A través de este blog os daré información, opiniones, datos y reflexiones sobre aquellos libros que leo, las películas o series de televisión que veo en mis ratos de ocio. Espero que os sirva para algo y también espero vuestros comentarios
martes, 22 de marzo de 2016
martes, 8 de marzo de 2016
"Mozart in the jungle"
Cuando era
estudiante, aunque mucha gente no lo entendía, tenía la buena o mala costumbre
de preparar mis exámenes siempre con música de fondo. Nunca soporté demasiado
bien el absoluto silencio de las bibliotecas, que más que ayudarme a
concentrarme lo que hacía era ponerme algo histérico. Como fondo de aquellos
estudios, sobre todo cuando eran serios, casi siempre tenía música clásica,
creo que al no tener letra ayudaba un poco más a concentrarme y aislarme del
mundo exterior. Luego la seguí escuchando, pero cada vez quedaba más lejos en
las opciones de algo que escuchar Viene esta introducción a cuento de la serie
que os dejo hoy, que volvió a meterme en el mundo de este tipo de música y a
hacer que vuelva a sonar de fondo en muchos momentos del día, mientras trabajo
en casa, leo o en el coche. Me la recomendó un buen amigo, porque no había oído
hablar demasiado de ella, pero tras ver un par de episodios me quedé enganchado
a “Mozart in the jungle” por un montón de razones, no solo por ese fondo de
música clásica que flota en todo momento.
Curiosamente
es una producción de Amazon, que ahora lleva un tiempo intentando meterse
dentro de este mundo televisivo con series más o menos pequeñas pero buscando
siempre la calidad, aunque algunas fracasaron estrepitosamente, aunque no es el
caso de esta. Además de tener un buen éxito de audiencia ganó dos Globos de Oro
en la edición de este año. Uno a la mejor producción de comedia o musical y el
otro para uno de sus actores protagonistas. En poco tiempo me ventilé las dos
temporadas que hay hasta el momento y estoy esperando que aparezca la tercera.
Son temporadas cortas, de diez episodios cada una, y además es de esas series
que puedes ver en cualquier momento perdido, porque cada uno dura poco más de
veinte minutos.
La serie está
inspirada en una novela de Blair Tindall, una oboísta en varias orquestas y
periodista además. El título es el mismo de la serie, “Mozart en la jungla:
sexo, drogas y música clásica”. Los primeros capítulos están dirigidos por
conocidos directores, tanto de cine como de series y también los productores
son bastante conocidos. Uno de ellos, que además en cierto momento aparecerá
como actor fijo en la misma, es Jason Schwartzman, conocido actor y que es
también el creador de una de las series más extrañas, originales y cínicas que
se pueden ver, aunque ya tiene un tiempo, “Boreth to death”, por cierto, más
que recomendable.
El
protagonista de la serie es la Orquesta Sinfónica de Nueva York, sus músicos,
sus directores, los gestores de la misma, donantes y demás personas que
circulan alrededor de toda esta gran estructura. Para mí la protagonista
central es la música, todos los que en ella aparecen de un modo u otro viven
por y para ella, para la gran música. Al principio conoceremos a Hailey, una joven
oboísta que tiene el sueño de poder tocar en esa gran orquesta. Empieza la
serie con el cambio de director. Thomas Penbridge está ya un poco mayor y
deciden traer a un joven algo excéntrico, Rodrigo de Sousa. A partir de aquí
todo cambiará un poco, Rodrigo tiene una forma curiosa de trabajar, de dirigir
y de comportarse. Su vida es un pequeño caos, dominado por la pasión en todo lo
que hace, ya sea con la orquesta o con su vida. Hailey se convertirá en su
asistente, además de intentar entrar en la orquesta para lo que tendrá que
enfrentarse con alguno de sus compañeros. Todo esto aderezado, como dice el
título de la novela, con algo de sexo diverso y variado, una pequeña porción de
drogas (genial el personaje del percusionista) y mucha música clásica. Un mundo
de intrigas, de pasiones de todo tipo, de rivalidades, de amor a las personas,
a la música y a uno mismo. Pero que nadie piense que tiene tono de tragedia o
drama, para nada. En realidad es una comedia con la que nos reiremos muchas
veces, con situaciones a veces ridículas y otras geniales, con personajes
realmente estupendos que nos harán querer seguir viendo que pasa con sus
pequeñas y grandes vidas. Hasta el más pequeño, como puede ser Pavel, el
encargado del mantenimiento de la sala, tendrá algo importante que decir en más
de un momento.
En cuanto a
los actores todos geniales. Para los dos papeles quizá centrales, los dos
directores, se guardan a dos grandes actores, uno ya más que reconocido y otro
que con esta serie y alguna película anterior, está entrando de lleno en el
mundo del cine americano. Thomas Pembridge está interpretado por Malcom
McDowell, entre otras muchas cosas, el inolvidable protagonista de “La naranja
mecánica”. Excéntrico, cascarrabias, una persona que no lleva nada bien tener
que dejar SU orquesta a otra persona, algo que a veces entiende y defiende pero
que en otras ocasiones no lleva tan bien. Pero el personaje central es Rodrigo
de Sousa, el joven genio mejicano que llega para hacerse cargo de la gran
orquesta y a la que quiere convertir en la mejor posible con mucho trabajo,
pasión y más de una excentricidad. Gael García Bernal es el encargado de
encarnar a este personaje y lo borda. Él es el ganador del Globo de Oro del
2016 al mejor actor de comedia o musical, y creo que lo merece con creces
porque está realmente impresionante. Con sus rarezas, su mate, su forma de
hacer las cosas pensando solo en su música y en la excelencia de la orquesta,
todos los mejores momentos de la serie están prácticamente en sus manos.
No me canso de
decir que hoy por hoy hay más calidad en general en muchas series de televisión
que en el cine y está, de nuevo, es otra de las pruebas. Es una serie fresca,
original, con momentos realmente grandes que nos harán disfrutar sin grandes
complicaciones, pero impecablemente facturada. El nivel de dirección e
interpretación es realmente alto y le da un gran empaque a una historia nada
complicada. Parece que no va a dar demasiado de sí, que solo será una colección
de cosas raras de Rodrigo, de los problemas entre los músicos o el director o
de las complicadas relaciones entre ellos, pero no. Yo me quedé enganchado a
esta historia, a sus derivaciones con otros personajes que parecen ajenos a ese
mundo pero que tendrán mucho que ver entre ellos y que aportarán muchas cosas.
Todo un entramado de música y notas que afecta a mucha más gente que los
músicos. Y todo tratado con un gran sentido del humor que nos hará pasar un
gran rato. Eso sí, yo la recomendaría en versión original subtitulada. No es
que esté mal en la versión doblada, pero la voz de Rodrigo en esta quizá sea
algo forzada de más, sobre todo si la comparamos con el original, donde Bernal
da todo un recital de interpretación.
No voy a decir
mucho más, solo que intentéis verla porque creo que merece la pena. En mi caso
además de por lo que bien que lo pasé porque recuperé ese mundo genial de la
música clásica, que tenía un poco abandonado. Aunque solo valga para terminar
este texto con el “Bolero” de Ravel de fondo ya ha merecido la pena. Seguid las
aventuras de este “Mozart en la jungla” de asfalto que es la ciudad de Nueva
York, una jungla de edificios, de egos enfrentados, de dinero, de envidias…pero
sobre todo de reverencia por la música.
sábado, 5 de marzo de 2016
Jóvenes y lectura
No me voy a extender en un tema que es algo polémico y en el que no nos ponemos de acuerdo. Por definirme yo soy de los que prefieren como lecturas para clase los de la fila de abajo...
Dos vídeos de youtube para animar un poco la cuestión. Quizá el primero un poco exagerado y el segundo siempre puede valernos para algo.
jueves, 3 de marzo de 2016
Videopoema "Solo"
Texto: un Juan Romero de hace muchos, pero muchos, años
Fotos: Juan Romero
Música: "Clouds", de Jason Shaw, de su página Audionautix
martes, 1 de marzo de 2016
"El puente de los espías" de Steven Spielberg
Sobre todo por
cuestiones de tiempo no voy demasiado al cine últimamente, aunque también es
cierto que la cartelera no es demasiado atractiva en estos meses. Eso no quiere
decir que deje de ver algunas películas que me hubiera gustado ver en la
pantalla grande pero que cuando se estrenaron, por unas razones u otras, no
tuve oportunidad de hacerlo. Lo que me queda es verlas en casa tranquilamente
cuando ya se puede acceder a ellas, ya sea en dvd o cuando se estrenan en algunos
de los canales de pago. Así que hoy voy a dejar cuatro cosas sobre la última
que vimos en casa y que nos dejó completamente satisfechos. Cine de verdad, de
ese que hoy no se ve demasiado, sin presencia de efectos especiales, sin ser
una revisión de alguna película antigua o una segunda, tercera o cuarta parte
de alguna de las sagas habituales. En su momento me quedó mucha pena de no
poder verla en el cine, pero cuando pude ya no estaba en cartelera, había que
esperar. Pero la espera mereció la pena, el día que la vimos andábamos algo
cansados y nos planteamos verla en dos partes, porque duraba casi dos horas y
media y no estaba claro que fuéramos a aguantar tanto. Pero a los diez minutos
ya estábamos completamente despiertos y no pudimos dejarla hasta el final. Al
hilo de esto, no sé por qué ahora muchas historias son largas hasta el
agotamiento, en muchos casos no creo que sea necesario pero parece que es la
moda últimamente, que no hay una que baje de los ciento cincuenta minutos. Este
último fin de semana disfrutamos de una gran película, “El puente de los espías”.
Ya de entrada os digo que si no la visteis en su momento y sois aficionados al
cine con mayúsculas no podéis dejarla pasar.
El primer
reclamo es que es, de momento, la última película de Steven Spielberg. No vamos
a descubrir ahora a uno de los más grandes directores de cine que quedan del
otro lado del océano. De esos que saben mezclar a la perfección el
entretenimiento con la calidad. Creo que muy pocas de sus películas no me
gustaron, siempre tienen algo destacable. Y muchas de ellas figurarán para
siempre entre mis favoritas, y no solo mías, no creo que ningún buen aficionado
no tenga más de una en su lista. Capaz de manejar los más grandes efectos
especiales en cintas de mero entretenimiento, pero sin dejar de lado la calidad
y al mismo tiempo capaz de cambiar de registro y dejarnos algunas de las más
grandes historias del cine. “Salvar al soldado Ryan”, “La lista de Schindler”, “El
color púrpura”, “Caballo de batalla” y muchas más. Creo que la primera que
recuerdo que llevaba su firma fue “El diablo sobre ruedas”, y creo que aún
sueño con la tensión que me había provocado aquel camión persiguiendo al coche
durante toda la cinta. Un director que busca grandes taquillas, pero siempre
con algo que aportar. Y esta creo que sube directamente a uno de los primeros
puestos. Filmada con una sobriedad asombrosa, con un manejo de la cámara
centrado muchas veces en los primeros planos de las caras de los actores, con
una ambientación realmente conseguida y con un desarrollo de la acción que hace
que estés totalmente pendiente de lo que está pasando. Además de esto la
dirección de actores me parece realmente impresionante, siempre colocándolos en
el lugar preciso, enfrentándolos en escenas que se te quedan grabadas, jugando
con las expresiones, con las sonrisas sarcásticas o con la frase, o en muchas
ocasiones una sola palabra, que hace que no puedas quedarte indiferente.
Evidentemente me declaro un fan casi incondicional de Spielberg y de todo lo
que hace (y eso que una de sus más famosas películas, “ET”, no es que me
encante. Un director que además crea escuela, que no se centra solo en esa faceta,
sino que como productor nos deja otras pequeñas joyas, tanto del cine como
últimamente de la televisión, series como “Hermanos de sangre” o sus trabajos
como productor con uno de sus más claros seguidores, J. J. Abrams, que le debe
mucho.
El
protagonista de la historia es Tom Hanks, otro de mis actores favoritos y que
no me decepciona nunca. Pero parece que cuando colabora con Spielberg aún da
más de sí, o es el director el que hace que lo haga. Creo que muchos de sus mejores
papeles los hace en las películas en las que lo dirige y en esta no puede ser
menos. La verdad es que borda el papel de ese abogado de seguros que de repente
se ve metido en un asunto de espionaje, de intercambio de rehenes, de sufrir el
odio de la gente que lo rodea por lo que está haciendo cuando él solo quiere
ver cómo la justicia es exactamente igual para todos, eso es lo que le mueve. Pero
a su lado quedé realmente asombrado con el papel reservado al espía ruso que es
detenido y que Hanks tiene que defender. El personaje de Rudolf Abel está
interpretado por un actor al que creo que vi pocas veces, aunque tiene unas
cuantas películas y series de televisión, Mark Rylance que vi ayer que por este
papel ganó el Óscar como mejor actor secundario, creo que más que merecido. La calma
con la que se toma todo, sus caras, su especial sentido del humor y las miradas
de aprecio hacia su abogado son realmente destacables, cada vez que aparece
llena la pantalla con su magnetismo; tanto que por momentos incluso eclipsa un
poco al protagonista (o eso nos quiere hacer ver el director). Como suele
ocurrir en estas películas más, digamos serias, del director, el resto son
actores algo menos conocidos, pero todos están sobresalientes.
Nos cuenta la
historia de Rudolf Abel, un espía ruso detenido por las autoridades americanas
y al que quieren juzgar más de cara a la galería que en realidad, porque ya
está condenado desde el principio. Para hacerlo eligen a James B. Donovan, un
abogado especializado en seguros pero que se ve metido en esto más por
obligación que porque realmente quiera. Pero por su forma de ser es incapaz de
no involucrarse y hacer las cosas en serio, sea quien sea la persona a la que
tiene que defender. Evidentemente el espía es condenado y a partir de ese
momento se verá metido sin querer en una serie de intrigas políticas que lo
llevarán desde su casa a Berlín en un viaje lleno de problemas. Supongo que la
mayor parte de la gente la habrá visto, pero no cuento más para los que no lo
hicieron. Además la historia está inspirada en hechos y personajes reales,
descubriendo al final muchas más cosas que hizo Donovan.
Para mí lo
mejor, además de la historia y las actuaciones es la sobriedad y al mismo tiempo
pasión con la que está hecha. No nos vamos a ver metidos en largos diálogos ni
en escenas que se recrean en los escenarios o ambientes. Diálogos cortos y
siempre trascendentes, una forma de decir mucho con pocas palabras o de contar
mucho con una sola imagen o una escena. En esa época estaban inmersos en los
años más duros de la Guerra Fría y los americanos (porque son en los que se
centra la historia) vivían en una continua situación de miedo ante un ataque
nuclear. Dos escenas en un colegio y dos breves acontecimientos del
protagonista con su hijo dejan completamente clara esa situación. Quizá otro
director se explayaría en contarnos mucho más, en largos momentos sobre ese
tema. A Spielberg no le hace falta, con esas dos cositas ya nos queda bien
claro cómo era la situación en aquel momento.
Una película
más que destacable, de esas que se ven pocas hoy en día. Cine de verdad, con
una buena historia y unas excelentes interpretaciones. Una cinta donde no solo
podemos ver el trabajo de los actores en pantalla, sino también el de un gran
director al que muchos han imitado y que tiene una forma personal y grande de
hacer cine, ya sea en superproducciones de acción o efectos especiales como
cuando nos cuenta una historia que seguramente a él también le impactó. De lo
mejor que he visto en los últimos años.
domingo, 21 de febrero de 2016
Fallece Umberto Eco

No soy de listados de "cosas favoritas", pero si tuviera que hacer uno de los libros que más me han gustado sin dudarlo "El nombre de la rosa" estaría entre ellos ocupando uno de los primeros puestos.
Ayer hemos conocido la noticia de la muerte de Umberto Eco, una persona especial, multidisciplinar y siempre con muchas cosas interesantes que comunicar, decir o escribir. Vaya este pequeño trabajo para el curso que estoy haciendo como homenaje a su persona y su obra.

jueves, 18 de febrero de 2016
PARA SER PROFESOR HOY
Antes de
dejaros la receta dejar claro que no hay una fórmula mágica, una receta para
todo tiempo y momento, una unión perpetua de ingredientes que garantice el
éxito. Y que tampoco será válida para todo el mundo, porque nunca mejor dicho
aquello de que “cada maestrillo tiene su librillo”. Así que aquí os dejo la
receta base para ser profesor hoy, algo siempre se podrá quitar o añadir, eso
irá ya a gusto de cada uno y a los resultados que quiera y pueda conseguir. Lo bueno
y lo malo de este receta es que no siempre sale bien y por mucho que pongas a
veces hay elementos externos que hacen que no funcione, pero aun así hay que
seguir intentándolo y más de una vez saldrá perfectamente. Otras no lo hará,
pero eso no puede hacer que no lo sigas intentando.
INGREDIENTES:
Lo primero y más necesario es tener un buen bol de vocación donde mezclarlo
todo, cuanto más grande mejor, eso es fundamental porque con él tienes buena
parte del resultado conseguido. Pero no llega solamente con eso, así que además
tendremos que añadir, casi a partes iguales, lo siguiente:
-
Cercanía emocional (para entender, o intentarlo,
a todos y cada uno de las personas con las que vas a tener que trabajar, seres
individuales cada uno con su forma de ser)
-
Distancia emocional (importante, y no opuesto al
anterior; es la única manera de que las cosas no te las lleves siempre para
casa, aunque es complicado y a veces imposible, porque cada día te vas a
encontrar con nuevos problemas de tu alumnado, y no solo docentes)
-
Conocimientos (de este ingrediente no podemos
pecar ni por exceso ni por defecto; con algunos tendrás que añadir más y con
otros menos, pero siempre poco a poco, al ritmo que podamos ir marcando entre
todos y lo más lejos posible del famoso concepto de “lección magistral”)
-
Sabiduría para transmitirlos (este ingrediente
está directamente relacionado con el anterior, de nada vale saber mucho si no
eres capaz de comunicarlo)
-
Alegría (que nada te deje caer en la monotonía
ni el aburrimiento, no vas a clase a entretenerlos, pero siempre habrá mejor
ambiente si tú estás disfrutando, tranquilo y contento)
-
Optimismo (importante para no dejarse vencer por
las constantes dificultades que tendrás que afrontar)
-
Paciencia (igual de este hay días que tienes que
echar un poco más que otros, o momentos del día en los que te va a hacer más
falta, como se gasta antes hay que tener una buena cantidad guardada)
-
Comprensión (no todos somos iguales todos los
días en todo momento, este te hará falta para capear temporales, para educar y
corregir en vez de castigar)
-
Capacidad crítica (en las dos direcciones, de
ellos y ellas hacia ti y viceversa, tú tienes que serlo contigo mismo y ellos
consigo mismos, que aprendan a razonar y pensar por sí mismos; eso es algo que
también se aprende, no les pongamos los peces en el sedal, que lleguen a pescar
ellos mismos)
-
Respeto (al igual que el anterior en dos
direcciones, o incluso en tres: de ellos hacia ti, de ti hacia ellos y también
entre ellos)
-
Adaptación metodológica (estar al día es
fundamental para ir mejorando la receta día a día, la receta de hace diez años
no puede ser la misma que la de ahora o la de dentro de otros diez)
-
Innovación y cambio (los tiempos avanzan que es
una barbaridad, al igual que con el ingrediente anterior hay que ir buscando
nuevos caminos, nuevas vías, nuevos métodos…)
-
Profesionalidad (es tu trabajo y debes
realizarlo con la mayor seriedad posible, ser consciente de que estás formando
personas y no solo enciclopedias, son individuos que un día saldrán fuera del
centro y tendrán que enfrentarse al mundo, cuanto más y mejor los prepares para
todo lo que puedan encontrar mejor les irá)
-
Flexibilidad (para poder entender mejormuchas
cosas, ser rígidos y demasiado estrictos no nos llevará a un buen resultado)
-
Individualidad (fundamental saber que quien va a
recibir todo esto es una persona individual, a unos les gustará más una cosa y
a otros otra, unos tendrán necesidad de más ración y otros de menos, pero sin
olvidarnos de ninguno)
ELABORACIÓN
Mezclamos todos los ingredientes más o menos a partes iguales hasta
obtener una buena mezcla, homogénea y consistente. Tenemos que ser conscientes
de que esta es una receta no solo diaria, sino que puede variar de un momento a
otro, de un grupo a otro. Por eso tenemos que tener una buena cantidad de todos
los ingredientes para ir añadiendo o quitando ciertas cantidades de uno u otro
en base a lo que puedas necesitar en cada momento. Eso es algo que irás
aprendiendo con la experiencia, pero no te puedes dejar ninguno o el resultado
no será equilibrado ni sabroso.
Todos ellos deberán ir aderezados con un buen descanso (las ocho
famosas horas de sueño), una buena ducha y un reparador desayuno. Todo eso nos
ayudará a preparar la receta en las mejores condiciones posibles.
Hay que tener cuidado con la mezcla para que no predominen unos sabores
sobre los otros. Hay que tender a buscar el equilibrio perfecto entre todos
ellos. Si en un momento dado abusamos demasiado de alguno podemos estropear el
resultado y convertirnos en un robot escupe conocimientos o en algo cercano a
un payaso de circo.
Es fundamental que el preparado les dé seguridad en ellos mismos y la
capacidad para ser individuos que sean capaces de pensar por ellos mismos, de
sacar sus propias conclusiones y no repetir todo como borregos. No es solo una
receta de conocimientos, sino de formación de personalidades.
Esta receta, como casi todas, es susceptible de ir mejorando con el
tiempo y debe hacerse. Aprendemos cosas que podemos ir incorporando, vemos
cosas que funcionan y otras que no tanto, así que tendremos que ir añadiendo y
quitando, pensar que siempre puede haber ingredientes nuevos.
Al mismo tiempo cada comensal necesitará mayor o menor cantidad de
alguno de estos ingredientes. Las proporciones no dependen del cocinero, sino
de la persona que recibe el plato. Casi cada uno necesitará su propia receta y
no hay recetas universales. Esto a veces no es fácil, sobre todo si tienes que
cocinar para un grupo grande. Evidentemente a unos les gustará más que a otros,
pero la señal de que eres un buen cocinero viene años después. Viene cuando te
encuentras a esos comensales y te saludan con una sonrisa en la boca, cuanto te
cuentan cómo les va la vida y compruebas que el sabor de ese plato que les has
puesto a muchos aún les provoca grandes sensaciones, como si no se hubiera ido
nunca de sus bocas.
FUENTES
jueves, 4 de febrero de 2016
Obradoiro básico de lectoescritura dixital. Presentación
Casualidades
de la vida. Hace este mismo mes de febrero seis años que nació este blog como
parte del trabajo que tenía que realizar para un curso de formación del
profesorado. En aquel momento no tenía demasiado claro qué quería hacer o en
qué iba a consistir y decidí dedicarlo a algo que ocupaba buena parte de mi
tiempo y que además podía ser útil para mi alumnado y para todo el que quisiera
pasarse por él.
En estos seis
años muchas visitas y muchas satisfacciones. Comentarios que casi siempre están
de acuerdo conmigo, correos de felicitación de algunos autores e incluso alguna
editorial que de vez en cuando me manda sus novedades para que las comente.
Ahora me
encuentro por las mismas fechas inmerso en otro nuevo curso, un “Obradoiro de
lectoescritura dixital” que me pide algo parecido. No me apetecía diversificar
más esto de los blogs, así que aproveché la buena marcha de este como una de
las primeras tareas que se nos pedían en el mismo. Por eso durante estos meses,
además de los temas habituales que no quedarán de lado, aparecerán algunos post
que formarán parte del trabajo que se nos irá pidiendo para el curso en
cuestión. Estoy seguro de que resultarán de interés para una gran parte de los
que se pasen por este blog que durante algún tiempo ofrecerá algo más que los
textos habituales sobre libros, televisión o cine. Espero que también os
resulte de interés.
miércoles, 27 de enero de 2016
"Scorpion"
Hace tiempo
que no dejo nada sobre series de televisión, así que ya va tocando. La de hoy
es de esas que he calificado alguna vez como “serie de palomitas”, de esas que
no pasarán de ningún modo a la historia de la televisión, que no estarán nunca
en las listas de premios ni nada parecido. Es de esas que valen para sentarse
delante de la tele, dejar la mente en blanco, no pensar en nada ni romperse la
cabeza y pasar cuarenta minutos de total desconexión pasando un rato
entretenido. La serie se llama “Scorpion” y de momento está en su segunda
temporada, y no sé si tendrá más. Decir que la crítica norteamericana la “pone
a caldo” igual es quedarse corto, pero en cambio la audiencia no la da la razón
y se ha convertido en una de las más vistas allá en su franja horaria. Aquí no
tenemos tantos datos de audiencias, sobre todo si el programa en cuestión se
emite en las cadenas de pago, pero sé de gente que la está viendo y coincide
conmigo en lo fundamental, entretenimiento sin ninguna pretensión más.
¿Qué es
Scorpion? Pues un grupo de genios, personas con altas capacidades
intelectuales, cada una con sus características, que forman un grupo que
trabaja para el Gobierno como una agencia más resolviendo complicadas tramas de
muy diversos tipos: terrorismo, problemas informáticos, rescates imposibles…,
casi cualquier cosa que podáis imaginar tendrá su momento en alguno de los
capítulos de esta serie. El grupo está formado por cuatro genios, una persona
que vamos a calificar de normal y un agente del Gobierno que es la persona que
dirige el grupo. Tenemos al elemento central del mismo, Walter O´Brian, una
persona con uno de los coeficientes intelectuales más altos del mundo, capaz
casi de cualquier cosa, pero no de comportarse como una persona con sentimientos.
Para él lo único válido es el razonamiento, las cosas que se pueden demostrar
de una forma empírica y todo lo que no se pueda hacer así es no válido o inútil
(salvando las distancias en el tono, alguien muy parecido al Sheldon Cooper de “The
Big Bang Theory”). El agente Cabe Gallo es el representante del gobierno
americano y el que controla y supervisa las misiones. Conoce a Walter desde que
este era un niño y se metió en los ordenadores de la NASA para conseguir unos
planos para decorar su habitación. En su relación hubo momentos complicados,
pero tras unos años ahora las cosas parecen más claras y mantienen una relación
muy parecida a la de un padre y un hijo. Toby Curtis es el especialista en el
comportamiento humano, licenciado en Medicina y especializado en siquiatría, es
el encargado de controlar a la gente, de vigilarla, de intentar saber qué
piensan o qué van a hacer, solo un gesto le vale para hacerlo y no suele
equivocarse. Happy Queen es la especialista en mecánica, capaz de hacer
cualquier cosa con lo que tenga a mano (casi como un McGyver en versión
femenina). Y el último de los genios es Sylvester Dodd, un portento de los
cálculos, la matemática y la informática, capaz de realizar los cálculos más
complicados en cuestión de segundos. Además de ello es una persona con gran
cantidad de problemas de comportamiento y de relación, lleno de fobias y
manías. Walter lo acogió bajo su tutela algunos años antes del momento en que
empieza la serie, ya que tuvo que marcharse de su casa por su mala relación con
sus padres. Y el elemento femenino y que da cohesión a este grupo es Paige
Dineen, la madre de Ralph, un niño superdotado al que le cuesta comprender. Al principio
de la serie trabaja como camarera en un café en el que se desarrolla el primer
episodio y tras este formará parte del equipo como la persona que puede enseñar
a este frío grupo a comportarse con la gente, a tener algo más de empatía con
los demás y con ellos mismos. Además de esto ellos la ayudarán a entender a su
hijo, a ayudarlo para que él pueda comprender mejor cómo es y cómo puede
comportarse para poder llevar una vida más normal y con menos problemas.
En cada
capítulo tendrán que llevar a cabo una delicada y peligrosa misión que los
enfrentará con todo tipo de problemas y desafíos de todo tipo, tanto físicos
como intelectuales. Desde enfrentarse a terroristas internacionales a rescatar
a un niño que se queda atrapado en una cueva submarina mientras sube la marea. No
esperéis nada de realismo en estas historias, son increíbles y en ocasiones
hasta poco lógicas, pero están desarrolladas de una forma muy entretenida y
haciendo que mantengas la atención para poder ver cómo resuelven todos los
problemas. Además todo ello aderezado con momentos de humor intrascendente y
muy normal, tanto que hará que sonrías más de una vez. Como dije es de esas
para ver y pasar el rato, no soporta un análisis profundo, pero creo que los
que la hacen tampoco buscan eso, solo entretener sin nada de nada más. Y creo
que lo consigue, por lo menos en casa para alguna de esas noches de cansancio
en las que uno quiere perderse sin pensar en nada es lo que usamos.
Tampoco los
actores son nada del otro mundo. El más conocido es el que interpreta al agente
federal, el actor Robert Patrick, al que todos recordaremos como el enemigo
acérrimo de Terminator. En el resto hay altibajos. El que interpreta a Walter
quizá sea demasiado hierático y poco expresivo, pero quizá sea lo que se busca
para reflejar a ese genio con problemas para entender el comportamiento humano.
Las chicas no están mal tampoco. Pero de todos me quedo con dos. Toby es uno de
los más originales y simpáticos, jugador empedernido (favorecido por sus
facultades para analizar el comportamiento de las personas) y siempre con un
tono entre irónico y sarcástico que pone la nota de humor más de una vez. Pero mi
favorito y el que tiene quizá un personaje más lucido por su forma de ser es
Sylvester, el genio del cálculo, con una forma de ser que incluso va cambiando
un poco a medida que se desarrolla la serie. Para mí el más destacable tanto en
interpretación como en el personaje en sí.
Al principio
de la serie dice que está inspirada en el personaje real de Walter O´Brien, que
además colabora de alguna manera con la misma. Del tal Walter se dice que
consiguió 197 puntos en un test de inteligencia, lo que lo convertiría en una
de las personas más inteligentes del mundo. También parece cierto que de joven
entró en los ordenadores de la NASA y algunas historias más. Posteriormente fundó
“Scorpion Computer Services”, que en teoría y entre otras cosas trabaja como
asesor de seguridad para el gobierno americano. No quiero extenderme más con
esto porque entre otras cosas hay serias dudas sobre la veracidad de todas las
historias que circulan a su alrededor. No figura en las listas de las personas
más inteligentes porque no se conserva ninguna prueba documental de todas estas
cosas, así que nos lo creemos o no, ahí queda.
Lo dicho, una
serie sin ninguna pretensión intelectual ni casi de ningún tipo, solo para
desconectar durante un rato y perderse en unos argumentos increíbles y en
ocasiones algo delirantes. Con unos personajes curiosos y muchas veces con
datos más que interesantes, tanto a nivel curiosidad como en temas científicos.
Sentarse en el sofá, encender la tele, ver el capítulo e irse a la cama con la
cabeza descansada, que tampoco está nada mal.
lunes, 11 de enero de 2016
"Hermanos de sangre", Stephen Ambrose
Tengo por costumbre, normalmente,
dejar comentarios sobre novelas más o menos recientes y, sobre todo, sobre
series de televisión que pueden verse en el momento o que terminaron poco
antes. Hoy voy a saltarme un poco esa norma y dejar unas pocas cosas sobre una
serie nada actual y sobre un libro en la que se basta que también tiene ya un
tiempo. En su momento no la vi, a pesar de las estupendas críticas que tenía, y
la fui dejando pasar. Hace unas pocas semanas conseguí el libro en el que se
basaba, y digo libro porque no es exactamente una novela aunque se puede leer
como tal, a medio camino entre la
narrativa novelística y el libro de historia; y casi al mismo tiempo que lo
leía estuve viendo la serie. Esto es algo que os recomiendo, porque aunque
sigue el libro de manera casi exacta, este, como es normal, aporta muchos más
datos y detalles que complementan a la perfección el visionado de la serie. Así
conseguiremos una visión mucho más completa de esa parte de la historia que nos
está contando el autor. La serie es del año 2001 y consta de diez capítulos y
la novela es de un conocido historiador americano, Stephen Ambrose. Hablo de
“Hermanos de sangre”.
Stephen Ambrose nació en Illinois
en 1936 y falleció en 2002. Es un conocido historiador estadounidense, además
de ser el biógrafo de los presidentes Eisenhower y Nixon. Es muy conocido por
sus obras sobre la Segunda Guerra Mundial, en las que además de dar una visión
general también se ocupó de momentos puntuales del conflicto. Era doctorado en
Historia por la Universidad de Wisconsin y entre 1971 y 1995 ejerció la
docencia en la Universidad de Nueva Orleans, de la que fue profesor emérito.
Además fue el fundador y director el Museo Nacional del Día D, creado en
memoria del desembarco de Normandía. Además de la serie basada en su libro,
también trabajó en el cine como asesor del guión de la conocida película de
Steven Spielberg “Salvar al soldado Ryan”. Recibió varios premios por su labor
como historiador pero tampoco estuvo libre de algunas polémicas. La mayor viene
por su trabajo como biógrafo de Eisenhower. Ambrose afirmó que tuvo varias
entrevistas con el presidente, pero unos años después parece ser que no fueron
tantas ni tan exhaustivas. Además de sus obras sobre estos dos presidentes lo
más destacado es lo referido al gran conflicto bélico. Además de una extensa
obra abordándolo de una forma general es autor de “El puente Pegaso”, “Hermanos
de sangre”, “El Día D”, “La batalla de Normandía”… En ellas se centra en
aspectos más puntuales y concretos de esta gran guerra, fruto de entrevistas y
un gran trabajo de investigación sobre los mismos. Algunas de ellas las he
leído y las considero completamente recomendables para los aficionados a esta
época de la historia del siglo XX. Todas son libros históricos, pero narrados
de una forma amena y entretenida que los hacen estar más cerca de la novela que
de la obra meramente histórica.
“Hermanos de sangre” (“Band of
brothers” en su título original) se publicó originalmente en el año 1992. Se
centra en la historia de la 101 División Aerotransportada, los paracaidistas
que primero entraron en Francia el día del desembarco de Normandía y que
tuvieron una buena serie de acciones heroicas tanto en Francia, Holanda y en
otros lugares de Europa donde se desarrolló la Segunda Guerra Mundial. Conocida
por todos por llevar la cabeza del águila blanca en sus uniformes y una de las
formaciones militares americanas más conocidas por todos. Nos va a contar, a
través de varios de sus soldados y oficiales, casi toda su historia. Desde los
días del campamento de entrenamiento hasta el desembarco y las diferentes
acciones en las que tomaron parte hasta el final de la guerra. Para ello se
entrevistó varias veces con supervivientes de la misma, y a través de esos
testimonios fue dando forma al libro. Consiguió localizar a varios que
siguieron reuniéndose después de la guerra y en entrevistas personales,
reuniones que celebraban periódicamente y otros medios pudo hacerse una buena
idea de la historia que nos cuenta. El libro, como ya dije, se lee casi como
una novela y está contando como tal. Aporta muchos datos históricos, pero lo
fundamental es lo que estos soldados le fueron contando, hilándolo como una
historia de principio a fin que se lee con mucha fluidez y agrado.
Evidentemente es una historia dura, violenta y llena de momentos muy fuertes. A
través de su lectura podemos imaginar con bastante facilidad cómo lo pasaron,
cómo fueron esos duros días, no solo para ellos, sino para todos los que
participaron en el conflicto y aparecen en la historia. Está centrada en los
recuerdos de la mayor parte de los soldados a los que entrevistó, sus historias
personales y las de muchos de los que les rodearon pero que no volvieron con
vida a su país. Al final conoceremos cómo se desarrollaron sus vidas en Estados
Unidos tras la guerra y cómo intentaron sobreponerse a todo lo vivido. Quizá
sea un poco condescendiente con las tropas americanas, aunque en algún momento
sí nos cuenta auténticas barbaries cometidas por estos soldados sometidos a una
gran presión, a una gran violencia y al miedo a morir continuamente.
La serie consta de diez capítulos
basados directamente en el libro. Digo que está muy bien leerlo a medida que la
vemos porque este la completa, evidentemente es mucho más exhaustivo, nos cuenta
muchas más cosas y con más detenimiento, aunque lo más importante y fundamental
está perfectamente reflejado en la pantalla. La serie es del año 2001 pero
soporta perfectamente el paso del tiempo. Me ha parecido una de las mejores
series que he visto en los últimos años. En muchos momentos filmada casi como
si fuera un documental y reflejando perfectamente cómo fue esa duro momento del
siglo XX. La ambientación es realmente excepcional y las escenas de combate
están perfectamente filmadas. De todos modos no es solo la guerra, también es
muy importante ver cómo lo que pasaron los fue cambiando, cómo se crearon entre
ellos unos lazos que se mantuvieron a lo largo de los años y cómo la dureza de
las situaciones que vivieron forjó unas relaciones que iban más allá de la
simple amistad. Por muchos años que pasen, muchas películas o libros que nos
hablen de ella no creo que nada puede acercarse a la realidad de lo que fue y
cada vez que me acercó a este momento histórico descubro que mi capacidad de
asombro no tiene límites. Creo que el capítulo nueve me dejó sin respiración
por la crudeza que refleja y por cómo está filmado, realmente impresionante. Imposible
que en más de una ocasión alguna lágrima aparezca mientras la estás viendo. Uno
de las mejores cosas de la serie es el principio de cada capítulo, en el que
aparecen los auténticos soldados ya muy mayores contándonos algo relacionado
con lo que vamos a ver, emocionados todavía cuando recuerdan el pasado. No en
vano, además, está producida por el actor Tom Hanks y el director Steven
Spielberg. Los actores realmente impresionan y veremos en ella a muchas caras
más que conocidas, sobre todo por cosas que hicieron después de esta serie.
Podemos citar, por ejemplo, a Damian Lewis, al que conocí en la estupenda serie
“Life” (de esas extrañamente canceladas) y al que todos reconocerán por ser el
protagonista de las dos primeras temporadas de la conocida “Homeland”.
Recomendables las dos aunque
hayan pasado los años. Los que la vieron en su momento seguro que guardan un
gran recuerdo de la misma, un alto nivel de calidad que no es fácil de olvidar.
Si alguno no la vio le recomiendo encarecidamente que lo haga, y si puede
hacerse con el libro que lo lea al mismo tiempo, estoy seguro de que será una
experiencia difícil de olvidar.
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