a los actores, todos los aspectos técnicos la convierten en televisión de la más alta calidad, mucho más que la mayor parte de las cosas que podemos ver en la pequeña y la gran pantalla.

Los actores son otro de los aspectos más destacables, por supuesto. Todos ellos están impresionantes y la evolución que tienen es digna de ver y disfrutar. Muchos son los que podría destacar, porque no hay uno solo, ni protagonistas ni otros más o menos secundarios que no estén muy por encima de la media. Bryan Cranston (Walter White) ha ganado varios premios por su papel. De los más convincentes y complejos que he visto en mucho tiempo, pasando de la mayor ternura a la mayor violencia y crueldad en un visto y no visto, alucinante de verdad. Creo que tardaré mucho tiempo en ver una actuación como esta, con tal cantidad de matices, de cambios y de situaciones. A su lado Aaron Paul (Jesse Pinkman), el joven drogadicto que trabajará al lado de Walter, convirtiéndose en casi otro hijo, al que cuidará y por el que hará de todo, aunque muchas veces él no lo entienda y para hacerlo tenga que cruzar líneas que no debería de traspasar. Uno de los personajes que más sufre a lo largo de las cinco temporadas y que también nos dejará una actuación memorable. Otra sufridora y contradictoria en ocasiones, Anna Gunn (Skyler White), la mujer de Walter. Ignorante al principio, cómplice luego aunque sin conocer en profundidad la verdad de las cosas y de dónde sale el dinero. Ignorante primero porque Walter no quiere que sepa todo, y luego, quizá, porque ella tampoco quiere saberlo para protegerse ante todo lo que está pasando. Dean Norris (Hank Schrader), el cuñado de Walter que trabaja en la DEA, buscando siempre al fabricante de esa meta azul que tan bien se vende y que tan relacionada está con una buena cantidad de asesinatos, robos y demás. Desconocedor de que la persona a la que busca es la que tiene más cerca y que tampoco lo pasará demasiado bien a lo largo de la historia. Bob Odenkirk (Saul Goodman), el abogado que sirve para todo y que ayudará a nuestros protagonistas a blanquear el dinero que ganan. Este es otro personaje genial que pondrá en muchos momentos ese contrapunto casi cómico que ayuda a llevar con un poco más de tranquilidad toda la violencia que rodea a la historia. Es más, se comenta que este mismo personaje tendrá serie propia en poco tiempo. Todos los demás podrían aparecer aquí, pero no me quiero extender demasiado, el hijo de Walt, Giancarlo Esposito (Guss Fring, el dueño de “Los pollos hermanos”, el negocio que le sirve como tapadera de la distribución y fabricación), los amigos de Jesse, Mike (el asesino a sueldo y protector que también tendrá un papel muy importante)... Todos ellos tendrán su papel, su función dentro de una historia que se va complicando temporada tras temporada.

Tampoco me resisto a dejar algo sobre la música que acompaña las distintas escenas. Cada momento importante tendrá de fondo un tema musical, blues, jazz, rap, country, clásicos de todo tipo; todas canciones muy conocidas y directamente relacionadas con lo que está pasando. Todas ellas ayudan a darle un aire impresionante a lo que estamos viendo.

Todos los capítulos están llenos de detalles, de referencias al pasado o al futuro, de cosas que tendremos que dejar en la cabeza para entender lo que vendrá. Para algunos de estos recuerdos contaremos con los guionistas, pero otros vendrán por objetos, momentos, frases, ropa..., cualquier cosa podrá relacionar lo que pasa con algo que pasó o pasará. Detalles como la matrícula del coche que conduce Walter en el último capítulo, “Live free or die” (“Vive libre o muere”).


Ya lo dije en su momento cuando hablé de ella. La serie es violenta, brutal y salvaje en muchos momentos, no apta para todo tipo de públicos. Pero creo que incluso esos deberían de ser capaces de superar esas sensaciones y disfrutar con la mejor serie que he visto hasta el momento. Es imposible no identificarse con Walter, aunque tenga más sombras que luces. En su momento escribí en otro lado que era el personaje televisivo más admirado y odiado que conocía, consiguiendo que el espectador tenga una buena cantidad de sentimientos encontrados y opuestos ante las cosas que hace. Los guionistas no se cortan un pelo y en más de un momento nos quedaremos pálidos ante lo que pasa o nuestra boca quedará completamente abierta de asombro o sorpresa. Tampoco dejemos de lado la buena cantidad de humor negro que destila, haciendo que en escenas realmente repulsivas  seamos capaces de esbozar una leve sonrisa. La máxima de Walter parece ser que el fin justifica los medios, que por proteger a su familia o a Jesse cualquier cosa está bien hecha y muchas de las acciones que realiza están justificadas, por lo menos desde su punto de vista, claro. ¿Pero realmente todo eso está justificado o Walter realmente disfruta de todo eso que hace?, será algo que cada uno tendrá que responderse después de verla. Creo que la mayor parte de mis seguidores y conocidos la han visto, pero si no lo hicieron les recomiendo encarecidamente que lo hagan. Yo no pude resistirme a verla en inglés subtitulado cuando aquí ya faltan pocos capítulos para que termine y también recomiendo verla así. El doblaje no es nada malo, que conste, pero gana mucho, pero mucho, si la escuchamos en su versión original, las voces e inflexiones de sus protagonistas no tienen precio.

jueves, 26 de septiembre de 2013

"El día D. La batalla de Normandía", Antony Beevor


  


Este año tocó ir de vacaciones a la región francesa de Normandía. La verdad es que me apetecía mucho, tanto porque tenía pinta de merecer la pena como por mi afición a la Segunda Guerra Mundial. Nos gustó mucho, visitamos museos varios, memoriales, el impresionante cementerio americano y las playas del desembarco, donde era fácil imaginarse lo ocurrido en aquellos años. Por otro lado hace un tiempo tildé a mi cuñado de friki cuando puso en una red social una foto del libro que estaba leyendo, un gran volumen titulado “La Segunda Guerra Mundial” de Antony Beevor. Esta doble introducción viene a justificar un poco el comentario del libro que os dejo en esta ocasión, que no es exactamente una novela al uso ni un volumen histórico, pero que puede leerse como si fuera una buena mezcla entre ambos géneros. El autor es el mencionado anteriormente, especializado en estudios sobre esa época histórica. La anterior quedará para otro momento, pero en este caso la que leí fue “El día D. La batalla de Normandía”.

Saint-Marie-Eglise
Antony Beevor es un historiador británico con varios libros que tienen un gran éxito de ventas entre todo tipo de lectores. Nacido en 1946, estudió en el Winchester College y en la Real Academia de Sandhurst, donde tuvo como profesor a otro notable historiador, John Keegan. Fue oficial del 11º Regimiento de Húsares del Ejército Británico, pero en cierto momento lo dejó para dedicarse a la historia y la publicación de varios libros, centrados casi todos ellos en la época de la Segunda Guerra Mundial. Algunas de ellas controvertidas, pero todas innovadoras en la forma de acercar los hechos históricos al lector. Es autor, por ejemplo, de una historia sobre la Guerra Civil Española (2005) que recibió algunas críticas por parte de ciertos sectores. Para su obras sobre la batalla de Stalingrado o la caída de Berlín tuvo acceso a archivos soviéticos que hasta al año 1991 habían sido inaccesibles para los investigadores, dando gran cantidad de nuevos datos sobre estos hechos. Sus obras más conocidas y con grandes cifras de ventas son “Stalingrado” (1998, 2004 en España) y “Berlín 1945. La caída” (2002, 2006 en España). Por el primero de ellos recibió varios premios. Con un lenguaje brillante, preciso y, sobre todo, entretenido y ameno para el lector. Una de sus características principales es que no suele quedarse con uno de los bandos, sino que cuenta casi del mismo modo los hechos que afectan a todo el conjunto, casi sin defender ni atacar a nadie, buscando la mayor imparcialidad posible. Leyendo sus obras uno puede hacerse una idea bastante completa y veraz de los acontecimientos, que son contados de una forma bastante neutral. Su obra sobre la caída de Berlín recibió fuertes críticas por parte de historiadores de algunos países, sobre todo Rusia, tachando la obra incluso de calumnia por contar las tremendas atrocidades cometidas por el ejército soviético en su avance hacia esta ciudad y durante la toma de esta, tildándolo incluso de neonazi. Él se defiende diciendo que todo aquello que cuenta ha sido documentado antes y que no se inventó nada. Además de las mencionadas tiene obras sobre la isla de Creta durante la guerra, Paris después de la liberación o “El misterio de Olga Chejova”, todas ellas publicadas en castellano en diversas editoriales. La última por el momento es “La Segunda Guerra Mundial”, del año 2012 y editada por Ediciones Pasado y Presente, una obra muy extensa que tengo en la lista de pendientes para algún buen momento.

Playa de Utah
“El día D. La batalla de Normandía” aparece en castellano en el año 2009 y editada por Editorial Crítica. Empecé por esta porque dentro de la historia de la Segunda Guerra Mundial era una parte que conocía a grandes rasgos y me interesaba bastante. Sobre todo tras, como dije al principio, visitar este verano toda esa zona y ver las grandes playas en las que se produjeron estos hechos, así como la mayor parte de las ciudades y pueblos que fueron tomados por las fuerzas aliadas.
Playa de Omaha

Vamos a conocer todos los hechos que se dieron alrededor del desembarco de Normandía, del famoso día D que cambió el signo de una guerra que parecía tomar otro camino. Desde los primeros preparativos hasta llegar a la entrada de las tropas aliadas en París y su liberación. Conoceremos los enfrentamientos entre los que decidían el destino de esos días, Churchill, De Gaulle, Eisenhower, Patton, Montgomery y los que más sufrieron la guerra, todos los soldados de distintas nacionalidades que participaron de un modo u otro en estos hechos. Eso sí, conoceremos tanto a los que lo hicieron del lado aliado como del lado alemán. Como decía antes no se queda la obra en una alabanza de las fuerzas liberadoras, sino que tendremos el punto de vista de todos los bandos, de todos los que participaron en una de las batallas más fuertes, continuas y duras de toda la contienda. Conoceremos los grandes y los pequeños hechos. Las rivalidades y enfrentamientos de los políticos y los generales, pero también muchas historias de soldados y oficiales de distintos rangos que Beevor recogió de distintas fuentes. Además no va a ser una continua narración de las barbaridades que cometieron los soldados y oficiales alemanes. Como decía antes procura ser lo más neutral posible y contar todo aquello que él considera que fue cierto. Leeremos como también, en su furia guerrera, los soldados aliados también realizaron actos completamente reprobables y brutales, algo que evidentemente suponemos atendiendo a la realidad de la época. Como se vieron inmersos en una espiral de violencia y brutalidad contra ese ejército alemán que pretendían expulsar de Francia de cualquier manera y a cualquier precio. Leeremos como los bombarderos aliados dejaban caer sus proyectiles sobre ciudades arrasándolas, matando a una gran cantidad de población civil que no fue consciente seguramente de lo que se les venía encima. Como estos ejércitos consideraban en muchos casos que el fin podía justificar los medios y cualquier cosa valía para el objetivo que tenían. No todo es tan sencillo o casi idílico como hemos visto a lo largo de estos años en el cine o la televisión y todos, en mayor o menor medida tendrán algo que reprocharse. Como la aceleración o las ganas de avanzar a cualquier precio provocaron que incluso algunos de esos bombardeos cayeran sobre tropas aliadas, acabando con divisiones enteras y algunas cosas más que es mejor leer. A mí me resultó apasionante y muy interesante.


¿Cómo nos cuenta todos estos hechos el autor? Evidentemente no es una novela histórica, es una obra sobre una época determinada de la historia y centrada en unos hechos precisos tanto en el tiempo como en las personas que intervinieron en ellos. La verdad es que sin ser una novela casi se puede leer como tal. Consigue que nos metamos dentro de la historia casi, no del todo, como si fuera ficción, como si estuviéramos ante la típica novela histórica pero con ciertos elementos que la distinguen. Lógicamente la presencia del diálogo es escasa, salvo para reflejar ciertas conversaciones importantes. Pero esto no quita que se lea con mucho agrado, con gran fluidez y de un modo muy entretenido. Incluso en algunas partes donde predomina un poco la estrategia militar no nos perdemos ni dejamos de entender las cosas, los movimientos de las tropas o los problemas y ventajas que fueron teniendo. Todo está escrito de una forma entretenida y discurre a lo largo de las páginas sin resultar pesada en ningún momento para el lector. Mezclando las grandes historias de los grandes personajes del momento con otras evidentemente menos conocidas y protagonizadas por personajes mucho más anónimos. Momentos de heroísmo, de complicidad, de fuerte y descarnada violencia, casi nada le debe de quedar por contar. Con todo esto nos podemos hacer una idea casi perfecta de cómo fueron los momentos previos al desembarco, cómo se desarrollo este y cómo se fueron moviendo las tropas hacia los distintos objetivos de la zona hasta llegar a París. Además poniendo ante nosotros no solo las grandes victorias o derrotas de los aliados, sino que como quiere dar una visión completa, también tendremos momentos para conocer cómo se desenvolvieron los ejércitos alemanes. Pequeñas historias de héroes, de soldados y oficiales, de los paracaidistas que se lanzaron sobre tierras francesas los primeros días, de soldados y oficiales alemanes, testimonios de las personas que vivían en la zona de Normandía y que tanto sufrieron los horrores y penurias de la guerra. La verdad es que tras terminar la lectura quedé con la sensación de haber leído algo muy completo y al mismo tiempo enterándome de las cosas de una forma agradable y entretenida. Creo que es recomendable para todos, conocer ese preciso momento que cambió, posiblemente, el futuro no solo de Europa, sino de todo el mundo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

"Elementary"



Hay personajes, sobre todo salidos del mundo literario, que han pasado innumerables veces por la televisión y el cine. Algunos de ellos tienen una cantidad tal de matices y unas características tan atractivas que el resultado al pasar a la pantalla casi siempre suele ser bueno, o en ocasiones, muy bueno. La serie que os dejo hoy parte de uno de esos conocidos personajes literarios, posiblemente sino el que más, uno de los que en más ocasiones han sido trasladados al mundo audiovisual.  Fue creado a finales del siglo XIX por Sir Arthur Conan Doyle, fácil será darse cuenta de que hablamos de Sherlock Holmes, adaptado esta vez en una serie americana de la que estamos viendo la primera temporada, “Elementary”, y que tiene pendiente de estreno por allá la segunda, así que está teniendo un cierto éxito, que las cadenas no se cortan un pelo en eliminarlas sino tienen la audiencia esperada.

En diciembre de 2010 comentaba por aquí la serie anterior que tenía como protagonista al mismo personaje, inglesa en este caso y de la BBC que de momento tiene dos temporadas de tres capítulos cada una (muy breves las mismas, pero cada uno es casi una historia de cine con una duración de hora y media) y de la que estoy esperando con ganas la tercera. Un Sherlock moderno, que usa las nuevas tecnologías y algo más serio, más profundo y más cercano quizá al original. La serie tiene mucha clase y una gran calidad y unas interpretaciones que están muy por encima de la media. Su actor principal, Benedict Cumberbatch, está ahora apareciendo mucho en cine y es uno de los actores más cotizados del momento, sonando incluso para una versión de Frankenstein que dirigirá Guillermo del Toro.

“Elementary” podría ser vista como el intento americano de emular la serie anterior, pero creo que les quedó algo distinto. Ya diré si mejor o peor más adelante, aunque creo que la respuesta a esa pregunta sería simplemente que siendo algo parecido es distinto en muchos sentidos.


Nos encontramos ahora con un Sherlock que vive en Nueva York y que acaba de salir de una clínica de desintoxicación por su afición a las drogas. El padre de Holmes contrata al doctor Watson, que en este caso es una doctora (quizá un elemento más para distinguirla de la inglesa y un intento de modernizar un poco al personaje) para que sea su vigilante ante una posible recaída tras terminar el tratamiento en la clínica. El protagonista sigue siendo el mismo, aficionado a los crímenes, basándose en el pensamiento deductivo, prepotente, faltón y con unos grandes aires de superioridad que lo hacen estar muy por encima del resto de los mortales, a medio camino entre ser un maleducado y un genio. Trabajará con el capitán Toby Gregson como asesor para ayudarlo en la resolución de aquellos casos que tengan algún elemento especial, distinto o que puedan resultar de difícil resolución. Poco más se puede decir de los argumentos o de la historia. Los capítulos son independientes, por lo menos de momento, y tienen en común a estos personajes más un caso criminal que tendrán que resolver. La mayor parte de los casos siempre con algo curioso, con algún elemento que conseguirá mantener la atención del espectador. 

En cuanto a los actores tengo que decir que no están nada mal. Jonny Lee Miller hace de Sherlock Holmes. Además de algunos papeles en cine descubrí a este actor en una serie de hace unos años que me gustó bastante, aunque fue de esas que cancelaron casi sin terminar y nos dejó con algo de mal sabor de boca. Era una serie de abogados pero con algunos elementos especiales que la alejaban un poco del resto, me refiero a “Eli Stone”. Dos temporadas de un abogado que tenía un aneurisma cerebral que le provocaba alucinaciones, sobre todo de tipo musical y con casos que resultaban entretenidos, simpáticos e interesantes. Aquí da forma a un Sherlock desastrado, despreocupado por completo de su aspecto o su propia vida, acelerado, prepotente y lleno de tics que pueden desquiciar a cualquiera. Es un actor que me gusta bastante y aquí está muy bien. Puede resultar algo exagerado en algún momento con tal cantidad de gestos, de movimientos continuos pero al mismo tiempo es un personaje que se hace simpático al espectador. Nos da un personaje completamente distinto, por ejemplo, al de la BBC, por eso decía antes que era un intento de hacer algo parecido y al mismo tiempo lo suficientemente distinto para no parecer una mera copia. Me gusta este Sherlock, aunque reconozco que para los más puristas pueda parecer algo exagerado. Aún así su forma de actuar, de trabajar y de comportarse mantiene en líneas generales lo que podemos esperar del personaje. Lucy Liu será su vigilante y acompañante, haciendo el papel de la doctora Joan Watson. Una cirujana que tuvo un problema en un quirófano y dejó su trabajo como médica para dedicarse a acompañar a drogadictos rehabilitados y ayudarlos en su proceso, además de vigilarlos. Es una actriz que nunca me ha gustado demasiado, la verdad, y a la que tengo visto más de una vez en el cine. Ahora cambio un poco de parecer y creo que aquí está bastante bien y hasta me convence. Su personaje va evolucionando poco a poco de la preocupación por su paciente a la fascinación por lo que hace, dándonos un Watson que cada día ayuda más a Holmes pero que al mismo tiempo va a sentirse muy atraída por él y sobre todo por lo que hace. El otro papel importante y fijo es el del policía al que ayudarán, otro conocido actor de cine que siempre me gusta, Aidan Quinn.

Para mí, en cuanto a calidad, la serie no está a la altura de la inglesa, pero al mismo tiempo tiene suficientes elementos para resultar atractiva y entretenida, por lo que en casa nos gusta bastante a todos. Los personajes tienen tal atractivo que, como dije, es difícil no hacer algo decente con ellos. Los casos resultan siempre interesantes y hacen que estés dándole vueltas para intentar saber quién es el asesino antes que ellos. Tiene también las suficientes dosis de humor, provocadas sobre todo por el personaje central y su prepotencia y autosuficiencia, para que no resulte lenta ni aburrida. Es fácil reírse más de una vez ante sus deducciones, sus afirmaciones o sus preguntas a los sospechosos durante una investigación. Vive fascinado por los casos y los sospechosos, esa es su nueva droga y cae en una profunda apatía y desesperación cuando no tiene un nuevo desafío ante él, que es lo que lo mantiene vivo y atento. Quizá el gran defecto de las historias es que tienen que concentrarse en los poco más de cuarenta minutos que dura el capítulo, ya que como dije son independientes unos de otros. Eso hace que a veces la resolución del caso sea demasiado rápida, acelerada y repentina. Es evidente que lo más interesante y entretenido es todo el proceso de deducción, las pistas y la investigación, pero a veces, como ya sabes que apenas quedan cinco minutos, sabes ya que se va a resolver inmediatamente.


Me gusta la serie, está bien hecha y bien interpretada, los desarrollos de los argumentos son siempre interesantes y te mantienen atento, buscando algo especial y distinto a lo de siempre, algo que consiguen la mayor parte de las veces. Los actores están realmente bien y contribuyen a elevar el tono general de la misma, que también es importante. Creo que es una versión más ligera que la inglesa, que busca más el mero entretenimiento que la calidad, pero aún así merece la pena. No creo que os decepcione si os ponéis a verla, en nuestro caso no lo ha hecho.