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sábado, 5 de marzo de 2016

Jóvenes y lectura


No me voy a extender en un tema que es algo polémico y en el que no nos ponemos de acuerdo. Por definirme yo soy de los que prefieren como lecturas para clase los de la fila de abajo...
Dos vídeos de youtube para animar un poco la cuestión. Quizá el primero un poco exagerado y el segundo siempre puede valernos para algo.


jueves, 3 de marzo de 2016

Videopoema "Solo"



Texto: un Juan Romero de hace muchos, pero muchos, años
Fotos: Juan Romero
Música: "Clouds", de Jason Shaw, de su página Audionautix



 

martes, 1 de marzo de 2016

"El puente de los espías" de Steven Spielberg


Sobre todo por cuestiones de tiempo no voy demasiado al cine últimamente, aunque también es cierto que la cartelera no es demasiado atractiva en estos meses. Eso no quiere decir que deje de ver algunas películas que me hubiera gustado ver en la pantalla grande pero que cuando se estrenaron, por unas razones u otras, no tuve oportunidad de hacerlo. Lo que me queda es verlas en casa tranquilamente cuando ya se puede acceder a ellas, ya sea en dvd o cuando se estrenan en algunos de los canales de pago. Así que hoy voy a dejar cuatro cosas sobre la última que vimos en casa y que nos dejó completamente satisfechos. Cine de verdad, de ese que hoy no se ve demasiado, sin presencia de efectos especiales, sin ser una revisión de alguna película antigua o una segunda, tercera o cuarta parte de alguna de las sagas habituales. En su momento me quedó mucha pena de no poder verla en el cine, pero cuando pude ya no estaba en cartelera, había que esperar. Pero la espera mereció la pena, el día que la vimos andábamos algo cansados y nos planteamos verla en dos partes, porque duraba casi dos horas y media y no estaba claro que fuéramos a aguantar tanto. Pero a los diez minutos ya estábamos completamente despiertos y no pudimos dejarla hasta el final. Al hilo de esto, no sé por qué ahora muchas historias son largas hasta el agotamiento, en muchos casos no creo que sea necesario pero parece que es la moda últimamente, que no hay una que baje de los ciento cincuenta minutos. Este último fin de semana disfrutamos de una gran película, “El puente de los espías”. Ya de entrada os digo que si no la visteis en su momento y sois aficionados al cine con mayúsculas no podéis dejarla pasar.

El primer reclamo es que es, de momento, la última película de Steven Spielberg. No vamos a descubrir ahora a uno de los más grandes directores de cine que quedan del otro lado del océano. De esos que saben mezclar a la perfección el entretenimiento con la calidad. Creo que muy pocas de sus películas no me gustaron, siempre tienen algo destacable. Y muchas de ellas figurarán para siempre entre mis favoritas, y no solo mías, no creo que ningún buen aficionado no tenga más de una en su lista. Capaz de manejar los más grandes efectos especiales en cintas de mero entretenimiento, pero sin dejar de lado la calidad y al mismo tiempo capaz de cambiar de registro y dejarnos algunas de las más grandes historias del cine. “Salvar al soldado Ryan”, “La lista de Schindler”, “El color púrpura”, “Caballo de batalla” y muchas más. Creo que la primera que recuerdo que llevaba su firma fue “El diablo sobre ruedas”, y creo que aún sueño con la tensión que me había provocado aquel camión persiguiendo al coche durante toda la cinta. Un director que busca grandes taquillas, pero siempre con algo que aportar. Y esta creo que sube directamente a uno de los primeros puestos. Filmada con una sobriedad asombrosa, con un manejo de la cámara centrado muchas veces en los primeros planos de las caras de los actores, con una ambientación realmente conseguida y con un desarrollo de la acción que hace que estés totalmente pendiente de lo que está pasando. Además de esto la dirección de actores me parece realmente impresionante, siempre colocándolos en el lugar preciso, enfrentándolos en escenas que se te quedan grabadas, jugando con las expresiones, con las sonrisas sarcásticas o con la frase, o en muchas ocasiones una sola palabra, que hace que no puedas quedarte indiferente. Evidentemente me declaro un fan casi incondicional de Spielberg y de todo lo que hace (y eso que una de sus más famosas películas, “ET”, no es que me encante. Un director que además crea escuela, que no se centra solo en esa faceta, sino que como productor nos deja otras pequeñas joyas, tanto del cine como últimamente de la televisión, series como “Hermanos de sangre” o sus trabajos como productor con uno de sus más claros seguidores, J. J. Abrams, que le debe mucho.

El protagonista de la historia es Tom Hanks, otro de mis actores favoritos y que no me decepciona nunca. Pero parece que cuando colabora con Spielberg aún da más de sí, o es el director el que hace que lo haga. Creo que muchos de sus mejores papeles los hace en las películas en las que lo dirige y en esta no puede ser menos. La verdad es que borda el papel de ese abogado de seguros que de repente se ve metido en un asunto de espionaje, de intercambio de rehenes, de sufrir el odio de la gente que lo rodea por lo que está haciendo cuando él solo quiere ver cómo la justicia es exactamente igual para todos, eso es lo que le mueve. Pero a su lado quedé realmente asombrado con el papel reservado al espía ruso que es detenido y que Hanks tiene que defender. El personaje de Rudolf Abel está interpretado por un actor al que creo que vi pocas veces, aunque tiene unas cuantas películas y series de televisión, Mark Rylance que vi ayer que por este papel ganó el Óscar como mejor actor secundario, creo que más que merecido. La calma con la que se toma todo, sus caras, su especial sentido del humor y las miradas de aprecio hacia su abogado son realmente destacables, cada vez que aparece llena la pantalla con su magnetismo; tanto que por momentos incluso eclipsa un poco al protagonista (o eso nos quiere hacer ver el director). Como suele ocurrir en estas películas más, digamos serias, del director, el resto son actores algo menos conocidos, pero todos están sobresalientes.

Nos cuenta la historia de Rudolf Abel, un espía ruso detenido por las autoridades americanas y al que quieren juzgar más de cara a la galería que en realidad, porque ya está condenado desde el principio. Para hacerlo eligen a James B. Donovan, un abogado especializado en seguros pero que se ve metido en esto más por obligación que porque realmente quiera. Pero por su forma de ser es incapaz de no involucrarse y hacer las cosas en serio, sea quien sea la persona a la que tiene que defender. Evidentemente el espía es condenado y a partir de ese momento se verá metido sin querer en una serie de intrigas políticas que lo llevarán desde su casa a Berlín en un viaje lleno de problemas. Supongo que la mayor parte de la gente la habrá visto, pero no cuento más para los que no lo hicieron. Además la historia está inspirada en hechos y personajes reales, descubriendo al final muchas más cosas que hizo Donovan.

Para mí lo mejor, además de la historia y las actuaciones es la sobriedad y al mismo tiempo pasión con la que está hecha. No nos vamos a ver metidos en largos diálogos ni en escenas que se recrean en los escenarios o ambientes. Diálogos cortos y siempre trascendentes, una forma de decir mucho con pocas palabras o de contar mucho con una sola imagen o una escena. En esa época estaban inmersos en los años más duros de la Guerra Fría y los americanos (porque son en los que se centra la historia) vivían en una continua situación de miedo ante un ataque nuclear. Dos escenas en un colegio y dos breves acontecimientos del protagonista con su hijo dejan completamente clara esa situación. Quizá otro director se explayaría en contarnos mucho más, en largos momentos sobre ese tema. A Spielberg no le hace falta, con esas dos cositas ya nos queda bien claro cómo era la situación en aquel momento.



Una película más que destacable, de esas que se ven pocas hoy en día. Cine de verdad, con una buena historia y unas excelentes interpretaciones. Una cinta donde no solo podemos ver el trabajo de los actores en pantalla, sino también el de un gran director al que muchos han imitado y que tiene una forma personal y grande de hacer cine, ya sea en superproducciones de acción o efectos especiales como cuando nos cuenta una historia que seguramente a él también le impactó. De lo mejor que he visto en los últimos años.

domingo, 21 de febrero de 2016

Fallece Umberto Eco


No soy de listados de "cosas favoritas", pero si tuviera que hacer uno de los libros que más me han gustado sin dudarlo "El nombre de la rosa" estaría entre ellos ocupando uno de los primeros puestos.
Ayer hemos conocido la noticia de la muerte de Umberto Eco, una persona especial, multidisciplinar y siempre con muchas cosas interesantes que comunicar, decir o escribir. Vaya este pequeño trabajo para el curso que estoy haciendo como homenaje a su persona y su obra.



















 



jueves, 18 de febrero de 2016

PARA SER PROFESOR HOY

Antes de dejaros la receta dejar claro que no hay una fórmula mágica, una receta para todo tiempo y momento, una unión perpetua de ingredientes que garantice el éxito. Y que tampoco será válida para todo el mundo, porque nunca mejor dicho aquello de que “cada maestrillo tiene su librillo”. Así que aquí os dejo la receta base para ser profesor hoy, algo siempre se podrá quitar o añadir, eso irá ya a gusto de cada uno y a los resultados que quiera y pueda conseguir. Lo bueno y lo malo de este receta es que no siempre sale bien y por mucho que pongas a veces hay elementos externos que hacen que no funcione, pero aun así hay que seguir intentándolo y más de una vez saldrá perfectamente. Otras no lo hará, pero eso no puede hacer que no lo sigas intentando.
INGREDIENTES: Lo primero y más necesario es tener un buen bol de vocación donde mezclarlo todo, cuanto más grande mejor, eso es fundamental porque con él tienes buena parte del resultado conseguido. Pero no llega solamente con eso, así que además tendremos que añadir, casi a partes iguales, lo siguiente:
-          Cercanía emocional (para entender, o intentarlo, a todos y cada uno de las personas con las que vas a tener que trabajar, seres individuales cada uno con su forma de ser)
-          Distancia emocional (importante, y no opuesto al anterior; es la única manera de que las cosas no te las lleves siempre para casa, aunque es complicado y a veces imposible, porque cada día te vas a encontrar con nuevos problemas de tu alumnado, y no solo docentes)
-          Conocimientos (de este ingrediente no podemos pecar ni por exceso ni por defecto; con algunos tendrás que añadir más y con otros menos, pero siempre poco a poco, al ritmo que podamos ir marcando entre todos y lo más lejos posible del famoso concepto de “lección magistral”)
-          Sabiduría para transmitirlos (este ingrediente está directamente relacionado con el anterior, de nada vale saber mucho si no eres capaz de comunicarlo)
-          Alegría (que nada te deje caer en la monotonía ni el aburrimiento, no vas a clase a entretenerlos, pero siempre habrá mejor ambiente si tú estás disfrutando, tranquilo y contento)
-          Optimismo (importante para no dejarse vencer por las constantes dificultades que tendrás que afrontar)
-          Paciencia (igual de este hay días que tienes que echar un poco más que otros, o momentos del día en los que te va a hacer más falta, como se gasta antes hay que tener una buena cantidad guardada)
-          Comprensión (no todos somos iguales todos los días en todo momento, este te hará falta para capear temporales, para educar y corregir en vez de castigar)
-          Capacidad crítica (en las dos direcciones, de ellos y ellas hacia ti y viceversa, tú tienes que serlo contigo mismo y ellos consigo mismos, que aprendan a razonar y pensar por sí mismos; eso es algo que también se aprende, no les pongamos los peces en el sedal, que lleguen a pescar ellos mismos)
-          Respeto (al igual que el anterior en dos direcciones, o incluso en tres: de ellos hacia ti, de ti hacia ellos y también entre ellos)
-          Adaptación metodológica (estar al día es fundamental para ir mejorando la receta día a día, la receta de hace diez años no puede ser la misma que la de ahora o la de dentro de otros diez)
-          Innovación y cambio (los tiempos avanzan que es una barbaridad, al igual que con el ingrediente anterior hay que ir buscando nuevos caminos, nuevas vías, nuevos métodos…)
-          Profesionalidad (es tu trabajo y debes realizarlo con la mayor seriedad posible, ser consciente de que estás formando personas y no solo enciclopedias, son individuos que un día saldrán fuera del centro y tendrán que enfrentarse al mundo, cuanto más y mejor los prepares para todo lo que puedan encontrar mejor les irá)
-          Flexibilidad (para poder entender mejormuchas cosas, ser rígidos y demasiado estrictos no nos llevará a un buen resultado)
-          Individualidad (fundamental saber que quien va a recibir todo esto es una persona individual, a unos les gustará más una cosa y a otros otra, unos tendrán necesidad de más ración y otros de menos, pero sin olvidarnos de ninguno)
      Podéis ver un par de vídeos AQUI y AQUI relacionados con todo eso
ELABORACIÓN
Mezclamos todos los ingredientes más o menos a partes iguales hasta obtener una buena mezcla, homogénea y consistente. Tenemos que ser conscientes de que esta es una receta no solo diaria, sino que puede variar de un momento a otro, de un grupo a otro. Por eso tenemos que tener una buena cantidad de todos los ingredientes para ir añadiendo o quitando ciertas cantidades de uno u otro en base a lo que puedas necesitar en cada momento. Eso es algo que irás aprendiendo con la experiencia, pero no te puedes dejar ninguno o el resultado no será equilibrado ni sabroso.
Todos ellos deberán ir aderezados con un buen descanso (las ocho famosas horas de sueño), una buena ducha y un reparador desayuno. Todo eso nos ayudará a preparar la receta en las mejores condiciones posibles.
Hay que tener cuidado con la mezcla para que no predominen unos sabores sobre los otros. Hay que tender a buscar el equilibrio perfecto entre todos ellos. Si en un momento dado abusamos demasiado de alguno podemos estropear el resultado y convertirnos en un robot escupe conocimientos o en algo cercano a un payaso de circo.
Es fundamental que el preparado les dé seguridad en ellos mismos y la capacidad para ser individuos que sean capaces de pensar por ellos mismos, de sacar sus propias conclusiones y no repetir todo como borregos. No es solo una receta de conocimientos, sino de formación de personalidades.
Esta receta, como casi todas, es susceptible de ir mejorando con el tiempo y debe hacerse. Aprendemos cosas que podemos ir incorporando, vemos cosas que funcionan y otras que no tanto, así que tendremos que ir añadiendo y quitando, pensar que siempre puede haber ingredientes nuevos.

Al mismo tiempo cada comensal necesitará mayor o menor cantidad de alguno de estos ingredientes. Las proporciones no dependen del cocinero, sino de la persona que recibe el plato. Casi cada uno necesitará su propia receta y no hay recetas universales. Esto a veces no es fácil, sobre todo si tienes que cocinar para un grupo grande. Evidentemente a unos les gustará más que a otros, pero la señal de que eres un buen cocinero viene años después. Viene cuando te encuentras a esos comensales y te saludan con una sonrisa en la boca, cuanto te cuentan cómo les va la vida y compruebas que el sabor de ese plato que les has puesto a muchos aún les provoca grandes sensaciones, como si no se hubiera ido nunca de sus bocas.

FUENTES

jueves, 4 de febrero de 2016

Obradoiro básico de lectoescritura dixital. Presentación

Casualidades de la vida. Hace este mismo mes de febrero seis años que nació este blog como parte del trabajo que tenía que realizar para un curso de formación del profesorado. En aquel momento no tenía demasiado claro qué quería hacer o en qué iba a consistir y decidí dedicarlo a algo que ocupaba buena parte de mi tiempo y que además podía ser útil para mi alumnado y para todo el que quisiera pasarse por él.
En estos seis años muchas visitas y muchas satisfacciones. Comentarios que casi siempre están de acuerdo conmigo, correos de felicitación de algunos autores e incluso alguna editorial que de vez en cuando me manda sus novedades para que las comente.

Ahora me encuentro por las mismas fechas inmerso en otro nuevo curso, un “Obradoiro de lectoescritura dixital” que me pide algo parecido. No me apetecía diversificar más esto de los blogs, así que aproveché la buena marcha de este como una de las primeras tareas que se nos pedían en el mismo. Por eso durante estos meses, además de los temas habituales que no quedarán de lado, aparecerán algunos post que formarán parte del trabajo que se nos irá pidiendo para el curso en cuestión. Estoy seguro de que resultarán de interés para una gran parte de los que se pasen por este blog que durante algún tiempo ofrecerá algo más que los textos habituales sobre libros, televisión o cine. Espero que también os resulte de interés.

miércoles, 27 de enero de 2016

"Scorpion"


Hace tiempo que no dejo nada sobre series de televisión, así que ya va tocando. La de hoy es de esas que he calificado alguna vez como “serie de palomitas”, de esas que no pasarán de ningún modo a la historia de la televisión, que no estarán nunca en las listas de premios ni nada parecido. Es de esas que valen para sentarse delante de la tele, dejar la mente en blanco, no pensar en nada ni romperse la cabeza y pasar cuarenta minutos de total desconexión pasando un rato entretenido. La serie se llama “Scorpion” y de momento está en su segunda temporada, y no sé si tendrá más. Decir que la crítica norteamericana la “pone a caldo” igual es quedarse corto, pero en cambio la audiencia no la da la razón y se ha convertido en una de las más vistas allá en su franja horaria. Aquí no tenemos tantos datos de audiencias, sobre todo si el programa en cuestión se emite en las cadenas de pago, pero sé de gente que la está viendo y coincide conmigo en lo fundamental, entretenimiento sin ninguna pretensión más.

¿Qué es Scorpion? Pues un grupo de genios, personas con altas capacidades intelectuales, cada una con sus características, que forman un grupo que trabaja para el Gobierno como una agencia más resolviendo complicadas tramas de muy diversos tipos: terrorismo, problemas informáticos, rescates imposibles…, casi cualquier cosa que podáis imaginar tendrá su momento en alguno de los capítulos de esta serie. El grupo está formado por cuatro genios, una persona que vamos a calificar de normal y un agente del Gobierno que es la persona que dirige el grupo. Tenemos al elemento central del mismo, Walter O´Brian, una persona con uno de los coeficientes intelectuales más altos del mundo, capaz casi de cualquier cosa, pero no de comportarse como una persona con sentimientos. Para él lo único válido es el razonamiento, las cosas que se pueden demostrar de una forma empírica y todo lo que no se pueda hacer así es no válido o inútil (salvando las distancias en el tono, alguien muy parecido al Sheldon Cooper de “The Big Bang Theory”). El agente Cabe Gallo es el representante del gobierno americano y el que controla y supervisa las misiones. Conoce a Walter desde que este era un niño y se metió en los ordenadores de la NASA para conseguir unos planos para decorar su habitación. En su relación hubo momentos complicados, pero tras unos años ahora las cosas parecen más claras y mantienen una relación muy parecida a la de un padre y un hijo. Toby Curtis es el especialista en el comportamiento humano, licenciado en Medicina y especializado en siquiatría, es el encargado de controlar a la gente, de vigilarla, de intentar saber qué piensan o qué van a hacer, solo un gesto le vale para hacerlo y no suele equivocarse. Happy Queen es la especialista en mecánica, capaz de hacer cualquier cosa con lo que tenga a mano (casi como un McGyver en versión femenina). Y el último de los genios es Sylvester Dodd, un portento de los cálculos, la matemática y la informática, capaz de realizar los cálculos más complicados en cuestión de segundos. Además de ello es una persona con gran cantidad de problemas de comportamiento y de relación, lleno de fobias y manías. Walter lo acogió bajo su tutela algunos años antes del momento en que empieza la serie, ya que tuvo que marcharse de su casa por su mala relación con sus padres. Y el elemento femenino y que da cohesión a este grupo es Paige Dineen, la madre de Ralph, un niño superdotado al que le cuesta comprender. Al principio de la serie trabaja como camarera en un café en el que se desarrolla el primer episodio y tras este formará parte del equipo como la persona que puede enseñar a este frío grupo a comportarse con la gente, a tener algo más de empatía con los demás y con ellos mismos. Además de esto ellos la ayudarán a entender a su hijo, a ayudarlo para que él pueda comprender mejor cómo es y cómo puede comportarse para poder llevar una vida más normal y con menos problemas.

En cada capítulo tendrán que llevar a cabo una delicada y peligrosa misión que los enfrentará con todo tipo de problemas y desafíos de todo tipo, tanto físicos como intelectuales. Desde enfrentarse a terroristas internacionales a rescatar a un niño que se queda atrapado en una cueva submarina mientras sube la marea. No esperéis nada de realismo en estas historias, son increíbles y en ocasiones hasta poco lógicas, pero están desarrolladas de una forma muy entretenida y haciendo que mantengas la atención para poder ver cómo resuelven todos los problemas. Además todo ello aderezado con momentos de humor intrascendente y muy normal, tanto que hará que sonrías más de una vez. Como dije es de esas para ver y pasar el rato, no soporta un análisis profundo, pero creo que los que la hacen tampoco buscan eso, solo entretener sin nada de nada más. Y creo que lo consigue, por lo menos en casa para alguna de esas noches de cansancio en las que uno quiere perderse sin pensar en nada es lo que usamos.

Tampoco los actores son nada del otro mundo. El más conocido es el que interpreta al agente federal, el actor Robert Patrick, al que todos recordaremos como el enemigo acérrimo de Terminator. En el resto hay altibajos. El que interpreta a Walter quizá sea demasiado hierático y poco expresivo, pero quizá sea lo que se busca para reflejar a ese genio con problemas para entender el comportamiento humano. Las chicas no están mal tampoco. Pero de todos me quedo con dos. Toby es uno de los más originales y simpáticos, jugador empedernido (favorecido por sus facultades para analizar el comportamiento de las personas) y siempre con un tono entre irónico y sarcástico que pone la nota de humor más de una vez. Pero mi favorito y el que tiene quizá un personaje más lucido por su forma de ser es Sylvester, el genio del cálculo, con una forma de ser que incluso va cambiando un poco a medida que se desarrolla la serie. Para mí el más destacable tanto en interpretación como en el personaje en sí.

Al principio de la serie dice que está inspirada en el personaje real de Walter O´Brien, que además colabora de alguna manera con la misma. Del tal Walter se dice que consiguió 197 puntos en un test de inteligencia, lo que lo convertiría en una de las personas más inteligentes del mundo. También parece cierto que de joven entró en los ordenadores de la NASA y algunas historias más. Posteriormente fundó “Scorpion Computer Services”, que en teoría y entre otras cosas trabaja como asesor de seguridad para el gobierno americano. No quiero extenderme más con esto porque entre otras cosas hay serias dudas sobre la veracidad de todas las historias que circulan a su alrededor. No figura en las listas de las personas más inteligentes porque no se conserva ninguna prueba documental de todas estas cosas, así que nos lo creemos o no, ahí queda.

Lo dicho, una serie sin ninguna pretensión intelectual ni casi de ningún tipo, solo para desconectar durante un rato y perderse en unos argumentos increíbles y en ocasiones algo delirantes. Con unos personajes curiosos y muchas veces con datos más que interesantes, tanto a nivel curiosidad como en temas científicos. Sentarse en el sofá, encender la tele, ver el capítulo e irse a la cama con la cabeza descansada, que tampoco está nada mal.

lunes, 11 de enero de 2016

"Hermanos de sangre", Stephen Ambrose

Tengo por costumbre, normalmente, dejar comentarios sobre novelas más o menos recientes y, sobre todo, sobre series de televisión que pueden verse en el momento o que terminaron poco antes. Hoy voy a saltarme un poco esa norma y dejar unas pocas cosas sobre una serie nada actual y sobre un libro en la que se basta que también tiene ya un tiempo. En su momento no la vi, a pesar de las estupendas críticas que tenía, y la fui dejando pasar. Hace unas pocas semanas conseguí el libro en el que se basaba, y digo libro porque no es exactamente una novela aunque se puede leer como tal, a medio camino entre  la narrativa novelística y el libro de historia; y casi al mismo tiempo que lo leía estuve viendo la serie. Esto es algo que os recomiendo, porque aunque sigue el libro de manera casi exacta, este, como es normal, aporta muchos más datos y detalles que complementan a la perfección el visionado de la serie. Así conseguiremos una visión mucho más completa de esa parte de la historia que nos está contando el autor. La serie es del año 2001 y consta de diez capítulos y la novela es de un conocido historiador americano, Stephen Ambrose. Hablo de “Hermanos de sangre”.

Stephen Ambrose nació en Illinois en 1936 y falleció en 2002. Es un conocido historiador estadounidense, además de ser el biógrafo de los presidentes Eisenhower y Nixon. Es muy conocido por sus obras sobre la Segunda Guerra Mundial, en las que además de dar una visión general también se ocupó de momentos puntuales del conflicto. Era doctorado en Historia por la Universidad de Wisconsin y entre 1971 y 1995 ejerció la docencia en la Universidad de Nueva Orleans, de la que fue profesor emérito. Además fue el fundador y director el Museo Nacional del Día D, creado en memoria del desembarco de Normandía. Además de la serie basada en su libro, también trabajó en el cine como asesor del guión de la conocida película de Steven Spielberg “Salvar al soldado Ryan”. Recibió varios premios por su labor como historiador pero tampoco estuvo libre de algunas polémicas. La mayor viene por su trabajo como biógrafo de Eisenhower. Ambrose afirmó que tuvo varias entrevistas con el presidente, pero unos años después parece ser que no fueron tantas ni tan exhaustivas. Además de sus obras sobre estos dos presidentes lo más destacado es lo referido al gran conflicto bélico. Además de una extensa obra abordándolo de una forma general es autor de “El puente Pegaso”, “Hermanos de sangre”, “El Día D”, “La batalla de Normandía”… En ellas se centra en aspectos más puntuales y concretos de esta gran guerra, fruto de entrevistas y un gran trabajo de investigación sobre los mismos. Algunas de ellas las he leído y las considero completamente recomendables para los aficionados a esta época de la historia del siglo XX. Todas son libros históricos, pero narrados de una forma amena y entretenida que los hacen estar más cerca de la novela que de la obra meramente histórica.

“Hermanos de sangre” (“Band of brothers” en su título original) se publicó originalmente en el año 1992. Se centra en la historia de la 101 División Aerotransportada, los paracaidistas que primero entraron en Francia el día del desembarco de Normandía y que tuvieron una buena serie de acciones heroicas tanto en Francia, Holanda y en otros lugares de Europa donde se desarrolló la Segunda Guerra Mundial. Conocida por todos por llevar la cabeza del águila blanca en sus uniformes y una de las formaciones militares americanas más conocidas por todos. Nos va a contar, a través de varios de sus soldados y oficiales, casi toda su historia. Desde los días del campamento de entrenamiento hasta el desembarco y las diferentes acciones en las que tomaron parte hasta el final de la guerra. Para ello se entrevistó varias veces con supervivientes de la misma, y a través de esos testimonios fue dando forma al libro. Consiguió localizar a varios que siguieron reuniéndose después de la guerra y en entrevistas personales, reuniones que celebraban periódicamente y otros medios pudo hacerse una buena idea de la historia que nos cuenta. El libro, como ya dije, se lee casi como una novela y está contando como tal. Aporta muchos datos históricos, pero lo fundamental es lo que estos soldados le fueron contando, hilándolo como una historia de principio a fin que se lee con mucha fluidez y agrado. Evidentemente es una historia dura, violenta y llena de momentos muy fuertes. A través de su lectura podemos imaginar con bastante facilidad cómo lo pasaron, cómo fueron esos duros días, no solo para ellos, sino para todos los que participaron en el conflicto y aparecen en la historia. Está centrada en los recuerdos de la mayor parte de los soldados a los que entrevistó, sus historias personales y las de muchos de los que les rodearon pero que no volvieron con vida a su país. Al final conoceremos cómo se desarrollaron sus vidas en Estados Unidos tras la guerra y cómo intentaron sobreponerse a todo lo vivido. Quizá sea un poco condescendiente con las tropas americanas, aunque en algún momento sí nos cuenta auténticas barbaries cometidas por estos soldados sometidos a una gran presión, a una gran violencia y al miedo a morir continuamente.

La serie consta de diez capítulos basados directamente en el libro. Digo que está muy bien leerlo a medida que la vemos porque este la completa, evidentemente es mucho más exhaustivo, nos cuenta muchas más cosas y con más detenimiento, aunque lo más importante y fundamental está perfectamente reflejado en la pantalla. La serie es del año 2001 pero soporta perfectamente el paso del tiempo. Me ha parecido una de las mejores series que he visto en los últimos años. En muchos momentos filmada casi como si fuera un documental y reflejando perfectamente cómo fue esa duro momento del siglo XX. La ambientación es realmente excepcional y las escenas de combate están perfectamente filmadas. De todos modos no es solo la guerra, también es muy importante ver cómo lo que pasaron los fue cambiando, cómo se crearon entre ellos unos lazos que se mantuvieron a lo largo de los años y cómo la dureza de las situaciones que vivieron forjó unas relaciones que iban más allá de la simple amistad. Por muchos años que pasen, muchas películas o libros que nos hablen de ella no creo que nada puede acercarse a la realidad de lo que fue y cada vez que me acercó a este momento histórico descubro que mi capacidad de asombro no tiene límites. Creo que el capítulo nueve me dejó sin respiración por la crudeza que refleja y por cómo está filmado, realmente impresionante. Imposible que en más de una ocasión alguna lágrima aparezca mientras la estás viendo. Uno de las mejores cosas de la serie es el principio de cada capítulo, en el que aparecen los auténticos soldados ya muy mayores contándonos algo relacionado con lo que vamos a ver, emocionados todavía cuando recuerdan el pasado. No en vano, además, está producida por el actor Tom Hanks y el director Steven Spielberg. Los actores realmente impresionan y veremos en ella a muchas caras más que conocidas, sobre todo por cosas que hicieron después de esta serie. Podemos citar, por ejemplo, a Damian Lewis, al que conocí en la estupenda serie “Life” (de esas extrañamente canceladas) y al que todos reconocerán por ser el protagonista de las dos primeras temporadas de la conocida “Homeland”.

Recomendables las dos aunque hayan pasado los años. Los que la vieron en su momento seguro que guardan un gran recuerdo de la misma, un alto nivel de calidad que no es fácil de olvidar. Si alguno no la vio le recomiendo encarecidamente que lo haga, y si puede hacerse con el libro que lo lea al mismo tiempo, estoy seguro de que será una experiencia difícil de olvidar.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

"El pasajero" y "La línea negra", Jean Christophe Grangé

Como en alguna ocasión anterior hoy os dejo dos novelas en un mismo comentario, más que nada porque las leí casi seguidas y son del mismo autor. No es un escritor muy reciente, aunque sí de hoy, su primera novela es del año 2000 y este mismo 2015 publicó la última hasta el momento. No había leído nada suyo, pero sí recuerdo ver una película hace ya unos años que me había gustado bastante, “Los ríos de color púrpura”. El autor es Jean Christophe Grangé y de entre su producción hoy pondré algunas cosas sobre “El pasajero” y “La línea negra”. Como casi todas su obras está relacionada con el género de la novela negra, pero siempre con algunos elementos que la hacen ligeramente distinta, siempre con algo especial o relacionado con lo fantástico pero sin escapar de lo creíble.

Jean Christophe Grangé es un autor francés nacido en París en 1961. Es licenciado en Letras por la Universidad de La Sorbona e inicialmente se dedicó a la redacción publicitaria y al periodismo de forma libre, colaborando con conocidas publicaciones como “National Geographic”, “Sunday Times” o “Paris-Match”, hasta que fundó L&G, su propia agencia de prensa. Durante su trabajo como reportero viajó por todo el mundo y recibió algunos importantes premios por su labor. Su primera novela aparece en 1994, “El vuelo de las cigüeñas”. La que le dará más nombre, pese a ser su segunda publicación fue “Los ríos de color púrpura”, de 1999 y que, como ya dije, fue llevada al cine (como buena parte del resto de sus historias) en una cinta protagonizada por Jean Reno y que estaba realmente bien, y en la que el autor actuó como guionista. De esta en concreto hubo una continuación. Además de adaptaciones de sus relatos también es autor de un guión original, “Vidoq”, una excelente película, inquietante y extraña, protagonizada en este caso por Gerard Depardieu. Las dos de hoy son del 2004, “La línea negra” y del 2011 “El pasajero”. Prácticamente todas pueden encontrarse en castellano en la editorial Grijalbo. Las más recientes son “Lontano” y “Kaiken”, que creo que de momento no están traducidas.

“El pasajero” es una de las novelas más inquietantes y desconcertantes que he leído en los últimos años y la primera que leí de este autor y que me animó a hacerlo con el resto, que irán cayendo poco a poco, que tampoco es cuestión de empacharse y ventilarlas todas de un tirón. La historia gira en torno a dos personajes principales. Uno es una policía, Anaïs Chatelet, una joven que quiere ganarse el respeto de sus compañeros de profesión, con un pasado algo oscuro que la tiene levemente torturada y que se verá metida en una espiral de violencia y asesinatos que le hará ver muchas cosas de otra manera. Y para que haya un policía tiene que haber un sospechoso, que en este caso es el psiquiatra Mathias Freire. El comienzo de la novela ya es una gran incitación para seguir leyendo esta larga novela que no se hace nada pesada. En una estación de tren aparece un cadáver desnudo de un joven con una cabeza de toro incrustada en el torso, una especie de recreación del mito del Minotauro. En las cercanías aparece un hombre como perdido, misterioso y manchado de sangre que pronto será detenido. Pero como parece estar en un extraño estado es llevado al hospital donde trabaja Mathias, que tras algunas entrevistas le diagnostica una “fuga disociativa”, una enfermedad relacionada con la amnesia en la que la persona además de olvidar su vida pasada crea otra, una nueva identidad llena de detalles y convencido de que esta nueva identidad creada por su mente es la real. Desde ese momento los dos protagonistas se verán metidos en un mundo de asesinatos relacionados con la mitología, perfectamente recreados y llenos de violencia. Y además es algo que no es reciente, ya que empiezan a aparecer casos en el pasado. Y no puedo ni debo contar más, porque como suele ocurrir en estos casos lo mejor de la novela y en esta más, es ir descubriendo poco a poco qué es lo que pasa, qué viven y ven nuestros personajes, en un desarrollo tan entretenido como sorprendente. La historia está perfectamente desarrollada, los personajes están muy bien diseñados y la prosa es fluida y muy fácil de leer, además es la propia historia la que te pide seguir leyendo, porque no podrás dejarla en muchos momentos, deseando saber más, hasta un final sorprendente. Por cierto, acabo de ver, buscando información sobre el autor y su obra, que hay una miniserie de 6 episodios del año pasado, de producción francesa, basada en esta novela. Estaré pendiente a ver si la ponen en alguno de los canales que tenemos.

“La línea negra” puede llegar a tener algunos elementos en común con la anterior, ya que en todas sus obras hay una serie de cosas comunes que marcan la forma de escribir de este autor y el desarrollo de sus historias. Aun así es completamente distinta y no tiene demasiado que ver, aunque sigue siendo una novela negra, pero en este caso hay algo más. Es de esas en las que conocemos al asesino de la historia casi desde el principio, aunque no estará exenta de sorpresas, claro. En este caso nos centramos de nuevo casi exclusivamente en dos personajes, protagonista y antagonista (o eso parecerá desde el principio). Por un lado tenemos a Jacques Reverdi, un ex campeón mundial de inmersión libre que se fue a vivir a Asia para montar una especie de academia de buceo. Pero ya al principio de la novela vemos como es detenido en unas circunstancias más que claras tras el brutal asesinato de una mujer. Tras esto es encerrado en  una cárcel de Malasia y descubrimos que es un asesino en serie muy violento y especial. Mientras en París descubrimos a Marc Dupeyrat, un periodista que ha pasado por casi todo. Del periodismo “normal” al de persecución de famosos. Ahora, escaldado del mundo del famoseo, se dedica a las crónicas de sucesos y a la investigación de los casos de asesinos en serie. No voy a contar el porqué de esta vertiente que toma, porque está muy relacionada con su pasado y tendrá gran influencia en su presente. Cuando conoce el encarcelamiento de Reverdi decide ponerse en contacto con él, pero sabe que si lo hace como él mismo no podrá conseguir nada. Así que se inventa una historia, una trampa, para poder contactar con él y escribir un artículo sobre las razones que llevan a una persona a convertirse en un asesino en serie, sobre todo uno como este, brutal y con un extraño ritual. Y como en el caso anterior no cuento nada más porque lo bueno es ir leyendo, viendo como Marc se va metiendo en un viaje geográfico, pero también dentro de sí mismo y dentro de Reverdi, implicando a terceras personas que nada tienen que ver con ellos dos.

Muchos hablan de Grangé como el Stephen King de la novela negra francesa, tanto por su capacidad para publicar best sellers como para hacerlo en muy poco tiempo. Sigo diciendo que cuando una historia entretiene, tiene calidad y, sobre todo, consigue que te enganches a cada página deseado leer la siguiente, esto no tiene nada de malo. Es un buen autor de thrillers, un buen creador de historias y, sobre todo, de personajes inquietantes que siempre esconden algo. No te puedes fiar de ninguno y en  ocasiones los papeles se cambian en giros que serán toda una sorpresa para el lector. ¿Qué más se puede pedir? Yo creo que nada más. Sus novelas están bien escritas, te metes dentro de la historia y al estar muy relacionado con la industria del cine, son muy visuales, siendo fácil imaginar todo lo que está ocurriendo. Las historias están bien resueltas y llenas de sorpresas y sigo pensando que ahora, a estas alturas, suelo leer para entretenerme y pasar el rato, y mejor si además es algo bien escrito (no suelo dejar novelas a medias, pero últimamente me está pasando con algunas). Además en ambas novelas, cada una con su historia, se nota que el autor se preocupa por documentarse. Si sus personajes son policías, psiquiatras, periodistas, buceadores..., todo está contado notándose que el autor sabe de qué está hablando.

Dos historias que os recomiendo mucho, merecen la pena y se leen con mucho agrado e interés. No creo que sean las únicas que lea de este autor, seguramente alguna más aparecerá por aquí.

lunes, 14 de diciembre de 2015

"El marciano", Andy Weir

Hace años era muy lector de novelas de ciencia ficción, los clásicos pasaron todos por mis manos y era un buen seguidor de los autores más conocidos, Assimov, Clarke y todos los de ese tipo. Después de esa panzada pocos más llegaron a mis manos y los que lo hicieron no me gustaron demasiado, así que fue un género que quedó un poco aparcado durante bastante tiempo. La verdad es que llegó un momento que me cansó un poco, o todo era muy parecido a lo que habían escrito los grandes o en muchas ocasiones era un sinsentido total. Hace no demasiado tiempo vi un trailer de una nueva película en el cine que me llamó mucho la atención, aunque no doy sacado tiempo para ir a verla y tal como va la cosa tengo la impresión de que habrá que esperar a que salga en DVD o la pongan en alguno de los canales de televisión. Pero luego, investigando un poco, descubrí que estaba basada en una novela de ciencia ficción de publicación reciente, así que intenté dar con ella y ponerme con su lectura. Tanto la película como la novela tienen el mismo título y todos podréis reconocerla porque tuvo bastante éxito de público. Me refiero a “El Marciano”, una película protagonizada por Matt Damon y dirigida por Ridley Scott y que tiene los suficientes elementos de todo tipo para estar en lo más alto de las listas de público entre los estrenos de estos últimos meses. El autor de la novela es Andy Weir, y podemos darnos una idea del éxito que tuvo en su versión escrita al ver el poco tiempo que pasó entre su primera publicación y que el señor Scott se decidiera a hacer una película basándose en ella.

Andy Weir nació en California en 1972. Su trabajo habitual es el de ingeniero de software y desde no hace mucho también novelista. Es hijo de un físico y una ingeniera y a los quince años ya trabajaba como programador en Sandia National Laboratories. Después estudió Ciencias Informáticas en la Universidad de San Diego, aunque no se graduó. Trabajó como programador en varias compañías de software como AOL, Palm, llegando a trabajar también en el conocido juego “Warcraft”. Desde siempre fue un gran lector de los clásicos de la ciencia ficción, sobre todo de los que mencioné en el párrafo anterior y se nota mucho su influencia, con una mezcla entre seriedad y entretenimiento que es una de las cosas que yo más valoraba en este tipo de relatos. A los veinte años empieza a publicar sus primeros trabajos a través de su página web. El primero de ellos que tuvo una cierta repercusión se tituló “El huevo”, un cuento que fue adaptado con bastante éxito a través de una serie de vídeos en youtube. “El marciano” es su primera novela, también publicada por entregas por él mismo a través de su página web. De ahí pasó a venderse en Amazon por 0.99 céntimos y tuvo un gran éxito. Tanto que al poco tiempo la Editorial Crown alcanzó un acuerdo con el autor para publicarla en formato libro, alcanzando durante mucho tiempo los primeros puestos de los más vendidos en las listas, por ejemplo, del “New York Times”. Se editó en Estados Unidos en 2011 y pronto fue traducida a varios idiomas. En castellano aparece en el 2014 en Ediciones B. Para muchos críticos es la mejor novela del género en los últimos años. Ahora está trabajando en su segunda novela, inicialmente titulada “Zheck”, de la que él mismo dice que es una novela del género más tradicional.

El protagonista de la historia es Mark Watney, un biólogo que participa en una misión que tiene como destino Marte, donde junto con el resto de la tripulación tiene encargadas una serie de tareas. Llegan a Marte, descienden y se instalan, pero la llegada de una fuerte tormenta de arena obliga a la capitán de la misión a suspender todo y volver a la nave que los llevaré de vuelta a la Tierra. Pero Mark tiene un pequeño accidente y sus compañeros de misión lo abandonan en el planeta rojo convencidos de que ha muerto. Pero no es así, está vivo y se encuentra solo en Marte, algo que en un principio parece una completa sentencia de muerte. Pero no está dispuesto a desaparecer sin pelear, tiene conocimientos, tiene algunos materiales que puede aprovechar y, sobre todo, tiene mucha inteligencia e iniciativa, tanta que algunas veces le puede costar cara. Al principio la cosa puede parece complicada pero tiene que intentar lo que sea por difícil que sea su situación. Con comida para un tiempo limitado, sin posibilidad inicialmente de contactar con la Tierra, en un entorno que no le es familiar y pensando que por mucho que haga es muy complicado que cualquier rescate pueda llegar a tiempo. Estará convencido que va a ser el primer habitante de Marte y el primero en morir allí, un marciano en toda regla. Pero tras ese planteamiento inicial va a poner toda la carne en el asador para intentar sobrevivir. Lo primero en lo que tiene que pensar es en la comida, luego en ver cómo podría ponerse en contacto con la Tierra para dejar claro que está vivo y ver de qué manera puede hacer una serie de cosas que le permitan sobrevivir y volver a casa. Lo mejor que tiene son sus ganas, si ingenio y habilidades y sus conocimientos de botánica, con todo esto afrontará casi cualquier obstáculo que le va apareciendo, que no serán pocos. Sus ganas de sobrevivir son tantas que casi nada lo podrá parar.

Está claro que el autor se documentó a conciencia antes de enfrentarse a la escritura de la novela, tanto en lo que se refiere al tema de los viajes espaciales, la tecnología utilizada, la botánica y un buen montón de elementos que circulan por toda la historia. La historia está llena de momentos de tensión, de problemas que el lector no sabe cómo podrá solucionar, de éxitos y fracasos que parece que van a acabar con la paciencia de Mark. Pero él tiene un arma que le hará sobreponerse a casi todo, el sentido del humor. Un humor que está presente en todo momento y que le funciona como la medicina ante las decepciones y los problemas, que hace que se ría y se pare a pensar en cómo podrá solucionar todo lo que impide su supervivencia. Y serán muchos momentos así, en los que parece que todo lo que pueda hacer solo estará enfocado a que viva unos cuantos días más pero sin posibilidad de salir de allí en ningún momento. No quiero contar mucho más porque los que no hayan visto la película o leído la novela tienen derecho a pasarlo tan bien como yo haciéndolo. La verdad es que es de esas novelas que te dejan satisfecho, en la que en todo momento está pasando algo y hacen que no puedas dejarla aunque te venza el cansancio. No podrás dejar solo a Mark en su aventura en Marte, porque tras solucionar el primer problema vendrá una larga lista de aciertos y fracasos que harán que en todo momento estés en tensión, esperando a ver qué pasa a continuación. Y como acabo de decir casi siempre tendrás como lector una sonrisa en la boca esperando a ver por dónde sale ahora y qué va a hacer.


Al principio la cantidad de terminología, de trajes, de aparatos, de conceptos técnicos, de cuestiones químicas, físicas o botánicas puede hacer que te pierdas un poco entre tanta palabra y concepto nuevo. Pero poco a poco vas metiéndote en la historia y hasta eso entre dentro de la normalidad, del mundo que estás compartiendo con nuestros simpático protagonista. El autor consigue que esta historia esté de pleno dentro del género de la ciencia ficción de aquellos relatos que no siendo reales podrían serlo porque todo (o casi todo lo que pasa) es creíble o posible, pocas cosas hay que te harán decir que eso no podría ser así llegado el momento. Como muchos han dicho no deja de ser una revisitación en formato ciencia ficción de “Robinson Crusoe”, Mark no deja de ser un náufrago en una isla desierta con formato de planeta. Pero aún así tiene tal cantidad de elementos originales que solo hará que pienses en la otra novela muy al principio, porque no tendrán nada que ver en buena parte de su desarrollo.


Una novela bien construida, muy bien planteada y desarrollada y con un protagonista al que recordaré durante mucho tiempo. Una historia que enganchará a cualquiera, sea aficionado o o al género, porque se puede leer incluso sin que te guste demasiado este tipo de historia. Creo que la película sigue bastante fielmente la historia de la novela, a ver si consigo verla un día de estos. Muy recomendable.